Capítulo # 14: El color cubano I (+ Fotografías)

Apuntes sobre la obra fotográfica de Rubén Aja Garí

 

I

Un fotógrafo es un poeta. Uno que traduce en imágenes las variedades posibles de la existencia. Su límite está en su ojo tras el lente. Captar la realidad y redescubrirla desde la particular perspectiva del ser fotógrafo, es un acto poético. Gran parte de la historia de los hombres está construida desde la documentación fotográfica de distintos sucesos. De ahí la responsabilidad adicional del ser fotógrafo, su habilidad no es solo la de manejar un artefacto que registra el tiempo mediante la luz. Su responsabilidad es la documentación poética del mundo tanto en la construcción humana como en la creación total de la naturaleza.

La fotografía (hace mucho) dejó de ser un acto pasivo en esa documentación, dejó de captar solo el exterior del sujeto/objeto para además captar el mundo interior de los hombres. Las ideas empezaron a encontrar otra manera de ser expresadas. Algo que la pintura ya había incorporado con anterioridad y que a la vez, la hacía parecer más necesaria. La fotografía entonces, se convierte en un dispositivo artístico (más) cuya fuerza discursiva supera el concepto de los hechos documentados. Introduce en su semiología la crítica de la comprensibilidad del mundo y el activismo, como herramientas a las luchas sociales e individuales del hombre.      

La fotografía como investigación artística busca la significancia e insignificancia del ser. Esta exploración va desde la conceptual hasta lo popular. El fotógrafo nos dice: esto hay que mirarlo, esto es poesía. Así construye un ojo colectivo, una ética de la imagen y una visión disruptiva. El impacto emocional tras la contemplación de una obra fotográfica deviene en experiencia estética del individuo.

II

Uno de esos poetas de la imagen fija, el cual he tenido la oportunidad de conocer es Rub√©n Aja Gar√≠ (Santiago de Cuba, 1979). Rub√©n entiende la fotograf√≠a desde la responsabilidad po√©tica de un creador. Su obra posee un car√°cter vivencial, un registro de su presencia en determinados sucesos. Hay fot√≥grafos que van tras la imagen, pero en el caso de Rub√©n, la imagen anda con √©l todo el tiempo. √Čl juega con la luz, interpreta y luego aparece la foto. Nos dice que esa imagen trasciende al propio suceso (del que ha sido part√≠cipe). Nos habla de la multiplicidad de la vida y sus distintos estados. Nos descubre.¬†

No es mi intenci√≥n hacer una s√≠ntesis curricular de un hombre que se mueve en tantos caminos del arte y la cultura dentro y fuera de su ciudad. Quiero hablar de su obra fotogr√°fica, que a mi entender es su b√ļsqueda m√°s genuina.

Durante la √ļltima d√©cada (2010-2020), (a mi criterio) es Rub√©n Aja Gar√≠, el fot√≥grafo santiaguero m√°s importante. No se trata esto de una competencia entre Aja y los dem√°s creadores de la urbe, ni siquiera de desmeritar los procesos creativos, publicitarios, expositivos y simb√≥licos de otros grandes maestros del lente. Tampoco es un acercamiento para anular la nueva camada de fot√≥grafos de la ciudad, para algunos de los cuales ya he dedicado tiempo de estudio por la impronta de su obra. Escojo a Rub√©n y me permito no mencionar otros nombres, porque veo en su obra la s√≠ntesis de sus maestros (directos o no) y la s√≠ntesis de sus alumnos (directos o no).

La obra de Rubén Aja Garí se caracteriza por la comprensión inter y transcultural de corte secular de los procesos que lo circundan. La irrealidad de sus imágenes nos hace pensar en los vínculos entre lo humano y lo divino, lo caótico y lo ordenado. Su criterio simbólico está en la imagen sin transgredir, sin introducirles nuevos elementos anacrónicos para crear nuevos significantes. La experiencia estética tras el intercambio con alguna de sus obras, transita por códigos vinculados a la identidad del ser santiaguero y el ser cubano.

En su serie Color cubano, podemos apreciar como el fot√≥grafo juega con lo m√ļltiple y el azar para acceder a otra noci√≥n de sentido. La contraposici√≥n de figuras, que por concepto no deber√≠an estar emparentadas, son enfocadas y mostradas como una sola imagen. Una lectura humana y a la vez imperceptible en medio de la cotidianidad. Pero no debemos subestimar el alcance de nuestro cerebro, esas im√°genes compuestas subyacen en nosotros. Solo se necesita un ojo entrenado y una c√°mara para devolv√©rnoslas cargada de significados. Los artistas suele convertir en arte, im√°genes construidas por quienes no son artistas.

Un ejemplo dentro de la obra de Rub√©n, es cuando pone su lente en Mart√≠. En la imagen el ap√≥stol parece hablarnos, trae una paloma en su brazo mientras la c√ļpula dorada del capitolio aparece detr√°s.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Ambos símbolos son contrapuestos en el espacio para hablarnos de un tercer elemento: Cuba. Rubén es un martiano de convicción, un mambí del lente, y Cuba (con todas sus extremidades) es el mayor tema de su obra.

Pudi√©ramos agregar otros temas en la investigaci√≥n fotogr√°fica de Rub√©n tales como: la religiosidad, el uso y abuso de la propaganda pol√≠tica, la naturaleza, la documentaci√≥n de las grandes celebraciones culturales y los s√≠mbolos patrios. Pero todos estos temas son transversalizados por su b√ļsqueda constante en definir a Cuba.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

En esta fotografía, la imagen de Cristo crucificado se combina con la bandera de la estrella solitaria, que ondea en un segundo plano. No es casual que busque inspiración en elementos que son trascendentales para la cosmovisión de la identidad cubana.

Busca en la religiosidad las esencias del ser cubano. No solo Cristo, la Virgen de la Caridad del Cobre ha estado componiendo su sistema de imágenes. Su relación con el Santuario del Cobre le ha permitido hacer imágenes inéditas de la madre espiritual de los cubanos. 

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

III

Otro hecho que colorea su fotograf√≠a es su participaci√≥n en la Fiesta del Fuego, cita vital en el rescate del patrimonio inmaterial del Caribe. En este encuentro organizado por la Casa del Caribe, y en el cual Rub√©n tuvo el privilegio de dise√Īar el cartel oficial en el a√Īo 2012, cuando se le dedic√≥ al caribe colombiano, el fot√≥grafo ha encontrado un car√°cter antropol√≥gico en su imagen.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

La herencia de nuestra identidad vista en los elementos de algunos líderes religiosos. Instrumentos que llevan implícito el recorrido de nuestra sangre. Una silla donde debe sentarse el más sabio de la tribu. Allí debe colocarse nuestro ojo civilizado y globalizado.

¬ŅPor qu√© la imagen de los elementos divinos de un hombre debe ser admirada? ¬ŅQu√© deber√≠a decirnos/mostrarnos esa imagen?

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

El lugar donde se consulta el espíritu, del hombre que aparentemente no tiene nada que ver con ese modelo de vida, es seleccionado. El fotógrafo no quiere que olvidemos que la fe es una construcción humana, pues solo se llega a ella, a través de objetos físicos.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Los desplazamientos en esta √ļltima imagen son muy profundos. Se trata de una reflexi√≥n que trasciende al devenir de la muerte y la resonancia de nuestra estad√≠a en la vida. El sabio observa al fuego y parece un pasado eterno que nunca abandonar√° el lugar. La silla vac√≠a no es solo la ausencia del sabio, sino de todo lo que un hombre como √©l representa para su comunidad y para la memoria colectiva. El fuego no se apaga pero el anciano ya no est√°.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

En esta imagen el instrumento vuelve a estar solo. No tiene a qui√©n lo utiliza pero s√≠ las marcas de quienes han sido sus due√Īos. ¬ŅGeograf√≠a de la memoria? En ese transcribir de la realidad muy particular de Aja, hay que adicionarle su esfuerzo l√ļcido y a la vez intuitivo por definir las unidades en juego.

El instrumento en soledad pero que al mismo tiempo representa una imagen colectiva incita a una relaci√≥n adquisitiva con el mundo que nutre la percepci√≥n est√©tica y favorece el distanciamiento emocional. Rub√©n preserva abierto los registros que por lo general (a la vista de la cotidianeidad) el tiempo reemplaza constantemente. El tambor en ninguno de los casos representa la m√ļsica como significado af√≠n, sino lo m√ļltiple, el azar, el juego ideal, la memoria y el devenir. Es la puesta en valor de la presencia como un fen√≥meno (absolutamente) plural.¬†

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

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