Cosas de género

¬ę√Čl es el hombre de esta casa¬Ľ, dice mi mam√° cuando mi hijo de un a√Īo y medio hace algunas cosas que en nuestro comportamiento presupone acciones ¬ęsolo de hombres¬Ľ. Generalmente, solemos re√≠rnos y ah√≠ lo dejamos todo, sin medir segundas lecturas, sin reparar en lo contradictorio que podemos ser los seres humanos. Y digo esto √ļltimo partiendo de lo que ella me ha ense√Īado no solo consciente sino inconscientemente.

Se trata de la movilidad de patrones y la asunción de roles supuestamente preestablecidos; entiéndase entrada a la casa de mayor cantidad de dinero, decisiones importantes y guía certera que ya no están en manos masculinas sino en las de ella, la matrona de la casa.

Pero entonces, por qu√© cuando mi novio va a la casa ella le cede la cabecera de la mesa donde supuestamente se sienta quien lleva las riendas del hogar. Creo se trata de que ausencia no significa olvido, aun cuando no exista una figura masculina de peso en la casa ella no desconoce ¬ęsu autoridad¬Ľ.

Ahora, sería válido preguntarse el porqué de esta relación de poderes, donde se pasa o se deja pasar de dominador a dominado o de jefe tribal a simple indio.

Pienso a estas alturas de mis l√≠neas que estoy tan marcada por estos estereotipos sociales como puede estarlo mi madre con sus treinta a√Īos de ventaja. Confieso que mi primera intenci√≥n fue mostrar lo visible y contradictorio que resulta el juego de roles en mi casa y lo segundo: reflexionar sobre las diferencias de las relaciones de g√©nero entre hombres y mujeres. Y hasta yo misma, que siempre me autoproclamo una mujer del siglo xxi, siento tremendo alivio cuando me puedo recostar del due√Īo de la cabecera de la mesa.

Y luego de tanto tratar de explicar y darme cuenta de lo permeada que estoy de estas conductas aprehendidas, he llegado a la conclusión de que se trata de convivir en la más tranquila de las realidades donde no sea necesario encarnar personajes que se contrapongan, sino que se complementen; que ser diferentes no es malo si el otro tiene lo que me falta, que hombres y mujeres nacimos para estar juntos como una naranja sin picar, porque media y media no hacen uno.

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