No existe un cubano que defendiera m谩s la cultura que Fidel, seguro que cualquier Revoluci贸n s贸lo pod铆a sobrevivir si la manten铆a como bandera. Con aquellas palabras, que pronunci贸 en el encuentro con los intelectuales y artistas en el a帽o 1961, marc贸 el camino desde donde invitaba a los creadores a participar de esta Revoluci贸n tambi茅n cultural.



Mensaje de los Escritores y Artistas Cubanos

En la seguridad de que continuaremos siendo fieles al pensamiento y acci贸n de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresamos nuestro dolor por la desaparici贸n f铆sica, de quien ha sido ejemplo de dignidad, valent铆a y 茅tica a lo largo de toda su vida.

Fidel no solo fue un l铆der pol铆tico extraordinario sino un intelectual comprometido con su 茅poca y con la humanidad.

Una vez nos expres贸 “la cultura es espada y escudo de la naci贸n”; y esa m谩xima guiar谩 a todos los intelectuales cubanos y a nuestro pueblo revolucionario.

脡l vivir谩 eternamente entre nosotros.

Uni贸n de Escritores y Artistas de Cuba

Asociaci贸n Hermanos Sa铆z.



Nosotros conocimos a Fidel

No existe un cubano que defendiera m谩s la cultura que Fidel, seguro que cualquier Revoluci贸n s贸lo pod铆a sobrevivir si la manten铆a como bandera. Con aquellas palabras, que pronunci贸 en el encuentro con los intelectuales y artistas en el a帽o 1961, marc贸 el camino desde donde invitaba a los creadores a participar de esta Revoluci贸n tambi茅n cultural. [+]


Pr贸logo del texto 鈥淔idel Castro una espada reluciente鈥

Necesario pre谩mbulo

Hace una d茅cada se alumbr贸 en el colectivo del peri贸dico provincial 隆Ahora! el proyecto de homenajear al m谩ximo l铆der de la Revoluci贸n cubana con un libro contentivo de los textos elaborados a partir de sus visitas a la tierra holguinera, desde el mismo triunfo de enero. Tambi茅n se tuvieron en cuenta otros trabajos alusivos a su figura, publicados durante las 煤ltimas d茅cadas en las p谩ginas del rotativo. [+]


Fidel tendr谩 siempre todo el tiempo

El Jefe se nos fue sin despedirse, en su singular sabidur铆a fue capaz de reconocer que no necesitaba decir adi贸s, que comprender铆amos su partida. A la ciudad le fue robada la alegr铆a; rostros largos, miradas tr茅mulas y abrazos que reconfortan sustituyen por estos d铆as la jocosidad tradicional del cubano. En las calles, las voces de cientos de j贸venes se funden en consignas y se escuchan las canciones de siempre, con las que crecimos en las marchas de Fidel, las que se hicieron himnos en los combates que nos forjaron como revolucionarios. [+]