Yorisel Andino Castillo


Jos√© Mart√≠, razones para la m√ļsica (+ video)

  • Cuando proscrito en extranjero suelo/ La dulce patria de mi amor, so√Ī√©/
  • Su luz buscaba en el azul del cielo/ Y all√≠ su nombre refulgente hall√©./
  • Perpetuo so√Īador que no concibo/ El bien enajenado que entre sue√Īos vi./
  • Siempre dulce esperanza va conmigo,/All√≠ estar√° en mi tumba junto a m√≠.
  • ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬† (El Proscrito, Jos√© Mart√≠)

Preludio

Tal vez sea José Martí el cubano a quien más se ha cantado. Ya en 1906 y 1909 Antonio Morejón,  de quien se dice fue el primero en grabar puntos cubanos, dejó registrado para los sellos Edison y Columbia el tema Al Apóstol Martí. Otros títulos musicales y autores del periodo clamaban la resurrección martiana.  Particular tratamiento reciben las figuras de los próceres en la primigenia trova, y Martí ocupa eje principal en estas composiciones.

Surgen obras como tributo que rinde el trovador a los h√©roes de las gestas recientes, en admiraci√≥n y a√Īoranza por la esperanza perdida. ¬†T√≠tulos como Los tres Patriotas (1919) de la firma de Manuel Corona brindan fe de ello.¬† Dos figuras descuellan en estas composiciones: Antonio Maceo y Jos√© Mart√≠. Los t√≠tulos Dos patrias, de Salvador Adams, y Pobre Cuba, de Manuel Corona, son ¬†una s√≠ntesis de la vastedad de canciones que al respecto emergieron. ¬†

Sindo Garay aseguró en testimonio para Carmela de León que conoció a Martí en Dajabón en 1895, momento a partir del cual y en más de una ocasión le dedicó su poética. Así lo atestigua entre otros, el título Martí.

Canci√≥n a Mart√≠ (1901), con letra de Francisco Eligio y musicalizaci√≥n de Alberto Villal√≥n, fue cantada en el teatro San Carlos, de Tampa, Cayo Hueso, por la contralto Susana Mellado, el bajo Santiago Lima, y otros m√ļsicos.

Recuerdos de Martí, también de Villalón, Clave a Martí, de Emilio Billillo, constituyen unos pocos ejemplos de la vastedad de títulos con temática martiana aportados por los trovadores en la primera mitad del siglo XX.

También, aunque menos conocidos, llega el Apóstol en canción desde los códigos de los soneros. Es el caso de Arsenio Rodríguez en el tema  Adórenla como a Martí, en clara referencia a la tierra cubana.

En lo adelante el canto a José Martí es un punto de encuentro entre los cantautores cubanos y otros hacedores del pentagrama. La musicalización de la poesía martiana y otros textos llegó con la Nueva Trova de la guitarra de Pablo, Sara y Amaury. Teresita Fernández brindó sus acordes para el Ismaelillo.  Las sucesivas promociones de jóvenes trovadores además de musicalizar textos martianos, entregan temas donde Martí deviene sujeto lírico; en otros, la esencia de su pensamiento deviene motivo textual  y paratexto.

La m√ļsica coral y sinf√≥nica en Cuba cuenta con sendas composiciones, musicalizaciones y arreglos a la obra del universal cubano. ¬†

Post-vida: esto nos dice en sus palabras m√°gicas la m√ļsica

Pretexto me resultan las canciones que lo evocan.

¬ŅQu√© cantos tocaron la sensibilidad de Juli√°n? ¬ŅCu√°les acordes se replicaron en su tarareo? ¬ŅD√≥nde hallaron musical remanso sus angustias en tiempos de exilio? ¬†¬ŅQui√©nes fueron los m√ļsicos cubanos en cuyos acordes visualiz√≥ Mart√≠ la patria a la distancia de una nota? ¬ŅC√≥mo se trueca m√ļsica la prosa y la po√©tica martiana? ¬ŅQu√© paralelismos acontecen entre el romanticismo literario de Mart√≠ y los compositores del hom√≥nimo periodo musical?

¬ŅCu√°les sitios frecuent√≥ para asistir a las presentaciones de las que gustaba? ¬ŅQu√© compositores e int√©rpretes hoy considerados ‚Äúcl√°sicos‚ÄĚ conmovieron la pluma del cr√≠tico, poeta y periodista?

Estas y otras interrogantes quedan satisfechas a la lectura de Jos√© Mart√≠ y la m√ļsica, un volumen del Centro de Estudios Martianos (2014), cuya selecci√≥n, introducci√≥n y ensayo corresponde a la autor√≠a de Salvador Arias, en suma con textos complementarios que indagan en el criterio martiano ante hechos musicales.

Los autores en convite ofrecieron sus estudios y criterios en diversos momentos que van desde la tercera d√©cada de la Rep√ļblica, a una Cuba reciente y que, desde la diferencia de enfoques evidencia el inter√©s de los estudiosos por la obra martiana y en particular en relaci√≥n a la tem√°tica musical:

De Gonzalo de Quesada y Miranda se acude al ¬†t√≠tulo Mart√≠ y la m√ļsica, el que apareci√≥ en la revista Bohemia en 1935. Pasi√≥n de la m√ļsica en Mart√≠, es la conferencia que pronunciara Orlando Mart√≠nez en conmemoraci√≥n al centenario del natalicio martiano en La Habana, la que por su extensi√≥n solo se presenta para la oportunidad en fragmentos. Tambi√©n de 1953 es la publicaci√≥n de Alejo Carpentier en El Nacional, de Caracas, en la que el autor descubre al Mart√≠, estudiante de m√ļsica. De 1972 data uno de los m√°s bellos an√°lisis que guarda la relaci√≥n martiana con el arte sonoro, de la autor√≠a de Cintio Vitier es el t√≠tulo M√ļsica y raz√≥n. Este decenio, pero dos a√Īos despu√©s ve la publicaci√≥n en el Anuario Martiano, M√ļsica en el peri√≥dico Patria, por Zoila Lapique. ¬†En 1978 la revista moscovita Am√©rica Latina, public√≥ de M.A. Sap√≥nov el trabajo Jos√© Mart√≠ y la m√ļsica, la versi√≥n al espa√Īol para el Anuario del Centro de Estudios Martianos, 1981, corresponde a Eduardo Heras Le√≥n. La Gaceta de Cuba, dio luz en el no 3 de 1985 a Referencia martiana al jazz, de Armando Caballero. De las p√°ginas del peri√≥dico Granma fueron seleccionados los t√≠tulos Mart√≠ en la m√ļsica, cuya autor√≠a responde a Omar V√°zquez, 1985, y de Sonnia Moro, Mozart en Mart√≠, 1991. Concluye el volumen con Jos√© Mart√≠ y la √≥pera italiana, en la firma de Diana y Rodolfo Sarracino, ¬†tomado del Anuario del Centro de Estudios Martianos, 2001.

En s√≠ntesis, los principales aspectos que gu√≠an estos acercamientos al inter√©s martiano por la m√ļsica se refieren a la musicalidad inherente a la po√©tica y la prosa martiana en consonancia a ciertas caracter√≠sticas del Romanticismo literario y algunos paralelismos con el impresionismo pict√≥rico. Otros, versan acerca del periodismo y la cr√≠tica musical que ejerci√≥ Mart√≠ tras su asistencia a presentaciones musicales lo mismo de coterr√°neos en el exilio norteamericano, que en grandes Salas de Europa con el apogeo de la √≥pera. Varios autores coinciden en la significaci√≥n que cobraron las rese√Īas a las presentaciones de compatriotas cubanos en el exilio, no solo en tanto suceso art√≠stico sino como forma de acercamiento al suelo patrio. Algunas de estas p√°ginas se acercan al Mart√≠ cuyos o√≠dos se entregaron a las esencias musicales de los pueblos.

Lapique brinda un acucioso estudio acerca de la presencia de la tem√°tica sonora en emisiones del Patria. Aunque era un peri√≥dico fundamentalmente pol√≠tico, Mart√≠ no se sustrajo a escribir sobre otras cuestiones. Leg√≥ numerosas p√°ginas sobre artistas cubanos y extranjeros de su √©poca: Ruiz Espadero, White, D√≠az Albertini‚Ķ, y en especial, de aquellos comprometidos con la causa independentista como el tenor Emilio Agramonte y Pi√Īa, y Ana Otero, notable pianista puertorrique√Īa. Se trata de la primera publicaci√≥n que dio a conocer La bayamesa, himno patri√≥tico cubano, y la danza La borinque√Īa, por tradici√≥n, himno de los boricuas. Estos dos himnos son las √ļnicas piezas musicales que publican, acompa√Īadas de textos hist√≥ricos ¬†que exaltan el patriotismo y la unidad antillana de esos dos pueblos, entonces bajo el yugo espa√Īol.

Hermosas son las p√°ginas que coinciden en presentarnos a Jos√© Mart√≠ en su faceta como autor de un texto para canci√≥n. Su liderazgo pol√≠tico y el inter√©s por la m√ļsica cubana le llevaron a escribir la letra de El proscrito, que musicaliz√≥ el tabaquero emigrado Benito O‚ÄôHallorans. Lleg√≥ a conocerse entre los cubanos de la Florida como La canci√≥n del Delegado.

Omar V√°zquez recrea en la publicaci√≥n del Granma correspondiente al 28 de enero de 1985 el relato de c√≥mo 20 a√Īos antes, en la entonces popular Pe√Īa de Sirique, se le escuch√≥ por primera vez a Mar√≠a Granados, quien la interpret√≥ acompa√Īada por el guitarrista Rafael (Nen√©) Enrizo. ¬†

Mar√≠a¬† ‚ÄĒquien falleci√≥ en La Habana, el 30 de enero de 1971, a los 91 a√Īos de edad, pocas horas despu√©s de participar en varias actividades con motivo del aniversario 118¬†del natalicio del Maestro‚ÄĒ gustaba de contar la historia de El proscrito, que por primera vez se la cantara a Mart√≠ cuando apenas contaba 11 a√Īos de edad.

La canción se redimió  para la posteridad gracias al interés del investigador, compositor y apasionado martiano Hilario González. Hoy puede disfrutarse la grabación en las voces del dueto que a tal fin conformaran Eduardo Sosa y la maestra Digna Guerra.

En sus valoraciones, Arias toma como elemento importante los espacios de las presentaciones y divulgaci√≥n del hecho sonoro a finales de la decimon√≥nica centuria, sobre todo con escenario en el Nueva York entre 1881 y 1895. Sitios diversos cuyo centro seg√ļn la ocasi√≥n se ubica ¬†en un teatro, lo mismo que en salones de baile, fiestas populares, paradas militares, circos y parques. Asimismo, la existencia del piano en varios hogares defini√≥ momentos importantes al interior de las familias y en el intercambio de √©stas con amigos seg√ļn los intereses sociales. Es Nueva York una ciudad a la que las oleadas de inmigrantes aportan su folclor.

El siglo XIX,¬† con el triunfo del romanticismo, es escenario de intensas y nuevas relaciones entre la m√ļsica y la literatura. Para Arias Mart√≠ se siente atra√≠do por las deslumbrantes sonoridades. Los conocimientos musicales de Mart√≠ fueron, si no los de un profesional, si de un fervoroso oyente.

En este sentido, Sap√≥nov atribuye especial inter√©s a aquellos aspectos del sistema creador de Mart√≠ en los que se interpreta de manera original las influencias de la est√©tica rom√°ntica con su culto a la m√ļsica, y la aspiraci√≥n a sintetizar los elementos del arte musical con la literatura. En su prosa, plantea, el rom√°ntico descubre en el conjunto de ruidos del paisaje campesino, un leg√≠timo encanto en las leyes musicales.

Un ejemplo de lo anterior lo halla Vitier en tierra cubana, un mes justo antes de caer Martí en Dos Ríos:

La noche bella no deja dormir. Silba el grillo; el lagartijo quiquiquea, y su coro le responde (‚Ķ) entre los nidos estridentes, oigo la m√ļsica de la selva, compuesta y suave, como de fin√≠simos violines; la m√ļsica ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y m√≠nima ‚Äďes la mir√≠ada del son fluido; ¬Ņqu√© alas rozan las hojas? ¬Ņqu√© viol√≠n diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¬Ņqu√© danza de almas de hojas?

Para Vitier, la m√ļsica en el poeta es ‚Äúsustancia de su propio estilo. Musical en alto grado, tanto como pict√≥rica, fue la palabra de Mart√≠‚ÄĚ. Lo describe como al ‚Äúirreprimible m√ļsico de la palabra‚ÄĚ, que apoyaba su prosa en octos√≠labos y endecas√≠labos.

Otro aspecto relevante para Arias y varias de las voces aupadas en el concierto martiano lo constituyen las cartas a Mar√≠a Mantilla. En este epistolario las alusiones a la m√ļsica aparecen en repetidas ocasiones, incit√°ndola a estudiar y tocar el piano. En carta escrita desde alta mar, el 2 de febrero de 1895, identifica a la m√ļsica como alta expresi√≥n del afecto, y define la de su preferencia: «A mi vuelta sabr√© si me has querido, por la m√ļsica √ļtil y fina que hayas aprendido para entonces: m√ļsica que exprese y sienta, no hueca y aparatosa: m√ļsica en que se vea el pueblo, o todo un hombre, y hombre nuevo y superior.»

A las atenciones por su formaci√≥n ¬†cultural y humana, la conduce por primera vez a la √≥pera cuando Mar√≠a era apenas una adolescente de 12 a√Īos. Representaban Carmen, del franc√©s Georges Bizet en la interpretaci√≥n de Enma Calv√©. Se afirma que era vasto el conocimiento que Jos√© Mart√≠ pose√≠a sobre el argumento y los pasajes musicales.

De estos afectos Gonzalo de Quesada extrae algunas conclusiones de las m√ļsicas que pudieron interesarle a Jos√© Mart√≠. ¬†

Entre las piezas que la ni√Īa Mantilla interpretara al piano y que a Mart√≠ proporcionaban tanto placer se citan Evening Star de la √≥pera Tannhauser de Wagner, una Gavotte, de Nebvin, la Rapsodia no.2 de Lizst, y la m√ļsica de la √≥pera Carmen, de Bizet.

Por testimonio de María Mantilla se conoce que a él le gustaba tararear El negro bueno, de Francisco Valdés  Ramírez.  Se presume debió atraerle que esa guaracha se cantó en el Teatro Villanueva de La Habana, el 22 de enero de 1869, hecho que trasciende hasta unos conocidos versos de Martí. Aquella célebre guaracha, cantada en todas partes con más o menos disimulada intención, era una especie de canto de guerra.

Seg√ļn lo que aportara Mar√≠a a Gonzalo de Quesada, a Mart√≠ le gustaban mucho las danzas y tambi√©n una pieza de Gonzalo N√ļ√Īez, La mariposa ¬†y Las campanillitas del cubano Pedro Fuentes.

El Delegado particip√≥ en veladas hogare√Īas de amigos en las que entre otras m√ļsicas se conoce se interpret√≥ al piano La borinque√Īa, danza t√≠pica de Puerto Rico, y la canci√≥n cubana La bayamesa. Alguien record√≥ tarareando, los versos iniciales de esa antigua canci√≥n del oriente de Cuba:

No recuerdas, gentil bayamesa,/ que t√ļ fuiste mi ¬†sol refulgente‚Ķ

Al encontrarse en los a√Īos de la emigraci√≥n con destacados m√ļsicos cubanos que se encontraban en el exilio, como Ignacio Cervantes, pianista y compositor y uno de los fundadores de la corriente rom√°ntica nacional de la m√ļsica cubana, y con el eminente violinista Jos√© White, escribi√≥ Mart√≠ varios art√≠culos en los que expone las ideas sobre el arte de sus coterr√°neos, sobre la naturaleza del arte musical y sobre la m√ļsica cl√°sica europea.

Nicol√°s Ruiz Espadero tambi√©n mereci√≥ la admiraci√≥n y el entusiasmo de Mart√≠. De √©l dijo que puso en m√ļsica el gemido del alma cubana, y a veces su majestad y su tormenta. En una cr√≥nica publicada en Patria, en mayo de 1892, Mart√≠ habla del famoso acto celebrado en los talleres de tabaco de Tampa, en el que tomaron parte Ignacio Cervantes y Rafael D√≠az Albertini

Muchos de los juicios expresados por Martí sobre compositores están vinculados con sus apreciaciones de intérpretes, incluidos numerosos cantantes de ópera italiana y francesa. Para Diana y Rodolfo Sarracino “la opera ítalo-francesa, escuchada por Martí tanto en La Habana como en Madrid y México, tuvo mucho peso en los inicios de su formación musical. Sobre los contactos del joven Julián con las funciones operísticas en La Habana por la década de los 60, los autores aducen la posibilidad la probabilidad de que las haya presenciado al impulso del preceptor Rafael María de Mendive.

Mart√≠ es testigo de c√≥mo las √≥peras de Wagner ¬†ganan terreno ¬†en la gran ciudad, incluso imponi√©ndose a las italianas o francesas. En consecuencia dedica el mayor n√ļmero de referencias a este compositor. Del concierto sinf√≥nico de fines de mayo de 1882 en Nueva York, encontramos la vivencia de un testigo presencial, particularmente ¬†cuando habla de la ejecuci√≥n de Los troyanos de Berlioz. Otros m√ļsicos, como Brahms aparecen en sus textos. ¬†

Descubre ‚Äúlas melod√≠as inefables‚ÄĚ de Chaikovsky. A la m√ļsica de Schubert le dedica una sutil definici√≥n y de Mozart los elogios. Un m√ļsico por quien parece haber sentido indudable empat√≠a fue el polaco Federico Chopin. ¬†Su ‚Äúm√ļsica v√≠vida‚ÄĚ, con ‚Äúmelod√≠as dolientes o r√°pidas polonesas‚ÄĚ, lo lleva a pensar ¬†que ‚Äúsolo ama y entiende a Chopin quien le conoce a la m√ļsica lo m√°s fino y misterioso del alma‚ÄĚ, esto fue quiz√°s lo √ļltimo que escribi√≥ p√ļblicamente sobre un asunto musical, el 26 de enero de 1895. La empat√≠a ¬†ten√≠a una ra√≠z extramusical, al ser el compositor polaco un ardiente defensor de la independencia de su patria.

Mientras convierto este libro en relecturas escucho las mismas m√ļsicas que el Ap√≥stol. Su fe de vida inunda los silencios. Cada una de estas p√°ginas da la posibilidad de conocerle un poco m√°s. En sus expresiones se ven identificados con la m√ļsica a los que aman y fundan, para conseguir ese ideal suyo de Cuba como ‚Äúfutura universalidad americana‚ÄĚ.



Destrabando la Trova: segunda cita

El preludio nos pone en aviso. La Oda a la alegría se multiplica en miles de hogares cubanos y quién sabe en cuántos del mundo. Los protagonistas son jóvenes instrumentistas que sacuden cuerdas, flauta, quena, percusión cubana, guitarras, bajos y teclados eléctricos, trompeta, batería y sonidos de ordenador, que evidencian el poder del arte para trascenderse a sí mismo. En breve cederán el espacio a la guitarra en ropaje de mujer.

Y es que el discurso femenino traza particulares sendas en el trovadoresco hacer. Ellas acomodan los lenguajes l√≠rico-sonoros a sus propios decires. Varias son las voces de mujer que hoy se empoderan en Cuba y eligen por compa√Īera la guitarra.

Santa Massiel Rueda Moreno, trovadora, directora de la agrupaci√≥n Motivos Personales, presidenta ¬†de la AHS en Ciego de √Āvila y coordinadora del festival Trov√°ndote, fue la invitada a la segunda cita del Destrabando la trova con Eduardo Sosa.

Para la creadora las Romerías de Mayo son vitales en el movimiento cultural y juvenil del país. Rememora como punto de giro en su carrera la primera ocasión en el evento de juventudes, los espacios como oportunidad para coincidir con artistas de varias manifestaciones y ese sabor de enriquecimiento. Es algo que no se puede pensar en el movimiento cultural del país sin hablar de Romerías.

«Despu√©s de tu beso todo puede ser menos amargo/(‚Ķ) Este viento va a tu encuentro», rezan algunos de los versos de Todo es talla, su primer regalo musical para despejar de cualquier ¬†traba el di√°logo entre ambos cantautores.

Como gu√≠a de Motivos personales expone razones para no aceptar encasillamientos en denominaciones al formato como tr√≠o o cuarteto, pues explica, seg√ļn las inquietudes musicales se descubre el tr√°nsito desde el d√ļo hasta la banda. Prefiere entenderse como agrupaci√≥n o proyecto.

Uno de los n√ļcleos de la entrevista radic√≥ all√≠ donde el trovador indag√≥ por temas aun √°lgidos, pues entronizan con la revitalizaci√≥n de la pol√≠tica cultural cubana desde espacios como el turismo, y la a√ļn latente incapacidad de algunos gestores institucionales para el desarrollo de la actividad:

Desde Ciego de √Āvila, (‚Ķ) en esa zona del pa√≠s siempre hay una presi√≥n por ir a trabajar a los Cayos, el tema del turismo, etc. ¬ŅC√≥mo se las arreglan los m√ļsicos que pretenden, quieren o hacen una m√ļsica como la de ustedes, que no es precisamente tal vez lo que venga buscando el turista?, indaga Sosa.

Desde sus experiencias la trovadora manifest√≥ las precarias propuestas para la inserci√≥n de dichos formatos musicales en el circuito del turismo, y que solo la autogesti√≥n les vale las presentaciones realizadas. «Nuestro trabajo suele ser muy subvalorado. Dependemos de la opini√≥n de alguien que a veces no es la mejor, y entonces choca un poco.»

Santa Massiel se refirió al hecho de una cuidada selección del repertorio que escogen para estos espacios, que se aleja de las sopas y etiquetas de moda. De Matamoros a Pablo Milanés hay personales motivos que adecuan las interpretaciones desde nuestro tiempo, a partir de nuestro concepto musical, con muchísimo amor.

Las palabras de esta mujer son sus propias canciones ¬Ņo viceversa? Todo el fuego en la canci√≥n que digo es aforismo que devolver/ este acto final, que devorar√©.

Se refiri√≥ tambi√©n a la g√©nesis, organizaci√≥n, caminos actuales y pericias del Trov√°ndote, Encuentro Nacional de J√≥venes Trovadores que ya arrib√≥ a su aniversario 15. ¬†A su consideraci√≥n, este evento con sus descargas, recitales y espacios te√≥ricos revolucion√≥ el movimiento cultural de Ciego de √Āvila. «La AHS se erige columna de la celebraci√≥n de la que participan la Empresa de la M√ļsica en la provincia y el Centro Nacional de M√ļsica Popular. Organizarlo es una experiencia enriquecedora que tambi√©n da muchos dolores de cabeza que se compensan porque el resultado es muy grato.»

Definitivamente los trovadores del centro de la Isla apuestan a golpe de congas para echar al suelo las bisagras. Conga pá ti contiene el universo de quien la firma, con una delicadísima poética que a ratos se desarma entre la guitarra y la voz que arrolla:

Mira c√≥mo riego girasoles/ mira c√≥mo rifo tu querer ay ay/ mira c√≥mo tocan las campanas/ para ir a dormir cuando vas a pasar/ que tanta palabra me disocia/ tanto desamor para un velero/ y yo que no doy, f√≠o ni presto/ rezo porque un d√≠a seas ola/ ayer, ¬†ayer fuimos luz para no perder/ tal vez, tal vez, nuestro tiempo dej√≥ de ser/ ma√Īana atardeciendo voy bajando/ pagando la colina de tus besos/ no encuentro qu√© me salve de este invierno/ as√≠ que mejor lo doy por hecho/ ser√©, ser√© lo que siempre te har√° nacer/ tal vez, tal vez, fuimos luz para no perder/ donde te encontr√© ha pasado algo/ algo que hoy espanta hasta lo cierto/ algo que intenta errar mi canto/ y no es cosa f√°cil de lo advierto/ mira c√≥mo riego girasoles (…) Que si vienes por aqu√≠ yo me voy p√° ll√°/ si canto para ti conga nacer√°.

 



Romer√≠as: correr el horizonte con Reinaldo Cede√Īo

Esta conversaci√≥n es fruto de un trueque, especie de neofeudalismo virtual. Ya se me extravi√≥ el recuerdo de cu√°ndo traspasamos la frontera.Lo admir√© cuando a√ļn desconoc√≠a su rostro. Para m√≠ era el laureado periodista, poeta, narrador y promotor cultural o el autor de t√≠tulos de mi consulta como Son de la loma. Los Dioses de la m√ļsica cantan en Santiago de Cuba. No recuerdo el d√≠a en que se entrecruzaron nuestros quereres. Solo s√© que cada vez m√°s las coincidencias se reiteraron.

Es un hombre-lente y su palabra, imagen de la certeza. El arrojo de su verbo enamora, el mismo que se hace verso en los recovecos del erotismo y la sensibilidad, o aquel cuyo estilo entrecorta el aliento a la lectura de sus cr√≥nicas. Su obra es P√°gina Abierta, lo mismo que el espacio de promoci√≥n cultural que por a√Īos sostiene.

La noche más larga que viviera la santiaguera urbe en 2012 se le obsesionó memoria literaria. Los corderos alzan la vista, El hueso en el papel, La edad de la insolencia, y Poemas del lente son solo algunos de sus prolíferos títulos cuya presencia se aseguran un lugar en mi librero.

Va de las plataformas radiales a los medios impresos y digitales. Suyo es el reino de las palabras.

M√°s all√° del agua como met√°fora, ambos tenemos coincidencias con la lluvia y Codanza, que tecla mediante nos revelamos.

-¬ŅCu√°ndo comenz√≥ tu nexo con las Romer√≠as de Mayo?

Holgu√≠n fue siempre cercano para m√≠. Ten√≠a el nombre y el rostro de mis compa√Īeros de la Universidad que eran de all√≠. Luego lleg√≥ mi admiraci√≥n por el L√≠rico, por Codanza, por sus poetas… hasta que en 1998 me invitaron a las Romer√≠as de Mayo. He ido a otras convocatorias; pero fue √©sta, por ser la primera en que particip√©, la que ha quedado prendida a mi memoria.

Dirig√≠a en ese momento la p√°gina cultural del peri√≥dico Sierra Maestra y hab√≠a recibido el Premio Nacional de Periodismo Cultural, que se entregaba entonces por la obra del a√Īo. Recuerdo que lo dediqu√© a la imbatible revista √Āmbito ‚Äēpublicaci√≥n cultural del peri√≥dico Ahora y de la cultura cubana‚Äē, porque siempre me acogi√≥, incluso en aquellos momentos en que, en medio del noblemente llamado ‚Äúper√≠odo especial‚ÄĚ, qued√© sin trabajo y sobreviv√≠ gracias a la venta de man√≠. Marlene Gonz√°lez, entonces la coordinadora de √Āmbito, es uno de esos √°ngeles que llevo siempre conmigo.

En esas Romer√≠as de 1998 que refiero, su creador y director general, Alexis Triana, me pidi√≥ estar junto a mi colega Michael Hern√°ndez Miranda en la direcci√≥n del peri√≥dico La Luz, publicaci√≥n que circula en tiempos de Romer√≠as. Fue un encargo dif√≠cil, en verdad retador en medio de la din√°mica que genera una cita m√ļltiple como esa, y trat√© de honrarlo hasta el √ļltimo d√≠a.

-¬ŅQu√© significados te asiste la experiencia de llevar tu obra a los espacios literarios y otros de la Romer√≠a?

He tenido la suerte de estrenar poemas en Romer√≠as, lo cual siempre significa una fiesta √≠ntima para uno. He encontrado un p√ļblico √°vido, presto, un p√ļblico de aqu√≠, de all√° y hasta de acull√°. He disfrutado de conciertos, tertulias, descargas‚Ķ pero recuerdo con particular cari√Īo la oportunidad que tuve de exponer en el Premio Memoria Nuestra, mi aproximaci√≥n a la vida y obra de una gran poeta cubana, envuelta siempre en el misterio.

El ensayo llevaba por nombre ‚ÄúFlor Loynaz: un bosque a la sombra de una ceiba‚ÄĚ y fue bien recibido por los investigadores all√≠ presentes. Yo hab√≠a tenido el privilegio de entrevistar a Dulce Mar√≠a Loynaz y algunas de las confesiones que ella me hizo y su valoraci√≥n sobre la altura literaria de su hermana que emple√© como sustento, no pueden hallarse en ninguna otra parte. Me han publicado aquella entrevista en Cuba y el exterior, e incluso he visto por ah√≠ algunas de las palabras que me dijo, sin la debida referencia; pero aquello fue el resorte que me ha motivado a seguir escrutando en la obra de los Loynaz.

-¬ŅQuisieras compartir alguna an√©cdota que hagan de alguna de tus participaciones un momento especialmente importante, simp√°tico o raro?

Tengo tantas, de tantos matices‚Ķpero voy a escoger dos de muy diverso cariz. Tuve que dar cobertura en el teatro Eddy Su√Īol a una sesi√≥n del concurso danzario Solamente solos. Como invitado bailaba un ni√Īo guantanamero, Esteban Aguilar, sangre de mi sangre.

Cuando vi a mi sobrino, cuando lo vi en el escenario, cuando se hizo silencio… sentí ganas de gritar, de correr, me llevé instintivamente las manos al pecho, algo galopaba a toda velocidad.

La obra era breve, de otra forma, creo que no hubiera podido llegar al final. Luego, no sab√≠a qu√© escribir. Fue una nota apenas, un reporte peque√Īo en La Luz‚Ķ pero qu√© dif√≠cil.

La otra es muy simp√°tica y est√° ligada al mismo teatro. Codanza estrenaba en Romer√≠as una pieza basada en obras de Cosme Proenza. Se llamaba A√Īo cero. Recuerdo que cay√≥ un aguacero tremendo, mas la gente fiel abarrot√≥ el teatro. El caso es que la coreograf√≠a y concepci√≥n de la pieza exig√≠a la desnudez total del elenco, hombres y mujeres, pues se refer√≠a al principio del mundo.

El quebradero de cabeza sobrevino a la hora de seleccionar las fotos para publicar en el periódico. Había varias candidatas hermosas que fueron decantadas, unas por aquella pose, otras por aquel ángulo… y así. No queríamos vender la desnudez, sino el sentido artístico de la propuesta. Finalmente nos decidimos por una general donde aparecía en primer plano uno de los bailarines de espaldas. Todavía me pregunto si acaso fuimos conservadores, o si fue la mejor opción.

-¬ŅEres un Romero reincidente?

Bueno, no tanto‚Ķ. pero justo este a√Īo estaba listo para participar junto a mi colega Katiuska Ramos en el espacio audiovisual de las Romer√≠as con las experiencias de nuestro programa ‚ÄúAs√≠ suena la vida‚ÄĚ y del documental sonoro como veh√≠culo ideal para salvar las identidades locales y las historias de la vida real.

‚ÄúAs√≠ suena la vida‚ÄĚ (Radio Mamb√≠, Santiago de Cuba) estrena cada domingo una pieza radiof√≥nica de excelencia y ha invitado a prestigiosos artistas de la radio de Cuba y Latinoam√©rica. El espacio se forj√≥ bajo la m√°xima de que somos municipios del mundo, sus realizaciones est√°n disponibles en internet e incluso gener√≥ un foro de debate muy hermoso.

Mediada la propuesta de un realizador del prestigio de C√©sar Hidalgo y la invitaci√≥n de Yaylin Ojeda Grass, llev√°bamos tambi√©n a estas Romer√≠as nuestro documental sonoro ‚ÄúEscondida‚Ķ ¬Ņde qui√©n?‚ÄĚ, ocho minutos para contar una historia de amor de Cuba adentro: amor a la tierra, amor a la familia, amor entre dos mujeres. La obra est√° disponible en https://www.youtube.com/watch?v=1SxaPDhK_hY mientras sus antecedentes y entrevistas a sus realizadores se pueden escuchar en https://www.spreaker.com/user/juancarlosroque/asi-suena-la-vida-17-de-noviembre-2019

En este 2020, no podré subir (casi desmayarme) en el ascenso a la Loma de la Cruz, no podré disfrutar de los parques, instalaciones, sesiones de Holguín en Romerías; pero gracias a ti aquí van estas evocaciones, gracias a la virtualidad estamos otra vez de romeros. Y como me gusta correr el horizonte con la mirada, solo aguardo la próxima oportunidad.



Destrabando la trova I

 Salud pá tus ojos, ashé pa tu herrumbre

que el sol brinde para todos su justa lumbre

 mucha fortuna y salud pido sobretodo en amores

que a golpe de labios tibios me nazcan flores.

(Nelson Valdés)

                                                                    

Para destrabar la trova no hay manuales. Esencia de la cultura musical cubana los trovadores legan la guitarra y la voz, el pensamiento en síntesis de las generaciones. Un país necesita de sus trotamundos, de esos que ensillan las ideas y con furia las cantan, otras veces, con dulzura desenfundan la verdad. Las ideas trascienden los límites y las molduras. Por eso el mundo y sus heridas resultan insuficientes para detenerles. No son estas las Romerías de siempre, nada lo es. El set puede ser tu casa, o la mía, el teléfono móvil, una Pc, o la TV. La trova se desentiende de obstáculos. Las guitarras levantan sus manos.

Tecnología mediante y ganas de sobra se obra el milagro. La cita está pactada casi a las tres. El anfitrión es Eduardo Sosa, trovador en cuyas cualidades musicales habita un hermoso ser humano, lo he dicho ya, vacilador, jocoso de espléndida carcajada, alguien para quien la trova es su casa.

Su quehacer como cantautor, intérprete y gestor de eventos lo lleva por disímiles contextos de la geografía nacional. Cuando indagué para lo que escribo, esa es mi ventana abierta, sobre las incidencias de esos trasiegos me respondió:  

«He aprendido much√≠simo porque tengo un espacio que se llama ‚ÄúDestrabando la Trova‚ÄĚ, es, seg√ļn por quienes llevan las encuestas, uno de los m√°s importantes hoy en las Romer√≠as. Suceden entrevistas a camisa quit√°, desde Pedro Luis Ferrer hasta Tony √Āvila, Buena Fe, Polito Ib√°√Īez, Willian Vivanco, Ra√ļl Torres. Abogo por el respeto que deben tener las nuevas tecnolog√≠as para con la posici√≥n de las personas. Este espacio ayuda a conocer m√°s a quienes hacen las canciones que yo respeto, quiero y admiro, a confrontar su pensamiento y conocer la persona detr√°s de las canciones.»

El espacio que comenz√≥ en la Casa de la Cultura holguinera con posterioridad se traslad√≥ al Club Siboney. Otras ediciones de manera excepcional, como el protagonizado por Buena Fe, aconteci√≥ en la Casa de la M√ļsica. ¬†Este es el quinto a√Īo, y acoge en la primera emisi√≥n al cienfueguero Nelson Vald√©s como invitado.

La po√©tica del joven juglar marca un punto de encuentro de la cancion√≠stica ¬†con eje al centro de la isla. Su hoja de trovas se habilita desde las entra√Īas mismas de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, presentaciones y premios organizados por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, las ediciones de la Feria del libro en varias provincias cubanas, el Longina, las Romer√≠as de Mayo y otras celebraciones donde la guitarra y la voz se entrelazan. Varios fonogramas registran la autenticidad de canciones que se aferran a crecer justo Al sur de mi mochila.

En la opinión de Nelson, las romerías son parte de la célula cultural cubana y es imprescindible que se siga haciendo evento tan importante para la creación y el arte joven. El ambiente, el suceso cultural y el protagonismo de casi todas las manifestaciones del arte, es un lujo.

Sus ojos cantan en libertad, confiesa el trovador, las cuerdas van a donde la reina de los mares:

Si alguna vez t√ļ fuiste r√≠o, ll√©vame al mar/ si alguna vez tu amor fue m√≠o, Yemay√° venlo a buscar.

A la interrogante del anfitrión acerca de la relación de Nelson Valdés con la AHS y en particular con la organización del evento  Al sur de mi mochila, el agasajado aportó:

«Al sur de mi mochila es un evento que ha ido creciendo, lleva el t√≠tulo de una canci√≥n de nuestro emblem√°tico L√°zaro Garc√≠a, fundador del Movimiento de la Nueva Trova y uno de los hombres m√°s importantes dentro de la canci√≥n de autor cubana y cienfueguera. Es un evento que trata de hacer alianzas ¬†entre los j√≥venes cantautores y los consagrados. Hemos logrado que sus propuestas lleguen a la comunidad, por los diversos espacios donde se hacen los conciertos y descargas. Pasamos a compartir con la EGREM el centro cultural Julio A. Mella, y eso propici√≥ que el festival creciera. Han pasado por cantautores muy importantes, han salido de ese escenario j√≥venes para la canci√≥n de autor cubana. Es un evento que hoy es puntera dentro de la AHS en Cienfuegos. Es de los que mantienen viva la obra de much√≠simos amigos, como otros que ¬†hay a lo largo y ancho del pa√≠s.»

Y es que para salud de la trova en Cuba la parada en Cienfuegos es uno de los eslabones que hoy signan una especie de red de eventos trovadorescos en el país, en su mayoría con el protagonismo de la AHS.

Sal a caminar porque el tiempo se nos va casi siempre a indiscreta velocidad, es la segunda invitaci√≥n musical de la tarde. Quien ahora le escucha sentir√° la avidez por otras de sus canciones. Una palabra, santa caricia bastar√≠a para borrar todas tus desdichas. El v√≠nculo a√Īejo de los trovadores con el pante√≥n afrocubano aparece junto al eros, el deseo por la salud, el retorno de los amores y otras humanas causas:

Si el mar se te alarga junto a Yemayá moja tu camisa/ bastaría para borrar todas tus desdichas/ si yo te beso muchacha oye y te devuelvo la risa/ bastaría…/ abuelo no, abuelo no, la tarea difícil déjesela a Changó/ Santa Bárbara bendita/ la tarea difícil déjesela a Changó/ Santa Bárbara bendita …/ la tarea difícil déjesela a Changó siete rayos…

Eduardo Sosa reconoce en la obra del amigo una coherencia artística que contra los pronósticos de vivir a kilómetros de la capital, logra una presencia en los medios desde Cienfuegos. Un grupo de proyectos ocupan la creación de Valdés:

«Yo creo que la gente agradece el que hayamos homenajeado a Santiago. Y yo feliz porque pienso que homenajear a quien te ha dejado un legado y que ha sido importante en tu obra pues forma parte de lo m√≠nimo que podemos hacer. Tambi√©n hicimos un tema que se llama Querido viejo con los arreglos del maestro Emilio Vega que es un homenaje a L√°zaro Garc√≠a con la direcci√≥n de Omar Leyva; terminamos tambi√©n con la direcci√≥n de Omar un video dedicado a los doscientos a√Īos de la ciudad de Cienfuegos que estrenamos en el cumplea√Īos 201. Ha sido parte de este trabajo en conjunto. Muchos amigos han puesto su mano para apoyar las cosas que a veces se me ocurren y que creo pueden contribuir a aportar un grano de arena a lo que somos y a lo que pretendemos crecer como naci√≥n, como pa√≠s.»

Desde Graciano Gómez, Sindo Garay, María Teresa Vera, Miguel Matamoros y una amplia representación de trovadores de éstas y sucesivas generaciones le han cantado a la Virgen de la esperanza, mambisa, morena, Imagen Protectora.

Por estos anclajes en el repertorio de la canción cubana y por la trascendencia como símbolo de religiosidad y cultura cubanas, Nelson decidió destrabar la tarde con una canción con remedos vocal-instrumentales de conga que estará en su nuevo fonograma y que a su decir  tiene mucho que ver con tu identidad, las raíces, porque es una canción que le hice a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de todos los cubanos:

Madre no me lleves a la conga oriental/ mira que después yo no puedo parar/ qué no que yo no voy a mirar/mira que después yo no puedo parar/ piensas demorar mis ojos/ mira que ya se respira tu necesidad de bailar/ sin que nos toque luna, hoy nos compondrá la lluvia/ paso por reír atento cuando apareces madre/ (…)

Estribillo. Pero no me lleves a la conga oriental/ mira que después yo no puedo parar.

Un abrazo a Cuba abrió los caminos a las trovas de mayo en Romerías, a la trova toda, espíritu de la nación cubana.



Cartografía de mayo para gorriones reincidentes

(A:) Mis amigos, los pocos, los tantos/ marineros de mis travesías/

tan impuros y mortificados/ desertores de todas las filas.

Que prefieren vuelos de gaviotas/ mientras llegan los cl√°sicos

sue√Īos/ pecadores eternos, que cambiar√°n las cosas/

mis amigos serenos y faunos/ elegidos en tierras remotas.

(Mis Amigos, Willian Vivanco)

No s√© si se cumplieron los deseos, solo recuerdo que d√°bamos vueltas alrededor de la cruz. B√°rbara, ¬Ņqu√© hac√≠amos esa ma√Īana de escalar pelda√Īos? Casi pierdo los huesos en el empe√Īo. Aquellos italianos desfallec√≠an de sol. Ni siquiera recuerdo a qu√© vinieron, solo sus banderas y que eran lindos. David estremece la loma. ¬°Pop and roll, pop and roll! La muchachada salta en posesi√≥n.

Cuando empezamos en la Universidad teníamos el susto de la primera semana. Entonces la palabra se replicó: Romerías. Alguien nos habló de aquello en tono solemne, de la tradición cultural y de las prácticas pre-profesionales. Otros, la mayoría, esperaban la fecha lo mismo que bacanal.

Al reto de los cuerpos la lluvia por fin cant√≥. Las vidas se contorsionan. En Holgu√≠n hay sed y Codanza cita al conjuro. ¬ŅT√ļ crees en la casualidad? ¬°Habr√° sido tal vez performance de las aguas! Esa tarde regresamos sonrientes por la avenida.

Todo es deprisa, confuso… no sé si finalmente debo guiar al grupo de bolivianos o a la delegación de Pinar del Rio. Voy a donde otros pasos.

No lo ve√≠a desde aquel concierto de Postrova en la Sala Dolores. Reencontr√© a Eduardo Sosa guitarra en ristre en la Casona de Patrimonio, all√° por el Parque San Jos√©. Usurp√© sus canciones. Varios mayos desfilaron cuando en di√°logo que compartimos para este sitio confes√≥: ‚ÄúY entonces ah√≠ comenz√≥ el asunto con Postrova que desde que sali√≥ fue (gesto de avi√≥n), a la gente le encant√≥. Fue tremendo, muy bonito. Yo recuerdo que nosotros ten√≠amos cuatro temas montados nada m√°s cuando fuimos a las Romer√≠as de Mayo, y aquello fue apote√≥sico. Todo el mundo ped√≠a otra y otra y nosotros dec√≠amos que nos interesaba promocionar s√≥lo esos cuatro temas. Fue bien interesante y se produce el despegue a nivel nacional.‚ÄĚ

Esa tarde quedamos con Ilianita y Rafael de encontrarnos en la pizzer√≠a ‚ÄúLos √Ālamos‚ÄĚ. Nos hartamos de chistes. La sobremesa qued√≥ para el Calixto Garc√≠a. Los chicos holguineros y su furia por los patines me daban n√°useas.¬† El ‚ÄúYori, tenemos planes‚ÄĚ fue el mazazo. Cuando recobr√© el sentido ya ten√≠a en la bandeja de entrada fotos desde Ecuador.

Aquel mayo de 2011 fui a dormir a las pupilas de Miguel. Nos quedamos para el Memoria Nuestra. Yo trataba de confundirme entre las muchachas de Manuel Corona. √Čl, con sus barcos y la bah√≠a de Nicaro.

Ay qu√© voy a hacer si t√ļ te vas, chiquito m√≠o que a mis ojos le quit√≥ la oscuridad. A Iliana le encantaba el cubaneao flamenco de Reynier Mari√Īo. Rafa atraviesa en bicicleta la ciudad para alcanzarla. La noche taconea. Vamos a la Casa de Iberoam√©rica, al Mestre, los parques y a donde quiera que llevan los puentes a la Pen√≠nsula.

Llegar a Holgu√≠n es lo mismo que a m√≠. A√Īos m√°s tarde en el cuarto de hotel, con la maternidad desparram√°ndose recopilo pensamientos. Iliana, ¬Ņy qu√© hago ahora que la geograf√≠a internacional engull√≥ tanto buen amigo? Irina va en pasarela con sus ojos color Turqu√≠a. La recuerdo esbelta en los desfiles del Fondo de Bienes Culturales con la mirada hacia el mundo.

Mejor, comamos aceitunas. Todos las prefer√≠an sin hueso. √Čl y yo estamos a ras de piso, no alcanzamos para las gomas del Caligari. Tenemos vasos con n√©ctar de la noche y besos. Miriela coarta la voz, ‚ÄúUna de cal y otra de luna, un Deja v√ļ y el miedo alcanza al √°ngel‚ÄĚ. Dejamos los frascos en el fondo. Los pepillos gozan. El desfile es intenso. Quer√≠a darte un solo de mis canciones‚Ķ florero, flores, Azucenas, Girasoles. Willian, Telmarys y Francis juntos, hago selffie a la memoria. Los sonidos se revolucionan al teclado. No qued√≥ canci√≥n con etiqueta.

No lo pareces y aunque nadie me crea, la verdad que de vez en cuando te habita el rockero. La noche se extingue en nuestros zapatos. ¬ŅQui√©n nos entiende? El Parque de las Flores es un hervidero. Observo tu metamorfosis. Te pierdo entre el furor. Creo que en cualquier instante te convertir√°s en Metal. Sonr√≠o, hago trabajo etnogr√°fico. Prefiero la humedad del Bosque, los gusanitos del c√©sped entre sandalias y guitarras. Los muchachos comparten el humo y las canciones.

Este es un barrio de adoquines, nena/ aqu√≠ los negros rayan un tambor/ los caracoles te hablar√°n,/ la hierba es una ciencia/ la rumba baile de sal√≥n/ y en esa esquina universal/ se hace el cigarro y el amor. (‚Ķ) Yo soy de un barrio barroco/ que tiene tanto sabor/ y tan real, que a flor de piel/ lleva su madera, su folklor.‚ÄĚ

Santiago me alcanza, algo de sus tejas con su franc√©s pedigr√≠ mezclado con arrabal. Desde la hierba se pueden alcanzar las utop√≠as. No hay tiempo para escondrijos, ya casi es ma√Īana. En una noche triste te alegrar√°, la conga se te sube a la cabeza. La conga se nos sube y con ella nos vamos hacia los coches. ¬°Pop and roll, pop and roll! Nasiri canjea las monedas, una generaci√≥n lo acompa√Īa.

Nosotros partimos a donde Síntesis, primero en el parque Calixto, luego en el San José. Ele sacude las banderas, no distingo entre Carlos y el bajo. Los ancestros nos escoltan. Diana, Eme, la danza y la voz ahogan el tiempo. ¡Despierta!, no me lo puedo creer.

‚ÄúDebo salvar a mi perro de la llovizna/ Pronto vendr√°n los gorriones a restregarle ¬†n nubarr√≥n de migajas en el hocico/ tirar√°n con sa√Īa y alevos√≠a de sus instintos/ Ya chapotean las plumas en colonia mortuoria/ reparten los desperdicios de su ilusi√≥n/ les veo tramitar cuestiones de linaje/ papeleos de rutina/ Van a corretearlo/ los m√°s veloces se sit√ļan en la l√≠nea delantera/ en pocos minutos picotear√°n sus pasos/ sofocan su mirada/ sucumbe el cuerpo/ ¬°Ha sido un infarto!/ Sentenciar√° la amante del gorri√≥n en jefe/ La muerte toma por sorpresa a mi perro sin leg√≠tima defensa/ mas primeramente le har√°n beber la orina/ con que cada d√≠a bautizara el patio/ al fin y al cabo/ los gorriones tambi√©n son seres territoriales/ Hacen lo suyo, dirigen el vuelo donde un ladrido vecino/ En el acta de defunci√≥n reza:/ El pobre ha sido v√≠ctima de un resfriado/ Debo salvar a mi perro de la llovizna/ Antes de que los gorriones vengan a ponerle flores.‚ÄĚ

La Isla se reclama verso. El periplo de mayo de 2012 encuentra a la poeta que tal vez seré otro día. La Casa de Iberoamérica cobija a Poetas del Mundo, alquilo un pasaporte, soborno a la felicidad. Yuricel y Kiuder me abrazan.

(Reto aceptado): Me fui con Leydis a casa de otra conciudadana residente en Holgu√≠n. B√°rbara no consigui√≥ con qui√©n dejar a Cristopher, el ni√Īo de dos a√Īos. ¬ŅQu√© √°rbol sembraron despu√©s de izar la ilusi√≥n? Dormimos, o al menos se hizo el intento, tres santiagueras y un ni√Īo en la misma cama. A ratos crec√≠a el r√≠o o alguien atentaba contra la vida de la abuela. Eso dec√≠an los gritos que lanz√≥ la se√Īora toda la madrugada. Nunca como esa noche a√Īor√© que dieran las seis de la ma√Īana. Arreglamos la fuga. El maquillaje se transfigur√≥ mueca. No hubo tiempo para despedidas, B√°rbara desaparec√≠a entre su hijo y el vaho.




¬°Cuidado! Hay duendes en mis bolsillos

…El granjero puso un cartel que alarmó a todos los animales.

-‚Äú¬°Basta de lamentaciones!‚ÄĚ- ‚Äú¬°Ma√Īana antes de que asome el sol, saldr√© a buscar la lluvia!‚ÄĚ

El caballo sali√≥ a todo galope. ‚Äú-¬ŅAlguien ha visto a la lluvia?‚ÄĚ- y nadie contest√≥. Anduvo llanuras y monta√Īas pero el campo estaba con las hojas secas‚Ķ

Uno de sus primeros juguetes fue esta historia. Con los d√≠as se volvi√≥ su juego favorito. Comenz√≥ en la oscuridad y las sombras de las paredes, el piso y el techo. La ciudad estaba en penumbras. Solo contaba dos a√Īos cuando su imaginaci√≥n se agarr√≥ a todo galope a la crin del alaz√°n. Los t√≠os le hab√≠an regalado el peluche que vio transformar en protagonista. La cita se troc√≥ impostergable, sobre las ocho y treinta por muchas noches se reiter√≥ la funci√≥n de teatro de t√≠tere y sombras en casa.

Tuve un duende sin apodos/ En lo m√°s falso del techo.

Yo le escribía derecho, / El respondía a su modo.

Los sábados y domingos Plaza de Marte es jolgorio. No sé cómo todo Santiago le cabe. Hay aspectos de esta dinámica que no me gustan y hoy no vienen al caso; otros sí. A los ilustres de la familia les encantan las mascotas de felpa que andariegas causan alboroto. Chicos y grandes detienen el paso de las estatuas vivientes para atrapar en sus teléfonos el momento. Los príncipes en crecimiento se abalanzan sobre los aparatos frutos de la inventiva popular. Y en el centro de este universo orbita el arte.

Fue gracias a la informaci√≥n de Sailin, madre de Vida, que llegamos a la Casa de la Cultura Josu√© Pa√≠s, tambi√©n conocida como Casa del Estudiante. De espectadores pasamos a aprendices. All√≠ nos recibi√≥ una se√Īora que es linaje de la cultura santiaguera, Bertha Ferrer Esti√ļ. Los ni√Īos que se forman como narradores orales en la conducci√≥n de Bertica tienen diversas edades. Lo que nunca imagin√© fue que recibiera a Vida, Mar√≠a Fernanda y Adriana que aun no cumpl√≠an los tres a√Īos.

El proyecto El bolsillo del duende es diversión y aprendizaje, consagración de la maestra, sus aficionados y las familias.

¬†La calle de los fantasmas, Ni canta ni come frutas, La jut√≠a desobediente, La mu√Īeca de trapo, y los del Bolsillo son inseparables. Bertica promueve la asistencia de sus estudiantes a las puestas que acontecen en la sede del Teatro Gui√Īol, para ella es importante que los infantes adquieran valores de la cultura art√≠stico-literaria y esc√©nica m√°s all√° del repertorio de cada narrador.

Los pretendientes de Martina enloquecieron. Por suerte esta es una cucaracha con determinaci√≥n. Ya nadie puede manipularla, su realizaci√≥n no pende de un casorio. Halla el amor en s√≠ misma y en las virtudes de quienes le rodean. Cuando la puesta lleg√≥ a su fin, en falso yo intentaba contener la emoci√≥n. La escenograf√≠a, la m√ļsica incidental, las trovasones que bien interpretaron los actores-personajes, la representaci√≥n toda y un teatro colmado hasta la √ļltima butaca destruyeron mi coraza. Yo soy Martina, ese es el teatro para ni√Īos y las familias de nuestra ciudad. Agradezco a mi hija que me haya llevado.

Y es que por mucho que se diga nunca caduca, los adultos deben crecer junto a sus hijos. Ese es otro de los méritos del Bolsillo del duende.

¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†Sue√Īos M√°gicos¬†(Reinaldo √Ālvarez, El Chapucerito)

Desde una estrella lejana / Llega siempre un enanito/ Montado en su chivichana/ Y despu√©s de acurrucarse/ cerquita de mi almohada,/ de sus bolsillos √©l saca/ la peque√Īa vara m√°gica,/ con que roza suavemente/ una a una mis pesta√Īas y los ojos se me cierran/ mientras que a mi o√≠do canta:

Nana de las hadas/ Que tejen los grillos, / Con hilos muy finos/ De lunas pasadas,/ Para que este ni√Īo/ Duerma hasta ma√Īana.

¬ŅC√≥mo aprenden textos como √©ste y otros los ni√Īos en edad preescolar? Por supuesto, no me refiero a la repetici√≥n que inutiliza la palabra. El proceso demanda la comprensi√≥n del sentido textual y por ende una interpretaci√≥n acorde con la edad.

La profesora escoge el repertorio seg√ļn el grado de escolaridad de cada integrante y otros aspectos t√©cnicos que valoran incluso los rasgos de la personalidad de estos ni√Īos y sus maneras de decir. ¬†

El programa de presentaciones habituales del proyecto involucra varias actividades como las de los fines de semana en Plaza de Marte, la Calle Heredia, la Biblioteca Provincial Elvira Cape, el espacio La esquina de los artistas o la propia sede de la Casa de la Cultura.¬† Momento relevante resulta la participaci√≥n en el espacio El cochero azul, en el que coinciden varios ni√Īos escritores y narradores orales durante las ediciones santiagueras de la Feria del Libro. Los Encuentros de Teatro para artistas aficionados registran importantes resultados. Otra jornada intensa resulta en d√≠as de Festival del Caribe, cuando la palabra oral llega a diferentes poblados del territorio, c√≠rculos infantiles y escuelas, hogares para ni√Īos sin amparo filial, la sede del Teatro Gui√Īol, entre otras locaciones.

La ma√Īana de Fuego les vio tiritar. El Festival del Caribe desped√≠a las horas matutinas en el Caf√© Dranguet. De entre el grupo sali√≥ Mabel y se introdujo lo mismo que personaje en sus libros:

 (Los mayores, Teresa Melo)

Mi mam√° es como una ni√Īa/ que habr√≠a que rega√Īar: / fuma y fuma sin parar.

En una mano la pluma/ en la otra el cigarro, / pero si mojo mis pies/ me pronostica un catarro.

A las personas mayores/ no las puedo comprender, / hablan y hablan pero hacen/ lo que yo no debo hacer.                                                                   

(El inicio de la guerra, Yunier Riquenes)

A veces me pregunto por qué Los Menores no podemos tomar nuestras propias decisiones, por qué no podemos escoger la ropa que queremos usar, por qué siempre, si mama o papa sacan un short, y uno reclama, ellos dicen: dale, ponte ese; no comprenden que a uno le interesa andar con pantalón para verse más grande. Pero no entienden, si no te lo pones te dan un golpe.

Los duendes corretean entre los ojos de Tere y Yunier. La literatura ofrece la sinceridad de sostener la mirada. La literatura despoja las distancias que interpone la edad. La edad desaparece.

Bertha Ferrer, adem√°s de las p√°ginas universales, con buen tino escoge para el repertorio del Bolsillo autores cubanos contempor√°neos que escriben para ni√Īos, y en realidad, para todos.

Si pudiera escoger un lugar del mundo para arroparme escogeré El Bolsillo. Duende soy y corro por el patio de la Biblioteca. La ropa dejo exhausta de sapiencia. Iré y con aquel traeré la lluvia para que Adriana me bese otra vez:

…La nube se aprestó a la cabalgata. El corcel apresuró su paso cuando ella se derramó sobre la tierra.

El granjero y sus hijos se ba√Īaron bajo el aguacero. Los animales hicieron fiesta cuando asomaron las primeras flores. El viento arranc√≥ el cartel ‚ÄúSe vende esta granja‚ÄĚ y otra nube lo llev√≥ muy lejos.

                                                        (El caballo que trajo la lluvia, Adriana y Yori)



Canciones con retorno: viaje a Orm√°n

Cuando salí de Manzanillo de nadie me despedí. Torrenciales han caído de entonces a estas teclas. No importa, tengo boleto de regreso sin fecha de caducidad. Por estos días en que a uno le da tiempo para hurgar en los recovecos del yo, he vuelto a Manzanillo. Allí desafié kilómetros del malecón con los amigos de guitarras a la espalda, a veces con mi soledad. Confieso que no sobrevivió minuto a mis andanzas. En cada una de las tres visitas gustaba de compartirme entre la Casa de la Trova y la Casa del Joven Creador. A la distancia de una cuadra sus dinámicas de interacción son bien diferentes y la verdad que en ambas encontraba algo para permanecer. Las trovas del bayamés Ormán Cala conectaban uno y otro epicentro, mientras yo descubría la lírica por entonces del trovador.

Muchas creaciones del hacedor me habré perdido desde que nos vimos en fechas del Pepe Sánchez varios marzos atrás. Compartí en el espacio teórico algunas de las impresiones que me causó su obra. Ormán trajo consigo a la sala Titón de la Uneac a las protagonistas, sus canciones.

Hoy las escucho desde la memoria sonora; tampoco conservo los mp3, que perecieron cuando una antigua laptop decidió abandonarme sin previas notificaciones. Por eso, borracha de trovar, comparto la fe.

tomada de la p√°gina de facebook de orm√°n cala

Retrospectiva Canción

La Canci√≥n Cubana Contempor√°nea manifiesta esa heterogeneidad distinguible en la autenticidad que aportan los cantautores de las distintas zonas geogr√°ficas del pa√≠s. Tal es el caso de la obra que desarrolla el trovador Orm√°n Cala desde la ciudad de Bayamo, en una constante retroalimentaci√≥n con los c√≥digos m√°s extendidos por la cancion√≠stica nacional. En su quehacer distingue una notable influencia de la trova primigenia cubana, espec√≠ficamente de conformaci√≥n oriental, en lo que sobresalen elementos heredados de los sones, lo que imbrica al influjo tambi√©n de la guajira, ritmos afrocubanos, incluso la a√Īadidura en ciertos pasajes que van del country al rock, la bossa nova, y la introducci√≥n de segmentos rapeados, de modo principal.

Escuchar a Orm√°n presupone adentrarse en una m√ļsica que entrelaza tradici√≥n y contemporaneidad, capaz de resemantizar tem√°ticas inmortalizadas por el discurso trovadoresco de siempre. El viaje o trasiego trovadoresco, las preocupaciones socioecon√≥micas, la relaci√≥n amatoria o el estereotipado esp√≠ritu bohemio se asumen desde una voz individual.

El tratamiento del n√ļcleo Viaje se ancla a un eje central en la l√≠rica trovadoresca cubana y en la biograf√≠a de sus cultores.

Por estos entresijos resalta en la producci√≥n de Cala del periodo al que me remite la nostalgia, un texto remisorio a exponentes del entorno trovadoresco y lo sonero como Sindo Garay, √Ďico Saquito, Miguel Matamoros y el mismo Compay Segundo. Por supuesto, en el caso del hecho musical cuando solo aludimos al texto/letra y carecemos del texto/m√ļsica, el acercamiento solo puede ser incompleto. Aun as√≠ asumo el riesgo:

tomada de la p√°gina de facebook de orm√°n cala
  • Oye Fragancia yo s√≠ te quiero
  • Pero este tren p√° Manzanillo
  • me va a robar lo cuerdo
  • hay que ir de pie
  • que no hay asiento p√° sentar las ganas de volver
  • ¬†
  • (‚Ķ)
  • ¬†
  • y menos mal que permutaron lo del carnaval
  • si no se llena esto de bote en bote
  • como concierto de la Original
  • no puedo permitir que dudes de mis sentimientos
  • que me acuses de la ausencia
  • no falta el recelo
  • que no piense del desamor.
tomada de la p√°gina de facebook de orm√°n cala
  • Oye Fragancia yo s√≠ te quiero
  • si eres mi t√© de resed√°
  • mi pastillita p√° los nervios
  • ay ap√ļrate,
  • Longina seductora s√≠ esp√©rame
  • sentada en la terminal
  • que ah√≠ viene el tren Pen√©lope.
  • ¬†
  • Oye Fragancia yo s√≠ te quiero
  • Pero este tren p√° Manzanillo
  • me va a robar lo cuerdo.
  • Con el recurso de la intertextualidad, el autor logra recontextualizar los significados de una canci√≥n antol√≥gica de la trova, Pensamiento, de Rafael G√≥mez, Teofilito. Si en el texto original la intenci√≥n primordial consiste en convencer a la mujer interpelada del amor incondicional que ella inspira en el enunciatario, en esta reapropiaci√≥n, el autor se valdr√° de la afirmaci√≥n original para introducir las adversidades que viaje de por medio se interponen para su realizaci√≥n. En torno a Fragancia se organiza¬† una red de asociaciones que, en lo adelante acoger√° a otras figuras femeninas ineludibles de la cancion√≠stica.

El viaje resulta motivaci√≥n recurrente en los textos trovadorescos, evidente herencia de la trova legada por los primeros bardos. Pienso en el recurso viaje como entidad perenne en varios textos del Compay Segundo, tradici√≥n textual, sin ingenuidad, asociada a la caracter√≠stica trashumante del trovador en sentido gen√©rico, ¬†provocada entre otras causas por la inestabilidad laboral y econ√≥mica de la mayor√≠a. El viaje simboliza entonces para el trovador no la aureola de felicidad y mito ed√©nico con que suele asoci√°rsele, sino la v√≠a de car√°cter migratorio para garantizar posibles fuentes de empleo y con ello los ingresos econ√≥micos para solventar su vida. En otro sentido tambi√©n relacionado, el movimiento migratorio encarna la b√ļsqueda y af√°n por el reconocimiento a la creaci√≥n, sin que por ello obviemos la dimensi√≥n festiva que muchas veces les acompa√Ī√≥.

El viaje como motivación, así como la alusión a sitios tales como poblados, ciudades, playas, calles o barrios figuran entre los tratamientos predominantes en las rutas trazadas por la lírica de varios de los trovasoneros de la primera mitad del siglo XX cubano. En el abordaje de la temática destaca Francisco Repilado.

tomada de la p√°gina de facebook de orm√°n cala

Las canciones Pasaje para Holgu√≠n, Ahora me da pena, Balc√≥n de Santiago, Se sec√≥ el arroyito, Chicharrones ‚Äďcanto al popular barrio de la ciudad santiaguera‚Äď y por supuesto, la s√≠ntesis sociomusical planteada por el Chan Chan, singularizan la relevancia del t√≥pico Viaje, que en sentido polis√©mico se instituye en la obra Compaisera.

Al decir de Danilo Orozco (2010) el Chan Chan se reinserta, recontextualiza y resignifica en el contexto de las andanzas festivas y amorosas del Compay, quien de joven recorr√≠a en tren una conocida trayectoria de poblados y zonas urbano-rurales orientales. La trayectoria seguida por este viaje se√Īala zonas donde las expresiones bailables, los intercambios, la sicolog√≠a de relaciones, los modos ingeniosos del decir, forjan profundas tradiciones y expresiones populares de las que se nutre el autor.

En el texto perteneciente a la autor√≠a de Orm√°n es posible encontrar, en su estructura significativa, varios gui√Īos respecto a esta tradici√≥n tem√°tica comentada al vuelo, en lo que texto y acompa√Īamiento musical conforman una unidad indisoluble en la idea de este otro recorrido ferroviario.

En este nuevo pasaje dentro de la cancionística cubana no debe obviarse la importancia de la ciudad de Manzanillo para el desarrollo del género trovadoresco desde sus orígenes a la actualidad. En esta zona oriental no sólo tuvieron un importante devenir las trovas decimonónicas y las correspondientes a las primeras décadas de la siguiente centuria, sino que también fue aquí donde se celebraría el Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores, en 1972. En la actualidad cuenta Manzanillo con la Casa de la Trova Jaime Benemelis; una calle después se encuentra la sede de la AHS, sitio al que concurren los más jóvenes exponentes que defienden este quehacer.

Aunque la mayor√≠a de los trovadores hoy pertenecen a alg√ļn cat√°logo de agencia o empresa de la m√ļsica, lo que en la condici√≥n de m√ļsico subvencionado o a rendimiento, debe generarles fuentes de empleo, el motivo viaje persiste en sus canciones como rasgo definitorio del modo de vida trovadoresco. Traslado mediante los juglares del presente buscan en algunos casos mejores propuestas de trabajo y promoci√≥n, otras veces la participaci√≥n en la red de festivales de la trova en el pa√≠s les garantiza una mayor promoci√≥n a su obra y el intercambio con otros cultores.

tomada de la p√°gina de facebook de orm√°n cala

El recorrido que hacemos junto al trovador suma a su connotaci√≥n sociol√≥gica la exploraci√≥n en el paisaje urbano de la cotidianidad en el ir y venir de pasajeros entre una y otra ciudad (Bayamo/Manzanillo). Aunque hay otros medios de transporte, ha sido la v√≠a del tren una costumbre ya arraigada en la provincia Granma. Coches y trenes en la provincia Granma, y en especial ciudades como Bayamo y Manzanillo, forman parte indisoluble de su identidad local, tradiciones arraigadas a procesos hist√≥ricos. Ejemplo de su trascendencia la encontramos en una pieza antol√≥gica de la autor√≠a de Adalberto √Ālvarez, A Bayamo en Coche, popularizada con gran √©xito nacional e internacional por el conjunto Son 14 y luego retomada por Adalberto √Ālvarez y su Son, am√©n de las versiones que ha propiciado. Coches y trenes permanecen interconectados en estas ciudades y en derredor de ellos se organizan no s√≥lo costumbres e idiosincrasia, sino tambi√©n redes socioecon√≥micas.

Los contratiempos del viaje musicalizado se sustentan en estrategias argumentativas alusivas a elementos del entorno vivencial de ambas ciudades. No s√≥lo acude a remisiones ambientales del viaje manejadas por todos los conocedores de esta v√≠a de transportaci√≥n, llamada por algunos sobre todo en el declive del pasado siglo como ‚Äúel tren lechero‚ÄĚ. Por entonces y despu√©s fue una de las formas m√°s habituales de ida y vuelta entre varias ciudades del pa√≠s.

La travesía apela además a códigos culturales propios e identitarios de las regiones Bayamo y Manzanillo, como resulta de la referencia a las festividades carnavalescas, hecho cultural de gran connotación en varias provincias del país y sobre todo, las orientales.  La remisión al evento festivo en el texto incluirá a su vez el tratamiento de otros tópicos de relevancia local.

Resulta significativa la remisi√≥n a La Original, lo que en s√≠ presupone el uso de t√©rminos de significaci√≥n local y nacional. El autor interpela el conocimiento del oyente-p√ļblico nacional que reconoce¬† de inmediato la alusi√≥n a la popular agrupaci√≥n. La frase podr√≠a resultar vac√≠a para un escucha for√°neo poco relacionado con el √°mbito musical cubano.

Estos usos discursivos por el autor son comprensibles si apelamos al criterio que él mismo ofreciera en entrevista a Danny González (2010) para este mismo sitio, donde a las interrogantes sobre qué motivaciones encuentra para componer, y la decodificación relacionada con su entorno de origen por parte de sus escuchas, respondió:

Escribo sobre lo cotidiano y el amor, partiendo de mis propias vivencias o las de otras personas. Pretendo reflejar en mis canciones las luces y sombras del contexto social que me envuelve.

                                                           (…)

Quien conozca los entresijos de nuestra idiosincrasia, el modo de hablar, y el enorme peso hist√≥rico que nos acompa√Īa, podr√° descubrir que son canciones hechas en Bayamo. Cada imagen que se desprende de mis versos ¬†responde a patrones muy particulares de este lugar.

tomada de la p√°gina de facebook de orm√°n cala

La pieza transcurre entre los tonos jocosos y la iron√≠a, elementos presentes en la identidad cubana, lo que no invalida la intencionalidad del texto por abordar las connotaciones sociol√≥gicas hasta aqu√≠ enunciadas, lo cual se complementa en la fusi√≥n texto-m√ļsica, donde la guitarra asume el protag√≥nico en el af√°n de recrear sonoramente la noci√≥n del viaje en tren.

Quiero que la despedida de este breve trasiego concluya sobre dos ruedas. Si de rutas se trata hay en la cancionística del trovador un decenio atrás, otro texto, mucho más breve pero igualmente significativo en el imaginario no sólo granmense, sino cubano. Y es cuando el discurso del trovador trasmuta el símbolo tren por el de la bicicleta, cuyos significados hallan su referencia en la realidad cubana fundamentalmente de los noventa:

  • Se te ha escapado el aire y ya hace tiempo
  • que has perdido el color
  • y te hundes en el fondo de la soledad
  • hoy habita tu fantasma en la ciudad
  • el tiempo que se pierde sin llegar
  • hoy sacudo telara√Īas de tu silencio
  • en mi portal
  • en tu portal
  • mi bicicleta china.

El signo bicicleta comunica toda una red de asociaciones y situaciones cotidianas, en tanto recrea un importante periodo dentro de la historia social cubana, etapa en que, entre otros renglones, se recrudecieron los problemas de la transportaci√≥n urbana, y la bicicleta fue sumamente usada como medio de transporte alternativo por parte considerable de la poblaci√≥n. Abund√≥ el llamado modelo ‚Äúbicicleta china‚ÄĚ, de importaci√≥n, que en un primer momento fuera entregada en los centros de trabajo a algunos trabajadores para facilitar el traslado desde sus domicilios a sus centros laborales. El tema remite con cierta nostalgia a un pasado de vicisitudes.

La canci√≥n de Orm√°n Cala devuelve una s√≠ntesis de procesos entre lo m√°s genuino de la m√ļsica cubana no s√≥lo en cuanto a elementos formales del entorno sonoro, sino a la savia de recontextualizar asuntos y motivos conformadores de la identidad cubana y local-provincial, siempre presentes en el discurso de trovadores y soneros. A lo anterior Orm√°n a√Īade elementos musicales for√°neos, todo de conformidad con sus propios y peculiares recursos comunicativos al momento de trasladarlos a su p√ļblico.

P.D: Mi amigo, cuando leas estos teclasos seguramente coincidir√°s en que debo actualizarme con respecto a tus creaciones. Nos debemos caf√©, guitarra mediante. ¬ŅManzanillo, Santiago o el Messenger?



La sugerencia del chef

Pienso que el sentimiento puede m√°s que la palabra

                                                                    Y en cada caso siempre encuentras la razón.

                                                                     Pienso que una sonrisa vale tanto en este tiempo

¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†Que puede a veces hasta curarte alg√ļn dolor.

                                                                                                           (José Aquiles)

Cortesía de José Aquiles

Aquel hombre percibi√≥ que muchos a su alrededor desfallec√≠an. De inmediato comenz√≥ a alimentarlos. Enseguida se hizo noticia. Las filas para entrar al recinto tomaron las calles, a veces se le ve√≠a ansiosa a la muchedumbre mientras las d√°divas se multiplicaban. La afluencia es heterog√©nea: algunos en la madurez de sus a√Īos, otros muy j√≥venes, uno que otro ni√Īo, familias enteras o almas en el af√°n de despojarse de la soledad. Fueron recibidos con la carta a la mano y resultaron saciados. As√≠ creci√≥ la congregaci√≥n hasta desbordar el lugar, llegaron feligreses de comarcas aleda√Īas. Tal fue la bendici√≥n que ni la lluvia los apart√≥ de las citas.¬†

Transcurre casi ya una d√©cada desde que es este hecho acontece en Santiago de Cuba. Soy testigo de c√≥mo se adereza el banquete con canciones y otras m√ļsicas, conversaciones y hasta chistes para altas dosis de materia gris. Cuando experimento hambre corro primero a saciar mi esp√≠ritu, ellos tambi√©n.

No intento falsear escritura sagrada alguna ni llevarlos a la literatura de remotos parajes.

Supongo que cuando los jugos gastro-neuronales de varios coinciden, surge un acontecimiento sociocultural.

‚ĶPara espantar los temblores y ciclones yo te invito a la pe√Īa del Men√ļ

Con un guarachoso estribillo y durante su primer decenio, el anfitri√≥n, el trovador Jos√© Aquiles Virelles junto a un equipo de c√≥mplices reciben a la concurrencia el primer s√°bado de cada mes en el patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig. Julio de 2010 registra el surgimiento de la pe√Īa El Men√ļ. El creador, productor musical y promotor irrumpi√≥ en el panorama art√≠stico-cultural de la urbe en un momento de emergencias.

Digo esto no porque Santiago haya mostrado jam√°s un rostro desolado en cuanto a la creaci√≥n ni a las propuestas art√≠sticas para el p√ļblico. Y es en ese uso del singular a m√≠ entender donde radica muchas veces el conflicto que genera insatisfacciones en las espiritualidades de los individuos. Urge hablar de p√ļblicos, de una concepci√≥n plural desde las pol√≠ticas culturales, y no creer que en la unicidad de conceptos est√©tico-art√≠sticos todos hallar√°n representadas sus motivaciones. Si bien la caribe√Īa regi√≥n cubana tiene caracter√≠sticas que desde las manifestaciones del arte particularizan su psicolog√≠a social, hay quienes prefieren trascender la imagen de perfil.

 Mi idea no es sinónimo de una promoción de lo entendido como cultura elitista, es sinónimo de una cultura social y artística diversa, donde existan OPCIONES que no se deslegitiman entre sí.

Pues bien, El Men√ļ salv√≥ la mesa espiritual de muchos santiagueros y visitantes. Tiene como predecesora la pe√Īa de Los Escorpiones, que en la d√©cada de los 90 aun√≥ a la vanguardista generaci√≥n trovadoresca y literaria del momento. La concepci√≥n actual ampl√≠a las pretensiones. Aunque tanto Aquiles como otros trovadores en este decenio han interpretado muchas de sus piezas, este es un espacio que promueve los valores del arte y la cultura en sus manifestaciones plurales.

Festival Internacional de Coros de 2019/ Cortesía de José Aquiles

Con esta premisa las memorias apuntan la contribuci√≥n¬† de poetas y escritores, artistas de la escena, historiadores, deportistas, artistas de las artes pl√°sticas, presentadores de televisi√≥n, investigadores de las ciencias sociales y humanistas, narradores orales, chef de cocina, m√ļsicos cubanos y del panorama internacional, entre otros personajes cuyas huellas se hacen patentes en el Santiago de hoy.

En el caso particular de las expresiones musicales variada es la experiencia. Sus invitados van desde la voz y guitarra, a las agrupaciones de la m√ļsica de c√°mara, formaciones vocales, jazzistas, septetos soneros, formatos de percusi√≥n como Los tambores de Bonne y agrupaciones congueras.

Evito detenerme en la menci√≥n de nombres de los protagonistas de estos cap√≠tulos y formaciones art√≠sticas puesto que siempre entra√Īa omisiones y porque el prop√≥sito de mis palabras no es jerarquizar la val√≠a de los invitados, de eso ya se ocupa Jos√© Aquiles en cada emisi√≥n. Si menciono de modo excepcional el caso de Los tambores es porque no hallo equivalencia alguna para una agrupaci√≥n √ļnica de su tipo en el pa√≠s. La encomienda que me ocupa es el reconocimiento al espacio en cuesti√≥n como dinamizador de la pol√≠tica cultural en el territorio.

José Aquiles junto a Darina, Giselle Lage y Grisel Gomez/ cortesía de José Aquiles

Los encuentros propician la confluencia entre figuras legitimadas de los √°mbitos ya mencionados y figuras noveles en cualquiera de los lenguajes de la creaci√≥n. Aquiles ha presentado a j√≥venes m√ļsicos que con cercana posterioridad obtuvieron importantes lauros a partir de los cuales tomaron impulso sus carreras. En otras oportunidades ya abord√© el paso por esta pe√Īa de los entonces emergentes proyectos de j√≥venes jazzistas en la ciudad.

Una de las secciones de mayor interés para los asistentes es la entrevista al invitado. El anfitrión guía el coloquio no solo hacia aquellos aspectos relevantes del quehacer profesional de dicha persona, incluye además indagaciones acerca de temáticas polémicas del entorno sociocultural santiaguero y cubano. Usted puede coincidir o no con las percepciones del entrevistado, lo que es seguro es el tratamiento desprejuiciado del plato a la mesa.

Otro momento que la asistencia aguarda es la sección Lo que trae Reynaldo. Con la conducción del escritor y promotor Reynaldo García Blanco, es el tiempo en que la risa hace catarsis colectiva por medio de curiosidades y un humor que desafía el intelecto.

El Men√ļ incluye en sus ofertas las ediciones de festivales de la m√ļsica y otras celebraciones del Sistema de la Cultura. Cr√©anme, a veces se torna dif√≠cil acceder a la mesa. Siempre es un encuentro nutritivo para las esencias humanas.

Seguramente Aquiles tendrá a buen recaudo de guitarra varias ideas en cocción para la próxima cena. Mientras esperamos, los fieles encontramos maneras para la degustación.

Amaneciste contando a tus heridas

cómo es que al tiempo le sangra

la vida en nuestro canto

Iluminando mi espacio

con tu palabra encendida

comienzo de pronto a crecer.

(Frag. ‚ÄúMira‚ÄĚ, Jos√© Aquiles)



¡Atiéndeme!, quiero decirte algo

¬ŅAlguna vez se ha preguntado qu√© es el bolero? ¬ŅSiente que su vida misma es un bolero? Recuerdo que de ni√Īa una de mis canciones favoritas hablaba de gardenias. Yo sab√≠a que eran cosas de adultos, pero Isolina desde el dial me hab√≠a dejado para siempre aquel golpe de pecho.

Sin pretensiones de iniciar una rese√Īa-bolero, lo que resulta cierto es esa capacidad intertextual del g√©nero de escapar del soporte musical e instalarse en otras formas discursivas. Daysi Cu√© (Chaparra, 1942), autora de Los narradores cubanos tambi√©n cantan boleros, le invita a encontrarse con el soporte literario de esta expresi√≥n musical bajo la denominaci√≥n de narrativa del bolero.

Nosotros, hombres y mujeres del Caribe y Latinoamérica, probablemente seamos en cierta medida pueblos-bolero. Distante de cualquier intención melosa, comparto el criterio de Cué al sostener la idea de que nuestros géneros musicales contribuyen a delinear nuestras identidades culturales y viceversa. Le sugiero hurgar en algunas expresiones afectivas de la cotidianidad, postales, e-mails, power point, o en los propios shows y telenovelas que circundan la geografía.

No ha de sorprendernos entonces el di√°logo establecido entre m√ļsica y literatura. Si bien la m√ļsica ha sido veh√≠culo para canalizar cr√≥nicas individuales y colectivas, tambi√©n la literatura hace apropiaciones y sostiene un di√°logo con la primera. Es el caso de la narrativa del bolero, cuyo devenir particular para el caso de las letras cubanas, coloca la autora del volumen ante el enjuiciamiento cr√≠tico-literario.

El bolero como expresi√≥n de las letras es una modalidad que emerge y se desarrolla en el seno de la literatura posmoderna. Sus cultivadores en vertientes como la novela bolero, la narrativa de culto al √≠dolo y el cuento de bolero, apelan a una serie de pr√©stamos, rejuegos intertextuales por cuya v√≠a asumen recursos y modos culturales acu√Īados por esta forma de hacer la canci√≥n.

Como expresa la propia autora, el inter√©s del texto traspasa la naturaleza en s√≠ del g√©nero musical, para detenerse en el ‚Äúfen√≥meno psicosocial‚ÄĚ que representa en el √°mbito hispanoamericano y caribe√Īo, permitiendo la aparici√≥n de esta singular narrativa. Tal enfoque nos acerca a un an√°lisis desprejuiciado en el que se cuestionan los l√≠mites entre lo que ha dado en entenderse por ‚Äúalta cultura‚ÄĚ en oposici√≥n a ‚Äúcontracultura‚ÄĚ y ‚Äúsubcultura‚ÄĚ, t√©rminos cambiantes y dependientes de quienes legitiman c√°nones y expresiones del arte en determinado contexto.

La colección Diálogo de la Editorial Oriente en el 2012 apuestó por un texto polifónico, en tanto la voz autoral propone al lector categorías y argumentos que avalan sus criterios y, al unísono remite y convoca a la lectura de las obras conformadoras del corpus teórico. El bolero, sus atribuidos ambientes de recreación y consumo, figuras emblemáticas, subjetividad de los personajes, soportan los argumentos de las piezas traídas a colación en siete acápites, que semejando algunas de las características atribuidas a las piezas descritas, asumen títulos o frases célebres de este cancionero.

Con el repertorio entonado por narradores cubanos, la autora sintetiza el resultado de una investigaci√≥n acuciosa socializada en diferentes espacios te√≥ricos y publicaciones. Muestra de tal dedicaci√≥n lo constituye la revista Clave en las ediciones correspondientes al n√ļmero 2 de 1999 y el dossier dedicado a este g√©nero musical del 2011.

El encuentro con títulos como Tres tristes tigres y Ella cantaba boleros, de Guillermo Cabrera Infante; Bolero, de Lisandro Otero; Te di la vida entera, por Zoé Valdés; Gestos, de Severo Sarduy o El zafiro gris del santiaguero Roberto Leliebre, constituyen solo algunas de las razones suficientes para sumarse desde la lectura a este cubanísimo concierto literario.