Baquestrisbois

Si tuviera que escoger las propuestas teatrales más interesantes que en este minuto componen la cartelera teatral habanera, a no dudarlo entre las primeras estaría Baquestrisbois, de Osikán Teatro-Plataforma Escénica Experimental.

En 2015, Aleja tus hijos del alcohol, del joven colectivo teatral que dirige José Ramón Hernández, resultó polémico y atrevido. Ahora, Baquestrisbois, también bajo la dirección de Hernández, no lo es menos. El montaje está nucleado sobre un fenómeno bastante lóbrego: la prostitución masculina en Cuba. Un tópico que no es nuevo para la escena nacional, ya que ha sido abordado por dramaturgos como Abel Gónzález Melo o Norge Espinosa.

Sin embargo, por el tratamiento que le da Ramón Hernández y Osikán Teatro…., es imposible pasarlo por alto y evitar preocuparnos por el acrecentamiento de la prostitución masculina en nostra terra.

Cuando examinamos la puesta que dirige José Ramón Hernández, comprendemos que ha sido pensada cuidadosamente. Ha demostrado su valía como investigación social y antropológica a partir de que, como hemos dicho, se centra en un fenómeno actual que cobra matices insospechados: la prostitución masculina.

Mas en Baquestrisbois no es la ficción, sino el documento real, la historia de vida, las confesiones, quienes nos acercan descarnada y verazmente a los lugares, las estrategias, las psicologías, los peligros que atraviesan aquellos que diariamente prostituyen sus cuerpos. Las evidencias reales hablan por sí mismas, nos convencen y abruman.

Proceso que se acrecienta pues no cede a la tradicional usanza o tentaci√≥n esc√©nica de tomar como centro a un sujeto o protagonista. Tal vez ello hubiera sido suficiente, pero oportunamente se ha ido m√°s lejos, la investigaci√≥n ha sido m√°s ambiciosa y nutritiva. Se ha penetrado en diferentes estratos sociales, la muestra escogida es amplia: variadas son las edades, los relatos, los caracteres, los intereses y perspectivas de los sujetos. Nos topamos con la confesi√≥n de un joven que se prostituye con hombres pero que no halla placer en este acto ‚Äďpues no es homosexual, sino que ha encontrado una manera f√°cil para hacer dinero‚Äď con un video¬† en que aparecen dos transformistas; uno declara que se complace con vender su cuerpo y el otro que refiere hacerlo porque no encuentra m√°s opciones. Tambi√©n encontramos un joven que directamente declara al p√ļblico que prostituy√≥ su imagen para obtener un trabajo como int√©rprete musical.

El cuadro es amplio, aquellos que conforman el campo de investigación hablan por muchos y de muchas cosas. La evidencia es irrefutable, convence.

Pero ni por un instante la direcci√≥n pierde el control ante el manejo o trabajo con la evidencia con que cuenta. Todo lo contrario. La organiza y dispone creativamente. Ha tenido la claridad de comentar el n√ļcleo tem√°tico de la puesta teniendo un especial cuidado en hacer coexistir el material referencial real con el art√≠stico. Uno no se potencia en detrimento del otro, ni el uno contamina al otro. Ambos coexisten. Las grabaciones, los videos, las confesiones de los expertos en vida o las intervenciones de los¬†performers, s√≥lo afirman el debate en torno a la prostituci√≥n masculina, nos colocan ante una regresi√≥n social, ante la cotidianidad de la violencia auto infringida e infringida a otros; la aspereza de una falla en el modelo de hombre nuevo al que alguna vez se aspir√≥.

El espectáculo ha sido edificado sobre evidencias, con una intención seria que muestra parte de la otra nación que se nos escapa y se construye frente a nuestra vista. Ese arrojo, esa valentía de acercarse a penetrar en estratos sociales, tocar temas neurálgicos, de discutir parte de nuestro inconsciente colectivo es lo que nos seduce. Aquello donde debemos centrarnos.

No obstante es justo reconocer los aciertos artísticos en la más reciente propuesta de Osikán Teatro-Plataforma Escénica Experimental.  En ese sentido vale aclarar y reconocer que, asesorado por un excelente equipo de trabajo (Yohayna Hernández y Marta María Ramírez) José Ramón Hernández no ha optado por un tradicional ejercicio de puesta en escena donde se cuenta una historia  lógicamente y se dirigen unos actores que tratarán de ser lo más orgánicos posible. Ese hubiera sido el camino más viable para dibujar un fenómeno que en sí mismo tiene sus complejidades. Antes bien, José Ramón y su equipo, se han arriesgado y han  acertado al optar por una modelación de la teatralidad donde hay una apertura formal.

Vali√©ndose fundamentalmente de t√©cnicas del teatro documental, del performance, del biodrama han construido una propuesta donde lo fundamental es la construcci√≥n de una imagen esc√©nica agresiva que no pretende ser narrativa, sino que busca una intensa producci√≥n de sentido, despertar m√ļltiples lecturas, estremecer nuestra manera convencional de recepcionar la teatralidad.

Por tanto, en la medida que va desarroll√°ndose el espect√°culo nos impactan las im√°genes de los actores desnudos golpe√°ndose, sumi√©ndose en juegos lascivos, con las cabezas cubiertas con jabas de nylon, dej√°ndose caer gravilla sobre sus cuerpos, al tiempo que se proyectan im√°genes o se escuchan grabaciones. Im√°genes violentas que no dejan al espectador tranquilo, que en su crueldad golpean los sentidos, hacen que cuando salgamos del teatro nos cuestionemos muchas cosas, pues son m√ļltiples lecturas que podemos hacer de¬†Baquestrisbois.

En esto encontramos otro detalle atractivo: al resistirse el espectáculo a una lógica narratividad de la imagen o la fábula escénica, cada espectador se ve convocado a crear subjetivamente- potenciado por la libertad y significación de lo que se le propone a nivel de acción escénica- su propia puesta en escena a partir de los referentes, de la vinculación o conocimientos que tenga con relación al fenómeno que discute Osikán Teatro…

Baquestrisbois no es una producción teatral que pretende ofrecer salidas, ni adjetivar a nadie en particular, sólo muestra descarnadamente un hecho real que cobra matices diversos en nuestras calles, en nuestras plazas, bares, nuestros muros. De ahí su valor como creación artística, científica y social. Tal postura sincera, de comentar sin reservas al imaginario social, lograda en el espectáculo que le precedió, Aleja tus hijos del alcohol, es la que saludamos; aquella que desde hace tiempo no encontramos en muchos elencos de nuestro amplio panorama teatral. Y tal certeza, nos habla que hay jóvenes directores con propuestas interesantes, y que también en nuestro país se puede hacer un teatro que apueste por otras estructuras, y desde ahí debatir certeramente nuestra realidad social.

 

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