Capítulo #13: La carne de Reynaldo

(notas sobre el libro Carne Roja de Reynaldo Zaldívar)

 

I

El poeta conoce el peregrinaje de su labor. Así aprende la historia de cada una sus sombras y establece el encuentro sensorial con los elementos externos que completan su biografía.

El poeta ante lo s√≥rdido (del mundo humano) es un ente transformador. Tiene el poder de convertir en paisaje simb√≥lico la experiencia colectiva. No es un simple expectante del entorno, su necesidad radica en la b√ļsqueda del conocimiento y la verdad c√≥smica. La verdad humana es solo un indicio equ√≠voco de la verdad que busca el poeta.

¬ŅD√≥nde termina el trayecto del poeta?

¬ŅC√≥mo es la carne de un individuo que se expone a ese trayecto?

Ediciones La Luz en 2019, public√≥ el cuaderno de poes√≠a Carne roja de Reynaldo Zald√≠var. El libro es una de las apuestas que todos los a√Īos esta editorial hace en funci√≥n de promover a los escritores j√≥venes, cuya obra merece un llamado de atenci√≥n en el panorama literario cubano. Vale resaltar el dise√Īo de Roberto R√°ez y Armando Ochoa, as√≠ como la edici√≥n a cargo de Luis Yuseff.

Seleccionar este libro para su publicación fue un acierto de Ediciones La Luz y todo su equipo de trabajo. Se trata de un poemario donde su autor se desplaza entre dos puntos esenciales: el cómo y el ser. Hay una singular complejidad en cada traslado realizado por el individuo, que a la ves es un poeta/un hombre/una vaca/ o un árbol. En estas páginas acudimos a un concierto nostálgico donde la convicción y la percepción de sujeto-objeto, nos convierte en espectadores de una verdad creadora.

Zald√≠var ha construido aqu√≠ (francamente) un material simb√≥lico invaluable. Cada palabra es el reflejo del subconsciente, im√°genes extra√≠das de la memoria que rechazan lo superfluo. Cada palabra seleccionada para este libro, atraviesa todos los registros culturales que definen a su autor. La autoconciencia po√©tica moldea las formas divergentes de su yo, y subvierte el h√°bitat natural de los objetos circundantes. ¬ŅA qu√© se debe semejante autoridad?¬†¬†

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

La poesía como resultado final de la conexión individuo/mundo posee contenidos intangibles en cada suceso o experiencia concreta. Esos contenidos a la vez, arrastran consecuencias profundas para el cómo y el ser. Ambas unidades de conflictos pueden llegar a ser deshumanizantes, pero también ahí, se encuentran aquellas nociones de mayor validez estética del poeta.

II

Reynaldo Zaldívar nos propone en Carne roja, una estructura externa donde hay cuatro unidades de conflicto: Vaca /Yo, el animal /Acéfalas / y Tiempos de bestias. En estos cuadros el poeta presenta distintos síntomas de su investigación. En Vaca, cuadro inicial integrado por cinco poemas, nos adelanta sus estrategias del discurso para todo el libro. Su lenguaje se sostiene a partir de la experiencia habitual. Algunos elementos poseen una representación de testimonio, dotando al texto de un tejido viviente.      

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Llevo dentro una ciudad perversa.

Yo quería llevar dentro una ciudad perversa.

(P. 11)

En Planes, poema que abre el libro, el poeta acude a la identificación de una realidad que se renueva y que existe como discurso. Una realidad que proyecta sentidos como la ciudad.

Llevo dentro una ciudad perversa

Y el tatuaje de una vaca.

(P. 11)

En este poema inicia el tejido urbano que luego muta a elementos rurales, o que forman parte de un pueblo que no es ni urbano ni rural en una comprensión más demográfica o sociológica. Entonces aparece la ciudad, sus habitantes, sus deseos, y el abordaje de lo posible como negación social.

Estos aspectos vinculan al siguiente poema: Generaci√≥n. Un texto que reitera a la ‚Äúvaca‚ÄĚ como s√≠mbolo y nos dice que en lo adelante ser√° parte de la semi√≥tica del libro. Algo que justifica desde el t√≠tulo del cuaderno: Carne roja.¬†

¬ŅQu√© ser√≠a de esta generaci√≥n

sin las vacas que pueblan sus campos?

(P. 12)

El poema pregunta para hablar de la tentaci√≥n. El poema pregunta para generar dudas. ¬ŅPor qu√© introducir la duda? ¬ŅPor qu√© las vacas? ¬ŅDe qu√© color ser√° la carne de Reynaldo? Las anteriores preguntas nos conlleva a establecer la relaci√≥n del poeta con los textos siguientes: Intercambio, El mejor poema y Vaca.

Las posesiones son materia de significados diferentes para el poeta seg√ļn su peregrinaje. El poeta busca el amor y reconocer el contexto a trav√©s de la poes√≠a. Mira a sus semejantes como hombres condenados que no saben definir sus circunstancias. La resignaci√≥n para el poeta es una vaca gigante que pasta a orillas de una ciudad perversa. ¬†

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

A veces quiero ser una vaca,

tener el olor de una vaca,

las tetas de una vaca.

(P. 15)

La metáfora poética de la vaca posee el milagro del equilibrio de las tenciones producidas por la realidad de Reynaldo Zaldívar. Por momentos la idealización de la Vaca como símbolo de liberación y de veneración, y al mismo tiempo un animal social-sagrado (un político-un poeta).

Ser una vaca sagrada

como un político sagrado

u otro animal semejante:

dígase, por ejemplo, un poeta.

(P. 15)

Zaldívar siente no encontrarse con el cuerpo de un poeta. Su inscripción en la naturaleza sagrada del poeta-Dios lo pone en el territorio del poder ser y el deber ser. 

La b√ļsqueda de la interpretaci√≥n del otro sobre su estatus es una de las corrientes investigativas de la segunda parte del libro: Yo, el animal. Este segmento es conflictivo. Varias l√≠neas de acci√≥n nacen aqu√≠: el poeta y el padre, el poeta y la tierra, el poeta y la memoria, el poeta y el cuerpo, el poeta y el camino.

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Pachamama es un texto don Zald√≠var declara que su tierra es el papel subvertido por el poema que no alcanza para comprar arroz. Declara la necedad del padre sobre su labor o condena. Su padre lo identifica como fracaso familiar. Es entonces cuando aparece el poema √Ārboles y declara lo que lo asfixia: la maldici√≥n del lenguaje.

Me levanto temprano. Talo √°rboles.

Un bosque me nace dentro del pecho.

Aquí se puede respirar la corteza y el sudor y el hacha.

(P. 20)

Sentenciado a su sue√Īo, Reynaldo asume que su suerte es la autodestrucci√≥n po√©tica de su vida. Su rutina no depende de las cosas que prefiere hacer sino de las que necesita hacer.

Pero si un bosque te nace dentro del pecho

no queda m√°s que talarlo

o dejar que poco a poco los √°rboles te asfixien.

(P. 20)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

En lo adelante, los elementos de la naturaleza como significantes de la construcción semiótica del cuaderno. Estos se entrelazan en el tejido urbano para crear un territorio crítico y conflictivo. Estos poemas son: Recuerdas, Olec, En una pared de Alcatraz, Dolor a comida, A, Nacimiento, Billy, A contrasombra, Gólgota, y Prohibido escupir sobre el puente Howah.    

Los arboles como un elemento sobrenatural a fin con las emociones y vivencias del poeta, es reflejo de su mundo interior. En Olec, el cuerpo es tragado por la oscuridad. Hay un paralelismo inusual entre Olec y un poeta (Reynaldo), ambos no dejan de golpearse la cabeza.

El individuo es mostrado como espacio de auto-represión. Los animales y los arboles como elementos a fin que superan la percepción humana del hombre-ciudad. Una condición reservada para el poeta como ser de luz capaz de contagiar a los otros.

Al herrero le ha nacido un hijo.

Hay el sonido de m√ļsica de cuerdas

y danzan las jóvenes

alrededor del asado.

(…)

¬ęD√©mosle el p√©same al herrero

Porque le ha nacido un poeta¬Ľ.

(P. 26)

Hay un marcado énfasis en su necesidad por mostrar al poeta como frustración familiar. Como un cuerpo que nunca podrá sanar por el don maldito de la palabra.

Est√° condenado a caer

por el borde caótico

de la palabra.

(P. 27)

Es evidente su postura contra las viejas costumbres destinadas al fracaso. La ausencia de poesía lo deprime. El padre defraudado/negado ante las posibilidades del hijo, es su mayor crisis. Tal vez por eso imagina la muerte del hijo.

El respeto a la vida en resistencia lo hace escupir antes de llegar y después de del puente. Nunca en el puente. El respeto a los ideales del otro (su amigo) le genera compasión y admiración.

Mi amigo nació en 1989 y está cayendo.

Lleva veintinueve a√Īos cay√©ndose sobre una isla.

Tal vez deje de escupir por respeto a mi amigo.

Alguien que lleva cay√©ndose tantos a√Īos y contin√ļa vivo

merece que yo deje de escupir.

(P.32)

III

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Acéfalas es la tercera parte del libro. Aquí la figura femenina es explorada desde su aspecto físico hasta los distintos significados que puede tener tanto cultural como en relación con su contexto (específicamente al mundo de los objetos).

Una mujer desnuda

y una fuete de lotos,

qué gran vanidad.

(P. 35)

Algunos aspectos son comunes a los poemas que siguen en esta tercera parte: Palabras de apertura, Matrioska, Independentistas, Aprieto los pu√Īos y recuerdo tu nombre, Era negra y escrib√≠a novelas, Descabezados y Para leer en las noches de trova. La figura femenina es madre, pasado, fracaso, dignidad¬† y¬† tiempo mejor. La mujer que conversa con otra figura femenina como si fuera un dios, es una mujer que ha parido un poeta. Un hombre que en alg√ļn momento ser√° padre a pesar de su oficio.

El poeta no quiere cometer los mismos errores de sus padres y busca en el bosque y en la tala del bosque su propósito.

IV

El √ļltimo segmento del¬† libro se titulado Tiempos de bestias es un resumen filos√≥fico de las tres partes anteriores, donde a√ļn es posible seguir im√°genes de la realidad humana del poeta.

Ser algo m√°s que la cuerda

tensa entre los dedos del cazador.

(P. 47)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Reynaldo ahora asume al ser sin importar el cómo. Sabe que puede representar algo más. Sabe que ser poeta representa algo más.

La cabeza se reafirma como s√≠mbolo en esta parte del libro. Aunque es un dispositivo cuya fuerza proviene de la parte n√ļmero tres: Ac√©falas.

Levantar la cabeza

y verbal cazador apunt√°ndote.

(P. 48)

Todas sus angustias recaen en la figura del cazador. Al que prefiere mirar de frente con la cabeza erguida para convertirlo en presa. En esa dualidad también yace su condición de poeta y su carga. Está en ambos las dos: es cazador y presa y presa/el poeta en ambos polos, es bosque y ciudad, así comprende la tragedia de la vida.

La moda es lo que sigue

cuando en la cabeza no queda nada m√°s.

(P. 51)

Por √ļltimo, Zald√≠var nos dice que las libertades son reducidas tras la formaci√≥n intelectual del individuo. Ha sido un animal y sabe lo que es imaginar el mundo desde el pasto verde de la colina. La vaca no tiene sue√Īos prohibidos, eso es humano, igual que las carencias de la ciudad.

Por eso he decidido dejar de ser un animal:

por respeto a mi cabeza.

(P. 51)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Suscripci√≥n

    Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico

     
    ÔĽŅ