Liset Prego


Holguín celebra los 34 años de la AHS

En el salón Abrirse las constelaciones de la Ediciones La Luz se celebró el aniversario 34 de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín. El cierre de una jornada que se une a los festejos por la Cultura Cubana incluyó una transmisión en vivo desde la sede del sello editorial.

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Asociados de diferentes secciones presentaron el quehacer de la AHS en la provincia, donde destaca la de Literatura, una de la más activas, que estuvo presentando a miembros de la selección de poetas en Holguín, La Joven Luz: Entrada de emergencias,  y a autores que, si bien ya no pertenecen a la Asociación, tuvieron y sostienen con ella un importante vínculo.  Leyeron sus textos Adalberto Santos, Zulema Gutiérrez, Javier Mora, Adalberto Santos, Elizabeth Soto, Liset Prego y Andrés Cabrera.

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Representaron la sección de música el trovador Manuel Leandro y la agrupación de flamenco fusión Cubandaluz, conducida por la cantautora Mayté Segura. Amenizó el encuentro el DjArte, en la terraza de La Luz, con creativas mezclas que se están volviendo habituales en la casa de la literatura joven holguinera.

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Al cierre, Lilién Aguilera, presidenta de la AHS en la provincia, reconoció el esfuerzo de los asociados que en un año tan complejo como 2020, lograron sostener el trabajo de la organización en eventos online, como las Romerías de Mayo o el Premio Celestino de Cuento. Con la felicitación a todos los miembros y al arte joven en Cuba cerró la transmisión, que contó con el soporte técnico y profesional del proyecto audiovisual Ángulo Ancho.   



«Más que quien escribe está lo que escribes y para quién»

foto tomada del perfil de facebook

En Ciego de Ávila un muchacho parece vivir días de más de 24 horas. Es profesor universitario, guionista para la televisión, hace radio. Es miembro de la AHS e integrante activo de la Red de Articulación Juvenil del Centro Oscar Arnulfo Romero y es, aunque a veces le cueste trabajo admitirlo como un calificativo propio, un escritor.

Leonel Daimel García Aguilar es un ser de luz, medio niño, con una simpatía rebosante y un talento igual de prolífico para que entre sus manos germinen atractivas historias que, los que gustan de las etiquetas catalogarían como Literatura Infanto-Juvenil (LIJ), pero que pueden ser atractivas y emotivas sin importar la edad del lector.

Ha ganado los premios Pinos Nuevos y este 2020 el Paco Mir, y dialogar con él es una delicia porque es un gran conversador. De ello dejo aquí constancia:

―¿Desde cuándo escribes?

―Comencé a escribir casi por casualidad, antes me había acercado al mundo de la realización audiovisual haciendo guiones para programas infantiles que era lo que necesitaban en ese momento en el canal de televisión en Ciego de Ávila. Esto fue cuando era estudiante de la universidad.

Entonces comencé a descubrir el mundo de la infancia y a tratar de conectar con él y sus edades y motivaciones e intereses, pero todavía no había llegado la literatura. Casi cuando terminaba la universidad me vinculé a un proyecto comunitario y comencé a contarles una historia a los muchachos. A partir de ahí empezamos a jugar: Yo escribía historias de personas que ellos mismos conocían, pero nunca pensé que aquello tuviese algún valor literario.

Me sugirieron que lo nacido de aquella experiencia lo enviara al Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y lo hice sin mucha conciencia de en qué me estaba metiendo. Cuando me aprobaron fue que lo entendí y sentí miedo de tener que leer frente a otras personas.  

Desde entonces hasta ahora todo ha sido casual e intuitivo, he ido aprendiendo, creo que si hoy fuera a cursar el ʻOnelioʼ lo aprovecharía más.

—¿Siempre escribes para los niños?

—Por lo general escribo pensando en la infancia y la adolescencia. En algún momento he hecho algo, desde los guiones para adultos, pero cuando voy a la literatura realmente me interesa mucho conectar con la infancia y la adolescencia, un terreno en el que debo explorar en busca de qué contenidos hacer llegar y cómo hacerlo interesante. Disfruto mucho este tipo de trabajo.

Hay quienes me han dicho por qué no lo intentas, algo como ‛si quieres trascender busca otro espacio que no sea el de la literatura infanto-juvenil’, y no sé si será por comodidad, pero realmente no he sentido la necesidad de escribir para un público mayor porque creo que aún queda un espacio muy grande para buscar y hacer pensando en la infancia. Hay tanto que aprender y explorar y mucho en lo que uno se puede sentir muy realizado y me da placer.

foto tomada del perfil de facebook

—Escribes guiones para televisión. ¿Resulta un ejercicio eficiente para hacer literatura?

—Confieso que al principio mis cuentos se parecían mucho a los clásicos que se leen en la infancia y al modo en que escribo los guiones para televisión, me apoyo mucho en los diálogos por eso.

Además, tenía que escribir guiones semanales para un espacio dramatizado y eso da la disciplina de que debes encontrar la historia a toda costa, claro la literatura me la tomo más pausada. Es un proceso íntimo en el que siento que puedo ser más arriesgado, sobre todo en comparación con espacios de la televisión en los que aún tienen más temor a atreverse a hablar de algunos temas, así que si hay censura solo será la que ponga yo.

Tengo un libro basado en un programa que escribí para la televisión avileña que se publicará, y uno siempre mezcla lo que va conociendo. Yo veo lo que escribo. Aún le digo a algunas personas: «creo que soy guionista, escritor me falta todavía para creérmelo».

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—¿Has oído hablar sobre el síndrome del impostor? ¿Lo has padecido?

—Me cuesta mucho trabajo eso de presumir de que eres escritor. Sigo pensando que soy una persona que escribe. Pero el escritor me sigue pareciendo una palabra mayor.

Hay un respeto y existe una trascendencia en la palabra, me parece que me falta mucho para llegar allí; estoy en búsqueda, en proceso. Algunos piensan que digo esto por falsa modestia. A veces ni digo que me siento así. Tal vez le pasa a todo el mundo. Independientemente de si soy o no escritor, pienso que soy la persona que disfruta escribir, y lo seré mientras me funcione.

—El concurso Pinos Nuevos te dio tu primer libro. ¿Cómo fue la experiencia?

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—Ese premio fue una sorpresa, mandé porque un amigo me dijo que tenía que atreverme, y resulta que gané. Para una persona joven, que estaba comenzando a descubrir el mundo de la literatura, fue una sorpresa tener la posibilidad de un libro en una editorial como Gente Nueva, que era la que yo leía en la biblioteca de la primaria. Eso me llevó a decir «si esto pasa es por algo, ya no es el juego del muchacho que escribe para los niños de la comunidad».

El proceso editorial fue complicado porque nunca había pasado por esa experiencia. Estaba aprendiendo, y el libro El niño en la burbuja tiene eso: el placer de haber sido mi primera publicación y el hecho de haberme dado los primeros dolores de cabeza, al intentar que se pareciera más a lo que soñaba.

Uno siempre tiene inconformidades, algunas las puede dejar pasar, pero otras te siguen doliendo porque es como el primer hijo, y entonces no sabía si iba a tener la oportunidad de publicar en otro momento. En El niño… están dos sentimientos, el placer de la publicación y la insatisfacción de que todavía necesitaba más herramientas para mostrar algo mejor, pero estoy feliz de que el jurado apostase por el libro.

—Eres docente. ¿Crees que se puede separar al profesor universitario del autor?

—Puede pensarse que hay que separar uno del otro, sobre todo si se ve al profesor más tradicional que llega al aula a decir todo lo que deben saber los demás porque él es quien ha estudiado, tiene el conocimiento y va a hacer que los demás aprendan. Quizá ahí no tendría nada que ver con la persona que escribe e intenta ser más irreverente.

Pero intento ser un profesor distinto. Por mi formación desde la Educación Popular, apuesto por el diálogo en el aula, por sentirnos felices allí, aun cuando trabajo con jóvenes en la universidad y a riesgo de que digan, «qué está pasando en esa aula». Ese profesor que intenta romper con el modo más tradicional de ver la pedagogía creo que es lo coherente con mi intento de escribir sobre temas tabúes, arriesgándome en zonas que algunos puedan considerar complicadas.

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—El trabajo con los niños se te da muy bien, ¿a qué crees que se deba?

—El trabajo con niños me fascina. Creo que hay mucha sinceridad en su forma de expresarse. El adulto te da la mano y te sonríe y llega a negociar determinadas cosas en un espacio, pero el niño se entrega al proceso y ríe si tiene ganas, aunque si le caes mal no te abrirá la puerta y cuando lo hace es de corazón, y a mí me gusta ganarme ese espacio. Encuentro una conexión con ellos. Lo descubrí cuando empecé a escribir los guiones y luego en el trabajo comunitario, en la interacción con la infancia. Es un público con muy pocos prejuicios, a no ser los que la familia le va enseñando. 

—¿Tu activismo en la Articulación Juvenil influye en la literatura que haces? ¿Cómo?

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—La visión de la Articulación me ha marcado mucho, sobre todo para definir a qué zonas apostar a la hora de escribir. Porque cuando eres de la Articulación Juvenil lo eres las 24 horas.

Llevaba un tiempo trabajando con los temas de género, equidad, violencia, escribiendo, y me decía: ‛con tanta información que tengo y tanto que me he acercado a ese mundo y no me he arriesgado a escribir algo sobre el tema’, me lo propuse y lo hice.

Si uno dice: «Cuando vaya a escribir quiero acercarme a zonas o a esa infancia que no es tan pública, ni desde lo físico ni lo emocional, a esos espacios de los que no se habla, a tratar de desmontar los imaginarios sociales que pueden traer relaciones poco equitativas o injustas», entonces comienzas a ver que ese activismo de la Articulación siempre ha estado no solo en la literatura, sino en cualquier espacio porque en ella se busca ver cómo lo que haces habitualmente puede ser marcado por intención de proponer la transformación , y antes de proponerla al otro hacerla en uno mismo.

—La más reciente literatura infanto-juvenil en Cuba toca temas que arden en el candelero social. ¿Crees que resulta adecuado, vocación de escándalo o es urgente y necesario?

—No se puede subestimar a los niños para acercarlos a ciertas temáticas. No los puedes mantener aislados del mundo, porque viven en el mismo espacio de los adultos.

foto tomada del perfil de facebook

Cuando me preguntan qué creo sobre abordar estas problemáticas siempre pienso en mi infancia, en que se ve al niño jugando y en su mundo de fantasía y se cree todo muy inocente, y recuerdo que en mi niñez todo me lo tomaba muy en serio: amistades, preocupaciones, conflictos, mi mundo. ¿Por qué no pensar como adulto que los niños de hoy también lo hacen?

No prepararlo para lo que también va a ser parte de su vida puede ser un error, creo que hay que hablar sin miedo, teniendo en cuenta que son niños, pero hay que hablarles con otras herramientas para que les llegue lo que quieres decir, sin subestimarlos, porque si les empiezas a entregar historias sosas, el libro terminará en un rincón. Y el niño acabará leyendo la novela del adulto porque le parecerá más interesante, aun cuando la entienda menos.

En cuanto a la vocación de escándalo, creo que uno intenta ser provocador en lo que hace, es propio del arte provocar. Te confieso que en algún momento he llegado hasta a disfrutar y decir «esto puede que a alguien le mueva el piso y lo aterre o resulte incómodo», y puede que me resulte divertido en ese momento, pero creo que supera el hecho de pensar en la provocación. 

Cuando apuestas por contar algo oportuno, que pueda ser útil, que pueda facilitarles la vida a las personas; cuando cuentas algo con sinceridad, por muy fuerte que sea la temática que trates, por muy complicada, irreverente, provocadora que pueda ser, vale y va más allá de proponer algo escandaloso por hacerte notar o por la vanidad de decir «yo lo escribí, por tanto, puedo hablar de lo que quiera». Más que quien escribe está lo que escribes y para quién.  

foto tomada del perfil de facebook


Muchachas complicadas a escena

¿Eres adulto? ¿Estás listo para una puesta en escena con lenguaje de niños? ¿Crees que hay temas tabúes que la llamada literatura infanto-juvenil no debería tocar y menos el teatro al que asisten los infantes? ¿Temes a las preguntas incómodas que puedan hacerte los chicos de las butacas contiguas en medio de una escena en la que una niña admita amar a otra? Entonces debes ver al Teatro Guiñol Guantánamo y su próximo estreno acompañado de traductores menores de edad para que te permitan entender mejor las Historias de muchachas complicadas que presentará este elenco.

Ensayo de Historias de muchachas complicadas/ cortesía del grupo

Porque a ellos no les son ajenas las preocupaciones de las familias y sus miembros más jóvenes y en lugar de perderse en añejos textos que se divorcian de los conflictos que hoy estremecen hogares, van de frente y se zambullen en ellos, como es el caso de esta pieza en la que trabajan y para la que prevén una especie de prestreno que permitirá confrontar con su público la validez de la puesta, sus falencias, los aciertos, medirá el impacto entre la audiencia, especializada o no, frente a la adaptación de algunos cuentos del libro Deshojando margaritas o Historia de muchachas complicadas, de Eldis Baratute.

Todos los detalles necesarios para acercarse a la puesta los expone Yosmel López, director artístico del Guiñol:

“Es la tercera vez que este elenco monta un espectáculo basado en los cuentos de Eldis Baratute. Primero fue Cuando muere el jardín, basado en Las flores de Pablo; la segunda fue Niños de papel, basada en el libro Los gnomos están tristes y esta versión de Deshojando margaritas”.

Puesta en escena de Niños de papel/ cortesía del grupo

―Los conocedores de la literatura conocen a Baratute por señalar asuntos que a veces incomodan a los adultos, pero que entre los más pequeños son muy importantes y les generan dudas, preocupación, angustia o curiosidad. ¿Podemos esperar estos rasgos en el trabajo actual del Guiñol?

―Una vez más el centro de atención de nuestra mirada teatral es hacia el universo infantil, o sea, las diferentes problemáticas que desde la niñez se plantean, siempre pensando en la convivencia del niño en la familia y con el adulto, sobre todo, cómo el niño es afectado a veces por no estar en sintonía con lo que piensan los mayores o porque estos quizá no tienen la paciencia o la sabiduría para conectar con los niños, para hablarles de diferentes temas que para ellos son raros.

Puesta en escena de Niños de papel/ foto: Yoan Rodríguez/ cortesía del grupo

En este caso hablamos de una niña que no se adapta a la realidad en que vive y anda sonámbula porque en ese estado las cosas le parecen más atractivas, se las imagina de otra manera, además vive sobreprotegida por su madre, porque en su familia existieron muchos inadaptados que tuvieron un final trágico y la madre teme que a la hija le pase lo mismo.

La segunda historia es Alicia a través del espejo, trata sobre una niña que no se reconoce como la madre la obliga a ser, según el patrón de la niña de bata de flores, zapatos pulidos y moño con lazo, y se reconoce frente a un espejo como lo que quisiera ser, lo que es más cómodo para ella, una niña que pueda jugar y correr, con short, camisa y gorra, por esas necesidades que tienen los niños de estar libres de atuendos para el juego, el contacto con otros, y a veces por esos patrones que hemos establecido de qué es una niña y qué es un niño los infantes suelen sentirse incómodos con su manera de vivir y de conectar con los otros. Esta niña también siente atracción por otras niñas. Se plantea aquí el tópico de la orientación sexual.

Aytana, una niña que ama es la tercera historia, porque en la infancia también se puede amar y ella, tras la pérdida de su memoria, debe descubrir cuál de los tres muchachos del aula es su novio. Es un personaje que goza de las maneras que tienen los niños de ser independientes y solucionar los problemas.

Hemos buscado la manera de contar la historia desde una perspectiva experimental, atraídos por nuevas maneras de ver la escena, sentirla y vivirla. 



Retazos: postales bucólicas de la niñez

Hay que llevar a los niños la poesía. Tiene que hacerse. Porque es más soportable la aspereza de estos días cuando el verso acompaña, sutil y sabio en lo sintético de sus decires, la existencia del hombre, de la niña, del espíritu.

Y aunque no rime el verso y su métrica varíe, o no recuerde a las pegadizas estrofas de los libros de lectura que en las aulas se gastan año tras año, ha de llevarse a los niños la poesía, dejarla crecer junto con ellos, para que sea compañera de viaje y dulcifique el reposo de sus horas o las tempestuosas travesías que de seguro enfrentará, como nos pasa a todos en esto de hacerse adultos.

Por eso se agradecen los libros en los que en versos llegan la belleza y las verdades, las historias fantásticas o cotidianas para insuflar la sensibilidad entre los infantes, o hacerla permanecer.

Con retazos de niñez escribe Yecenia Ramírez Sosa este libro. Bien podría decirse que de niñez prestada o de la propia porque hay muchas coincidencias en sus estampas rurales, en los juegos, primitivo ensayo de la vida, en la precariedad del quinqué y su luz humilde, que nos refiere, adultos de hoy, a un ayer más elemental, tal vez austero.

Va Yecenia entre sus versos conectando con la infancia de muchos, con los patios de tantos abuelos, los columpios que mecieron la inocencia, la yagua-nave espacial-carroza, el río de corriente irrepetible, la sorpresa, el desenfreno, el miedo, descubrimientos que llegan en los primeros años, en sus primeras veces, la muerte, la pérdida, el amor, la curiosidad.

Como postales andan los poemas pintando una Cuba recién amanecida, su follaje, la neblina, el frío de la aurora campestre con sus gotas de rocío robadas a la noche, bohíos, pueblitos bucólicos, y en medio de estos paisajes el amor más ingenuo y honesto por Bertica, cuya atención se disputan tantos niños mientras ella tiene «la mirada lejos y el corazón de una paloma triste».

Huele a dulce entre las páginas de estos retazos en las que postres caseros se anuncian, huele a humo, a fogón de leña y a ceniza; huele a flores silvestres y a hierba, a caballo al trote y a añoranza tal vez por la libertad que tiene el niño de decir y sentir naturalmente sin las mediaciones del deber ser, o las convenciones de la hipocresía.

Tiene cuevas, y lomas, y palmas reales, y manos de bisabuelo gastadas por sostener el tiempo, tiene sobre todo una nostalgia profunda y un agradecimiento, y algo que no vuelve, un tiempo detenido en el que se cura el empacho con despojos, en el que las criaturas fantasmagóricas de las noches rurales espantan, y a lo lejos el traqueteo de una carreta anuncia que alguien llega.

Son 33 los poemas que agrupa bajo la mirada cuidadosa de José Raúl Fraguela, el editor que acompañó a Ediciones La Luz en esta recopilación de los Retazos de Yecenia Ramírez Sosa, una autora guantanamera que se ha movido entre la poesía y el teatro y destaca por ser la coordinadora general del Proyecto Literario Grafomanía.

Alain Romero Cuba ilustra a líneas los interiores que cada niña o niño puede rellenar a su antojo y una cubierta que es un sendero listo para ser recorrido, una vez que se atraviese la primera página.




La fiesta de té de los soñadores despiertos

Los invito a una fiesta de té que no termina nunca, y que empezó cuando un señor muy ocurrente paseaba en una barca junto a un amigo y tres pequeñas hermanas. La historia que hilvanó aquel señor fue luego el regalo de cumpleaños para la más pequeña de las navegantes, Alice.

Así Charles Lutwidge Dodgson (Lewis Carroll), matemático y escritor inglés, abrió en 1864 un portal a otro universo, entregó las coordenadas de un mundo absurdo más allá de las puertas de la vigilia e inició el convite fantástico.

Cuando Las aventuras de Alicia y el país de las maravillas llega a los lectores, 155 años después, sigue envolviendo en una brumosa irrealidad que entre sorbo y sorbo de un mágico brebaje permite transitar por la locura o a una cordura sobrecogedora, si se mira con detenimiento las conductas y situaciones de cada personaje.

Pero tanto y tan profundamente ha calado este libro en quienes lo conocen que no dejan de nacerle versiones en el cine, reinterpretaciones, autores que remedan sus escenas. El texto se ha vuelto un referente de persistencia profunda, un clásico, versionado en decenas de lenguas.

Ahora a Ediciones La Luz se asoma hecho poesía Alicia maravillada. Las cuartetas de rimas bien logradas, en las que, de verso a verso, se reconstruye la historia de Carroll, conforman el cuaderno de la autoría de Héctor Luis Leyva Cedeño, joven autor granmense, que contó con la edición de Irela Casañas y diseño de Frank Alejandro Cuesta.

Alicia maravillada llega imaginada por Alain R. Cuba con un estilo que recuerda los dibujos animados, el diálogo preciso con el texto, y una Alicia representada en las más desatinadas circunstancias en las que su historia la sume.

El abordaje de textos narrativos desde la poesía no es asunto realmente novedoso. Otros incluso de la literatura para adultos han sido versionados desde el verso y para los niños y jóvenes.

Héctor Luis Leyva Cedeño/ tomada de su perfil de facebook

De este modo llegan, simpáticos y descabellados, los personajes ideados por Carroll y sus aparentemente ilógicos escenarios y aventuras: la Liebre Marceña, la Falsa Tortuga, el Sombrero, la cruel Reina de Corazones, Alicia y sus pies distantes, y la merienda infinita con relojes embadurnados con mantequilla.   

También aquí la metáfora de la cordura incierta, las alusiones a una sociedad que se representa disparatada, pero que remeda los reales escenarios que siglo y medio después se repiten, matices más, detalles menos, pero con similitud y precisión sorprendentes. El viaje de Alicia muestra cómo las decisiones que a cada paso del camino se toman nos impactan, cómo se crece o decrece con cada una, simbolismo aparte, como en la vida misma.

Y porque los libros, aunque etiquetados en grupos etarios, son disfrutables, más allá de las edades de quienes los descubran antes y ahora, esta fiesta de té admite invitados diversos.

Para el lector que se ha acercado antes al original es fácil encontrar los referentes de la prosa precursora y quien llega por primera vez al País de la maravillas a través de la obra de Héctor Luis Leyva Cedeño, disfruta con las bien logradas estrofas, el cuidadoso uso del lenguaje, y el fascinante mundo de los «soñadores despiertos», en el que se zambullen los lectores de la mano del apurado conejo a través del agujero fantástico, puerta de las ensoñaciones.



Posponen concurso Vladimir Malakhov

El Concurso de Danza y Gran Prix del Atlántico Norte Vladimir Malakhov que coauspicia Codanza desde Holguín y se celebra de forma bienal en septiembre, ha sido pospuesto. Razones de fuerza mayor: la permanencia de la COVID-19 en gran parte del planeta, mueven la celebración del importante evento en su sexta edición hacia el próximo año.

Pero los apasionados de la danza aún podrán disfrutar de este arte, aunque de manera distinta. A través de la realización del 21 al 25 de septiembre de la iniciativa Memorias de un festival. Un espacio para compartir en las plataformas digitales y los medios de prensa tradicionales aquellos momentos que ya se instauran como esenciales en el panorama danzario nacional, vividos en las ediciones anteriores.

Mientras quedará abierta la convocatoria al certamen que contará con las habituales presencias rectoras del consumado bailarín Vladimir Malakhov, la maestra, coreógrafa y directora de la compañía Codanza Maricel Godoy, y Paul Seaquist, empresario internacional del ballet.

Este año se preveía una edición especial del Malakhov, según declaró Maricel Godoy tras su regreso de la gira que anualmente realizan por Europa desde finales de diciembre hasta principios del siguiente año. A decir de la maestra aspiraban a convertir a Holguín en la ciudad de la danza con la inclusión en el concurso de expresiones de folclor, danza popular y flamenco, que se sumarían al ballet, ballet contemporáneo y danza contemporánea, ya habituales desde la fundación en 2014 del prestigioso evento.



Los “conductores suicidas” y su viaje con la “Riso”

En la sala Abrirse las Constelaciones suena Joaquín Sabina hablando de callejones sin salida. Los asistentes atraviesan la alfombra roja y se ubican distantes y previsores en un ambiente de alarmas sanitarias, para hablar de imposibles, como los locos. Es agosto de 2020, Holguín, Cuba. Comienzan las remembranzas.

El primero, libro monocromático en editorial de provincia, fue el principio de lo que hoy alcanza dimensiones que superan y desbordan su origen; el primero, El cuaderno de Aliosha, de Roberto Méndez, fue la génesis del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), al cual se nuclearon proyectos preexistentes y permitió que se visibilizaran las obras de quienes, desde sitios distantes de la capital, persistían en sus aspiraciones. El primero llegó un 13 de agosto hace 20 años.

 “La risográfica parte de una empresa de mimeógrafos creada en Japón en 1946 con el nombre de Riso Kagaku. Desde entonces se comenzó a emplear en el mundo. Cuando en 1998 Fidel Castro es alertado en el 6to. Congreso de la Uneac, de la necesidad de la masificación de la cultura literaria, apuesta por este proyecto, porque estas máquinas se usaban para imprimir planillas en las empresas, pero también en otras partes del mundo las utilizaban para hacer libros”, explica Moisés Mayán, poeta multipremiado y especialista de la Promotora Literaria Pedro Ortiz.

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Desafiados por la cordura, los que apostaron por este viaje ya en los primeros años contaban 530 autores publicados por primera vez y 250 por segunda, riesgos que pocos en el universo de los libros se atreven a asumir.

Cuando el SET surgió ya Ediciones Holguín tenía 14 años posicionando a los autores del territorio en el panorama de las letras cubanas, por momentos la idea parecía un retroceso, luego vendría a ser un beneficio. También había nacido Ediciones La Luz y daba sus primeros pasos desde 1997. Entonces se enrolaron en la aventura por los aparentes imposibles.

Muchos de los escritores que hoy exhiben decenas de títulos y premios, reputadas figuras asentadas en el contexto nacional; jóvenes que aspiran a publicar sus primeros textos, se han puesto al amparo de estos sellos que hasta el día de hoy se consideran entre los más importantes del país.  

Lo ratifican el trabajo sostenido, el reconocimiento con diversos premios, la calidad de sus propuestas, que en los últimos años se ha beneficiado de la policromía, la diversificación de temas, géneros, formatos, y el perenne cuidado del trabajo editorial.

Por ello el Centro Provincial del Libro en Holguín les reconoció en una suerte de homenaje realizado hace algunos días en la Casa de la Trova de la Ciudad de los parques. Y es que ellos, los de entonces, son hoy tan distintos…

Luis Yuseff Reyes, director del sello holguinero de la Asociación Hermanos Saíz, explica: “Este sistema fue creado en medio de la Batalla de Ideas, y  en el transcurso de estos 20 años las dinámicas, aspiraciones y necesidades de las editoriales han cambiado.  

“Los planes editoriales son más serios, el trato a los autores es respetuoso, y escritores reconocidos prefieren apostar por pertenecer el catálogo del SET, lo cual hace que sobresalga nuestro trabajo. A ello se suma que, por suerte, Zuleika Romay, quien fuera presidenta del Instituto Cubano del Libro, favoreció que desde el SET hicieran propuestas de planes especiales y Fondo de Población, mediante los cuales los libros podían tener mayor tirada y paginado, así como interiores en policromía, ventajas que comenzaron muy tímidamente, pero la dirección del Instituto entendió que nuestras editoriales podían aportar propuestas más interesantes que las nacionales, lo que ocurrió con Sed de Belleza, Ediciones Matanzas, Capiro, La Luz y Holguín. Estos planes han aportado muchos libros a nuestros catálogos.

“Ahora bien, la idea con que fue pensad en  el año 2000 el SET, no puede ser la misma después de 20 años, ni son las mismas aspiraciones o normas, porque lectores y escritores se han modificado”.

Lourdes González, reconocida autora y directora de Ediciones Holguín, opina sobre el contexto inmediato: “Veo ahora una inclinación hacia el plano del libro digital, pero ¿dónde los vendes? ¿dónde los exhibes si no tienes plataformas para ello?”.

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A pesar de lo difícil de estos tiempos, afirma, “los escritores no han dejado de escribir, siguen sumándose los jóvenes y las editoriales continuamos trabajando. Con la pandemia todo es un callejón sin salida. Hay que unirse y ser muy solidarios, porque nuestro empeño puede ayudarnos”.

En tanto, Ediciones Holguín no se detiene, pues desarrolla iniciativas como los sueltos Poesía para llevar, que acercan textos de reconocidos poetas holguineros en cuartillas para atesorar, o persiste para que, al fin, salgan de la industria títulos que esperan por más de un año para llegar a sus lectores. Además, está pendiente la remodelación de su sede, para lo cual ya se posee un proyecto interesante y hermoso que espera por presupuesto para su ejecución.

Así los “conductores suicidas” que anunciaba Sabina al comienzo del diálogo continúan su bregar. Luis Yuseff propone cambiar el curso cuando asegura: “Es momento de replantearse todo el sistema editorial cubano, pues cada vez hay menos compradores de libros. Estamos aspirando a cambiar muchas cosas, a implementar nuevos paradigmas”.

Mayán deja una sentencia de peso que aquilata el valor real del proyecto nacido hace dos décadas: “Si ahora se nos realizara un examen de nuestra bibliografía personal y se nos quitaran los libros «Riso», nos íbamos a quedar bastante huérfanos de literatura. Tenemos una deuda impagable con ellos.

“Es hora de pensar en las editoriales y no en sus sistemas de impresión. Mientras, qué otra cosa podemos hacer que no sea apoyar, agradecer y acompañar al SET, pues qué fuera, por ejemplo, de mí, si Ediciones La Luz no se hubiera arriesgado en poner en papel sobre tinta mi primer libro, ya que los escritores tenemos ese sueño y el de rogar porque desde el otro lado exista siempre un lector”.

El panorama del libro cubano se presenta complejo. Conducir en medio de carencias materiales que afectan todas las esferas de la vida dentro y fuera del país, toca sensiblemente esta arista de nuestra realidad, ya dañada por la precariedad de infraestructura y suministros, aunque persiste el talento de los equipos creativos y los autores.

El libro digital y sus retos asociados al comercio electrónico, la promoción eficaz, la distribución, resultan cuestiones que todavía precisan una mirada acuciosa y un actuar concreto para que el sueño que nació un 13 de agosto madure junto a su tiempo y sus hijos, y sobrevivan, no de la locura fecunda, sino de los callejones sin salida y los obstáculos en la vía, los “conductores suicidas”.



Cuando los datos hablan con elocuencia

Adrián Fernández Cuba no vive el tiempo como las personas a su alrededor, multiplica las 24 horas por dos o tres y trabaja, siempre trabaja. No pierde un segundo, porque en cada uno está creando, indagando, diseñando.

Es de los periodistas que se decantaron por el diseño gráfico con tal inventiva que ha dejado su marca en el periodismo hipermedia, el impreso, en la comunicación institucional y en sus alumnos de la Universidad de Holguín.

Recientemente obtuvo el más importante premio de periodismo en Cuba el “26 de Julio”, por un producto infográfico de alta complejidad y funcionalidad, que junto a sus Lourdes Pichs y Luly Legrá, mantuvo informada a la población que accedía al diario digital www.ahora.cu.

Fotos tomadas del perfil de Facebook del entrevistado

“La noticia del premio nos tomó por sorpresa. Realmente uno no trabaja para premios, pero sin dudas se siente un sano orgullo al escucharlo y ello reconforta y hace sentir la utilidad de nuestro oficio”, comenta Adrián, aunque en realidad lo que muchos quieren saber es de dónde nació esta idea y cómo se ejecutó.   

El joven, que es además Máster en Ciencias, un hijo excepcional y un papá dedicado de dos torbellinos hermosos explica:

“El proyecto infográfico surgió de una llamada de Luis Mario Rodríguez, director del periódico ¡ahora!, quien nos pidió mostrar datos iniciales cuando apenas teníamos tres casos en la provincia.

Desarrollamos la primera versión y a medida que fuimos triangulando y obteniendo nuevos datos se hizo necesario crear una segunda infografía que permitiera mayor capacidad de análisis e interacción con la base de datos.

Fueron días, noches, madrugadas, investigando y explorando plataformas web para mostrar información interactiva.

Luego incorporamos a nuestra rutina diaria la actualización constante de los datos, primero a partir del parte diario del MINSAP en las mañanas, y más tarde con los datos que nos ofrecía la Dirección Provincial de Salud en Holguín.

Eran jornadas de llamadas y carreras de Lourdes Pichs y Luly Legrá para mantener actualizada la información online, por lo que, en los momentos más críticos en el territorio, recibimos entre 500 y 700 visitas diarias, durante tres meses.

Hubo días en los que mis colegas casi se vuelven locas descifrando informes y cotejando datos caso a caso. Ya se los sabían de memoria. También hubo momentos en los que yo actualizaba la infografía con mis peques en las piernas, los muñe en la televisión, la conexión lenta, la olla de presión sonando, mi esposa que no llegaba del trabajo: papá solo en casa.”

La precisión y transparencia caracterizaron a un producto de interface atractiva, y a la altura de importantes medios internacionales. Las soluciones de diseño e informática nacían sobre la marcha y todos trabajaban desde casa, con los mismos apremios de cada cubano en medio de los más agudos días de la pandemia. Los inspiraban los prosumidores.

Adrián confiesa: “Los comentarios, interacciones en las redes sociales, y consultas en el sitio ahora.cu nos impulsaron. Teníamos el compromiso con nuestros lectores/usuarios, de mantener actualización constante sobre el impacto de la Covid 19 en el ámbito local y nacional.”

Y aunque al joven periodista, diseñador y profesor le han premiado antes en otros certámenes, asegura:

“Fue sin dudas una experiencia profesional enriquecedora. Lo que surgió como recursos gráficos se fue multiplicando en diversos soportes web e incluso hasta en las ediciones de un boletín impreso que ocupó las cuatro páginas interiores de nuestro semanario ¡ahora!”

Puede que Fernández Cuba no trabaje para galardones o para alcanzar la cumbre, pero sí es evidente que está enamorado de la perfección, de la novedad, de las expresiones más auténticas de ingenio, y de seguro tiene aún muchas horas para multiplicar y seguir dejando su huella.



Todo empieza con un clic de prueba

Desde la AHS de Guantánamo se detienen instantes con un clic de prueba. Geny Jarrozay, jefe de la sección de artes plásticas de la Asociación en esta provincia, convocó a interesados en la fotografía para impartirles fundamentos esenciales de esta expresión, y se hizo acompañar por otros artistas como Anelí Pupo para apoyarlo en talleres que abordan aspectos relacionados con cuestiones del plano creativo, visual, artístico si se quiere, y otros más relacionados con la tecnología y el manejo de las cámaras.

Todos los lunes de julio y agosto a las 2:00 de la tarde desde la casa de cultura provincial, para los alumnos que asisten y los que desde el grupo de WhatsApp presencian las clases, y pueden acceder a este contenido desde toda Cuba, llegan contenido como las reglas de oro de la fotografía, el punto de vista, composición, etcétera.

Cortesía Taller Clic de prueba

Los alumnos solo necesitan unirse y por esta vía reciben orientaciones, conferencias, envían trabajos independientes y son evaluados. La iniciativa es muy práctica pues permite mantener el distanciamiento social que exige el periodo de recuperación tras la Covid 19 y acorta distancias solo con un clic.

Cerca de una veintena de educandos reciben indicaciones y llevan a casa tareas cuyos resultados se presentan y debaten en el siguiente encuentro.

Y lo mejor, incluso más que el hecho de poder instruirse desde la comodidad de sus hogares, resulta que no importa el dispositivo con que realicen sus fotos: cámara, ya sea profesional o no, tablet, teléfono celular, mientras se logre una calidad aceptable, los profesores las toman en cuenta, pues ponderan la aplicación de los rudimentos que van aportando en cada clase y ven expresados en los trabajos de los estudiantes.

Cortesía Taller Clic de prueba