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De todas formas, la historia no perdona

Me mira fijo desde Facebook. Con esos ojos profundos, pero limpios, tanto, que all√° en el fondo su huella vital todav√≠a palpita. Desde la pantalla me sonr√≠e, como dici√©ndome: ¬ęNo te preocupes, socio, conmigo t√ļ siempre quedar√°s bien¬Ľ. Y sin embargo, le debo un adi√≥s p√ļblico, tengo que decirle que siempre me inspir√≥ su valent√≠a, su orgullosa guajirez, su sensibilidad infinita, su poes√≠a-hoguera, su ¬ęencinidad¬Ľ, superior a la magnitud humana que alg√ļn mortal pueda albergar, aunque s√© que de veras quiere tranquilizarme. Ciertamente √©l nunca fue un tipo necesitado de homenajes. M√°s bien, si estuviera hoy aqu√≠, hubiera preferido que solo unos buenos palos de ron ¬ępele√≥n¬Ľ interrumpiera nuestras conversaciones a camisa quit√°.

A veces creo que Eduard Encina, de sencillez admirable incluso hasta en la muerte, fue quien permiti√≥ que llegara hasta √©l aquella estocada final de un c√°ncer intenso contra el que luch√≥ hasta el √ļltimo aliento, la tarde triste del 8 de septiembre de 2017. Pero para √©l, un hombre de fe, debi√≥ haberle bastado partir con la luz de la Patrona de Cuba. De cualquier manera, la noticia fue como un mazazo para ese mundo de gente que lo quer√≠a, tan dura de asimilar como la del hurac√°n Irma destrozando media Isla para acaparar la atenci√≥n absoluta de todos los medios.

As√≠, sin protagonismos, siempre consecuente con su vida, muri√≥ el autor de √Ď√°mpiti, El silencio de los peces, El perd√≥n del agua, Golpes bajos; de Lupus, premio Hermanos Loynaz 2015. Pero hoy,¬† que no lo encontr√© en el listado de los invitados imprescindibles del 3er. Congreso de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), es que tomo conciencia, con dolor persistente, que Eduard Encina no est√° ya m√°s, al menos no f√≠sicamente. Ser√° un congreso que no tendr√° su voz firme transmitiendo un pensamiento m√°s robusto que una ceiba, su verdad para salvarnos.

La Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z lo tendr√° siempre como gu√≠a, como paradigma. Lo ser√° incluso para esas generaciones que no lo conocen, que ni siquiera han nacido. Su AHS no lo dejar√° jam√°s en el olvido, porque para esa Cuba que am√≥ con locura, es esencial que su poes√≠a y sus ideas perduren, que se mantengan vivas. Se lo propusieron las editoriales La Luz, de Holgu√≠n, y √Āncoras, de la Isla de la Juventud. La primera llegar√° antes de que cierre este 2018 con Estructuras del silencio y la segunda con Manigua.

Yo, por mi parte, solo quiero que sus reflexiones se esparzan por el Pabell√≥n Cuba, el Centro de Convenciones de Coj√≠mar, el Museo Nacional de Bellas Artes, la sala Guevara del ICRT, el Complejo Cultural Bertolt Brecht, los Estudios de Animaci√≥n del Icaic, el Centro Dulce Mar√≠a Loynaz, el Maxim Rock, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el Palacio de Convenciones, el Teatro Nacional… Que su pensamiento √°gil y revolucionario nos contin√ļe incitando al debate, a repensarnos constantemente.

De aguda estrofa

Eduard, que primero fue soldado de fila, y luego cabeza, cuerpo y corazón de la AHS en su Contramaestre, fue uno de los impulsores de las células municipales que tanto cambiaron el a veces lamentable panorama cultural de algunos territorios. 

Porque los sabe todav√≠a muy valiosos, me presta sus criterios desde su sitio de Facebook, que sus compinches de Contramaestre, sus amigos, no han dejado perecer. Lo recuerdan a cada instante, como lo hizo Arnoldo Fern√°ndez Verdecia, el 27 de enero, cuando el poeta hubiera cumplido 45 a√Īos. ¬ęCazando libros nos conocimos ‚ÄĒcontaba desde el muro de Encina. Tus ojos vivos y brillantes delataron el √°ngel que ten√≠as, que no paraba de luchar, tus mil batallas, y de la mano te llev√≥ al para√≠so donde nunca m√°s podr√°n culparte de aguda estrofa, de agujas transgresoras, de puntos incorrectos, ni s√≠mil denigrante¬Ľ.

En las discusiones de su Asociaci√≥n tampoco lo mirar√°n con recelo si se atreve a decir: ¬ęCamino mi pa√≠s y siento claustrofobia. A un lado y al otro todo se repite: las mismas ropas, peinados, gestos y lo que es peor a veces, las¬† mismas casas. Lo repetitivo nos agrede. Ahora la modalidad es enrejarlo todo, hasta las palabras.

¬ęEl viejo oficio de la herrer√≠a vuelve a nuestra arquitectura con urgentes deseos de borrarla. No se incorpora como elemento decorativo en verjas o guardavecinos, ni para rematar los l√≠mites de cercas, esquivando la pesadez de los muros de concreto, sino creando la sensaci√≥n de que vivimos en una casa c√°rcel.

¬ęAlgunos creen que la gente enreja sus hogares por temor a la creciente inseguridad, ‚Äúlos ladrones est√°n dando la hora‚ÄĚ, otros dicen que es para aumentar el precio de las casas, ‚Äúmedia Cuba se est√° vendiendo y todo el mundo quiere viajar‚ÄĚ. Un antrop√≥logo me dijo el otro d√≠a que un poet√≠n como yo no pod√≠a percibir que estaba ante una expresi√≥n de poder econ√≥mico: ‚Äúquien pone rejas, tiene dinero‚ÄĚ.

¬ęPoner rejas a diestra y siniestra. Es sintom√°tico ‚Äúla maldita circunstancia de las rejas por todas partes‚ÄĚ. El patrimonio se destruye y a nadie le interesa, los barrios se vuelven grandes masas de hierro que limitan poco a poco cualquier posibilidad de di√°logo entre los que est√°n dentro y los que est√°n fuera. Autoencerrarse es tambi√©n una lectura del individuo que pierde la fe en la circunstancia colectiva.

¬ęCamino mi pa√≠s y siento claustrofobia. Abro una puerta y aparece una reja¬Ľ.

Cimarronzuelo oriental

Antes de partir, el poeta decidió que su blog Cimarronzuelo Oriental, en el que constantemente publicaba su sentir, siguiera navegando. Lo mismo que su Facebook, donde nos mantuvo al tanto de su viaje a Colombia, cuando ganó el premio La Gaceta de Cuba. Corría entonces el mes de julio de 2017:

¬ę¬°¬°GOOOOOLLLL!! Al clausurar el 27 Festival de Poes√≠a de Medell√≠n, con el Parque de los Deseos repleto de los paisas amantes como nadie en ning√ļn rinc√≥n del mundo, de la poes√≠a y la paz. Un pueblo que ha pasado por oscuras circunstancias durante m√°s de 50 a√Īos, alista los corazones de sus hijos para construir el pa√≠s so√Īado. ¬°¬°GOOOOOLLLL!! de Colombia, y ma√Īana regreso a Cubita la bella, a la Cubita de mis hijos y de mis abuelos, a la Cubita del futuro. A√Īoranza, amistad, solidaridad, amor verdadero desde la poes√≠a sent√≠ anoche en medio de la lectura y el concierto de clausura donde Polito Ib√°√Īez se ech√≥ en el coraz√≥n a Medell√≠n. ¬°¬°GOOOOOLLLL!! del pensamiento y el amor¬Ľ.

Y en cuanto aterriz√≥: ¬ę¬°Pie a tierra! Vuelvo respirar mi aire, el silencio de la gente atravesando el parque, el vocear de los camioneros que salen para Bayamo, El Tit√≠, La Pimienta. Vuelvo al ritmo del d√≠a a d√≠a con los amigos del caf√© y los proyectos que alimentan el sue√Īo. ¬°Pie a tierra! El abrazo de mis hijos, el beso de mi esposa, toda esa temperatura que es llegar y subir de nuevo al caballo en mi Baire de toda la vida. ¬°Pie a tierra! Las palmas me reciben, el fuego me recibe y me prueba. Ya estoy con los m√≠os, es decir, en la profundidad de la Isla¬Ľ.

Se nos fue Encina con la alegr√≠a de que abraz√≥ hasta el cansancio a su prole. ¬ęHace unos d√≠as mi amigo Arnoldo Fern√°ndez me hizo esta foto con mis hijos. Uno no se da cuenta de que dejaron de empinar chiringas y ahora quieren participar de internet, y ahorran y hacen maravillas para comprarse un tablet y estar a tono con estos d√≠as muy tecnol√≥gicos pero faltos de contacto humano. Creo que nada me hace m√°s feliz que asar un puerquito juntos y darle gracias a Dios por ellos¬Ľ.

Esas eran sus felicidades, y esas y muchas otras sus batallas: ¬ęHace algunos a√Īos un grupo de j√≥venes nos dispusimos a cambiar el entorno f√≠sico y espiritual de Contramaestre. Al principio cundi√≥ la incertidumbre, muchos despistados vaticinaban que la ciudad se estaba demoliendo; algunos funcionarios (hoy a√Īorados) se ganaron apelativos como el de ‚Äúmandarrita‚ÄĚ, porque golpeaban bien abajo, en la ra√≠z podrida, para plantar la belleza y ‚Äúno solo con repello, lechada y colorete‚ÄĚ, sino desde sus cimientos. Muchas fueron las murmuraciones entonces. Pero la historia puso las cosas en su lugar, el pueblo asumi√≥ los cambios y hasta convirti√≥ en s√≠mbolos aquellos que m√°s se le parec√≠an. Hoy se hacen intentos de favorecer la visualidad de Contramaestre, se est√° trabajando, pero los cambios no solo se hacen con amor, sino con talento, ingenio y creatividad.

¬ęHace muy poco Arnoldo Fern√°ndez, coordinador del blog Caracol de Agua, preocupado, ha vuelto sobre el asunto, seguramente lo tildar√°n, como a nosotros entonces, de hipercr√≠tico. De todas formas, la historia no perdona¬Ľ.

Eduard estaba convencido de que ¬ęla poes√≠a crea estados de bienestar que luego se convierten en pr√°cticas humanas: mantener energizada la creaci√≥n po√©tica es una de las formas m√°s eficientes para contrarrestar cualquier gesto totalizador. Todo pueblo necesita voces que concentren sus aspiraciones y se vuelvan reacci√≥n ante la apariencia de normalidad en que a veces intentan sumirlo. Hay en la literatura un sacudimiento, fuerzas tel√ļricas que act√ļan sobre la conciencia de los hombres y despiertan conductas, nociones de verdad, paz y diversidad¬Ľ. ¬°Am√©n!

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