Daniel Burguet: ‚ÄúNunca he deseado ser mejor escritor que persona‚ÄĚ

Casi siempre luce serio y muy metódico. Su pasión por las letras contrasta con su labor como trabajador en el Centro de Inmunología Molecular, institución cubana dedicada a combatir el cáncer. No come carne, aunque uno de sus personajes en el libro Cuando despiertes la devora de manera enfermiza. Tiene el pelo largo y un aire de asiático en sus facciones.

Daniel Burguet, nacido en el a√Īo 1989, egresado del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso (2014) y miembro de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, resalta entre los j√≥venes escritores del pa√≠s por sus pasos en la narrativa de ciencia ficci√≥n, con reconocimientos como el Premio Calendario (2018), el Luis Rogelio Nogueras (2017), el Aquelarre a mejor libro (2016), el C√©sar Galeano (2014), el Oscar Hurtado (2014), Menci√≥n √önica en el primer Premio Guantanamera-Balcells (2018) y Menci√≥n tres veces consecutivas en el concurso David, convocado por la UNEAC.

Historias del m√°s ac√° fue su primer t√≠tulo, compuesto por cuentos de humor, que confeccion√≥ durante varios a√Īos. ‚ÄúEl personaje principal es El muerte, una Muerte masculina y burocr√°tica que debe llenar formularios, acu√Īar documentos, cumplir horarios, y trabajar seg√ļn lo planificado. La inspiraci√≥n sali√≥ de todas mis horas de vida hasta ese momento en tr√°mites que, al menos seg√ļn mi sentido com√ļn, me parec√≠an innecesarios.

‚ÄúEse texto me ha dado varias satisfacciones, fue menci√≥n en un concurso David, gan√≥ un premio Aquelarre, y fue lo primero que publiqu√©, lo cual hice a trav√©s de la Editorial Guantanamera, sello editorial espa√Īol que se ha dedicado a publicar a autores cubanos. Lamentablemente, hasta ahora, no ha sido publicado aqu√≠‚ÄĚ.

¬ŅCu√°n dif√≠cil o f√°cil es publicar hoy en el pa√≠s para un escritor joven, especialmente historias de ciencia ficci√≥n?

‚ÄúHasta ahora todo lo que he publicado en Cuba son libros que han merecido premios. Por eso mis obras llegan directo al sistema editorial y, casi siempre, un a√Īo despu√©s ya est√°n a la venta. Por otra v√≠a pueden demorar mucho m√°s, y la obra que presentamos a evaluaci√≥n en una editorial puede salir a la luz, si es aceptada, hasta cuatro a√Īos m√°s tarde. En ese sentido es frustrante y desmotiva a muchos j√≥venes; debido a esto se preparan, casi que, por obligaci√≥n, para ganar alg√ļn concurso que agilice el proceso; o prueban suerte, se arriesgan, con editoriales for√°neas.

‚ÄúNo creo que publicar Ciencia Ficci√≥n sea m√°s dif√≠cil o f√°cil que el resto de la literatura.¬†En cuanto a nuestra gesti√≥n literaria todo est√° permeado por los mismos mecanismos y din√°micas‚ÄĚ.

Pareces un muchacho muy tranquilo y noble, lo cual no suele corresponderse con muchos de tus personajes. ¬ŅC√≥mo logras construir seres tan diferentes a ti o es que no lo son tanto? ¬ŅCu√°nto de ti hay en tus historias?

“Quienes escriben deben estar de acuerdo conmigo en que nuestros personajes llevan bastante de nosotros, y mucho de lo que no somos. Es muy fácil hacer un personaje que sea idéntico al autor, en criterios y maneras de actuar, siempre que el escritor sea extrovertido y tenga algo de exhibicionista.

“El verdadero reto está en construir otros ajenos, que sean capaces de tomar vida mientras nacen en las páginas llenadas por nosotros, e incluso logren sorprendernos. Esos personajes que podemos llegar a odiar, son los que más ayudan en nuestro desarrollo como creadores.

‚ÄúSiempre trato de enrumbar mis personajes en ese sentido. Intento que cobren vida lo m√°s r√°pido posible, y que sean ellos quienes gu√≠en el desarrollo de la historia. No podemos dejar que el proceso se vaya de las manos, pero s√≠ darle libertad‚ÄĚ.

¬ŅC√≥mo enfrentas el proceso creativo, es un acto serio que te exiges como autor, o l√ļdico y espont√°neo?

‚ÄúParte y parte. Planifico muy bien lo que voy a escribir. Trato de atar todos los posibles cabos sueltos en la historia, analizo hasta que me convenza la l√≥gica de lo que narrar√©, intento interiorizar lo planteado. Luego, cuando me siento a trabajar, prefiero olvidar lo planificado y dejo que todo salga como espont√°neo. Si no me divierto mientras escribo, es porque estoy haciendo algo mal‚ÄĚ.

¬ŅQu√© referentes tienes en la literatura de ciencia ficci√≥n, cubanos y extranjeros?

‚ÄúYoss es un autor nuestro de ciencia ficci√≥n que ha marcado a muchos autores cubanos de las √ļltimas generaciones. Algunos para imitarlo, otros para evitarlo. En mi caso, mucho de su obra me ha servido de gu√≠a a la hora de abordar ciertos temas. Considero que se puede aprender much√≠simo de √©l, y su lectura es obligatoria para quienes comienzan en este g√©nero.

“También los cuentos de humor con ciencia ficción, o de ciencia ficción con humor, de Eduardo del Llano me ha influido bastante; así como su sentido agudo a la hora de reflejar nuestras realidades.

‚ÄúDe los autores extranjeros a Isaac Asimov y Ray Bradbury los tengo en un lugar especial. Fueron los primeros que le√≠ y los que despertaron mi fascinaci√≥n por el g√©nero; y ning√ļn otro escritor que he le√≠do luego, de mejor calidad literaria incluso, han logrado desplazarlos‚ÄĚ.

¬ŅQu√© signific√≥ para ti pasar el curso de t√©cnicas narrativas en el centro Onelio Jorge Cardoso, del cual saliste con el premio C√©sar Galeano?

“Al Centro Onelio, y a la labor de Heras León e Ivonne Galeano, tengo que agradecer enormemente. Ellos han consagrado parte de sus vidas a orientar a escritores jóvenes en el camino de la creación.

‚ÄúMe acerqu√© al centro con la cabeza llena de ideas que pensaba buen√≠simas. Luego de terminado el curso ya pude organizarlas mejor y otorgarle a cada una el nivel de importancia que se merec√≠an. Sinceramente, casi ninguna logr√≥ sobrevivir.¬†El centro Onelio me ayud√≥ a ganar certeza, que hubiese tardado a√Īos en descubrir.

‚ÄúHaber obtenido el C√©sar Galeano, concurso convocado cada a√Īo entre los alumnos, fue como la confirmaci√≥n, √≠ntima y p√ļblica, de que hab√≠a dado, al menos, un buen paso. Es un premio que crea bastante expectativa entre los estudiantes. ‚ÄúDurante las clases todos experimentamos un descubrimiento del autor que queremos ser. Ganarlo me emocion√≥ y lo disfrut√© cantidad. Me tuvo flotando varios d√≠as, aunque trat√© de no cre√©rmelo mucho. Considero que los egos internos debemos pasarlos r√°pido por las armas. Nunca he deseado ser mejor escritor que persona‚ÄĚ.

¬†Algunos consideran que la literatura cubana no vive un buen momento. Comparan a los autores actuales con los de otras generaciones. ¬ŅQu√© piensas?

“Si nos comparan con generaciones anteriores siempre vamos a perder. Porque la obra de generaciones pasadas ya está hecha, es sólida, y tiene la ventaja de poder ser juzgada con distanciamiento.

‚ÄúEl autor de generaciones pasadas que ha llegado hasta hoy, lo ha hecho porque es bueno, porque su obra demostr√≥ tener la calidad, o la claridad suficiente como para resistir el juicio de los a√Īos, que son los m√°s despiadados cr√≠ticos literarios y los que otorgan los verdaderos premios. Pero, ¬Ņcuantos autores de esas generaciones han quedado olvidados? ¬ŅCuantos parec√≠an s√≥lidos en su momento y luego el tiempo los borr√≥?

“En la producción literaria actual, y sobre todo en la más joven, eso no se sabe. No hemos sido juzgados por el tiempo, no se conoce realmente la repercusión de lo que escribimos ahora, muy pocos se atreven a hablar de sobrevivientes.

‚ÄúNo creo que vivamos mal o buen momento, sencillamente vivimos el actual; y como narrador te digo que llegamos a verdaderamente comprender las historias cuando ya est√°n terminadas. La nuestra es un trabajo en proceso‚ÄĚ.

Si pudieras promover a diez autores j√≥venes o libros espec√≠ficos de la literatura cubana m√°s reciente, ¬Ņcu√°les ser√≠an?

“Sé que de hacerlo ganaría amigos y también terribles enemigos; y los segundos serían de esos para toda la vida.

‚ÄúLo que s√≠ instar√≠a al grueso de los lectores cubanos es a volverse hacia la literatura joven que se publica. Muchas veces se prefiere leer a cualquier for√°neo, antes que darles una oportunidad a nuestros escritores‚ÄĚ.

¬ŅC√≥mo conjugas el tiempo de redacci√≥n literaria con el dedicado a la familia y las responsabilidades profesionales?

Confiesa que no puede cambiar las horas de juego con mi hija por sentarse a redactar. Foto: Cortesía del entrevistado.

“Siempre que leo las vivencias de grandes autores descubro sistematicidad y un asumir el acto de escribir como trabajo, defendiéndolo a capa y espada. Yo no he podido nunca hacer eso.

“Escribo en los ratos libres que tengo en el día. O por la madrugada, cuando todos duermen en casa. No he podido cambiar las horas de juego con mi hija por sentarme a redactar; porque las ideas las tengo en la cabeza y puedo sacarlas cuando quiera, pero no siempre puedo jugar con mi hija.

‚ÄúDesde hace diez a√Īos formo parte, orgullos√≠simo, del gran colectivo de trabajo, y familia, del Centro de Inmunolog√≠a Molecular, instituci√≥n dedicada por entero a combatir el c√°ncer.

‚ÄúDebido al sistema especial de horarios bajo el cual trabajo, mis actividades literarias y mis responsabilidades laborales han coincidido muy poco. Y las veces que ha ocurrido, siempre se ha encontrado la manera de que no se afecten entre ellas. Tambi√©n debo agradecer enormemente a mis superiores, que durante todo este tiempo me han brindado un apoyo tremendo‚ÄĚ.

¬†¬ŅC√≥mo te defines como escritor y persona?

‚ÄúUna vez escuch√© decir a Ra√ļl Aguiar, escritor a quien respeto y admiro, que en alg√ļn momento de su vida √©l pensaba que alguien, por el mero hecho de ser escritor, ya ser√≠a buena persona. Porque todo acto de creaci√≥n debe ir acompa√Īado de sensibilidad, algo recalcado m√°s en la creaci√≥n literaria y la actuaci√≥n, d√≥nde uno debe vivir los personajes e identificarse con ellos para dotarlos de verosimilitud.

“Aguiar terminó su intervención diciendo que, al madurar en el medio literario descubrió estar equivocado, no por ser creador y tener sensibilidad se es buena persona. Por eso agradecía mucho a los escritores y artistas en general que anteponen el ser buenas personas a su condición de creadores.

‚ÄúDe definirme, lo har√≠a as√≠. Sin etiquetas. Sin decir o decirme soy escritor. Sencillamente yo soy. Lo que adem√°s de ser, tambi√©n escribo, y me gusta cierto tipo de m√ļsica, y me siento identificado con cierto tipo de actitudes. Todo eso me puede definir de alguna manera; pero todo eso, no soy yo‚ÄĚ.

¬ŅCari√Īo especial hacia alg√ļn libro o premio?

‚ÄúMi primer libro, porque fue el primero, y porque me divert√≠ cantidad haci√©ndolo. Con √©l gan√© un premio Aquelarre, en 2016, a mejor libro; y ese premio en particular me hizo sentir muy bien, y le tengo tremendo cari√Īo, puesto que el humor es un g√©nero que me encanta y sobre el cual siempre vuelvo. Adem√°s, que un jurado te diga oficialmente: ‚Äėeres gracioso‚Äô y te entregue un diploma para acreditarlo no es algo que se logre todos los d√≠as‚ÄĚ.

¬ŅCu√°les son tus principales sue√Īos en el mundo creativo?

‚ÄúEl saber que algo de lo que escriba influencie para bien a alguien, lo ayude a comprenderse mejor, o a afrontar con m√°s √°nimo y buena actitud sus problemas; es un gran premio que solo otorga la constancia y el trabajo bien hecho. A eso aspiro‚ÄĚ.

Daniel agradece la preparación que recibió en el Centro Onelio, y la labor de Heras León e Ivonne Galeano. Foto: Cortesía del entrevistado.

 

Muestra de la obra

 

Hasta 296

La viejecita acomodó el maletín sobre sus piernas. Le dio un tirón a la puerta y la carrocería del auto vibró de manera preocupante.

Todos en el almendr√≥n la miraron sorprendidos. El hombre vestido de gastron√≥mico, que iba detr√°s del chofer, coment√≥ por lo bajo: ¬ęla ha cerrado para un mes¬Ľ, a lo que la mujer que iba en el medio, recostada a √©l e igual vestida de gastron√≥mica, le respondi√≥ con una sonrisa y un beso r√°pido en los labios. Incluso, el joven de pantalones rotos y pelo largo que iba junto a ellos, hizo contorsiones para ver el rostro de la anciana por el retrovisor.

El chofer del almendr√≥n casi baja a la viejecita en el acto. Pero mirando bien su cuerpo enjuto, con m√°s de ochenta y cinco cumplidos; la cabeza llena de canas y aquellas gafas oscuras, enormes, sinti√≥ cierta l√°stima por ella. Pens√≥ que de seguro le quedaba poco y que ¬ępara qu√© descargarle a una vieja, al final no iba a ganar nada¬Ľ. As√≠ que se limit√≥ a maldecir al aire; comentar del maltrato de los clientes al veh√≠culo y la necesidad que hab√≠a de que la gente dejara de tirar las puertas. Haciendo una pausa para una respiraci√≥n profunda, le pregunt√≥ a la anciana que para d√≥nde iba.

‚ÄĒHasta 296‚Ķ ¬Ņllega? ‚ÄĒrespondi√≥ la viejecita con voz muy baja, apagada, casi en un susurro.

El chofer ni le habl√≥. Puso en marcha el almendr√≥n. Prendi√≥ el reproductor de m√ļsica y luego, retomando el mon√≥logo de hac√≠a pocos momentos, volvi√≥ a hablar para todos del maltrato que sufr√≠a el auto. De las puertas que casi no le duraban. De c√≥mo se montaba la gente con bultos incomod√≠simos.

Y la viejecita, tranquilita en su lugar, aguantando toda la descarga. Incluso, cuando el chofer dijo lo de los bultos incómodos, tomó su maletín y lo apretó contra ella, como para que no estorbara; y se acomodó las gafas y trató de despegarse un poco de la mujer a su lado. Quería molestar lo menos posible.

Del bolso de la anciana comenz√≥ a salir una melod√≠a que llam√≥ la atenci√≥n de todos. El chofer, molest√≠simo, apag√≥ el reproductor y sigui√≥ murmurando por lo bajo. El joven de pelo largo reconoci√≥, en el tono del celular que la viejecita acababa de sacar, la versi√≥n ac√ļstica de¬†Paranoid, de Black Sabbath.

‚ÄĒ¬ŅS√≠√≠√≠√≠? ‚ÄĒrespondi√≥ la ancianita con voz baja y susurrante‚ÄĒ. S√≠, ya voy en camino. T√©ngalo todo listo. S√≠. Para no perder tiempo.

La mujer junto a ella no dejaba de mirarla. Es que, en pleno agosto, la vieja iba vestida de negro y con mangas largas. O estaba loca, o se estaba asando.

Terminó la llamada. Dejó el celular sobre el bolso y de manera muy natural se traqueó los nudillos. Pero no lo hizo de un golpe, qué va, fue uno por uno, lentamente presionando hasta que sonaban. Metacarpiano por metacarpiano. Dedo por dedo. Tres traqueos por dedo. Ya a la altura del dedo del medio, de la mano izquierda, tenía a todos nerviosos. Cuando terminó, e igual de natural, agarró su cabeza y la hizo traquear a un lado y luego al otro. Por un momento, los de atrás pensaron que se partía la nuca.

El chofer volvi√≥ a poner la m√ļsica. Aunque esta vez la puso un poco m√°s baja. Dentro del auto nadie hablaba.

Paranoid, de Black Sabbat, volvió a sonar. La anciana con mucha calma llevó el celular hasta su oído derecho.

‚ÄĒ¬ŅS√≠√≠√≠√≠? ‚ÄĒrespondi√≥‚ÄĒ. ¬ŅQu√© no ha llegado Samigina?… Ese asno. No importa‚Ķ ¬ŅQu√©? ¬ŅTampoco Valefor? ¬ŅY qui√©n est√° preparando los cuerpos entonces? S√≠, yo llevo todo, s√≠.

La vieja abrió el maletín y comenzó a rebuscar dentro. El sonido de metales chocando salía del interior del bolso.

‚ÄĒS√≠, las pinzas las llevo… Las que me pidi√≥ Lilith. S√≠, con el adaptador para sacar ojos.

La gastronómica, preocupada, se apretó contra su gastronómico.

‚ÄĒ¬°C√≥mo que no han conseguido todav√≠a un pelirrojo! ¬°A estas alturas! ¬°Cinco cuerpos y ni un pelirrojo! ¬ŅSamael lo sabe? Ah ¬ŅY nos faltan tres lenguas frescas?… ¬°Pero sean creativos por Dios! ¬°La casa debe tener vecinos!¬° ¬ŅNo?!Entonces miren a ver que se hacen.

La vieja había subido el tono de voz. Acercó la mano que tenía libre hasta el reproductor y lo apagó. El chofer no la contradijo.

‚ÄĒPero ¬Ņc√≥mo quieres que salga bien, si no tenemos un pelirrojo? Bueno, s√≠, tratar√© de conseguir algo antes de llegar‚Ķ esp√©rate.

La anciana apartó el teléfono de su rostro. Giró la cabeza hacia la mujer junto a ella y acercó un poco la cara, como para detallarla mejor. La mujer comenzó a sudar, no sabía qué hacer. Miró hacia el chofer buscando apoyo, pero este miraba hacia adelante, desentendido por completo de la situación.

La vieja se volvió hacia la parte trasera del auto. El gastronómico era mulato, por lo que descalificaba. La gastronómica tenía el cabello pelirrojo.

‚ÄĒ¬ŅEso es te√Īido, no? ‚ÄĒpegunt√≥ la vieja a bocajarro.

La gastron√≥mica asinti√≥, temblorosa. La vieja mir√≥ hacia el joven de pantalones rotos. Era trigue√Īo, tampoco serv√≠a.

‚ÄĒNadie, no tengo a nadie a mano ‚ÄĒdijo‚ÄĒ. As√≠ que no s√© qu√© se van a hacer cuando llegue Samael y se entere de que no tienen pelirrojo‚Ķ s√≠, ver√© qu√© resuelvo por el camino, me voy a ir fijando.

Dejó el celular sobre el bolso.

‚ÄĒVaya por la derecha y baje la velocidad ‚ÄĒle orden√≥ al chofer.

Este miró de pasada el rostro blanco y demacrado de la vieja. Las enormes gafas no dejaban ver siquiera parte de los ojos, dando la sensación de dos enormes agujeros en la cara. Tuvo miedo. Arrimó el auto a la derecha y bajó la velocidad.

‚ÄĒ¬ŅTienes espacio suficiente en el maletero? ‚ÄĒpregunt√≥ la vieja.

El chofer asinti√≥ con un gesto t√≠mido. No se atrev√≠a a hablar. Eso de ¬ęlenguas frescas¬Ľ no dejaba de darle vueltas en la cabeza.

El trayecto continu√≥ con la vieja mirando a cuanto transe√ļnte pasaba por la acera. En una ocasi√≥n le pregunt√≥ a la mujer a su lado si ve√≠a pelirrojo a un tipo que estaba en una parada. La mujer neg√≥ y la vieja dijo que ella tampoco lo ve√≠a muy pelirrojo.

‚ÄĒEn la esquina que viene ‚ÄĒorden√≥ la vieja.

El chofer fue aminorando la marcha hasta que se detuvo en la esquina de 296. La vieja acomodó el celular dentro del bolso y, al bajar, le dio otro tirón a la puerta.

El chofer giró levemente la cabeza hacia la anciana. Un acto reflejo para cobrar el pasaje. Pero solo fue eso, un giro leve, no se atrevió a más. Arrepentido, volvió a mirar hacia adelante y dejó que la vieja se alejara sin haber pagado.

El auto arrancó y, en lo que quedaba de viaje, nadie se atrevió a decir palabra alguna.

Junta directiva

A la mesa ovalada no cabía un asiento más. El jefe máximo estaba en una silla destacable por su altura y espaldar reluciente. Los arcángeles se miraban serios. La situación era crítica, debían resolver el problema cuanto antes.

‚ÄēYa lo hab√≠amos advertido hace quinientos a√Īos ‚Äēcomenz√≥ un arc√°ngel en voz alta‚Äē. No podemos seguir as√≠. Debemos reducir gastos.

‚ÄēNo es cuesti√≥n de reducir gastos, si no de explorar otros materiales ‚Äēapunt√≥ otro de los arc√°ngeles.

El jefe máximo se acomodó en la silla. Todos se detuvieron a mirarlo.

‚Äē¬ŅCu√°nto oro nos queda? ‚Äēpregunt√≥.

‚ÄēNos da para terminar este siglo, con suerte de que los nuevos ingresos sean pocos‚Ķ Los halos y el ribete de las t√ļnicas es lo que m√°s consume ‚Äēexplic√≥ el primer arc√°ngel que hab√≠a hablado.

‚Äē¬ŅNo podemos sustituirlo por lat√≥n? ‚Äēpregunt√≥ el jefe m√°ximo.

Los arc√°ngeles guardaron silencio.

‚ÄēLa burgues√≠a hizo algo parecido, ¬Ņo no? ‚Äēcontinu√≥ el gran l√≠der.

‚ÄēEh… bueno, se√Īor, s√≠ podr√≠amos hacerlo, aunque si la noticia se filtra y llega a manos de esos demonios… imag√≠nese usted las connotaciones pol√≠ticas.

El jefe m√°ximo qued√≥ pensativo. Seiscientos a√Īos antes hab√≠an enfrentado la misma crisis. En aquel entonces hicieron que los europeos conquistaran el nuevo mundo y se llevaran todo el oro de los salvajes. Esta vez no quedaban m√°s territorios por descubrir, deb√≠an hallar otra soluci√≥n.

‚Äē¬ŅHan analizado alternativas? ‚Äēpregunt√≥.

El segundo arcángel en hablar asintió con un gesto.

‚ÄēNuestro departamento aboga por la utilizaci√≥n de nuevos materiales. Los halos, en vez de oro, podemos hacerlos con tecnolog√≠a led, al igual que los ribetes de las t√ļnicas. Alumbrar√≠an igual. Y las luces celestiales para subir o bajar gente, en vez de suspender part√≠culas de oro, podemos hacerlo con part√≠culas pl√°sticas refractantes. Ya hemos hecho pruebas. Diez √°ngeles se presentaron a mil personas en diferentes partes del mundo, todos bajaron en este haz experimental, con sus halos de led al igual que los ribetes de las t√ļnicas.

‚Äē¬ŅResultados? ‚Äēpregunt√≥ el m√°ximo l√≠der.

‚ÄēBueno… ‚Äēel arc√°ngel se aclar√≥ la garganta‚Äē. El cincuenta y cinco por ciento pens√≥ que eran abducciones o visitas de extraterrestres, como la luz queda muy blanca e intensa. Un veinte por ciento que se trataba de nuevas armas del gobierno. Otro quince por ciento dijo que era un helic√≥ptero de noticias y el otro diez por ciento que se trataba de la propaganda de alg√ļn nuevo centro nocturno.

‚Äē¬ŅNadie reconoci√≥ nada? ‚Äēpregunt√≥ el l√≠der.

‚ÄēSolo un sacerdote y una monja identificaron la presencia divina‚Ķ Aunque el sacerdote dud√≥ un poco al principio.

El jefe máximo negó levemente con la cabeza.

‚ÄēNo podemos permitirnos equ√≠vocos. Debemos hallar otra soluci√≥n.

Un arcángel pidió la palabra levantando la mano.

‚ÄēSoberano, creo que tengo una alternativa viable.

‚ÄēHable.

El arcángel comenzó su exposición.

Un tiempo despu√©s, ah√≠ estaba √©l. Uno de los cien √°ngeles seleccionados para llevar a cabo la primera fase de la tarea. Hab√≠a descendido esa ma√Īana en las afueras de la ciudad. Sin luces ni cantos celestiales. Fue un descenso silencioso, tranquilo. Nadie deb√≠a saber que estaba en la tierra. As√≠ lo quer√≠a la junta directiva, que desde hac√≠a meses ven√≠a preparando la misi√≥n. Si daba resultado enviar√≠an m√°s √°ngeles.

Llegó a su zona de operaciones, en un barrio central de la ciudad. Se detuvo al inicio de la cuadra. Respiró lentamente, estaba nervioso. El futuro del cielo dependía de él.

Echó a andar. Se aclaró la garganta y gritó lo más fuerte que pudo:

‚Äē¬°Se compra cualquier pedacito de o

 

*Publicado originalmente en Cubadebate

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