Carlos Paz y los instintos endémicos: «Soy un cantautor que siente lo que dice»

Conocí la obra de Carlos Paz Mauli (Santa Clara, 1985) a partir de su álbum debut, Endémico, estrenado recientemente en las plataformas digitales, por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), como resultado de la Beca de Interpretación Ignacio Villa que convoca cada año la Asociación Hermanos Saíz.

Este joven cantautor es graduado del nivel medio de percusión por la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso y, posteriormente, de Instructor de Arte en la especialidad de Música. Su obra se mueve en una sinergia creativa que abraza la diversidad. La trova, la música tradicional cubana, y otros géneros foráneos como el rock and roll, góspel, blues, funk y el country, son aristas que convergen en el cuerpo de este disco, bordado por los instintos sonoros de sus creadores, en un espacio donde también la poesía transita, como es el caso de la musicalización del poema Encuentros, de Carilda Oliver Labra.

Con la colaboración de destacados músicos del contexto nacional y la energía de los nuevos comienzos, la búsqueda y la reinvención de las raíces, inicia su camino Endémico, dando fe de que el terreno del arte joven en Cuba conserva su vitalidad, y la música, más que una expresión creativa, es un viaje, en el que nunca estamos solos.

cortesía del entrevistado

La música, más que una pasión, es una especie de sensibilidad que traemos al nacer, casi por instinto. ¿Cómo fue ese encuentro con lo sonoro? ¿Cuándo supiste que era el camino que querías emprender?

Resulta interesante. Mi madre me dice que yo no podía escuchar la radio, apenas sonaba algún tema dice que comenzaba a bailar en la cuna, así que la música al parecer venía incluida en el paquete (sonrisas). En Manaca Iznaga, Trinidad, donde crecí, creo que allí conscientemente fue que entendí que la música era lo mío. A raíz de una fuerte influencia del movimiento de artistas aficionados que emergía en mi entorno, pude presenciar desde niño varias fiestas populares de grupos aficionados, músicos empíricos, sin formación académica, pero con una bomba y unas espuelas que te hacían bailar y escuchar música toda la noche (risas).

Es típico de mi zona las parrandas campesinas, las tonadas, el punto libre, el punto de limones y el punto espirituano, el son tradicional y la controversia poética que se desarrolla entre dos o más personas de manera espontánea, es algo increíble. La percusión fue la manera más rápida de canalizar mi sentir, mi mundo interior, o de expresarme, ya que era muy divertido desde entonces crear y reproducir ritmos. Fue así que inició todo.

Eres graduado de la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso de Santa Clara, en la especialidad de percusión, cómo recuerdas esa etapa. Háblanos del proceso de formación de un percusionista en el nivel medio de enseñanza artística en Cuba.

En la EVA Olga Alonso tuve el privilegio de recibir clases de talentosos maestros. A pesar de la dura situación de los años 90, siempre me esforcé por obtener todo el conocimiento posible del claustro de profesores de esa gran institución. La percusión me ha servido de base para la vida musical, para hacer arreglos, componer, armonizar. También la guitarra atrapaba mi atención desde la Primaria, pero en ese entonces no le dediqué todo el tiempo que merecía ese maravilloso instrumento.

¿Cuáles son esos referentes musicales que han marcado tu creación?

Mis referentes en la música son varios porque soy bien ecléctico. De Cuba me gusta mucho casi toda su música, es muy rica en ritmos y letras. Entre mis referentes nacionales están Sindo Garay, Matamoros, El Guayabero, Benny Moré, Ernesto Lecuona, Bola De Nieve, La Orquesta Aragón, Los Van Van, Isaac Delgado, Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Interactivo, Leonardo García, Dúo Cofradía, Alain Pérez, Gema y Pavel, Habana Abierta. 

De los extranjeros, Juan Luis Guerra, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, Fito Páez, Camarón de la Isla, Concha Buika, Esperanza Spalding, Diana Krall, Ray Charles, Stevie Wonder, Michael Jackson, Dj AVAN, Sting, Cesária Évora, Salif Keita, Richard Bona, Robben Ford y Jimi Hendrix.

cortesía del entrevistado

Antes de trasladarte para La Habana formabas parte del Cuarteto Isla, un proyecto en el que te desempeñabas como director, compositor, arreglista, guitarrista y vocalista. ¿Cuánto aportó esa versatilidad a tu madurez musical?

El cuarteto Isla fue una gran oportunidad profesional. Experimenté y llevé a la realidad todo lo que me sonaba en la cabeza musicalmente hablando, gracias a la ayuda y entrega de sus integrantes Yadira Soto Arias (voz líder y bongós), Javier Sariol Medinilla (voz, tres, requinto) Michel Zada (voz y contrabajo). Allí complementamos un sonido típico, ya que mezclamos la sonoridad de la música tradicional de tríos y cuartetos con la trova, el blues, el swing, la canción moderna y el trabajo de cuatro voces, o sea los cuatros cantábamos, pero en diferentes estilos. Era una agradable locura sonora (risas).

Este trabajo me dio confianza e impulsó a seguir creando y experimentando con la música, combinarla, mantenerla siempre viva. También fue un entrenamiento fuerte para hacer música en vivo, pues diariamente hacíamos dos breves conciertos de una hora y media con público diferente cada vez. 

Siempre en mis sueños y proyectos coqueteaba con la idea de vivir en una ciudad que tuviera más oportunidades para la creación y la música. La Habana fue mi siguiente lugar para vivir, luego que, en 2015, después de una gira por Estados Unidos, cada cual se lanzó a forjar su carrera por independiente.

¿Qué temáticas y géneros abordas en tu creación?

Soy un cantautor que siente lo que dice y dice lo que siente. Estoy muy conectado con el pueblo donde crecí, Manaca Iznaga. Estoy atado al campo, la naturaleza, la paz, pero me apasiona escribir de todo: crónicas sociales, historias de ficción, de amor, poesía libre y, sobre todo, no me gusta repetirme en la siguiente canción que escribiré. Me gusta investigar, conocer sobre culturas, música y costumbres diferentes, eso me ayuda a mantenerme motivado y tener siempre material nuevo para crear.

Actualmente diriges la agrupación Carlos Paz y Mestizo. Coméntanos un poco sobre este proyecto.

Soy graduado de la Escuela de Instructores de Arte de la primera graduación en Sancti Spíritus, y por esa etapa que recién llego a La Habana me reconecto con unos de los viejos amigos de la escuela, Pedro Lezcano, excelente guitarrista. Le hablé de mis canciones y las ganas de armar algo en serio. Él me dijo que conocía algunos músicos, y así empezamos a llamar a amigos que le gustara la “pincha”. Algunos se quedaban y otros seguían de largo, tú sabes cómo es eso (risas). Así fueron llegando y quedándose hasta hoy músicos como Roger Rizo (piano, jazzista), Ernesto Sánchez (bajista), Raúl Rizo (percusionista), Florana Padilla González (voz) y Pedro González (guitarrista); estos dos últimos habían estudiado conmigo, en la misma aula de Música 3.

Mestizo es una mezcla, una fusión natural cuando sonamos. Confluyen naturalmente jazz, flamenco, rumba, canción, blues y por ahí para allá (risas). Pienso que su concepto sonoro se creó de manera autónoma, a golpe de amistad, gustos musicales y los deseos de tocar lo que sentíamos, usando mis canciones como base.

cortesía del entrevistado

En 2016 resultaste ganador de la Beca Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y con el apoyo de la misma grabaste tu primer fonograma, Endémico, con la Egrem, en el que se recogen composiciones que actualmente se difunden dentro y fuera de Cuba. Háblanos un poco sobre este disco. 

Este disco ha sido resultado de la Beca de Ignacio Villa en 2016, una de tantas oportunidades que ofrece dicha institución de manera gratuita para los jóvenes artistas de Cuba. En el desarrollo cultural de nuestro país, la AHS, juega un papel fundamental en reconocer, apoyar y difundir el quehacer de jóvenes artistas, entre ellos algunos que, como yo, vienen de lugares muy distantes y poco conocidos, pero que nunca han dejado de crear y defender el arte sincero, como bandera e identidad de nuestra cubanía.

Endémico es la declaración de la diversidad musical y social que me alimenta desde niño. Yo me nutro constantemente de la música tradicional nuestra y creo que el endemismo de este álbum viene de la raíz de mis influencias cubanas. En el disco puedes encontrar géneros como el son, el bolero, la rumba… pero que se fortalecen y se complejizan en combinación con el rock and roll, el góspel, el rap o el guaguancó, con temáticas de mi realidad, que es la de muchos de mi generación. La música tradicional y la trova perviven como fuente nutricia en mí, pero no dejo de escuchar, estudiar y aprender de otros géneros foráneos como el blues, el funk y el country. Las 10 canciones no tienen nada que ver una con la otra por decirlo de algún modo. En ellas pude plasmar y hablar de mis puntos de vistas como ser social, mis amores, mis frustraciones, sobre la emigración de generaciones de cubanos, la melancolía, la fe en el mañana, la historia.

cortesía del entrevistado

Estas canciones son hermanas, pero con voz propia cada una. No se parecen ni están conectadas entre sí, aparentemente. Fue uno de los objetivos de la producción; no queríamos condenar un disco entero a una sonoridad específica, cuando cada una en sí es una historia, un mundo, un universo independiente del otro. Los temas son de mi autoría excepto “Endémico”, labor que comparto con Wilfredo Pomares, y “Encuentros”, musicalizado a partir de un texto de Carilda Oliver Labra. La producción musical estuvo a cargo del maestro Justo Rafael Aboy González, quien hizo un trabajo magnífico con las canciones, la orquestación y la dirección musical en el estudio.

Para mí, unas de las bendiciones de este proceso es la muestra de amistad, colaboración y presencia de varios de los más prestigiosos instrumentistas cubanos que hacen de Endémico un álbum con denominación de origen. Firman la nómina, entre muchos otros, Gastón Joya (contrabajo), Ruly Herrera (drums), Oliver Valdés (drums), Lino Lores (tres), Nam Sang Fong (guitarras eléctricas y acústicas), Andy Rubal (piano y teclados), Eduardo Ramos (timbal), Eduardo Sandoval (trombón), Alejandro Martínez (chelo), William Roblejo (violín), Emir Santa Cruz y Jamil Schery (saxofones), Alejandro González y Tonatiut Isidrón (trompetas), Josué Borges (flauta), entre muchos otros. Además de las figuras mencionadas, participan también con carácter de invitados: Alain Pérez en el tema «Canciones», David Torrens en «Arena y mar», Etian Brebaje Man en «Endémico», el trío Los Embajadores en «Te espero», y Sady Cruz como voz solista en «Ámame».

portada del disco endémico

La producción musical de Justo Rafael Aboy (quien, además, hace el bajo eléctrico en todos los temas). Destacan también en los coros Florana Padilla, Yara Castle y Ariel Roig (los dos últimos, responsables de las deleitosas voces del góspel en el tema «Filosofía de Juan»); la grabación de Marvin Mustelier; la mezcla y masterización del binomio Daelsis Pena y José Raúl Varona; en la fotografía participaron amigos como Iván Soka, Iván Botello Alejandro Askuy, Alexei Hernández y Víctor Manuel Echenagusía; y el diseño de Emilio García y Leidy Conde.

Tengo que agradecer a las instituciones que me han apoyado en este momento importante de mi carrera. A la disquera Egrem, que me abrió la puerta de su estudio y me ayuda en la actualidad con la promoción nacional e internacional del álbum. Desde allí siempre estuvieron y siguen apoyándome Mario Ángel Escalona Serrano, Gretel Garlobo, Yamilet Pro León y Natalie Méndez.

cortesía del entrevistado

Isla, Mestizo, Endémico… pareciese que en tu creación hay una búsqueda constante hacia la raíz. En el plano creativo, qué define a Carlos Paz.

De eso se trata. A mi humilde entender, creo que del retorno a explorar e investigar a quienes nos acontecieron, uno como creador va aprendiendo de los que armaron la base de lo que somos, pero, sobre todo, ese proceso te da la cobertura de entender, crecer, y de no repetirte. En la creación trato de ser una especie de fotógrafo, pero con mi propio lente musical.

¿Qué experiencias artísticas te gustaría experimentar en un futuro?

Pretendo insertar nuestro proyecto en cuanto festival, convocatoria musical y eventos surja, dentro o fuera del país. Creo que es la manera más rápida y saludable de madurar como grupo. Bueno y, sinceramente, te confieso que ya tengo canciones escritas para hacer otro disco, pero por el momento vamos a trabajar fuerte en la sonoridad del grupo, afianzarnos y promocionar Endémico que trae de todo para el disfrute de un público bien variado.

Es primordial destacar el apoyo de mis padres, Ada Belkis Menas Agüero y Nelson Medina Lorente, y mi hermano Heriberto Urbein Socarrás, su sacrificio y amor depositados en mí fueron cruciales para ser quién soy. Ellos son mi ejemplo a seguir. Agradecer a Dios por la oportunidad que me da cada día de hacer música y de contar con la presencia de mi esposa Tanja, y mis hijas Alicia y Monce.

cortesía del entrevistado

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