Edel Morales


Dan a conocer los Premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén 2019

La editorial Letras Cubanas, el Instituto Cubano del Libro y las fundaciones Alejo Carpentier y Nicolás Guillén dieron a conocer en La Habana los premios Alejo Carpentier de narrativa y ensayo y el Nicolás Guillén de poesía.

El jurado del premio Alejo Carpentier de cuento confiri√≥ el galard√≥n al libro ‚ÄúEl a√Īo que nieve‚ÄĚ, del narrador y periodista holguinero Rub√©n Rodr√≠guez. El premio de ensayo recay√≥ en Hamlet Fern√°ndez por ‚ÄúLa acera del sol. Impactos de la pol√≠tica cultural socialista en el arte cubano (1961-1981)‚ÄĚ. Por su parte la novela ‚ÄúAgua de para√≠so‚ÄĚ, del narrador y poeta Alberto Marrero se agenci√≥ el premio de novela.

El jurado del premio de poes√≠a Nicol√°s Guill√©n eligi√≥, entre varias decenas de poemarios, el titulado ‚ÄúMacerar‚ÄĚ, del pinare√Īo Alberto Peraza.

La entrega de estos relevantes reconocimientos a la creaci√≥n literaria en Cuba se realizar√° el lunes 11 de febrero a las 4.00 pm en la Sala Nicol√°s Guill√©n de La Caba√Īa, como parte del programa de la XXVII Feria Internacional del Libro de La Habana



Un lugar llamado Asociación

Hay un lugar llamado Asociaci√≥n, un lugar vivo en la memoria de los escritores y artistas cubanos que somos o fuimos j√≥venes desde los m√≠ticos a√Īos 80 y los dif√≠ciles a√Īos de la crisis que sobrevino en los 90, sus primeros tiempos, hasta los m√°s encaminados lustros del siglo XXI.

En esos a√Īos fundadores (que ser√°n imaginados cuando se borren los nombres y las fechas y los desatinos, sostiene un amigo), la Casa del Joven Creador, en la Avenida del Puerto, enclave entonces de la Direcci√≥n Nacional de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), fue referencia y lugar de cita de la creaci√≥n m√°s exigente en cualquiera de las artes y de quienes, sin ser artistas, quer√≠an estar en di√°logo activo con el decir y el hacer de lo m√°s renovador del arte y el pensamiento cultural en la Isla, su vanguardia joven.

Hay un momento de esa Casa, convertida tiempo despu√©s en Museo del Ron, que late a√ļn en mi memoria con particular vitalidad: el BarTolo, homenaje al Benny y con √©l a todo el arte cubano. La forma, un bar, a cinco pesos la entrada, por orden de llegada, con la mejor programaci√≥n del momento, que abr√≠a a las doce de la noche, cerraba a las seis de la ma√Īana y ofrec√≠a un desayuno por la casa a todo el que amaneciera. Un bar que era tambi√©n un laboratorio, donde la interrelaci√≥n de las artes, el intercambio entre generaciones y la comunicaci√≥n con el p√ļblico eran pr√°cticas habituales, una idea que, de alguna manera, se puede rastrear hoy en el deslumbrante ADN de la F√°brica de Arte Cubano.

Porque en eso fue siempre buena la AHS, en generar e impulsar ideas de vanguardia con capacidad de atraer p√ļblico y trascender en la memoria de sus participantes. Varias de esas buenas ideas y experiencias fueron realizadas, en esos momentos o pasados los a√Īos, por otras organizaciones o instituciones, y algunas fueron conseguidas teniendo a la misma AHS como centro coordinador.

De estas √ļltimas, las holguineras Romer√≠as de Mayo muestran en su grado m√°s alto esa capacidad para conectar amplitud y¬† hondura, participaci√≥n de los p√ļblicos m√°s diversos y rigurosa calidad de la propuesta intelectual y art√≠stica que se le ofrece. Pero a lo largo de esta Isla, otras experiencias formalmente distintas, pero en esencia semejantes, se sostienen y diversifican con la participaci√≥n de la AHS: cercanamente el Encuentro de J√≥venes Escritores de Am√©rica Latina y el Caribe, que de conjunto con el Centro Loynaz anim√≥¬† la Feria Internacional del Libro de La Habana; las cinco editoriales que desde la Asociaci√≥n fortalecen el campo literario cubano; las Cruzadas o los premios Calendario.

Pocas veces reclama cr√©ditos para sus empe√Īos y resultados la AHS que conozco, pero merece reconocimiento y est√≠mulo la cooperaci√≥n y participaci√≥n que ha conseguido obtener de parte de las instituciones rectoras de la cultura cubana en las distintas ramas del arte, para facilitar y dar respuesta a las demandas m√°s leg√≠timas o urgentes de los j√≥venes artistas, si bien en m√°s de una ocasi√≥n luego de intensas discusiones, argumentaciones y demostraciones.

Una experiencia personal de esa cooperaci√≥n y sus resultados la vivimos en la d√©cada pasada un amplio grupo de poetas y algunos trovadores cubanos, durante la gira que (con el auspicio de la AHS, el Instituto Cubano del Libro y las direcciones de Cultura de los distintos territorios del pa√≠s) rindi√≥ homenaje al Bicentenario de Jos√© Mar√≠a Heredia, en octubre del a√Īo 2003, bajo el nombre de La Estrella de Cuba. Escuelas, teatros, galer√≠as, universidades, f√°bricas, prisiones y Casas del Joven Creador, acogieron el sacrificio, la entrega y la fiesta de una expedici√≥n irrepetible que llev√≥ a los p√ļblicos m√°s insospechados poemas y canciones que, con mucha frecuencia, mostraban una alta carga experimental. Con asombro constatamos que la acogida a la poes√≠a fue, en todas partes, admirable, y el impacto en la memoria de artistas y p√ļblicos a√ļn perdura.

Durante estos 30 a√Īos la AHS ha sido un espacio de generaci√≥n de pensamiento y modelos particularmente intenso. Su m√°s reciente Congreso, al que asist√≠ como invitado, mostr√≥ la madurez de una organizaci√≥n forjada y fortalecida tanto en los di√°logos te√≥ricos como en las acciones y soluciones pr√°cticas. Un camino que comenz√≥ en 1986, con una conciencia de origen que super√≥ la intenci√≥n de su nacimiento, la simple mezcla en una misma organizaci√≥n de la Brigada Hermanos Sa√≠z, el Movimiento de la Nueva Trova y la Brigada Ra√ļl G√≥mez Garc√≠a, para mostrar su lucidez apenas dos a√Īos m√°s tarde, durante el Encuentro Nacional de 1988, en el cual el Comandante en Jefe Fidel Castro reclam√≥ a los j√≥venes, por vez primera en un espacio p√ļblico, que no se hablara tanto de la libertad de formas y asumi√©ramos de una vez la responsabilidad de encarar la libertad de contenidos.

En este 2016 de grandes desaf√≠os, la AHS muestra la invaluable energ√≠a de unos 30 a√Īos marcados por la resistencia y la intensidad de la creaci√≥n art√≠stica, el di√°logo cultural y pol√≠tico, y la participaci√≥n social. Esa trayectoria y esa vitalidad deber√≠an llevarla a intensificar su necesaria participaci√≥n y ofrecer m√°s de sus √ļtiles aportes en los debates actuales que tienen lugar en el pa√≠s y en los cuales, de alguna forma, se juega el destino de Cuba y su cultura.

Tomado de: http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/el-tintero

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