Miguel C. Francisco Reynaldo


Intermezzo para la vanguardia: las artes pl√°sticas en un poema de Reinaldo Cede√Īo*

La poesía nos eleva hacia las cumbres más altas del espíritu.

La pintura es la más alta expresión de la capacidad y la belleza.

Fidelio Ponce de León

 …pintura y poesía nacen de una misma matriz, aunque ambas crezcan por caminos propios.

Gabriela G. Azcuy

I

El arte, plantean los investigadores Luis √Ālvarez √Ālvarez y Juan F. Ramos Rico, ‚Äúes una modalidad especial de la cultura que se desarrolla ante todo como un lenguaje espec√≠fico en la que el conjunto de sus lenguajes est√©ticos se interrelacionan (la poes√≠a sirve de texto para la canci√≥n y el aria; la escultura se vincula con la arquitectura y la literatura se relaciona con el cine, el teatro, la danza, la pintura)‚ÄĚ[1]. Por su parte, la Doctora en Ciencias Filol√≥gicas Amparo Barrero Morell enfatiza en que ‚Äúel tema de las relaciones, influencias e interferencias entre las distintas artes, [‚Ķ] es un problema complejo‚ÄĚ[2] que cr√≠ticos, acad√©micos, entre otros especialistas, han intentado resolver desde diferentes perspectivas. O sea, estamos ante un campo de estudio vasto y diverso, en donde la relaci√≥n entre artes pl√°sticas y literatura, probablemente es el de m√°s quehacer investigativo.

En el universo de los estudios literarios cubanos, no pocos se han ocupado de revelar el intr√≠ngulis de los nexos entre ambos lenguajes expresivos. En la n√≥mina tenemos, por ejemplo, al escritor Jos√© Lezama Lima, miembro del Grupo Or√≠genes,[3] quien se interrogaba, en el libro La cantidad hechizada (Letras Cubanas, 2010), sobre: ¬ŅQu√© br√ļjula adoptar para la navegaci√≥n de poes√≠a y pintura cubanas en siglos anteriores?, desarrollando, en lo sucesivo, un sistema de pensamiento al respecto. Posteriormente el narrador y ensayista Reynaldo Gonz√°lez, con Lezama Lima: el ingenuo culpable (Letras Cubanas, 1994), escudri√Īar√≠a lo derivado de ese cuestionamiento a partir, sobre todo, de an√©cdotas personales del autor de Paradiso, que arrojan luces acerca de las m√ļltiples reflexiones,¬† enfoques y definiciones que tuvo acerca de un fen√≥meno conocido, entre otros nombres, como intertextualidad y transposiciones.[4]

Resulta oportuno destacar, que otros origenistas igualmente buscaron explicaciones a las relaciones pl√°stico-literarias, de lo cual da fe el poeta, narrador y ensayista matancero, ensayista Aram√≠s Quintero en El tiempo y el grabado en la poes√≠a de Eliseo Diego, donde particulariza en la producci√≥n po√©tica del Premio Nacional de Literatura (1986), y el reflejo de ese g√©nero de las artes pl√°sticas. Roberto M√©ndez Mart√≠nez, tambi√©n ensayista ‚Äēy poeta‚Äē, estudioso de diversos procesos relacionados con la poes√≠a insular, y conocedor de los aportes del citado grupo,[5] de cuya membres√≠a salieron otros premios nacionales de literatura como Cintio Vitier (1988) y Fina Garc√≠a-Marruz (1990), publicar√≠a el art√≠culo ‚ÄúLas Artes Pl√°sticas en la poes√≠a de Fina Garc√≠a-Marruz‚ÄĚ, [6] en el cual repasa la fecunda confluencia que establece la poetiza entre su discurso po√©tico y las artes pl√°sticas, en los poemas Transfiguraci√≥n de Jes√ļs en el Monte, ¬†Ama la superficie casta y triste y El retrato de Ponce.

Las referencias anteriores manifiestan el inter√©s por explicar estas relaciones, y que las mismas constituyen un √°rea abierta a diversas indagaciones. M√©ndez Mart√≠nez, sabiendo la necesidad de dirigir las miradas hacia ese punto, escribir√≠a, que ¬†‚Äúel nexo que se establece entre la literatura y la pl√°stica, espec√≠ficamente entre poes√≠a y pl√°stica, en la cultura cubana [a√ļn] han sido muy pocos estudiados, a pesar de la riqueza manifestada por ellos en la historia del arte insular‚ÄĚ.[7] ¬†No es de extra√Īar entonces que en rese√Īas, art√≠culos y ensayos disponibles, fundamentalmente, en las revistas culturales,[8] palpiten los actuales derroteros acerca del tema. Estos trabajos convergen, de un modo u otro, en que la pl√°stica como dominio del espacio y la poes√≠a como dominio del tiempo ‚Äúcoquetean‚ÄĚ desde complejos sistemas simb√≥licos, para dar material creativo a los ‚Äúpoetas gr√°ficos‚ÄĚ, cultivadores de la denominada pintura escrita o literatura de la pl√°stica.

Cualesquiera sean los apelativos, lo primordial en ellos es que no se desvirt√ļa la esencia de ese tipo de creaci√≥n, con las se que llega a describir caracter√≠sticas puntuales de obras y autores de la pl√°stica, a trav√©s de im√°genes (alegor√≠as) para emitir respuestas emocionales: ‚Äúrecurso sumamente √ļtil ya que le permite al autor agregar profundidad y textura a su obra, en forma similar a como un escultor agrega niveles de refinamiento a su estatua‚ÄĚ,[9] Esta tesis, de conjunto con los criterios hasta ahora abordados, servir√°n de pre√°mbulo para vislumbrar tales convergencias en la poes√≠a contempor√°nea santiaguera, heredera de la rica tradici√≥n literaria, de la isla y la regi√≥n, por donde desfilan el dibujo, la escultura, la pintura, el grabado, el retrato, entre otras t√©cnicas.

II

Poetas de generaciones y √©pocas diferentes nacidos Santiago de Cuba, pueden catalogarse como poetas gr√°ficos si leemos atentamente algunos de sus textos, pues salta a la vista el cultivo de esta manera de canalizar sus inquietudes a trav√©s de la poes√≠a. En apretad√≠sima s√≠ntesis:[10] Manuel J. Rubalcaba (1769‚Äď1805): A Nise bordando un ramillete; Jos√© Mar√≠a Heredia (1803-1839): En un retrato. Del autor proscripto‚Ķ);[11] Jos√© Manuel Poveda (1888‚Äď1926): La Estatua y Ante el retrato de Madame A.D;[12] Efra√≠n Nadereau (1940);[13] Jes√ļs Cos Causse (1945-2007): Retrato al √≥leo, El pincel y el pintor y[14] Elogio y eleg√≠a a una mujer;[15] Antonio Desquir√≥n (Santiago de Cuba, 1946): Fra Giovanni da Fi√©sole decora el landhuis Cenepa;[16] Jos√© Orp√≠ Gal√≠ (1953): Un pincel para Frida Kahlo;[17]

tomada del blog la isla y la espina

Y dos exponentes, de los nacidos despu√©s de los a√Īos 60¬ī del pasado Siglo XX: Frank Dimas Fuentes Danger (1966): Para el fantasma de Van Gogh en el camino y Dimas mirando un cuadro de Gaugu√≠n.[18] Y ¬†Reinaldo Cede√Īo Pineda (1968) con Toulouse‚ÄďLautrec e ¬†Intermezzo para Fidelio Ponce de Le√≥n,[19] este √ļltimo asumido como objeto de an√°lisis en el presente trabajo, debido a que en √©l, claramente, dialogan dos m√©todos, considerados substanciales para exponer y desarrollar una composici√≥n po√©tica de esta naturaleza: el biogr√°fico (indagando en la vida del artista, conocer de su obra y elementos anecd√≥ticos) y el iconogr√°fico (estudiando las im√°genes y los elementos que se derivan de la obra).[20] ¬†

Brevemente, la obra de Cede√Īo posee caracter√≠sticas que la hacen cercana a la est√©tica de la denominada, por el investigador literario Virgilio L√≥pez Lemus, promoci√≥n Juvenil; poetas nacidos entre 1959 y 1975, de la que L√≥pez Lemus destaca, de Santiago de Cuba, a Reynaldo Garc√≠a Blanco y Teresa Melo Rodr√≠guez. Es una promoci√≥n ‚Äúdonde la palabra y musicalidad dentro del texto cobrar un inter√©s valioso inter√©s experimental. [‚Ķ] es muy nutrida [‚Ķ] lectores de mucha poes√≠a europea [y de otras latitudes] leen lo que est√° sucediendo en el mundo [y Cuba] entre las cercan√≠as de las artes visuales, [‚Ķ];‚ÄĚ [21] he ah√≠ algunas claves para acceder a Intermezzo‚Ķ

Pinta el oto√Īo, Fidelio, pinta un pez ocre y el/Pulm√≥n que te falta. Puerto Pr√≠ncipe parece una/ campana, un vaho de letan√≠a; las beatas se/cuelgan del rosario. / Fidelio, pinta una mancha blanca, una c√≥lera/helada. Pinta un ni√Īo en penumbra, pinta detr√°s/de un cuadro de Academia, pinta por la/ comida, pinta todos los a√Īos extraviados. / Fidelio tiene la oreja intacta, pero sangra. /En su sombrero cobij√≥ el amanecer, sus manos/son dos surcos su nariz una daga. /Un espectro de luz en la pared, Fidelio Ponce de Le√≥n/ un pulm√≥n que nos falta.

Construido en 13 versos y cuatro estrofas, el poema gravita en torno a la recapitulaci√≥n de la vida y obra del pintor cubano, de la primera mitad del siglo XX, Fidelio Ponce de Le√≥n (Camag√ľey, 1895‚ÄďLa Habana, 1949). Lo presenta rodeado en una aureola rom√°ntica, conform√°ndose una imagen de ida y vuelta propia del alimento literario, asimismo de la pl√°stica. ¬†Intencionalmente el pintor es definido como un pulm√≥n que nos falta, por la ponderaci√≥n que primar√° en la simbiosis pintor (humano)‚Äďobra, necesidad de un acercamiento (conocimiento) para el receptor (lector). Por ello, en el poema se introduce y pone √©nfasis en el drama humano: estados mentales, inquietud, preocupaci√≥n, goce, perplejidad y c√≥lera. As√≠ el lector entra en consonancia con el drama del pintor, marcado por los avatares de la √©poca que le toc√≥ vivir y por la enfermedad (tuberculosis), que se reflejar√≠a como una constante en su obra pict√≥rica, la cual puede resumirse como, ‚Äú√≥leos muy empastados, lechosos, figuras alargadas y poco definidas (monocromatismo), ciertas abstracciones, temas melanc√≥licos relacionados con enfermedad, muerte y religi√≥n‚ÄĚ,[22] que no eran para √©l temas literarios.

La l√≠nea dram√°tica, que tiene por asunto el conflicto humano, se va observar en Intermezzo‚Ķ ¬†como elemento conmovedor. Debe destacarse adem√°s, a prop√≥sito de Alfredo Ram√≥n Jes√ļs de la Paz Fuentes Pons (nombre real de Fidelio), que ese halo casi m√≠tico, que en torno al mismo ‚Äďy su obra- se gener√≥, sirvi√≥ de inspiraci√≥n, con anterioridad, a poetas de la talla Nicol√°s Guill√©n, Fina Garc√≠a Marruz, Eliseo Diego y Cintio Vitier. En el caso del Fidelio de Guill√©n, poema que aparece en el libro La Rueda Dentada,[23] hay solo una devoluci√≥n al ser f√≠sico del pintor. ¬†Mientras que Fina Garc√≠a, Eliseo Diego y Cintio Vitier llegar√≠an a caracterizar a Ponce, a trav√©s del motivo de un retrato que el propio pintor realizara a la persona de la Garc√≠a-Marruz, empe√Īados en el desciframiento del texto visual a partir de la resonancia afectiva y las interrogantes filos√≥ficas, que despertaba el retrato en cada uno de ellos.[24]

Los textos po√©ticos de estos escritores, establecen otros referentes imprescindibles para entender a Intermezzo‚Ķ, en cuanto a lecturas de aspectos necesarios para desdibujar los nexos art√≠sticos. Quiz√° uno de los nexos m√°s llamativos es que Fidelio, por los a√Īos 30 del siglo XX, asisti√≥ a las tertulias literarias del doctor Emilio Rodr√≠guez Correa, coleccionista de arte y gran amigo del pintor en vida de este,[25] ¬†por lo que se infiere que el mundo literario no le fue, en absoluto, ajeno, como no lo fue para muchos otros artistas pl√°sticos de la √©poca.

Aunque del autor de Tuberculosis no constan publicaciones u otros referentes afines, el √ļltimo proyecto literario de Guy P√©rez Cisneros,[26] amigo del pintor, tribut√≥ a compilar los pensamientos de Ponce ordenados, para su publicaci√≥n, en diez cap√≠tulos, que van desde el artista visto por s√≠ mismo, su inspiraci√≥n, Dios, hasta pensamientos sobre m√ļsica (un arte por el que tuvo singular apego). De pintura y poes√≠a se accedieron solo a los dos que fungen como exergo en este art√≠culo, una suerte de revelaciones para ahondar en el poema Intermezzo‚Ķ¬† Su poes√≠a, a saber, permanece in√©dita al igual que su epistolario y refranes, empe√Īo del propio Cisneros que aseguraba que los amigos del pintor ‚Äúmuy pronto recibir√≠an noticias sobre este particular‚ÄĚ. [27] ¬†

P√©rez Cisneros enfatizaba que Ponce, ‚Äúes el √ļnico de nuestros pintores que consigue ponernos cara a cara con la muerte y con el tiempo‚ÄĚ,[28] por lo que no caben dudas que en su obra se encierran ya determinados motivos ‚Äúrecurrentes‚ÄĚ de la poes√≠a. As√≠ Cede√Īo Pineda realiza con Intermezzo‚Ķ su propio ‚Äúcuadro escrito‚ÄĚ del artista, incorporando y recontextualizando, a trav√©s del discurso po√©tico, tres obras pict√≥ricas emblem√°ticas: Las Beatas, Tuberculosis (1934) y Ni√Īos (1938), trilog√≠a donde se sustenta, seg√ļn los cr√≠ticos, el peso de la obra de Ponce.

Inicialmente el poema muestra una transici√≥n simb√≥lica, que parte del motivo del oto√Īo (situaci√≥n atmosf√©rica), conect√°ndose sucesivamente con alusiones a los tonos y a los colores que corporizan la existencialidad lacerante del pintor: Pinta el oto√Īo, Fidelio, pinta un pez ocre y el/ pulm√≥n que te falta/‚Ķ pinta una mancha blanca, una c√≥lera/ helada. Pinta un ni√Īo en penumbra‚Ķ ¬†El oto√Īo, como recurso po√©tico, se utiliza en el verso para introducir el tiempo (situaci√≥n temporal), en tanto razonamiento sobre el misterio que implica esta estaci√≥n para el hombre. Este tiempo en Intermezzo‚Ķ lleva cuotas del pasado y el presente (viaje de ida y vuelta), y¬† aboga por un coloquio (a)temporal donde la palabra pinta, imperativa dentro del poema constituir√° la respuesta ‚Äēsimb√≥lica‚Äē del pintor, con los c√≥digos propios de su conglomerado creacional, denotando una acci√≥n comunicativa que a su vez es la acci√≥n posible para su mundo. ¬†

El modo que se utiliza para ¬ī¬īdialogar‚Äô‚Äô con el sujeto l√≠rico (el pintor), es significativo en tanto no se comprende a este desaparecido. Se le trasmite seguridad para continuar con su creaci√≥n pues Ponce, incomprendido por muchos, tuvo una ejemplar dedicaci√≥n al arte, de una lucha ‚Äútriunfante‚ÄĚ contra la miseria, la enfermedad y la academia.[29] ¬†De √©l se dijo que pintaba con desprejuicios t√©cnicos y motivos de tradici√≥n cl√°sica con estilo vanguardista y fueron sus obras enigm√°ticas y m√≠ticas. ¬†La atm√≥sfera irreal, matizada por los colores oto√Īales, ser√° su sello en contraste con otros creadores que para la √©poca (d√©cada de los a√Īos 30 y parte de la d√©cada de los 40 del pasado siglo XX) se afanaban por expresarse mediante un ‚Äúcolor cubano‚ÄĚ. Ponce hace suya una pintura sin color, con la que logra sus obras m√°s elocuentes y que el poeta como ‚Äúgraf√≠a‚ÄĚ no desde√Īa y le da seguimiento hasta la √ļltima estrofa: espectro de luz en la pared.

La insistencia en la palabra pinta, extrapolada al contexto de Ponce, se enarbola como una filosof√≠a de resistencia y de fuga a sus horizontes imaginarios, a la lucha del pintor, entre otros cap√≠tulos, contra la corriente acad√©mica en las artes pl√°sticas cubana de su tiempo: pinta detr√°s/ de un cuadro¬† de Academia, un contenido¬† que se constata a trav√©s del testimonio del propio pintor en el que se define esta ‚Äúcruzada‚ÄĚ creativa: ‚ÄúEn mi adolescencia [‚Ķ] fui el primero en combatir a la academia, [‚Ķ]: con mis obras echadas de dentro y afuera y trazadas con las l√≠neas de mi esp√≠ritu, trataba de romper, de aniquilar toda forma carcomida de la mediocridad‚ÄĚ. [30]

A pesar de los detractores, el vagabundeo, la inestabilidad y el alcoholismo, predomin√≥ en √©l el talento, que lo llev√≥ a exponer en importantes salones nacionales e internacionales. Pudo conocer y compartir adem√°s con pintores como Wilfredo Lam, Servando Cabrera, Carlos Enr√≠quez, Amelia Pel√°ez, por solo citar algunos. La dimensi√≥n conmovedora y sui g√©neris de Ponce contribuy√≥ a penetrar en el importante c√≠rculo de creadores de la pl√°stica de la primera mitad del siglo XX. Incluso Servando Cabrera Moreno, en ocasi√≥n de visitar una exposici√≥n en el Capitolio qued√≥ absorto frente a un cuadro de √©ste expresando que ‚Äúla pintura era algo m√°s de lo que yo estaba haciendo‚ÄĚ.[31] Se desconoce cu√°l fue la obra que afect√≥ el ojo avezado de Servando, pero con los ejemplos del poema, utilizando la hol√≠stica en la comprensi√≥n del fen√≥meno art√≠stico, se pueden ilustrar algunos hechos trascendentales del imaginario de Ponce.

En Ni√Īos, una de las piezas m√°s conocidas y apreciadas del pintor, los personajes, aparentemente, se presentan como si habitaran en otra dimensi√≥n, envueltos en una atm√≥sfera de irrealidad. En Intermezzo‚Ķ encontramos a un ni√Īo en penumbra, detalle de singular referencia que adquiere una dimensi√≥n altamente sensible y de significativa importancia sujeta a dos posibles variables desprendidas de un r√°pido bosquejo biogr√°fico: el Ponce profesor de pintura de ni√Īos pobres en sus andares y el Ponce ni√Īo en su tierra natal.

La segunda variable puede ser an√°loga con la obra Ni√Īos, en la que Cede√Īo Pineda, al plasmar el nombre de Puerto Pr√≠ncipe en la primera estrofa del poema, deja entrever un mensaje que conlleva a otras b√ļsquedas, sino todo quedar√° a medias.¬† Tal es as√≠ que ese Puerto Pr√≠ncipe que parece una campana, / un vaho de letan√≠a, en la obra de Ponce, seg√ļn estudiosos de su vida y obra, es el lugar que ‚Äúse revela como factor mod√©lico de comportamiento regional, pero indiscutiblemente de repercusi√≥n nacional: la cultura camag√ľeyana‚ÄĚ.[32] Y si de analog√≠as se trata, entre el Fidelio de Cede√Īo y el de Guill√©n hay una comuni√≥n en ese sentido: al Fidelio de Guill√©n lo buscaban un s√°bado del siglo XVI nada m√°s y nada menos que en Camag√ľey, ‚Äúporque Ponce de Le√≥n ha llevado de √©l, como el m√°s firme equipaje, una incalculable fantas√≠a para la lectura y escritura de los m√°s profundos e √≠ntimos mensajes‚ÄĚ.[33]

De la mano Marcos Antonio Tamames Henderson, investigador camag√ľeyano, nos llega una referencia acerca de lo que puede ser ese ni√Īo en penumbra (a prop√≥sito con el desciframiento de los mensajes del texto po√©tico) cuando se alude al mundo infantil de Fidelio Ponce, desde lo externo, lo social, inmerso en una conservadora y tradicional familia de esa tierra, heredera del m√°s aut√©ntico catolicismo en Cuba:

Con tan solo 8 a√Īos, tras la muerte de su madre y un infructuoso intento de relaci√≥n con su madrastra, Fidelio Ponce se distanci√≥ de su padre, quien cubr√≠a las cr√≥nicas religiosas en la prensa local, y pas√≥ a vivir con sus t√≠as [quiz√°s las beatas que cuelga del rosario], solteronas de fuerte religiosidad y vida introspectiva, quienes no dudar√≠an en inscribirlo en las Escuelas P√≠as, espacio que termin√≥ por marcar en √©l un mirar franciscano al entorno.[34]

La religiosidad se sumar√°, indisolublemente, a lo subjetivo de Ponce, quedando evidenciada desde la aprehensi√≥n de su experiencia infantil. ¬†El amor a Dios, en una parad√≥jica manera de materializarlo en su adultez, lo llev√≥ a la convicci√≥n que la inspiraci√≥n para sus cuadros estaba tomada de su mundo interior, del mundo de Jehov√° y el mirar franciscano del entorno, herencia familiar, justifica la menguada econom√≠a a la hora de vivir de sus cuadros, sobre todo los retratos, que seg√ļn √©l le permit√≠an vivir hasta los hombros, pero lo dem√°s le permit√≠a vivir hasta el m√°s all√°.[35] O sea, la posteridad que siempre busc√≥, un √≠tem socr√°tico de sobrevivir a la propia muerte.

Ponce hizo suyo el adagio popular que los locos y los ni√Īos dicen la verdad y lleg√≥ a firmar algunas sentencias o reflexiones donde se catalogaba como ‚ÄúEl Loco Ponce‚ÄĚ. La penumbra es una de sus verdades (las art√≠sticas y las vividas); la locura, otro estado de creaci√≥n que en la met√°fora del poema se le relaciona con un icono de la pintura universal, Van Gogh: Fidelio tiene la oreja intacta pero sangra‚Ķ/ En su sombrero cobij√≥ el amanecer, sus manos dos surcos, su nariz una daga.

De pronto el pintor cubano se transfigura y se hace partícipe de las características de un análogo cultural, de un sujeto simbólico fundamental de las artes plásticas y la cultura universal.  Fidelio se entrevé entonces como nuestro Van Gogh tropical, recurriendo a un apelativo más idóneo, que a través de la función tropológica de esta parte volvemos a la fuerte lucha Contra la Academia propuesta con anterioridad.

Este recurso en el poema lleva a otras lecturas como, puntualizar en el sustrato cultural general requerido para enfrentar textos con dichos nexos.  Van Gogh, como artista, perteneció a una generación de pintores seguidores del Impresionismo, movimiento pictórico francés de finales del siglo XIX que apareció como reacción contra el arte académico. El movimiento impresionista, un arte de vanguardia, es considerado el punto de partida del arte contemporáneo mundial, de ahí que Ponce signifique un punto de partida, referente a técnicas pictóricas, para el arte contemporáneo cubano.

Los impresionistas, en contraposici√≥n con el academicismo franc√©s, llevaron la pintura al aire libre y los temas de la vida cotidiana a un punto significativo. Y aunque estos y los postimpresionista, como Van Gogh, estuvieron muy influidos por la vivacidad del colorido, hecho art√≠stico ajeno para los cuadros de Ponce, la intenci√≥n en el poema est√° m√°s bien dirigida a legitimar los postulados de la vanguardia. Con la ‚Äúoreja sangrante‚ÄĚ el poeta proporciona a Ponce otro itinerario, de los muchos que imaginariamente sigui√≥, esta vez como disc√≠pulo o compa√Īero del holand√©s, quiz√°s en el so√Īado Taller del mediod√≠a,[36] enfatiz√°ndose que con estos itinerarios se recalca el car√°cter de ‚Äúcaminante‚ÄĚ de Ponce, que dec√≠ase adem√°s del linaje del El Greco y pariente de un pintor europeo de apellido Henner, que seg√ļn √©l hab√≠a sido su abuelo.

Todo ello resulta ilustrativo para la batalla precisamente que Fidelio libr√≥ contra el academicismo cubano y contra aquellos que devaluaban su obra, a√ļn cuando desde su fuero interno se sent√≠an atra√≠dos por la magnificencia y espiritualidad del ocre m√≠stico, y en consonancia se nos remite (en la doble lectura) al violento enfrentamiento de Van Gogh con otro grande de la pintura universal: Paul Gauguin; resultado por lo cual se cercen√≥ la oreja. ¬†

El poeta, dramaturgo, novelista y actor francés Antonin Artaud, proclamaba que van Gogh no era loco, pero que sus cuadros mezclas incendiarias, bombas atómicas, cuyo ángulo de visión, comparado con el de todas las pinturas que hacían furor en la época hubiera sido capaz de trastornar gravemente a la burguesía dominante.[37] Fidelio también padecía de una locura justificada. Y Si Van Gogh se coronaba el sombrero con velas para pintar paisajes naturales, Fidelio no se separaba de su sombrerón, una extensión de sus pensamientos, para visualizar sus temas cotidianos e íntimos, viendo llegar e irse las horas, cobijando el amanecer cual fenómeno de la iluminación personal.

III                            

A modo de conclusi√≥n, con Intermezzo para Fidelio Ponce de Le√≥n, se denota las posibilidades que estos textos ofrecen para los estudios de y sobre poes√≠a en el territorio santiaguero. Con √©l se corrobora la armon√≠a entre las est√©ticas del lenguaje visual (como medio de conocimiento y reflejo de la realidad expresiva). Y el literario (donde el escritor afirma ‚Äēo niega‚Äē y expresa emoci√≥n personal para reflejar un hecho real o ficticio), en funci√≥n y sentido de lo traslaticio, simb√≥lico, sugestivo, sugerente e imaginativo. Da cuentas de los empe√Īos por revisitar las artes pl√°sticas (extensivo a otras artes), desde la apoyatura que ofrece la coexistencia fenomenol√≥gica de la contemporaneidad, que amalgama y exige del creador (los creadores) miradas criticas y m√ļltiples, para tributar expeditamente a la construcci√≥n del tejido cultural.¬†

El poema es un replanteo del simbolismo pictórico y personológico del pintor, sin traicionar la organización ideológica del sistema que le dio origen. El resultado de estas asociaciones, por sobre todas las cosas, es reflejar el espíritu del ser humano, lugar donde los matices psicológicos, cual recursos literarios, ofrecen las mejores perspectivas a la hora de producirse el intercambio, redescubrimiento, entre otros aspectos, los colores propios en las creaciones de Fidelio.  

 

NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGR√ĀFICAS

[*]Reinaldo Cede√Īo Pineda. Poeta y periodista. Miembro de la UNEAC y de la UPEC. ¬†Obstenta importantes premios como el Nacional de Periodismo Cultural (prensa escrita), 1998 y 2001; el de Cr√≠tica de Artes Pl√°sticas Santiago de Cuba 2004; 26 de Julio, Uni√≥n de Periodistas de Cuba, 2000 y 2012; Caracol, UNEAC, 1999, 2002 y 2004 y el Hermanos Loynaz de poes√≠a en Pinar del R√≠o, en 2011. Colaboraciones suyas aparecen, entre otros peri√≥dicos, en el Juventud Rebelde, Tribuna de La Habana y Sierra Maestra, as√≠ como en las revistas Revoluci√≥n y Cultura, Bohemia, Del Caribe, Sic, Mujeres y El Caim√°n Barbudo. Entre sus libros publicados se destacan Nadie se llama tristeza (Ediciones Inspiraci√≥n, 1997); Son de la loma. Los dioses de la m√ļsica cantan en Santiago de Cuba (Editorial Musical de Cuba, 2002); Cartas a Saturno. Dulce Mar√≠a y Flor Loynaz (Ediciones Santiago, 2003); A capa y espada, la aventura de la pantalla (Fundaci√≥n Caguayo/Editorial Oriente, 2011); El hueso en el papel (Periodismo literario. Editorial Oriente, 2011); Poemas del lente (Ediciones Loynaz, 2012) y La edad de la insolencia (Ediciones Caser√≥n, 2013). Es creador del blog La Isla y la Espina y del Concurso Nacional de Promoci√≥n de la Lectura, Caridad Pineda in memorian. Conduce adem√°s la pe√Īa literaria P√°ginas Abiertas. ¬†

[1] Lu√≠s √Ālvarez √Ālvarez¬† y Juan Francisco Ramos Rico: Circunvalar el arte. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2003, p. 61.

[2] Amparo Barrero Morell: Julián de Casal y la transposición de las artes. Editorial Oriente,1995, p.4

[3] El Grupo Orígenes (1944-1954), nucleado en torno a la revista Orígenes, cuyos miembros asumieron el encargo de construir el canon de la poesía cubana, tuvo una particular inclinación hacia el tema de las relaciones artísticas así como por sus aportes a la cultura nacional desde discusiones sobre arte y nacionalismo, nacionalismo literario e historia política.

[4] La intertextualidad, b√°sicamente, es la relaci√≥n entre textos escritos u orales. Sin embargo, algunos consideran que lo intertextual va m√°s all√° de esta visi√≥n, ya que los textos son ideas que viajan, metamorfoseadas o transfiguradas, de una obra a otra.¬† El escritor Franz Kafka, dec√≠a que las ‚Äúideas‚ÄĚ est√°n all√≠, en el aire, para todos, y alguien tiene la suerte, pero la vista de apropiarse de alguna. Por ejemplo, la obra pl√°stica (Entendida como texto objeto de lectura. Un texto cultural si se prefiere) contiene ideas de las que se apropia, en un determinado momento, el escritor.

Las transposiciones, seg√ļn definici√≥n del historiador de literatura hispanoamericana Ivan A. Schulman, son pr√°cticas escriturales, caracterizadas por transferencias de t√©cnicas asociadas com√ļnmente con la pintura, o en otros, de ‚Äútraducciones‚ÄĚ verbales ‚Äēnarraciones descriptivas‚Äē en las que se intenta fijar en el arte literario lo que se hab√≠a dado antes en la creaci√≥n pl√°stica. ¬†Sobre esto consultar art√≠culo ‚ÄúLa vida es la ancha arena: de la pintura a la poes√≠a, ‚Äú(Disponible en http://epoca2.lajiribilla.cu/2002/n49_abril/1266_49.html), a prop√≥sito de un an√°lisis de las transposiciones en la poes√≠a de Jos√© Mart√≠.

[5] Roberto Méndez. La dama y el escorpión. Editorial Oriente, 2000.

[6] Disponible en el sitio digital CUBARTE, martes, 14 de Mayo, 2013.

[7] Roberto Méndez. Ob.Cit, p.27.

[8] En nuestro pa√≠s estas, seg√ļn el Catalogo Nacional de Publicaciones Seriadas 2010-2011, entre impresa y digitales, superan el centenar y se clasifican en art√≠sticas-literarias y tem√°ticas.

[9] Tomado de la enciclopedia libre Wikipedia.

[10] Otras figuras que ameritan mencionar son Richard Bruff Bruff, quien fuera conocido como el poeta pintor. Y al que la Doctora Luisa M. Ram√≠rez Moreira le dedic√≥ un aparte en el libro Pintura Ingenua: reino de este mundo (Ediciones Catedral, 2001). As√≠ mismo, en el Gabinete Metodol√≥gico del Departamento de Historia del Arte de La Universidad de Oriente (UO) constan dos investigaciones sobre la combinaci√≥n del oficio de la ret√≥rica y el pincel en los artistas Luis Nov√ļa y Eduard Encina Ram√≠rez. Refi√©rase a ‚ÄúLuis Nov√ļa‚ÄĚ maestro y continuador de la caricatura en Santiago de Cuba (UO, 2003) de Yudelkis Cala√Īa Guevara y Poes√≠a y pintura un universo est√©tico en la obra de Eduard Encina Ram√≠rez (UO, 2005) de Yaneiquis Sotomayor.

[11] José María Heredia: Poesías del ciudadano. Tomo I. Ediciones Toluca, México, 1832. , p. 51. (Fondos raros y valiosos Biblioteca Provincial de Santiago de Cuba Elvira Cape)

[12] √ďrbita de Jos√© Manuel Poveda. Instituto de Literatura y ling√ľ√≠stica de la Academia de Ciencias de Cuba, 1975.

[13] La obra de Efra√≠n Nadereau (Cubano nacido Hait√≠, 1940 pero inscrito en Santiago), es muy singular en este sentido y fue estudiada por el escritor Roberto Leliebre para el texto compilatorio Poes√≠a de Efra√≠n Nadereau. (Ediciones Santiago, 2010). En la p√°gina 61 dice Leliebre [‚Ķ] ¬ī¬īEn Nadereau la fiebre pict√≥rica es sustancial con su yo creativo, y a falta de oficio empez√≥ a sudarla a trav√©s de las palabras [‚Ķ].¬ī¬ī Para demostrarlo reuni√≥, para un cap√≠tulo, veinte poemas que constituyen una galer√≠a de lo m√°s representativo de la pintura del territorio: Adagio Ben√≠tez, Aguilera Vicente, Pedro Arrate, Lincon Camu√©, Ferrer Cabello, Pedro Jorge Pozo, Julia Vald√©s, Luis Nov√ļa y Carlos Carballo.

[14] Jes√ļs Cos Causse: Cr√≥nica del crep√ļsculo, p.31

[15] Jes√ļs Cos Causse: Concierto de Jazz. Editorial Oriente, 1994, pp. 37-38

[16] Antonio Desquirón Oliva: Vista aérea. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2010, pp.61-63

[17] José Orpí Galí: El encantador de serpientes Ediciones Santiago, 2001,  p. 13.

[18] Frank Dimas: Bajo Mundo. Ediciones Santiago, 2001,  pp. 49-51.

[19] Reinaldo Cede√Īo Pineda. Los corderos a la vista. Ediciones Santiago, 2005

[20] Otros poemas suyos tienen nexos con la pl√°stica, v√©ase Toulouse ‚Äď Lautre (Los corderos‚Ķp.14). ¬†Asimismo pone en relaci√≥n otras artes, ejemplo, Poemas del lente dedicado al cine.

[21] Virgilio López Lemuz. Oro de la crítica. Editorial Oriente, 2013, p.119.

[22] Fidelio Ponce de León En Galería Cubarte. Disponible en http://www.galeriacubarte.cult.cu/g_artista.php?item=129&lang=sp

[23] Nicolás Guillén: La rueda dentada. Ediciones Unión, La Habana, 1976, p. 44.

[24] Roberto Méndez Martínez: Op. Cit, pp. 41-42.

[25] Guy P√©rez Cisneros: ¬ī¬īPensamientos de Ponce.¬ī¬ī En Revista C√ļpulas. Instituto Superior de Arte. N√ļmero 13, 30 de marzo/2002, p. 57.

[26] Murió repentinamente mientras revisaba las pruebas de imprenta del mismo.

[27] Guy Pérez Cisneros: Op. Cit, p. 59.

[28] Tomado de Roberto M√©ndez Mart√≠nez: ¬ī¬īMuseo ideal. Sal√≥n independiente.¬ī¬ī En SIC¬† Revista Literaria y Cultural, No. 28, 2005, p. 8.

[29] Guy Pérez Cisneros: Op. Cit, p. 59.

[30] Ibídem, p. 61.

[31] Gerardo Mosquera: Exploraciones en la pl√°stica cubana. Editorial Letras Cubanas, Ciudad de la Habana, 1983, p. 92.

[32] Marcos Antonio Tamames Henderson. ¬ī¬īFidelio Ponce: pintor de vanguardia, insoslayable huella en la pl√°stica cubana.¬ī¬ī En¬† Revista Digital Senderos, www.ohcamaguey.co.cu [ s. n. p ]

[33]¬† √ćdem.

[34]. √ćdem.

[35] Guy Pérez Cisneros: Op. Cit, pensamientos 5 y 6, p. 62.

[36] En 1888 Van Gogh dejó París y se trasladó al sur de Francia con la esperanza de atraer allí a algunos de sus amigos y fundar con ellos un Taller que llevaría el nombre de Taller del Mediodía.

[37] Antonin Artaud: ¬ī¬īVan Goh el suicidio por la sociedad.¬ī¬ī En La Letra del Escriba, octubre 2006, No. 54, p.10.



Librerías: espacios esenciales en las nuevas realidades sociales contemporáneas

‚Äú…s√≥lo el j√ļbilo que me produce entrar en una gran librer√≠a es comparable al fr√≠o que se siente al entrar en un gran arsenal‚ÄĚ.

José Martí.

(Diario La Nación El 13 de enero de 1886)

‚ÄúLas librer√≠as son antros donde se pasean unos tipos raros que ojean lo que no compran, que hojean lo que s√≥lo pueden mirar…‚ÄĚ

César Hildebrandt

(Periodista lime√Īo)

Quien se decida a realizar una exhaustiva b√ļsqueda bibliogr√°fica, acerca de temas relacionados con las instituciones culturales en nuestro pa√≠s, podr√° percatarse de siguiente detalle: sobre las librer√≠as resultan, a√ļn, escasos los trabajos que atiendan suficientemente su quehacer y papel, en torno a procesos articuladores como el servicio y la gesti√≥n cultural o su participaci√≥n en la producci√≥n de conocimientos e intercambios de informaci√≥n y significaciones de la sociedad.

La necesidad de indagar en estas y otras zonas de profundas connotaciones para estas instituciones, cuya actividad se relaciona con las formas tradicionales del consumo de libros, radica en el largo tiempo que han estado presentes en los itinerarios y prácticas culturales[1] de muchos cubanos. Ocupan un lugar crucial en la memoria colectiva, fundamentalmente, por el interés de los servicios que prestan y de sus usos, servicios que dejaron de ser una práctica de consumo cultural[2] elitista mediado por signos de status, con peso en las competencias económicas o culturales.

Lo antes descrito les ha permitido ganarse cierta distinci√≥n y destaque en los distintos momentos hist√≥rico-culturales de nuestra sociedad, a partir de interconexiones establecidas en el tejido social, que les imprimen caracter√≠sticas ‚ÄĒquiz√°s las m√°s conocidas‚ÄĒ como las de ser soportes estructuradores de barrios y actividades culturales y lugar de afinidades cultivadas de diversas maneras: El lugar ‚Äúdonde a la memoria y la emoci√≥n se suma el encuentro, seg√ļn postulados de la sicogeograf√≠a[3]‚ÄĚ. ¬†¬†

El periodista, narrador, cr√≠tico y editor cubano Imeldo √Ālvarez Garc√≠a, da cuentas en su art√≠culo «Libros, libreros y librer√≠as‚ÄĚ, de la impronta emotiva que estos lugares tienen al plantear ‚Äúque valdr√≠a la pena compilar los criterios y an√©cdotas de los m√°s importantes escritores, artistas e intelectuales sobre las librer√≠as [donde] Saldr√≠a un libro colmado de experiencias incalculables en la memoria de cualquier densidad cultural‚ÄĚ. Aunque valdr√≠a la pena recoger tambi√©n las vivencias de otros grupos sociales, pues la permanencia y diversificaci√≥n de las librer√≠as por todo el territorio nacional[4] patentiza una de las maneras en que se han defendido, nuestros derechos culturales, en tanto, hacer usos de sus servicios,[5] ejemplifica la democratizaci√≥n y acceso a los productos culturales (espec√≠ficamente los productos editoriales).

II

Urge recuperar y organizar la mayor cantidad de informaci√≥n posible sobre las librer√≠as porque en Cuba, ‚Äúdonde se libra actualmente la m√°s aut√©ntica revoluci√≥n cultural de estos tiempos, la librer√≠a tiene un significado distinto‚ÄĚ[6], ¬†al estar sometidas, entre otras mediaciones, a las cambiantes condiciones de la realidad social contempor√°nea, caracterizada por la diversificaci√≥n (y nuevos h√°bitos) de consumo de bienes y servicios culturales que coadyuvan, de una manera u otra, a debilitar su viabilidad.

La diversificaci√≥n de este tipo de consumo, ya ocupa el centro de dis√≠miles procesos de reproducci√≥n social, lo que significa para las librer√≠as, a escala local, seg√ļn la opini√≥n del pedagogo vazco, experto en politica y gesti√≥n cultural, I√Īaki L√≥pez Aguileta, ‚Äúuna dura competencia en el sector del ocio y la cultura, teniendo en cuenta la existencia de muchas ofertas p√ļblicas y privadas, en el hogar y fuera de √©l‚ÄĚ[7].

Pese a las amenazas que se derivan de estos contextos, las librer√≠as siguen desempe√Īando, desde su objeto social, el papel primordial de asegurar la bibliodiversidad y el fomento de la lectura de los ni√Īos, j√≥venes y adultos, razones que convocan e invitan a reflexionar acerca de su lugar como espacio p√ļblico que ha de ser promovido y defendido por todos los actores de la sociedad, los que deben (debemos) reconocer los roles y funciones de estas instituciones, para hacer ciertos las distintas proyecciones y asumir la pertinencia de valorizar la oportunidad que representan para el desarrollo cultural.

Este reconocimiento puede catalogarse de estrat√©gico porque, hoy d√≠a, sobre las librer√≠as se ci√Īen no pocos pron√≥sticos oscuros, que guardan relaci√≥n por una parte ‚ÄĒy terreno de agudas pol√©micas‚ÄĒ con el empuje de las tecnolog√≠as de la informaci√≥n y las comunicaciones (Tics) consideradas, muchas veces, colaterales a todo el ciclo productivo del libro[8]. ¬†y que afecta indiscutiblemente a los actores involucrados en ese proceso, entre ellos el lector y el libro respectivamente.

Por otra parte relacionados con comportamientos culturales,[9] tanto en el √°mbito social y educativo, que indican que la pr√°ctica de lectura est√° quedando por debajo de otras pr√°cticas como escuchar m√ļsica, ver la televisi√≥n, escuchar la radio y ver pel√≠culas en el hogar gracias al amplio inventario de equipos electr√≥nicos para ello. En otros t√©rminos: desplazamientos hacia otras zonas «m√°s atractivas‚ÄĚ que dan motivos, a veces extremistas, para decir que las librer√≠as ‚Äúse est√°n vaciando aceleradamente». ¬†

Si bien en ambos sentidos existen verdades (relativas), resulta oportuno se√Īalar que estas son las nuevas configuraciones donde las librer√≠as se est√°n (de)construyendo; asimilando e integrando otras interrelaciones y din√°micas para ampliar sus servicios, que no debe ser exclusivamente la venta de libros. Configuraciones donde las Tics pueden ser, efectivamente, excelentes aliadas ante las oportunidades que ellas proporcionan[10].

III

Datos obtenidos de las encuestas sobre el consumo y prácticas culturales en América Latina[11], apuntan a que la asistencia y/o visitas a librerías están exhibiendo cifras alentadoras lo que corrobora que estos espacios constituyen un incentivo para satisfacer intereses diversos. Cuba no es la excepción.

En los estudios que se desarrollan sobre el consumo de libros (producto cultural l√≠der de la industria editorial), las visitas a librer√≠as poseen una importancia particular, en tanto contribuyen a diagnosticar el sistema de pr√°cticas relacionadas con el mismo. Preguntas dise√Īadas sobre la asistencia o visitas a librer√≠as se realizan con el prop√≥sito de diagnosticar la utilizaci√≥n (uso) de esos espacios, ambos a disposici√≥n de las personas durante todo el a√Īo, a lo cual se debe agregar que visitarlas y ser socio de alguna es una pr√°ctica f√°cil de realizar y se pondera sobre la base de la importancia, utilidad y promoci√≥n de la lectura.

La informaci√≥n de y sobre las librer√≠as, extra√≠das de estudios que indagan en otros fen√≥menos culturales vinculados con las mismas, sugiere y ¬†aporta un ¬†material nada desde√Īable para el dise√Īo y puesta en pr√°ctica de los resultados concretos de las pol√≠ticas del libro en estos espacios culturales, esfuerzos institucionales a los que se incorporan investigadores de instituciones culturales y acad√©micas, as√≠ como los propios ¬†agentes de la industria cultural del libro, preocupados, desde visiones interdisciplinares y la conveniente combinaci√≥n de recursos metodol√≥gicos, en conocer las razones por la que determinados grupos sociales asisten a las librer√≠as y a cu√°les asisten.

En perspectiva las valoraciones anteriores contribuyen a bosquejar los actuales derroteros de las librerías, que deben trabajar por superar la representación tradicional como el lugar donde se venden libros, creencias, muchas veces compartidas, entre la población y el personal que labora en ellas[12] y apostar por una  orientación hacia:

  • el servicio caracterizado por la creatividad;¬†la utilizaci√≥n eficientemente de la informaci√≥n aportada por los estudios de la demanda; el sustento en diagn√≥sticos socioculturales y programas de actividades flexibles;¬†por la articulaci√≥n de la actividad atendiendo a los principales factores que influyen en la conducta del consumidor como: los culturales, sociales y personales.[13] Asirse a la convicci√≥n de que presentar un servicio de buena factura contribuir√° al aumento de h√°bitos, necesidades, demandas y expectativas culturales en la poblaci√≥n (potencial comunidad de usuarios).

IV

A modo de conclusi√≥n, repensar las librer√≠as como espacio p√ļblico de la cultura, dedicado a la comercializaci√≥n, posee intereses espec√≠ficos que no deben dejarse pasar por alto, d√≠gase, las relaciones que se establecen entre el binomio econom√≠a‚Äēcultura, pues est√°n en el terreno del sector cultural cuyas actividades econ√≥micas se vinculan a la producci√≥n cultural a partir de ofertas que intentan satisfacer un tipo de necesidad espec√≠fica: la cultural. ¬†

Desde estas relaciones se visualiza la importante funci√≥n de las librer√≠as de ser una organizaci√≥n econ√≥mica proveedora de servicios de distribuci√≥n, funci√≥n que las coloca en calidad de sociedad humana que tiene en mente los intereses de ese tipo de organizaci√≥n, situaci√≥n que, en ocasiones, convierte las ventas al p√ļblico en obsesi√≥n para los libreros,¬† sin tiempo para reparar en la responsabilidad de lo que representa el producto cultural editorial, de manera general, de otro tipo de producto.

La gesti√≥n comercial con enfoque cultural, un tipo de gesti√≥n venida a bien dentro del modelo de actualizaci√≥n social y econ√≥mico cubano, est√° llamada a solventar las deficiencias generadas por esas posturas y reordenar los procesos en aras de elaborar engranajes m√°s org√°nicos. Gesti√≥n que est√° llamada a defender, ‚Äúla √ļnica riqueza renovable (la cultural) y por tanto inagotable que tenemos [la cual] no puede ser sometida a las leyes de la oferta y la demanda‚ÄĚ[14].

As√≠ los procedimientos de trabajo a elegir ‚Äēo los elegidos‚Äē, tendr√°n inevitablemente que ser consecuentes con la creciente importancia del binomio antes se√Īalado y tener la voluntad por comprender, acompa√Īar y dominar mejor el lenguaje del mercado cultural (arm√≥nico y coherente con nuestra pol√≠tica cultural); realidad que exige entrenamientos m√°s s√≥lidos de los libreros y otros gestores para trabajar con recursos cient√≠ficos de la actividad cultural m√°s complejos, expeditos para estimular el deseo y la necesidad de llegarnos a esos ‚Äúgrandes arsenales‚ÄĚ y sentir que tienen definitivamente un protagonismo mayor en nuestra vida cotidiana.

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Prácticas culturales (PC): se define como conductas y formas de proceder de las personas que expresan cierta relación con los objetos culturales. La acción directa y conscientemente practicada por los individuos, por ejemplo, escribir, asistir a funciones de teatro o visitar galería, bibliotecas y librerías, etc.

[2] El consumo cultural es un concepto estrat√©gico para interpretar hoy d√≠a los asuntos culturales. El te√≥rico de la cultura N√©stor Garc√≠a Canclini, lo define como ‚Äúel conjunto de procesos de apropiaci√≥n y usos de productos en los que el valor simb√≥lico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos √ļltimos se configuran subordinados a la dimensi√≥n simb√≥licas‚ÄĚ. La idea del consumo cultural suele tener un √°mbito de aplicaci√≥n m√°s amplio en el que caben las actividades relacionadas con los servicios culturales.

[3] La cursiva pertenece al escritor, poeta y ensayista espa√Īol Manuel Rivas, que desde esta disciplina de la psicolog√≠a, que estudia, entre otros aspectos, los efectos ps√≠quicos que un determinado contexto produce en los individuos o entender los efectos y las formas del ambiente geogr√°fico en el comportamiento y emociones de las personas, asever√≥ que sin las librer√≠as y las bibliotecas no existir√≠a la ciudad.

[4] M√°s de 310 librer√≠as en funcionamiento seg√ļn el Instituto Cubano del Libro.

[5] La respuesta de los usos, a decir del investigador granmense Máximo Gómez Castell, se objetiva en las producciones de sentido, en la actitud creativa de los individuos.

[6] M√°s informaci√≥n consultar el art√≠culo de Imeldo √Ālvarez Garc√≠a ‚ÄúLibros, libreros y librer√≠as‚ÄĚ. Disponible en http://www.cubaliteraria.cu/artbaul.php?idarticulo=23

[7] I√Īaqui L√≥pez Aguileta (2002). La promoci√≥n del libro a escala local. Ponencia presentada en el XVIII Congreso Nacional de Libreros. Orense, Bilbao, Portugal. 1-4 de mayo.

[8] En el esquema del ciclo productivo del libro en Cuba las librerías se destacan como uno de los eslabones esenciales en la distribución. Ellas responden como estructuras comerciales al Instituto Cubano del Libro (ICL) y administrativamente a los Centros Provinciales del Libro y la Literatura.

[9] Entiéndase por comportamiento cultural el comportamiento exhibido por los seres humanos, o sea, la manera de proceder que tienen las personas en relación con su entorno o mundo de estímulos.

[10] El dise√Īo y puesta en pr√°ctica de proyectos como los cibercaf√©s, √°reas de lecturas en la red o √°reas para descargar libros digitales (gratuitamente) de las bibliotecas virtuales son algunos de los ejemplos que ilustran el resultado de estas alianzas.

[11] Refi√©rase, entre otras, a los datos recuperados de los informes del Centro Regional para el Fomento del Libro en Am√©rica Latina, el Caribe, Espa√Īa y Portugal (CERLALC) al cual pertenece Cuba, los informes iberoamericanos del libro y a la segunda Encuesta Nacional sobre Pr√°cticas de Consumo Cultural realizada por el Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello (ICICJM) en coordinaci√≥n con el Centro de Estudios de Poblaci√≥n y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estad√≠sticas (ONE).

[12] Ver ‚ÄúLa Gesti√≥n de los Servicios Culturales desde¬† la perspectiva socio-cultural en Santiago de Cuba. El Caso de las Librer√≠as‚ÄĚ de Liudska Guadarrama √Ālvarez.

[13] Los factores que influyen en la conducta del consumidor cultural ser√°n determinantes en la toma de decisiones para usar o no el servicio que se presta. Seg√ļn Philip Kotler, economista y especialista en mercadeo, estos son los: Factores culturales, sociales y personales.

[14] Fragmento de una exclusiva de Fornet aparecida en el art√≠culo » Cultura cubana: Nunca respuestas f√°ciles a preguntas dif√≠ciles.» Publicado: en el sitio digital Cubarte el 27 de febrero de 2012.



Brasil como isla poética: pórtico de antologías y selecciones

Un a√Īo despu√©s del 1er. Encuentro de Poetas del Mundo en Cuba ‚ÄúLa isla en versos,‚ÄĚ efectuado durante las Romer√≠as de Mayo de 2012, se promocionaba en la ciudad de ¬†Santiago de Cuba el libro Memoria de una isla (Apostrofes Ediciones, Santiago de Chile), antolog√≠a resultante de aquel espacio po√©tico confraternal. Con √©l, avalado en su pre√°mbulo por las palabras de la Premio Nacional de Literatura Lina de Feria, quien dijo: ‚ÄúO√≠rlos a ustedes, poetas de todo el mundo, es ampliar el diapas√≥n con el que nuestros juicios adelantar√°n la comprensi√≥n de diversas posiciones,‚ÄĚ se pon√≠an a disposici√≥n de los amantes del g√©nero textos de 60 autores de Angola, Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Francia y M√©xico; sugerente abanico de generaciones y est√©ticas que desde la multilateralidad creativa permitir√≠an descubrir, reconocer y dialogar con las diferentes obras.¬† ¬†

La ocasi√≥n sirvi√≥ para intercambiar criterios y valoraciones, sobre todo, acerca de las obras de los poetas de la lengua portuguesa, espec√≠ficamente, de Brasil. A todas luces, ¬†fue aquello pretexto y posibilidad para (re)sintonizar con las letras provenientes de esa zona geogr√°fica de alto relieve literario. Los contertulios de esta urbe, publicados o no en Memoria‚Ķ, traer√≠an a debate la valoraci√≥n que cataloga a Brasil como una isla dentro de Latinoam√©rica, a raz√≥n de ser el √ļnico donde se habla portugu√©s, en su variante local; ¬†especificidad ling√ľ√≠stico-cultural que, imbricada con lo hist√≥rico-social, le otorga un sello inconfundible a la literatura del Gigante suramericano, que por a√Īos ha provocado profundas reflexiones de grandes figuras de su poes√≠a contempor√°nea: en el sentir de Manoel de Barros, Brasil es una ‚Äúisla ling√ľ√≠stica,‚ÄĚ mientras que Vinicius De Moraes la ve√≠a como ‚Äúuna isla de ternura: la Isla/ Brasil.‚ÄĚ

Lo expresado por de Barros y por De Moraes se encuentra en la misma cuerda reflexivo‚Äďcreativa¬† de Carlos Nejar, el poeta que significar√≠a, enf√°ticamente, en su obra La Edad de la Aurora. Fundaci√≥n de Brasil (Editorial Arte y Literatura, 2004), versi√≥n al espa√Īol y presentaci√≥n de Virgilio L√≥pez Lemus, este ‚Äúcar√°cter‚ÄĚ de isla de Brasil. Nejar coloca en varios poemas, de las tres secciones del poemario, este t√©rmino de profundo simbolismo en correlaci√≥n con el lenguaje, con la palabra: ‚ÄúEl suelo de la isla era el mismo que el lenguaje. / Cuando despertaba, con los ojos de animal, toda ella/ cintillaba. Los ojos de la isla, potros galopando entre azules (I. Brasilio y Columba. La edad que duerme. 9.). Brasil, Brasilio, Columba, isla. Palabras frescas o usadas, cocidas en/ el ladrillo, junto al horno‚ÄĚ. (I. Brasilio‚Ķ 10.). En La Edad de la Aurora‚Ķ poemario de identidad, la palabra, dice en el prefacio L√≥pez Lemus, viene del Para√≠so [‚Ķ] ‚Äúes reina de s√≠ misma. [‚Ķ]¬† y resulta una isla ‚Äďisla de islas‚Äď en la que el poeta habita. [‚Ķ]. Y el poeta sujeto de la expresi√≥n muestra la aprehensi√≥n vital a trav√©s de la poes√≠a como acto de identidad [‚Ķ]: Brasil como isla ante el cuerpo global del mundo.‚ÄĚ

La isla, para ellos y otros que as√≠ lo percibieron ‚Äďperciben‚Äď, es la met√°fora (extensamente recurrida) que determina un sentimiento identitario raigal, cuyos signos, subscribi√©ndose la explicaci√≥n de Jos√© Lezama Lima, son la imaginaci√≥n, la fidelidad a las grandes causas y la bravura. De cierto modo, las intencionalidades de los compiladores de Memoria‚Ķ remiten a esos fundamentos y, en el trabajo realizado, emerge la idea de unir ‚Äúislas‚ÄĚ para crear un continente po√©tico. Bajo este presupuesto presentaron los textos de Cyro Mascarenhas Rodrigues (1944), Odete Pereira Alves (1959), Nil Lus (cantante), Mar√≠a Vilmaci Viana Dos Santos (1962) en su idioma original, preservando el esp√≠ritu y las atm√≥sferas de las composiciones, como veh√≠culo para compartir narrativas, con temas dedicados a Cuba, el mar, las deidades, los sue√Īos. Para el lector, ante poemas casi comprensibles, era el reto de disfrutar de la experiencia, explotando a fondo las sensaciones, pues se ha dicho, con acierto, que la pose√≠a es la ciencia de las sensaciones.

Lo anterior se sustenta en las proximidades existentes entre los idiomas espa√Īol y portugu√©s; idiomas de culturas vecinas que anta√Īo, seg√ļn estudios interdisciplinarios en lengua y literatura, entre ambas se produjeron pr√©stamos l√©xicos (palabras, morfemas, expresiones) e interferencias ling√ľ√≠sticas (calcos, mezcla de c√≥digos‚Ķ), fen√≥menos de gran impacto sociocultural y trascendencia.[1] Esta familiaridad coloca en una relaci√≥n a Cuba y Brasil, pa√≠ses que se profesan ‚Äúsimpat√≠as rec√≠procas‚ÄĚ, como expresar√≠a el escritor y diplom√°tico Jo√£o Almino, sobre la base de procesos hist√≥ricos, sociales, pol√≠ticos y culturales con no pocas semejanzas. No es de extra√Īar entonces que la producci√≥n literaria brasile√Īa, en nuestro √°mbito, goce de distinci√≥n, difusi√≥n y aceptaci√≥n, gracias a entregas de casas editoriales como Arte y Literatura, Ciencias Sociales y Casa de las Am√©ricas, posiblemente las que m√°s t√≠tulos de autores de esa naci√≥n tengan en sus cat√°logos. Ello ha contribuido a que escritores de la talla de Jorge Amado, Frei Betto, Chico Buarque, Clarice Lispector, Thiago de Mello, Pessoa, Rubem Fonseca, constituyan referencias bien conocidas.¬†¬†

De esa producci√≥n literaria, a juzgar por el n√ļmero de t√≠tulos en registros institucionales, como la base de datos que el Instituto Cubano del Libro (ICL) circula peri√≥dicamente, para uso de sus dependencias, puede observarse que los g√©neros m√°s representativos son el narrativo, el dram√°tico y el ensay√≠stico; no as√≠ el l√≠rico, escasamente representado en a√Īos recientes, tom√°ndose como referencia el a√Īo 2005, cuando la 14ta. Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH) se dedic√≥ a Brasil, donde estuvo disponible Poemas preferidos por el autor y sus lectores¬† (Arte y Literatura, 2004) de Thiago de Mello. Esto repercute, directamente, en las opciones ‚Äďal menos impresas‚Äď para ampliar los horizontes de lectura en esa direcci√≥n.

Para esa edici√≥n 14 de la FILH, Arte y Literatura tambi√©n public√≥ el libro, de naturaleza biling√ľe, Catorce poetas brasile√Īos (2004) con selecci√≥n, traducci√≥n y pr√≥logo de Ricardo Alberto P√©rez, ¬†quien utiliza el momento de la segunda Vanguardia Po√©tica Brasile√Īa del siglo XX: el movimiento concretista (liberaci√≥n de las palabras de la estructura sint√°ctica, de su significado o sonido y darles importancia por su aspecto visual) y el neoconcretista de los a√Īos 50, como apoyatura para organizar y darle coherencia a una antolog√≠a compleja, en la que se priorizan las ausencias m√°s significativas dentro de ese panorama.

En el pr√≥logo de Catorce poetas‚Ķ se plantea que ‚Äúla escritura po√©tica en Brasil [es] un universo en expansi√≥n, con centros localizados, y una amplia periferia donde viven m√ļltiples expresiones del lenguaje.‚ÄĚ Esto se corrobora a trav√©s de unos 90 poemas, en 331 p√°ginas, que sirven de coordenadas para el lector de este y otros libros de poes√≠a de esa gran naci√≥n. S√©pase que tales singularidades han sido de inter√©s para estudiosos y especialistas, que vienen a convertirse en exegetas de la triada poes√≠a‚Äďpoeta‚Äďpoema; labor demarcada, por lo general, en los m√©todos hist√≥rico, psicol√≥gico y estil√≠stico, respectivamente, que dan cuerpo a las antolog√≠as y selecciones, que se visualizan factibles para mostrar un cuadro literario lo m√°s completo posible.

En la opini√≥n de la escritora, traductora literaria y periodista uruguaya Rosario L√°zaro Igoa, el universo de las antolog√≠as de poes√≠a brasile√Īa traducidas al espa√Īol es amplio y continua aumentando, a partir de un flujo literario que se efectiviza de varias maneras, ya sea por medio de antolog√≠as de varios poetas, antolog√≠as de un solo autor, o traducciones de un libro espec√≠fico de un √ļnico poeta.[2] Igoa centra su atenci√≥n en la antolog√≠a de varios poetas, pues es donde se conjugan en un mismo movimiento dos operaciones paralelas e indisolubles: el antologar y el traducir.

En Cuba, no obstante la espor√°dica publicaci√≥n de antolog√≠as o selecciones po√©ticas, prop√≥sitos de esta √≠ndole son los que coadyuvan ‚Äďaniman‚Äď a la circulaci√≥n de la poes√≠a brasile√Īa en nuestro contexto desde otras plataformas. El poeta y ensayista cubano F√©lix Contreras es uno de los nombres que se suma a este concierto con Poes√≠a brasile√Īa, compilaci√≥n de poemas de siete poetas, ¬†publicada en la revista digital El Caim√°n Barbudo, en 2012. Este autor argumenta, en estrecha relaci√≥n con el planteamiento de Ricardo A. P√©rez, que ‚ÄúNo hay en nuestro planeta una poes√≠a m√°s parecida a su pa√≠s, que la brasile√Īa: amplia, vasta, diversa, colmada de contrastes, profunda, pluri√©tnica y pluricultural‚ÄĚ. Esta¬† concepci√≥n sirve de p√≥rtico para profundizar e indagar en ese universo, de fuerte tradici√≥n, con poetas notables y paradigm√°ticos.

Cabe precisar que en antolog√≠as y selecciones de pluralidad internacional se han incluido poetas brasile√Īos. Por ejemplo, la colecci√≥n Sur editores publicar√≠a en El m√ļltiple trino. Treinta y cinco poetas del siglo XX (2001), diez poemas del periodista y pol√≠tico brasile√Īo Carlos Drummond de Andrade (1902‚Äď1987), considerado por la cr√≠tica como uno de los mayores poetas de Brasil. Se afirma que desde sus primeros libros la poes√≠a de Drummond se destac√≥ del resto por su calidad y autenticidad, ‚ÄúToda una literatura, una po√©tica singular,‚ÄĚ enfatiza el cr√≠tico y periodista Luis Suard√≠az gestor del El m√ļltiple trino‚Ķ Y agrega que es un ‚ÄúPoeta de lo infinito y la materia/cantor sin piedad [‚Ķ]/ sin l√°grimas fr√°giles [‚Ķ],‚ÄĚ que hizo uso magistral de la iron√≠a, la s√°tira, el humor, la auscultaci√≥n de la realidad, lo cotidiano, lo pol√≠tico.

La bibliograf√≠a citada expone, de un modo u otro, que las est√©ticas y recursos de los autores brasile√Īos, sobre todo los concretistas y modernistas, han dejado una impronta en el discurso po√©tico de Brasil e incluso fuera de sus fronteras. A esto √ļltimo se aproxima el investigador Virgilio L√≥pez Lemus en el libro Oro de la cr√≠tica (Editorial Oriente, 2013), ¬†a trav√©s del cap√≠tulo Otra mirada a la poes√≠a cubana en cinco d√©cadas: 1959-2009, donde propone, por medio de un esquema, un compendio nominal para organizar autores cubanos de diferentes √©pocas. En √©l est√°n los llamados juveniles (1959-1976), donde se inscriben m√°s de cincuenta poetas, que empezaron a publicar sus obras en la d√©cada de los a√Īos 80¬ī y 90¬ī del pasado siglo XX. La mayor parte de sus integrantes, asevera L√≥pez Lemus, ‚Äú[‚Ķ] elige diversas direcciones: contin√ļan senderos de la m√©trica tradicional o experimentan hasta aproximarse al concretismo brasile√Īo [‚Ķ].‚ÄĚ Entre los juveniles est√° relacionado Ricardo Alberto P√©rez, entendido en el tema como se ha visto.

En los a√Īos en que estos escritores comienzan a visibilizarse en el panorama literario cubano, √©poca de cambios en la expresi√≥n po√©tica nacional, la cr√≠tica ya mostraba inter√©s sobre el fen√≥meno de la poes√≠a concreta brasile√Īa. La ponencia El signo y las letras: una aproximaci√≥n cr√≠tica a la poes√≠a concreta brasile√Īa de los a√Īos 60‚Äô, le√≠da por el cr√≠tico de arte Rafael Acosta de Arriba en el encuentro Jornada de la cultura brasile√Īa en Cuba, organizado por Casa de las Am√©ricas, la Universidad de La Habana y la Sociedad Brasil-Cuba, en noviembre de 1994, realizado en el cine Yara, de La Habana, supone la existencia de una recepci√≥n activa para esos contenidos. La revista Casa de las Am√©ricas, portavoz de importantes momentos culturales, publicar√≠a √≠ntegramente el texto de la ponencia,¬† en el N¬ļ 207 de 1997.

Tambi√©n las referencias bibliogr√°ficas aludidas ofrecen una idea preliminar de los m√ļltiples paisajes po√©ticos de y sobre los cultores del Gigante suramericano; paisajes como met√°foras del sentido de lugar (geogr√°fico, imaginario), de las circunstancias, del lugar externo e interno que rodea al hombre, de la percepci√≥n de pertenecer a algo. Pero, dentro de ese cuadro, existen a√ļn zonas por explorar, atendiendo al detalle que en esas compilaciones y antolog√≠as predominan nombres de una generaci√≥n que naci√≥, fundamentalmente, en la primera mitad del siglo XX, por lo que cabr√≠a indagar por la obra de aquellos que nacieron en los a√Īos 60‚Äô. Es inter√©s para el presente abordaje inquirir por los nacidos en los 70‚Äô y 80.

Comprendidos en las postrimer√≠as de los 30 o transitando ya los 40 a√Īos, estos creadores se inscriben en el n√ļcleo de los poetas brasile√Īos de hoy (actuales),¬† que seg√ļn el cr√≠tico literario carioca Antonio Carlos Secchin, ‚Äúse mueven entre la tradici√≥n l√≠rica y la necesidad de inventar nuevas formas de expresi√≥n en un pa√≠s donde el tema de lo nacional se impone.‚ÄĚ[3] Si bien por las edades que ostentan no entran en las estad√≠sticas de los m√°s de 50 millones de j√≥venes entre los 15 y 29 a√Īos, hay que advertir en ellos rasgos comunes con sus coterr√°neos, como la vasta diversidad cultural, tecnol√≥gica y pol√≠tico-econ√≥mica. Adem√°s, descuellan preocupaciones, como las de no estar ajenos a las grandes desigualdades sociales (racismo, xenofobia, pobreza‚Ķ), fen√≥menos que llevan expeditamente a sus creaciones literarias.

La selecci√≥n Todo comienzo es involuntario. Ocho poetas j√≥venes brasile√Īos, sit√ļa algunos aspectos que distinguen ‚Äďexplican‚Äď a esa generaci√≥n: ‚ÄúEllos saben la importancia de la Poes√≠a Concreta, del Neobarroco, del Language Poetry, no rechazan el di√°logo con esas tendencias inventivas, [‚Ķ] son autores actualizados, que insisten en vivir su tiempo, con derecho a explorar todas las posibilidades ofrecidas por la tecnolog√≠a, verbal y no verbal, para la creaci√≥n en nuestra √©poca‚ÄĚ[4]. En la selecci√≥n de F√©lix Contreras, sucinta pero no menos importante, se logra descifrar tales criterios a trav√©s de la obra hecha por Thiago Cervan (1985), Geovani da Silva (1989), Rodrigo M√©ndes Rodrigues (1989). Hay poemas asumidos como manifestaci√≥n, en los que el sujeto lirico cuestiona, expl√≠cita e impl√≠citamente, los diversos fen√≥menos ‚Äďopresores‚Äď omnipresentes, sobre todo, de las grandes ciudades.

Los poemas de Poes√≠a brasile√Īa, como los de otras selecciones, evidencian la necesidad de ‚Äúsancionar‚ÄĚ las disimiles problem√°ticas desde un discurso heterog√©neo, pero con numerosos lazos conectivos. Sin embargo, quien quiera ver un conjunto de poetas articulados como generaci√≥n, defendiendo un lenguaje contestatario desde lecturas hist√≥ricas, sociales, pol√≠ticas; adem√°s con ¬†(re)visitaciones a temas y personalidades de la literatura, las artes ‚Äďnacional ¬†y ¬†universal‚Äď, sin obviar los grandes temas de siempre: el amor, la esperanza, la muerte, Dios, la naturaleza, la familia‚Ķ, debe incluir en su hoja de ruta lectora a La Selecci√≥n. Once poeta brasile√Īos hoy (Ediciones Santiago, 2018).

Este libro biling√ľe de 181 p√°ginas, perteneciente a la Colecci√≥n C√≥dice, al cuidado y edici√≥n de Oscar R. Cruz P√©rez, poeta y editor santiaguero, forma parte de los empe√Īos editoriales atendibles del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), que apuesta, cada a√Īo, por renovarse, dando a conocer lo mejor, novedoso y m√°s diverso de la literatura de otras latitudes. Se trata de una apertura impostergable, que ha venido rompiendo, creativamente, los estigmas que sobre la producci√≥n del SET sostienen algunos desconocedores de esta fortaleza de las publicaciones cubanas, que insisten aun en comparar, cualitativamente, sus producciones con las de otros sellos editoriales.

Integrado por 44 poemas, la obra es provechosa en muchos sentidos, por supuesto, desde los textos, la traducci√≥n de la guatemalteca Claudia Tobar, hasta la imagen de cubierta, un detalle de la obra S.T (2010) de Helena Freddi, que desarrolla actividades art√≠sticas y acad√©micas ligadas a pesquisas y estudios de t√©cnicas y po√©ticas gr√°ficas. Asimismo, captura de manera inequ√≠voca un proyecto po√©tico en el que late el pensamiento org√°nico en torno a la poes√≠a como herramienta de expresi√≥n social, como mecanismo cr√≠tico, con la cual las voces ah√≠ reunidas, son capaces de manifestarse desde su propia percepci√≥n de la realidad circundante. Marcelo Lotufo, su coordinador, lo propone como una ‚Äúpuerta de entrada‚ÄĚ para que los lectores cubanos se interesen por conocer los poetas brasile√Īos nacidos en esa d√©cada y la venidera; poetas que son parte de una generaci√≥n que ha renovado la poes√≠a brasile√Īa, d√°ndole un nuevo aliento, seg√ļn sus palabras.

A Marcelo Lotufo le precede la carta credencial de haber realizado, junto al poeta y escritor guantanamero Jos√© Ram√≥n S√°nchez y a los traductores Rodrigo A. do Nascimento y Mariana Ruggieri, el libro Nocaute: 6 poetas / Cuba/hoje (Ediciones Jabuticaba, Brasil, 2017), selecci√≥n en el que constan seis poetas cubanos nacidos despu√©s de los 70¬ī, del pasado Siglo: Jos√© Ram√≥n S√°nchez (1972),Oscar Cruz P√©rez (1979), Pablo de Cuba Soria (1980), Jamila Medina R√≠os (1981), Javier L. Mora (1983), Legna Rodr√≠guez Iglesias (1984).

En ambas selecciones se advierten similitudes entre los discursos po√©ticos, una forma loable, de ver (leer) c√≥mo pueden dialogar generaciones an√°logas, con intereses compartidos, en diferentes partes del orbe. Ello se debe a la dimensi√≥n manifiesta del lenguaje po√©tico, que a√ļpa, simboliza, articula, convoca.

Los poetas llamados a integrar La Selecci√≥n‚Ķ, son siete mujeres y cuatro hombres, y en observancia de sus biograf√≠as/curr√≠culos, se cumple lo que Antonio Carlos Secchin dec√≠a de la producci√≥n po√©tica ‚Äďy poetas‚Äď del Brasil contempor√°neo, que estos dominan un conocimiento t√©cnico del lenguaje, surgido de su formaci√≥n universitaria, con un mayor grado de especializaci√≥n, lo que les permite ampliar el horizonte de superaci√≥n est√©tica. Tienen los 11, efectivamente, formaci√≥n profesional como abogados, historiadores, cr√≠ticos de arte, periodistas. Adem√°s experiencias de participaci√≥n en otros campos culturales como la fotograf√≠a, las artes visuales, la traducci√≥n y la edici√≥n.¬†

Sobresaliente son sus quehaceres dentro de las letras de su pa√≠s, con¬† numerosas publicaciones que as√≠ lo demuestran, con atenci√≥n sistem√°tica de la cr√≠tica especializada. Tal es el caso de las poetas, que constituyen mayor√≠a en La Selecci√≥n‚Ķ, pertinente inclusi√≥n, pues la poes√≠a hecha por estas f√©minas, cual ¬†documento social, emplaza un discurso que da cuentas, entre los muy diversos temas al que recurren, del complejo entramado a las que est√°n sujetas las mujeres en Am√©rica Latina. En aras de profundizar en este conjunto interesante, transgresor si se prefiere, pueden encontrase abordajes cr√≠ticos que permiten comprenderlas mejor en sus dimensiones creativas, como sucede en Wonderful Witches, siete poetas brasile√Īas (1973-1984), breve pauta anal√≠tica del poeta mexicano Sergio Ernesto R√≠os,[5] que permite llegar a los poemas Micheliny Verunschk (1972), Ang√©lica Freitas (1973) y Mar√≠lia Garc√≠a (1979), ¬†donde se plasma las sensibilidades y subjetividades de cada una, que pueden confrontarse con sus poemas de La Selecci√≥n‚Ķ

R√≠os acota que Micheliny Verunschk es ‚Äúcrisol sombr√≠o mezcla de recuerdos y deseos‚ÄĚ: (En alg√ļn lugar/brazos y piernas/pe da zos que en-caja-n/ con todo los enga√Īos.). A Ang√©lica Freitas la caracteriza el ‚Äúhumor, iron√≠a y una tirante relaci√≥n con lo que huele a Cultura Oficial, a Alta Cultura‚ÄĚ: (pap√° es el presidente/mam√° es primera dama/van a acabar con todos ustedes/voy a acabar con todos ustedes/voy a vivir en Miami/ ¬°verga! ¬°en su! ¬°Culo!/ LALALALA‚Ķ). Mientras que Mar√≠lia Garc√≠a es ‚Äúdue√Īa de momentos enigm√°ticos, es capaz de hacer que los versos m√°s simples est√©n m√°s cerca de lo que aparentan‚ÄĚ (‚Äúes dif√≠cil ver las cosas/directamente‚ÄĚ, / ellas son muy luminosas/o muy oscuras).

De Ana Martins Marques (1977): activista y periodista brasile√Īa, se suscriben las l√≠neas de la presentaci√≥n de su poemario El libro de las semejanzas (Killer71ediciones,2015), que permiten conocer sus inquietudes: ‚Äú[‚Ķ] la poeta transita a trav√©s del juego metaling√ľ√≠stico (lenguaje enriquecido por formas imaginativas) y la recreaci√≥n de la frase hecha o el dicho popular (y por¬† m√°s vidas que tenga/cada gato/es el cad√°ver de un gato); a trav√©s tambi√©n de una cartograf√≠a sentimental que nos habla del amor y el desamor (t√ļ me pides que no hable de amor/ de repente tengo una ocupaci√≥n/ no verte, no llamarte/ no pensar en ti/ todo eso da cierto trabajo/ no voy a habla de amor), o desde una ir√≥nica modestia que da cuenta de los l√≠mites de la creatividad (¬Ņpensar√°n en cuchillas/rev√≥lveres/veneno?/ pues yo solo pienso en el mar)‚ÄĚ.

√Črica Z√≠ngaro (1980), que dedicada en la actualidad a la reflexi√≥n humor√≠stica sobre su propio trabajo po√©tico, experimenta con el lenguaje y recontextualiza los mensajes ‚Äďsubliminares‚Äď de la internet como se observa en el siguiente fragmento de ‚Äúteor√≠a de los g√©neros‚ÄĚ: ‚Äúeste poema fue escrito con datos tomados de Google Inc,/ y la poeta se exime de responsabilidad por la distribuci√≥n de esta informaci√≥n [‚Ķ]‚ÄĚ. As√≠ como problemas √©ticos inherentes a la ciencia, la tecnolog√≠a y la innovaci√≥n cient√≠fica, el ser humano presa y diana de sus propias dilemas presentes en Problemas metaf√≠sicos: ‚ÄúLa tecnolog√≠a/a favor/ de la salud/ del consumidor: Huevo transg√©nico/ Huevo transfigurado/Huevo industrializado/gen√©tico/& genuinamente/transformado/ para usted [‚Ķ] Coma sin culpa‚ÄĚ. ¬†En Nina Rizzi (1983), por su parte, con m√°s de nueve libros en su haber, encontramos una poes√≠a poderosamente √≠ntima, feminista y a ratos casi documental de un activismo social y cultural: ‚Äú¬°a la mierda co¬īel lirismo!/poes√≠a concreta/es tu verga erecta entre/mis grietas y callejones. O ‚Äďes necesario cuidar bien el coraz√≥n/temando un saludo mientras/las manos incendian un veh√≠culo aqu√≠ en la calle/-es necesario politizarla herida [‚Ķ]-es necesario cuidar bien el coraz√≥n‚ÄĚ, dice.Adelaide Iv√°nova (1982) periodista y activista que trabaja en poes√≠a, fotograf√≠a, traducci√≥n y publicaci√≥n, es la editora de la revista anarquista-feminista MAIS PORN√Ē, PVFR, ¬†de modo que sus poemas ‚Äúel broche,‚Ä̬† ‚Äúla sentencia,‚ÄĚ ¬†‚Äúla moral‚ÄĚ y ‚Äúel martillo,‚ÄĚ son coherentes con sus postulados creativo-profesionales; ‚Äúel martillo‚ÄĚ, ilustrativo de los temas ‚Äďpreocupaciones‚Äďque la ocupan,¬† forma parte de libro hom√≥nimo y trata sobre la violencia y la sexualidad femenina. El libro hom√≥nimo fue publicado por primera vez en Lisboa (Portugal), en 2016, adem√°s posee una edici√≥n brasile√Īa de 2017. El poema es un claro manifiesto de lucha contra esa violencia (f√≠sica‚Äďsimb√≥lica): ‚Äúduermo con martillo/ debajo de la almohada/ si alguien entra de nuevo/ y furtivo/ en mi cuarto no basta que/ sea una mierda, tener un hierro/ d√°ndome toques en la cabeza‚ÄĚ.

Entre las (opciones) est√©ticas (√©ticas) de los poetas La Selecci√≥n‚Ķ se entrev√©n elementos de contactos apreciables que los ha llevado a enrumbar proyectos literarios comunes o participar del o los circuitos culturales de sus ciudades/ pa√≠s, lo cual es sumamente importante, pues brinda informaci√≥n relativa al momento hist√≥rico, intelectual, cultural y acad√©mico desde donde se posicionan y defienden el movimiento ‚Äďcorpus‚Äďliterario del que forman parte. Ejemplo de lo anterior ¬†es Fabiano Calixto (1973) quien ha compartido labores de edici√≥n en la revista literaria Modo de User e Co., con Mar√≠lia Garc√≠a y Ang√©lica Freitas.

En la poes√≠a de la representaci√≥n masculina de La Selecci√≥n‚Ķ la historia y la geograf√≠a adquieren intensas relaciones en la que se establecen asociaciones simb√≥licas abiertas y creativas, con sucesos acaecidos y problem√°ticas, pret√©ritas y actuales, corroborando la literatura puede contribuir al conocimiento hist√≥rico territorial desde otra forma de entender el (micro-macro) universo a partir de apreciaciones sugestivas (juicios, valoraciones), a veces, agudamente cr√≠ticas.¬† Fabiano Calixto, aborda el paisaje anacr√≥nico de la cosmopolita urbe paulista: ‚Äúante la lluvia, el mendigo/ya estaba muerto/ [‚Ķ] la boca ya estaba llena/de sangre, de hormigas/de granizo‚ÄĚ. En Pedazos esqueleto dice: ‚ÄúLa ave. Paulista corriendo es tan graciosa/ parece una cobra de marshmallow/ un viaje √°cido/una anguila electrocutando lenguas‚ÄĚ. Mientras Tarso de Melo (1976) retrata el problema pa√≠s en un poema alegato como es Un pa√≠s: ‚ÄúUn pa√≠s que se esconde de s√≠ mimo. Un pa√≠s que segrega, /excluye, amordaza. Sofoca su parte¬† incomoda. [‚Ķ]Un pa√≠s grandioso, como el pa√≠s sin¬† futuro/¬† [‚Ķ]¬† Un pa√≠s imbatible en las tareas del error.‚ÄĚ, de Melo, adem√°s, tematiza la impronta de la colonizaci√≥n en el devenir de Brasil con Ellos quieren m√°s: ‚Äú516 a√Īos. Y los ind√≠genas que est√°n en las tierras que les/ interesan a los blancos son muertos en los montes: sin registro [‚Ķ] 516 a√Īos. Y los negros que enfrentan los l√≠mites/ definidos por los blancos son muertos [‚Ķ] 516 a√Īos‚Ķ‚ÄĚ, ¬†y contin√ļa hablando sobre las mujeres, los pobres, los ni√Īos. Sobre los desencuentros que resume posteriormente en el poema Convenci√≥n. El poeta y artista visual Reuben ‚Äúcavalodad√°‚ÄĚ da Rocha (1984) es considerado uno de los poderes m√°s extra√Īos y fascinantes de la poes√≠a brasile√Īa contempor√°nea, como se introduce en una entrevista para el suplemento Pernambuco, de perfil literario.¬† Cavalodad√° se ve a s√≠ mismo como un animal salvaje que vive en una megal√≥polis del tercer mundo. Y su escritura combina muchos elementos cient√≠ficos y tecnol√≥gicos (me preocupa la tecnolog√≠a en busca de una posible contemplaci√≥n en este mundo de chatarra) con elementos ancestrales y primitivos (Nac√≠ en una isla, me gusta hablar con el viento, con el movimiento de las mareas, con la gradaci√≥n de la luz solar)[6]: ‚ÄúESTUVE AQU√ć MUCHAS VECES/todav√≠a encuentro bonito/extra√Īos seres ligerezas/ extra√Īas paz precipicio. [‚Ķ] estuve aqu√≠ desde temprano/reincidente celeste/hirviendo oxigeno/protones de polen planetas/la gracia plural de los √°tomos/color intimo de las part√≠culas [‚Ķ]. O /TEMPORADA DE CAZA/AL INDIO KA¬īAPOR/drones tele dirigen/kano√©s/caip√≥s/‚ÄĚ. Italo Diblasi (1988), cuyos textos han sido publicados tambi√©n en la citada revista Modo de User e Co tampoco queda indiferente ante el drama humano en la gran ciudad, ante los desaf√≠os de este mundo: ‚ÄúEl espect√°culo est√° ah√≠/ pero nadie lo ve/ hab√≠a y eso/ bastaba-espejos/ mostrador de deseos/ vendido a plazos‚ÄĚ (Un drama sin apoteosis); el silencio cruel del asfalto, los muros de concreto, los trasiegos inciertos por la(s) avenida(s): ‚ÄúYo vi la muerte lapidar tus alas/de fr√≠os metales/mientras el hambre retorc√≠a/la carne cruda de los real. Un arabesco surrealista gritaba/antiguos c√°nticos herejes/y eran tristes las melod√≠as decapitadas/en la oscuridad de la urbe‚ÄĚ (Breve anotaci√≥n en la Avenida Central).¬†La lectura de los poemas de estos 11 poetas confirma que, efectivamente, la escritura po√©tica de los creadores j√≥venes en Brasil, es un universo en expansi√≥n que explora todas las posibilidades ofrecidas por la tecnolog√≠a, verbal y no verbal. Parecen poemas con temas de intercambio y ello, sin dudas, responde a la forma intr√≠nseca que encontraron para reinventar (se) su pa√≠s, su isla. ¬†La fuerza de la palabra encuentra resonancias a trav√©s de una antolog√≠a hecha ‚Äúcontra [‚Ķ] vociferaciones belicosas y vac√≠as, contra pol√≠ticas para mantener a sectores desinformados [‚Ķ] un dialogo po√©tico de lecturas y preocupaciones [‚Ķ] la b√ļsqueda de la diversidad a trav√©s del entendimiento y respeto mutuos‚ÄĚ, concordar√≠amos con Marcelo Lotufo.¬†¬†

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Dolores Corbella, Alejandro Fajardo (editores) Espa√Īol y portugu√©s en contacto: Pr√©stamos l√©xicos e interferencias. Editorial GmBh, Berl√≠n/Boston, 2017.

[2] Rosario L√°zaro Igoa: ‚ÄúEl universo de las antolog√≠as de poes√≠a brasile√Īa en traducci√≥n al castellano‚ÄĚ. Disponible en http://www.traduccionliteraria.org/1611/art/lazaro.htm

[3] Antonio C. Secchin: ‚ÄúPoes√≠a de Brasil: minimizar lo nacional.‚ÄĚ Disponible en https://elpais.com/cultura/2013/10/08/actualidad/1381236313_683936.html

[4] Todo comienzo es involuntario. Ocho poetas j√≥venes brasile√Īos. En Revista EL NAVEGANTE N¬ļ2 a√Īo 2 – Noviembre de 2007¬† Escuela de Literatura – Universidad del Desarrollo, Chile.¬† Disponible en ¬†Proyecto Patrimonio ‚Äď 2007 http://www.letras.mysite.com/ll231107.html

[5] Revista La Colmena 64, octubre-diciembre 2009. (Formato Pdf)

[6] Gianni Paula de Melo: ‚Äúentrevista a Reuben da Rocha‚ÄĚ en Sexta 29 diciembre de 2017. Disponible en ¬†https://www.suplementopernambuco.com.br/entrevistas/2028-entrevista-reuben-da-rocha.html

 



Confesiones del poeta o Jes√ļs Cos Causse frente al espejo del tiempo¬†

Las confesiones m√°s conocidas, sin duda, son las judiciales y las religiosas. La primera es la declaraci√≥n que, sobre lo sabido o hecho, hace alguien (testigos, acusados‚Ķ) voluntariamente ‚Äďo no‚Äď o preguntado por otro (abogado‚Ķ) ante la autoridad judicial. En la segunda alguien (el penitente) declara al otro (el confesor), los pecados cometidos, que a la postre ser√°n perdonados a trav√©s del mismo Dios u otra deidad. Quiz√°s entre ambas formas de confesi√≥n la similitud m√°s expedita sea el acto declaratorio en aras de lograr, finalmente, la absoluci√≥n (indulto‚Äďperd√≥n).

Ambas procuran, tomando como punto de partida al sujeto de la confesi√≥n ‚Äúen estado de crisis,‚ÄĚ establecer una forma (acci√≥n) de comunicaci√≥n, hasta cierto punto dial√≥gica, donde la palabra cobra fuerza como expresi√≥n, entre otras esencias de la ecolog√≠a interior del ser humano, de sus valores personales. Procuran, adem√°s, recuperar ‚Äúalgo‚ÄĚ ll√°meseme libertad, felicidad, goce, tranquilidad‚Ķ, ¬†o sea, llegar a un estado deseado, presumiblemente de bienestar espiritual. Entonces si se suscribe la afirmaci√≥n, que la comunicaci√≥n es un arte ‚Äďel de lograr el impacto interpersonal‚Äď, la confesi√≥n puede ser asumida como tal: un arte ‚Äďherramienta‚Äď para la expiaci√≥n (reparaci√≥n, enmienda, satisfacci√≥n, compensaci√≥n), incluso la sanaci√≥n. ¬†

As√≠ lo han entendido artistas y escritores cuyas obras giran en torno al tema de la confesi√≥n. En 2016, Gideon Jacobs y Gregor Hochmuh, dos artistas radicados en Nueva York, pusieron en pr√°ctica un pol√©mico proyecto art√≠stico denominado Confessi√≥n,[1] un mecanismo de confesi√≥n a trav√©s del cual las personas pod√≠an declarar ese secreto impronunciable o bien, funcionar como receptores de las m√°s oscuras revelaciones. Esta experiencia‚Äďexperimento dio cuentas de la necesidad que muchas personas ten√≠an de expresarse, de externalizar sentimientos. M√°s atr√°s en el tiempo, la pensadora, fil√≥sofa y ensayista espa√Īola Mar√≠a Zambrano en su obra La Confesi√≥n: g√©nero literario (1943), planteaba las claves que encierran un lenguaje del sujeto entendido como confesi√≥n, que se comunica en ¬†‚Äďa trav√©s de‚Äď la escritura bajo el secreto y la soledad.

Los ejemplos anteriores mucho tienen que ver con la poes√≠a, a la que le es consustancial ‚Äďo le ata√Īe‚Äď tales sensibilidades inherentes a la expresividad humana. En este sentido, la poeta y profesora santiaguera Ileana Rosabal, en la introducci√≥n al libro Confesiones del poeta (Editorial Oriente, 2006), de la autor√≠a de Jes√ļs Cos Cause, tra√≠do a colaci√≥n a prop√≥sito de la edici√≥n homenaje al Festival del Caribe, dijo que la poes√≠a, al menos lo concerniente al aspecto creativo, ‚Äúno ser√° nunca un rito colectivo, que ella ha nacido y ha de extinguirse con el hombre solitario‚ÄĚ, que independientemente que el autor la denomina ‚Äúpordiosera de la soledad‚ÄĚ, tambi√©n nos salva del olvido. Algunos opinan que la poes√≠a es propensa a convertirse en un hecho colectivo toda vez que, en lecturas o recitales, se comparten los textos. Ciertamente es v√°lida esta forma para involucrarse, esencialmente, con el poema.

En este poemario de Cos Causse, el ritual solitario est√° cargado de voces, lo cual se percibe cuando se recorren sus l√≠neas. Quiz√°s porque es un pleno ejercicio de confesi√≥n y de comunicaci√≥n con el otro ‚Äďcon su otro‚Äď: el n√°ufrago, hu√©rfano, son√°mbulo, artesano esp√≠a del amor. Quiz√°s porque no est√° escrito por el poeta que se sienta en una piedra/ a esperar la soledad y la muerte, sino por el poeta que hace un examen de conciencia, ante el inminente crep√ļsculo, revisitando hermosos fantasmas, que de un modo u otro le ir√°n dictando las premisas para encontrar las palabras entre los escombros/del tiempo y las incertidumbres de la historia.

Cos Causse o El Quijote Negro si se prefiere, del cual el próximo mes de octubre del presente 2020 se estará conmemorando el aniversario 75 de su natalicio, encontró las palabras, además de entre los escombros del tiempo, en la ciudad de Santiago y en el pasado histórico del Caribe, sus islas, su gente. 

As√≠ explic√≥ los derroteros del presente y entendi√≥, como pocos, las po√©ticas de esta regi√≥n geogr√°fica cultural. Ello le llev√≥, por ejemplo, a gestar Encuentro de Poetas del Caribe y el Mundo, en el contexto de la Fiesta del Fuego, espacio donde a√ļn se sigue promoviendo la literatura y la integraci√≥n cultural caribe√Īa. Sobre esto daba cuentas Pedro L√≥pez Cervi√Īo, editor de una buena parte de su obra, en el paneg√≠rico dedicado a este embajador de la poes√≠a titulado Fuegos que arman la luz XI.[2] En √©l acotaba que era un poeta ‚Äúins√≥litamente vivo a pesar de la muerte, conocedor a fondo de los rumbos de las luci√©rnagas del Caribe.‚ÄĚ

El Caribe, constante en la obra de Cos Causse, es sin√≥nimo de resistencia, de modo que la resistencia (cultural): reconstrucci√≥n hist√≥rica de expresiones diversas y unidad, es asumida en el libro de manera casi natural. El poeta, una especie en peligro de extinci√≥n, habla desde estas claves, no se arrepiente de lo que ser√° su √ļnico delito (pecado) probable: buscar el amor a toda costa. As√≠ lo anuncia en ‚ÄúConfesiones a Saint-John Perse‚ÄĚ: Como un delincuente /voy a violar tu ventana/y robarte el coraz√≥n/ y estar√© preso en tu recuerdo. Saint-John Perse, premio Nobel de Literatura 1960, es un nombre venerado por mucho poetas del orbe, cuyos versos Y es la hora, ah poeta, de declarar/tu nombre, y tu nacimiento y tu raza constituyen en Confesiones‚Ķ un leitmotiv para (re) construir la historia de ese hombre‚Äďpoeta caribe√Īo, viajero en mar a la deriva/‚Ķel Crusoe conversando con su fantasma [‚Ķ] bautizado con la sangre de un animal sacrificado/ en una ceremonia entre tambores.

Saint-John Perse estuvo en la lista de √≠dolos (literarios, intelectuales y pol√≠ticos) de Cos Causse junto a Roque Dalton (poeta activista pol√≠tico e intelectual), Pedro Mir (poeta nacional de Rep√ļblica Dominicana), Aim√© C√©saire (ide√≥logo del concepto de la negritud), Luis Pal√©s Matos (escritor puertorrique√Īo), y Federico Garc√≠a Lorca. Los hace desfilar (los convoca‚Äďexorciza) en este poemario que fuera publicado un a√Īo antes de su muerte, sobre la cual presagi√≥: me voy a morir el siglo XXI. ¬†

En 2007 m√≠sticamente se despidi√≥. Seg√ļn el escritor y profesor universitario Jos√© Millet Batista, su muerte fue por ‚Äúalegr√≠a incontenible de su viol√≠n roto [‚Ķ] de ni√Īez, [‚Ķ] de poes√≠a‚ÄĚ.[3] Entonces no resulta desacertado subrayar que Cos entreg√≥ su poes√≠a como una oraci√≥n, como ¬†balanza entre el recuerdo y el olvido a juzgar por su poema dedicado al poeta y activista pol√≠tico haitiano Paul Laraque.

Confesiones‚Ķ no escapa, por suerte, de las imaginer√≠as y fabulaciones del bardo que dominaba un estilo singular√≠simo del lenguaje dentro del panorama literario insular. En este se vislumbra un halo testamental que ir√≠a a verse a la postre en Cr√≥nica del crep√ļsculo (Ediciones Santiago, 2012), definitivamente su testamento po√©tico. Por lo tanto, no pod√≠a ser de otro modo, se registran en 66 cuartillas sus temas m√°s recurrentes: la vida (una pesadilla), la muerte, la soledad, el tiempo, los sue√Īos, el amor (un cicl√≥n sin br√ļjula. Un problema de la primavera), el misterio del hombre, la religiosidad popular, los poetas, la poes√≠a misma. En sus propias palabras: Todo aquello que explicara, de alguna forma el mundo y una definici√≥n para justificar lo que se hace y la propia existencia.[4]

Asimismo, tambi√©n destaca la muerte ‚Äď el gran tema universal‚Äď por la carga imaginativa que sugieren la belleza y el horror del fen√≥meno, que adquiere relieves muy particulares dentro de esta obra, en tanto desfilan no la muerte, sino las muertes, lo que se encargar√° de introducir desde los propios t√≠tulos Epigramas y epitafios, Difuntos y sepelios, Testimonio del tiempo, Imagen de libertad de Arriba, Imagen de Ignacio V√°zquez, entre otros. Su presencia y preeminencia se mueven en los poemas, cual asidero filos√≥fico, a veces claramente otras entre l√≠neas y puede decirse que hasta con obsesi√≥n (la obsesi√≥n de muchos poetas), entendi√©ndola en su Elogio y eleg√≠a a Federico Garc√≠a Lorca como: ‚Äúuna met√°fora [‚Ķ] una m√°scara bell√≠sima. / [‚Ķ] la imagen mas perfecta entre el hombre y la naturaleza‚ÄĚ. El rostro que vimos la √ļltima vez en La diosa de la ciudad. Una flor y un epitafio, destaca en Identidad. Es, por sobre todas las cosas, la muerte como motivo de significaci√≥n cultural.

Groso modo, en el discurso po√©tico de Confesiones‚Ķ subyace un lirismo atendible y hasta experimental. Es por ello que el citado poema a Federico Garc√≠a Lorca se asemeja a un ‚Äúlargo‚ÄĚ ensayo po√©tico en el que magistralmente, se resumen las ideas de los textos anteriores, sin desde√Īar el rejuego simb√≥lico y hasta las conexiones e impronta con sus √≠dolos. No menos importante son las coordenadas expuestas del acto po√©tico, en sus definiciones ‚Äďjuicios de gran valor‚Äď sobre poes√≠a: La poes√≠a ser√° siempre/ Una semilla/ Que germina. / [‚Ķ]. La poes√≠a es el espejo del tiempo.

Al poeta y periodista¬† Reinaldo Cede√Īo, uno de sus afortunados entrevistadores, en la entrevista Y Dios estuvo de acuerdo le revelar√≠a: La poes√≠a es un misterio del hombre. Creo que afortunadamente nadie, ni los mismos poetas, saben qu√© cosa es. Quiz√°s el d√≠a que se sepa, comience el fin. Uno tiene que explicarse de alguna forma el mundo y todos buscan una definici√≥n para justificar la propia existencia.[5] Sobre el poema, como forma de expresar la poes√≠a, acotar√≠a: Cuando escribo un poema no me propongo que sea largo o corto. Termina cuando cesa la imaginaci√≥n. Se antoja acercarse a Confesiones‚Ķ como un largo e ininterrumpido poema.

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Alejandro I. L√≥pez: El proyecto «art√≠stico» que te har√° confesar y escuchar los m√°s oscuros secretos. Disponible en https://culturacolectiva.com/arte/el-proyecto-artistico-que-te-hara-confesar-y-escuchar-los-mas-oscuros-secretos

[2] Disponible en  http://www.uneac.org.cu/secciones-periodisticas/resenas/fuegos-que-arman-la-luz-xi.

[3] Texto Completo. Disponible http://www.afrocubaweb.com/jesuscos.htm

[4] Reinaldo Cede√Īo Pineda: Jes√ļs Cos Causse: el tiempo nos devora. Disponible en

https://oncubanews.com/cultura/literatura/el-quijote-negro/

[5] Reinaldo Cede√Īo Pineda: Y Dios estuvo de acuerdo o la entrevista recuperada a Jes√ļs Cos Causse. La Jiribilla # 773, 30 de abril al 6 de mayo de 2016. Disponible en

lajiribilla@cubarte.cult.cu

http://www.lajiribilla.cu/articulo/y-dios-estuvo-de-acuerdo-o-la-entrevista-recuperada-a-jesus-cos-causse



Poesía para una ciudad creativa (+ video)

«…Santiago es un magnifico desquite

Santiago es un magnifico color.

 […]

Santiago se me antoja fabuloso,

Santiago se me antoja imprescindible.

                                                                        […]  

Santiago yo te amé desde que existes,

¬†Santiago yo te am√© y te conozco…»¬†

(Santiago, Canción, versión, 1995,

Del cancionero de Amaury Pérez Vidal) 

 

‚Äú…hemos cruzado la ciudad/ hemos celebrado su alta memoria…‚ÄĚ

Ra√ļl Ibarra Parlad√©

A fines de noviembre de 2019, medios de prensa como los peri√≥dicos Sierra Maestra de Santiago de Cuba, Juventud Rebelde, Trabajadores, la Agencia Cubana de Noticias, entre otras plataformas informativas, daban a conocer los pormenores del lanzamiento oficial de la campa√Īa de comunicaci√≥n ‚ÄúSuperando sue√Īos‚ÄĚ, a prop√≥sito de los 505 a√Īos de fundaci√≥n de la s√©ptima villa cubana, un 25 de julio de 1515, por el conquistador espa√Īol Diego Vel√°zquez de Cu√©llar, primer gobernador de Cuba. El acontecimiento este 2020, como los anteriores aniversarios cerrados, record√°ndose el fresco a√ļn, en la memoria colectiva, medio milenio de la denominada Capital del Caribe, ha devino proceso dinamizador del accionar de sus habitantes, para con esta fecha de gran significaci√≥n.

El desarrollo de las diferentes etapas de la campa√Īa, estructurada desde una visi√≥n pol√≠tico-social, presupone una continuidad ‚Äďy superaci√≥n‚Äď de las experiencias desarrolladas para el aniversario del 2015, que estuvo animado por la m√°xima ‚Äú500 a√Īos de historia y cultura.‚ÄĚ Precisamente en la historia, la cultura, as√≠ como la tradici√≥n de esta urbe sure√Īa, que le han granjeado reconocimiento y excepcionalidad dentro y fuera de la naci√≥n, est√°n los elementos articuladores para el trabajo integrador de cara al venidero onom√°stico. Es notorio que, en el contexto conmemorativo, lo que m√°s acapara la atenci√≥n es el carnaval: proyecto cultural de mucho arraigo en el imaginario y pr√°cticas socioculturales de la poblaci√≥n, donde se realza la fecha fundacional, expresada, simb√≥licamente, en la cabalgata del santo patrono, Santiago Ap√≥stol, por el √°rea del desfile, representado por el actor de las tablas Dagoberto Ga√≠nza. No obstante, esta fiesta es solo es una parte, primordial, del correlato popular e institucional que demanda una celebraci√≥n de esta envergadura, donde las manifestaciones art√≠sticas y literarias aportan inestimablemente al hecho, incluso con a√Īos de antelaci√≥n. ¬†

El caso espec√≠fico de la literatura es ejemplar en propuestas, dentro del concierto creativo, a los efectos de homenajear una ciudad que ostenta los t√≠tulos Muy noble y muy leal; Hospitalaria de las Am√©ricas; Municipio benem√©rito de las Am√©ricas, H√©roe de la Rep√ļblica de Cuba y la Orden Antonio Maceo. Ello se debe, en gran medida, a que el universo de las letras santiagueras se prestigia de tener un importante cat√°logo de autores, que de una manera u otra, posicionados en sus respectivos g√©neros, lograron (logran) sinterizar la idea de la misma, descrita por el poeta espirituano (santiaguero por elecci√≥n) Reinaldo Garc√≠a Blanco como ‚ÄúDelirante y m√≠stica. Estridente y aguda. Escandalosa y recatada,‚ÄĚ en su testimonio Santiago de Cuba: ciudad para h√©roes, publicado en la Revista SiC No. 46 de 2010.

Mostrar obras y exponentes que hayan expresado la imagen de esta ciudad, a la que se le ha escrito con profusi√≥n, rebasar√≠a los l√≠mites e intereses de estas l√≠neas. Mas los interesados en escudri√Īar lo acontecido en esa riqu√≠sima zona cultural pueden acceder al panorama consultando diversos materiales bibliogr√°ficos. Una presumible gu√≠a de lectura(s) o b√ļsqueda(s) tendr√≠a como punto de partida, atendiendo a la forma en que organiza, cr√≠tica y coherentemente, la informaci√≥n, es el libro referencial Santiago Literario (Editorial Oriente-Fundaci√≥n Caguayo, 2013), coordinado por el poeta Le√≥n Estrada, que brinda la oportunidad de saber cu√°nto se ha hecho, en materia literaria, en el trascurso de los primeros cinco siglos.

Fue gracias a la sostenida labor investigativa de Le√≥n Estrada, que en 2005, se tuviera listo el Diccionario de escritores santiagueros por el sello Ediciones Santiago. Y en igual a√Īo, bajo el mismo sello editorial, el t√≠tulo Para cantarle a una ciudad: Santiago de Cuba, que re√ļne textos po√©ticos ‚Äďy canciones‚Äď de 53 autores, de ellos, 29 santiagueros, de estilos y est√©ticas diferentes, dedicados a la ciudad, en ocasi√≥n de su aniversario490. Dos antolog√≠as con similares intenciones, a saber por la editora de este libro, la poeta Teresa Melo, ya hab√≠an visto la luz con anterioridad.

Desde los estudios acad√©micos es revelador el art√≠culo Ciudad letrada: Santiago de Cuba en su discurso literario,[1] del Doctor en Ciencias Literarias, Ronald A. Ram√≠rez Castellanos, que, circunscrito a los a√Īos coloniales decimon√≥nicos hasta la etapa republicana prerrevolucionaria, analiza algunas de las principales figuras y obras de ese periodo, de grandes aportaciones, en las que se aprecian, en la opini√≥n de este estudioso, ‚Äúun sentido identitario, una imagen de la ciudad, un interesante di√°logo con la realidad social y pol√≠tica de la localidad y del pa√≠s …‚ÄĚ Ram√≠rez Castellanos presta atenci√≥n al g√©nero po√©tico, y describe c√≥mo dentro del discurso l√≠rico local est√° presente la ciudad como tema principal: sucesos, realidades (incluso las m√°s descarnadas), historia local, costumbres, entorno y paisaje natural, personalidades legendarias e ilustres. Nadie dudar√≠a que hoy d√≠a estos siguen siendo t√≥picos a tratar.

La bibliograf√≠a citada pone de relieve el lugar destacad√≠simo que ocupan los poetas por su larga data ‚Äúcant√°ndole‚ÄĚ a la ciudad; a ello s√ļmesele obras de bardos for√°neos, que, por su trascendencia, forman parte del patrimonio literario local y nacional. ¬†Son de negros en cuba, del espa√Īol Federico Garc√≠a Lorca, es una pieza significativa dentro de este mosaico: ‚ÄúCuando llegue la luna llena/ ir√© a Santiago de Cuba, /ir√© a Santiago, /en un coche de agua negra. /Ir√© a Santiago. [‚Ķ]/ Mar de papel y plata de monedas/ Ir√© a Santiago. [‚Ķ]/ Siempre dije que yo ir√≠a a Santiago/ en un coche de agua negra. / Ir√© a Santiago...‚ÄĚ[2] ¬†

Son de negros‚Ķ es el testimonio l√≠rico cubano Lorquiano de m√°s calidad, aseverar√≠a el intelectual Juan Marinello en la ponencia El poeta lleg√≥ a Santiago, que la periodista e historiadora Nydia Sarabia tuvo a bien reproducir en su libro D√≠as cubanos de Lorca (Editorial Cultura Popular, 2007),¬† interesada en exponer especificidades de esta composici√≥n, donde la musicalidad y ‚Äúla suma trepidante de lo cubano en sus claras y complejas intencionales de color y ritmo,‚ÄĚ apunta Marinello, sean algunos de los factores m√°s significativos que permiten colocar a Santiago en otra dimensi√≥n po√©tica. Estos, cabe se√Īalar, han propiciado que los versos del granadino puedan escucharse en arreglos musicales de agrupaciones corales o declamados, como lo hizo, por mucho tiempo, Luis Carbonell.[3] Ambas expresiones art√≠sticas ilustran los m√ļltiples caminos que se entrecruzan, en aras de sensibilizar al p√ļblico amante o no de la poes√≠a.

A su vez, constan las motivaciones de poetas de otras provincias cubanas, por registrar en versos sus apreciaciones sobre Santiago. Varios ejemplos dan cuentas de ello, pero el poema Santiago de Cuba, del poeta y periodista matancero Manuel Navarro Luna, escuchado por varias generaciones, fundamentalmente en tribunas pol√≠ticas por sus connotaciones patri√≥ticas, se nos hace muy cercano: ‚Äú¬°Es Santiago de Cuba!/¬°No os asombr√©is de nada!/¬°Por all√≠ anda la madre de los h√©roes!/¬°Por all√≠ anda Mariana!/¬°Estar√©is ciegos/si no veis ni sent√≠s su firme y profunda mirada‚Ķ!/ [‚Ķ]¬°La Patria viva, eterna,/no entierra nunca a sus propias entra√Īas‚Ķ!/¬°Es Santiago de Cuba!/¬°No os asombr√©is de nada!/ …‚ÄĚ

Por su parte, el volumen Santiago de Cuba. Arpa de troncos vivos (Editorial Oriente-Oficina del Conservador de la Ciudad, 2000), publicado en homenaje al aniversario 485 de la fundaci√≥n de la villa presenta, conjuntamente con fotos, fragmentos de textos po√©ticos de Pablo Armando Fern√°ndez: Santiago, tus pregoneros/tambi√©n contigo se van […]; Alfredo Prieto: La ciudad muestra sus blasones/en los que florece la palabra amor [‚Ķ]; Ariel James: Hemos llegado a la ciudad: / la ciudad se esconde debajo de las piedras [‚Ķ]; Jes√ļs Cos Causse: Mirad el barrac√≥n y las cadenas en llamas. /Mirad el palenque alerta para la guerra; Marino Wilson: Y eres/para nunca asombro del paso incontenible de los tiempos/la siempre mujer en estado de gestaci√≥n […]; Teresa Melo: Y el poema est√° suelto/ sobre los edificios de la ciudad […]; Le√≥n Estrada: […] mi ciudad/ es la costumbre y el sabor extra√Īo.

No menos importante, en el libro referido, son las impresiones del Premio Nacional de Literatura 1999 C√©sar L√≥pez N√ļ√Īez que acota: ‚ÄúLa ciudad/ se ha hecho, pero no se explica, s√≥lo se intenta‚ÄĚ. Y sobre ella, cual ep√≠tome del territorio, argument√≥ en el trabajo de Armando Ch√°vez, para la revista Opus Habana, C√©sar L√≥pez, navegante del tiempo que: ‚Äúes una ciudad cargada de historia, de mucha potencia generadora, misteriosa, endemoniada. Me inquiet√≥ mucho desde mi ni√Īez; por eso, quiz√°s, dedico tanto tiempo a la ciudad. […] En lo que constituye mi obra hasta ahora, Santiago s√≠ es el n√ļcleo generador…‚ÄĚ Estas inquietudes es lo que el lector puede encontrar en la tetralog√≠a Primer‚Ķ, Segundo‚Ķ, Tercer‚Ķ y Cuarto Libro de la Ciudad, respectivamente.

Otra personalidad a enfatizar es la del villaclare√Īo Waldo Leyva Portal, quien desarroll√≥ un activismo loable en los quehaceres culturales y literarios de esta localidad desde la primera mitad de los a√Īos 60‚Äô hasta los 80‚Äô del pasado siglo XX. En su estancia en la tierra de Jos√© Mar√≠a Heredia recibe todo su influjo espiritual para escribir el poema, de amplia difusi√≥n, Para una definici√≥n de la ciudad: ‚ÄúSi encuentras alguna piedra/que no haya sido lanzada contra el enemigo/ si descubres una calle por/ donde no haya pasado/nunca un h√©roe/ si desde el Tivol√≠ no se ve el mar/si hay alguna ventana/ que no se haya abierto nunca a las guitarras/si no encuentras ninguna puerta abierta/ puedes decir entonces que Santiago no existe.‚ÄĚ En el fotorreportaje Santiago. Ciudad de hero√≠smos y puertas abiertas, publicado en el peri√≥dico Granma digital del primero de enero de 2019, el propio Waldo Leyva lo pone a dialogar con im√°genes de sitios emblem√°ticos de la ciudad, tomadas por el fot√≥grafo Juvenal Balan. Cr√≠ticos, como la ensayista Daysi Cu√© Fern√°ndez, coinciden en se√Īalar a Para una definici√≥n‚Ķ como la carta ‚Äďpor excelencia‚Äď de presentaci√≥n de Santiago de Cuba.

Pero, convengamos, atendiendo al conjunto de textos anteriormente esbozados, que existen, a gusto de los lectores, muchas cartas po√©ticas de presentaci√≥n de y sobre Santiago. En estas coordenadas ser√≠a pertinente incluir al libro Santiago de Cuba: Ciudad cantada (Editorial Oriente, 2013), conocido igualmente como Ciudad cantada, el cual tiene diversos valores que lo hacen singular y meritorio de una atenci√≥n m√°s pormenorizada. Es un poemario de 62 p√°ginas, destinado a ni√Īos y j√≥venes, ‚Äúpor donde transcurre la historia de Santiago desde el siglo XVI hasta el XX. Un homenaje a la ciudad,‚ÄĚ seg√ļn valoraci√≥n de su autor, el poeta, escritor para ni√Īos y narrador Jos√© Orp√≠ Gal√≠, miembro de la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba, nacido, casualidad o predestinaci√≥n, un 28 de enero de 1953, justo en el a√Īo del centenario de nuestro Ap√≥stol Jos√© Mart√≠. ¬†

En √©l se cumple la m√°xima martiana de que ‚ÄúLa Poes√≠a no ha de perseguirse. Ella ha de perseguir al poeta.‚ÄĚ M√°s de 50 a√Īos escribiendo para todos los p√ļblicos dan razones suficientes para afirmar que esta persecuci√≥n le ha permitido ubicarse entre las voces m√°s destacadas de la po√©tica santiaguera contempor√°nea. Menciones, reconocimientos y premios del alcance del Jos√© Mar√≠a Heredia de la UNEAC, 1999; Premio de la Ciudad en cinco ocasiones; Premio Nosside Caribe, en 2003; el Premio Beca Dador (poes√≠a), en 2006, y el Premio Ciudad del Che, en poes√≠a, en 2008, corroboran el planteamiento anterior. En mayo de 2018, en reconocimiento a su consagrada trayectoria dedicada a los ni√Īos, y por su labor como promotor cultural, recibi√≥ la Distinci√≥n Jos√© Soler Puig, que entrega el Centro de Promoci√≥n Literaria hom√≥nimo, durante la 27 edici√≥n de la Feria Provincial del Libro en Santiago de Cuba.

Para Orp√≠ Gal√≠ el p√ļblico infanto-juvenil es muy importante, y no es raro verlo participando en talleres de creaci√≥n literaria de las casas de cultura, concursos y eventos, en los cuales aporta su maestr√≠a y se retroalimenta con lo que hace este grupo social. Para este p√ļblico ha escrito, adem√°s de Ciudad cantada, los t√≠tulos: El libro de los asombros (Editorial Oriente, 2010) y Para despertar el duende (Ediciones Santiago, 2013), que fuera finalista del Premio Herminio Almendros en el a√Īo 2000, y Puertas a la m√ļsica (Ediciones Santiago, 2014); libros que en Santiago tuvieron una amplia recepci√≥n y comercializaci√≥n en la red de librer√≠as ‚Äďy otros espacios‚Äď, y que se infieren agotados, seg√ļn monitoreos en las citadas instituciones. ¬†

Cabe destacar, acerca de lo anterior, que la √ļltima vez que Ciudad cantada estuvo en circulaci√≥n, fue durante la celebraci√≥n de los natalicios de Antonio Maceo y Ernesto Guevara, respectivamente, el 14 de junio de 2018, en la sede de la Fundaci√≥n Caguayo, donde los gestores de la actividad obsequiaron los ejemplares a ni√Īos y ni√Īas de los proyectos art√≠sticos invitados a la velada. Padres, instructores de arte, personas de la comunidad de Vista Alegre, entre otros, felicitaron la iniciativa y ponderaron los valores culturales-educativos del libro y la conveniencia de una futura reimpresi√≥n, para acercarlo al entorno escolar, como material complementario para el estudio ‚Äďy asimilaci√≥n‚Äď de la historia local. Criterios muy atinados, que ven√≠an a corroborar la funci√≥n formativa que puede tener la literatura infantil, ‚Äúadem√°s de instruir y ense√Īar, la de contribuir, con el insuperable poder est√©tico, al crecimiento humano.‚ÄĚ[4]

La lectura de este poemario, en el que se advierte una producci√≥n colectiva del conocimiento, propone una exploraci√≥n (otra) al acervo hist√≥rico territorial. En este sentido es importante mencionar que cont√≥ con la participaci√≥n de la Doctora Olga Portuondo Z√ļ√Īiga, historiadora de la ciudad, promotora del proyecto y asesora de textos, en cuya persona se pone de manifiesto lo expresado en el comentario final del libro Tres siglos de historiograf√≠a santiaguera (Oficina del Conservador de la Ciudad, 2001), que en Santiago ‚ÄúNunca ha existido distanciamiento entre los historiadores y los artistas [‚Ķ], bien sea por amistad o mediante el trabajo de dichos intelectuales,‚ÄĚ O sea, la historia regional nutrida de todas las humanidades, f√≥rmula creadora para encontrar en la poes√≠a, como en otras ocasiones, las conexiones m√°s √≠ntimas con la historia. Fueron imprescindibles en la n√≥mina creativa editorial que gest√≥ este producto bellamente trabajado, la poeta Teresa Melo Rodr√≠guez, apasionada por estos proyectos (edici√≥n, composici√≥n, dise√Īo y asesor√≠a de textos) y la artista de la pl√°stica Vivian Lozano Caballero (asesor√≠a de im√°genes).

Desde el punto de vista estil√≠stico, Ciudad cantada se concibi√≥ en forma de romance, g√©nero de la tradici√≥n literaria espa√Īola, con el que se contaban ‚Äďy cantaban‚Äď los temas hist√≥ricos, religiosos, novelescos y l√≠ricos, introducido en Cuba en la √©poca de la conquista-colonizaci√≥n por los saldados, de ‚Äúimaginaci√≥n saturada de romances castellanos,‚ÄĚ refer√≠a la profesora en Lengua espa√Īola y literatura Carolina Poncet y de C√°rdenas, en El romance en Cuba (1914). La intencionalidad de Orp√≠ por recuperar este tipo de composici√≥n, intuye un tributo a lo que favoreci√≥ la g√©nesis de las letras en la isla. Y si varios especialistas arguyen sucumbi√≥, ante la preferencia de otras corrientes po√©ticas, el romance (cubano): costumbrista, de leyendas campesinas, geogr√°fico, patri√≥tico, supo pervivir en la pluma de encumbrados escritores, contribuyendo, con sus defectos y virtudes, a enaltecer los sentimientos patrios y a pensar la identidad nacional. En Ciudad cantada la identidad no queda inferida, subyacente, sino declarada desde el prisma local (la patria chica), por lo tanto en √©l lo cubano es ‚Äúsello singular y propio/ con que perfuma su encanto.‚ÄĚ

En los cinco poemas del libro, bordados en sutil tejido de la memoria: siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, predominan la combinaci√≥n de los metros de ocho, 10 y 12 versos. Incluso el poeta, seg√ļn demanda del cap√≠tulo hist√≥rico o escenas a tratar, hace uso de la libertad escritural y llega a trabajar estrofas de 15 a 20 versos, como sucede con el romance dedicado al siglo XIX, que contiene mucha informaci√≥n debido a las caracter√≠sticas del per√≠odo, d√≠gase, la influencia francesa, econom√≠a cafetalera, urbanizaci√≥n, guerra de independencia, crecimiento demogr√°fico, entre otros.

De manera general, se familiarizan con el tipo de los romances hist√≥ricos, o sea, los que tratan asuntos pertenecientes a la historia local-nacional y poseen una visible trama narrativa en la que se distinguen, para ejemplificar, la estructura del poema Siglo XVI, los siguientes elementos: un marco (personajes, lugares y momentos de la acci√≥n): ‚ÄúEn un hermoso paisaje/[‚Ķ.]/viv√≠an los abor√≠genes/en sus singulares casas./Pac√≠ficos y tranquilos,/ coa en ristre trabajaban‚Ķ‚ÄĚ; una situaci√≥n inicial (conflicto o problema): ‚ÄúMuchas cosas cambiar√≠an/con la llegada de Espa√Īa, /Col√≥n, las tres carabelas/ y el encuentro de las razas‚ÄĚ; una complicaci√≥n (desarrollo del conflicto presentado): ‚ÄúVel√°zquez funda la villa,/√ļltima entre siete plazas [‚Ķ.] El oro y su fundici√≥n/hacia ella se trasladan./ Se crean las encomiendas-√©poca activa y esclava-‚Ķ‚ÄĚ; y una resoluci√≥n, que ser√° parcial, hasta la conclusi√≥n ‚Äďresoluci√≥n final‚Äď del poemario: ‚ÄúSantiago, rebelde ayer/hoy se muestra hospitalaria/heroica ser√° por siempre/ porque su luz es la patria.‚ÄĚ

Esta trama en versos, grosso modo, atraviesa etapas complejas que van desde la conquista-colonizaci√≥n hasta los d√≠as actuales de la revoluci√≥n en el poder. Y es estimable que la poes√≠a, con su carga de im√°genes, sea el soporte para ello, porque su empleo, sea o no en las aulas, en el proceso de ense√Īanza-aprendizaje de la historia puede lograr que los educandos se sientan atra√≠dos por dicha ciencia. Olga Portuondo, distinguida pedagoga, ve en lo anterior un prop√≥sito realizable con el libro y en sus palabras introductorias al mismo, destaca la importancia de trasmitir en verso la historia de Santiago de Cuba, fundamento que encuentra resonancia en los aspectos esenciales de la creaci√≥n literaria infantil y juvenil, que ‚Äúel p√ļblico infantil necesita de la poderosa sugesti√≥n del ritmo regular que proporciona la medida versal, [‚Ķ] la reforzada sonoridad que crea la rima, para atraer la atenci√≥n de los ni√Īos y estimular la comprensi√≥n y el disfrute de lo le√≠do.‚ÄĚ[5]

Los ni√Īos, al cual no debe subestim√°rsele como p√ļblico y creadores, estuvieron presentes, activamente en la fase preparatoria de Ciudad cantada. De manera excepcional participaron en √©l ni√Īos y ni√Īas, con un promedio de edad, en aquel entonces, de 10 a√Īos, que dejaron su impronta po√©tica visual, a trav√©s de unos 21 dibujos y pinturas, en cuyas elaboraciones se percibe el laboreo del taller, haciendo uso id√≥neo de t√©cnicas y materiales de diferentes como l√°pices de colores, tinta china, acuarela, esgrafiado, tempera, acr√≠lico, crayola, el collage, estarcido, aguada al caf√©. El resultado final, catalogado por la doctora Portuondo de dibujos excelentes y originales, armoniza con los poemas que cada uno de estos infantes tuvieron en sus manos para (re)interpretarlos.

La experiencia en la educaci√≥n art√≠stica de Vivian Lozano fue decisiva durante los seis meses que llev√≥ a la concreci√≥n de la galer√≠a, cuyo recorrido comienza con la pintura titulada ‚ÄúSantiago Ap√≥stol,‚ÄĚ que aparece en la cubierta del libro, de la autor√≠a de Julio Gerald Ricardo Ruiz (con 11 a√Īos en 2013). La pintura recrea el poema, a modo de introito, sobre la g√©nesis del nombre de la villa y la transcendencia del hecho: ‚ÄúSu apelativo le nace/tras la conquista espa√Īola/gracias a Santiago Ap√≥stol/que con presteza la nombra. /Hereda su lanza firme/junto al fulgor de la aurora/y montado en su caballo/hacia el futuro galopa.‚ÄĚ En lo sucesivo, se observaran algunos cuadros-hitos de la historia y cultura santiaguera: la m√ļsica, la religiosidad, los sitios patrimoniales, las fiestas, la ciudad con sus espacios arquitect√≥nicos emblem√°ticos, sucesos y hechos relevantes, curiosidades, entre otros temas. La capacidad espont√°nea que tuvieron estos ni√Īos para representar los textos de Orp√≠ es la confirmaci√≥n que la poes√≠a y la pintura constituyen manifestaciones emparentadas, cuya relaci√≥n es horizontal, democr√°tica.¬†

Ciudad cantada no est√° concebido como un compendio hist√≥rico de la A a la Z. Sin embargo, se articula de manera tal con la realidad hist√≥rica recreada, que logra captar lo real maravilloso de Santiago y su gente. Los temas que, por razones de s√≠ntesis y espacio, quedaron por tratar sugieren la posibilidad, ahora mismo, de ser un libro del cual puede esperarse una segunda entrega con la incorporaci√≥n de los primeros 20 a√Īos del siglo XXI, donde la ciudad, sujeta a no pocos desaf√≠os sanitarios, econ√≥micos o de otra √≠ndole, ha devenido en paradigma para la naci√≥n, a ra√≠z de las profundas transformaciones que remueven ¬†todos y cada uno de los resortes (f√≠sicos y espirituales) que la sostienen. Probablemente su autor, ‚Äúvital e interactuante con la literatura de su Santiago natal, y [‚Ķ] con la de la isla‚ÄĚ,[6] coquetee con un conjunto de poemas al respecto. Ojal√° as√≠ sea. ¬†

Finalmente, el pasado mes de abril se supo la buena nueva, que Santiago de Cuba, junto a La Habana, se prepara para insertarse en la Red de Ciudades Creativas de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas para la Educaci√≥n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El motivo escogido fue la m√ļsica. Quiz√°s, en lo adelante, se tenga presente en asociar a Santiago a la red tem√°tica de ciudad creativa en literatura, esa idea ser√≠a tentadora para los que hacen del arte de la palabra, y espec√≠ficamente la poes√≠a, su apostolado.

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Ronald Antonio Ramírez Castellanos. Ciudad letrada: Santiago de Cuba en su discurso literario. Disponible en http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0253-92762015000200012

[2] Este poema, así como Santiago de Cuba de Manuel Navarro Luna, están disponible en Santiagoenmi https://santiagoenmi.wordpress.com  /santi/about ago-en-la-poesia/ 

[3] Audio disponible en La Jiribilla http://www.lajiribilla.co.cu/2008/n378_08/poesia.html.

[4] Ramón Luis Herrera Rojas (Coordinador). Panorama de la literatura infantil juvenil. Editorial Universitaria Félix Varela, 2018, p.13.

[5] √ćdem, p.10

[6] Sobre José Fernando Orpí Galí en Santiago Literario, p.270



De paseo por La Mancha: otra lectura a la obra Don Quijote

Hace 415 a√Īos, a comienzos de 1605, sal√≠a a la luz la primera parte de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Diez a√Īos despu√©s comenzaba a circular la segunda entrega de este magno libro, considerada como la verdadera, pues un a√Īo antes se imprimi√≥ una versi√≥n ap√≥crifa con el objetivo de atacar a su autor, debido a que algunos personajes de la √©poca se sintieron agraviados en la primera. Don Quijote, como habitualmente se alude a ella, fue escrita por un soldado, al que por tener inutilizada su mano izquierda, se le conoci√≥ como ‚ÄúManco de Lepanto,‚ÄĚ que a decir del fil√≥logo y escritor espa√Īol Jos√© Manuel Luc√≠a Meg√≠as,‚Äúsi hubiera nacido en el siglo XXI, habr√≠a sido viajero. Probablemente capit√°n de vuelo‚ÄĚ, lo cual nos describe a un hombre predispuesto a la aventura.

De nombre Miguel, que pudiera llamarse Don Quijote de Cervantes y Saavedra, porque entre √©l y su personaje se desdibujaron las fronteras, naci√≥ en un lugar de Espa√Īa, Alcal√° de Henares, un 29 de septiembre de 1547, y falleci√≥ un 23 de abril de 1616, d√≠a referencial para celebrar el idioma espa√Īol. ¬†

La obra, un gran paso en el camino hacia la creaci√≥n de la novela moderna, revolucion√≥ la literatura de tal modo que, seg√ļn se dice, es la m√°s le√≠da despu√©s de La Biblia. Y algo de cierto debe de haber en ello pues desde entonces hasta la fecha todas las artes, los medios de comunicaci√≥n y la propia literaria, no han dejado de recurrir ‚Äďvolver‚Äď a ella, reinterpretarla; tiene la misma un mensaje latente, vivo, perceptible, de resistencia, libertad, honor, fidelidad y amor (el ideal) disponible para dialogar con muchos y diversos p√ļblicos. Incluso aquellos que no han pasado de la portada del libro emiten juicos y valoraciones como los que han dejado el hueso en el papel. El cine, la radio, la televisi√≥n, el teatro y la danza son los queridos culpables.

Si alguien duda todav√≠a de su impronta y trascendencia, recu√©rdese que en nuestra geograf√≠a insular, heredera del idioma castellano, que hoy se prestigia de ser una naci√≥n potencialmente de lectores, El Ingenioso Hidalgo‚Ķ fue el primer libro encargado a la Imprenta Nacional de Cuba, fundada en 1959, con una tirada de 100 mil ejemplares, con ilustraciones, al precio de 25 centavos. Era una propuesta sugerente, de emprendimiento, del nuevo proyecto cultural cubano en revoluci√≥n, para dar a conocer a la mayor√≠a los valores humanistas de la obra, para luchar contra todos los obst√°culos, y en los que se reflejaron no pocos de nuestros pr√≥ceres como Mart√≠ (‚ÄúComo Cervantes, con el pie en el estribo‚ÄĚ)[1] y el Che (‚ÄúOtra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo‚ÄĚ).[2]

Acerca de lo anterior, la excelsa poetisa Dulce María Loynaz en su discurso de recibimiento del Premio Cervantes 1992 diría:

‚ÄúNo s√© (‚Ķ) si la obra cervantina ha sido comentada, absorbida con tanto amor en otros pa√≠ses como lo ha sido en Cuba ¬†(‚Ķ). Pero de lo que s√≠ estoy cierta es de que en ninguna parte hemos puesto tanto amor en sacar a la luz de nuestro siglo (‚Ķ) el talento y la imborrable huella que esta pluma ha dejado en todos los que de ella nos servimos para expresar nuestros sentimientos.‚ÄĚ[3]

No es de extra√Īar entonces que en este universo de las publicaciones nos sorprendan algunas novedades cuyo tema gire en torno a‚Ķ, alrededor de‚Ķ, a prop√≥sito de‚Ķ, la obra referida. D√≠gase obras intertextuales vinculadas, expl√≠cita o impl√≠citamente, con el texto aludido que influyen, de un modo u otro, en la comprensi√≥n de su discurso, hecho plausible, incluso, como metodolog√≠a did√°ctica.¬†

La 29na edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de la Habana, que se extender√° a las provincias hasta el mes de abril pr√≥ximo, donde se clausurar√° en Santiago de Cuba, fue escenario id√≥neo para colocar, al alcance del p√ļblico visitante, el m√°s reciente ejemplo de un texto que reafirma la necesidad de leer a Cervantes. Lleva por t√≠tulo El libro de La Mancha (Editorial Oriente, 2019) poemario perteneciente a la Colecci√≥n Ala y Espuela dedicado a ni√Īos y adolescentes. Tambi√©n, por qu√© no, dedicado a los j√≥venes y a los que fuimos ni√Īos, pues la literatura destinada a ese grupo social tiene mucho que comunicarnos, de modo que no debemos subestimar tales propuestas.

Su autor se nombra Jos√© Manuel Espino, nacido en 1966 en un lugar de Matanzas conocido como Col√≥n. Es, por m√°s se√Īas, dramaturgo, narrador, poeta, promotor, cr√≠tico literario y Presidente del Comit√© Provincial de la Asociaci√≥n de Artistas y Escritores de la Atenas de Cuba. Adem√°s, es considerado por la cr√≠tica especializada como uno de los m√°s importantes escritores de literatura infantil y juvenil en nuestro pa√≠s, quien en 2012 comenz√≥ a cabalgar junto a Alonso Quijano y su escudero con el libro De las sin par andanzas del Guajiriquijote y su escudetero Calvipanz√≥n, publicado por la Editorial Gente Nueva y reeditado en 2014.

Espino, en De las sin par andanzas‚Ķ, considerado como texto din√°mico e hilarante por transitar por diferentes g√©neros ‚Äďleyendas tradiciones y campesinas, poemas, teatro y exquisitas recetas‚Äď, recre√≥ las aventuras del El Quijote en un escenario campestre, sello este distinguible que puede observarse tambi√©n en El libro de La Mancha. ¬†

Cabe mencionar que otros autores cubanos que escriben para ni√Īos y j√≥venes ya hab√≠an hecho suyas las historias del Caballero de la triste figura, como el repentista Alexis D√≠az-Pimienta con En un lugar de la mancha. (Don quijote en verso, quien sit√ļa su versi√≥n en tiempo y geograf√≠a de Cuba guajira y agreste, contada en cuartetas, d√©cimas, octavillas, entre otras formas estr√≥ficas de la l√≠rica espa√Īola.

Acerca de la propuesta del autor matancero, si este no lo sabe (o quiz√°s s√≠), sirvan estas l√≠neas para trasmitirle ‚Äďy participarle al p√ļblico lector- que el poemario que construy√≥ con un elemento fundamental denominado ‚Äúsensibilidad,‚ÄĚ luch√≥ junto a Hospital para gatos locos (Mildre Hern√°ndez Barrios) y Une los puntos y ver√°s (Ariel Fonseca Rivero), las otras novedades de la citada Editorial Oriente, contra los molinos de vientos del d√©ficits de materia prima (sobre todo papel) para la producci√≥n de libros, que afecta al sector e industria editorial nacional hace m√°s de un a√Īo. No obstante, gracias a la gesti√≥n institucional de la editorial, el Instituto Cubano del Libro y la Unidad Empresarial de Base Gr√°fica Caribe, hoy podemos disfrutar y compartir las buenas nuevas de un libro impreso.

Los prop√≥sitos de El libro de La Mancha se revelan desde el propio t√≠tulo e ilustraci√≥n de cubierta, esta √ļltima a cargo del artista de la pl√°stica Javier Due√Īas (1969), nacido en C√°rdenas, Matanzas. Reconocido dibujante, pintor e ilustrador de libros, miembro de la UNEAC, cuyos trabajos se adscriben a la pintura paisaj√≠stica y abstracta moderna.

Y serán precisamente los motivos paisajísticos, presentes en cada página y aderezados con una imaginería colorida y ostensible, elementos dialógicos para ir redescubrimiento los personajes principales de la obra matriz, véase, Sancho, Dulcinea, Don Quijote, Rucio, Rocinante.

Este libro, divido en tres partes: Los poemas de Sancho Panza (12), Los poemas de Dulcinea (12) y Los poemas del Quijote (13), para un total de 37 trabajos po√©ticos, cuyos t√≠tulos se repiten en cada secci√≥n y donde se trabaja con acierto el verso rimado, las coplas, los refranes, trabalenguas, entre otras composiciones, es un producto bellamente ilustrado, donde cada pincelada aporta elementos a la narrativa po√©tica. V√©ase especialmente los tres retratos, que ofrecen una particular descripci√≥n de los protagonistas no tan alejados del referente cervantino. En su conjunto, estos poemas est√°n cargados de ingenio, se alejan de rebuscamientos y por momentos en ellos asoman ribetes de la picaresca, el humor inteligente y la sapiencia de nuestros cantores de la campi√Īa, lo que le a√Īaden valor al libro.

Grosso modo, El libro de La Mancha, como publicaci√≥n, tiene m√©ritos suficientes para transitar felizmente por la red de librer√≠as y por los diferentes espacios de promoci√≥n y comercializaci√≥n que en lo adelante tiene el ‚Äďapretado‚Äď calendario de eventos del sistema del libro en Cuba. Si queremos que el p√ļblico m√°s joven lea en el futuro al Ingenioso Hidalgo‚Ķ, debemos de situarle textos de esta naturaleza y probamente lo hagan con satisfacci√≥n.

Por sus singularidades, podr√≠a emular para ser incluido ‚Äďpor supuesto, consider√°ndose a los otros libros infantiles anteriormente aludidos‚Äď en una nueva edici√≥n Del donoso y grande escrutinio del cervantismo en Cuba, si existiera esta posibilidad, que bajo el sello Editorial de la Universidad de La Habana, proyecto iniciado en el 2005 ‚Äďcontinuado posteriormente en 2015‚Äď, conmemorando los 400 a√Īos de la publicaci√≥n de la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha.

En sus p√°ginas bien cabr√≠a un ep√≠grafe dedicado al cervantismo en la literatura infantil, en el que alg√ļn trabajo cr√≠tico colocar√°, en perspectiva, lo que Espino entendi√≥ pertinente ilustrar con la palabra para el p√ļblico m√°s inteligente: el p√ļblico infantil.

 

Notas y referencias bibliogr√°ficas:

[1] José Martí: Obras Completas. Tomo 20 (Epistolario), p. 38.

[2] Carta de despedida del Che a sus padres (1 de abril de 1965). Disponible en http://www.americas-fr.com/es/historia/guevara-padres.html

[3] Jos√© Antonio Bauj√≠n: ‚ÄúDe la cabalgata cervantina por los caminos de la cultura cubana‚ÄĚ. Centro Virtual Cervantes. Disponible en https://cvc.cervantes.es/literatura/quijote_america/cuba/baujin.htm



Tío Ho: un guerrero iluminado por la poesía (+ audio)

El ser humano tiene la condici√≥n de desdoblarse en varias facetas como capacidad inherente de supervivencia ante los retos que las circunstancias le imponen. Este convierte en arte las adversidades, que como material, contribuyen a generar di√°logos e interacciones de los p√ļblicos con la obra resultante, en cualquiera de las manifestaciones art√≠sticas, en lo que vendr√≠a a ser un acto comunicativo, que no es m√°s que uno de los efectos que acompa√Īa el acto creativo. En el caso de la literatura, espec√≠ficamente la poes√≠a, este efecto, seg√ļn el poeta y ensayista espa√Īol Jos√© √Āngel Valente, ‚Äúno alude [directamente] a la naturaleza del proceso creador (‚Ķ) donde importar√≠a (‚Ķ) centrar la consideraci√≥n de lo po√©tico (‚Ķ) para ver que la poes√≠a es, antes que cualquier otra cosa, un medio de conocimiento de la realidad‚Ķ‚ÄĚ[1]

La perspectiva de Valente sugiere que, ‚ÄúEn el momento de la creaci√≥n po√©tica lo √ļnico dado [al poeta] es la experiencia en su particular unicidad‚Ķ‚ÄĚ

Partiendo de tal apoyatura cabe destacar la idea que el arte consiste en dar forma a esa realidad, en sondear lo oscuro ‚Äďdesconocido‚Äď de la misma que el poeta con y desde la palabra intenta clarificar ‚Äďpara s√≠ y para el otro‚Äď con el recurso que dispone, o sea, el lenguaje: hecho frase, hecho palabra, hecho verso.

La creaci√≥n po√©tica, dec√≠a Jorge Luis Borges, parte de la memoria y la memoria est√° hecha sobre todo de olvido; ya que [ella] ‚Äďsuscribiendo lo dicho por el fil√≥sofo franc√©s Henri Bergson‚Äď escoge lo quiere olvidar.[2]

Pero existen experiencias de vida que por su impacto o afectación no pueden ser borradas del todo. Así, por ejemplo, sucede con la pérdida de la libertad en cautiverio, dígase cárcel o prisión, situación que a través de la historia tributó al surgimiento de importantes obras literarias de escritores de la talla de Cervantes (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), Fiódor Dostoyevski (Recuerdos de la casa de los muertos; Los presidios de Siberia), Oscar Wilde (De profundis), Miguel Hernández (Cancionero y romancero de ausencias), Jean Genet (Santa María de las Flores).  

En otros géneros el tema de la prisión también ha sido articulador, véase los escritos de Nelson Mandela (Autobiografía), Mahatma Gandhi (Canciones desde la prisión), Antonio Gramsci (Pasado y presente: Cuadernos de cárcel), Martin Luther King (Carta desde la cárcel de Birmingham), José Martí (Presidio modelo en Cuba), Pablo de la Torriente (Presidio Modelo) y Fidel Castro (La Historia me absolverá), entre otros.[3]

La libertad engloba dis√≠miles significaciones como determinaci√≥n, soberan√≠a individual, autonom√≠a. Y desde la √©tica filos√≥fica se se√Īala que es inherente al hombre. Es por ello que ante el hecho de perderla no pocos prefieren ‚Äúla muerte, hay quienes se dejan abatir por las circunstancias y hay tambi√©n quienes no solo las soportan estoicamente sino tambi√©n las usan como la oportunidad para definir sus vidas, sus obras y sus filosof√≠as.‚ÄĚ[4]¬†

Reflejo de lo anterior es la obra de Ho Chi Minh (1890-1969), que amerita, por sus valores éticos, políticos, culturales y literarios, traerse nuevamente a la actualidad. Fue este un hombre cuya faceta de revolucionario y estadista ocultaron su personalidad de poeta, forjada en la dura experiencia de lucha y resistencia contra el dominio colonial, que lo llevó al presidio en 1942. De ahí, del tedio horrible del encierro, nacería el poemario Diario de prisión,[5] publicado en varios idiomas y que viera a la luz en Cuba por el sello Colección Sur Editores de la UNEAC, hace más de un lustro.

Esta edici√≥n en espa√Īol fue acogida con benepl√°cito por el p√ļblico lector cubano, sobre todo por la admiraci√≥n que algunos sienten hacia ese gran art√≠fice del pensamiento postcolonial. Y de manera general, por admiraci√≥n hacia la tierra de los anamitas, acerca de los que Mart√≠ expres√≥:

‚ÄúTambi√©n, y tanto como los bravos, pelearon, y volver√°n √° pelear, los pobres anamitas, los que viven del pescado y arroz y se visten de seda, all√° lejos, en Asia (‚Ķ) Trabajan. Parecen plateros finos en todo lo que hacen, en la madera, en el n√°car, en la armer√≠a, en los tejidos, en las pinturas en los bordados, en los arados.‚ÄĚ[6]

La filosof√≠a de vida y acci√≥n de los vietnamitas, reflejada en el escrito martiano, se percibe en el tono de los m√°s de cien poemas de Diario‚Ķ,¬† traducida por el poeta, narrador y ensayista cubano F√©lix Pita Rodr√≠guez, catalogada por la VOV world, emisora de radio nacional de Viet Nam, como ‚Äúuna obra, sencilla y humana, que ayuda a los lectores a comprender mejor la aspiraci√≥n de Ho Chi Minh a la independencia y la libertad nacional‚Ķ‚ÄĚ[7]¬† Una obra que debiera redescubrirse, cuando se aproxima la vigesimonovena edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2020, y la cual estar√° dedicada a la cultura y literatura de la Rep√ļblica Socialista de Viet Nam, naci√≥n del que el bardo fuera su art√≠fice principal. Como expresara en uno de sus versos:

‚ÄúYo del nuevo Vietnam soy el representante‚ÄĚ

La producción literaria de este país asiático, fundamentalmente después de la renovación nacional de 1986,[8] es sustancial, y su promoción, difusión y comercialización se intensificará en la FILH y en otros espacios, teniendo en cuenta que para no pocos lectores sigue siendo desconocida. No obstante, han sido publicados ensayos político-sociales por editoriales como José Martí, Pablo de la Torriente Brau, Ciencias Sociales, Ocean Sur, que sirven, de una manera u otra, como plataforma para conocer algunas particularidades de esa cultura.                                                                 

El libro que nos ocupa fue escrito originalmente en idioma chino para no despertar la sospecha de sus carceleros en cuanto a la tem√°tica de lo que escrib√≠a. Pita Rodr√≠guez,[9] acota que Diario‚Ķ se entrecruza, a veces, con el microrrelato y se caracteriza por versos rimados, (rimando har√© m√°s cortos los d√≠as en la prisi√≥n/ y esperar√© que llegue mi libertad catando), as√≠ como por la s√≠ntesis, emoci√≥n y limpios de estridencias innecesarias y llenos de lirismo, en concordancia con una rese√Īa sobre este libro en la revista chilena de literatura Punto Final.[10]

Diario‚Ķ es el testimonio de un a√Īo (1942-1943) en las c√°rceles chinas de Chang Kai Shek, cuyas descripciones estremecen al leer poemas como Ingresando en la prisi√≥n de Tsing Si:

En la prisión los viejos acogen al que ingresa.

Blancas nubes ahuyentan las nubes de tormenta

y por el cielo, todas, libremente se alejan.

Un hombre libre, solo, permanece en la celda).

La prisión de Nan Ning:

√Čsta es una prisi√≥n de estilo ultramoderno,

 que brilla iluminada por la electricidad.

Ah, pero la comida es sopa bien aguada,

 y vacío el estómago, chilla en la oscuridad.

Traslado a Tian Pao el Día del Doble-Diez:

Por todas partes han colgado faroles, y con flores

las casas engalanan. (…). Amarrado ese día, de cárcel me trasladan.

Sigue el viento obstinado contra el √°guila en vuelo.

La prisión de Kuo Teu:

Esta prisión parece una gran casa familiar.

En le√Īa y en arroz, aceite y sal, cada uno se abastece

Tung Chung:

La c√°rcel de Tung Chung es como la de Ping Ma.

Una taza de sopa por comida.

¬†Gru√Īe el vientre vac√≠o.¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†

Los poemas de Ho Chi Minh ‚Äďsobre los que algunos estudiosos han afirmado que mezclan las tradiciones vietnamitas, chinas y occidentales‚Äď relatan sus reflexiones

¬ŅQu√© hacer en la prisi√≥n, sin bebida ni flores,

en noche tan radiante, luminosa y serena?

Mira el hombre a la luna que esplendorosa

Asciende.

La luna mira al poeta, a través de la reja.

O penurias:

Apenas medio cubo es la ración de agua.

Te lavas o haces té: decide por tu parte.

Si te quieres lavar, no tomes té.

Si quieres tomar té, no pienses en lavarte.

Sufrimiento:

A caza de piojos, los reclusos, despertando se lanzan.

Dan las ocho: es el gong que a la comida llama.

¬°√Ānimo, camarada! Hay que comer. Los que tanto sufrimos

debemos resistir hasta que llegue el alba.

Pero también sus esperanzas, donde el centro es la libertad del ser humano:

Quien sufrió la prisión, la patria puede hacer.

 Quien soporta las penas, prueba que es hombre fiel.

Quien piensa en su país, es un hombre de bien.

Que la celda se abra y el dragón al cielo se remonte.

En 2020 se estar√° conmemorando 60 a√Īos de relaciones diplom√°ticas entre Cuba y Viet Nam y 130 del natalicio de ‚ÄúEl iluminado,‚ÄĚ significado del nombre Ho Chi Ming, quien naciera un 19 de mayo, fecha en que ca√≠a en combate otro iluminado y poeta: Jos√© Mart√≠.

Sirva entonces la propuesta de lectura de Diario‚Ķ, que a casi seis d√©cadas de su primera publicaci√≥n, continua dialogando ‚Äďpo√©ticamente‚Äď con las generaciones actuales, adentr√°ndonos en el universo simb√≥lico de esa cultura milenaria cuyos hombres y mujeres cambiaron el mapa geopol√≠tico en el pasado reciente, al derrocar potencias como Francia y los EE.UU. Tierra en la que el 16 de septiembre de 1973, el Comandante en Jefe Fidel Castro llor√≥, cuando sosten√≠a en sus manos un ni√Īo mutilado por los horrores de la guerra.[11]

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Valente, J. √Ā. (1963) Conocimiento y comunicaci√≥n. Disponible en http://artespoeticas.librodenotas.com/artes/727/conocimiento-y-comunicacion-1963

[2] Borges, J. L. (1996) La creación poética. En Nexos. Disponible en https://www.nexos.com.mx/?p=7698

[3] Consultar art√≠culo de Andreu Farr√°s ‚ÄúDe la celda a la gloria: 11 l√≠deres pol√≠ticos que engrandecieron su reputaci√≥n en la c√°rcel.‚ÄĚ Disponible en https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20181215/de-la-celda-a-la-gloria-presos-politicos-7200456

[4] Obras escritas desde la c√°rcel. Disponible en https://www.iberlibro.com/libros/obras-literarias-escritas-en-prision-cautiverio.shtml

[5] También se le conoce como Diario de la cárcel.

[6] Un paseo por la tierra de los anamitas. En volumen I. No. 4 Revista La edad de oro.

[7] ‚ÄúSe presenta en Cuba el poemario ‚ÄúDiario de prisi√≥n‚ÄĚ de Ho Chi Minh‚ÄĚ. Disponible en https://vovworld.vn/es-ES/vietnamiberoamerica/se-presenta-en-cuba-el-poemario-diario-de-prision-de-ho-chi-minh-154005.vov

[8] Th√ļy Ng√†. Literatura vietnamita despu√©s de 30 a√Īos de renovaci√≥n nacional. Disponible en https://vovworld.vn/es-ES/cultura/literatura-vietnamita-despues-de-30-anos-de-renovacion-nacional-436427.vov

[9]Ho Chi Ming fue políglota, llegando a dominar varios idiomas además del chino, como el francés, el japonés, el ruso y el inglés.

[10] Alejandro Lavquén. Los libros. Disponible en http://letras.mysite.com/alav100314.html

[11]¬† M√°s informaci√≥n en el art√≠culo ‚ÄúUna noticia recorre el mundo: Fidel Castro cruz√≥ al sur del Paralelo 17‚ÄĚ, de Rafael Suengas Mart√≠nez. En Revista Cuba Socialista. 16 Septiembre, 2018.