Juan Edilberto Sosa Torres


Orígenes (donde el Apóstol nos dice cómo amar, ser y morir)

La Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba desde su célula en Contramaestre y la sección de Literatura, está desarrollando hasta el 20 de mayo de 2021 la edición XIII de la jornada literaria Orígenes. Como cada año, el espacio impulsará el debate y la confrontación literaria entre los jóvenes escritores y artistas del país.

La jornada aspira a visualizar la creación literaria de Cuba a través de actividades teóricas, prácticas y de alcance sociocultural y comunitario. Se organizarán conferencias, talleres, mesas teóricas, presentaciones de libros y revistas, intervenciones de proyectos literarios, lecturas y exposiciones.  

Orígenes tiene como objetivo principal potenciar y propiciar desde Contramaestre el intercambio creativo entre los exponentes más jóvenes de la literatura cubana. Durante más de una década, esta jornada ha convocado al encuentro de jóvenes y consagrados para compartir y debatir sobre literatura pero también sobre la obra del Apóstol. Martí siempre ha sido inspiración y motivo creador para quienes, junto al poeta y amigo Eduard Encina, dieron nacimiento y vida a este espacio de diálogo para la construcción artístico-literaria y la identidad soberana de una isla que habita en cada uno de sus participantes.    

En esta ocasión, el encuentro se encuentra condicionado por la crisis provocada por la pandemia. El traslado al espacio virtual de numerosas iniciativas culturales como alternativa a la programación presencial, sirve de experiencia para no dejar morir un evento que honra al “más universal de los cubanos”. Así llegarán los forodebates, conferencias y la publicación de materiales audiovisuales. Los sitios oficiales de la filial que se harán eco del programa son: Facebook (@AHSStgo), Telegram (t.me/ahssantiagodecuba), YouTube (ahssantiagodecuba), Instagram (AHSStgo), Twitter (@AhsStgo).

Esta edición estará celebrando el aniversario 35 de la Asociación Hermanos Saíz y los 60 de la UNEAC y de Palabra a los Intelectuales.

El programa teórico estará dedicado a la traducción literaria en Cuba y a la figura de José Martí como hombre universal y motivo esencial para volver a nuestros orígenes.

¡Volvamos a Remanganaguas!

¡Volvamos a fundar!

¡Volvamos a encontrarnos con la dignidad!

La Cuba de hoy necesita de encuentros como este. Uno donde la poesía reina, el idioma cautiva bajo la trova y el Apóstol nos dice cómo amar, ser y morir.

 



Romerías de mayo: otro modo de sanación

El arte no solo es metáfora de la vida, también es salvación. En medio de la incertidumbre causada por la pandemia, la creación artística se ha convertido en acción sanadora. Aquello que en circunstancias normales, diversifica su contenido para complacer al receptor, hoy es respuesta a la crisis sanitaria. Una respuesta moral, estética, ética y de amor, en tiempos de individualismos y desidia.


Cuba desde su política cultural está diseñada para mostrar desde el arte y la cultura, el rostro más esperanzador de la vida. Esta es una isla poética. A 60 años del discurso Palabras a los Intelectuales pronunciados por Fidel Castro, toca seguir en la epopeya y conquistar las utopías. Ese afán del arte por dominar “el movimiento” es también la esencia de la nación. Todo lo que se mueve tiene mayores opciones de perdurar.


La Asociación Hermanos Saíz cumple 35 años de fundada en este 2021. Llega a su mayoría de edad siendo vital para la joven vanguardia artística y con la responsabilidad de sembrar luz en el camino de los espectadores. Santiago de Cuba en estos primeros meses del año, ha visto como disimiles proyectos artísticos han sobrevivido al golpe de la pandemia y han mutado en términos de lenguaje y espacio. El ciber-mundo se ha convertido en el lugar de encuentro, polémica, diálogo, guerra y creación. El arte no podrá seguir siendo manejado igual, su comercialización, distribución y legitimación ahora está en terrenos poco explorados para el Santiago artístico. Un Santiago que debe entrar en movimiento y mutar. Un Santiago que sanará la carne y el espíritu. Un Santiago Abdala. 


Cada año la fiesta mayor del arte joven se da cita en Holguín. Las Romerías de Mayo fungen como Festival Mundial de Juventudes Artísticas para bien de creadores y público. Allí cada expresión tiene un espacio propio, no importa si es una iniciativa socio cultural, la muestra de algún invitado internacional o una obra estrictamente conceptual.  


Del 2 al 8 de mayo, Holguín es fiesta, arte, identidad pero también diálogo. Un diálogo dado por la simple participación de distintas generaciones, conceptos y estilos que provienen desde distintos contextos. Para los creadores emergentes, esa posibilidad es esencial en su desarrollo y crecimiento. Las Romerías no solo son un programa extenso de acciones culturales, también es un mar de pueblo cuya educación estética les permite juzgar cada una de esas acciones.

https://youtu.be/Aa3SuXptrnY


La filial de la AHS en Santiago de Cuba, ha sido durante mucho tiempo una de las delegaciones más numerosa y esperada. Con presencia en casi todos los eventos dentro de las Romerías, los artistas de la ciudad héroe dejan su impronta cada primavera en Holguín. En esta ocasión proyectos como: Metástasis, D´ Nova, AKM, El Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA, Jazz D´ Bess; y artistas como: Lisbet Lima, Giselle Lage, Nelo Gonzales, Frank Lahera, Yuri Seoane entre otros, formarán parte de la delegación de nuestra ciudad. Las muestras seleccionada por estos artistas son parte de lo más representativo de su obra pero también algunos de esos materiales son de estreno, pensados para dialogar desde las dinámicas que impone el propio festival. Digamos que la programación sostenida por nuestra filial en los últimos meses nos ha entrenado para poder participar con mayor organicidad.     


https://youtu.be/ZN870eTRQHA

Al igual que en la edición de 2020, el 2021 propone unas Romerías con característica que transitan por el diseño de espacios nunca antes explorados (o al menos no con la numerosidad de acciones que hoy se emprenden). Los medios tradicionales y las plataformas digitales ahora son el lugar de encuentro. La ciudad de Holguín se ha convertido en una abstracción que sirve para rememorar y para situarnos emocionalmente dentro del evento, pero en esta ocasión, Holguín es más extenso geográficamente.


Estas Romerías sin dudas serán de celebración pero también de búsqueda de un arte capaz de sanar. En medio de la pandemia, los esfuerzos por realizar un festival de esta magnitud, no pueden responder solo a una estrategia para promocionar el arte joven. Este debe ser un encuentro para estar todos más cerca, para posicionar al arte como un herramienta social importante en la restauración emocional de las personas o comunidades afectadas por el virus. Unas Romerías articulada para dinamitar y sanar nuestro presente, nos hace coherente con nuestros deseos como gremio. Un gremio que sabe porque la cultura (en su sentido más amplio) es lo primero que hay que salvar/sanar. Un gremio que no va a claudicar a los valores más esenciales de nuestra nación porque esta consciente, que no hay mañana sin hoy.

 

https://youtu.be/erc8ZIL30JY          



Pensar a la zurda: el encuentro de los jóvenes de izquierda

La tercera edición de la jornada Pensar a la Zurda se desarrolló en Santiago de Cuba del 27 al 30 de abril. Organizada y protagonizada por la sección de Crítica e Investigación de la Asociación Hermanos Saíz de la filial en el territorio, emerge como un encuentro para el diálogo entre los jóvenes investigadores del todo el país.

Las condiciones impuestas por la pandemia han provocado que esta edición sesionara de manera virtual a través de forodebates, conferencias y la publicación de materiales audiovisuales. Los sitios oficiales de la filial: Facebook (@AHSStgo), Telegram (t.me/ahssantiagodecuba), Youtube (ahssantiagodecuba), Instagram (AHSStgo), Twitter (@AhsStgo), se hicieron eco de un programa extenso donde la reflexión y socialización del conocimiento producido por jóvenes investigadores cubanos fue el centro.


Esta edición se dedicó al quehacer cotidiano de la Casa de las Américas, institución con más de 60 años de creada. La trascendencia y el impacto de la Casa de las Américas, su supervivencia e incalculable labor en defensa de los mejores valores de la cultura americana fueron tratados por varios especialistas, como el crítico e investigador teatral y vicepresidente de Casa de las Américas Jaime Gómez Triana, quien además fue el responsable de la conferencia inaugural La Casa de las Américas es un lugar de encuentros.


Las investigadoras Camila Valdés León y Ana Niria Albo Díaz llegaron también desde la magna institución para hablarnos sobre sus proyectos y otras iniciativas desde la mirada joven.

También se estuvo recordando las seis décadas de Palabras a los intelectuales y celebrando el  aniversario 35de la Asociación Hermanos Saíz. Ambos sucesos fueron vistos desde la trascendencia y actualización de la política cultural cubana.     

El evento tuvo como línea de trabajo fundamental: Los estudios sobre Latinoamérica en Cuba. (En este apartado se privilegiaron todos aquellos trabajos e investigaciones con énfasis en reconstruir, develar, visibilizar e interpretar hechos de carácter histórico o cultural relacionados con Latinoamérica desde distintas perspectivas investigativas. Se aceptaron, también, indagaciones cercanas a la producción artística y cultural del subcontinente desde un enfoque crítico, así como trabajos que reconocen los elementos distintivos del ser latinoamericano desde Cuba y cómo ello influye, asimismo, en la construcción de la identidad regional y nacional).


Pensar a la Zurda pretende ser una plataforma de convergencia en la que se visibilicen los intereses investigativos de los jóvenes cubanos que se inician en los caminos de la indagación cultural. Este año se profundizó en la voluntad de promover el trabajo investigativo en diferentes áreas de la vida social y cultural cubana, y también se analizó la complejidad de las diversas miradas que aportan las ciencias sociales y humanísticas y cómo ha enriquecido la comprensión de la cotidianidad.


Vale resaltar la presencia de investigadores y académicos como: Yasmany Herrera Borrero, Tania Lescaille, Luis Emilio Aybar Toledo, José Ernesto Nováez, Oscar Pérez Portales, Carlos Lloga Sanz, Eduardo Pinto Sánchez, Daynet Castañeda, Sahay Fajardo y Luisa Campuzano.


Un grupo de creadores cuya obra nace desde los impulsos y conexiones que establecen desde su con América Latina y el Caribe también dejaron su impronta en el programa. Los artistas visuales Miguel Y. Cosme y Efraín Hechavarría Pagán fueron responsables de la exposición Bi-personal Senderos. Dos miradas sobre las metáforas que se desprenden de la cotidianeidad y que terminan definiendo al cubano como ser dialogante. Un momento especial constituyó la conferencia Lo latinoamericano como provocación para los intelectuales cubanos, por el poeta Reinaldo García Blanco (Premio Casa de las América). Reynaldo, quien además es Miembro de Honor de nuestra organización, conferenció sobre la influencia latinoamericana en los procesos creativos de los artistas de su generación, así como de la impronta de Casa de las Américas en la salvaguarda de esos resultados que hoy son medulares para la formación de las nuevas generaciones.

Otros espacios promocionales gestados desde la Oficina Antonio Lloga se alzaron de gran atracción. Se trata de la presentación de los materiales Huellas, La hojilla y El Creador, periódicos y boletines digitales e impresos por la AHS en Santiago de Cuba.


De conjunto con Buena Luz Producciones se estrenó la serie Pensar a la Zurda. Una conjunto de cápsulas audiovisuales que tienen como protagonista a los miembros de la sección de Crítica e Investigación de nuestra filial. El artista visual Frank Lahera expuso su experiencia creativa a través del programa El Creador 2.0, una propuesta que ha liderado durante estos meses de pandemia.


El proyecto Diversa tuvo una intervención valiosa. El momento llevó por título El pensamiento en la acción colectiva y los movimientos sociales feministas de Cuba y América Latina, protagonizado por las investigadoras Sahay Fajardo y Luisa Campuzano. También representó un momento especial la conferencia Narrar la América, por el poeta y Premio Nacional de Periodismo Cultural Reinaldo Cedeño.

Aun en pandemia, la AHS posee la vitalidad para ser una plataforma de diálogo generacional entre los artistas e intelectuales cubanos. Pensar a la Zurda, en su tercera edición, representa una búsqueda concreta por materializar ese intercambio. Sea este un encuentro para pensar, dialogar y construir. Sea este el encuentro de los jóvenes (y no tan jóvenes) de izquierda.




Oscar Mora Fornáris: el hombre que vencerá a la ausencia

Es la Asociación Hermanos Saíz un espacio para potenciar la creación joven en Cuba como ningún otro. La manera de integrarse en los distintos contextos sociales, culturales y políticos por lo que históricamente ha transitado la nación, hace que nuestra organización posea un espíritu de resistencia. Un espíritu que se sustenta en la necesidad de renovación constante de sus miembros.


En el año de su 35 aniversario, la AHS enfrenta una prueba difícil. ¿Cómo existir? ¿Por qué prevalecer? La vida en sociedad es sujeto de análisis como nunca antes había sido por las distintas esferas que la integran. La pandemia no solo es un cuestionamiento al convivio, también lo es a la ausencia y al auto-reconocimiento del hombre.

El nuevo Coronavirus es agresivo para la salud pero también para nuestros códigos sociales. ¿Mutarán nuestras identidades culturales? ¿Cómo se consumirá el arte? ¿Cómo trascender en el escenario virtual? ¿Qué será de los procesos creativos en las pequeñas comunidades?  En medio de esa batalla, la vanguardia joven permanece con una vitalidad que hace que sus miembros no dejen de crear/creer. Hoy nuestras acciones tienen el fin de la promoción y la salvaguarda del arte y la cultura cubana, pero también el compromiso de pensar en el arte como procedimiento de sanación y de esperanza.

Una iniciativa a tener en cuenta sin dudas, fue la Jornada de Trova Oscar Mora Fornáris en la célula de Contramaestre de la filial santiaguera. El encuentro, efectuado entre los días 13 y 14 de abril, estuvo bajo los resortes comunicativo del mundo digital. Para ser la primera edición, la jornada logró reunir a trovadores y escritores de toda la isla, jóvenes y no tan jóvenes, encontraron en Contramaestre un espacio para alzar la voz y contar historias.

La lista de invitados se extiende a nombres como: Livan Leyva Lanchazo, Chicho Vega, Luis Ariel Fernández, Oscar Mora Fornáris Cachao, el grupo Diástole, Henry Fonseca, el Trío Taburete, Alfonso Gutiérrez, Marcos del Toro, Roe Alejandro, Osbert Peña, Richard Gómez, Luis Felipe (Felipón), Ramón David, Ariel Días y la banda pequeña, Santa Massiel, Erik Méndez, Freddy Laffita, Nando Frómeta, Onel Pérez y Lisbet Lima. Nombres de varias generaciones integrados para rendirle homenaje a Oscar Mora Fornáris, quien cumple 78 años de vida artística. Un hombre trova. Un hombre símbolo de la cultura, de esa que yace lejos de los grandes espacios de legitimación peo sin la cual los grandes espacios serían utópicos.

Contramaestre siempre ha sido un terreno fértil para el arte, pero la trova y la literatura alcanzan cierto protagonismo. En la actualidad, un grupo de trovadores jóvenes mantiene un movimiento que va ganando en identidad, pluralidad y conciencia artística.  

Esta no es solo una jornada para trovar y homenajear a un hombre eterno para estos jóvenes, también es para homenajear a aquellos baluartes culturales que aún permanecen en Contramaestre aportando a las nuevas generaciones. Calmar la densidad del provincianismo puede ser una tarea agotadora, pero en iniciativas como estas yacen con dignidad, valores ineludibles en la construcción del hombre-nación.

Sin dudas, esta jornada es otro gesto de la AHS por rescatar valores necesarios para nuestra cultura. Valores que amenazan con desaparecer del todo tras la ausencia de algunas personas. La AHS tiene como premisa encontrar ese diálogo generacional que permita la salvaguarda de nuestro patrimonio. La cultura cubana necesita seguir fortaleciendo sus raíces y fertilizar la tierra que la guarda.

 



Las raíces de un árbol no dan sombras

El cuerpo humano ha sido un signo recurrente en las artes visuales desde el siglo XX. La generación y apropiación de significados para confluir a través del cuerpo como centro de emociones, ha hecho que artistas del performance y el teatro encuentren en la naturaleza humana las partituras de una obra. Encontrar la explicación cósmica de la existencia en las ramas de un cuerpoárbol es un ejercicio que demanda riesgos. El cuerpo es escenario para la veneración a la vida, cada una de sus ramas poseen cualidades para la sanación. Cualidades que yacen en las raíces, elementos no visibles al ojo cotidiano y que sin proyectar sombras, sostienen la carne. En esa reflexión, algunos artistas encuentran noción de sentido para la vida: un cuerpo que se detiene, un cuerpo que danza, un cuerpo que se involucra con los objetos vulgares de la cotidianeidad.

La acción de mostrar al cuerpo como argumento para hacer confluir distintos lenguajes del arte, es, de por sí, una acción por humanizar, radicalizar y sincerar al hecho artístico. Este siempre ha sido el propósito (consciente o no) del proyecto Fractura, de Santiago de Cuba, integrado en la actualidad por Frank Lahera, Carlos Gil y Yuri Seoane. El pasado 26 de marzo, estos artistas visuales inauguraron en la Galería Oriente, del Fondo de Bienes Culturales, su primera expo comercial. La expo que llevó por nombre Las raíces de un árbol no proyectan sombra, contó con el bailarín y coreógrafo Yanoski Suárez y la intervención de otros colaboradores en el rol de estatuas vivas (específicamente: individuos sin ninguna proyección artesanal del arte, solo de pie formando parte de la instalación).  


En esta muestra, el cuerpo se convirtió en paisaje esencial para la construcción de sentido entre el receptor y la obra. Varios elementos lo reafirman: la intervención del bailarín, los rostros en las fotografías, y las instalaciones (entre hombres y objetos) con las que el público se veía tentado a involucrarse hasta generar nuevos contenidos de una misma obra. Los individuos presentados sobre pedestales en lugar de una obra de cerámica abren el debate sobre el arte mismo. Son hombres cotidianos que han invadido la galería porque el artista necesita provocar en el espectador otro tipo de consumo del arte. El artista nos dice que el arte está en nuestros cuerpos, no solo en la parte externa y visible que ya de por sí es bastante plural, sino también en nuestras raíces. ¿Discurso sobre los cuerpos comunes?

Nada que entre a una galería bajo la mano de un artista podría ser común. Al igual que los objetos, las fotografías, las instalaciones y los cuadros, todo en la muestra muta durante las acciones performáticas y trascienden en el espacio y en la interpretación del expectante según la acción del artista. En ese pivoteo del discurso alrededor del performance, aparecen los cruces del lenguaje y la inconformidad estética de este proyecto. Aun en una galería comercial, su proyección simbólica no difiere de sus anteriores muestras. Se apropian de este espacio y subvierten la mirada de un espectador que aun sabiendo lo que el proyecto va a hacer, cree que las nuevas circunstancias lo hará ceder.

Ninguno de estos artistas practica (aún) el arte como principio propio de una élite, para ellos el arte es una sacudida a la moral del que observa. Su muestra es una fractura con lo estático, su juego es popular, pero su jerga es indócil ante el hombre idiotizado por sus propias enseñanzas. En ese paraje entra la obra de arte como símbolo social. Cada pieza introducida en esta galería está a la venta, la venta como objeto simbólico y no como concepto en su creación. Estos artistas entienden el arte como regalo de la vida, como labor de individuos comunes llenos de objetos comunes.   

Ellos utilizan todos los canales perceptivos a su alcance y nos preguntan qué tan comercial es esta expo. ¿A dónde nos conducen con un lenguaje tan irreverente? ¿Quieren vender alguna pieza? ¿Cómo se vende una instalación donde los elementos se instauran tras la participación del espectador?  

Catalogar algunos de los gestos pudiera alejarnos de su naturaleza real. Hay una necesidad porque el cuerpo expanda su significado, se convierta en metáfora/materia y significante. ¿El cuerpo del artista también está en venta?

Hay una amplia gama de tópicos perceptible es esta expo y que tienen relación con prácticas rituales del hombre como núcleo social de un Santiago de Cuba que se esconde en imágenes lejanas.

En esta expo el performance aparece como herramienta y no como estructura. Los artistas lo introducen como dispositivo movilizador. Sin este elemento la expo perdería gran parte de su valor, pues el discurso encuentra desarrollo en esas acciones efímeras. Un discurso que no desaparece tras la ausencia ni la descomposición de los elementos en su imagen inicial. En medio de todo, sobresalen las imágenes de: monedas, jaulas, elementos de la naturaleza, productos alimenticios, desechos del cuerpo, juguetes casi tenebrosos. Imágenes que representan a la raíz del árbol. Así se arma un metalenguaje que se introduce por el cuerpo sonoro del bailarín, la voz del espectador, y la arquitectura sonora de la galería.

Estos son artistas que necesitan la relación arte/tecnología. A veces presentan este binomio como un recurso más, y en otras como eje fundamental de una obra en específico. El abordaje de los interlenguajes y su articulación con el cuerpo, la identidad física de cada objeto, el espacio y el tiempo, y la necesaria proxemia con el visitante, dota a la muestra de un carácter plural y testimonial.

Pudiéramos decir que esta expo (también) posee un carácter efímero, dado por algunos segmentos que en su ausencia, nos permite introducirnos en las huellas que dejan en el espacio tiempo. Romper con la linealidad temporal y prevalecer ante el devenir de los días, hace necesaria esta propuesta para los expectantes de una ciudad golpeada por la pandemia y por la inclemencia de la memoria estética de su gente. 

El testimonio que va dejando proyectos como este en la urbe, hay que registrarlo por el bien de la memoria-ciudad y la memoria-hombre. Los objetos y partes (que parecen desechos) son muestra genuina de la expresión de un fragmento de la ciudad. Los objetos están cargados de valor, no solo el que le introdujo el artista, sino también el que aportó el espectador.  

El proyecto Fractura vuelve a sacudirnos la moral visual. Sabe que estamos necesitados de una ética del lenguaje que nos permita resolver nuestras carencias simbólicas y afectivas. Sabe que en Santiago tropical hay que exprimir al cuerpoárbol y mostrarlo sin sombras para endurecer las raíces. Fracturar los cánones también es una vía de liberación. Allí, donde el bosque es más espeso y las sombras menos densa, hay un espacio para volver a sembrar nuestras raíces a profundidad.    



Pensar a la Zurda, en defensa de los valores de la cultura americana (Convocatoria)

La sección de Crítica e Investigación en la filial santiaguera de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) convoca a la tercera edición de Pensar a la Zurda. El objetivo del evento es impulsar el diálogo, la reflexión y la socialización del conocimiento producido por los jóvenes investigadores cubanos.

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Capítulo #14: El color cubano II (+Fotografías)

Apuntes sobre la obra fotográfica de Rubén Aja Garí

 

IV

Los desafíos contemporáneos para un fotógrafo transitan por definir un sistema de significación que demande un lenguaje desarmador por medio de la crítica. Ante la cámara el acontecimiento es por sí mismo problemático y problematizante. En esa ruptura que producen las lógicas miradas introspectivas del fotógrafo, hay una poética de la verdad, donde no se busca eludir la realidad sino presentarla. 

El paisaje de la propaganda política de la nación cubana posee distintos tipos de lecturas. Los carteles, letreros e imágenes están condicionados por el contexto y la transformación constante de los elementos intervenidos para establecer el discurso. En esa multiplicidad de significados que aparecen tras el paso del tiempo, o la errada selección de espacios y conexiones simbólicas en la imagen propagandista, Rubén ha encontrado un lenguaje que también habla de nuestra identidad y civismo. 

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

La imagen de fondo permite que el fotógrafo construya un lenguaje urbano que contextualiza, lo que a primera vista parece evitar lo político.

¿Es Rubén Aja un artista político?

Todo arte (el verdadero), es político.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Los proyectos utópicos de los hombres se sustentan en lo político como como eje centrar de su manifestación. La foto de la niña que pasa frente a la bandera, es una excavación en fragmentos emblemáticos de la imagen de Cuba. En esa voluntad por describir la realidad circundante y cambiarla mediante el arte, la fotografía de Rubén se resiste a la sola clasificación y evaluación de sus temas. Procura de manera consciente desafiar y subvertir la realidad desde los propios elementos que la integran.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

El tratamiento de los símbolos captados por Aja es menos aleatorio de lo que se pudiera ver en la obra de otros fotógrafos. Ironiza con los símbolos y permite democratizar su empleo, trasformando la historia en una mera acumulación de extravagancias.

El descontento con la realidad en la sociedad moderna suele expresarse con violencia. Digamos que el fotógrafo es más persuasivo en el anhelo de reproducir este mundo. Que encuentra belleza en todos los elementos que existen ante su ojo. Al contrario de la vida, la fotografía consiste en detalles significativos iluminados por el destello de la cámara. La mirada ultradinámica de la fotografía sobre un objeto complace al espectador creándole falsas sensaciones. Como si sólo por mirar la realidad en la forma de un objeto, la fotografía fuera de veras real, es decir, surreal. Una característica que invade la experiencia del expectante y condiciona su mirada.

En esa disyuntiva pudiera parecer más fácil crear significados a partir de arquetipos políticos o publicitarios. Pero esos significantes son dispositivos de la realidad misma de los hombres y funcionan fuera del arte para marcar líneas de comportamientos. El artista debe llegar a ellos y desenmascararlos. Hacer de un lugar común y violento una imagen poética. Un signo de la belleza aun en la miseria material del hombre.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

V

La ambivalencia como acción artística que es la fotografía no ha impedido que Rubén encuentre las historias que necesita contar. Aquella que reúnen a los individuos con sus posesiones, sus miserias, angustias y sus deseos.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

En medio de la catástrofe el fotógrafo pone la mira sobre el sujeto. Nos muestra cómo definir la naturaleza de las cosas. Un cuerpo camina entre las aguas y carga todo lo que le queda, y tras la imagen el riesgo del artista que llegó hasta la tormenta e hizo la foto.

La imagen muestra al hombre bajo circunstancias que lo superan. El mar es una figura de poder, que en esta ocasión profana el reino de un hombre derrotado. Una similitud pudiéramos encontrar en la siguiente imagen, donde la bandera de la nación ondea rota en su hasta frente al poderoso mar.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

El fotógrafo hace un paralelismo entre el poder del mar y toda una nación. Son muchos los significados que pudiéramos encontrar en una fotografía tan contundente como esta. Aquí lo casual, lo probable y lo posible entran en el juego. Las dos fotos terminan por mostrarnos una síntesis de la investigación del fotógrafo: el hombre, el símbolo y las circunstancias dadas de ambos. Todo esto referenciado en el contexto social y cultural cubano.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Algunos pudieran hablar del carácter social de la obra de Rubén Aja Garí, un componente siempre perceptible en su búsqueda. La narrativa de sus fotos tiene como eje esencial a la gente. El artista se empeña en no transitar por una visión pop, vulgar o kitsch. Se concentra en fragmentos, desechos y rarezas de la cotidianeidad, sin excluir nada. Esta naturalización de los propósitos prácticos y simbólicos de la existencia humana, pone en valor la pluralidad de situaciones captadas por su lente.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

VI

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Otra área de exploración de Aja ha sido la naturaleza como imagen no subvertida por el accionar del hombre. Estas imágenes captadas en el mundo natural, poseen otros riegos que resaltan al interés casual de un amateur. Todas las fotografías de Rubén nacen de sus temas nominales, y configuran un corpus identitario que no renuncia a su coherencia estilística. Algo que podemos apreciar en su serie Verdades esenciales.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

La búsqueda de la belleza desde la selección sublime del sujeto/objeto muestran como resultado las imágenes anteriores. Su predilección por los pequeños instantes y la búsqueda de la perfección del mundo componen un territorio que se muestra a través de atributos muy singulares: flores, pájaros. 

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Hay en estas fotografías una intención por capturar lo incapturable. Por mostrarle al ojo humano aquello que no podrían ver sin la cámara de por medio. Aquello que no es perceptible a simple vista por condiciones biológicas. Un zunzún captado en pleno vuelo y mostrado en una imagen fija es una resolución imposible para la vista humana.

Rubén se desplaza entre distintos márgenes de la realidad inmediata para recordarnos todo lo que nos rodea. Todo lo que nos hace seres complejos y dichosos.        

VII

Las relaciones que ofrecen las imágenes entre sí permite la interpretación de la realidad a través de ellas. De hecho, la importancia de las imágenes radica en que son un medio para incorporar acontecimientos a nuestra experiencia. Saberes que son suministrados a quien observa la foto, tras su vivencia. Ese material que llega a nuestro cerebro (personas, cosas y acontecimientos) que por lo general penetran inadvertidamente, a través de la gestus de fotógrafo concluye en acción emotiva y referencial.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

La fotografía de Rubén Aja Garí con el pasar del tiempo ha adquirido un sentido crítico más profundo. Uno que requiere otros niveles de percepción ante las búsquedas complejas con que aborda la realidad.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Tras la percepción mermada de la vida contemporánea, Aja busca una transfusión para desdoblarse en nuevas experiencias creativas y motivacionales. Su versión de nuestra existencia es una búsqueda constante de la movilidad. Su obra es una práctica a prueba de crisis en un conflicto mediado por la luz.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)


Capítulo # 14: El color cubano I (+ Fotografías)

Apuntes sobre la obra fotográfica de Rubén Aja Garí

 

I

Un fotógrafo es un poeta. Uno que traduce en imágenes las variedades posibles de la existencia. Su límite está en su ojo tras el lente. Captar la realidad y redescubrirla desde la particular perspectiva del ser fotógrafo, es un acto poético. Gran parte de la historia de los hombres está construida desde la documentación fotográfica de distintos sucesos. De ahí la responsabilidad adicional del ser fotógrafo, su habilidad no es solo la de manejar un artefacto que registra el tiempo mediante la luz. Su responsabilidad es la documentación poética del mundo tanto en la construcción humana como en la creación total de la naturaleza.

La fotografía (hace mucho) dejó de ser un acto pasivo en esa documentación, dejó de captar solo el exterior del sujeto/objeto para además captar el mundo interior de los hombres. Las ideas empezaron a encontrar otra manera de ser expresadas. Algo que la pintura ya había incorporado con anterioridad y que a la vez, la hacía parecer más necesaria. La fotografía entonces, se convierte en un dispositivo artístico (más) cuya fuerza discursiva supera el concepto de los hechos documentados. Introduce en su semiología la crítica de la comprensibilidad del mundo y el activismo, como herramientas a las luchas sociales e individuales del hombre.      

La fotografía como investigación artística busca la significancia e insignificancia del ser. Esta exploración va desde la conceptual hasta lo popular. El fotógrafo nos dice: esto hay que mirarlo, esto es poesía. Así construye un ojo colectivo, una ética de la imagen y una visión disruptiva. El impacto emocional tras la contemplación de una obra fotográfica deviene en experiencia estética del individuo.

II

Uno de esos poetas de la imagen fija, el cual he tenido la oportunidad de conocer es Rubén Aja Garí (Santiago de Cuba, 1979). Rubén entiende la fotografía desde la responsabilidad poética de un creador. Su obra posee un carácter vivencial, un registro de su presencia en determinados sucesos. Hay fotógrafos que van tras la imagen, pero en el caso de Rubén, la imagen anda con él todo el tiempo. Él juega con la luz, interpreta y luego aparece la foto. Nos dice que esa imagen trasciende al propio suceso (del que ha sido partícipe). Nos habla de la multiplicidad de la vida y sus distintos estados. Nos descubre. 

No es mi intención hacer una síntesis curricular de un hombre que se mueve en tantos caminos del arte y la cultura dentro y fuera de su ciudad. Quiero hablar de su obra fotográfica, que a mi entender es su búsqueda más genuina.

Durante la última década (2010-2020), (a mi criterio) es Rubén Aja Garí, el fotógrafo santiaguero más importante. No se trata esto de una competencia entre Aja y los demás creadores de la urbe, ni siquiera de desmeritar los procesos creativos, publicitarios, expositivos y simbólicos de otros grandes maestros del lente. Tampoco es un acercamiento para anular la nueva camada de fotógrafos de la ciudad, para algunos de los cuales ya he dedicado tiempo de estudio por la impronta de su obra. Escojo a Rubén y me permito no mencionar otros nombres, porque veo en su obra la síntesis de sus maestros (directos o no) y la síntesis de sus alumnos (directos o no).

La obra de Rubén Aja Garí se caracteriza por la comprensión inter y transcultural de corte secular de los procesos que lo circundan. La irrealidad de sus imágenes nos hace pensar en los vínculos entre lo humano y lo divino, lo caótico y lo ordenado. Su criterio simbólico está en la imagen sin transgredir, sin introducirles nuevos elementos anacrónicos para crear nuevos significantes. La experiencia estética tras el intercambio con alguna de sus obras, transita por códigos vinculados a la identidad del ser santiaguero y el ser cubano.

En su serie Color cubano, podemos apreciar como el fotógrafo juega con lo múltiple y el azar para acceder a otra noción de sentido. La contraposición de figuras, que por concepto no deberían estar emparentadas, son enfocadas y mostradas como una sola imagen. Una lectura humana y a la vez imperceptible en medio de la cotidianidad. Pero no debemos subestimar el alcance de nuestro cerebro, esas imágenes compuestas subyacen en nosotros. Solo se necesita un ojo entrenado y una cámara para devolvérnoslas cargada de significados. Los artistas suele convertir en arte, imágenes construidas por quienes no son artistas.

Un ejemplo dentro de la obra de Rubén, es cuando pone su lente en Martí. En la imagen el apóstol parece hablarnos, trae una paloma en su brazo mientras la cúpula dorada del capitolio aparece detrás.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Ambos símbolos son contrapuestos en el espacio para hablarnos de un tercer elemento: Cuba. Rubén es un martiano de convicción, un mambí del lente, y Cuba (con todas sus extremidades) es el mayor tema de su obra.

Pudiéramos agregar otros temas en la investigación fotográfica de Rubén tales como: la religiosidad, el uso y abuso de la propaganda política, la naturaleza, la documentación de las grandes celebraciones culturales y los símbolos patrios. Pero todos estos temas son transversalizados por su búsqueda constante en definir a Cuba.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

En esta fotografía, la imagen de Cristo crucificado se combina con la bandera de la estrella solitaria, que ondea en un segundo plano. No es casual que busque inspiración en elementos que son trascendentales para la cosmovisión de la identidad cubana.

Busca en la religiosidad las esencias del ser cubano. No solo Cristo, la Virgen de la Caridad del Cobre ha estado componiendo su sistema de imágenes. Su relación con el Santuario del Cobre le ha permitido hacer imágenes inéditas de la madre espiritual de los cubanos. 

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

III

Otro hecho que colorea su fotografía es su participación en la Fiesta del Fuego, cita vital en el rescate del patrimonio inmaterial del Caribe. En este encuentro organizado por la Casa del Caribe, y en el cual Rubén tuvo el privilegio de diseñar el cartel oficial en el año 2012, cuando se le dedicó al caribe colombiano, el fotógrafo ha encontrado un carácter antropológico en su imagen.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

La herencia de nuestra identidad vista en los elementos de algunos líderes religiosos. Instrumentos que llevan implícito el recorrido de nuestra sangre. Una silla donde debe sentarse el más sabio de la tribu. Allí debe colocarse nuestro ojo civilizado y globalizado.

¿Por qué la imagen de los elementos divinos de un hombre debe ser admirada? ¿Qué debería decirnos/mostrarnos esa imagen?

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

El lugar donde se consulta el espíritu, del hombre que aparentemente no tiene nada que ver con ese modelo de vida, es seleccionado. El fotógrafo no quiere que olvidemos que la fe es una construcción humana, pues solo se llega a ella, a través de objetos físicos.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

Los desplazamientos en esta última imagen son muy profundos. Se trata de una reflexión que trasciende al devenir de la muerte y la resonancia de nuestra estadía en la vida. El sabio observa al fuego y parece un pasado eterno que nunca abandonará el lugar. La silla vacía no es solo la ausencia del sabio, sino de todo lo que un hombre como él representa para su comunidad y para la memoria colectiva. El fuego no se apaga pero el anciano ya no está.

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)

En esta imagen el instrumento vuelve a estar solo. No tiene a quién lo utiliza pero sí las marcas de quienes han sido sus dueños. ¿Geografía de la memoria? En ese transcribir de la realidad muy particular de Aja, hay que adicionarle su esfuerzo lúcido y a la vez intuitivo por definir las unidades en juego.

El instrumento en soledad pero que al mismo tiempo representa una imagen colectiva incita a una relación adquisitiva con el mundo que nutre la percepción estética y favorece el distanciamiento emocional. Rubén preserva abierto los registros que por lo general (a la vista de la cotidianeidad) el tiempo reemplaza constantemente. El tambor en ninguno de los casos representa la música como significado afín, sino lo múltiple, el azar, el juego ideal, la memoria y el devenir. Es la puesta en valor de la presencia como un fenómeno (absolutamente) plural. 

autor: Rubén Aja Garí (cortesía del entrevistado)


El color del Caribe y la memoria salvada (+Fotos)

(Palabras a propósito de la entrega del reconocimiento que la AHS santiaguera le entregara a la Casa del Caribe por los 40 años de la Fiesta del fuego y su aporte a la cultura cubana y al Jazz de la región)

 

No podría contarse la historia cultural de Santiago de Cuba sin hacer referencia a la Casa del Caribe. Como institución rectora de los estudios sobre los procesos socio-culturales de la región, su hacer ha significado un enlace con otros pueblos con los cuales compartimos ideas, ancestros, motivaciones y color. Aclaro que la salvedad del color no se remite a su significado más concreto, sino a un concepto que se ensancha por las Antillas y el mar Caribe. Un concepto donde la raza es un principio, donde la fe es un destino, y la sangre un acápite sin conclusión. El color que se comparte en el Caribe caluroso y rítmico es la construcción de una sociedad diversa, independiente y pacífica. Una sociedad que aun en sus miserias más terrenales, no olvida de dónde vino y dónde está.

Fotos de Rubén Ajá Gari/ Archivo

Me gusta pensar que el Caribe es un propósito de la fe. Tal vez ahí entre a jugar  el azar y aquel navegante europeo, las luchas de su pueblos por la liberación del colonialismo, y la no renuncia a las esencias. Me gusta pensar que el Caribe es una zona para hombres y mujeres libres, individuos de un mismo color.

La historia del Caribe se escribe a través del mestizaje. La historia del Caribe puede ser la historia de un cimarrón, de Hatuey, de Joel James, Alcides Carlos Gonzáles Díaz (nuestros Tití), de Rogelio Meneses, Ramiro Herrero, Berta la Pregonera, los Rastafaris, y muchos otros. La historia del Caribe es nuestra historia, desde lo singular hasta lo ancho y largo de ese color que se hace tierra, carne, fe, arte y rebeldía. Para los que vivimos aquí, la historia del Caribe es la más hermosa de todas.

Fotos de Rubén Ajá Gari/ Archivo

No siempre las historias son bien contadas porque no siembre son bien escritas. La memoria siempre ha sido nuestra mayor arma. La memoria para perdonar, la memoria para renunciar al olvido. En ese ejercicio, la fundación de la Casa del Caribe, el 23 de junio de 1982, ha jugado un papel fundamental. No todas las estructuras creadas por el hombre pueden transcribir la realidad como lo ha hecho esta institución. No solo ha tenido un equipo (por años) capaz de reconocer el color del Caribe, también ha impulsado investigaciones científicas, proyectos extensionistas, y proyectos de salvaguarda de nuestros bienes patrimoniales inmateriales. Su programa de promoción cultural es tan amplio como el color mismo de la región. Un ejemplo inigualable resulta su Festival del Caribe o Fiesta del Fuego. El evento que se celebra del 3 al 9 de julio desde hace 40 años y es de los más importantes en el hemisferio.

La responsabilidad que hoy posee esta Casa ha sido forjada por la necesidad que han tenido los hombres y mujeres del Caribe, porque nadie escriba nuestra historia. Porque nadie externo crea que la sabe tanto como nosotros. Porque nadie externo crea que nos la puede contar.

Durante todos estos años esta institución nos ha devuelto el rostro. Nos dice dónde no podemos dejar de poner la mirada. Las artes y la cultura en su sentido más amplio han sido beneficiadas en esta ciudad, lugar de encuentro para volver a África y a nuestros ancestros. Todas las texturas y ritmos se han mezclado durante años al calor de la quema del Diablo. 

La Asociación Hermanos Saíz en la provincia ha mantenido un vínculo importante con la Casa del Caribe. En la defensa de nuestros valores, principios y variedad artística, los caminos siempre estarán destinados a cruzarse y a emparentarse. El evento Almas Nuevas es un ejemplo concreto. Los jóvenes entendimos eso hace mucho y le pusimos nuestra impronta a la Fiesta del Fuego. La Casa del Caribe y su festival han sido espacio de superación y de intercambio cultural para los miembros de la AHS. Creo que esa relación (también) nos ha ayudado a entender nuestro arte dentro de un contexto que no necesita parafernalias sino sinceridad absoluta desde y para nuestra obra.

Hoy, la Asociación Hermanos Saíz de Santiago de Cuba y el Comité Organizador del Encuentro de Jóvenes Jazzistas Jazz Namá, en el marco del aniversario 35 de nuestra organización, quiere hacer entrega de un reconocimiento especial. En este gesto va la voz de todos los miembros de nuestra Asociación, que como hijos del Apóstol, sabemos que honrar honra.



Capítulo #13: La carne de Reynaldo

(notas sobre el libro Carne Roja de Reynaldo Zaldívar)

 

I

El poeta conoce el peregrinaje de su labor. Así aprende la historia de cada una sus sombras y establece el encuentro sensorial con los elementos externos que completan su biografía.

El poeta ante lo sórdido (del mundo humano) es un ente transformador. Tiene el poder de convertir en paisaje simbólico la experiencia colectiva. No es un simple expectante del entorno, su necesidad radica en la búsqueda del conocimiento y la verdad cósmica. La verdad humana es solo un indicio equívoco de la verdad que busca el poeta.

¿Dónde termina el trayecto del poeta?

¿Cómo es la carne de un individuo que se expone a ese trayecto?

Ediciones La Luz en 2019, publicó el cuaderno de poesía Carne roja de Reynaldo Zaldívar. El libro es una de las apuestas que todos los años esta editorial hace en función de promover a los escritores jóvenes, cuya obra merece un llamado de atención en el panorama literario cubano. Vale resaltar el diseño de Roberto Ráez y Armando Ochoa, así como la edición a cargo de Luis Yuseff.

Seleccionar este libro para su publicación fue un acierto de Ediciones La Luz y todo su equipo de trabajo. Se trata de un poemario donde su autor se desplaza entre dos puntos esenciales: el cómo y el ser. Hay una singular complejidad en cada traslado realizado por el individuo, que a la ves es un poeta/un hombre/una vaca/ o un árbol. En estas páginas acudimos a un concierto nostálgico donde la convicción y la percepción de sujeto-objeto, nos convierte en espectadores de una verdad creadora.

Zaldívar ha construido aquí (francamente) un material simbólico invaluable. Cada palabra es el reflejo del subconsciente, imágenes extraídas de la memoria que rechazan lo superfluo. Cada palabra seleccionada para este libro, atraviesa todos los registros culturales que definen a su autor. La autoconciencia poética moldea las formas divergentes de su yo, y subvierte el hábitat natural de los objetos circundantes. ¿A qué se debe semejante autoridad?  

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

La poesía como resultado final de la conexión individuo/mundo posee contenidos intangibles en cada suceso o experiencia concreta. Esos contenidos a la vez, arrastran consecuencias profundas para el cómo y el ser. Ambas unidades de conflictos pueden llegar a ser deshumanizantes, pero también ahí, se encuentran aquellas nociones de mayor validez estética del poeta.

II

Reynaldo Zaldívar nos propone en Carne roja, una estructura externa donde hay cuatro unidades de conflicto: Vaca /Yo, el animal /Acéfalas / y Tiempos de bestias. En estos cuadros el poeta presenta distintos síntomas de su investigación. En Vaca, cuadro inicial integrado por cinco poemas, nos adelanta sus estrategias del discurso para todo el libro. Su lenguaje se sostiene a partir de la experiencia habitual. Algunos elementos poseen una representación de testimonio, dotando al texto de un tejido viviente.      

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Llevo dentro una ciudad perversa.

Yo quería llevar dentro una ciudad perversa.

(P. 11)

En Planes, poema que abre el libro, el poeta acude a la identificación de una realidad que se renueva y que existe como discurso. Una realidad que proyecta sentidos como la ciudad.

Llevo dentro una ciudad perversa

Y el tatuaje de una vaca.

(P. 11)

En este poema inicia el tejido urbano que luego muta a elementos rurales, o que forman parte de un pueblo que no es ni urbano ni rural en una comprensión más demográfica o sociológica. Entonces aparece la ciudad, sus habitantes, sus deseos, y el abordaje de lo posible como negación social.

Estos aspectos vinculan al siguiente poema: Generación. Un texto que reitera a la “vaca” como símbolo y nos dice que en lo adelante será parte de la semiótica del libro. Algo que justifica desde el título del cuaderno: Carne roja

¿Qué sería de esta generación

sin las vacas que pueblan sus campos?

(P. 12)

El poema pregunta para hablar de la tentación. El poema pregunta para generar dudas. ¿Por qué introducir la duda? ¿Por qué las vacas? ¿De qué color será la carne de Reynaldo? Las anteriores preguntas nos conlleva a establecer la relación del poeta con los textos siguientes: Intercambio, El mejor poema y Vaca.

Las posesiones son materia de significados diferentes para el poeta según su peregrinaje. El poeta busca el amor y reconocer el contexto a través de la poesía. Mira a sus semejantes como hombres condenados que no saben definir sus circunstancias. La resignación para el poeta es una vaca gigante que pasta a orillas de una ciudad perversa.  

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

A veces quiero ser una vaca,

tener el olor de una vaca,

las tetas de una vaca.

(P. 15)

La metáfora poética de la vaca posee el milagro del equilibrio de las tenciones producidas por la realidad de Reynaldo Zaldívar. Por momentos la idealización de la Vaca como símbolo de liberación y de veneración, y al mismo tiempo un animal social-sagrado (un político-un poeta).

Ser una vaca sagrada

como un político sagrado

u otro animal semejante:

dígase, por ejemplo, un poeta.

(P. 15)

Zaldívar siente no encontrarse con el cuerpo de un poeta. Su inscripción en la naturaleza sagrada del poeta-Dios lo pone en el territorio del poder ser y el deber ser

La búsqueda de la interpretación del otro sobre su estatus es una de las corrientes investigativas de la segunda parte del libro: Yo, el animal. Este segmento es conflictivo. Varias líneas de acción nacen aquí: el poeta y el padre, el poeta y la tierra, el poeta y la memoria, el poeta y el cuerpo, el poeta y el camino.

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Pachamama es un texto don Zaldívar declara que su tierra es el papel subvertido por el poema que no alcanza para comprar arroz. Declara la necedad del padre sobre su labor o condena. Su padre lo identifica como fracaso familiar. Es entonces cuando aparece el poema Árboles y declara lo que lo asfixia: la maldición del lenguaje.

Me levanto temprano. Talo árboles.

Un bosque me nace dentro del pecho.

Aquí se puede respirar la corteza y el sudor y el hacha.

(P. 20)

Sentenciado a su sueño, Reynaldo asume que su suerte es la autodestrucción poética de su vida. Su rutina no depende de las cosas que prefiere hacer sino de las que necesita hacer.

Pero si un bosque te nace dentro del pecho

no queda más que talarlo

o dejar que poco a poco los árboles te asfixien.

(P. 20)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

En lo adelante, los elementos de la naturaleza como significantes de la construcción semiótica del cuaderno. Estos se entrelazan en el tejido urbano para crear un territorio crítico y conflictivo. Estos poemas son: Recuerdas, Olec, En una pared de Alcatraz, Dolor a comida, A, Nacimiento, Billy, A contrasombra, Gólgota, y Prohibido escupir sobre el puente Howah.    

Los arboles como un elemento sobrenatural a fin con las emociones y vivencias del poeta, es reflejo de su mundo interior. En Olec, el cuerpo es tragado por la oscuridad. Hay un paralelismo inusual entre Olec y un poeta (Reynaldo), ambos no dejan de golpearse la cabeza.

El individuo es mostrado como espacio de auto-represión. Los animales y los arboles como elementos a fin que superan la percepción humana del hombre-ciudad. Una condición reservada para el poeta como ser de luz capaz de contagiar a los otros.

Al herrero le ha nacido un hijo.

Hay el sonido de música de cuerdas

y danzan las jóvenes

alrededor del asado.

(…)

«Démosle el pésame al herrero

Porque le ha nacido un poeta».

(P. 26)

Hay un marcado énfasis en su necesidad por mostrar al poeta como frustración familiar. Como un cuerpo que nunca podrá sanar por el don maldito de la palabra.

Está condenado a caer

por el borde caótico

de la palabra.

(P. 27)

Es evidente su postura contra las viejas costumbres destinadas al fracaso. La ausencia de poesía lo deprime. El padre defraudado/negado ante las posibilidades del hijo, es su mayor crisis. Tal vez por eso imagina la muerte del hijo.

El respeto a la vida en resistencia lo hace escupir antes de llegar y después de del puente. Nunca en el puente. El respeto a los ideales del otro (su amigo) le genera compasión y admiración.

Mi amigo nació en 1989 y está cayendo.

Lleva veintinueve años cayéndose sobre una isla.

Tal vez deje de escupir por respeto a mi amigo.

Alguien que lleva cayéndose tantos años y continúa vivo

merece que yo deje de escupir.

(P.32)

III

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Acéfalas es la tercera parte del libro. Aquí la figura femenina es explorada desde su aspecto físico hasta los distintos significados que puede tener tanto cultural como en relación con su contexto (específicamente al mundo de los objetos).

Una mujer desnuda

y una fuete de lotos,

qué gran vanidad.

(P. 35)

Algunos aspectos son comunes a los poemas que siguen en esta tercera parte: Palabras de apertura, Matrioska, Independentistas, Aprieto los puños y recuerdo tu nombre, Era negra y escribía novelas, Descabezados y Para leer en las noches de trova. La figura femenina es madre, pasado, fracaso, dignidad  y  tiempo mejor. La mujer que conversa con otra figura femenina como si fuera un dios, es una mujer que ha parido un poeta. Un hombre que en algún momento será padre a pesar de su oficio.

El poeta no quiere cometer los mismos errores de sus padres y busca en el bosque y en la tala del bosque su propósito.

IV

El último segmento del  libro se titulado Tiempos de bestias es un resumen filosófico de las tres partes anteriores, donde aún es posible seguir imágenes de la realidad humana del poeta.

Ser algo más que la cuerda

tensa entre los dedos del cazador.

(P. 47)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Reynaldo ahora asume al ser sin importar el cómo. Sabe que puede representar algo más. Sabe que ser poeta representa algo más.

La cabeza se reafirma como símbolo en esta parte del libro. Aunque es un dispositivo cuya fuerza proviene de la parte número tres: Acéfalas.

Levantar la cabeza

y verbal cazador apuntándote.

(P. 48)

Todas sus angustias recaen en la figura del cazador. Al que prefiere mirar de frente con la cabeza erguida para convertirlo en presa. En esa dualidad también yace su condición de poeta y su carga. Está en ambos las dos: es cazador y presa y presa/el poeta en ambos polos, es bosque y ciudad, así comprende la tragedia de la vida.

La moda es lo que sigue

cuando en la cabeza no queda nada más.

(P. 51)

Por último, Zaldívar nos dice que las libertades son reducidas tras la formación intelectual del individuo. Ha sido un animal y sabe lo que es imaginar el mundo desde el pasto verde de la colina. La vaca no tiene sueños prohibidos, eso es humano, igual que las carencias de la ciudad.

Por eso he decidido dejar de ser un animal:

por respeto a mi cabeza.

(P. 51)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar