Yasmani Castro Caballero


Lydia Cabrera, un homenaje en los 120 años de su natalicio

Llegaba el 20 de mayo de 1900 en la calle habanera de Galiano y nacía la última hija del matrimonio de Elisa Bilbao y Raimundo Cabrera, la cual bautizaron con el nombre de Lydia Cabrera Bilbao. Con una educación férrea pero a la vez llena del encanto de la historia y la cultura cubana, a la niña Lydia le fue formada su espíritu intelectual que le permitió a los 14 años escribir para varias revistas de la época. Por seis meses ingresa en la Academia de San Alejandro, donde su maestro Romañach la guía por el universo de las artes visuales. Es en este período en que conoce a pintores que formarían parte de la vanguardia de esta manifestación en Cuba, donde destaca la figura de Amelia Peláez.

Después de vender la parte de su negocio sobre muebles antiguos y restauración, parte a París a estudiar Historia de Arte. Sus estudios sobre el arte de la India, Japón y China, y –como dijera– mirando las aguas del Sena es que empieza su interés por la cultura de los negros en Cuba. Su relación con la escritora Teresa de la Parra, fue muy decisiva para su formación como etnóloga. Producto de ese vínculo nace su primer libro Cuentos Negros de Cuba, que fue publicado en 1936. El texto nació por la insistencia de la escritora venezolana a Lydia y como forma de entretener a Teresa durante su tratamiento de tuberculosis.

Posteriormente regresa a Cuba a causa de la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. Ya en la mayor de las Antillas utiliza como principal herramienta el testimonio oral de hombres y mujeres que eran portadores de una sabiduría que había llegado por medio de sus antepasados africanos a la isla y que hasta ese momento era desconocida en Cuba. En este período se publica la versión en español de Cuentos Negros de Cuba, prologado por Fernando Ortiz. Además de conocer a la que sería su compañera de toda la vida, la otra Teresa, de apellido De Rojas y que todos la conocían como Titina. Es en la Quinta de San José donde ambas encuentran el refugio de su amor y el ímpetu para seguir con las investigaciones del universo afrocubano.

En 1954 todos sus esfuerzos investigativos se concretaron en la aparición del libro El Monte. Las críticas a esa joya de la literatura cubana y afroamericana fueron escritas por varias personalidades, como Lezama Lima, María Zambrano, Argeliers León, Gastón Baquero, entre otros. Pero esto no detiene su espíritu intranquilo que la lleva a seguir sus investigaciones en la cercanía del Central Cuba, en la Laguna Sagrada de San Joaquín, adonde fue acompañada por diferentes amigos como el francés Pierre Verge.

Asimismo, Lydia contribuye con la creación de la sala de etnología del Museo Nacional de Bellas Artes, donde comienza su vínculo con Natalia Bolívar, quien se convertiría años después en su discípula más aventajada. En 1959 aparece el libro La Sociedad Secreta Abukua, el cual se convirtió en el primer texto que aborda esta fraternidad religiosa constituida por hombres. Este ciclo de su vida termina cuando el 24 de junio de 1960 marcha al exilio, del cual jamás se desprenderá.

Fueron casi 10 años de silencio escritural lo que vive en la diáspora, ligado con el tormento de vivir en un país que no le hacía muchas ilusiones y los deseos de volver a Cuba. En 1970 publica Otán Iyebiyé, el misterio de las piedras preciosas. De este periodo existen una docena de libros, en los cuales se plasman el universo de la cultura del negro cubano de diferentes formas, pero siempre partiendo de la oralidad.

Todos estos textos en la actualidad no se han podido publicar en Cuba, lo que sin dudas influye en el patrimonio bibliográfico y oral que recopiló Lydia Cabrera. Su relación con los cubanos Jorge e Isabel Castellanos dieron como fruto el libro Cultura Afrocubana, publicado en cuatro tomos y que son otra joya de las investigaciones etnográficas cubana.

El 19 de septiembre de 1991 fallecería en Miami, rodeada de su colección de piedras y jicoteas y amparada por un busto de la Virgen de Regla, de la cual era muy devota. Según me confirmó en una ocasión Natalia Bolívar, Lydia entrega su espíritu después de pronunciar tres veces la palabra Habana.

Con la muerte de Lydia concluyó un ciclo muy importante de la iniciación de las investigaciones sobre el negro en Cuba y sus aportes a la cultura nacional. Este ciclo lo comparte con Don Fernando Ortiz y Rómulo Lachatañeré.

Como tantos otros escritores que murieron en la diáspora, Lydia forma parte de la naturaleza y realidad de esta nación, por lo que es importante mantener presente su legado cuando del patrimonio cultural de Cuba se hable. Por suerte, en estos últimos años han existido numerosos esfuerzos por reconocer la importancia que tiene esta escritora y etnóloga para este archipiélago bañado por las aguas del Mar Caribe.

De ahí que en un futuro sea importante publicar su bibliografía –publicada en el extranjero– aún inédita y desconocida en Cuba. Solo así saldamos cuenta con algunos errores de nuestro pasado y, por ende, el futuro será más luminoso.



Tres libros claves sobre la caída en combate de José Martí

La clave a Martí, una canción de las grandes canciones del milenio cubano dice: “Martí no debió de morir”. Así pensaron muchos que tuvieron que vivir el terrible día del 19 de mayo de 1895, cuando en la zona de Dos Ríos caía el paladín mambí. Gestor de esa guerra, a la que él llamaría “necesaria”. Desde el mismo momento de la muerte de Martí, lo real y lo maravilloso acompañaría su muerte y el destino final que tiene du cadáver desde el lugar de la caída hasta el Cementerio Santa Ifigenia, el cual había sido fundado en 1868. Sobre estos sucesos existen tres libros de diferentes autores que resumen con diferentes miradas los hechos y acontecimientos devenidos a causa de la muerte de nuestro Héroe Nacional.

El primero fue Piedras Imperecederas: Tas la ruta funeraria de José Martí, de Omar López Rodríguez y Aida Morales Tejera, director y jefa del Departamento de Investigaciones de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, respectivamente. El texto relata los diferentes sucesos ocurridos con los cinco entierros del héroe, desde la caída en 1985 hasta su última tumba, inaugurada el 30 de junio de 1951, un hecho que se describe en la historiografía nacional como “el entierro cubano de José Martí”.

La idea de este libro nace producto de las investigaciones que tuvo que hacer Omar López para llevar a cabo las labores de restauración de la tumba del Apóstol en el Cementerio Santa Ifigenia cuando el entonces Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque le encomendó la tarea, siendo un joven egresado de la carrera de Arquitectura de la Universidad de Oriente. Pero se pudo concretar casi 20 años después cuando Aida Morales, otra joven graduada de Historia del Arte de esa misma universidad, se une con López y empezaron el sueño de la Oficina del Conservador de la Ciudad.

El segundo libro, Dos Ríos: a caballo y con el sol en la frente, escrito por Rolando Rodríguez, uno de los más acuciosos historiadores cubanos y que ha sido distinguido con los premios nacionales de Historia y de Ciencia Sociales y Humanística. En una conversación que tuve con este prominente hombre de la Historia nacional, él me confiaba que se decidió a investigar sobre la muerte de José Martí por todos los misterios que habían alrededor de este hecho y que no habían sido estudiados por la historiografía nacional.

Este texto es el que más aporta desde la Historia al levantar cualquier duda o tergiversarsaciones sobre cómo acontecieron los sucesos antes, durante y después de la caída del Apóstol en Dos Ríos. El aporte de diferentes documentos desconocidos, hasta el momento de la publicación del libro, unido con un profundo análisis de estos hechos, hacen que este es el libro se haya convertido en el principal referente a la hora de hablar sobre la muerte del más universal de todos los cubanos.

Otro elemento a destacar es cómo Rolando Rodríguez deja a un lado las pasiones que muchas veces distinguen nuestra historiografía nacional aportando conclusiones que van más allá de la implicación de Martí en la Guerra de 1895.

Asimismo, La Cruz de Caguairán, escrito por Ercilio Vento Canosa, historiador de la ciudad de Matanzas, muestra el conocimiento de su autor a partir de sus dos profesiones, la de médico legista e historiador.

El título de este texto es sacado del primer homenaje realizado a José Martí cuando cae en Dos Ríos. Según cuenta la historia, unos vecinos de la zona, José Rosalío Pacheco y su hijo Antonio, colocaron en el lugar donde había caído Martí una cruz de Caguairán, y Máximo Gómez ve dicha señal en 1896, cuando se realiza el primer honor por la caída del hombre de La Edad de Oro.

Lo más importante de este libro es cómo podemos entender la muerte de José Martí a partir de los hechos que brinda una ciencia como la Medicina Legal. Con la pasión investigativa que caracteriza a Vento Canoza se puede ver, además, la construcción digital de las secuencias de las balas que impactaron en el cuerpo de Martí, la reconstrucción de su caída y las posiciones de los impactos de los proyectiles en su cuerpo, además del análisis de la autopsia del cadáver de Martí, con alto grado de descomposición, que realizó el doctor Pedro Pablo Valencia en 1895, cuyos los instrumentos usados por este galeno se conservan en el Museo Emilio Bacardí de Santiago de Cuba.

La Cruz de Caguairán tiene su relevancia por los aportes que hace desde las Ciencias Médicas y Biológicas a esclarecer, con meticulosos detalles, cómo murió el Apóstol. Cabe destacar que el sitio donde se encontró la cruz de Caguairán se erigió el Monumento en Dos Ríos, que sirve como homenaje y recordación al más universal de todos los cubanos y donde muchos peregrinos llegan cada 19 de mayo.



Lombanfula en Cuba

Cuando parece que todo el universo religioso-cultural de matriz africana está investigado en Cuba, aparecen nuevas sombras que demuestran una famosa frase que plantea: “Lo que el hombre conoce es una gota, lo que desconoce es un océano completo”. En esta cuestión pensé cuando supe de la existencia de los Lombafula, una religión de origen bantú que solo se practica en el centro del país. Su calidad de ser una práctica religiosa crítica y familiar posibilitó por mucho tiempo su desconocimiento, o aquellos que sabían la convergían con las prácticas del palomonte, también de origen bantú.

Esta religión, originaria del territorio africano del antiguo reino de los Bakongos, es otro lazo que se suma a nuestro vínculo con África. Esto sigue demostrando la diversidad cultural y religiosa que presenta el continente negro y que es imposible utilizar criterios unificadores para distinguir a esa región. Y es que diferentes regiones de la Isla, como dijera la escritora y antropóloga Lydia Cabrera, “son verdaderos asentamientos de África en Cuba».

El Lombanfula es una práctica religiosa-cultural de origen africano que se encuentra en los municipios de San Juan de los Remedios, Placetas, Camajuaní y, en una menor medida, Sagua la Grande. Las características fundamentales de la misma es que utiliza el agua y las piedras de los ríos. No utiliza la nganga o prenda, ni trabaja con muertos. Sus prácticas son estrictamente familiar y crípticas, y por designio ancestral del clan.

 Su fundamento radica en el lombo: niño que antes de su nacimiento, por revelación en su sueños en la madre, es considerado encarnación de una diversidad acuática portador. Etimológicamente la palabra Lombafula está formado por lombo que significa niño que tiene el espíritu de Simbi (genio, espíritu o espectro del agua) y mfula, que tiene varias aserciones: asamblea, reunión, consejo para deliberar, ennegrecer o oscurecer. Si una madre gestante sueña con agua, ríos, o serpientes, o que su niño aún por nacer le dijo en sueños dónde ella pudiera encontrar un tesoro oculto, ella sabe que el niño es lombo y por lo siguiente se le debe rendir culto en la familia por las siguientes generaciones.

En mi más reciente visita a Camajuaní pude conocer a una familia que practican esta religión, lo que me permitió conocer algunos detalles. Pero la principal fuente de conocimiento está en el libro El Lombafula en Cuba, de los investigadores Gema Valdés Acosta, Erick González Bello y Juan Carlos Hernández Rodríguez.

Sobre los autores podemos decir que la Dra. Gema Valdés es una se las importante lingüista y estudiosa del legado bantú en Cuba, además de ser profesora titular de la Universidad Central “Marta “Abreu” de Las Villas. Erick González y Juan Carlos Hernández son trabajadores del Museo de las Parrandas de Remedios y grandes promotores de la cultura popular tradicional en la región central.

Uno de los aciertos de este texto es que los autores logran explicar de forma amena y clara las características y detalles de las prácticas religiosas del ámbito bantú en sus lugares de orígenes y, al mismo tiempo, deslindar peculiaridades del palomonte.

Del Lombafula describen la gran mayoría de sus peculiaridades apoyados en testimonios personales, fotos y las amplias habilidades investigativas de ellos sobre estos temas. También señalar que dejan abierta la investigación y ponen sobre la mesa algunas interrogantes que pueden servir para futuras indagaciones al respecto.

Es así que por el legado patrimonial que posee podemos definir el libro El Lombafula en Cuba, como una herramienta trascendental e histórica, entre otros motivos porque es el primer título que aborda un fenómeno hasta ahora bastante desconocido en el territorio nacional. Por tal hecho le fue otorgado el premio de investigación de la Academia de Ciencias 2019, por su relevante aporte a la antropología cultural y a los estudios africanistas en el archipiélago cubano.



Sueños vividos en Romerías

Hace un año me enrolé con un Vladimir Martínez Savón, un importante diseñador escénico y profesor de la Universidad de las Artes en su filial santiaguera, en una experiencia donde a partir de sus diseños sobre los vestuarios de las tres Tumbas Francesas que existen en Cuba se realizó una exposición. La misma pretendía interpretar a través del vestuario el legado de esta institución de la cultura popular tradicional declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La exposición con el título “De la idea a la forma, vestuarios de la Tumba Francesa”, contaba de 20 diseños.

El conocimiento adquirido por este diseñador escénico ha sido develado a partir de la discusión de sus tesis de maestría en Estudios Cubanos y del Caribe en la Universidad de Oriente. En los diferentes diseños realizados por Vladimir podemos apreciar la belleza y complejidad de estos vestidos. Además de las diferencias que tienen de una región a otra. Por ejemplo, en los diseños de la Tumba Francesa La Caridad de Oriente de Santiago de Cuba podemos observar que las piezas de vestir son sobrias y con pocos accesorios ornamentales; sin embargo, en la de Bejuco en Holguín y la de Santa Catalina de Ricci en Guantánamo ocurre lo contrario, lo que demuestra la riqueza y variabilidad de este elemento en esta expresión de la cultura popular tradicional.

La exposición comenzó en la casa Víctor Hugo gracias al apoyo del director, Deyvi Colina, quien nos brindó el espacio de esta importante institución cultural del Centro Histórico de La Habana que permite la convergencia entre la cultura francesa y la cubana. A partir de ahí comenzó nuestro bregar por Cuba, pero fue en las Romerías de Mayo, en Holguín, el momento más relevante de este proyecto al permitir que las tres Tumbas Francesas existentes convergieran en dicha fiesta. Pero solo pudieron asistir la de Santiago de Cuba y la de la Ciudad de los Parques.

La Casa de Iberoamérica fue el espacio que nos acogió con mucho amor para poder cumplir este sueño. Lo más importante de la exposición fue la presentación de ambas Tumbas Francesas, lo que permitió que los participantes de dicha cita pudieran conocer la historia y legado cultural de las mismas. Otro momento fue el baile de la caridad, donde todos nos unimos en un canto y movimientos de felicidad. Al concluir, cada una de las presidentas de estas agrupaciones portadoras le agradeció a la Casa de Iberoamérica y a Vladimir Martínez Savón por haber acogido esa exposición que le rendía homenaje a las Tumbas Francesas y se enmarcaba en el año de ratificación (2019) de la condición del nombramiento de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Asimismo, las Romerías han sido puente para mis prácticas como curador y promotor artístico al ponerse a prueba en la exposición que contó con el apoyo de la Asociación Hermanos Saíz.

Y es este el principal espíritu del festival Internacional de Juventudes Artísticas, donde muchos pueden materializar sus proyectos e ideas siguiendo el eslogan: “No hay mañana sin hoy”, como profundo paradigma social del arte joven que se realiza en estos momentos en Cuba.

Por eso, a pesar de la situación que vive el mundo y el país a causa se la pandemia del coronavirus, los romeros seguimos despertando sueños y esperanzas para que los que viven estos momentos el confinamiento puedan experimentar la experiencia desde las redes sociales y, de esta forma, puedan sumarse el año próximo a esta convocatoria de vivir a plenitud las Romerías de Mayo.



Casa de las Américas en su línea de la vida: memorias de una visita

A solo cuatro meses del triunfo de la Revolución cubana, el gobierno revolucionario, por Ley 299 el 28 de abril de 1959, creó la Casa de las Américas, institución con personalidad jurídica propia que realiza actividades de carácter no gubernamental, encaminadas a desarrollar y ampliar las relaciones socioculturales con los pueblos de la América Latina, el Caribe y el resto del mundo. La Casa fue inaugurada el 4 de julio de 1959 en un acto presidido por el entonces Ministro de Educación, Armando Hart Dávalos, en el edificio de la antigua Casa Continental de la Cultura.

Una de las experiencias más interesantes del II Taller y Premio Nacional de Periodismo Cultural “Rubén Martínez Villena” 2020 fue la visita a esta institución, uno de los centros culturales de mayor renombre y prestigio en Cuba y el continente. La visita permitió que todos los presentes pudiéramos conocer sus particularidades, además de sostener un diálogo ameno con Abel Prieto Jiménez, escritor y su actual presidente. Otro momento de gran relevancia fue la visita a la Galería “Mariano Rodríguez”, especializada en arte popular de nuestra América y donde los que participamos pudimos ver la exposición “Viaje de la tierra del Hermano Venado”.

Pero lo más atractivo fue conocer la historia de la Casa de las Américas, a partir de la exposición “La línea de la vida». La muestra es una suerte de recuento histórico de sus 60 años de labor ininterrumpida. La idea original es del Consejo de dirección de la Casa y cada una de sus áreas.

El concepto y montaje, dirección de Comunicación e Imagen, dirigido por Maité Hernández Lorenzo, y la Oficina de Diseño dirigida por Pepe Menéndez. En especial, al trabajo del programa Memoria de la Casa y sus trabajadoras Sylvia Gil, Chiki Salsamendi y Ana Cecilia Ruiz. La curaduría y el diseño museográfico son sorprendente, al convertir a toda la Casa en una verdadera galería de arte. Ningún espacio se hace ajeno a la misma. Con los diseños gráficos de Pepe Méndez, la relación entre coherencia y espacio físico permite un deleite único para el público que puede presenciar y deleitarse con el ingenio creativo de este diseñador, que una vez más demuestra su amplio dominio del oficio y su exquisito gusto.

Nuestro guía por la exposición fue el joven Ernesto Teuma Taureaux, quien demostró sus amplios conocimientos acerca de las seis décadas de historia de la promoción cultural que ha realizado Casa de las Américas. La primera parte de la exposición muestra la primera década de trabajo. Donde se destacan los sueños fundacionales de los diferentes hombres y mujeres guiados por Haydee Santamaría; se puede observar a través de cada foto, carta, libro y cartel que se muestra en la misma. Aquí distinguir el segmento dedicado al Premio Literario que entrega esta institución y el acta del primer jurado donde estuvieron reconocidos escritores e intelectuales de Cuba y América Latina y del Caribe. En esta primera década distinguir La Rosa Sangrante, del guantanamero Alfredo Rosgar, símbolo del primer Encuentro de la Canción Protesta celebrado en la Casa y que después desembocaría en el movimiento de la Nueva Trova.

En la segunda década de esta exposición destaca una Arpillera, de la cantautora y artesana Violeta Parra, que no es más que una técnica textil originaria de Chile. Los años 80 colocada en la subida de las escaleras nos sorprende con la presidencia del pintor Mariano Rodríguez; la fotografías de los dos Encuentros de Intelectuales por la Soberanía de Nuestra América y el apoyo desde la cultura a la Revolución Sandinista, en Granada y las guerrillas en Centroamérica.

Los 90 nos sorprende en los duros años del período especial y la convención de seguir la obra de esta institución –amén de las dificultades–, con el cambio de paradigma del autofinanciamiento. En 1992 “Nuestra América ante el quinto centenario” que fue una toma de posición frente a los fantasmas del colonialismo y por los pueblos indígenas. En 1994 se muestra el inicio del primer Programa de Estudio sobre la Mujer, a los que con el decursar de los años se unirían el de Latinos en Estados Unidos, Culturas Originarias y Afroamérica.

Y el nuevo milenio, con el aniversario 50 de la Casa siendo un momento de fiesta. El comienzo de los años temáticos y la Casa como ventana y enlace cultural con los gobiernos progresistas. Además del encuentro Casa Tomada, donde los jóvenes artistas, escritores e intelectuales de la región se reunieron como un ejemplo de unión entre la vanguardia artística de Cuba con la región.

La exposición acaba con la máquina de escribir de Conrado Bulgado, quien fue funcionario de relaciones internacionales de la Casa y quien tuvo la tarea de inventariar la mayor parte de los bienes culturales que protege el centro.

Esta exposición tiene un gran significado porque muestra parte de la obra cultural de la nación cubana en estos 60 años de existencia de la Revolución. Por lo que visitar esta prestigiosa institución para disfrutar de esta “Línea del tiempo” –hecha exposición– es una experiencia que no se puede perder.



Un libro sobre las fiestas de Sapos y Chivos

Una de las experiencias más interesantes que se puede tener con respecto a la cultura popular tradicional en Cuba son las parrandas del centro del país. Surgidas como una celebración con fines religiosos en la otrora Villa de San Juan de los Remedios, se fue expandiendo por todo esa geografía hasta llegar a nuestros días como una de las obras del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarada por la UNESCO en 2018. Muchas han sido en los últimos años las iniciativas que se han realizado por la visualización nacional de esta importante tradición cubana, donde destaca el programa Parrandeando del canal Educativo 2.

Una de las parrandas de mayor arraigo y más longevas son las celebradas en el territorio villaclareño de Camajuaní. Las parrandas camajuanenses son testigos de una imborrable huella de tradición e historia, dejada a través del tiempo en sus calles y en su pueblo. Según se conoce, estas son un desprendimiento muy fructífero de las parrandas remedianas que llegó movida por asentados en esta tierra de valles fértiles unidos a otros naturales que veían en ellas la posibilidad de sacar negocios a un fenómeno de masas

Así, después de tres o cuatro años de pruebas y organización, el 6 de enero de 1894 realizan las primeras parrandas en el municipio. Dos barrios, uno en la loma (Chivos) y otro en los bajos cerca de la cañada (Sapos) pasean sus carrozas en una «lucha» fraternal que se enraizaría hasta los días de hoy.

Y sobre esta importante tradición el escritor Alejandro Batista Lópe, ha realizado un libro de testimonio titulado Camajuaní Parrandero; en sus 256 páginas se pueden comprender la naturaleza y arraigo popular de esta tradición. En los trabajos de plaza, el origen de los cabezones, la artesanía popular y los diseños de carrozas y vestuarios se puede entender el sentido de dichas celebraciones.

Reconocer que este texto es una excelente fuente de consulta porque recoge el conocimiento y las experiencias de sus portadores principales, hombres y mujeres de Camajuaní que a lo largo de muchos años han sabido mantener dicha tradición, pero con características propias y diferentes a las de Remedios.

Su autor, Alejandro Batista, proveniente del barrio de los Chivos, siendo un importante promotor y defensor de las parrandas y las tradiciones de Villa Clara. Esto debido a que es hijo de René Batista Moreno, uno de los discípulos y amigos de Samuel Feijoó y quien le pusiera el epíteto del “Doctor Manigua”.

Su madre, María López Martínez, artesana y pintora popular que con su labor ha engalanado muchas parrandas, fue merecedora del Premio Memoria Viva que entrega el Centro Nacional de Casas de Cultura, y el de Investigación Cultural “Juan Marinello».

Por lo que no podemos decir que el libro Camajuaní Parrandero es obra de casualidad ni del interés aislado de un hombre. Sino que es fruto de la pasión investigativa de un portador de la cultura popular que quiso recopilar estos testimonios para las futuras generaciones de parranderos e interesados.

Otro valor que tiene este libro es la riqueza que aportan sus imágenes como el más valioso testimonio gráfico del quehacer diario de los que hacen y viven las parrandas. Y digo quehacer diario porque aunque se celebran un solo día, los que están encargados de su realización la piensan y la ejecutan todo el año. También hay que señalar que Alejandro Batista no dejó ningún detalle suelto; todos los elementos que se conciben para estas fiestas están bien reflejados por sus hacedores.

En ello destacó los capítulos La guerra publicitaria, más de un siglo de ingenio popular; Antonio Cabrera Reyes, constructor de cabezones; El arte de la pirotecnia y Las comparsas y sus grupos callejeros. Además de homenajear a las figuras más destacadas, es en las páginas dedicadas a Antonio Cabrera Reyes y Roberto Prieto González donde se puede sentir con mayor hondura este reconocimiento.

Cada 19 de marzo, día de San José y patrón del barrio de los Sapos, se puede disfrutar de las parrandas de Camajuaní. Siempre teniendo en cuenta la rivalidad que vivirán losCchivos amparado por Santa Teresa y que recorre los barrios de este pueblo de Villa Clara con sus emociones y alegrías.

Libros como estos son dignos de respeto y la más profunda admiración, porque permiten que las esencias de la nación cubana sigan vivas a través de la investigación y la literatura.



Suero de arte contra la COVID-19 (+ videos)

El arte como premisa fundamental de la nación Cuba es un elemento presente en cada pena y gloria de nuestra Historia. Por esos en estos momentos donde la pandemia de coronavirus ha confinado a muchas personas en sus casas, los jóvenes artistas, escritores e intelectuales de la Asociación Hermanos Saíz se reunieron en la tarde del viernes para realizar una trasmisión online. En la misma, la gran mayoría de todas las filiales brindaron su arte, donde la poesía, la música y las palabras profilácticas fueron una constante.

tomada del perfil de facebook de la AHS

Por más de unas horas la alegría y el amor fueron los sentimientos que estos jóvenes trasmitieron. Con la conducción del periodista Dayron Chang comenzó esta trasmisión que se hizo posible gracias a los esfuerzos mancomunados de las productoras Lia Videos y Wajiros Film. Además del apoyo de la Asociación Hermanos Saíz. Desde La Habana, Rafael González Muñoz, presidente Nacional de la Asociación, le daba un saludo de agradecimiento a todos los miembros que participaron en esta actividad que también sirvió como homenaje a la efeméride del 4 de abril.

tomada del perfil de facebook de la AHS

En Santiago de Cuba la música por mediación de la trova fue el elemento presente; La Habana fue la representación más variopinta donde el canto, la música instrumental y la poesía que convocaban a quedarnos en casa fue el leitmotiv. Guantánamo, Camagüey, Ciego de Ávila, Villa Clara, Cienfuegos, Matanzas y Pinar del Río estuvieron repitiendo las mismas fórmulas de alegría donde estuvieron las palabras de aliento para estos momentos, seguido de la poesía y la canción de autor donde cada trovador y trovadora hizo gala de una grandeza en pos de la felicidad de las personas que estaban disfrutando esta trasmisión. Y Granma también estuvo presente con las palabras sabias que animaba a cumplir todas las normas que las autoridades sanitarias han compartido por las diferentes vías de comunicación.

Jóvenes por la Vida

Transmisión en Vivo de las presentaciones de Jóvenes por la Vida, creadores de la Asociación Hermanos Saíz brindan su arte.#CubaSalva#EstamosContigo#StreamingCuba#QuedatenCasa#CubacontraCovid19#CubaPorLaSalud#AHSCuba#LaSaludTocaATuPuerta#JovenesporlaVida#ElArteSalva#MantenteInspirado

Publicada por Asociación Hermanos Saíz en Viernes, 3 de abril de 2020

Destacar el contacto con la soprano santiaguera Vilma Ramírez en España, quien resaltó la difícil situación que vive el continente europeo en especial ese país e Italia. En los momentos finales de esta conversación que estuvo por más de cinco minutos, se pudieron escuchar los aplausos que los vecinos de Vilma realizaban como homenaje a los galenos, y Dayron recordaba cómo este pequeño gesto también se ha replicado en nuestro país, justo a la hora del cañonazo de El Morro. Como colofón de este intercambio Vilma cantó un pequeño fragmento de la canción “Gracias a la vida» y de esta forma las lágrimas y los deseos de un reencuentro para futuras conversaciones, pero sin el coronavirus, quedó en el adiós de esta artista para el pueblo cubano.

Concierto online de Buena Fe

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Publicada por Asociación Hermanos Saíz en Viernes, 3 de abril de 2020

Esta trasmisión que tenía el nombre “Arte joven en vivo”, ha sido otro ejemplo de cómo la vanguardia novel de creadores, escritores e intelectuales de la Asociación Hermanos Saíz han brindado su granito de arena en estos momentos difíciles donde parece que el futuro se desvanece y los sueños se convierten en pesadillas.

Con este pequeño gesto han dicho sí por Cuba y su cultura, además de mantener en alto los más amplios valores de humanismo y solidaridad que siempre es necesario tener presente en momentos como este. Por eso la alegría envuelve a estos jóvenes que dejaron bien sentado que si hace falta otro encuentro para seguir alegrando a Cuba y al mundo a través del arte, ellos siempre estarán presentes.



El perreo de Bad Bunny

Recientemente en las redes sociales circula el más reciente video clip del reguetonero Bad Bunny, con el título «Yo perreo sola». Han sido tantas las opiniones que me dediqué a observarlo por varios minutos para poder tener criterios para su análisis. Muchos lo catalogan de sorprendente y transgresor, cuestión de la cual mantengo algunas reservas en dichas adjetivaciones. Antes, hay que aclarar que el perreo es una forma muy particular de baile que proviene de la música urbana pero con énfasis en el reguetón. Este baile es propio de las mujeres que vemos en muchos de estos videos clip moviéndose de una forma erótica y lasciva.

Lo primero que hice fue asesorarme con Lazara Laura Yllarramendiz Alfonso, musicóloga cubana y devenida en una investigadora en estos temas de la música urbana al centrar su tesis de graduación sobre dicho género musical.

Yllarramendiz Alfonso aclaraba que tras la figura de este músico (como de tantos otros) existe una gran industria que piensa cada detalle de las cuestiones que se realizan desde el audiovisual. Por ejemplo, muchos miembros de la comunidad LGTBIQ, a partir de este video, han tomado a Bad Bunny como un elemento de identidad por la simple cuestión de verlo travestido en dicho material.

Bad Bunny se caracteriza de mujer en su último video, Yo Perreo Sola, y suma 2,5 millones de visitas en Youtube en cuatro horas

Apuntar que travestirse de mujer no es ningún elemento de trascendencia en la música como muchos plantean. Hace aproximadamente más de 30 años que Freddie Mercury había realizado en un video clip titulado I want to break free. En esta canción sí había un genuino reclamo y protesta por las cuestiones asociadas a la condición sexual. Este video sí fue trasgresor y sorprendente en su momento donde generó muchas polémicas en una época donde era tabú abordar las cuestiones por condiciones de sexo, género e identidad. Además de la existencia de la propagación y desconocimiento sobre el virus del VIH-SIDA.

Detrás de Bad Bunny hay todo un mecanismo y “tanques” pensantes de la industria musical que mueven a los artistas a tendencias y actitudes según los estudios de públicos. Los mismos deben cumplir estos reclamos de dicha industria, sino la misma le da la espalda, hecho que demuestra que no es muchas veces el talento, lo que promueven las transacciones del la música y el entretenimiento. Agregando que los estudios de públicos en estos momentos son muy buenos, por toda la información que les brindamos voluntariamente a través de las redes sociales, plataformas para los estudios de tendencias y gustos.

Aun así este video, donde se puede ver a Bad Bunny perreando, sigue estructurando cuestiones de la violencia simbólica, donde el cuerpo femenino no es sujeto, sino objeto. Por lo tanto, no existen cambios de paradigma, ya que se reproducen los mismos valores de consumo y sexualización de la imagen. Amén de la excelencia en la fotografía, dirección de arte, producción, edición y posproducción.

Por estas cuestiones son importante los estudios que realiza la musicóloga Lazara Laura Yllarramendiz Alfonso dentro de la música urbana. Así como la divulgación de sus análisis, porque son una importante herramienta para críticos, periodistas y público en general en ras de contribuir a un juicio crítico de la realidad social. Además, el abordaje de temas referentes al consumo cultural constituye un elemento fundamental en la educación musical de las futuras generaciones.



Marta Valdés y la importancia de sus palabras

Un día de esos cualquiera –que parecía no traerme alguna sorpresa, hasta que mi paso inquietó por la calle Enramada de mi querida ciudad de Santiago de Cuba– me lleva hasta la librería Amado Ramón Sánchez (Ateneo). En la búsqueda encontré el libro Palabras de la autora musical y guitarrista Marta Valdés.

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Conversando con el gran houngan del vudú en Cuba

Una de las experiencias más importantes de vida es poder compartir con los portadores de la cultura popular en su propio medio. Hoy tuve el parecer de hablar con el gran houngan Pablo Milanés, quien es un reservorio espiritual de las tradiciones haitianas en Cuba. Una de las religiones de matriz africana radicada en el Oriente de Cuba es el vudú, que aunque viene de Haití, con el paso de los años tiene su variante cubana, bien descrita en el libro el Vudú en Cuba.

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