Cuentos del Zoo, una puesta necesaria

La mezcla en escena del trabajo con t√≠teres, con m√°scaras, trabajo actoral en vivo y coreograf√≠as de baile, regal√≥ la Compa√Ī√≠a de Teatro Oc√©ano con la pieza Cuentos del Zoo, para los ni√Īos y los amantes del teatro en general de esta ciudad santaclare√Īa. Entrega muy din√°mica y alegre de este Mejunje Teatral resulta sin dudas el libreto de Juan Gonz√°lez Ramos, puesto en escena por Irina Aguilar.

Estrenada hace ya dos a√Īos, con motivo de los 500 de La Villa de La Habana, la obra es un montaje con retablo y tres personajes que encarnan al personal de un jard√≠n zool√≥gico. Idalmis Ram√≠rez como Campana, Jos√© Yasser Alfonso, que interpreta al administrador Amapolo, e Irina Aguilar como Cristina.

foto dorisbel guillén

Ellos cuentan a los ni√Īos las peripecias de los animales que all√≠ son expuestos y a los cuales dan vida a trav√©s de graciosos t√≠teres. Las subtramas se nutren del folclor cl√°sico. Son acompa√Īadas por fragmentos de melod√≠as tan conocidas como ‚ÄúLo feo‚ÄĚ, de Teresita Fern√°ndez, cuyas letras fueron alteradas en consonancia con la trama. Tributa as√≠ a la unidad dram√°tica.

‚ÄúCon este elenco llevamos un a√Īo de presentaciones regulares y estamos muy felices porque a los ni√Īos les gusta mucho,‚ÄĚ dijo Aguiar, en declaraciones para el Portal del Arte Joven Cubano. Tambi√©n precis√≥ que en el guion se incorporan fragmentos de los diferentes libros de texto de lectura de la ense√Īanza primaria.

Cuentos del Zoo desborda energ√≠a, pero no solo divierte y nutre a los ni√Īos de sabidur√≠a popular, de buena m√ļsica y colorido. Por encima de todo se avoca al cuidado de la naturaleza y de los animales. Pero no es un llamado ambientalista m√°s, sino uno entretenido y trascendente. Toca temas como la autoestima, la camarader√≠a, el buen gusto, el racismo, la valoraci√≥n del otro.

foto dorisbel guillén

Involucra al p√ļblico con preguntas directas, competencias participativas que se logran sin ruidos en la secuencia de acciones, sin perder la hilaridad de las historias secundarias ni de la trama principal del Zoo. Pues los actores devenidos titiriteros se identifican con su entorno, con los fen√≥menos tan cotidianos de un zool√≥gico, que despiertan admiraci√≥n en las personas como, por ejemplo, el acto de alimentar a los leones.

En opini√≥n de Aguilar esto justifica las peripecias que se cometen y se logra una atmosfera que no solo agrada, sino que extrapola a los infantes hacia contextos y mundos de su imaginaci√≥n. Se le a√Īade un dise√Īo escenogr√°fico atractivo y colorido, con un retablo de recursos minimalista. T√≠teres de diferentes tama√Īos y materiales, as√≠ como textos √°giles y eficacia histri√≥nica.¬†

A todo esto, se debe la mezcla de alegr√≠a y sobrecogimiento que se qued√≥ entre los espectadores del Gui√Īol despu√©s de la puesta. Pues esta es una obra que contin√ļa dialogando con su p√ļblico al cerrarse el tel√≥n. ¬†

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