Erian Pe√Īa Pupo


Rubén Darío Salazar y Zenén Calero, celebración de la fantasía

Dupla creativa como pocas, el trabajo de Rubén Darío Salazar y Zenén Calero al frente de Teatro de Las Estaciones, en Matanzas, personifica hoy la vanguardia del teatro de títeres en Cuba. Y no solo el de títeres, sino de todo el teatro cubano en sí (en la amplitud de su diapasón creativo).

Despu√©s de un a√Īo en que se pens√≥ no habr√≠a Premio Nacional de Teatro al proponerse bienal, la decisi√≥n un√°nime del jurado de entregarlo a ambos ‚Äאּno pod√≠a ser de otra manera!‚Äď ha causado tanta alegr√≠a en Cuba y en otras partes de mundo donde se encuentran amigos y disc√≠pulos, como en pocas ediciones, un Premio Nacional, cualquiera que haya sido, lo ha hecho.

El jurado, integrado por los tambi√©n Premios Nacionales Carlos P√©rez Pe√Īa, Gerardo Fulleda Le√≥n, Ver√≥nica Lynn y Carlos D√≠az, como presidente, y la dise√Īadora y profesora Nieves Lafert√©, destac√≥ a este ‚Äúbinomio de creadores de la escena que han aportado al Teatro para ni√Īos y de t√≠teres en Cuba valores apreciables en cuanto a su labor art√≠stica, investigativa y docente‚ÄĚ.

‚ÄúEllos se han hecho s√≠mbolos vivos y actuantes, en especial, del arte titiritero como parte del movimiento teatral cubano‚ÄĚ, escribi√≥ Omar Vali√Īo en su columna ‚ÄúCenital‚ÄĚ del peri√≥dico Granma. Y como este, han sido muchos los textos de elogio y admiraci√≥n hacia ambos (aunque alg√ļn que otro comentario, relativo a sus edades, ha visto las manchas y no la luz del sol).

Vivos y actuantes, es cierto, y merecidísimo el Premio Nacional de Teatro 2020 además:

Porque han hecho de Teatro de Las Estaciones, ese ‚Äúespacio de libertad absoluta‚ÄĚ fundado por ambos en 1994, despu√©s de trabajar en Teatro Papalote bajo la tutela del maestro Ren√© Fern√°ndez, uno de los colectivos con un quehacer m√°s serio y sistem√°tico, m√°s sensible y gustado en el panorama insular, que se expande en las posibilidades creadoras del trabajo del t√≠tere.

Porque Las Estaciones ha sido, lo es, un colectivo docente que sigue formando desde la creaci√≥n perenne (en la Unidad Docente Carucha Camejo se forjan los j√≥venes titiriteros del ma√Īana, y son, adem√°s, los anfitriones del Festitaller Internacional de T√≠teres de Matanzas, Festitim).

Porque es un espacio para la experimentación, el diálogo con las demás artes, el trabajo en equipo (Rochy Ameneiro, William Vivanco, Alfredo Sosabravo, Liliam Padrón, entre muchos otros artistas, han sido cómplices de diferentes aventuras creativas lideradas por Rubén y Zenén).

Porque aseguran que conocer el pasado, investigarlo, saber de d√≥nde se viene, es tambi√©n proteger el futuro de la manifestaci√≥n (recordemos Mito, verdad y retablo: El Gui√Īol de los hermanos Camejo y Pepe Carril, Ediciones Uni√≥n, 2014, firmado junto al dramaturgo y poeta Norge Espinosa, y tantas investigaciones, art√≠culos, entrevistas, publicadas en diferentes medios).

Porque han hecho so√Īar a tantos ni√Īos dentro y fuera de Cuba, y lo siguen haciendo cada d√≠a, con obras como La ni√Īa que riega la albahaca, Pelus√≠n y los p√°jaros, La caja de los juguetes, La virgencita de bronce, Federico de noche, Alicia en busca del conejo blanco, Por el monte Carul√©‚Ķ

Porque los dise√Īos de Zen√©n, √ļnicos en su imaginer√≠a, dan vida y cuerpo a estos sue√Īos (su amplio trabajo es reconocido como referente ineludible del dise√Īo, no solo esc√©nico, en Cuba).

Rubén Darío Salazar y Zenén Calero. Foto: Facebook de Abel González Melo.

Porque han roto muros, uniendo con el arte escénico en cualquier parte del mundo. Y porque defienden un teatro plural, donde la diversidad de estéticas creadoras y la calidad, justifica la creación.

Por los tantos premios, dentro y fuera del pa√≠s, que acumulan por la calidad de su trabajo (responsabilidad y excelencia que han hecho que Rub√©n Dar√≠o dirija, adem√°s, el Gui√Īol Nacional).

Porque no se cansan de crear ‚Äďincluso a pesar de la Covid-19 idearon acciones desde las redes sociales‚Äď y recorrer la isla llevando sus puestas enigm√°ticas, sonoras, llenas de magia y fantas√≠a.

Incluso hoy, a pocos d√≠as del Premio, sin acostumbrarse a la noticia, actuaron en su sede en la apertura veraniega; porque el compromiso primero es con el p√ļblico, y, est√° claro, con el teatro.

Porque El Retablo no es solo una sala de teatro com√ļn en el No. 8313 de la calle Ayuntamiento, sino un espacio de m√ļltiples confluencias, un proyecto sociocultural (el Centro Cultural Pelus√≠n del Monte) donde la m√ļsica, las artes visuales, y claro, siempre el teatro, convergen (y uno de los sitios m√°s hermosos en una ciudad, Matanzas, que destila arte por doquier).

Porque tantos quieren ser como ellos…

Zenén Calero. Foto: sitio web de Teatro de Las Estaciones.

Entregarlo todo a la escena, con humildad, con belleza, y hacerlo con ‚Äúfe de vida‚Ä̂Ķ

Ver el teatro, digamos que martianamente, como ara, no pedestal.

Premiarlos a ellos es reconocer una tradición que viene desde los hermanos Camejo (su admirada Carucha) y Pepe Carril, Dora Alonso, Armando Morales, René Fernández, entre tantos.

Es reconocer el trabajo, la trayectoria, amplísima por demás, aun en amplia plenitud creativa.

Rub√©n Dar√≠o y Zen√©n juntos, en el amor y en el trabajo, es tambi√©n, para m√≠, adem√°s de Las Estaciones: Lorca, Pelus√≠n del Monte, Bola de Nieve, Mart√≠, los Camejo, Matanzas, Salvador Lemis, el abrazo despu√©s de la funci√≥n, el almuerzo y la conversaci√≥n en El Retablo, la amistad… Ver las obras, escribir sobre ellas. Ya sea en Matanzas, La Habana, el Festival de Teatro Joven en Holgu√≠n, o el Internacional de Cine de Gibara, donde se presentaron en la iglesia San Fulgencio y en varias comunidades, y donde fueron reconocidos por el comit√© organizador.

Los títeres están de fiesta; decirlo parece una anfibología, una boutade, sino fuera porque todavía, desde Matanzas y varios rincones de nuestra isla, se escuchan las fiestas de alegría y vida.



Eliseo Diego en la inmensidad de las peque√Īas cosas

Este a√Īo celebramos el centenario de Eliseo Diego, uno los autores m√°s importantes del corpus literario cubano y, a√Īaden los investigadores, entre los grandes poetas en lengua espa√Īola.

Eliseo, quien naci√≥ en La Habana el 2 de julio de 1920 y falleci√≥ en M√©xico, el 1 de marzo de 1994, supo calar profusamente lo que Cintio Vitier llam√≥ ‚Äúlo cubano en la poes√≠a‚ÄĚ, y como pocos, su obra ha ganado, seg√ļn pasan los a√Īos, en vigencia y actualidad, al punto de influir en hornadas de j√≥venes escritores que ven en el autor de Por los extra√Īos pueblos, Inventario de asombros y El oscuro esplendor una de los altas cimas de la literatura cubana de todos los tiempos.

La obra de Eliseo Diego est√° influida, de una parte, por el mundo de su infancia, experimentado como para√≠so perdido ‚Äďausencia que viene a sumarse para este escritor cat√≥lico a aquella primera del Ed√©n‚Äď, y de otra parte, a su temprana y total participaci√≥n en el grupo Or√≠genes, esa familia que formaron en torno a la figura paterna, absoluta, de Jos√© Lezama Lima: Eliseo Diego y Cintio Vitier y sus respectivas esposas Bella y Fina Garc√≠a Marruz, Octavio Smith, Agust√≠n Pi, el padre √Āngel Gaztelu, Cleva Sol√≠s, Gast√≥n Baquero, Lorenzo Garc√≠a Vega, los m√ļsicos Juli√°n Orb√≥n y Jos√© Ardevol, los pintores Roberto Diago, Mariano Rodr√≠guez y Ren√© Portocarrero, el escultor Alfredo Lozano, y el mecenas y coeditor de la revista Or√≠genes, Jos√© (Pepe) Rodr√≠guez Feo (revista en la que colaborara en sus inicios Virgilio Pi√Īera).

Sus primeros libros fueron en prosa: En las oscuras manos del olvido (1942) y Divertimentos (1946). Este √ļltimo destila su apasionada lectura a los cuentos de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros, libros que lo acompa√Īaron asiduamente desde su ni√Īez; y est√° integrado por peque√Īos textos de temas diversos que forman, seg√ļn Vitier, ‚Äúun encaje, postales de viejas playas mordidas de irrealidad, miniaturas de aire y terror‚ÄĚ. Con estas narraciones de car√°cter aleg√≥rico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia, mientras hace volar la fantas√≠a por los reinos de la magia y la enso√Īaci√≥n.

Sin embargo, se consider√≥, sobre todo, poeta: ‚ÄúSoy de oficio, poeta, es decir, un pobre diablo a quien no le queda m√°s remedio que escribir en versos. Y lo hago, no por vanidad, ni por el deseo de brillar o qu√© se yo, sino por necesidad, porque no me queda m√°s remedio que escribir estas cosas que se llaman poemas‚ÄĚ, dijo en una ocasi√≥n. Despu√©s de Divertimentos, public√≥ en 1949, tambi√©n por Ediciones Or√≠genes, su primer libro de poes√≠a, En la Calzada de Jes√ļs del Monte, texto decisivo de su trayectoria po√©tica, que represent√≥ el deseo de Eliseo por acercarse, con sus propios y dir√≠a √©l, pobres medios, y desde una perspectiva est√©tica muy diferente, a esa ‚Äúrauda cetrer√≠a de met√°foras‚ÄĚ que, seg√ļn el padre Gaztelu, era ‚ÄúMuerte de Narciso‚ÄĚ, de Lezama Lima. Si Lezama en el primer verso de ese poema (‚ÄúD√°nae teje el tiempo dorado por el Nilo‚ÄĚ) se transportaba al m√≠tico pasado de la estirpe humana, y abri√≥ la ‚Äúotra escena del orden simb√≥lico‚ÄĚ, Eliseo Diego, desde el primer verso de su libro (‚ÄúEn la Calzada m√°s bien enorme de Jes√ļs del Monte donde la demasiada luz forma otras paredes con el polvo‚ÄĚ) sacaba del anonimato a aquella v√≠a habanera que le serv√≠a habitualmente de trampol√≠n para saltar al para√≠so perdido de la infancia y de la historia de sus antepasados, situ√°ndose en un no-tiempo compuesto de un pret√©rito donde predomina la a√Īoranza y la memoria.

El ‚ÄúPrimer discurso‚ÄĚ de este poemario ‚Äďescribe Lezama‚Äď ‚Äúera un precioso y sorprendente regalo, suficiente para llenar la tarde con aquella palabra que nac√≠a para uno de los m√°s opulentamente sobrios destinos po√©ticos que hemos tenido. Fue m√°s que suficiente para que todos nos di√©ramos cuenta del verbo que nac√≠a y que se impon√≠a por la necesidad de su escritura. (‚Ķ) Desde los primeros versos ese m√°s bien enorme, le daba una peculiar dimensi√≥n a la Calzada que la inundaba totalmente con las luces de un nacimiento‚ÄĚ. Y m√°s adelante a√Īade Lezama Lima en las notas que sobre Eliseo incluyera en la antolog√≠a Una fiesta innombrable: ‚ÄúHoy la generaci√≥n de Or√≠genes y la poes√≠a cubana muestran como uno de sus esplendores En la Calzada de Jes√ļs del Monte y a su autor como una de sus m√°s logradas cimas po√©ticas‚ÄĚ.

Mario Benedetti escribir√≠a tiempo despu√©s que ‚ÄúEn la Calzada‚Ķ es un libro fundamental, ejemplar en m√°s de un sentido, y considero que, en la irradiaci√≥n a las m√°s j√≥venes promociones cubanas, su lecci√≥n de autenticidad es verdaderamente inapreciable‚ÄĚ. Mientras Mar√≠a Zambrano celebrara su poes√≠a, que permite ‚Äúprestar el alma, la propia y √ļnica alma, a las cosas para que en ellas se mantengan en un claro orden, para que encuentren la anchura del espacio y el tiempo, todo el tiempo que necesitan para ser y que en la vida no se les concede‚ÄĚ.

Adem√°s de los mencionados, Eliseo Diego public√≥ otros textos, como Muestrario del Mundo o Libro de las Maravillas de Bolo√Īa, A trav√©s de mi espejo, So√Īar despierto, Cuatro de Oros, Poemas al margen, En otro reino fr√°gil, Noticias de la Quimera, y Libro de quiz√°s y de qui√©n sabe.

Su labor intelectual lo llev√≥, adem√°s, por varios caminos: el ensayo, la pedagog√≠a y las traducciones. En Conversaci√≥n con los difuntos, reeditado por Ediciones Holgu√≠n, en 2016, Eliseo reuni√≥ sus di√°logos po√©ticos con varios de sus amigos muertos, mediante la traducci√≥n literaria; esos que le hablaban desde las p√°ginas de un libro, a trav√©s de la poes√≠a. As√≠ tradujo la obra 12 poetas de habla inglesa que, en varios momentos de su vida, conversaron y acompa√Īaron, como tutelares resguardos, su existir cotidiano: Andrew Marvell, Thomas Gray, Joseph Blanco White, Robert Browning, Coventry Patmore, Ernest Dowson, Rudyard Kipling, G. K. Chesterton, Walter de la Mare, Edna St. Vincent Millay, William Butler Yeats y Langston Hughes.

En las √ļltimas d√©cadas de su vida, Eliseo recibi√≥ numerosos reconocimientos y vio su poes√≠a publicada y reeditada: viaj√≥ a varios pa√≠ses, donde particip√≥ en encuentros y festivales, imparti√≥ conferencias, recibi√≥ reconocimientos y vio publicada su obra, como la Uni√≥n Sovi√©tica, Hungr√≠a, Suecia, Bulgaria, Nicaragua, Estados Unidos, Espa√Īa, M√©xico, Per√ļ, Inglaterra, Colombia, entre otros.

En Mosc√ļ le otorgan el Premio M√°ximo Gorki por sus versiones al espa√Īol de poemas de grandes escritores rusos; devela una tarja dedicada a Heredia en las Cataratas del Ni√°gara, Canad√°; la Casa de las Am√©ricas edita un disco, en su colecci√≥n Palabra de esta Am√©rica, con 20 poemas le√≠dos en su voz; recibe la Orden F√©lix Varela de Primer Grado que otorga el Consejo de Estado de la Rep√ļblica de Cuba; obtiene varias veces el Premio de la Cr√≠tica; en Bogot√°, recibe el Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Valle en Cali, la Distinci√≥n Gaspar Melchor de Jovellanos que otorga la Federaci√≥n de Asociaciones Asturianas de Cuba, y el Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, otorgado con fallo un√°nime por diferentes instituciones econ√≥micas y culturales mexicanas, y que anteriormente recibieron Nicanor Parra y Juan Jos√© Arreola. En 1986 recibi√≥ el Premio Nacional de Literatura, junto a Jos√© Soler Puig y Jos√© Antonio Portuondo. Falleci√≥ a consecuencia de un infarto del miocardio vinculado a un edema pulmonar agudo. Al conocer la noticia, Octavio Paz dijo: ‚ÄúSolo faltaba la muerte a Eliseo Diego para convertirse en leyenda de la Literatura Latinoamericana‚ÄĚ. Fue enterrado en el Cementerio de Col√≥n, en su Habana natal, muy cerca de la tumba de su amigo Lezama Lima.

Eliseo Diego, ‚Äúuno de los m√°s grandes poetas de la lengua castellana‚ÄĚ, nos recuerda Gabriel Garc√≠a M√°rquez, trasmiti√≥ en las formas breves ‚Äďesos diminutos ‚Äúfuegos vagabundos‚ÄĚ, dijo Octavio Paz‚Äď la inexorable fugacidad de la vida y el car√°cter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero tambi√©n el olvido, la p√©rdida, la muerte y su silencio final, que constituyen motores fundamentales de su escritura. √Čl insisti√≥, como un padre prudente y sabio, que la poes√≠a acompa√Īara nuestros d√≠as. Dej√©mosle entrar entonces, conversemos con el necesario amigo Eliseo, bajo la luz eterna de la poes√≠a y la mirada del poeta, con la seguridad de que ‚Äúun poema no es m√°s/que una conversaci√≥n en la penumbra/ del horno viejo, cuando ya/ todos se han ido, y cruje/ afuera el hondo bosque; un poema/ no es m√°s que unas palabras/ que uno ha querido, y cambian/ de sitio con el tiempo, y ya/ no son m√°s que una mancha, una/ esperanza indecible;/ un poema no es m√°s/ que la felicidad, que una conversaci√≥n/ en la penumbra, que todo/ cuanto se ha ido, y ya/ es silencio‚ÄĚ.



Con ojos de cinéfilo #3

Como fichas de Casino

Considerado uno de los directores m√°s influyentes de su generaci√≥n, Martin Scorsese (Nueva York, 1942) revolucion√≥ el llamado cine de g√°ngsters, en cuyas bases, en los a√Īos 30, se pueden rastrear emblem√°ticos filmes como El enemigo p√ļblico (1931) de William A. Wellman, y Los violentos a√Īos veinte (1939), de Raoul Walsh, protagonizadas por James Cagney.

Junto con Francis Ford Coppola y su trilog√≠a El padrino, Brian de Palma con Scarface, 1983, y Los intocables, 1987; Scorsese convirti√≥ en taquilla, con altos ribetes de calidad art√≠stica, el crimen organizado en Estados Unidos desde que film√≥ Mean Streets en 1973: le seguir√≠an Goodfellas, 1990; Casino, 1995; Pandillas de Nueva York, 2002… Sus filmes abordan, adem√°s, los temas de la vida italo-estadounidense, cuya emigraci√≥n a finales del siglo XIX e inicios del XX est√° relacionada, en su cine, con la mafia y el contrabando; los conceptos de culpa y redenci√≥n de la Iglesia cat√≥lica (La √ļltima tentaci√≥n de Cristo, 1988; Silencio, 2016), as√≠ como la corrupci√≥n y la violencia propia en la sociedad estadounidense (Alicia ya no vive aqu√≠, 1974; El color del dinero, 1986; La edad de la inocencia, 1993; Bringing Out the Dead, 1999).

En Casino, filme que nos ocupa ahora, repite con un d√ļo conocido (Robert De Niro y Joe Pesci). Con De Niro hab√≠a trabajado en varias de sus principales pel√≠culas, desde Taxi Driver, Toro salvaje y Goodfellas, y con ambos volver√≠a a hacerlo recientemente en El irland√©s (2019). Y adem√°s, encontramos a una fenomenal Sharon Stone, cotizada por Hollywood despu√©s del despegue en Instinto b√°sico (1992) de Paul Verhoeven y aquel famoso cruce de piernas.

Casino trata, precisamente, sobre los casinos controlados por la mafia italo-americana en los a√Īos 70 y 80 en la ciudad de Las Vegas y el papel de Sam ‚ÄúAce‚ÄĚ Rothstein, un jud√≠o americano dedicado a las apuestas deportivas y el juego de alto nivel, que es llamado por esta para que supervise las actividades del casino Tangiers en esa urbe. A eso le sumamos el personaje de Joe Pesci, quien encarn√≥ a Nicky Santoro, un criminal que existi√≥ en la vida real y que fue enviado a Las Vegas para asegurar que el dinero que se sacaba ilegalmente de las ganancias del Tangiers llegara a manos de los jefes de la mafia.

Sharon, por su parte, act√ļa como Ginger, la esposa de Ace, un papel por el que mereci√≥ un Premio Globo de Oro y una nominaci√≥n a los Premios de la Academia como Mejor Actriz. Tres horas de melodrama en la l√≠nea de sus aportaciones al g√©nero y con un tono melanc√≥lico desconocido hasta el momento, hacen de Casino un buen filme, con excelentes actuaciones (una Sharon Stone genialmente hist√©rica es m√°s que memorable), aunque muchos le critiquen el exceso de violencia: la escena de la prensa ocurri√≥ de veras, los asesinatos en el desierto, los atentados‚Ķ La mafia, dice Martin Scorsese, puede ser mucho peor.

Un dato curioso: El espectador perspicaz podr√° notar que una escena se desarrolla en un ‚Äúrestaurante cubano‚ÄĚ o algo por el estilo. Sharon Stone ha ido a darle dinero a antiguo exnovio, un estafador menor llamado Lester Diamond (James Woods). De Niro la sigue y los encuentra juntos, ella entreg√°ndole el dinero que le ha pedido sin decirle para qu√© lo necesita. En las mesas se ven frijoles y arroz, la t√≠pica comida cubana en algunos sitios. Y en las paredes cuelgan im√°genes del Morro capitalino y la Catedral de La Habana, adem√°s de dos mapas de la isla: uno de antes de 1959, con los s√≠mbolos nacionales, y fotos de Mart√≠, Maceo, C√©spedes y G√≥mez; y el otro correspondiente a la actual divisi√≥n cubana posterior a 1976.

Quién voló sobre el nido del cuco

Pocos filmes han alcanzado los palmar√©s cinematogr√°ficos de Alguien vol√≥ sobre el nido del cuco (1975) del checo MiloŇ° Forman, fallecido hace muy poco y que nos leg√≥ tambi√©n joyas como Amadeus (1984). Basado en la novela hom√≥nima del estadounidense Ken Kesey, publicada, por cierto, en Cuba por Arte y Literatura, el filme fue el segundo en obtener los cinco principales premios de la Academia: Oscar a la mejor pel√≠cula, Oscar al mejor director, Oscar al mejor actor, Oscar a la mejor actriz y Oscar al mejor guion adaptado, cosa que antes solo hab√≠a sido logrado por Lo que sucedi√≥ aquella noche (Frank Capra, 1934) y que luego repetir√≠a en 1991 The Silence of the Lambs (Jonathan Demme).

Sin embargo, es la √ļnica de las tres pel√≠culas que tambi√©n obtuvo esas cinco categor√≠as en los Globos de Oro. Premios aparte, Alguien vol√≥ sobre el nido del cuco es una pel√≠cula estremecedora, cruel y hermosa, objetivos dif√≠ciles de aplicar a una misma obra. Estremecedora por el contexto (un hospital psiqui√°trico) y la historia; cruel por todo lo que sucede all√≠, en ese hospital, por los diferentes relatos e historias de vida de sus personajes; y hermosa, sobre todo eso, por el mensaje de libertad, de esperanza y b√ļsqueda, que nos entrega esta pel√≠cula.

«Es cine con brillantez. Jack Nicholson protagoniza con una interpretaci√≥n espectacular del antih√©roe de manicomio de Ken Kesey, McMurphy, y la direcci√≥n de Milos Forman, de una pel√≠cula con un reparto incre√≠ble, es igualmente meritoria.» A.D. Murphy: Variety

El filme narra la historia de R. P. McMurphy (Jack Nicholson en una de sus mejores actuaciones), quien llega al hospital psiquiátrico desde la cárcel, con el objetivo de comprobar si posee o no un desequilibrio mental y así eludir la prisión. En el transcurso de su estancia será protagonista de numerosos episodios de descontrol entre los enfermos e incluso de huidas, suyas y del resto de los pacientes, interrumpiendo la sosegada y cuadriculada vida de estos (muchos de ellos, la mayoría, internos allí por voluntad propia, pues son personas que temen a la realidad social, que no se encuentran integradas en ella, autoexcluidos, apartados y sin el valor suficiente para enfrentarse a la misma.

«Nicholson explota en pantalla con una interpretaci√≥n tan perfecta en ritmo y en entendimiento del personaje que deber√≠a enviar a la mitad de las estrellas de Hollywood de vuelta a la escuela de interpretaci√≥n» Kathleen Carroll: New York Daily News

Muchos en la calle están peores que ustedes, les dice McMurphy). Con medicación por la fuerza en cantidades considerables, electroshock o lobotomías, la vida en el psiquiátrico se rige por un estricto orden, e incluso por la experimentación[1]. McMurphy altera todo, rompe los moldes, las estructuras, agita a los pacientes y se hace amigo de ellos (les hace comprender el valor de la libertad y de la superación de sus miedos, de creer en ellos mismos).

En cambio, la enfermera Mildred Rachel viene a ser la contraparte de McMurphy: r√≠gida, sin apenas inmutarse, poco compasiva, sin expresividad en su rostro. Este personaje, el m√°s importante de su carrera, pues apenas realiz√≥ papeles significativos despu√©s de ese, le vali√≥ a Louise Fletcher el Oscar a la mejor actriz ese a√Īo, que la American Film Institute, en su aniversario 100, la considerara como el quinto m√°s grande villano de la historia del cine, y la inmortalidad en la pantalla. El final es tambi√©n un triste canto de libertad: a McMurphy le han practicado una lobotom√≠a que lo ha dejado sin sentido e in√ļtil, y Gran Jefe, su amigo indio, le quita la vida ahog√°ndolo con una almohada, poco antes de romper, con una caja de agua, una de las ventanas y saltar a la calle.

Quien se resiste al orden establecido, al final es tragado por ese mismo orden, podr√≠amos pensar. S√≠, pero no si antes esa persona ha encendido la chispa de la libertad, del valor, incluso en un psiqui√°trico donde los pacientes, acostumbrados a su existencia, poco o nada pueden cambiar. Libro altamente recomendable el de Ken Kesey; filme tambi√©n altamente recomendable el de MiloŇ° Forman.

Frida, siempre naturaleza viva

M√°s que por cualquier otro de sus filmes, la consagraci√≥n mundial del director mexicano Paul Leduc Rosenzweig ‚Äďy con √©l la de la actriz Ofelia Medina‚Äď lleg√≥ con Frida, naturaleza viva (1984).

Si bien Leduc hab√≠a dirigido en 1970 Reed, M√©xico insurgente, su primera pel√≠cula de ficci√≥n, basada en Insurgent Mexico, libro del reconocido periodista norteamericano John Reed, que le valiera la mirada atenta de la cr√≠tica internacional y el premio Georges Sadoul de Francia al Mejor filme extranjero, ser√≠a Frida, naturaleza viva quien le diera m√ļltiples premios, influyendo, al mismo tiempo, en el ‚Äúredescubrimiento‚ÄĚ de la obra de la famosa pintora mexicana.

A manera de pre√°mbulo, Leduc nos asegura en su reconocido filme que ‚Äúla gran pintora, reconstruye acorde a las aut√©nticas palpitaciones de la memoria, es decir, de una manera inconexa y fragmentada, √ļnicamente a trav√©s de las im√°genes, su vida y su obra, que fue medular en la √©poca del muralismo mexicano. Recuerda as√≠ su desgarrada condici√≥n humana: poliomielitis, fracturas, abortos, operaciones, amputaci√≥n de una pierna. Evoca tambi√©n sus andanzas pol√≠ticas, siempre cerca de Marx, de Zapata y de la Revoluci√≥n Mexicana, siempre lejos de la f√©rrea voluntad estaliniana. (‚Ķ) De pronto, mientras ella daba vivas a la vida y a la libertad, interrumpe la muerte aquel ca√≥tico torrente de im√°genes-recuerdos‚ÄĚ.

No es casual, pues Leduc nos anticipa varias cuestiones claves para adentrarnos en el ritmo y la po√©tica de su filme: la memoria de ‚Äúmanera inconexa y fragmentada, √ļnicamente a trav√©s de las im√°genes, su vida y su obra‚ÄĚ, ser√° el hilo conductor del mismo. No hablamos de cl√°sico biopic, sino de una reconstrucci√≥n o recreaci√≥n de la vida de Frida Kahlo (1907-1954) a trav√©s de ciertos recuerdos: la memoria como excusa, anclaje de determinados momentos y personas.

Filmada con bajo presupuesto, Frida, naturaleza viva logra, sin embargo ‚Äďy en esto, el propio Leduc insiste en ello, no hay ning√ļn tipo de contradicci√≥n‚Äď, narrar po√©ticamente momentos de la vida de la artista, la mayor√≠a filmados en el interior de la Casa Azul, hoy Museo Frida Kahlo: inicia con su velatorio en el Palacio de Bellas Artes, y termina, cerrando as√≠ el ciclo, con escenas similares, cuando su esposo, el reconocido muralista Diego Rivera, retira la bandera del Partido Comunista Mexicano que cubre el f√©retro; pasando adem√°s por la relaci√≥n con su padre, Guillermo Kahlo, con el propio Diego, con el pol√≠tico y revolucionario ruso Le√≥n Trotsky, el tambi√©n muralista y pintor David Alfaro Siqueiros, y su participaci√≥n en la vida pol√≠tica mexicana.

Pero los peque√Īos momentos, esas acciones cotidianas, a veces claustrof√≥bicas, g√©nesis de sus creaciones, son las que engrandecen el filme, acerc√°ndonos a la cosmogon√≠a de Frida Kahlo: la cotidianidad de la Casa Azul; los detalles √≠ntimos; la atenci√≥n m√©dica que recib√≠a a diario; la dependencia a las enfermeras, a su hermana menor, Cristina; las relaciones l√©sbicas; las infidelidades; las adicciones; la estrecha relaci√≥n que mantuvo con su padre y el propio Diego.

Leduc se acerca a s√≠mbolos importantes en el arte de Kahlo, como el espejo ‚Äďla vemos varias veces sola, mir√°ndose en su espejo‚Äď y el folclor mexicano. El espejo fue un objeto que le permiti√≥ aceptar su cuerpo herido, mutilado; se dice incluso que su madre coloc√≥ uno en el techo, encima de su cama, para que pudiera reflejarse y pintar sus cuadros, no m√°s de 125 piezas, la mayor√≠a autorretratos, porque, dec√≠a, que pasaba mucho tiempo a solas y ella era el motivo que mejor conoc√≠a. Por otra parte, la tradici√≥n mexicana: el D√≠a de los Muertos, la acentuada religiosidad, la permanencia de la cultura azteca‚Ķ son constantes en su obra y en el filme. Desde el t√≠tulo del mismo, Leduc nos recuerda que Frida, amante de las naturalezas muertas, nombr√≥ una de sus √ļltimas piezas: ‚ÄúSand√≠as. Viva la vida‚ÄĚ.

Protagonizada por Ofelia Medina, la cinta muestra las diferentes etapas de la vida de Frida Kahlo, la pintora mexicana m√°s reconocida a nivel mundial. «Frida, naturaleza viva» invoca la vida pol√≠tica y los momentos clave que vivi√≥ la artista para llevar a cabo cuadros tan crueles como «Sin esperanza» (1945) o «√Ārbol de la esperanza» (1946). Ganadora de ocho premios Ariel, incluyendo los de Mejor Pel√≠cula y Mejor Director.

Otra peculiaridad de Frida, naturaleza viva ‚Äďy en consecuencia del guion, escrito por el propio Leduc y Jos√© Joaqu√≠n Blanco‚Äď es la casi ausencia de di√°logos (similar como sucede en Barroco, de 1988), pero donde la m√ļsica s√≠ juega un papel esencial: desde el clasicismo del franc√©s Camille Saint-Sa√ęns hasta el cubano Ernesto Lecuona. Adem√°s, los silencios son para Leduc otra manera de expresar la soledad y la angustia que, en gran parte de su vida, experiment√≥ Frida.

Aunque se han realizado otros acercamientos desde la ficción a la obra de la pintora: la hollywoodense y multipremiada Frida, de Julie Taymor, interpretada y producida por Salma Hayek, y la onírica Dos Fridas, de la costarricense Ishtar Yasin, interpretando ella misma a Frida y la portuguesa María de Medeiros como la enfermera Judit Ferreto, es Frida, naturaleza viva el primer filme que se aproximó a la vida y la impactante obra visual de la artista mexicana. También se realizó un documental, Frida Kahlo-Art Documentary (2009), producido por Art Haus Musik/Eila Hershon & Roberto Guerra y varios reportajes televisivos y programas.

Frida, naturaleza viva consigui√≥ nueve Arieles, premio otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr√°ficas a lo mejor de la producci√≥n cinematogr√°fica anual en el pa√≠s: las cotizadas mejor pel√≠cula y mejor director, pero, adem√°s, los lauros a mejor actriz, obtenido por Ofelia Medina, magistral en su interpretaci√≥n, a base de sugerencias y brillantez para asumirla, edici√≥n, fotograf√≠a, por √Āngel Goded, ambientaci√≥n, co-actuaci√≥n femenina, co-actuaci√≥n masculina y mejor argumento original; algo que si no es un record, bien cerca est√° de serlo. Tambi√©n gan√≥ diversos premios en Festivales de Cine como el de Bogot√°; La Habana, donde obtuvo el de Mejor filme y Actriz; Estambul, con el premio Especial del Jurado, entre otros, y ocupa el lugar 50 dentro de la lista de las 100 mejores pel√≠culas del cine mexicano, seg√ļn la opini√≥n de 25 cr√≠ticos y especialistas del cine en M√©xico, publicada en 1994.

Desde la vigorosidad de las im√°genes, que repasan muchas de sus obras, pero tambi√©n desde una mirada sensible, √≠ntima, l√≠rica, como si fu√©ramos observadores participantes del lento y agonizante vivir de la artista, hervidero al mismo tiempo de creaci√≥n, Frida, naturaleza viva es necesaria para ‚Äúmirar‚ÄĚ a la autora de ‚ÄúAll√° cuelga mi vestido‚ÄĚ o ‚ÄúNueva York‚ÄĚ, ‚ÄúAutorretrato con mono‚ÄĚ, ‚ÄúLa columna rota‚ÄĚ y ‚ÄúLo que vi en el agua o lo que el agua me dio‚ÄĚ, y nos reafirma a Paul Leduc ‚Äďsobre todo el de este y otros filmes realizados en las primeras d√©cadas de su carrera‚Äď como uno de los grandes y originales directores de Latinoam√©rica.

[1] La lobotom√≠a, que es un tipo de psicocirug√≠a consistente en la secci√≥n quir√ļrgica de uno o m√°s fasc√≠culos nerviosos de un l√≥bulo cerebral, y por la cual el portugu√©s Egas Moniz obtuvo el Premio Nobel en 1949, para la fecha, ya estaba considerada una pr√°ctica b√°rbara, atroz.



Cosme Proenza, maestro a la luz de la creación

Pintor, dibujante, ilustrador y muralista, Cosme Proenza Almaguer (B√°guanos, Holgu√≠n, en 1948) ha conformado una sui generis cosmovisi√≥n pict√≥rica que lo hace distinguible y valorado en el √°mbito art√≠stico contempor√°neo. El Premio Celestino de Cuento se honra con tenerlo entre sus amigos cercanos, entre sus fieles colaboradores, al entregar, desde hace varias ediciones, un grabado suyo, iluminado, al ganador de este certamen literario. Maestro de Juventudes de la AHS, Cosme Proenza ha compartido, adem√°s, la entrega del Premio, en el Sal√≥n ‚ÄúAbrirse las constelaciones‚ÄĚ de Ediciones La Luz. ¬†

obra de cosme proenza/cortesía del entrevistado

Graduado de las aulas de la Escuela Nacional de Arte, en La Habana, y del Instituto de Bellas Artes, en Kiev, Ucrania, Cosme ha creado, en series como Manipulaciones, Boscoman√≠as, Los dioses escuchan, Mujer con sombrero, y Variaciones sobre temas de Matisse, reconocibles mitolog√≠as individuales donde lo simb√≥lico y lo m√≠tico, mediante el uso de diferentes signos e intertextualidades, acompa√Īan al ser humano en un v√≠a crucis art√≠stico a trav√©s del estudio de los c√≥digos del arte europeo. Su obra est√° basada principalmente en el an√°lisis: ‚ÄúSoy un estudioso. M√°s bien, un investigador que trabajo con los c√≥digos del arte europeo‚ÄĚ, asegura el autor de ‚ÄúCecilia Vald√©s‚ÄĚ, ‚ÄúLennon y la noche‚ÄĚ, ‚ÄúJard√≠n‚ÄĚ, ‚ÄúLa expulsi√≥n del para√≠so‚ÄĚ y ‚ÄúSan Crist√≥bal de La Habana‚ÄĚ.

obra de cosme proenza/cortesía del entrevistado

Precisamente esto ‚Äďel √©nfasis anal√≠tico, la apropiaci√≥n‚Äď lo convierten en uno de los pioneros del posmodernismo cubano, cuando en el escenario insular otras corrientes predominaban. ‚ÄúNadie se ha apoderado de la tradici√≥n como √©l, nadie con manos m√°s firmes y ondulantes ha recreado al Bosco como √©l… √Čl tiene el poder del demiurgo, la llave del castillo encantado. Su dibujo es seguro y delicado, su tratamiento del color le da una dimensi√≥n l√≠rica a su posmodernismo, lo fortalece, le provoca una epifan√≠a. Su hedonismo recurre a todas las fuentes, la er√≥tica, la l√ļdica, la m√≠tica‚Ķ Pocas obras de arte cubanas muestran un virtuosismo tan inusual‚ÄĚ, asegura el escritor cubano Miguel Barnet.

‚ÄúMi vida ha sido un poco la interacci√≥n, no el reflejo. Reflejar es otra cosa. He interactuado con todo este mundo y esa interacci√≥n marca mi forma de ser y de pensar. Cuando trabajo con el c√≥digo de Occidente estoy trabajando con un c√≥digo que no nos es ajeno, porque Cuba fue colonizada, hablamos el idioma de una cultura milenaria, con los sedimentos √°rabes y dem√°s que ya esa cultura tra√≠a. Logramos tener la riqueza de vocablos abor√≠genes, africanos‚Ķ porque somos un marem√°gnum de mezclas‚ÄĚ.

obra de cosme proenza/cortesía del entrevistado

‚ÄúSoy un resultado m√°s de eso. Creo que reflejo algo que tiene que ver mucho con lo cubano, pero no con lo cubano s√≠gnico, desde el punto de vista de lo que la gente reconoce o cree reconocer como cubano. Cuba es m√°s que eso: no puedo permitirme concebirnos como una palma real o un cocotero con cuatro mulatas bailando debajo y tomando ron. Debo sentir que me gusta el cuadro, que lo que estoy haciendo es bueno, o al menos digno. Lo grande que tiene el arte es precisamente su capacidad de expansi√≥n. La belleza es imperdonablemente adhesiva, no hay manera de escapar de ella‚ÄĚ, asegura.

Su obra, recogida en exposiciones como Voces del Silencio y Paralelos. Cosme Proenza: Historia y Tradici√≥n del Arte Universal, integran el imaginario colectivo del cubano y sus m√ļltiples resonancias universales, y lo reafirma como uno de los artistas hispanoamericanos due√Īo de una de las cosmovisiones m√°s originales en los √ļltimos tiempos; es un verdadero honor tenerlo entre los amigos del Premio Celestino de Cuento.

obras de cosme proenza/cortesía del entrevistado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Tres Tazas de trova (Conversación con Silvio Alejandro)

Esta conversaci√≥n ha sido at√≠pica, diferente a otros di√°logos en los que entrevistador y entrevistado comparten un espacio com√ļn, grabadora o agenda por medio, se miran frente a frente, se interrumpen, alguien llega, conversan en fin‚Ķ Me hubiera gustado, despu√©s de Tres Tazas un viernes cualquiera, mientras la noche cae sobre el Pabell√≥n Cuba, y los asiduos a la pe√Īa, adictos a este tipo de canci√≥n, empiezan a marcharse, conversar con el trovador Silvio Alejandro, anfitri√≥n del espacio desde hace 12 a√Īos, fecha que celebran este viernes 19.

No pudo ser una entrevista de esa manera y optamos por conversar v√≠a WhatsApp. Le envi√© mis preguntas con el objetivo de conocer la historia y evoluci√≥n de la pe√Īa y adem√°s, la manera, virtual tambi√©n, en que Silvio Alejandro y sus invitados estar√≠an festejando un a√Īo m√°s. Y √©l, muy poco despu√©s, cordialmente las respondi√≥ todas, con la seguridad de que Tres Tazas es, sobre todo, un espacio para la confluencia y la canci√≥n que se parece a nuestros d√≠as.

Tres Tazas celebra 12 a√Īos‚Ķ Hablemos un poco de esta pe√Īa especial y adem√°s en las redes‚Ķ

Doce a√Īos no es poco. Han pasado muchas cosas imprescindibles en Tres Tazas en ese tiempo. Me interesa que la pe√Īa exista, que sea un espacio real donde la gente pueda escuchar ese tipo de m√ļsica‚Ķ Creo que lo hemos logrado en estos 12 a√Īos. No hemos sido un espacio fantasma, sino una presencia real para mucha gente. Eso me llena de alegr√≠a y s√© que a los amigos que han compartido con nosotros tambi√©n esto los alegra mucho, que Tres Tazas exista.

Este es el tiempo de las redes, de usar nuestros teléfonos para proyectar el trabajo que hacemos. Por eso no quería pasar por alto este duodécimo aniversario… Por lo que tendremos una presencia en las redes, en mi canal de YouTube, en el canal de mis invitados… y en varias plataformas, también en las de la AHS; en fin, vamos a publicar este material todo lo que podamos.

Filmamos esa Tres Tazas especial en Cuartico Records, es el estudio personal de Ariel D√≠az. All√≠ compartimos la canci√≥n Ariel D√≠az, Erick M√©ndez, Diego Cano, Yosvani Bernal y Juan Carlos P√©rez. Adem√°s, Rosaima del Valle, que toca la flauta y trabaja con Ariel en su proyecto La banda peque√Īa.

foto tomada del perfil de facebook de silvio alejandro

Vayamos a los inicios de estos 12 a√Īos‚Ķ ¬ŅC√≥mo surge Tres Tazas, en qu√© contexto, con qu√© prop√≥sitos‚Ķ?

Tres Tazas surgi√≥ en 2008, cuando hab√≠a una geograf√≠a diferente a la que dejamos antes de toda esta crisis de la Covid-19. Ahora es el mundo de la trova pos Covid-19, no tengo muy claro c√≥mo va a ser‚Ķ Entonces no exist√≠an todos los espacios que llegaron despu√©s con el transcurso de los a√Īos. Era una urgencia que existiera un lugar donde los trovadores pudieron ir a mostrar su trabajo, a cantar sus canciones y, sobre todo, a compartir, a tener vivencias juntos‚Ķ En esos primeros a√Īos estuvimos en el lobby del cine La Rampa; despu√©s comenzamos a itinerar por algunos lobbys de los cines del Proyecto 23 del Icaic, fue una de esas instituciones que nos apoy√≥, lo hizo much√≠simo en aquella √©poca, es la verdad, y agradezco mucho lo que pudimos hacer juntos en aquel momento.

Publicada por Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en S√°bado, 25 de enero de 2020

Era una cosa muy bonita, pues disfrut√°bamos de los lobbys de los cines de 23, que son hermosos escenarios, y ah√≠ hicimos pe√Īas maravillosas. Despu√©s se nos dio la oportunidad de mudarnos al Pabell√≥n Cuba, y ah√≠ llevamos m√°s de 10 a√Īos haciendo nuestro espacio en La P√©rgola, y en distintos lugares del Pabell√≥n, aunque esencialmente es en La P√©rgola, todos los viernes de la vida a las 4 de la tarde.

Crees que, en todo este tiempo, la pe√Īa ha consolidado a un p√ļblico joven, y no tan joven, claro‚Ķ

La pe√Īa, como todo ser vivo, ha tenido sus altas y sus bajas, pero s√≠ creo que hemos hecho felices a mucha gente que nos ha acompa√Īado en el transcurso de estos a√Īos. El espacio ha tenido una utilidad para el p√ļblico que nos visita, que es diverso, de todas las edades, como tambi√©n para los trovadores cubanos, que en algunos casos han tenido en Tres Tazas el escenario de su primera vez; y en otros han tenido el espacio para probar determinadas canciones, nuevas vivencias, experimentar‚Ķ Incluso a m√≠ me ha despertado Tres Tazas de alg√ļn letargo, alguna que otra vez.

Eso tambi√©n tiene de bueno tener un espacio as√≠ con esa frecuencia semanal; a veces llega la fecha de la presentaci√≥n y tu estado de √°nimo no ha llegado a esa fecha, pero igual tienes que hacerlo. Eso te ense√Īa muchas cosas y pone al arte en ese rol de mejorar la vida y hacerte sentir mejor, aunque t√ļ est√©s atravesando en ese momento alguna dificultad. Tres Tazas ha sido un escenario para compartir, tener vivencias entre nosotros y con el p√ļblico, pues terminamos por ser parte de una misma familia, la de la canci√≥n.

foto tomada del perfil de facebook de silvio alejandro

Algunos de los trovadores que han pasado por el espacio…

En esta pe√Īa se ha presentado mucha gente, mucha gente‚Ķ No nos va a alcanzar la conversaci√≥n para mencionar a todos los que han pasado por ah√≠. Creo que lo m√°s importante es que ha sido un espacio real de los trovadores cubanos, que ah√≠ ha tocado gente de todas las edades, de todas las est√©ticas, que ah√≠ se han presentado cantautores de todo el pa√≠s, de todas las provincias, y mucha gente tambi√©n de otras partes del mundo que nos han acompa√Īado. Yo creo que hemos vivido momentos muy especiales, y de verdad no quiero mencionar a ninguno porque son muchos, mucha gente, los que han compartidos nuestras tardes.

Silvio Alejandro, ¬Ņpor qu√© Tres Tazas?

Al que no quiere trova le damos Tres Tazas… Por eso el nombre. Y opino que detrás de eso está esa terquedad de la que presume el trovador, esa tozudez de hacer la canción que uno hace por ese compromiso con un arte que uno cree que es verdadero, sustancial a la vida y la verdad.

¬ŅCu√°nto crees que ha ayudado el espacio a la promoci√≥n de los j√≥venes valores de la trova?

El espacio ha permitido que se den a conocer varios j√≥venes cantautores. Muchas veces ha sido el escenario de la primera vez de algunos artistas que hoy empiezan a tener un recorrido, relaciones comerciales con la Egrem, con el mercado cubano, cantautores que dieron all√≠ sus primeros pasos y que despu√©s han seguido adelante‚Ķ Eso me parece lind√≠simo, pues es uno de los objetivos esenciales de nuestra pe√Īa, ser un lugar de presentaci√≥n de j√≥venes cantautores. Eso, verdaderamente, lo hemos logrado al cien por ciento en Tres Tazas: ha sido el espacio de los j√≥venes, de los consagrados, el espacio de todos, el sitio para compartir la m√ļsica.

Y la AHS, cuánto crees que sirve como plataforma que visibiliza y promociona la canción de autor…

foto tomada del perfil de facebook de silvio alejandro

La AHS es una rareza en el contexto mundial, y en particular en estas circunstancias cubanas la AHS ha salvado la vida y ha cogido los ponches de mucha gente. Ha contribuido extraordinariamente a que se demostrar√°, en un momento determinado, que el arte joven tambi√©n ten√≠a cosas importantes que decir, urgencias, y la AHS, de alguna manera, permiti√≥ que esas urgencias se canalizaran y que mucha gente, no solo en la m√ļsica, encontrara donde pararse a decir lo que quer√≠a decir‚Ķ

La AHS ocupa un lugar ya ganado, muy particular, dentro del ajedrez de la cultura cubana; se ha convertido en una autoridad en asunto de arte y artistas. Solo espero que la AHS se siga trasformando con los a√Īos y se parezca m√°s a la √©poca por venir. Me parece magn√≠fico todo esto que han estado haciendo durante la crisis de la Covid-19, en los medios digitales, adue√Ī√°ndose de esos espacios, generando tanto contenido‚Ķ Mis aplausos para la AHS, a quien le agradezco en nombre de Tres Tazas y de los trovadores y trovadoras cubanas, y tambi√©n del p√ļblico, que son los que le dan vida a Tres Tazas.

¬ŅC√≥mo ves la trova cubana ahora mismo?

La trova cubana es inextinguible en su totalidad. Es una chispa que se prendió a finales del siglo XIX y que se ha ido pareciendo a su tiempo, a su realidad… Creo que estos meses tremendos que hemos vivido de Covid-19 han sido, también, terreno fértil para la creatividad… Yo mismo tengo varias canciones nuevas y sé que otros cantautores también tienen nuevas producciones. Creo que la trova está perfectamente viva y como tal avanza, en fin, se parece más a su época, pero está perfectamente viva. La trova que viene por generación detrás de mí asombra de verdad. Hay gente muy talentosa haciendo cosas muy lindas.

¬ŅC√≥mo definir√≠as Tres Tazas?

Me gustaría definirlo como un espacio para confluir, para esa canción que se parece a nuestras realidades, a nuestras vidas, a las personas que amamos, a nuestra familia, a nuestro país… A mí me gustaría pensar que Tres Tazas sea siempre un lugar para que las artes confluyan.



Lourdes Mazorra: «La literatura es un encuentro con uno mismo»

En menos de un a√Īo, la joven escritora camag√ľeyana Lourdes Mazorra obtuvo dos de los principales galardones disputados por los j√≥venes narradores cubanos: el Premio Celestino de Cuento, organizado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holgu√≠n, y el Pinos Nuevos, el pasado mayo. El primero por Las fauces, el segundo por Versiones de la sed.

De esta manera su nombre ha empezado a visibilizarse en el panorama literario cubano, con la fuerza del primer empuje, exitoso adem√°s. En ambos casos el jurado subray√≥ el aliento po√©tico de sus cuentos, la atm√≥sfera, el ritmo y la fluidez de sus historias‚Ķ El del Celestino estuvo integrado por F√©lix S√°nchez, Mar√≠a Liliana Celorrio y Rub√©n Rodr√≠guez; y el del Premio Pinos Nuevos, por Julio Travieso, Dazra Novak y Ra√ļl Flores Iriarte. Licenciada en Periodismo y graduada recientemente del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuvo la beca Caballo de coral, Lourdes asegura que la literatura, sobre todas las cosas, es un encuentro con uno mismo.

Con ella nos encontramos, a través de las redes, con la excusa del Celestino de por medio.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Recibiste con Las fauces el XX Premio Celestino de Cuento, uno de los galardones m√°s disputados por los j√≥venes narradores cubanos. Este ser√° tu primer libro‚Ķ Y nada menos que con el Celestino. ¬ŅQueŐĀ ha significado para ti haber obtenido este Premio?

Siempre he dicho que, de manera general, los premios tienen dos ventajas: comienzan a visibilizarte en un panorama bastante complejo y te alientan a seguir trabajando, m√°s fuerte que antes. El Celestino, al ser el primer premio y tambi√©n la primera publicaci√≥n, me deja esa sensaci√≥n de descubrimiento del mundo del libro en Cuba, iniciaci√≥n en un proceso editorial desde la autor√≠a y sobre todo reafirmaci√≥n de certezas que ya ven√≠an acompa√Ī√°ndome. Pero la raz√≥n de escribir no puede ser los premios; sigo convencida de que la escritura es un encuentro con uno mismo, por tanto, del Celestino agradezco formar parte de la familia de Ediciones La Luz.

El jurado destacoŐĀ ‚Äúla buena construcci√≥n de sus personajes, las atm√≥sferas de los relatos, el aliento po√©tico que embellece las historias, lo que influye positivamente en el ritmo y la fluidez de las narraciones, as√≠ŐĀ como la adecuada selecci√≥n del narrador‚ÄĚ. ¬ŅQueŐĀ encontraraŐĀ el lector cuando, ya publicado, se adentre en esas p√°ginas?

No puedo decirte qu√© encontrar√° el lector, cuando uno p√ļblica hace una ofrenda al p√ļblico, la obra deja de pertenecerte. Espero que cada lector encuentre sus propias respuestas, sus propias dudas y tambi√©n sus propias batallas.

¬ŅExiste un hilo conductor en estos cuentos, algo que de alguna manera los una?

Este es un libro que indaga en las significaciones para el ser humano de la pérdida y el dolor. No creo que deba decirte más, por aquello de la ofrenda y de que el lector se acerque a Las fauces buscando sus propios caminos.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Hablemos de tus influencias literarias‚Ķ ¬ŅQueŐĀ autores incluir√≠as ‚Äďadem√°s de Julio Cort√°zar, que seŐĀ te interesa bastante‚Äď en una especie de ‚Äúcanon literario‚ÄĚ creado por ti?

M√°s que un canon literario, puedo decirte qu√© autores prefiero y no precisamente con alg√ļn tipo de jerarqu√≠a. La literatura argentina me encanta: Julio Cort√°zar (lo siento, no puedo dejar de mencionarlo), Abelardo Castillo, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Ernesto S√°bato, Adolfo Bioy Casares‚Ķ

También Gabriel García Márquez, Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Virginia Wolf, Antón Chéjov y Mario Benedetti. Ya ves, no es un canon, no suelo hacer estas listas porque leo bastante variado y cada vez que nombro autores, siento que me falta alguno y quedo en deuda.

Te menciono dos cuestiones que quisiera nos comentes… La primera sobre la relación del periodismo, pues eres periodista de formación, con la literatura y sus convergencias…

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Yo siempre he defendido que el periodismo es el hijo moderno de la literatura y me disgusta que los vean escindidos. Siento que nos empe√Īamos en poner etiquetas cuando lo m√°s importante es narrar y un periodista es tambi√©n un narrador de hechos.

La diferencia entre un periodista y un escritor de ficci√≥n es principalmente de estilo, modalidades de trabajo y t√©cnica. Esto no lo digo yo, sino Alejo Carpentier. Siempre que se habla de periodismo y literatura recomiendo la conferencia de Carpentier que se titula ‚ÄúEl periodista: un cronista de su tiempo‚ÄĚ, de 1975, en la cual queda zanjada excelentemente esta vieja pol√©mica.

Hay escritores cuya obra periodística parece una antología de cuentos, por el manejo preciso de las técnicas narrativas en el ejercicio periodístico; en Cuba, por ejemplo, Onelio Jorge Cardoso. Muchos grandes escritores de ficción han sido periodistas, porque el periodismo es una escuela imprescindible para la síntesis, el manejo de los adjetivos, la inmediatez, las técnicas narrativas…

Esto me hace pensar que el periodismo cubano hoy necesita retomar ese ‚Äúestilo narrativo‚ÄĚ, potenci√°ndolo en la academia. Tenemos gu√≠as certeras en cuanto a todo lo que puede lograrse desde la escritura; Reynaldo Cede√Īo es uno de esos periodistas.

La segunda cuestión es sobre tu reciente paso por el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuviste la beca Caballo de coral que otorgan al finalizar…

El Centro Onelio es una de las mejores experiencias que he tenido. Esta escuela te acorta y te alarga el camino, porque organiza tu manera de leer, recomienda autores, ofrece t√©cnicas y herramientas; pero, al mismo tiempo, abre much√≠simas puertas y comienzas a ver todo de manera distinta, a leer con otras pautas, a cuestionarte la realidad y a pensar en otros temas. El ‚ÄúOnelio‚ÄĚ me regres√≥ con muchas ganas de escribir; a m√≠ no me dio el famoso bloqueo pos-Onelio. Adem√°s, fue la primera experiencia de leer algo en p√ļblico y esto es muy importante a la hora de aceptar cr√≠ticas, saber escuchar es una virtud. Yo estoy muy agradecida por la oportunidad de recibir clases de escritores como Eduardo Heras Le√≥n, Ra√ļl Aguiar y Sergio Cevedo.

Obtuviste tambi√©n el Pinos Nuevos 2020 con Versiones de la sed… Hablemos un poco de un premio tambi√©n importante que visibiliza la obra de los j√≥venes escritores en Cuba‚Ķ

S√≠, es un premio tambi√©n importante. Es el segundo concurso en el que participo. Sigo diciendo que me niego a trabajar en base a concursos, pero reconozco que en el complejo panorama editorial del mundo y de la Isla, una de las formas m√°s directas y r√°pidas de publicaci√≥n es a trav√©s de estos premios, m√°s all√° de toda la carga subjetiva del proceso de selecci√≥n y premiaci√≥n o de las inconformidades que pudieran generar las decisiones finales. Son riesgos que se corren, por eso no se trata de que digas voy a escribir para tal concurso a ver si p√ļblico. E

n mi caso, escribo y tengo proyectos terminados, luego aparecen estas oportunidades: la convocatoria del Celestino llegó por esos azares a los que Cortázar llama vida, y la del Pinos Nuevos por una recomendación de otra escritora. Lo que sí tengo claro es que solo presento cuando estoy dispuesta a que un libro tome su propio camino y yo humildemente lo deje ir.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Ambos jurados ‚Äďel del Celestino y el Pinos Nuevos‚Äď han subrayado el ‚Äúaliento po√©tico‚ÄĚ de los cuentos‚Ķ

Lo dije para el peri√≥dico Adelante, ‚Äúa m√≠ este tipo de elogio me deja sin aliento‚ÄĚ. Como autora tengo m√°s posibilidades de enmascarar mi voz a trav√©s de la narrativa, pero la poes√≠a me resulta m√°s dolorosa, es un desnudo literario y tiene muchos riesgos, para empezar el lector te ve descubierta en los versos. Ahora recuerdo que mis compa√Īeros y profesores del Onelio tambi√©n comentaron ese ‚Äúaliento po√©tico‚ÄĚ en el texto que le√≠ en clases. Que mis cuentos me salgan con aliento po√©tico no es un prop√≥sito expl√≠cito, ellos salen y al parecer me estoy quedando tambi√©n desnuda en la narrativa.

¬ŅQueŐĀ crees caracteriza tu generaci√≥n, si acaso crees pertenecer a una generaci√≥n literaria?

No me siento capaz de caracterizar una generaci√≥n literaria, para ello tendr√≠a que haber le√≠do much√≠simo a los escritores de esta generaci√≥n y no lo he hecho con la amplitud que me gustar√≠a, y tambi√©n creo que deber√≠an pasar unos a√Īos m√°s, mirar con la perspectiva que el tiempo te concede.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

¬ŅC√≥mo valoras el panorama literario cubano desde tu perspectiva como joven escritora?

Si me preguntas por la literatura cubana de manera general, pues es indiscutible que Cuba constituye uno de los paradigmas literarios en el continente y en el mundo. Si se trata de c√≥mo una joven escritora se inserta en el panorama literario cubano, eso es ya un proceso m√°s complicado, que el solo hecho de publicar no garantiza, porque entra√Īa niveles de calidad, compromiso y responsabilidad no siempre presentes y esto me lleva a una preocupaci√≥n: en ocasiones, lamentablemente, la calidad literaria de la obra no est√° entre los primeros par√°metros a la hora de decidir publicar o no un libro. Pero, de manera general y desde mi corta experiencia, considero que el panorama literario cubano es un prol√≠fico paisaje de autores, tem√°ticas y estilos.

¬ŅExpectativas con Las fauces? ¬ŅCon el trabajo de Ediciones La Luz?

Las expectativas con Las fauces han ido cumpliéndose poco a poco. Me quedan algunas que corresponden al proceso en el cual se encuentra el libro. La edición es otro momento de suma creatividad y entendimiento con la obra, que además implica a muchas más personas que el autor. En ese trayecto estamos. Ediciones La Luz ha tenido mucha paciencia conmigo, una autora que se inicia, y por eso le agradezco a su equipo la profesionalidad. Han sido además una escuela y una familia.

 



Indicaciones para divorciar a un hombre y otras confesiones de Juan Siam

La historia se compone de fragmentos de memoria, piezas de un puzzle a medio armar, partes escindidas de un cuerpo mayor que no siempre acaban cuajando en el ser nacional.

Los grandes relatos ‚Äďlos hombres desde el G√©nesis, o quiz√°s un poco antes, hasta hoy, preferimos, obstinados, los grandes relatos‚Äď sustituyen las peque√Īas historias, que sobreviven como susurros, como voces en la oscuridad de la memoria personal o colectiva.

Estas voces, que no leemos en las p√°ginas oficiales, en los peri√≥dicos o los libros de docencia, est√°n dispuestas a saldar esa y otras deudas con la verdad (la microhistoria, dicen los investigadores). La verdadera historia ‚Äďcontada por el vencedor en cada momento‚Äď se arma del sustrato de todos los d√≠as, en la cotidianidad, incluso en la calma. Se alimenta de la ausencia, del miedo, del llanto, del viaje y el √©xodo, de los errores, de la locura, de la familia, de las relaciones amorosas, y tambi√©n de la esperanza.

Todo eso sobrevuela Indicaciones para divorciar a un hombre, cuentos del holguinero Juan I. Siam (Banes, 1960) publicados por Ediciones La Luz (2018) en su colección homenaje.

Los relatos, narrados en primera persona, como si fueran testimonios de √©pocas y momentos, lo que refuerza cierta cercan√≠a per se con el lector, son fragmentos de vida: la vida de personas comunes con historias comunes que dan de beber a un pa√≠s com√ļn. As√≠ se templa el acero, como si fuera un coro; as√≠ se construye el imaginario social (con todas las virtudes, pero tambi√©n con todos los errores, como seres humanos: y ese es uno de los problemas de la Historia en may√ļsculas, reconocer que somos humanos y que la gloria nacional cuesta hendiduras en el alma no f√°ciles de sanar).

Pero lo peculiar de las historias de Juan Siam ‚Äďsubrayo particularmente estas: ‚ÄúPerfecci√≥n‚ÄĚ, ‚ÄúFuga de Bach‚ÄĚ, ‚ÄúCuando miro a pap√°‚ÄĚ, ‚ÄúComo en los dibujos animados‚ÄĚ y ‚ÄúEl env√©s de la hoja‚ÄĚ‚Äď es que todas o casi todos los relatos son de amor. Podr√≠a resultar parad√≥jico, pero el amor, lo sabemos, lo permea todo. O m√°s que el amor, lo que prevalece en estos relatos son relaciones de pareja vistas a trav√©s del fracaso, pero tambi√©n de la permanencia, de la locura y la frustraci√≥n, de la sobrevivencia y el desencanto, del anhelo y la fragilidad, de la posesi√≥n y los matices del deseo, s√≠, del amor‚Ķ

Y todas ellas ‚Äďvemos aqu√≠, adem√°s de la primera persona, otra osad√≠a del autor‚Äď parten de una perspectiva femenina; o sea, son mujeres quienes narran las historias (relatos que, adem√°s, no pretenden hacer derroche de t√©cnicas, sino lo contrario). Siam se arriesga en el dominio de una voz que es varias al mismo tiempo: personajes diferentes, muchos relacionados entre s√≠, pero con matices, edades y psicolog√≠as desiguales, con miedos, con deseos (tambi√©n sexuales, amorosos) y dudas, con vidas hechas o deshechas‚Ķ Es como si, nos dijera, conociera bastante a las mujeres y por ello se permite hablar por ellas, poner en papel, que es dejarlo en la memoria, sus vidas‚Ķ

Son personajes, sencillos, familiares, como vecinos del barrio, como nuestros amigos, o mejor, como nosotros mismos, cargados de miedos, frustraciones personales e hist√≥ricas, cargados de cansancio, pero tambi√©n de ans√≠as de sobrevivencia, de sue√Īos a√ļn.

La vida ha puesto a sus personajes a decidir, para luego absorberlos, devolverlos y olvidarlos‚Ķ Ellas han amado en los refugios subterr√°neos en √Āfrica, donde el miedo se respira en el aire; o extra√Īan, desde Europa, la arena del mar de la isla; o en Estados Unidos, despu√©s de partir, mientras ponen en la balanza las decisiones, aseguran que ‚Äúvivimos una sola vida y en ella hay que tomar decisiones. Puedes haberte equivocado o no al decidir, pero lo que no puedes es volverte atr√°s. Si uno va a hacer algo es hasta el final‚ÄĚ.

Otra de las cuestiones que me parece un logro de Indicaciones para divorciar a un hombre, es su estructura coral, polif√≥nica, abierta a las m√ļltiples confluencias de la lectura. La carta de una hermana a otra, escrita despu√©s de la visita de la primera a la isla, sirve de hilo conductor para repasar historias personales, familiares, de conocidos, para no olvidar, aunque el olvido muchas veces se pegue al alma como mecanismo de defensa‚Ķ As√≠ cada fragmento de la misiva introduce personajes, sirve de puente a relatos, nos ofrece pistas para comprender qu√© hay realmente detr√°s de cada uno de ellos‚Ķ

En este coro ‚Äďcustodiado por una foto de Junior Fern√°ndez a partir de un original de Henri Cartier-Bresson‚Äď terminamos identific√°ndonos, nos encontramos‚Ķ Es como si el pa√≠s cupiera en una calle, en una familia, en cada uno de nosotros, aunque sepamos que, en buena medida, somos tambi√©n las consecuencias del pa√≠s y sus designios. Con todo eso se construye el andamiaje de estos cuentos: Cuba, historia, relaciones de pareja, familia, amor, virajes sociopol√≠ticos de las √ļltimas, digamos, seis d√©cadas, Patria‚Ķ Aunque no olvida tampoco cierto humor ya com√ļn, calcado con dosis de iron√≠a‚Ķ

Como un cowboy del Viejo Oeste, Juan I. Siam saca sus relucientes Colts y dispara estos cuentos escritos con el √≠mpetu de un fabulador irremediable que, adem√°s, se sabe poeta. Cada disparo resuena en la llanura; las veces que ha dado en el blanco las sabr√° el lector. Ajedrecista empecinado, mueve su dama para embestirla contra un rey solitario. Ella toma la voz de mando ‚Äďjugada crucial, como en la vida misma‚Äď y nos narra sus historias. Incluso nos ofrece varias indicaciones para divorciar a un hombre. ¬ŅQui√©n ha visto un cowboy sin una dama a la cual proteger? Emigraci√≥n, amor, Patria‚Ķ cruzan estas p√°ginas y nos devuelven un pa√≠s visto mediante el ojo sagaz y sarc√°stico de Siam. La batalla ha sido ardua, los embalses han vertido, y el tren de las 3:10 a Yuma acaba de partir, dej√°ndonos frente a las historias sencillas y conmovedoras de Siam, a sabiendas, como √©l mismo nos cuenta, que ‚Äúel √©xito consiste en no tener √©xito. En tener una peque√Īa satisfacci√≥n todos los d√≠as. Una peque√Īa felicidad todos los d√≠as‚ÄĚ.



Ray Bradbury por los extra√Īos pueblos

Fue en 1991, en Espa√Īa, cuando probablemente los cubanos tuvimos m√°s cerca a Ray Bradbury (uno de esos a√Īos en que la vida nacional cobr√≥ los tintes casi posapocal√≠pticos de sus historias). Entonces Eliseo Diego estrech√≥ las manos ‚Äďy quiero pensar que abraz√≥‚Äď al autor de Cr√≥nicas marcianas. Pero poco sabemos de ese encuentro, salvo que hab√≠an sostenido una estrecha correspondencia a√Īos antes y que, en ese momento, ambos ten√≠an la misma edad, 71 a√Īos.

Eliseo Diego era un fabulador irremediable. Ya Divertimentos, su segundo libro, fechado en 1946, destila sus apasionadas lecturas de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros autores que lo acompa√Īaron asiduamente desde su ni√Īez. Con esas narraciones de car√°cter aleg√≥rico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia; hace volar la fantas√≠a por los reinos de la enso√Īaci√≥n y la magia. Eliseo Diego, ¬ęuno de los m√°s grandes poetas de la lengua castellana¬Ľ, nos recuerda Gabriel Garc√≠a M√°rquez, trasmiti√≥ en las formas breves ‚ÄĒesos diminutos ¬ęfuegos vagabundos¬Ľ, seg√ļn Octavio Paz‚ÄĒla inexorable fugacidad de la vida y el car√°cter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero tambi√©n el olvido, la p√©rdida, la muerte y su silencio, que constituyen motores fundamentales de su escritura. Por eso no es extra√Īo que, amante tambi√©n de la literatura en lengua inglesa, haya quedado prendido de la obra del estadounidense nacido en Waukegan, Illinois, el 22 de agosto de 1920, y que, con solo 30 a√Īos, escribi√≥ Cr√≥nicas marcianas, un libro que se convirti√≥ al instante en todo un cl√°sico.

Similares temas asediaron a Bradbury: la memoria, la p√©rdida, la muerte, la colonizaci√≥n de una raza o un pueblo por otro supuestamente superior, el fin de la cultura y con ella, el de la literatura‚Ķ A veces ‚Äďahora mismo‚Äď he cre√≠do que Cr√≥nicas marcianas puede prescindir de Marte y sus habitantes, incluso puede hacerlo de los viajes interespaciales, de la colonizaci√≥n humana del planeta rojo‚Ķ Y no perder√≠a su esencia, su amplia ¬ęcondici√≥n humana¬Ľ, su fuerte ¬ęrealidad¬Ľ. ¬ŅPor qu√©? Porque todo eso es una excusa de Bradbury para hablar de nosotros mismos. El hombre frente al hombre desbast√°ndolo todo. Las ara√Īas de Marte, los barcos de arena, y los canales de vino, no hacen m√°s que hablar de nosotros; de los celos, el racismo, la soledad y la nostalgia, el arraigo y el deseo de exploraci√≥n. El ¬ęescenario¬Ľ fue Marte, pero bien pudo ser el oeste estadounidense y el despojo de las tierras ancestrales de los habitantes de esa regi√≥n del pa√≠s hasta reducirlos a ¬ęreservas¬Ľ, o la lenta y terrible colonizaci√≥n ‚ÄĒ√©l mismo escribi√≥ del tema‚ÄĒ del continente americano por los europeos, o el racismo y la discriminaci√≥n diaria‚Ķ Un sustrato humanista, una condensaci√≥n del mito, florece en Cr√≥nicas marcianas, al punto de que √©l mismo asegur√≥ no ser un escritor de ciencia ficci√≥n, sino de un ¬ęestilo po√©tico¬Ľ.

Bradbury mismo se pregunt√≥: ¬ę¬ŅC√≥mo es posible que Cr√≥nicas marcianas se reconozca tan a menudo como ciencia ficci√≥n? No encaja con esa descripci√≥n. (‚Ķ) Entonces, ¬Ņqu√© es Cr√≥nicas marcianas? Es el rey Tut salido de su tumba cuando yo ten√≠a tres a√Īos, las Eddas n√≥rdicas cuando ten√≠a seis, y los dioses griegos y romanos que me cortejaron a los diez: puro mito¬Ľ, dijo.

Por otra parte, sus cuentos contienen, de forma seminal, casi todos los subg√©neros fant√°sticos: ¬ęLos hombres de la Tierra¬Ľ es un cuento kafkiano; y ¬ęLa tercera expedici√≥n¬Ľ esconde el germen del futuro ¬ęrealismo m√°gico¬Ľ (quiz√°s sembrado por Faulkner en Bradbury). ¬ęAunque siga brillando la luna¬Ľ hunde sus ra√≠ces en el romanticismo ingl√©s (su t√≠tulo parte de un poema de Lord Byron) para hablar de civilizaciones extraterrestres desaparecidas hace milenios y la conservaci√≥n de su legado arqueol√≥gico (un tema recurrente en la actual space opera). ¬ęLa ma√Īana verde¬Ľ expone de forma germinal la ¬ęterraformaci√≥n¬Ľ de Marte; ¬ęEncuentro nocturno¬Ľ habla de universos paralelos con un lirismo pocas veces alcanzado; ¬ęUn camino a trav√©s del aire¬Ľ es un cuento realista sobre el racismo a principios de siglo, en el que algunas pinceladas fant√°sticas enfatizan la tragedia social; y ¬ęUsher II¬Ľ (adem√°s de ser un evidente homenaje a la obra de Poe) es un ejercicio dist√≥pico, incluso una suerte de esbozo de Fahrenheit 451. En ¬ęEl marciano¬Ľ (entre otras cosas) est√° el germen de los debates filos√≥ficos propiciados por ¬ęlos visitantes¬Ľ en Solaris, del polaco StanisŇāaw Lem. ¬ęLos pueblos silenciosos¬Ľ es una √°cida s√°tira sobre la soledad en un escenario ¬ęposapocal√≠ptico¬Ľ, y ¬ęVendr√°n lluvias suaves¬Ľ una reflexi√≥n sobre un mundo posthumano. Mientras ¬ęLos largos a√Īos¬Ľ, con un costumbrismo casi na√≠f, aborda las relaciones entre seres humanos e inteligencias artificiales; y aunque su formalizaci√≥n es embrionaria, sus temas son similares a los que han planteado este tipo de historias a lo largo de los a√Īos y del apogeo de la ciencia ficci√≥n.

Borges, en el pr√≥logo a la traducci√≥n al espa√Īol de Cr√≥nicas marcianas, escribi√≥ que ¬ęen este libro de apariencia fantasmag√≥rica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vac√≠os, su tedio americano, su soledad‚Ķ (‚Ķ) ha preferido (sin propon√©rselo, tal vez, y por secreta inspiraci√≥n de su genio) un tono eleg√≠aco. Los marcianos, que al principio del libro son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilaci√≥n los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo ‚Äďque su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena¬Ľ.

M√°s all√° de las aventuras, el misterio y la siempre b√ļsqueda del mito, sabemos que Eliseo admir√≥ la ciencia ficci√≥n.Y que lleg√≥ a escribirse con Bradbury. En cierta ocasi√≥n escribi√≥ que tuvo una ¬ęsincera admiraci√≥n por escritores como H. G. Wells y C.S. Lewis, y por supuesto por Ray Bradbury, que han escrito obras de las llamadas de ciencia ficci√≥n¬Ľ, pero que con este g√©nero le ocurr√≠a ¬ęlo que con la ni√Īita de cierta rima no s√© si inglesa o norteamericana, y que una apresurada traducci√≥n dir√≠a as√≠: Hab√≠a una vez una ni√Īita/ que ten√≠a un ricito/ justo en el medio de la frente./ Cuando era buena/ era muy, pero muy buena,/ y cuando era mala/ era horrenda¬Ľ.

En un cuadernillo, titulado ¬ęSobre los viajes al espacio exterior¬Ľ, Eliseo reuni√≥ varios poemas inspirado por sus lecturas del g√©nero y ¬ęcon las vistas de la Luna tomadas por los astronautas norteamericanos¬Ľ. ¬ęYa la luna no ser√≠a m√°s la que ve√≠an o imaginaban nuestros abuelos. ¬ŅC√≥mo ser√≠a, entonces, el mundo que se abrir√≠a a los ojos de nuestros descendientes?¬Ľ, a√Īadi√≥.

Aqu√≠ incluy√≥ los poemas ¬ęAscensi√≥n¬Ľ, ¬ęMadre tierra¬Ľ, ¬ęA trav√©s del espejo¬Ľ, ¬ęHacia los astros¬Ľ, ¬ęConstelaciones¬Ľ y ¬ęAscuas¬Ľ (dedicado a Bradbury, y dialogantes con la narrativa po√©tica del autor de Fahrenheit 451). En ellos abord√≥ temas como el espacio, las constelaciones, la luna, los viajes espaciales, la peque√Īez del hombre en el universo‚Ķ Atr√°s, por fin, est√° la madre Tierra en su conmovedora peque√Īez: por fin la vemos toda: sus orillas nos caben en los ojos: es apenas como una linda bola nada m√°s. Y hay algo en ella de azorada, de vieja que se turba como si fuese de saber que la vemos as√≠, que nos da l√°stima que se nos pueda, un d√≠a, morir (¬ęMadre tierra¬Ľ).

En otro de sus poemas (en ¬ęDesde la eternidad¬Ľ) nos habla de las ¬ędiminutas dichas¬Ľ, entre ellas:

  • La luz de la ma√Īana.
  • La luz de la tarde.
  • El trueno que nos despierta en la noche.
  • La lluvia que nos arrulla nuevamente.
  • Las estrellas a las que les cantaba Ray Bradbury.
  • El viento en la cara, una boca en otra boca, una mano en otra mano‚Ķ

Con el autor de El vino del est√≠o dialoga en ¬ęAscua¬Ľ, que fuera incluido adem√°s en Poemas al margen:

A Ray Bradbury

  • Todo se aviene, ves, a un punto de oro:
  • el mar color de bronce, el bosque oscuro
  • y el unicornio y leviat√°n fundidos
  • en un copo de fuego, un ascua pura
  • en medio del abismo.
  • C√≥mo pueden
  • los astronautas regresar un d√≠a
  • desde lo enorme a la minucia
  • innumerable de la hierba.
  • Qui√©n
  • sabr√° el camino al tiempo del roc√≠o.

Ambos confiaron en el mito y la imaginaci√≥n, pero tambi√©n en el hombre. ¬ęLa ciencia y las m√°quinas pueden anularse mutuamente o ser reemplazadas. El mito, visto en espejos, permanece¬Ľ, escribi√≥ el autor de El hombre ilustrado. Ambos, cuyos centenarios celebramos este 2020 ‚ÄĒEliseo un poco antes, el 2 de julio; Bradbury m√°s de un mes despu√©s, el 22 de agosto‚ÄĒpoblaron sus historias con una mirada po√©tica y melanc√≥lica que nos sobrecogen aun y que, imagino, predomin√≥ en aquel encuentro espa√Īol en 1991 entre estos dos grandes autores.



Los umbrales de la desaparición o Mateo Mordeccai, antologador advenedizo (+ video)

Conoc√≠ a Mateo Mordeccai a fines de 1998, cuando lleg√≥ al Nuyorican Poets Caf√© con paraguas, capa y un ukelele en mano. Me pregunt√© qu√© hace este hombre aqu√≠, precisamente aqu√≠, con ese extra√Īo instrumento… y como si me hubiese escuchado coment√≥: ‚ÄúIntento apaciguar al monstruo…‚ÄĚ. O lo conoc√≠ una tarde lluviosa de 2006, cuando ensayaba con su banda de low-rock-blues The Royal Bakunin Orchestra, el cl√°sico ‚ÄúSinner Man‚ÄĚ, un cover del conocido tema espiritual que Nina Simone grabara para la Philips Records y fuera incluido en su disco Pastel Blues de 1965. O quiz√°s fue a inicios de 2008, en los d√≠as en que entrevistaba a Nicol√°s Dorr y al equipo t√©cnico que particip√≥ en el rodaje de Filmar Pedro P√°ramo, el extra√Īo documental de Vinicio Ferreira. Poco despu√©s, su vida y la del proyecto umbralista se disolvieron en la bruma de la ‚Äúintrahistoria‚ÄĚ de Unamuno, y nada o casi nada supimos de Mordeccai.

Pero poco importa la fecha en que nos conocimos, pues el Umbralismo no es m√°s que una po√©tica de la desaparici√≥n… Mateo Mordeccai ‚Äďlo supe apenas lo vi, lo not√© en sus ojos escudri√Īadores aquella ma√Īana en el Nuyorican Poets Caf√©‚Äď era un advenedizo: trataba de salvar algo de cuyo valor dudaba, pero aun as√≠ (obstinado, perspicaz) se empe√Īaba en salvarlo: antologar los esc√©pticos umbrales de la nada y los l√≠mites de una escritura reinventada llamada Umbralismo, una tendencia que tiende al vac√≠o escud√°ndose en el jazz como √ļnica literatura posible. Aunque Mordeccai (amante empedernido del desenfreno de Ornette Coleman) no incluy√≥ ninguno de sus textos en el primer volumen de la antolog√≠a umbralista que entreg√≥, poco antes de morir en Frankfurt am Main, a la Heldon Editors en Liverpool.

Todo antologador es un advenedizo, aunque no necesariamente un esc√©ptico, me dijo, cuando le pregunt√©, con los acordes de ‚ÄúSinner Man‚ÄĚ de fondo, por qu√© no inclu√≠a textos de sus libros La noche de los cuchillos largos y Un tercio de la vida extra√Īa (escritos bajo un extra√Īo influjo umbralista) en la mencionada antolog√≠a. Mordeccai estaba atra√≠do por los blancos espacios de la nada, o sea, por el vac√≠o. Le interesaba trabajar con textos incompletos que recordaban un palimpsesto, con textos que simulaban una mala traducci√≥n… Y aqu√≠ aparece la necesidad de olvidar los argumentos umbralistas, una necesidad que se vuelve destino en la vida de Mateo Mordeccai y que nos conduce, finalmente, a la concreci√≥n, parad√≥jica al fin y al cabo, de Umbralismo: una antolog√≠a.

Mordeccai traza en su selecci√≥n el devenir del Umbralismo partiendo de los precursores Demetrio Souza y Vinicio Ferreira; los llamados ortodoxos Stanislaw Bauert y Julius Maynard y los heterodoxos Joaqu√≠n Manila, Juan Laprida y Maura Samprini. √Čl, como sabemos, es un advenedizo que escrib√≠a a la sombra del movimiento… El libro, solo una fracci√≥n de los textos umbralistas, muestra parte de la obra de Souza, Manila y Julius Maynard, un total de 14 cuentos.

En los cuentos del bayam√©s Demetrio Souza, Borges es estil√≠sticamente una influencia pop, pero no metaf√≠sica… Escribir, por desgracia, no salva a nadie de la muerte: Souza acab√≥ paral√≠tico en las revueltas de los Independientes de Color en 1912 y cuando muri√≥, en 1950, fue enterrado en el cementerio de Jiguan√≠. Como toda escritura es una conspiraci√≥n, toda acci√≥n que multiplica la realidad atenta contra su pureza, y tarde o temprano es castigada, y eso bien lo sab√≠a el iniciador del Umbralismo.

Joaqu√≠n Manila es un autor casi desconocido que detestaba el realismo de los escritores cubanos de los noventa. En Broadway, luego de trabajar como tramoyista, cre√≥, junto a otros umbralistas heterodoxos, un vasto proyecto de ‚Äúla literatura que pudo ser‚ÄĚ, pero no fue, como el Museo de la Novela Eterna del argentino Macedonio Fern√°ndez, y en el que se vislumbraban unas cuantas obras que nunca ser√≠an a menos que ellos, los umbralistas, hicieran algo al respecto. O que Mordeccai las antologara…

Julius Maynard es, quiz√°s, el √ļltimo de los umbralistas: su fecha de nacimiento de pierde en el tiempo, pero sabemos que salt√≥ desde lo alto de su edificio en octubre de 2001, poco despu√©s del desplome de las Torres Gemelas (Oriana Fallaci lo cont√≥ como pocos). √Čl odiaba la realidad. Si hab√≠a alguna forma de sintetizar sus ideas sobre la literatura era esa: negar la mansedumbre de lo real, y el derrumbe de aquellos gigantes del World Trade Center le pareci√≥ ‚Äúdemasiado real‚ÄĚ…

Por primera vez en Cuba ‚Äďantes lo hizo la Heldon Editors en Liverpool y la Minion Publishers en New York‚Äď y gracias al empe√Īo de Ediciones La Luz, sello holguinero de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), y al Premio Celestino de Cuento, parte de los textos umbralistas seleccionados por Mordeccai (los de Souza, Manila y Maynard) aparecen publicados en 2013 en un mismo libro, con la seguridad ‚Äďla misma antolog√≠a lo advierte‚Äď de que esta es una escritura dactilar que tienta al vac√≠o y contiene en s√≠ la forma ideal para olvidarla.

Rafael de Jes√ļs Ram√≠rez: «La literatura es un arte privado y por eso mismo es m√°s terrible, pues la batalla es silenciosa y nadie te juzga en el silencio de tu habitaci√≥n, excepto el Gran Arquitecto.» (En entrevista que le realizara Andy Muzalf)/ foto tomada de su perfil de facebook

El azar ‚Äďnuevamente parad√≥jico respecto a los escritores umbralistas y al propio Mordeccai‚Äď y el √©xito editorial que result√≥ reunirlos en un mismo cuerpo, le otorg√≥ al libro el reconocimiento La Puerta de Papel y quiso que en 2016 Umbralismo: una antolog√≠a volviera a estar al alcance de los lectores para mostrarnos, como dijera la narradora Mariela Varona, ‚Äúparajes, seres, objetos, cuya existencia sospech√°bamos en los sue√Īos y en ciertas horas m√°gicas de alucinaci√≥n [y] que descubrimos con sorpresa conviviendo en estas p√°ginas‚ÄĚ; aunque el posible valor de la escritura de los umbralistas es el de escribir con la seguridad de ser olvidados: pero todos sabemos que cada uno de ellos a√Īoraba lo contrario. Mordeccai lo sab√≠a: desde el vac√≠o de los altos espacios nos contempla y desde ese mismo vac√≠o observa, como presagio de lo asombroso, a un inmenso dirigible acercarse a la villa de Gibara una vez m√°s.



Con ojos de cinéfilo # 2

Cinco horas dura Novecento (1976) de Bernardo Bertolucci. Y aunque en su estreno tuvo una fr√≠a recepci√≥n de p√ļblico y cr√≠tica, esta megaproducci√≥n es considerada hoy un filme de culto. Dividida en dos partes, para hacerla un poco m√°s potable, asistimos a un fresco cruel y violento de la Italia de la primera mitad del siglo XX a trav√©s de los miembros de una familia: los Berlinghieri por un lado, due√Īos de la hacienda, los patrones hist√≥ricos; y por otro los Dalc√≤, los campesinos, explotados, tambi√©n hist√≥ricos en una Italia con visos feudales. Dos ni√Īos nacen en ambas familias, justo el mismo d√≠a que muere Verdi (¬Ņacaso el fin de una √©poca y el inicio de otra?). Y ellos, amigos clandestinos, enemigos de clases, rivales por naturaleza, pero mediando cierta ternura, vienen a guiar la historia pol√≠tica y social de casi cincuenta a√Īos: Olmo Dalc√≤ (G√©rard Depardieu) y Alfredo Berlinghieri (Robert De Niro). Ambos jovenc√≠simos, ambos talentos√≠simos, con aun una amplia carrera por delante (tremendo es tambi√©n Donald Sutherland, en la piel del antag√≥nico Attila Mellanchini).

Fue un proyecto gigantesco que necesitó la ayuda de tres países europeos y de tres estudios de cine norteamericanos. Todavía es hoy uno de los proyectos cinematográficos más ambiciosos e importantes de la historia del cine.

Bertolucci quiso homenajear al comunismo italiano con un filme persuasivo e ideol√≥gico, aunque con una l√≥gica reflexi√≥n ut√≥pica, al final de la cinta, sobre la ideolog√≠a y el papel, a veces rozando con la ingenuidad pol√≠tica, de los obreros y campesinos. Quiso hacer eso, pero Novecento es un filme hermoso y cruel ‚Äďtiene varias escenas de una violencia inaudita, estetizada‚Äď, con un plantel de excelentes actores liderados por Depardieu y De Niro, y donde vemos tambi√©n a la m√≠tica Francesca Bertini, a Burt Lancaster y a Dominique Sanda; un guion robusto, que logra condensar casi cinco d√©cadas de historia; la fotograf√≠a de Vittorio Storaro y la banda sonora del maestro Morricone (ambas detallistas, preciosistas).

Bertolucci es melodram√°tico cuando quiere, po√©tico tambi√©n, violento cuando le apetece. Por otra parte a√Īade un erotismo ‚Äďcomo en varios de sus filmes‚Äď que lo circunda todo. Esta pel√≠cula no es solo una cr√≥nica del devenir hist√≥rico de las ideolog√≠as en la Europa del siglo XX ‚Äďlos movimientos obreros, la influencia de la Revoluci√≥n de Octubre y la figura de Stalin, el progresivo surgimiento del fascismo y los camisas negras, apoyados por los terratenientes, la primera y la segunda Guerra Mundial‚Äď, sino tambi√©n una bella obra de arte.

Solo un detalle no me convenci√≥ en esta gran pel√≠cula: la soluci√≥n tan ambigua del final. Los campesinos entregan sus armas al Comit√© de Liberaci√≥n Nacional y se van al campo, levantando la bandera de la hoz y el martillo. A Alfredo le han hecho un juicio popular por ser el patr√≥n y a sugerencia de Olmo han decidido dejarle vivo, si al fin y al cabo no habr√° m√°s patrones en una Italia que, como ver√≠amos en los filmes del surrealismo y otros de los a√Īos 60, seguir√° anclada en esas grandes diferencias, mucho m√°s en el sur y las zonas rurales. ‚ÄúEl patr√≥n est√° vivo‚ÄĚ, le dice Alfredo a Olmo y se van a golpes entre el polvo, como mismo lo han hecho desde ni√Īos, como lo seguir√°n haciendo ya de ancianos. Y aqu√≠, en esta escena casi c√≠clica, justo antes que pasen los cr√©ditos, donde ambos, ya ancianos, siguen pele√°ndose, es donde Novecento toma un aire ambiguo, par√≥dico, que no fluye. Es como si el filme se esfumara entre los dedos en un final que bien pudo cortar un poco antes. Es cierto, maestro Bertolucci, todo sigue como antes, peleas incluidas, disputas de clases tambi√©n, explotados y explotadores, pero no era necesario decirlo, maestro. Quiz√°s sugerirlo, pero no dejarlo as√≠, como una carcajada que posee m√°s bien un saborcillo impreciso. Aun as√≠ ‚Äďy lo anterior es una nimiedad‚Äď Novecento es una bella pel√≠cula de culto.

El atlas de las nubes

En un principio Warner Bros rechazó el proyecto por requerir 170 millones de dólares, pero al final los directores reunieron 101 millones con las ventas internacionales. Warner compró finalmente los derechos de distribución en Londres por 20 millones.

Cloud Atlas es un filme de ciencia ficci√≥n escrito y dirigido por Tom Tykwer (tambi√©n compositor de la banda sonora) y las hoy hermanas Wachowski. A Tom Tykwer la mayor√≠a lo recordar√° por El perfume. Y a los Wachowski, por la conocida The Matrix y sus secuelas, y tambi√©n por el guion y la producci√≥n de V for Vendetta, de James McTeigue. El filme se compone de seis historias interrelacionadas y entrelazadas que llevan al espectador desde el Pac√≠fico Sur en el siglo XIX, hasta un futuro post-apocal√≠ptico. Act√ļan Tom Hanks, que acaba de recuperarse de la COVID-19; Halle Berry; Jim Broadbent; Hugo Weaving; Jim Sturgess; Bae Doona, conocida por haber trabajado en varios de los filmes m√°s importantes de Bong Joon-Ho y Park Chan-Wook; Susan Sarandon; Ben Whishaw; James D’Arcy‚Ķ Larga, entretenida cuando sabes ‚Äúatrapar‚ÄĚ las pistas que unen una historia con otra, con admiradores y detractores, Cloud Atlas tiene, adem√°s, cierto aire moralista de aventura juvenil. El bien siempre prevalece, no importan las adversidades en el camino por la libertad, y nuestro objetivo es alcanzarlo sin importar las consecuencias, parece decirnos ellos.

Andréi Tarkovski/Rubliov

Tarkovski √ļnicamente realiz√≥ siete largometrajes a lo largo de 25 a√Īos de carrera y a pesar de su prematura muerte, por un c√°ncer de pulm√≥n, es recordado por su renuencia a acatar los dogmas culturales.

Andr√©i Rubliov (1966), de ese maestro llamado Andr√©i Tarkovski, es una obra maestra sin discusi√≥n. Uno de esos filmes que, despu√©s de verlo ‚Äďy dura casi tres horas‚Äď, sabes con seguridad que presenciaste una obra irrepetible. Una joya del cine y de la libertad autoral (aunque se presentar√≠a en el resto de Europa siete a√Īos despu√©s de su primera proyecci√≥n, ganando premios en Belgrado y Helsinki). Tarkovski convierte la vida del pintor de √≠conos ruso Andr√©i Rubliov ‚Äďlo hace en forma cronol√≥gica y a manera de episodios‚Äď en un fresco de los primeros a√Īos del siglo XV en Rusia. Andr√©i Rubliov es un reflejo, adem√°s, de la vida cotidiana ‚Äďcomo en aquellos cuadros de Pieter Brueghel el Viejo‚Äď de los campesinos y la gente en los pueblos de Rusia (las invasiones t√°rtaras, las enfermedades, la escasez de alimentos y la persecuci√≥n de los herejes o paganos por parte de la iglesia ortodoxa son ‚Äúcaptados‚ÄĚ tambi√©n). Uno termina ‚Äúall√≠‚ÄĚ, en esos a√Īos, al lado de Rubliov, mirando embobecido sus √≠conos. Recordemos tambi√©n que en el guion particip√≥ otro importante director: A. Mijalkov-Konchalovski. Algunos momentos impresionantes, como la invasi√≥n b√°rbara a la ciudad y la construcci√≥n de la campana, que finaliza la pel√≠cula, demuestran que Tarkovski es un universo √ļnico. Siempre recuerdo, cuando veo algo suyo, a Rufo Caballero cuando dec√≠a jocosamente que Tarkovski era uno de los cineastas que m√°s da√Īo le hab√≠a hecho al cine, pues todos los estudiantes quer√≠an imitarlo y √©l es, sencillamente, inimitable.

Out of Africa

Además de los siete Oscar ganados en 1985, recibió cuatro nominaciones más (Mejor actriz a Meryl Streep, actor secundario a Klaus Maria Brandauer, vestuario y montaje).

Muchos recuerdan solo a Sydney Pollack (1934-2008) por su filme Out of Africa (1985). Lo dem√°s ‚Äďen una carrera que comenz√≥ en 1965 y dur√≥ hasta el propio a√Īo de su muerte cuando coprodujo The reader‚Äď fue bastante desigual, aunque destacan otras, varias con nominaciones al Oscar, como Danzad, danzad, malditos, Tootsie, El jinete el√©ctrico, y Los tres d√≠as del c√≥ndor. Pero ninguno de ellos es el cl√°sico en que se ha convertido con el paso del tiempo Out of Africa, por el que gan√≥ dos Oscar: Mejor Pel√≠cula y Mejor Director (la pel√≠cula obtendr√≠a siete en total, incluido mejor guion adaptado, fotograf√≠a, direcci√≥n de arte, banda sonora y edici√≥n de sonido, y arrasar√≠a tambi√©n en los Globo de Oro y los BAFTA).

Vi la pel√≠cula recientemente y noto que ha ‚Äúenvejecido‚ÄĚ bien, que puede volver a verse solo por el hecho de apreciar el banquete visual de la atractiva fotograf√≠a de David Watkin y a una Meryl Streep jovenc√≠sima pero muy talentosa ‚Äďser√≠a ese papel el que impulsar√≠a en buena medida su carrera‚Äď y a un Robert Redford ya convertido en toda una leyenda del cine. Y por volver al √Āfrica de inicios de siglo, la Kenia brit√°nica, en los d√≠as de la Primera Guerra Mundial, bas√°ndose en la autobiograf√≠a Memorias de √Āfrica, de la danesa Karen Blixen (memorable cuando Redfort lava el cabello de Meryl y el agua jabonosa se desliza por el suelo).

La libertad, la dicha del amor, el valor, Meryl, la capacidad de so√Īar, las llanuras kenianas‚Ķ prevalecen en las casi tres horas de Out of Africa, filme con el cual a Sydney Pollack le basta para ser recordado (aunque lo recuerdo tambi√©n por su papel en Eyes Wide Shut de Kubrick).

David Fincher debutante: Alien³

David Fincher debut√≥ en el cine con Alien¬≥ (1992). Antes trabaj√≥ en Industrial Light and Magic, la compa√Ī√≠a de George Lucas, en los efectos visuales de Star Wars: Episode VI-Return of the Jedi (1983), y en anuncios y videos musicales como Vogue de Madonna. El filme ser√≠a el tercero de la saga iniciada por Alien, el octavo pasajero (1979) de Ridley Scott y Aliens (1986) de James Cameron. Hoy es un filme de culto para los amantes del g√©nero ‚Äďtiene incluso una versi√≥n extendida‚Äď, aquellos que siguieron a Sigourney Weaver como la teniente Ripley desde el inicio. Y aunque Fincher volvi√≥ a los videoclips, este filme sirvi√≥ para que el proyecto de Se7en (1995) cayera en sus manos, Hollywood lo fichara y vinieran filmes con bastante √©xito comercial como El club de la lucha, La habitaci√≥n del p√°nico, El curioso caso de Benjam√≠n Button, La red social y The Girl with the Dragon Tattoo (en ellos Fincher explora el cine autoral, pero se mueve tambi√©n en las pautadas exigencias del mercado).