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DIALOGAR POR EL 50 ANIVERSARIO DE LA PUBLICACI√ďN DEL LIBRO BIOGRAF√ćA DE UN CIMARR√ďN

ESPACIO DIALOGAR, DIALOGAR, DEDICADO A CONMEMORAR EL 50 ANIVERSARIO DE LA PUBLICACI√ďN DEL LIBRO BIOGRAF√ćA DE UN CIMARR√ďN, DE MIGUEL BARNET.
24 DE FEBRERO DE 2016.

ELIER RAM√ćREZ.¬† Buenas tardes a todos.

Qué bueno realmente ver a tantos cimarrones aquí reunidos.

Bueno, les damos la bienvenida a todos al espacio Dialogar, Dialogar.

La Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z tambi√©n ha querido unirse a la conmemoraci√≥n por los 50 a√Īos de la publicaci√≥n de ese texto extraordinario de Miguel Barnet, Biograf√≠a de un cimarr√≥n, y que tambi√©n coincide con el 130 aniversario de la abolici√≥n de la esclavitud, y m√°s coincidencia todav√≠a que hoy es 24 de febrero, es decir, el 121 aniversario del reinicio de nuestras luchas independentistas.¬† As√≠ que tenemos much√≠simas motivaciones para estar reunidos hoy. Creo que tambi√©n en esto est√° que esta sala est√© tan llena, de hecho estoy impresionado; es decir, en este espacio ha habido momentos en que ha habido mucho p√ļblico, pero yo dir√≠a que este es el que supera todos los espacios de Dialogar, Dialogar, que hemos tenido, que ya dentro de poco cumpliremos tres a√Īos desde que iniciamos, en mayo de 2013.

Bueno, tenemos un panel para hablar de este tema, es decir de los 50 a√Īos de Biograf√≠a de un cimarr√≥n, viendo tambi√©n la perspectiva de cada uno de los invitados, d√≥nde est√° su trascendencia, tanto en el momento en que se public√≥ como en la trascendencia que sigue teniendo hoy.¬† Yo le explicaba un poco a Ana, que me preguntaba: ‚ÄúBueno, ¬Ņpor d√≥nde vamos a mover el debate?‚Ä̬† Y yo le dec√≠a, vi√©ndolo desde esa arista, ¬Ņno?, que ha tenido much√≠simas lecturas, much√≠simas interpretaciones.¬† Por ejemplo, Carpentier¬† hizo una valoraci√≥n de esta obra tambi√©n, desde su √°ngulo; el mismo Lisandro Otero.¬† Estaba revisando esta edici√≥n fabulosa de Biograf√≠a de un cimarr√≥n, que se present√≥ precisamente en esta sala, que estaba repleta por cierto ese d√≠a tambi√©n, y pude conseguirla ese d√≠a.

Y bueno, nos acompa√Īa en este panel de lujo Ana Cairo, Doctora en Ciencias Filol√≥gicas, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2015, por lo tanto estamos aprovechando tambi√©n para felicitarla (APLAUSOS).¬† Muy merecido realmente, una obra extraordinaria en las ciencias sociales, una de las conocedoras m√°s profundas que tenemos y estudiosa de la Revoluci√≥n del ‚Äô30; pudi√©ramos mencionar much√≠simos de sus t√≠tulos, que han sido muy importantes en la historiograf√≠a cubana.

Tambi√©n nos acompa√Īa Jes√ļs Guanche, Doctor en Ciencias Hist√≥ricas, Premio Nacional tambi√©n de Investigaci√≥n Cultural 2013, y tambi√©n con una obra muy importante desde la etnograf√≠a, la antropolog√≠a, miembro de n√ļmero tambi√©n, igual que Ana Cairo, de la Academia de Historia de Cuba.

Iba a estar con nosotros Fernando Mart√≠nez Heredia, pero por problemas de salud no ha podido estar.¬† A √©l le hubiera encantado.¬† Me pidi√≥ incluso que pidiera disculpas; le hubiera encantado estar tambi√©n en este panel, pero por problemas de salud no pudo acompa√Īarnos. Y hemos incorporado tambi√©n a Pedro de la Hoz, Vicepresidente de la UNEAC, tambi√©n periodista, uno de nuestros m√°s destacados intelectuales, para que sea un poco la sorpresa de este panel.¬† √Čl va a ser el que va a cerrar este panel con la presentaci√≥n de un CD que lleva el t√≠tulo precisamente de Miguel Barnet: cincuenta a√Īos deBiograf√≠a de un cimarr√≥n.

Entonces, sin m√°s, yo le voy a dar la palabra a Ana, despu√©s a Jes√ļs, para que cierre entonces Pedro y despu√©s, como siempre lo hacemos, pasamos la palabra al p√ļblico.¬† Y, por supuesto, Miguel, nos gustar√≠a despu√©s escuchar su reflexi√≥n, sus ideas, despu√©s de 50 a√Īos de esta publicaci√≥n que ha tenido m√°s de 60 ediciones; bueno, en este libro dice que 64 ediciones, ya yo creo que son m√°s.

LUIS MORLOTE.  Más de 72 ediciones.

ELIER RAM√ćREZ. Setenta y dos ediciones.

Bueno, el libro, en el inicio, decía que 64, ya son más de 70, me dice Morlote, traducida a muchísimos idiomas; es decir, una obra que trascendió las fronteras incluso de nuestro país.

Entonces, sin m√°s, le damos la palabra a Ana para que comience este di√°logo.

ANA CAIRO.¬† Bueno, yo creo que, como t√ļ bien dec√≠as, el d√≠a se ha escogido muy bien, porque hoy es 24 de febrero, y una de las cosas que fue el protagonista de este libro es haber sido un combatiente del Ej√©rcito Libertador, o sea, que es tambi√©n un homenaje a esos miles de hombres humildes que formaron parte de nuestro Ej√©rcito Libertador.¬† Pero tambi√©n yo creo que est√° bien escogido el d√≠a por lo siguiente: porque es que yo creo que el libro de Barnet es un libro esencialmente patri√≥tico, en el mejor sentido que puede tener el patriotismo, que es cuando no se dice, cuando una y otra vez no se recalca, pero s√≠ es un libro patri√≥tico; es un libro que ense√Īa a entender al pueblo de Cuba, en su diversidad, en sus contradicciones, en los modos de ver y momentos de ese pueblo.

Pero yo quisiera hoy recordar una experiencia que debe ser muy poco com√ļn en la intelectualidad cubana.¬† Barnet, que es un hombre de mucha suerte –los santeros dir√≠an que tiene mucho ach√©– ha tenido el privilegio de que, por ejemplo ‚Äďy aqu√≠ est√° Abel, que tambi√©n trabaj√≥ literatura y lo sabe–, igual√≥ a Goethe, que fue uno de los pocos escritores que pudo llegar al cincuentenario de su Werther, y hay un famoso poema de Goethe cuando Werther hubiera cumplido 50 a√Īos de publicado.¬† No s√© si Barnet terminar√° haciendo en estos d√≠as un poema a esa rara situaci√≥n, a esa situaci√≥n de extra√Īeza –como dir√≠a Lezama– de ver que un libro suyo ya es una persona adulta.¬† Siempre recuerdo a Juan P√©rez de la Riva diciendo que cada libro es una especie de hijo que sale por el mundo, pero en este caso Barnet, como Goethe, ha tenido la suerte de ver a su hijo cumplir 50 a√Īos.¬†

Y eso me parece importante.¬† El hecho de que un libro alcance trascendencia y que resista la prueba del tiempo, ya est√° dando una marca de trascendencia.¬† Solo que, como algunos grandes libros, desde el mismo momento en que apareci√≥ Biograf√≠a de un cimarr√≥n ya ese libro ten√≠a una mirada cl√°sica. Y eso es lo que hace y reconoce Carpentier, que ten√≠a buen ojo para darse cuenta de que el a√Īo 1966 es un a√Īo muy importante para la literatura cubana; casi que te estoy proponiendo que en alg√ļn momento nos reunamos aqu√≠ para recordar el cincuentenario de Paradiso, que con el mismo derecho que estamos celebrando hoy el cincuentenario de Biograf√≠a de un cimarr√≥n, deber√≠amos entre todos recordar esa extraordinaria novela que tambi√©n es Paradiso. Por lo tanto, el 1966 es un a√Īo de oro de la literatura cubana.

Y digo esto por lo siguiente: Paradiso desde el primer momento en que se comenz√≥ a leer, como el mismo Lezama le dijo a Salvador Bueno en una entrevista muy buena y oportuna–porque la entrevista desmiente cosas que se dijeron despu√©s que s√≠ eran falsas, como que el libro hab√≠a sido recogido, y todo eso es falso–, porque Lezama le dice a Salvador Bueno, a la semana de publicado Paradiso: ‚ÄúEstoy sorprendido, el libro se ha vendido en unas pocas horas,todo el libro se vendi√≥.‚ÄĚ Y adem√°s, todos los que saben de esa edici√≥n saben que ha sido altamente cotizada parael robo. Cintio y Fina nunca se consolaron de que se lo hubieran robado, que unos amigos les robaron de la biblioteca de su casa aquella primera edici√≥n de Paradiso.

Barnet abre el a√Īo 1966 con Biograf√≠a de un cimarr√≥n, y hacia julio de 1966 apareci√≥ Paradiso.¬† Por lo tanto, es un a√Īo signado por muy buenas cosas.

Entonces quiero empezar por eso: un hombre de experiencia, maduro, como Lezama, escribe una novela paradigmática de la cultura cubana, y un joven poeta escribe otra obra paradigmática de la cultura cubana para todos los tiempos.  Y eso es lo primero que yo creo que hace importante a Cimarrón.

Sobre cimarrones se hab√≠a escrito much√≠simo en el siglo XIX. Veinte, treinta a√Īos antes de que apareciera la novela de Barnet, hab√≠a aparecido Caniqu√≠, de Jos√© Antonio Ramos, que en su momento fue una novela importante porque es una de las primeras donde se subvierte la imagen del cimarr√≥n, porque, ¬Ņel cimarr√≥n c√≥mo se ve√≠a? Como el bandido, como el hombre peligroso, y Ramos cambia el punto de vista y presenta al cimarr√≥n como el sue√Īo y la esperanza de los pueblos, lo que pasa que Caniqu√≠ tiene problemas de realizaci√≥n. Entonces Caniqu√≠ es el antecedente, el linaje uno, para entender lo que significa Cimarr√≥n desde el punto de vista del cambio del punto de vista, el cimarr√≥n ahora es un h√©roe, el cimarr√≥n es alguien que forma parte de la tradici√≥n de rebeld√≠a del pueblo cubano.

Ahora, yo quisiera mencionar un libro que apareci√≥ en el a√Īo 1955, o sea, su fecha de publicaci√≥n es 1954, pero apareci√≥ en 1955, porque ese libro tambi√©n es importante para entender la trascendencia del Cimarr√≥n de Barnet, que es El monte, de Lydia Cabrera.¬† El monte, de Lydia Cabrera, es un libro que cambi√≥ el panorama de la literatura y de las ciencias sociales en su momento; es un libro donde se funden ciencia y poes√≠a, ciencia y literatura, y es indudable que El monte influy√≥ en la escritura del Cimarr√≥n.¬† Hay partes aqu√≠ donde uno est√° viendo ese juego de voces, ese dar una voz que abre paso a la otra voz, y que tiene mucho de deuda –para m√≠– con El monte. Y a m√≠ eso me parece bueno, porque me parece muy importante c√≥mo Barnet tiene buenos puntos de partida; es decir, la literatura tambi√©n es una praxis, usted no puede desconocer lo que ya existe. Es como si alguien quiere escribir una tragedia y no sabe que existen las tragedias de Shakespeare.

Barnet parte de Lydia Cabrera, de la t√©cnica de Lydia Cabrera; pero, por supuesto, como es un joven creador, no tiene la edad que ten√≠a Lydia cuando escribe El monte, sino que es un joven abierto a todas las tendencias, incluso abierto al conocimiento m√°s actualizado de una etnograf√≠a a la que Lydia no lleg√≥ ‚Äďesa es la verdad, eso hay que reconocerlo, Lydia tiene sus l√≠mites en tiempo y espacio como etn√≥grafa–, Barnet est√° mucho m√°s actualizado en etnograf√≠a que Lydia; pero, adem√°s, es un poeta con una imaginaci√≥n fabulosa.¬† ¬ŅY por qu√© digo esto?¬† Porque sin esa imaginaci√≥n del poeta no se hubiera hecho nada. Este es un libro de poes√≠a, de poes√≠a escrito en prosa.¬† Y lo quiero marcar.

Hace muchos a√Īos que nadie puede pensar que esto es un relato etnogr√°fico. El punto de partida de este libro fue hacer una historia de vida, pero solo eso fue: el punto de partida.

Aquí hay una voz narradora, que al mismo tiempo es un personaje protagonista, que también es el narrador principal que va a dar todo el tiempo una cosmovisión.  Se dice que ese personaje es Esteban Montejo, pero se podía haber llamado Liberato, Juan de Dios, se podía haber llamado de cualquier manera, porque es un ente de ficción. Esa es una de las cosas que va a diferenciar esta novela de las otras de Barnet.  Después se va a llamar Rachel, o se va a llamar Manuel, o se va a llamar Julián, o se va a llamar Fátima-Manolito.  Pero el personaje histórico Esteban Montejo no es el personaje protagónico de este libro; es un personaje literario, que se llama Esteban Montejo, y que tiene una cosmovisión que puede ser tan valiosa como la que tuvo Prometeo, o como la que tuvo la Electra de Sófocles, o como la que tuvo el mismo Werther, de Goethe.  Es una época la que está reflejada allí.  Y quiero aclarar eso porque hace mucho rato que ese término lo oía hoy por Radio Reloj y me decía: pero esa nota está totalmente desfasada.

Esta novela es una novela tan leg√≠tima como puede ser El arpa y la sombra, para que no me hablen m√°s de eso. ¬ŅEntonces Carpentier hizo una novela-testimonio de Col√≥n, y despu√©s Abel Posse hizo en Los perros del para√≠so otra novela-testimonio? Son personajes que se llaman as√≠, como hay un personaje en El reino de este mundo que se llama Mackandal.¬† Eso es as√≠.

Y este hombre, que se llama Esteban Montejo, que fue esclavo, cimarrón, combatiente del Ejército Libertador, obrero azucarero, va a contarnos una parte de su vida. Por eso le preguntaba a Elier cómo se llamaba este panel, porque este panel se puede llamar de muchas maneras. Por ejemplo, Esteban Montejo es un hombre del pueblo cubano que va a transitar por distintos momentos. Aquí hay también una historia de los ingenios azucareros, aquí están las contradicciones dentro de la Guerra del 95, no hay más que leer lo que Esteban Montejo dice de la diferencia entre Gómez y Maceo para él, y a veces nosotros queremos dar una imagen maniquea de la historia de la guerra, y aquí están muy bien dadas las contradicciones y los puntos de vista.  Aquí también está una cosmovisión en cuanto a religiones.

Entonces, este cuentero que está aquí, que se puede llamar en la mejor tradición cubana Juan Candela, también cuenta cosas sobre ma’Lucía, el negro Tajó, los curas del pueblo de Remedios, las Semanas Santas, que también dan una diversidad de modos de ver. Por eso estoy hablando de que, por supuesto, aquí hay una historia de vida, pero hay algo que no se nos puede olvidar y que el otro día recordábamos en la Biblioteca, y es que este libro es una de las mejores expresiones de algo que va a potenciar mucho el triunfo de la Revolución Cubana, que es una línea, un punto de partida, un redimensionamiento de la historia cultural de Cuba, que se va a llamar historia de los hombres sin historia, historia de las personas que están fuera de la historia oficial.

En este sentido, este libro es tan v√°lido como el que hizo en el a√Īo 1962 Jos√© Luciano Franco, cuando public√≥ las actas del juicio de Aponte, o cuando Pedro DeschampsChapeaux va a publicar sobre los hombres y mujeres y los oficios del siglo XIX. Pero, adem√°s, aqu√≠ hay tambi√©n un prontuario de tendencias religiosas, que puede recordar Historia de una pelea cubana contra los demonios, que abre el a√Īo 1959.¬† Entonces estamos en presencia de un libro que va a dialogar con todo un replanteo de la historia social de Cuba.

El otro d√≠a, en la Biblioteca Nacional, record√°bamos otro libro que es importante recordar este a√Īo, que es Los negros esclavos.¬†¬† Y Los negros esclavos redimension√≥ una √©poca de la historia social de Cuba, y a partir del a√Īo 1959, la Revoluci√≥n Cubana, con la voluntad pol√≠tica de redimensionamiento de los puntos de vista, y eso se va a ver en todas las manifestaciones.¬† Se puede llamar La suite yoruba, de Ramiro Guerra, pero se puede llamar tambi√©n el documental de Jos√© Massip,Historia de un ballet.

Entonces este libro de Barnet forma parte de un arco√≠ris de im√°genes que van a dar los fot√≥grafos, el Quijote de la farola, ese hombre encaramado en una concentraci√≥n, con un sombrero mamb√≠.¬† Es decir, son todas esas miradas que est√°n en la fotograf√≠a, que est√°n en el cine, que est√°n en la danza, que est√°n tambi√©n en la literatura, y que va a dar esta extraordinaria obra, que es un recorrido por el pasado, pero tambi√©n sobre el presente. Y quiero marcar eso, porque Esteban Montejo est√° hablando desde el presente, o sea, el que cuenta es un hombre de m√°s de cien a√Īos; √©l va y viene, el punto de vista de esta obra es el presente, y desde el presente se va y viene al pasado, y continuamente se est√°n enfrentando puntos de vista. Por lo tanto, Esteban Montejo, veterano y centenario, va a dialogar con el Esteban Montejo que √©l fue, por lo tanto ah√≠ tambi√©n hay una lecci√≥n de historicidad, cosa que a veces se nos olvida, que las cosas tienen tiempo y espacio.¬†

El centenario habla del otro, pero habla del otro desde la autoridad que le da también la distancia y el cambio de puntos de vista.

Entonces digo esto sobre todo porque yo creo que los¬† j√≥venes tienen en Biograf√≠a de un cimarr√≥n una obra maestra, una obra maestra para entender la historicidad de los tiempos, c√≥mo se ven los tiempos desde distintas perspectivas, y que ellos tambi√©n ojal√° puedan llegar a viejos y puedan ver el mundo como lo ve Esteban Montejo all√≠. Y eso es lo que ha permitido ver esa obra en su pluralidad art√≠stica.¬† Es decir, en esa obra –y eso lo hemos hablado aqu√≠– hay √≥pera, hay de todo, precisamente porque es obra abierta;pero lo m√°s sorprendente, lo que a m√≠ hoy, que estaba trabajando en la Biblioteca Nacional, porque como no aparece el libro por mi casa –s√© que lo tengo, pero no aparece–, les ped√≠ a mi gente en la Biblioteca Nacional que me bajaran un ejemplar, y yo me puse a leer, antes de venir para ac√°, un nuevo ep√≠logo que tiene este libro, que no es el que √©l le puso en 1966.¬† En el a√Īo 1996 un se√Īor que se llama Miguel Barnet se enfrenta a los problemas que ha planteado una obra. Y entonces ah√≠ hay una nueva fabulaci√≥n, porque entonces nos enteramos que Esteban Montejo es esp√≠ritu de luz para los espiritistas, y por eso le toca a la puerta a un personaje que se llama Miguel Barnet para pedirle una foto, y le dice a Miguelito que le deje poner vasos de agua.¬† O sea, este libro no se cerr√≥ en 1966; este libro est√° abierto, y 30 a√Īos despu√©s √©l sigue en el juego de personajes, en un juego de juego de personajes; ahora un personaje llamado Miguel Barnet est√° dialogando con un personaje llamado Esteban Montejo y con la saga de personajes colectivos que quieren convertir a Esteban Montejo en una propiedad.¬† Es decir, es realmente la mejor demostraci√≥n de la trascendencia de un libro, cuando un libro se convierte en un juego de espejos que le permite hacer eso.

Por eso recordé el poema que escribió Goethe en el cincuentenario del Werther.  A lo mejor Miguel aquí nos sorprende, en uno de estos días, con un poema de él explicándonos cómo sobrelleva él el cincuentenario de Cimarrón.

¬°Muchas gracias! (APLAUSOS)

ELIER RAM√ćREZ.¬† Genial la introducci√≥n de Ana, como siempre.

Bueno, entroncando un poco con lo que ella estaba planteando, leerles alg√ļn fragmento de Lisandro Otero que, como dec√≠a, tiene mucho que ver tambi√©n con esto que ella planteaba en su intervenci√≥n.

Dice Lisandro Otero:

‚ÄúSi me preguntaran, en esta man√≠a de encuestas que hay ahora, cu√°les son los tres libros que mejor ayudan a comprender nuestro pasado colonial, que mejor definen y profundizan la etapa hist√≥rica anterior a la Rep√ļblica del a√Īo 1902, dir√≠a que son El ingenio, de Manuel Moreno Fraginals; Memorias de una cubanita que naci√≥ con el siglo, de Ren√©e M√©ndez Capote y ahora este estupendo Cimarr√≥n, de Miguel Barnet.‚ÄĚ

Es decir, yo creo que en este libro se le incorporaron a esta edición una serie de valoraciones que hicieron destacados escritores e intelectuales cubanos y de otras partes del mundo, que es muy interesante, que impresionan, y después, cuando uno lee la obra, se da cuenta de que efectivamente tienen toda la razón.

Sin m√°s, yo le doy la palabra a Jes√ļs.

JESÚS GUANCHE.  Buenas tardes. Gracias a todos por venir.

Yo quer√≠a decir, para seguir casi el pie forzado o la rima que ven√≠a diciendo Ana en torno a ese arco√≠ris que ha representado Biograf√≠a de un cimarr√≥n a sus 50 a√Īos, que uno de esos puntos, o uno de esos colores del arco√≠ris, es precisamente la salida cinematogr√°fica.¬† Y quer√≠a enfatizar en una obra, que quiz√°s no se haya visto mucho en Cuba, creo que se puso una o dos veces en la Uni√≥n de Escritores.¬† Me refiero a Cimarr√≥n, historia de un esclavo, que no es un documental cualquiera; es un documental de larga duraci√≥n, tiene 55 minutos ‚Äďgeneralmente los documentales, con 18, 20 o 30 minutos ya es demasiado‚ÄĒ, sin embargo, esta era una vieja idea de un tocayo de Miguel, Miguel de los Santos, a quien conocimos en Cuba reiteradamente por aquellas importantes entrevistas que hizo a una serie de figuras de Am√©rica Latina y del Caribe, incluyendo a algunos cubanos, como al propio Silvio Rodr√≠guez, entre tantos que entrevist√≥.

En esa ocasión, tuvimos la oportunidad de lograr una síntesis de esta obra que complementaba, aunque no fuera lo mismo, a través en este caso de la mano de Juan Carlos Tabío.

Varias veces nos reunimos con Juan Carlos para ver cómo convertir en imagen una obra de carácter literario, sin que replicara el valor de la obra literaria y que fuera un producto distinto que a su vez, inevitablemente, motivara la lectura. 

No todo el mundo en Europa, ni siquiera los hispanohablantes, la conocen al dedillo, o sea, es una obra muy publicada y le√≠da, pero no lo suficiente.¬† Y fue en este caso la atracci√≥n del cine, por as√≠ decirlo, con el apoyo de creativos productores de Madrid, de la propia televisi√≥n espa√Īola, el apoyo vamos a llamarle moral de la UNESCO para tener preferencia en un proyecto del cual en aquel momento Miguel era miembro del Comit√© Cient√≠fico Internacional¬†¬†¬† ¬†¬†–me refiero al proyecto La Ruta del Esclavo; por eso fue que aparece el logo de la UNESCO en el documento–, y tambi√©n por supuesto la log√≠stica del ICAIC, que fue nuestro principal elemento de producci√≥n.

Sin embargo, a diferencia de Cimarr√≥n, el elemento protag√≥nico, vamos a llamarle el narrador principal de la trayectoria, de los contactos tanto literarios como imaginarios con Esteban, era Miguel.¬† Pero el asunto no era tanto poner a Miguel en diferentes locaciones –si mal no recuerdo, fueron cuatro movidas, Miguel: una, donde pudimos introducir la visita imaginaria de Miguel a Esteban, que no pudo ser en el asilo donde t√ļ lo entrevistabas porque por la presencia f√≠sica de ese asilo no estaba presentable, tuvimos que hacerlo en el hospital 27 de Noviembre, que estaba reci√©n restaurado en aquellos d√≠as, y se pudo reproducir, desde el punto de vista del imaginario, narrado por el propio Barnet, la visita simb√≥lica a Esteban, que fue donde se produce el proceso inicial de las entrevistas sistem√°ticas que despu√©s Miguel ha venido narrando, fuera de la obra literaria, en diferentes reflexiones p√ļblicas, y eso evidentemente ya no es la obra literaria en s√≠, sino es un recurso para darle imagen a esa vivencia directa con el personaje, que despu√©s fue, desde el punto de vista literario, el propio Esteban.

También pudimos acudir a la tumba de los veteranos. Teté Puebla nos autorizó en su momento adecuado.  Pudimos reproducir también un encuentro con Esteban, o sea, con los restos mortales de Esteban en el rincón de los veteranos, por supuesto con un proceso de narración que permitía esa relación interactiva entre lo que la obra permitía sintetizar, convertir en imagen, y la presencia en este caso de Miguel, delante de la memoria de Esteban Montejocomo recurso de la narración. 

En la propia casa de Barnet se produjeron largas entrevistas asociadas a la estructura del guion.¬† Y un aspecto que no aparece en la obra, pero que despu√©s Miguel ha ido narrando, que tiene un valor a√Īadido de la relaci√≥n afectiva de Esteban con el autor en este caso, fue el peque√Īo terreno que √©l le prometi√≥ donarle y que le don√≥, y c√≥mo reconstruir el terreno, a d√≥nde irnos a reconstruir el terreno, si el terreno estaba ya posiblemente perdido, o reconstruido en la historia.¬† Y apareci√≥ un terrenito maravilloso, en uno de los parques del hospital Calixto Garc√≠a, y ah√≠ pudimos reconstruir el ambiente del propio Miguel hablando de la relaci√≥n afectiva con su personaje; personaje que, como bien ha dicho Ana, en un momento dado como persona vivi√≥, pero que tambi√©n es recreado por la mano del autor.

Esto permiti√≥un tipo de expresi√≥n visual, de conversi√≥n de la obra literaria en una propuesta visual, que permiti√≥ reconstruir tres importantes etapas de la vida de Esteban, a la luz de la obra literaria: su status como cimarr√≥n, su status como participante en la segunda etapa de la Guerra de Independencia –esa que conmemoramos un d√≠a como hoy–, y despu√©s, los primeros albores en la Rep√ļblica, la primera etapa republicana, que le toc√≥ narrar.

Pienso que este es un elemento muy interesante, muy de actualidad desde el punto de vista de llevar a imagen la obra literaria, que no es un elemento que la reproduce o que la sintetiza a trav√©s del cine, sino que es otro producto, con una particularidad l√≥gica, que es el autor como conductor de la narraci√≥n sin necesidad de acudir al docudrama, que es un recurso bien utilizado cuando hay muchos recursos, por as√≠ decir. ¬†Lo hab√≠amos pensado, porque llegamos a ir a Trinidad pensando en localizar la famosa cueva donde estuvo escondido Esteban, y pensamos en la idea del docudrama. Esa fue una de las variantes iniciales, pero no siempre los recursos fueron suficientes, y se acudi√≥ a una estrategia, en este caso gracias a la mano maravillosa de un cineasta ya consagrado, como es el caso de Juan Carlos Tab√≠o, y la experiencia de Miguel de los Santos; porque yo recuerdo que, cuando se firm√≥ con Juan Carlos, cuando el grupo se retir√≥, ya pr√°cticamente la filmaci√≥n estaba casi editada, y el tiempo que estuvo Juan Carlos editando la obra en Espa√Īa fue casi que simb√≥lico. ¬ŅPor qu√©?¬† Por la experiencia que ten√≠a el grupo, la identificaci√≥n de un buen cronograma de trabajo de los lugares donde se pudo filmar eso, la correlaci√≥n de la imagen con la voz de Miguel, ustedes saben, los que hemos o√≠do la versi√≥n grabada de F√°tima, sabemos la calidad de narraci√≥n que en esa posibilidad tiene el autor.¬† No todos los autores son de buen leer, este es un autor de muy buen comunicar, y fue un factor muy a favor el que tuviera la voz del autor y la recreaci√≥n con un actor cubano.¬† ¬ŅC√≥mo se llama √©l, el que hizo de cimarr√≥n en la otra novela?¬† Fue el que trabaj√≥ en esta novela, en Sol de batey.

__________. Idelfonso Tamayo.

JESÚS GUANCHE.  Tamayo fue el que nos sirvió de referencia (interrupción en la grabación), que también sirvió como complemento a la narración de Barnet en el documental.

Esta es una de las tantas posibilidades, y el hecho de que estemos hoy conmemorando el 50 aniversario era la posibilidad en aquel momento de que los lectores, en este caso los consumidores de cine en Am√©rica Latina y el Caribe y particularmente en Espa√Īa, que fue la v√≠a de producci√≥n, sirviera para conocer esta obra, sin ser una obra que tiene car√°cterliterario, una obra cinematogr√°fica, pero que a su vez sirviera de complemento informativo para tener acceso y sed hacia la obra literaria, que en definitiva es el motivo por el cual se facilit√≥ la creaci√≥n de esta versi√≥n cinematogr√°fica que en aquel momento pudimos realizar.

Ojal√° la televisi√≥n cubana –si nos dan los permisos pertinentes–pudiera exhibirla alguna vez.¬† Gracias a la condici√≥n de nuestro Presidente de la UNEAC, se pudo exponer en un momento en la UNEAC.¬† Algunos de nosotros lo hemos utilizado como material de estudio y de trabajo en los cursos de posgrados, maestr√≠as, etc√©tera, sin fines comerciales, que s√≠ los tiene la empresa que se dedic√≥ a producir esta obra.

Pero pienso que, como complemento a la significaci√≥n y a la actualidad que tiene Cimarr√≥n como obra abierta, evidentemente esta no va a ser la √ļnica salida. Por eso, con motivo del 50 aniversario, se ha producido otra obra, con otro car√°cter, con otra cualidad, con otras caracter√≠sticas, que Pedro de la Hoz tendr√° la posibilidad de presentar ante ustedes.

¬°Gracias! (APLAUSOS)

(INTERVENCI√ďN DE PEDRO DE LA HOZ)

ELIER RAM√ćREZ.¬† Despu√©s de escuchar estas intervenciones, por supuesto que le damos la palabra a Barnet tambi√©n.

MIGUEL BARNET.¬† Muchas gracias a todos ustedes por la presencia tan estimulante para m√≠, y gracias a Ana, porque yo no sab√≠a que hab√≠a esa coincidencia entre Goethe y yo (RISAS), porque Goethe era un escritor mayor y yo no; pero, bueno, tuvo la suerte de que pudo ver su obra Werther en escena, pudo verla publicada 50 a√Īos despu√©s. Realmente, estar del lado de ac√° y no del m√°s all√° me produce un privilegio muy grande, y tener tantos amigos queridos aqu√≠, tantos amigos queridos y tantos lectores de mi modesta obra.

Todo lo que dijo Ana Cairo es cierto, pero hay otras cosas que también son ciertas, o semiciertas, que ella no dijo.  Ella es una erudita maravillosa, todas las comparaciones que hace son de una gran pertinencia y son realmente ajustadas a una línea de pensamiento, a una teoría buscada con mi obra.

Yo no s√© si √©l es un personaje totalmente creado por m√≠, porque la persona de Esteban Montejo fue una persona que me subyug√≥ tanto, tanto, por su pensamiento, por su historia, que si yo lo convert√≠ en un personaje, en un personaje con una √©tica, con una dignidad, con una dimensi√≥n, no fue mi prop√≥sito convertirlo en un personaje, ni tampoco,como t√ļ bien dices,hacer un puro y escueto relato etnogr√°fico. Yo escrib√≠ y escrib√≠ y recog√≠ y recog√≠, estuve tres a√Īos yendo a entrevistarlo, primero desnudo, sin nada, y luego apareci√≥ en la Academia de Ciencias una donaci√≥n –en esa √©poca ya empez√°bamos a recibir donaciones– de una grabadora que pesaba treinta o treinta y pico de libras, y al cabo de los seis o siete meses de estar entrevistando a Esteban con mis famosas libreticas–porque esas libreticas yo nunca las he perdido, yo siempre las llevo en mis bolsillos hace m√°s de 50 a√Īos–, yo recog√≠, y ah√≠ est√° en las libreticas, las cosas que √©l me iba diciendo.¬† Pero no fue festinado, mi inter√©s no fue casual o fortuito.¬† Yo estaba estudiando Etnograf√≠a, Etnolog√≠a, Antropolog√≠a, y como ella hoy bien dice, yo ten√≠a una formaci√≥n, y el privilegio de estar cerca de figuras tan grandes como Fernando Ortiz, como el propio Jos√© Luciano, a quien visitaba mucho en el Archivo, a Juan P√©rez de la Riva.¬† Imag√≠nense ustedes, Juan P√©rez de la Riva ten√≠a un cub√≠culo en la Biblioteca y yo ten√≠a otro, conZoila Lapique, con Argeliers Le√≥n, que era el director de M√ļsica de la Biblioteca, y me dijo: ‚Äú¬ŅQu√© est√°s haciendo t√ļ pasando a m√°quina?‚ÄĚ Yo trabajaba en laFirestoneTire RubberCompany pasando a m√°quina, con estos dedos gruesos–por lo menos en la m√°quina s√≠, en la computadora no me caben– facturas de neum√°ticos.¬† Y yo le dije: ‚ÄúNo, estoy estancado.‚Ä̬† Luis Garz√≥n me dijo una vez que la peor tortura que se le pod√≠a hacer a una persona era trabajar ocho horas, y yo trabajaba ocho horas, me levantaba a la seis de la ma√Īana, cog√≠a la ruta 66 y me bajaba all√≠ en la Firestone, ¬†que estaba un poco antes de llegar a Boyeros.¬† Fig√ļrense, hasta las seis de la tarde; marcaba tarjeta a las ocho y marcaba tarjeta a las seis.¬† Era una verdadera tortura, yo estaba angustiado, yo no sab√≠a qu√© hacer con mi vida, y estaba ya en la turbulencia de la clandestinidad y todo, y vino la Revoluci√≥n, y la Revoluci√≥n me salv√≥ porque por la Revoluci√≥n, Argeliers me dijo: ‚ÄúVen a trabajar conmigo, pero hay un inconveniente.‚Ä̬† D√≠gole: ‚Äú¬ŅCu√°l?‚ÄĚ Dice: ‚ÄúQue t√ļ vas a trabajar conmigo como secretario m√≠o‚ÄĚ –no era un secretario; era un ayudante, un amanuense, un auxiliar–‚Äúpero no hay salario.‚ÄĚ Y le dije: ‚ÄúNo importa, no importa.‚Ä̬† Yo ten√≠a guardado dinero, yo siempre he tenido guardado mi dinerito (RISAS), catal√°n al fin y al cabo, mi familia catalana me ense√Ī√≥ a guardar dinero.¬† Y entonces le dije: ‚ÄúNo, yo no lo necesito, yo tengo un dinero que hered√© de una t√≠a m√≠a, que se hab√≠a ido para los Estados Unidos y me dej√≥ el dinero.‚Ä̬† Nunca me alegr√© tanto de que se fuera para Estados Unidos esa t√≠a m√≠a como cuando me dej√≥ aquel dinero, que pude vivir tres a√Īos sin salario en la Biblioteca Nacional.¬† Y la Dra. Mar√≠a Teresa Freyre me ten√≠a como uno m√°s de lo que llam√°bamos la dotaci√≥n, pero yo no ten√≠a salario, viv√≠a con el dinero que ten√≠a guardado en el banco, el de mi t√≠a.¬†

Salvó mi vida tambiénArgeliersdándome aquella posibilidad de estar cerca de ellos.  Aquello era una maravilla, estar allí era un privilegio.

Sí, he tenido suerte, y la primera suerte fue la de caer allí junto con Juan Pérez de la Riva, Zoila Lapique, Manuel Moreno Fraginals, Hugo Vilches, economistas y sociólogos. Y llegaba de vez en cuando Le Riverend, con su tono arrogante, y yo le ponía oído, no vista, oído nada más, no me acercaba a él porque a mí las personas así tan rimbombantes no me gustan. Hoy está en el cielo, y que me perdone, pero… Era brillante hombre.  Su Historia de La Habana me ayudó mucho, su libro La Habana, biografía de una provincia,me ayudó mucho.

Pero allí había un personaje muy modesto, muy callado, que ese sí iba todos los días, no fallaba nunca y no tenía cubículo, iba para el cubículo mío, que era Pedro DeschampsChapeaux, que fue uno de los gestores también, junto con Pérez de la Riva, de esta teoría o de esta hipótesis de la gente sin historia.  Y él tenía algunos trabajos sobre eso, sobre el periodismo y los negros, cómo la clase negra también era una clase intelectual prominente, y todo eso para mí era nuevo. Y entonces yo me acerqué mucho a Pedro DeschampsChapeaux, y Pedro me ayudó mucho a orientarme.

Entonces empezamos una investigaci√≥n sobre los barracones.¬† Era un estudio m√©trico, morfol√≥gico de los barracones, y viaj√°bamos en una camioneta terrible –que yo creo que eso fue lo que me cre√≥ a m√≠ la sacrolumbalgia (RISAS)–, con unos baches tremendos. Yo ten√≠a 21 a√Īos, y paseamos todo el pa√≠s con Peter Noy, que es un antrop√≥logo, con antrop√≥logos africanos que llegaron tambi√©n contratados por Antonio N√ļ√Īez Jim√©nez, que era el Presidente de la Academia, con quien hice una gran amistad –√©l tuvo simpat√≠as por m√≠ porque yo era el m√°s joven de todo aquel grupo–, y √©l me llev√≥ un d√≠a para su despacho, y habl√≥ conmigo y me dijo: ‚Äú¬ŅY qu√© t√ļ crees de esta cosa de los barracones?‚Ä̬† Y yo le dije: ‚ÄúNo, mire, me parece muy bien que se haga este estudio.‚Ä̬† En definitiva se public√≥, el libro de Juan P√©rez de la Riva se public√≥, y aparece ah√≠ un agradecimiento a todo el mundo, y a m√≠ ya al final, con mi nombre muy chiquitico, porque yo iba sencillamente acompa√Ī√°ndolo a √©l en el viaje a hacer el estudio sobre los barracones.¬† Pero cuando yo llegaba a mi casa, yo pensaba en Balzac.¬† Yo hab√≠a le√≠do reci√©n un libro, Memorias de Adriano, y hab√≠a le√≠do muchas cosas, y hab√≠a le√≠do un libro fundamental que t√ļ no mencionas, Ana, el Juan P√©rez Jolote, quiz√°s porque no sabes la cercan√≠a que yo tuve con ese antrop√≥logo mexicano, que luego me invit√≥ a estudiar en M√©xico unos meses, Ricardo Pozas.

Yo me le√≠ el Juan P√©rez Jolote, y dije: ‚ÄúNo hay en Cuba un libro as√≠.‚Ä̬† Es verdad que Caniqu√≠ es un libro‚Ķ Pobre libro, que no est√° muy bien escrito, est√°n los cimarrones en muchos libros cubanos. Pero yo me le√≠ con una tremenda pasi√≥n y fervor el Juan P√©rez Jolote.¬† Me gust√≥ mucho el modo en que √©l organiz√≥ la investigaci√≥n con ese indio de Chiapas, el indio chamula; una vida, es historia de vida.

Estaba de moda una de las teor√≠as de los antrop√≥logos africanos e ingleses, que era la lifehistory, la historia de la vida, de los personajes.¬† Y yo dije: ‚Äú¬ŅY qu√© pasaba en los barracones? ¬ŅC√≥mo viv√≠an estos hombres y estas mujeres ah√≠, hacinados ah√≠?‚Ä̬† No basta con describir el huequito por donde entraba el aire, no basta con decir de las letrinas, no basta con decir que en cada barrac√≥n a lo mejor, cuando hab√≠a cierta tolerancia por parte del amo, ellos pod√≠an tener sus conucos y sembrar sus vegetales y sus hierbas ah√≠, o tener sus cochinaticos, como dec√≠an ellos, y poder comer carne de cerdo porque el tasajo les repugnaba, o porque a veces hab√≠a viandas nada m√°s en las comidas, la esquifaci√≥nera pobre, o sea, la ropaque se pon√≠an se la cambiaban a los seis meses. A m√≠ me preocup√≥ la vida, c√≥mo era la vida humana, sentimental, c√≥mo era la vida incluso amorosa y er√≥tica en ellos. Y ah√≠ empec√© a decirme: ‚ÄúNo hay nada, no hay nada, no hay nada realmente as√≠, escrito, que a m√≠ me ilumine sobre esto.‚ÄĚ

Ya yo hab√≠a le√≠do todo, Cirilo Villaverde. El ingenio no se hab√≠a producido todav√≠a, se estaba produciendo, pero Moreno estaba muy cerca de nosotros, era nuestro profesor en el Seminario, no en el Seminario de Folklore, sino en los seminarios que sucedieron a aquel seminario ya en el Instituto de Etnolog√≠a y Folklore, que se convirti√≥ en un centro docente, donde estuvimos nueve a√Īos estudiando Etnograf√≠a, Etnolog√≠a Aplicada, Antropolog√≠a Social, Estad√≠sticas –que era para m√≠ espantosa.

El caso es que yo de pronto estoy un d√≠a viajando en una guagua, y compro el peri√≥dico El mundo, y veo una entrevista a unos africanos, descendientes de africanos, una negra ya muy vieja, que casi no pod√≠a expresarse, pero que quer√≠a aprender a escribir; hab√≠a sido esclava y entonces, bueno, la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n la alfabetiz√≥.¬† Y estaba Esteban Montejo, que √©l dec√≠a que √©l sab√≠a leer y escribir, pero que hab√≠a sido esclavo y cimarr√≥n.¬† Y cuando dijo cimarr√≥n, a m√≠ se me alumbr√≥ la vida.¬† Yo dije: ‚ÄúAqu√≠ hay un camino, aqu√≠ hay una luz.‚Ä̬† Y fui a entrevistarlo al hogar de ancianos, y ah√≠ comenz√≥ la historia, ah√≠ comenz√≥ la historia. Fueron tres a√Īos de entrevistas constantes, diarias casi; no diarias, porque tampoco hab√≠a mucho dinero y la guagua hab√≠a que cogerla, bajarse en Diez de Octubre, hacer una transferencia y despu√©s regresar; pero yo hice todo ese libro de manera casi se puede decir que clandestina, secreta, porque no era la tarea que me ten√≠a asignada Argeliers Le√≥n a m√≠ en el Instituto de Etnolog√≠a. Yo ten√≠a que hacer investigaciones sobre las razas en Cuba: la zarabanda, la chaconaamulatada,las formas distintas del Aruba, yamura, jiribilla, la columbia; en fin, eso era lo que yo ten√≠a, m√°s los estudios, porque eso era un centro docente.

Y as√≠, poco a poco, fui acumulando informaci√≥n.¬† Y cuando N√ļ√Īez me llam√≥ en aquella ocasi√≥n, y me dijo: ‚Ä̬ŅQu√© t√ļ est√°s haciendo?‚Ä̬† Porque a N√ļ√Īez le llam√≥ la atenci√≥n mi curiosidad, mi curiosidad en las reuniones que se hac√≠an en lo que ahora va a ser la Asamblea, el Parlamento, el Hemiciclo Camilo Cienfuegos, que yo hablaba y met√≠a unas catilinarias tremendas all√≠, y era una especie de sicofante.¬† Yo era antipatiqu√≠simo, porque ten√≠a 21 o 22 a√Īos y quer√≠a saber much√≠simo, y no sab√≠a nada; pero, bueno, hablaba para demostrar que yo ten√≠a inter√©s en investigar y en ser un intelectual en este pa√≠s.

Y √©l me llam√≥, le llam√© la atenci√≥n, le ca√≠ bien. Y yo le dije: ‚ÄúMire, tengo unas fichas, capit√°n‚ÄĚ –le dec√≠amos as√≠, capit√°n–, ‚Äútengo unas fichas sobre un esclavo ex cimarr√≥n y tengo un c√ļmulo enorme de fichas.‚Ä̬† Me dijo: ‚ÄúAh, me gustar√≠a verlas.‚ÄĚ Y yo le dije: ‚ÄúBueno, yo se las mostrar√©.‚Ä̬† Y pens√©: en su momento se las mostrar√©.

Se las mostr√© cuando termin√© el libro, que lo hice a espaldas de Argeliersy de Barrial y de Mar√≠a Teresa Linares y de todos fui escribiendo el libro, y con un miedo tremendo de que me dijeran:¬Ņen qu√© momento t√ļ escribiste esas doscientas cuarenta y pico de p√°ginas, si tu tarea era otra?¬† Pero estaba Calixta Guiteras, una maravilla de persona, que hab√≠a llegado de M√©xico, de su c√°tedra en M√©xico, y Calixta ley√≥ el libro, lo ley√≥ Margarita DaveStrong, y ella fue la que se lo recomend√≥, el libro se lo pas√≥ a N√ļ√Īez Jim√©nez, y N√ļ√Īez tom√≥ la decisi√≥n: eso hay que publicarlo, esa es una cosa rara, extraordinaria, y va a gustar.

Y yo hice un manuscrito, un mecanuscrito –no exist√≠an computadoras ni nadade estas cosas que existen ahora, que son tan √ļtiles y tan importantes y tan chismosas–, pero entonces yo aquel mecanuscrito se lo llev√© a N√ļ√Īez.¬† ¬ŅY a que ustedes no saben qu√© hizo N√ļ√Īez cuando ley√≥ el libro?¬† Se lo mand√≥ a Alejo Carpentier.

Alejo Carpentier no ley√≥ nunca el libro publicado; Alejo Carpentier ley√≥ el mecanuscrito, es decir, la copia mecanografiada. Y un d√≠a me llam√≥, y yo dije: ‚Äú¬°Ave Mar√≠a!, ¬Ņque me llame Alejo Carpentier?‚Ä̬† Yo trabajaba en el Instituto de Etnolog√≠a, y √©l era el director de la Editorial Nacional.¬† Me hizo un elogio, y despu√©s –eso s√≠ est√° escrito, por eso lo digo– me dijo: ‚ÄúEste es el complemento testimonial de El reino de este mundo, esta es una cosa extraordinaria.¬† ¬ŅY este personaje existe?¬† Yo quiero conocerlo.‚ÄĚ Bueno, lo conoci√≥, porque yo lo llev√© a la Academia de Ciencias cuando Esteban cumpli√≥ 103 a√Īos.¬† Le¬† hicimos el cumplea√Īos en la Academia de Ciencias, y ah√≠ est√°n las fotos, con Alejo y con todas las personas que lo conocieron.

Y así surgió este libro, que no lo hizo un muchacho ingenuo, ni tampoco sabio; una persona con intuición y con mucha curiosidad. Ingenuo no porque yo tenía una formación histórica y académica de Metodología de la Investigación, que es mi formación histórica.

Y entonces sali√≥ el libro publicado.¬† Y pudo haberme hecho da√Īo lo que ocurri√≥; la suerte que yo tengo unas corazas tremendas porque en la revista Bohemia sali√≥: ‚ÄúUn libro sin precedentes en la literatura cubana, Lisandro Otero, Onelio Jorge Cardoso, Alejo Carpentier.‚ÄĚ Imag√≠nense, yo ten√≠a 25 a√Īos, iba a cumplir 26, y aquello cay√≥‚Ķ Moreno Fraginals, Juan P√©rez de la Riva, todo el mundo escribi√≥ sobre el libro, Ren√©e M√©ndez Capote, F√©lix Pita Rodr√≠guez.

El primer art√≠culo que sali√≥ en el peri√≥dico fue de Lol√≥ de la Torriente, un art√≠culo muy elogioso de Lol√≥ de la Torriente, que tiene un libro hist√≥rico que alg√ļn d√≠a tenemos que reeditar, Mi casa en la tierra. Y as√≠ fue como empez√≥.¬†

Pero les debo mucho a ellos, a mis maestros, por eso siempre me molesta y me hiere tanto que las generaciones j√≥venes no pongan alfombras rojas a sus maestros, a quienes los antecedieron, a sus antecesores y a quienes abrieron esa brecha que abri√≥ Fernando Ortiz; porque antes de escribir el libro ya yo visitaba la casa de don Fernando, y a don Fernando le di el libro tambi√©n, pero don Fernando ya estaba muy enfermo, ya ten√≠a las piernas muy hinchadas, ten√≠a la diabetes muy aguda, muy agudizada, y realmente no pudo escribir nada, pero √©l me dio aliento para seguir escribiendo. Incluso, durante ese per√≠odo en que yo estaba escribiendo el libro,hicimos el documental a sugerencia de Santiago √Ālvarez y de Alfredo Guevara, que lo hizo Iv√°n N√°poles, que fue en el a√Īo 1965, un a√Īo antes de que saliera el libro.

Pero le debo mucho al libro Juan P√©rez Jolote, y les debo mucho a los historiadores cubanos, y le debo mucho no al personaje, sino a la persona de Esteban Montejo.¬† Porque hay quien dice: ‚ÄúBueno, ¬Ņqu√© inventaste t√ļ?, ¬Ņqu√© dijo √©l?, ¬Ņc√≥mo lo dijo?‚Ä̬† No, eso fue un binomio, fue una fusi√≥n.¬† Yo podr√≠a llamarme Miguel Montejo y √©l podr√≠a llamarse Esteban Barnet; fue una fusi√≥n.

Es cierto que √©l dijo: ‚ÄúPor cimarr√≥n no conoc√≠ a mis padres.‚Ä̬† Pero yo a√Īad√≠ ¬Ņpuedo decir un secreto?: ‚ÄúNi los vide siquiera.Pero eso no es triste, porque es la verdad.‚Ä̬† Eso lo a√Īad√≠ yo, es verdad, ¬Ņy qu√©? No traiciona para nada el esp√≠ritu del discurso de Esteban Montejo.

Y entonces han pasado aquí muchas cosas: se han hecho programas de radio también, novelas, telenovelas y todo eso, y ahora esta mesa redonda. Y en junio va a haber una exposición de las 71 ediciones.  Ya parece que van a ser 72 o 73 porque hay una en Santa Clara que va a salir ahora, hay una en Turquía que va a salir, y así van a ir saliendo otras más.

No creo que sea una obra maestra.  No, creo que es una obra hecha con el corazón, con las herramientas también de la antropología y con la visión poética.

Si algo cierto dijo Ana es que yo escrib√≠‚Ķ F√≠jate, Ana, t√ļ dices: esto no se puede calificar como un relato etnogr√°fico.¬† Bueno, yo trabajaba en la Academia de Ciencias y yo ten√≠a que ajustarme a aquellos patrones.¬† Yo escrib√≠ un relato etnogr√°fico, pero lo escribi√≥ un aprendiz de poeta, desde el principio, ¬Ņcomprenden?, porque el lenguaje s√≠ no era lac√≥nico.

____________.  Ya usted había publicado una poesía.

MIGUEL BARNET.¬† Ya yo hab√≠a publicado. Y lo escrib√≠ as√≠ y recre√© algunas cosas y les di un montaje.¬† A la vez que uno edita y que uno monta, que uno edita un libro, ya uno est√° creando; lo otro ser√≠a una farsa, venir aqu√≠ a decir que es un testimonio puro.¬† Yo ser√≠a un farsante, jam√°s he confesado eso.¬† Elena Poniatowskanunca ha dicho que Hasta no verse Jes√ļs m√≠o es un testimonio puro; son testimonios recreados.

Hay incluso una nueva tendencia ahora en la antropología social norteamericana, que se llama Non FictionCreating (No Ficción Creativa).  Y en esto, bueno, quizás yo me adelanté.

Después me compararon con Truman Capote.  No, nada que ver, Truman Capote escribió una cosa diferentecompletamente, y lo vine a leer mucho después.  Y después traduje yo A sangre fría, me tocó la suerte de que Alejo, como él sabía que yo chapurreaba el inglés, me pidió que yo tradujera A sangre fría, y traduje A sangre fría y traduje Soy negro también.

Pero quiero agradecer mucho, mucho, mucho aqu√≠, en el d√≠a de hoy, a mis compa√Īeros que han hablado de este libro; a ti, Ana Cairo, que hiciste una conferencia brillante tambi√©n el otro d√≠a en la Biblioteca; a este espacio Dialogar, Dialogar; a Pedro de la Hoz, siempre tan culto, tan cari√Īoso, sacando la noticia del BreakingNews, porque est√° sacando cosas ah√≠ que muchos de nosotros no conoc√≠amos; y a Guanche, que tambi√©n habl√≥ del documental.¬† Y agradecerles‚Ķ ¬ŅNo est√°n aqu√≠ los compa√Īeros de la EGREM?

_____________. Sí, sí, sí.

MIGUEL BARNET.¬† ¬ŅD√≥nde est√°n?

_____________. Est√° Jorge, est√° Mayito.

MIGUEL BARNET.¬† ¬ŅD√≥nde est√° Jorge?

_____________.  Allá.

MIGUEL BARNET.¬† Y a Anita Llerena, que fue la de la idea original, que fue la que le dijo a Jorge: ‚ÄúOye, vamos, Miguel est√° dispuesto.‚ÄĚ Porque Jorge es amigo m√≠o hace muchos a√Īos y vivi√≥ la cosa de hacer un disco sobre mi poes√≠a, y ya se hizo el disco, alg√ļn d√≠a saldr√°. Y despu√©s Anita le dio la idea y √©l la acogi√≥, la acogi√≥ con mucha fuerza.¬† Y le agradezco a la EGREM, a Mayito, que no s√© si est√° aqu√≠.

____________.  Mayito está también.

MIGUEL BARNET.  También está aquí Mayito.  Gracias, Mayito.

____________. Santos Toledo también.

MIGUEL BARNET. Está Santos Chocanotambién. (RISAS)

¬ŅY saben lo mejor que tiene el cimarr√≥n? Que es un gran cobard√≥n, que dice: ‚ÄúYo no me meto en trincheras, ni cojo armas de esas de hoy; con un machete me basta.‚ÄĚ (APLAUSOS)

Mira, quisiera que una persona que yo admiro mucho se pusiera de pie para recibir una ovaci√≥n: el gran m√ļsico cubano H√©ctor Angulo. (APLAUSOS)

 

 

 

 

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