Caminata cultural de arte y alegr铆a

La caminata cultural Siguiendo la Trocha lleg贸 a su fin, y la delegaci贸n de artistas y escritores de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z en Ciego de 脕vila regres贸 al municipio cabecera con otra enriquecedora experiencia y la satisfacci贸n del deber cumplido.

Desde J煤caro a Mor贸n la brigada llev贸 su arte y las ansias de cambiar la rutina de cada poblado, aunque sea, durante unas pocas horas.

La magia de la juventud creadora comenz贸 en la cooperativa pesquera de J煤caro, donde ni帽os, padres y trabajadores del centro rieron sin medida con los payasos del grupo Polichinela, bailaron con Yomel, y cantaron con entusiasmo las canciones de Teresita Fern谩ndez y otros temas populares, en voces e instrumentos de Santa Massiel y Motivos personales,聽C茅sar Brown y su banda, y Dayana Espinosa 脕guila.

鈥 Lea m谩s sobre el聽primer d铆a de caminata

 

El d铆a 28 en Venezuela depar贸 iguales gratificaciones, cuando en la escuela primaria Macizo Ca帽ero, la intervenci贸n del escritor Eduardo Pino logr贸 que los peque帽os se convirtieran en los verdaderos protagonistas. La algarab铆a fue un谩nime y Robertico, ese peque帽o que siempre encontramos en cada escuela, que resulta ser el gal谩n medio 鈥渞evoltoso鈥, hizo de las suyas cuando el resto de los estudiantes lo propuso como participante de los juegos de Pino. All铆, las l谩grimas de alegr铆a de varias profesoras no pudieron escapar a la luz del d铆a, y resulta que ese poblado parece estar olvidado en el tiempo, y contadas son las ocasiones en que artistas lo visitan.

Semejante recibimiento se encontr贸 la brigada en la escuela Indalecio Montejo G贸mez, en El Purial. La gu铆a base Iraida Tall贸n Escalona asegura: 鈥淣osotros no tenemos ni un solo instructor de arte en el centro, as铆 que te imaginar谩s cu谩nta alegr铆a les proporciona a los ni帽os momentos como este, pues aqu铆 no llega pr谩cticamente nada de arte.鈥

jovenes artistasLos ni帽os y su gu铆a base exhiben los trajes confeccionados por ellos mismos, con materiales en desuso de aluminio y pl谩stico

Los ni帽os, al terminar la presentaci贸n, atrajeron a varios artistas hacia un peque帽o grupo, donde pidieron m谩s canciones, no dejaban de preguntar cu谩ndo regresar铆an.

La peque帽a Zamary Morales Amador no pod铆a dejar pasar la oportunidad de fotografiarse con los payasos, y en un acto de sensibilidad y, a su vez, de orgullo, me pregunt贸 si le permit铆a darme las fotos. Para ella, al igual que muchos, era un momento para recordar, as铆 que deb铆a guardarlo bien en su memoria; las fotos en eso ayudan, y mientras m谩s personas las vean, quiz谩s regresen pronto.

Ni帽as y payasosGangarria y Cacharrito volvieron a acaparar la atenci贸n de los peque帽osEn la escuela 26 de Julio, el vicepresidente de la filial avile帽a e integrante del grupo Polichinela, Alejandro Qui帽ones, tuvo que andar rapid铆simo para lograr dejar el centro, pues los ni帽os no lo dejaban llegar a la guagua, tal era la emotividad, que rozaba los excesos. Y al mismo tiempo, el resto de la tropa compart铆a con los estudiantes del centro Idelfonso R铆o, los cuales se observaban conectados con la presentaci贸n.

El grupo de rap La Akdemia puso a los ni帽os de pie, y a cada pedido de Charly, ellos respond铆an en茅rgicos, y as铆, hicieron suyos los coros. El director, Sandy S谩ez Denis, es uno de los artistas con experiencia en este evento, pues desde el 2002 participa en la mayor铆a de los que se realizan, y recuerda c贸mo en esta misma comunidad siempre eran esperados y les era muy dif铆cil volver en la carreta al camino, las personas no entend铆an y no los dejaban marchar.

鈥淵 en la Caoba casi siempre coincid铆amos con los festejos populares y aquello se pon铆a caliente, incluso, una vez nos poncharon la carreta para que no nos pudi茅ramos ir.鈥

El pasado s谩bado, en Ciro Redondo, el Hogar de ancianos fue uno de los escenarios escogidos para las presentaciones. Otro de los espacios tan necesitados de atenciones art铆sticas que alegren a las generaciones m谩s adultas.

En Mor贸n termin贸 el recorrido, y aunque la energ铆a ya no estaba tan elevada como al inicio, la brigada mantuvo el compromiso.

La caminata dej贸 los celulares de los participantes sin espacio alguno en sus memorias, colmadas de recuerdos, narrados desde las fotograf铆as, donde las sonrisas de los peque帽os, las l谩grimas de algunos adultos y el pasillito de alg煤n abuelo, pasaron a la historia.

Porque este es otro de los importantes momentos que se han desarrollado a lo largo de nuestra trocha; por suerte, en vez de mambises con machetes y espa帽oles con bayonetas, ahora la recorren artistas con guitarras y escritores con poemas.

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