Eliades Fernández Castellanos


«Solo temo a desafinar o quedarme sin voz delante de mi público»

Cada vez que había galas o cualquier otra celebración en la Universidad de Oriente, Ronaldo Rodríguez Hernández tenía que cantar. De solo notificar su presencia no quedaba espacio vacío. En aquel tiempo pocos gozaban de la popularidad del entonces aspirante a Ingeniero Industrial. Ni el reggaetón más conspicuo convocaba mejor audiencia que aquel guantanamero de canciones pegadizas. A gritos, la multitud le pedía bis pero, al cambiar su carrera por la música, aquel público quedó huérfano de sus coplas y muy pocos supieron a dónde había ido el bardo de apariencia rasta.

No fue hasta la gala de premiaciones del Festival Cuerda Viva 2019 cuando volvimos a verlo, ya en la televisión nacional: Ronaldo Rodríguez ganaba el máximo galardón en la categoría de música alternativa. El tema “Deséame lo mejor”, perteneciente a su primer fonograma “Raros Pasos”, volvió a colocarse ante su público.

Al graduarme de periodismo contacté otra vez con él por las redes sociales y vía WhatsApp me contó parte de su historia.

fotos cortesía del entrevistado.

 “En la Universidad me gradué de cantautor y no de ingeniero industrial que fue a lo que fui allí” –me dijo, y luego contó que esa ni siquiera era la carrera por la que optó al culminar el preuniversitario–. En duodécimo grado obtuvo la carrera de Derecho y cuando terminó el servicio militar, por negligencia de alguien su boleta había desaparecido, no tenía carrera; sin embargo, en esa época había aprovechado tanto el tiempo que hasta ganó el Gran Premio del Festival de artistas aficionados de las FAR .

Tras reclamos de su familia, le ofrecieron una serie de carreras y cuenta, que ninguna pertenecía al perfil de su preferencia. Para él, la más decente era Ingeniería Industrial y con ella se quedó.

Ahí estuve tirando pa’ lante, de Mundial en Mundial, me costaba muchísimo trabajo vencer asignaturas como Cálculo 1, 2, 3. Aún así llegué hasta el cuarto año. Y si le sumo a esto que todo lo que aprendí del universo musical que descubrí en Santiago de Cuba, me interesaba muchísimo más que mi carrera, no fue muy productivo mi paso por las aulas de la Universidad de Oriente. Sin embargo, creo que le agradezco muchísimo a esa institución y lo mejor que me pasó en ella fue la posibilidad de ser mucho más culto.

fotos cortesía del entrevistado.

Las galas inter-facultades, los festivales de artistas aficionados de la FEU, los Festivales de la Trova Pepe Sánchez, los Festivales del Caribe y la tercera edición del Concurso de captación de talentos “Oye mi canto”, del que fue finalista, fueron una plataforma y una oportunidad para definir que cantar era lo que él quería hacer. Es precisamente ahí donde se dio cuenta del alcance que tenía la música que hacía. Los resultados en “Oye mi Canto” le abrieron las puertas a la membresía de la Asociación Hermanos Saíz.

Normalmente yo hacía mi música para mí, para mis amistades y para mi familia, pero cuando me paré en el teatro de la Universidad frente a mucha gente que me aplaudía con el corazón y me pedía otra canción, me di cuenta que ellos no podían estar equivocados y que definitivamente ese era mi camino.

La Universidad fue un período de 4 años, pero la música ha estado en mi vida desde que nací.  En el cuarto año decidí irme. Se lo comuniqué a mis padres y familia; y ellos estuvieron de acuerdo porque todas las cosas se estaban alineando para que mi futuro se encaminara por la música y no por la carrera que estaba estudiando y decidí que esa era mi felicidad, y era lo mejor que podía hacer.

fotos cortesía del entrevistado.

En 2017 se funda la banda RONKLUNGA. ¿Cómo surge el nombre de esta agrupación?

Ronaldo Rodríguez me parecía muy “cheo” para ponerle a una banda. Tampoco quería ponerle Ronaldo Rodríguez y su Banda o Ronaldo Rodríguez y su grupo, eso para mí estaba en candela. Y cuando grabamos el video clip de mi primer sencillo “Likidao” que lancé aquí en la capital, empezó el debate con los realizadores del video de que mi nombre no era comercial pa ponerle en los créditos.

Y junto con Mauricio Figueiral, que fue uno de los realizadores junto a Adrián Berazaín, surge este juego de palabras: El Ron, por mi nombre, y el Calunga, un apellido con mucho peso en mi familia paterna que vive en Santiago de Cuba. Llegamos a ese consenso, buscamos en Google RONKLUNGA y no aparecía ninguna coincidencia; y eso es súper importante. Cuando tienes un nombre original para que la gente te siga y te busque, hace que no se desvíen de su atención.

fotos cortesía del entrevistado.

¿Qué ha sido lo más grande que has logrado en tu corta carrera como músico?

Lo más importante es la aceptación del público. Yo nunca me he sentido fuera de lugar con mi música, y la gente siempre reacciona positivamente a mi voz, a mis canciones. He tenido que enfrentar muchísimos obstáculos en mi carrera, mis logros no son cuestión de buena suerte, son resultado de mi sacrificio y esfuerzo. Pero te puedo mencionar mis dos premios Cuerda Viva. En 2019 gané el galardón en la categoría de Música alternativa, y en 2020 en la categoría de Covers y versiones.

¿Qué significa haber compartido escenarios con Silvio Rodríguez?

Compartir escenarios con el maestro Silvio Rodríguez en sus giras por los barrios, algo que enaltece mi trabajo, me hace creer que lo estoy haciendo bien, y ese reconocimiento y esa presentación junto a él es de lo mejor que me ha pasado.

También estuviste en el festival intercultural de las naciones en Santander, España, una satisfactoria experiencia…

Sí, ofrecí algunas presentaciones en Bilbao y es súper lindo andar por las calles y ver los carteles con la promoción de tu concierto, ver tu foto y la gente señalando y haciéndose fotos conmigo. Una vez que llega el día del concierto y la gente reacciona súper bien a una música que no los identifica mucho realmente, con la que no tienen mucho que ver, ritmos que les son un poco indiferentes y aún así, ves que la energía es muy positiva, eso te da esa sensación de que tu música va más allá de tus fronteras y es universal.  

¿Por qué decidiste hacer música alternativa?

Creo que la música que hago es para todo tipo de receptor y, en efecto, no veo una diferencia significativa entre un público y otro. Hasta ahora, por suerte, mis canciones son aptas para todas las edades. Y realmente no me importa si alguien la llama música alternativa. Música es música y no le temo a esas etiquetas. A lo que sí le tengo miedo es a amanecer y no tener voz para cantarle a mi público, o no tener la musa pa’ poder hacer canciones o desafinar en vivo en un concierto.

Cuerda Viva, el primer paso a la televisión nacional…

Sí, Cuerda Viva fue el primer programa de la televisión nacional que me abrió sus puertas. Me mostró a un público inmenso que no conocía mi trabajo. Ese programa me dio esa oportunidad y siempre les voy estar agradecido, más por la oportunidad que por los dos premios. Es de las acotaciones fundamentales en la trayectoria de mi carrera. Eso quizás dio paso a que uno de mis temas se convirtiera en la música de presentación y cierre del programa de televisión “Súmate a mi show”, de la productora discográfica Bis Music, en conjunto con Artex.

En 2019 la agrupación de la que es líder se llevó el galardón en Música alternativa con la canción “Deséame lo mejor”, y en 2020 se alzaron en la categoría Covers y versiones gracias a una novedosa variante al clásico tema “Lágrimas Negras” de Miguel Matamoros.

fotos cortesía del entrevistado.

¿Por qué insistes en ese acento cubano en tu música?

Más que intencional, creo que es algo que llevo en la sangre. Y esto es paradójico porque desde pequeño la mayoría de la influencia que tuve era música internacional, cantaba canciones de artistas foráneos. Sin embargo, sin darme cuenta, cuando decidí hacer seria mi carrera, terminé volviendo a mis raíces, a lo cubano.

¿Por qué no haces música más comercial?

Te diré como dice Calle 13: Si yo quisiera vender algo, montaba una tienda, prefiero regalarte música aunque tú no la entiendas.

En tiempos de pandemia, este joven creador trabaja en la grabación del video clip de su tema “Refranero”, uno de los que dan vida a su disco “Raros pasos”, fonograma licenciado con la disquera Bis Music el pasado año. Se encuentra inmerso en la producción de su segundo CD.

Mientras, selecciona las canciones, realiza los arreglos y espera el regreso a la normalidad para empezar los conciertos y las presentaciones que le coordina la AHS en el Pabellón Cuba, se arma de mejores crónicas de la realidad de nuestro país con el afán de superar ese primer compendio musical con arraigo en lo tradicional y lleno de un sonido alternativo, donde confluyen el legado intelectual de la nueva trova con ritmos caribeños y tradicionales.