Melissa Cordero Novo


María Karla Águila reina ahora desde la narrativa

Discretos fueron los días del Reina del Mar Editores 2017. Se cumplió el programa tal como estaba previsto, más la ya acostumbrada nula participación del público, los pocos escritores que pudieron llegar a Cienfuegos y el bajo envío de ejemplares a concurso hicieron que el evento no se potenciara como debiera.

En la última jornada se dio a conocer el premio de narrativa joven correspondiente a este año que recayó en manos de María Karla Águila (Cienfuegos, 1995) gracias a su cuaderno La que debe morir que concursó bajo el seudónimo de Alma.

El año anterior María Karla obtuvo una mención en el propio concurso pero en el apartado de poesía y meses después alcanzó la beca el Girasol Sediento que la AHS otorga dentro del premio Fernandina de Jagua de la ciudad de Cienfuegos.

El jurado estuvo compuesto por los escritores Atilio Caballero, Evelin Queipo y Nelton Pérez quienes especificaron que La que debe morir resaltó por «la prontitud de algunos finales, a veces apresurados, pero no faltos de sorpresa». Este premio continúa teniendo como objetivo —así como otros a lo largo del país— potenciar el crecimiento cultural/literario de los jóvenes en Cuba.

Se suma este cuaderno de María Karla a las obras que les espera una dura batalla por su publicación final.



Se lanzan otra vez los anzuelos al mar

Mantener contra las espadas del tiempo un evento como Reina del Mar en la ciudad de Cienfuegos ha sido casi una proeza. Como si estuviesen en medio de una narración épica, los responsables se involucran—muchas veces so pena de perecer— en la vorágine y la “lucha” que significa defender el espacio y contar con la logística necesaria, previa y durante el desarrollo del programa de actividades. Los atrasos editoriales siguen afectando el cauce normal de trabajo, y con igual intensidad inhabilita las funciones y la calidad de su desempeño. Por eso esta decimoctava edición tiene un sabor más dulce, ese que provoca no rendirse cuando de promocionar literatura, y educar a las audiencias, en Cuba se trata.

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Conversando en el interior de una casa sin nombres

Evelin construyó una casa sin nombres. Con ella pretende que los niños conozcan las realidades de otros niños. Con ella, claramente, se dibuja a ella misma, y a otros pequeños que desde temprano tienen el sueño de ser escritores. Ser escritor de literatura infantil en Cuba es una provocación y un camino desconocido. Hay ejemplos altos, muchos otros son bajos. Evelin Quipo Balbuena ganó el premio El Girasol Sediento, que otorga la AHS de Cienfuegos, en 2014. La publicación aún no ha salido al mercado, se ha visto demorada por causas ajenas a la editorial y a su autora.

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La política de la promoción literaria

La mayor ganancia de la primera mención que recibí en el Premio David de poesía en el año 2012 fue el efecto rebote. Comencé a formar parte del grupo de creadores literarios de Cienfuegos, un miembro discretísimo, debo acotar, y así aparecieron oportunidades indecibles, sobre todo para despertar esa manía narrativa de lo inverosímil —o real maravilloso según Carpentier— que a uno le pasa.

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El video de Arí Bayolo y Rolo Rivera (+Video)

Arí es un personaje que vive en una dimensión bien distante a la nuestra; hay quienes lo miran con inquietud cuando, por ejemplo, se sienta en un banco a pleno sol del mediodía a fumarse un cigarro. Tiene un don que maneja con facilidad, como si fuese una extensión de él mismo. Arí sabe diseñar, gráficamente, y crea mundos a través de ese diseño. Los videos clips son otra zona que explora y los resultados, amén de que sea un trabajo de poca producción y pocos recursos, llaman la atención. El último caso: Tu pelo, de Rolo Rivera, es un audiovisual para disfrutarlo en varios sentidos estéticos.

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Navarrete en su riego

Su figura, en aquellos años, no podía determinarse con meros cálculos de alguna tendencia o género. En escena era histriónico. Cantaba sus canciones de una distintiva manera que a nadie imitaba pero a muchos atraía. Y en los momentos más álgidos de los conciertos, cuando más emocionado estaba el público, rompía la frecuencia musical para recitar un poema, podríamos decir medio surrealista, incluso dadá. A partir de una frase que escogía al azar comenzaba la sucesión indetenible de sintagmas, la relación de fenómenos tan opuestos como podía ser una rosa y el crecimiento del Producto Interno Bruto. Todo esto, en el fondo, podía parecer baldío, pero encerraban una peculiar poética. Yunior Orestes Navarrete educó a los auditorios a su estética; luego de eso no hubo presentación donde alguien, desde la muchedumbre, gritara:

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El huidizo cuento de los muñequitos cubanos

A mi hijo le gusta, entre otras muchísimas cosas, los muñequitos de Elpidio Valdés; para él todos los caballos son Palmiches y le encanta subirse a una escoba o en una sombrilla o en un plumero (en todo menos en su caballo de rueditas) e imaginarse jinete ágil. Pocas cosas lo alegran más (excepto los dulces y los caramelos) que tener en sus manos un ejemplar de los animados del televisor. Por una cuestión u otra, y en contra de mi gusto más personal, tiene en su cajón a Mickey Mouse, un Monster Machine, a Winnie Pooh y su amigo tigre, un ejemplar minimalista de Dora la Exploradora… y en otros formatos figuran: una chancletas y una camiseta con Bob Esponja, otra con los protagonistas de Paw Patrol y un vaso del Rayo McQueen y el loco de Mate.

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La ausente cultura y sus bocanadas

Siempre me ha alarmado algo: la orfandad, casi total, en los medios de comunicación cubanos de las figuras literarias, o de cualquier ámbito de las ciencias humanas, de especialistas fuera de los profesionales internos de cada sitio, pues aunque estos puedan alcanzar un nivel alto en el análisis de determinados fenómenos culturales les es imposible lograr la nitidez de pensamiento de alguien dedicado exclusivamente a ello, o alguien con un talento más delineado. Por ello las reflexiones profundas, reseñas profundas, ensayos profundos sobre la realidad de la cultura en los medios de comunicación en Cuba, son tambaleantes.

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Los premios literarios de la ciudad de Cienfuegos

El cuaderno Punto rojo de la joven autora María Karla Águila Díaz (Cienfuegos, 1995) consiguió el Premio El Girasol Sediento que otorga la Asociación Hermanos Saíz (AHS) cienfueguera a autores menores de 35 años dentro del concurso Fundación de Fernandina de Jagua. Tradicionalmente, los resultados se dan a conocer el 22 de abril, fecha fundacional de la colonia, y en esta edición se convocó en el género poesía para adultos y también para niños y jóvenes.

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Breves apuntes sobre la trova al sur y en la mochila

Si usted ve un muchacho con guitarra y en camiseta, con varias figuras tatuadas en el cuerpo, y una melena hacia el centro de su cabeza que de repente grita: tú no comes huevo o chuparle la semilla al mango, no se asuste, es Oscar Sánchez y es trovador. Este joven fue uno de los invitados al recién finalizado festival Al Sur de mi Mochila en Cienfuegos; y aquí demostró que se encuentra en una etapa de maduración de su carrera. Se presentó en el patio de la UNEAC y en otros espacios posteriores. Su música, se pudiera decir, se mueve en el interior de una poética urbana que a la vez combina el humor, el amor, las desilusiones y las prosperidades. Oscar, en su vertiente trovadoresca, es original, aunque eso no lo signifique todo; pero también sorprendió con temas donde la línea discursiva era muy superior y con sonoridades muy cuidadosas para lograr el efecto que quería en el público que lo escuchaba.

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