Dorisbel Guillén


Tablas-Alarcos, el mismo espíritu de 20 años atrás

Tablas–Alarcos, esa Casa Editorial que ha acompañada desde las letras el acontecer del teatro nacional, este 2020 celebra dos décadas de unión y vida, con la acertada imagen de un elefante como metáfora de resistencia, esa que como dijera el editorial de Juventud Rebelde, no solo había estado a prueba muchas veces, sino que había sido el soporte de cada una de nuestras acciones.[1]

Ningún obstáculo impidió que se compilara el teatro cubano y se ganaran los derechos de autor de los internacionales. Tampoco que se realizaron coloquios, concursos disímiles y otros intercambios con críticos, dramaturgos, actrices y actores.

La revista Tablas, por su parte, se consolida cada vez más como esa publicación por excelencia de las artes escénicas, y que a su vez la dimensiona  dentro del imaginario social y cultural cubano.

Entonces, poco de asombro tiene el hecho de que, por celebrar su cumpleaños, el equipo de comunicadores haya salido de casa una vez más para compartir los triunfos y los sueños, conquistados o por rediseñar, junto a los hacedores del arte dramático del centro de la Isla.

“Lograr que el teatro se mantenga actualizado ha sido una impronta de la Casa Editorial”, dijo para el Portal del Arte Joven Cubano la editora Taimí Dieguez Mallo, durante la visita a Santa Clara del equipo de comunicadores.  

“Fue un programa apretadito y nutrido porque hemos visitado varios grupos. Estamos muy contentos con el intercambio que hemos logrado con los diferentes grupos; como Teatro Laboratorio, Estudio Teatral, Ojalá, Alánimo y Teatro sobre el Camino.”

Dieguez Mallo explicó también que “es muy importante mantener el vínculo con los grupos teatrales y acompañarlos en sus procesos creativos, uno de los objetivos de la Casa Editorial Tablas-Alarcos.”

¿Cómo puede, el mundo del libro en Cuba, seguir el camino abierto por Tablas-Alarcos, que ha dado tanta visibilidad a lo que sucede sobre las tablas tanto en provincia, como en la capital y el resto del mundo?

En realidad, los procesos editoriales en Cuba pueden ser lentos o complejos, por las cuestiones materiales a que nos enfrentamos constantemente, entre estas la escases del papel y demás. Por eso estamos muy enfocados en la producción digital. Queremos enrumbarnos hacia lo virtual, por supuesto, sin abandonar el libro, porque es importantísimo, y eso lo tenemos muy claro y presente en nuestro trabajo.

¿Cuál es el desafío, a la vuelta de 20 años, y la publicación de unos 200 títulos de cotizados autores?

El desafío es el hecho de constantemente estar publicando, no solo el teatro cubano, sino también a los autores extranjeros, ¡los clásicos del teatro a modo general! La Editora se mantiene en vínculo con el quehacer teatral internacional.”

Según el artículo de JR: Tablas-Alarcos celebra sus veinte aniversarios, Alarcos cuenta ya con más de 60 libros de dramaturgia cubana contemporánea en su colección Aire Frío, casi 30 teóricos y de investigación escénica nacional acopiados en La selca oscura, cerca de 40 imprescindibles de las artes escénicas de todos los tiempos en Biblioteca de Clásicos, casi 20 de dramaturgia y teoría contemporánea internacional Escenarios del Mundo, y diez manuales o testimonios de directores y actores que, dentro de la colección Cuadernos Tablas, redondean algunas de las vertientes editoriales que se propone la casa.

Se suman a este arsenal otras publicaciones como Antologías, Completos, Ediciones Especiales, además de la revista Oralia, dedicada a la narración oral; y varios materiales digitales de la colección Multimedia.

Y es que durante estas dos décadas, no solo ha sido posible el sello Tablas-Alarcos por esa suerte de resistencia, sino también por la fuerza de la magia que emerge sobre un escenario y que este equipo, liderado por el crítico Omar Valiño, ha ido a libar, de un modo u otro, hasta un improvisado retablo de la periferia en las sedes de provincia, o en los diferentes escenarios de La Habana.

 

Nota:

[1] Tomado de http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/el-tintero/2020-08-08/la-medida-y-el-ritmo. EN LINEA 08-08-2020.



“Trazos de ciudad” en la nueva generación de cantautores

El primer jueves de cada mes El Patio de Teresita, en el Centro Cultural El Mejunje, se convierte en el escenario de encuentro para cantarle a la urbe santaclareña, a los sueños, las fábulas amorosas de los 20 años y a la suerte de acordes que trueca en amistad y alegría, el propio acto creativo.

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Ramón Silverio: “El Mejunje es una marca que llevas de por vida”

Elevar cada vez más el alma hacia el arte y al entendimiento de los otros y —hasta en la medida de lo posible— desprendernos cada vez más de falsos egos. A esta especie de altruismo convida el anfitrión de La Casa de Todos. Ese hogar otro radicado en la calle Martha Abreu de Santa Clara, a pocas cuadras de la Catedral y del Teatro, que desde hace más de 30 años apuesta por la libertad y la inclusión.

Para la mayoría de los jóvenes que llegamos algún día a la ciudad bohemia, El Mejunje de Silverio es más que un centro cultural, una experiencia vital, como dijera el propio Maestro de Juventudes y Premio Nacional de Cultura Comunitaria, Ramón Silverio. Porque además de las propuestas culturales e instructivas, una vez que pones un pie bajo la sombra del árbol del centro, tendrás que volver a este sitio que parece tener todas las respuestas, incluso a las preguntas que no te has hecho todavía.

Para la vanguardia artística de Villa Clara ha constituido un lugar en donde entrar sin falsos maquillajes ni atuendos investidos. La oportunidad es para todos los que quieran ofrecer su arte espontáneamente. Y siempre que sea un acto sincero, encuentran un espacio entre la decena de peñas y actividades que son protagonizados por artistas jóvenes y longevos a sus 50 y tantos años.   

Mejunje
Mejunje

Las generaciones de hoy agradecemos a la élite fundadora este refugio, sin techo para los sueños, con la luna como testigo, y como dice el bardo, con la sensación de no ver la luz, porque no verla es mejor. Lo importante es tenernos y aceptar la parte extraña de cada quién como un privilegio. 

Porque quien tenga complejo de Dios, nada tiene que venir a buscar aquí, al lugar en donde se desaprenden y reconstruyen normas de vida a la velocidad de la luz. Siempre bajo principios humanistas, compasivos y de humildad; conviven rockeros, exconvictos, trovadores, travestis y gatos abandonados. Cada cual ofrece su arte y lo mejor de su corazón a un público que también es parte y es familia, nunca juez.  

Precisamente aquí lo espero, sentada en una de las gradas del patio de la casa en donde hemos crecido mis amigos y yo, en donde esta reportera comenzó a soltar amarras desde los 18, pero otros vienen a jugar desde niños. Y cuando crecen, no les es ajeno el filin, ni les parece viejo el jazz, ni diabólico el rock, ni aburrida la trova, ni flojito su amigo del colegio. Con su paso tranquilo (nunca cansado) se acerca El Mejunjero Mayor para hablar sobre sus juventudes acumuladas. É, que a los 70 años, escaló el Pico Turquino otra vez.

La joven vanguardia artística de hoy, ¿qué diferencias y semejanzas tiene con la que fundó El Mejunje de Silverio?

A mí me cuesta mucho trabajo hablar de juventud en pasado porque yo creo que he tenido una juventud eterna. He podido transitar por muchas generaciones, lamentablemente a muchos los he visto envejecer y también me alarma que algunos con 30 o 40 años me digan “ya yo soy viejo.”

Entonces, a veces me siento fuera de grupo porque cuando me preguntan la edad digo que cumplí 72, pero tengo 20. Creo que únicamente así se puede interactuar con gente joven, con quienes El Mejunje ha hecho su trabajo fundamental. He sabido llevar este principio durante más de 30 años, teniendo en cuenta que los jóvenes que hoy vienen aquí son los nietos de aquellos que fundaron y crecieron en El Mejunje y, tal vez, hoy son los adultos mayores que vienen al danzón, a la matiné o al filin.

No se puede trabajar con jóvenes con un pensamiento viejo, porque no puedo idílicamente pensar que los jóvenes de ahora tienen las mismas inquietudes y necesidades de cuando yo cumplí los 20 años. Cuando aquello no existían la cantidad de medios ni había la educación de tienen ahora, a pesar de las carencias. Por tanto, la comparación no sería buena nunca, cada época tuvo su juventud.

Tuve el privilegio de ser un joven de la etapa de una Revolución naciente, de las grandes utopías, de las tareas que la gente cumplía porque realmente sentía esa necesidad. A los jóvenes actuales no les puedes pedir lo mismo. Hay que entusiasmarlos, hay que buscar que también respondan a muchas de esas cosas; y en muchos aspectos el discurso se nos ha quedado viejo. Creo que la consigna será efectiva si realmente tiene una relación con la realidad que el joven de hoy vive, que esta bombardeado por muchísimas cosas; cada quien tiene un celular, por ejemplo, con el que pueden hasta dormir. Con esa juventud hay que trabajar y eso es lo que estoy haciendo. Tratando de llevar de una manera instructiva, educativa, sin” teque”, todo aquello que identifica al Mejunje.

Ramon Silverio
Ramon Silverio

Por esa razón, muchos jóvenes que entramos aquí, no solo decidimos quedarnos en lo que reconocemos como La Casa, sino que, en algún modo, uno siente que evoluciona interiormente. ¿Qué alquimias contiene El Mejunje de Silverio que nos convierte en otro tipo de ser humano?

Creo que El Mejunje es un lugar que está fuera de tiempo porque está muy adelantado a su época. Los jóvenes que vienen aquí se han formado en un ambiente diferente, mucho más tranquilo y seguro. Muchos que vienen desde niños tienen un disfrute de la libertad espiritual. Porque puedes vivir bajo un régimen, el más opresivo del mundo, pero la libertad está en uno. La mayoría de la gente no es libre porque tiene miedo a la sociedad o a una religión, es muy difícil.

El Mejunje tiene una juventud muy participativa, que viene aquí a disfrutar el arte y a sentirse bien, no hablar de carencias ni de políticas, sino a hacer amigos, a disfrutar las compañías. La gente aprende a ser solidaria y a compartir lo que tiene. También asiste una juventud culta y con alto nivel educacional. Aquí vienen muchos profesionales, de la universidad, o estudiantes; y por supuesto tienen las características del que realmente tiene una carrera. No quiere decir que eso te haga un hombre culto. Conozco mucha gente de mi generación que eran analfabetos y, sin embargo, tenían una cultura que iban adquiriendo en la vida, pero es eso. Hacer que no haya discriminación de ningún tipo. Un espacio en el que gays y políticos de cualquier parte del mundo se comuniquen, se respetan… y esa es la sociedad.

El Mejunje, aunque ha tenido espacios para todos, le ha huido mucho al guetto. Este es para gay, para rockeros, para viejos, para nuevos, para negros o para blancos. Yo creo que la sociedad no puede dividirse más, sino debemos tratar de hacer unión y de incluir a todos. Creo que si alguna labor ha hecho El Mejunje, es de inclusión.

El Mejunje es como una marca que se lleva siempre. Donde quiera que estés vas a recordar: ahora estuviera yo en la Trovuntivitis, ahora estuviera yo en el Viernes de la Buena Suerte. Yo creo que para la gente El Mejunje es una actitud ante la vida que se relaciona con el hecho de pertenecer aquí. En estos tiempos de pandemia se vio que cuando nada más hubo una apertura vinieron para acá a disfrutar, a encontrarse todos los asiduos.

También el espíritu que tiene este lugar, que es un espíritu libre, que no hay nada que romper, es algo que la gente disfruta y que hace a las personas sentirse dueñas. El Mejunje es una gran escuela para quienes lo visitan y para mí, que constantemente estoy aprendiendo de lo que transmiten y proponen.

¿Cuáles son los espacios que están intencionados en función de la joven vanguardia artística?

Aquí todo ha surgido de manera muy espontánea. La Trovuntivitis comenzamos a hacerla en el Bar Tacones Lejanos. Venían pocas personas y las novias de los trovadores, muchachos muy jóvenes entonces. Pero un amigo trajo a otro y ese a otro y hubo un momento en que había 30 personas dentro del bar y el resto afuera sin poder ver nada. Y decidimos hacer la trova en el patio porque la misma vida, las circunstancias, propiciaron el crecimiento del espacio. Así surgió la Fiesta House, la peña Arráncame la Vida, de Vizcaíno. Hoy se realizan todos en el patio con muchísimo público.

Esa variedad de actividades es lo que hace que quien un día vino a la trova, otro día vaya al rock y a la inversa. O alguien ve una película y le gustó tanto que vuelve por más. Es lo que te hace un asiduo. Digamos, el club Extraños en la Noche de Freída Anido, puede parecer una cosa para viejos, pero, sin embargo, el público que viene es joven.

Pero también hay una labor educativa e instructiva subyacente.

Hay que buscar maneras de conquistar y enamorar a las nuevas generaciones. Porque a veces uno se acomoda y de pronto te das cuenta de que un espacio debe cambiar porque está en crisis. Y las crisis para mí son fuentes de desarrollo. Me doy cuenta de que hay algo que darles un vuelco a las cosas. Algo interesante, por ejemplo, es que los domingos estamos haciendo La máquina del Tiempo y el Cabaret Putería. Las cosas tienen que ser atrevidas, no pueden ser encartonadas. El Cabaret de la Trova se me ocurrió un día y es un espacio que a la gente le gusta muchísimo. La Máquina del Tiempo es una gran clase de historia divertida y animada. Tenemos otra actividad con los raperos, Gente sin Zona, que es la dedicada al hip hop. Esos son propuestas bastante educativas vamos a decir, aunque todos los espacios lo son.

Hay que ir moviéndose siempre, tú piensas que ya lo inventaste todo y te quedan cosas por inventar. A mí no se me ha ocurrido todo lo que se hace en El Mejunje, lo que siempre he estado alerta a lo que la gente me ha ido proponiendo y he tratado de que, si un proyecto o idea tienen cabeza y tienen sentido, poderlo expresar, pues a lo mejor queda en el camino, pero bueno, tuvo su buen momento.

Usted que ha visto crecer tantas generaciones en El Mejunje dentro de la élite artística de la ciudad, ¿qué aconseja a la joven vanguardia artística de hoy?

Hay que trabajar porque los éxitos artísticos son efímeros. Hay que entregarse. ¡Y la modestia! Yo creo que el artista más grande es el que más modesto es. Cuando tú conversas con las grandes figuras de la cultura te das cuenta.

También hay que estar en los campos y hay que incluso asumir las crisis. Nosotros no podemos dejar de llevar el arte, y mucho menos a las zonas de silencio. Esa es una de las cosas que he tenido siempre, fidelidad a mi origen campesino. Yo creo que no nos queda público por complacer: obrero, campesino, convictos e intelectuales.

Por ejemplo, en estos momentos estamos haciendo Zona Rosa. Es un espectáculo que a veces la gente no lo pueden concebir porque está lleno de transformistas. Un show llevado a los campos más remotos con una aceptación total. En el verano hicimos casi 20 funciones con mucho público, aunque regulado por la pandemia. Tú no te puedes quedar trabajando la comunidad LGBT en El Mejunje, porque aquí nadie es homofóbico. Hay que explorar en los campos e ir llevando ese mensaje a los barrios.

Nos montamos en un camión, si es preciso nos llevamos una carpa y hacemos un camerino, pero ese espíritu es el que a mí me gusta llevarle a la gente, porque hay que dar le espectáculo como sea. Dando un mensaje de respeto y de amor. Ahí está la cuestión de lo que pueden hacer los jóvenes… entregarse al trabajo humildemente.

¿Es difícil el trabajo con jóvenes, Silverio?

No, para nada. Solo hay que entender. A esos que dicen que la juventud está perdida yo les digo que la juventud está más encontrada que nunca, los que están perdidos son los que no los entienden. Es muy bonito. Y cuando pasa el tiempo ves que lo que hiciste fructificó. Además, la mayoría de las agrupaciones teatrales, artísticas y las literarias, comenzaron aquí casi todos. Los más interesantes movimientos culturales de la ciudad tuvieron como fuente El Mejunje.

En esta espontaneidad y en este mundo los grandes poetas leyeron sus primeros versos cuando eran desconocidos prácticamente: Ricardo Riverón, Jorge Luis Mederos (Veleta), Arístides Vega, Berta Caluff y Lorenzo Lunar. Después se convirtieron en grandes escritores. Los músicos de La Trovuntivitis empezaron siendo niños. Agrupaciones como Aceituna sin Hueso, grupos de teatro de cualquier provincia, estrenaron sus primeras obras. Este es un lugar de lanzamiento del arte joven.

Hemos tenido presente darles espacio a aquellos en quienes no habían creído. Pero también ha redescubierto a grandes personalidades olvidadas como Los Fakires, Saidita Castiñeiras, quienes se habían retirado y pasado de moda. Los Fakires fueron un fenómeno otra vez para los jóvenes, a partir de que empezaron a tocar en El Viernes de la Buena Suerte.

Entonces, realmente tú no puedes hablar de la cultura y de la vida social de esta ciudad sino hablas de El Mejunje, que ha hecho que esta sea una ciudad inclusiva, sin homofobia, gracias a los jóvenes y al apoyo institucional que se le ha dado para poder desarrollar todas estas campañas.

Hemos estado en zonas de desastre como el primero, sin pedir permiso. Cuando hacemos falta no me quedo contemplando por la televisión, sino que vamos a ver qué mensaje podemos llevarle a esa gente que se le cayó la casa y cómo hacerles más llevadero ese momento. A mí siempre me ha gustado ser protagonista, no espectador.

También hay que agradecer a toda la gente que me ha seguido; los actores, el público, los artistas, a quienes yo nada más tengo que convocar y casi todos acuden. No hay un lugar en Cuba que tenga el poder de convocatoria que tiene El Mejunje. Hemos pasado por momentos en que no hay dinero, pero ellos vienen, para no perder el espacio, por un problema de amor a la gente.

Doblemente Maestro, de profesión y también por el reconocimiento que le hizo la AHS en el año 2010. Algún otro comentario sobre el significado de ostentar ese premio que legitima la forma en que lo ven los artistas del terruño.

Fui muy afortunado cuando me entregaron el Premio Maestro de Juventudes, en primera instancia por haber pensado en mí, pero también porque tuve la dicha y la suerte de que me lo entregaran junto a Verónica Lynn, Eusebio Leal, Frank Fernández, Omara Portuondo, Alberto Luberta y a Ambrosio Fornet. Yo fui muy afortunado por recibir un premio junto a tantas glorias de la cultura cubana.

Usted, entre ellas, si me permite.

Creo que ese fue un premio agregado, la posibilidad de compartir con esas personas.

Sonríe bajo las alas de su sombrero de guano. Mientras me despide, recibe al organizador y productor de La Máquina del Tiempo y comienzan a despachar ahí mismo. Pienso que, en verdad, cuando se tienen 20 años, así durante toda la vida, se vive el tiempo con la intensidad que corresponde.



La integración cultural, premisa de la AHS villaclareña en este aniversario

Con motivo de su 34 cumpleaños, la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara acogió a sus nuevos integrantes y despidió con especial afecto a quienes arriban a los 36 años de edad, durante una velada homenaje que tuvo lugar en el Centro Cultural “El Bosque”, de la ciudad santaclareña.

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Lisandra Duran: «A veces siento como si las imágenes me hablaran» (+Videos)

Apenas se graduó con Título de Oro en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas en 2013, y ya esta joven comenzaba debutaba en el escenario del audiovisual cubano, con propuestas documentales de gran madurez estética y conceptual. La frescura propia de su edad y un sentido de la elegancia aprehendido entre pasarlas; oxigenan, sin embargo, su obra.

Lisandra Duran Gutiérrez comenzó su carrera como radialista para adentrarse también en el mundo televisivo, vocación que actualmente ejerce dentro del colectivo del Noticiero Cultural de la Televisión Cubana, pero que ha tenido momentos de gran esplendor como reportera, conductora y directora de programas en el canal Telecubanacán en Villa Clara.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

“Cuando estaba estudiando la carrera supe que había elegido bien, porque me seguía gustando mucho el periodismo; pero no tenía claro en qué medio quería desempeñarme. Aunque en mi etapa estudiantil realicé en conjunto con algunos compañeros, una serie de cortos que fueron llevados además al lenguaje radial, los cuales abordaron temas como la moda, y el humor en Cuba.

“Al graduarme me ubicaron en la FM Estereocentro en Santa Clara, un medio donde crecí mucho. Recién graduada trabajé como presentadora para una serie de documentales sobre deportes extremos. Me involucré mucho en el proceso postproducción, lo cual me acercó al mundo de la imagen. ¡Y también enfrenté el miedo a las cámaras!, pues durante mi etapa de estudiante me veía a mí misma como una joven introvertida.

“Después de esta experiencia tuve la oportunidad de dirigir un documental sobre el concierto de los Rolling Stone en Cuba, y más tarde presenté otro proyecto a la AHS que obtuvo la Beca El Reino de Este Mundo.”

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

Estos productos audiovisuales recibieron lauros en eventos importantes de la UNEAC y de la Asociación Hermanos Saíz. ¿Cómo llegas a esos escenarios y qué significan en tu formación como realizadora?

Debido a mi inexperiencia como productora, el documental de los Rolling lo tuve engavetado casi un año. Hasta que en noviembre de 2016 una amiga que trabaja en la UNEAC en Villa Clara me comentó acerca del Festival Santamariare, en la ciudad de Caibarién. A los pocos días me llamó Jorge Gómez, presidente de la sección de audiovisuales de la UNEAC, para comunicarme que había obtenido el premio en Dirección de Programas en la categoría de documentales. Me sorprendí mucho.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

Esa experiencia me permitió el intercambio con otros realizadores del país, además me motivó para poner el documental a consideración de la Muestra Joven del ICAIC y el Festival Internacional de Gibara. Para mi sorpresa resultó seleccionado para una exhibición paralela en estos festivales y, además, recibí la invitación de la AHS para presentarlo en Sancti Spíritus, Guantánamo y Baracoa.

Fue una experiencia enriquecedora. Me permitió mostrar mi obra en un espacio de lujo y para un público diverso, pero con gran representación de especialistas y productores del audiovisual. También participé del evento «Voces Cruzadas» en Sancti Spíritus. Pero guardo con mucho cariño una exhibición que tuvo lugar en las ciudades de Guantánamo y en Baracoa. Fue lindo ver la acogida que tuvo entre los seguidores de este género musical, además del intercambio con un público conocedor y ávido de estos temas. ¡Hasta me regalaron un pulóver de los Rolling!

Por aquella época también me entrevistaron para el programa Lente Joven, pero solo se trasmitió en su versión online; y no fue hasta el año 2019 que el Canal Clave lo estrenó en la televisión nacional. De cualquier modo, fue el documental con que me di a conocer como realizadora, y lo agradezco mucho, me dio mucho placer.

Cuéntanos, por favor, acerca de la experiencia de rodaje del corto «Los Rolling en Cuba».

Llegamos a las dos de la tarde a la Ciudad Deportiva dos camarógrafos, un sonidista y yo, con el objetivo de entrevistar la mayor cantidad de personas posibles. Esto no fue difícil pues la gente estaba eufórica con el concierto y recogimos criterios muy diversos, de jóvenes y ancianos, extranjeros y nacionales, figuras públicas como el Guille Vilar – una autoridad–… como medio centenar de entrevistas representativas del público que estuvo allí aquella tarde noche. Para el día siguiente teníamos coordinadas las entrevistas a Frank Delgado y a Juanito Camacho; y como ellos son los especialistas, los escogí como hilo conductor del reportaje. Muchas personas lloraban emocionadas.

Me han hecho críticas, como, por ejemplo, algunos realizadores que trabajan más la experimentación consideran que es un reportaje ampliado; pero considero que lo más importante fue captar la energía del momento, ¿cómo lo ve mi generación?, pero sobre todo, llevar el concierto a las personas que no pudieron disfrutarlo.

Obtienes la Beca de creación El Reino de este Mundo con un proyecto diferente, sustentado en un solo testimoniante y con una estética de lo conceptual ¿Por qué este giro en tu obra?

Evidentemente la formación académica a uno lo marca. Y aunque es algo que a mí me parece muy bien, en algún modo quise asumir el reto de hacer un producto artístico en el que no fuera tan evidente que es un periodista quien está detrás de las cámaras.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

Hacía tiempo que tenía en mente realizar un documental sobre el racismo, pero no tenía claro cómo abordarlo, por la complejidad del tema. Había pedido al cantautor Yuri Giralt Barrios sus canciones para la banda sonora del documental que estaba soñando. Pero un día, conversando con él, tuve claro que lo necesitaba como protagonista, porque tiene una obra muy seria al respecto. Se identifica, por supuesto, con la lucha antirracial, porque él mismo y su familia son de raza negra. Además, Yuri Giralt es una persona que constantemente le sale al paso a las actitudes racista que se manifiestan en la sociedad, consciente o inconscientemente. Narrar esta historia de vida, desde su punto de vista, fue muy interesante.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

“Cimarrón”, que más tarde obtuvo mención en Concurso Rubén Martínez Villena de Periodismo Cultural, desborda poética y espiritualidad…

Es que cada documental y cada audiovisual, a modo general, tiene su tempo; y yo tenía que hacer un documental que tuviera que ver con su protagonista. Yuri es una persona muy práctica, pero a la vez con un pensamiento profundo, con toda una filosofía de vida y de comportamiento. Todo esto lo expresó en ese conjunto de canciones sobre la temática racial, que, a mi modo de ver, tienen mucho temple, mucha energía. Me esforcé por conjugar la estética, con la música y con el discurso del entrevistado. Por ejemplo, utilizo colores sobrios, planos de detalle.

Hoy día ambos documentales se han transmitido varias veces por el Canal Clave de la TV Cubana.

¿Por qué te interesa el tratamiento de nuestro panorama cultural y, específicamente, temas como la moda, el rock and roll y el racismo, que responden al interés de un público minoritario?

Siempre me ha gustado abordar el mundo cultural porque es muy polisémico, además de que me permite abordar las realidades de mi país de formas muy diversas.

Por otro lado pienso que si voy a emplear recursos y tiempo en la realización de un producto complejo como es el documental, pues lo mejor es abordar temas que tienen menos cobertura en el diarismo de nuestros medios. Además, porque existen hoy día muchos prejuicios, por ejemplo, alrededor de los roqueros, del antirracismo, y del mundo de la moda; y siento que puedo darles la oportunidad a estas personas de hacerse escuchar.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

En el mundo del audiovisual te desempeñas, además, como reportera de diferentes medios, conductora y locutora de programas, y guionista de tus propios documentales. En entrevistas anteriores has manifestado que tu trabajo como modelo tributa al resto de tus vocaciones. ¿Te gustaría comentarnos sobre todas estas vocaciones que confluyen en ti?

Lidiar con diseñadores, con fotógrafos y con la industria de la moda en general contribuye al desarrollo del gusto estético, sin lugar a dudas. Que es necesario lo mismo para diseñar ropa, el interior de una casa o un audiovisual. ¡Es crear un ambiente armónico! A esto se suma, por ejemplo, que desde que era estudiante, cuando me hacían fotos a mí o a otra modelo, ponía atención al lenguaje técnico que se utilizaba, el uso de la luz, los encuadres y locaciones.

Todo esto es algo que tú puedes estudiar, pero que con el tiempo lo llevas innato, como una segunda piel. Uno tiene los conocimientos técnicos, pero a veces siento como si las imágenes me hablaran. En un momento determinado me piden cierta música, ciertos planos, determinado tiempo al aire (risas).

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez



Este septiembre, otro apacible retorno del Ada (+ canciones)

Es pasada la media noche. En casa, todos duermen, o casi todos, porque unos pasos ligeros desvelan las horas. En ese instante en que la noche, el rugir de los carros afuera y el propio piso frío del apartamento habanero dejan de existir para hacer lugar al escenario poético.

Entonces ella, la dueña de los pasos a deshoras, retorna al recodo de su infancia en busca de inspiración. Pasea las calles desiertas de un pueblo llamado Jarahueca, bajo cielo de estrellas perennes. Echa su suerte con los duendes descalzos que aún yacen en los callejones y agradece a los ángeles que pasan por el parque y que, al amanecer, se habrán quedado precisamente allí, convertidos en aldeanos.

En busca de personajes y escenografía para sus canciones, se llegará al andén de la estación de trenes del mismo pueblo, pero hace muchos años ya. Cuando nuestra poeta insomne vivía la fabulación de los trenes y sospechaba que sus propios pies saltarían a bordo en un viaje que pudo ser definitivo.  

También pudiera suceder que ella tenga un cuadernito pequeño y detiene sobresaltada su paseíto por la casa en penumbras para fijar estos versos. “Queridos habitantes, /allá va el transgresor, /lleva orden de su sed, /lleva absuelto el delirio, /despertará al instante/las fauces cotidianas, /presume de habitual…”[1]

Pero esta madrugada el recuerdo transforma la nostalgia en figuración alegre, en plácido retorno. Dan ganas de rasgar par de notas si no fuera demasiado silenciosa la casa.

Travesía con
Ada Elba Pérez

• ANA LA CAMPANA 

• EL VENDEDOR DE ASOMBROS 

• TRAVESÍA MÁGICA 

• EL CANGREJO ALEJO 

• ESTELA, GRANITO DE CANELA 

• SEÑOR ARCOIRIS 

• EL DESPERTAR 

• ABUELA CANARIA

• EL TRENCITO Y
LA HORMIGA
 

 

Ada Elva se siente ligera y despreocupada como una mariposa nocturna. Enciende una lámpara tenue y comienza a rasgar en papel apuntes sobre un tren de azúcar y una hormiga golosa. Quizás la niña imaginada prefiera refugiarse en la torre alta de una iglesia donde una campana toca, toca y toca, aunque no la escuchen, la campana toca.

Sin embargo, poco de la intimidad creativa de esta muchacha podría asegurar quien describe esta escena. Porque, confieso, de su protagonista tengo un rastro de nostalgias inventadas; acaso verosímiles por tanto escuchar las anécdotas de los otros, los que sí conocieron a la hija ilustre de Jarahueca.

Digo más; ¿quién sabe si esta es la madrugada en que Ada Elba Pérez se imagina pintando los lindos colores de la felicidad? “Escribo canciones que pueden ser cuentos, fábulas, porque las fronteras en el arte no existen”[2], me responden los recortes de las entrevistas que concedió, las palabras que atesoran sus guardianes (familiares, colegas y amigos) en urna de cristal.

Solo que en mi mundo real es septiembre y, ella, la artista que se dio a la infancia y a su pueblo, cumplió 60 años. La mitad de estos vividos desde la eternidad de su obra creativa, de su gesto sensible y del cariño que le profesan aún sus coterráneos.

Porque un día gris se fue Ada Elva Pérez. Sin tiempo para despedirse de su Jarahueca, pero muy joven para irse definitivamente.

Quizás llevaba la guitarra al hombro y una partitura fresca en la memoria. Tal cual se le recuerda de niña, con alguna guitarra a rastros. O de jovencita, con las canciones de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa o Soledad Bravo siempre a mano.

Ada Elva moldeó sus fantasías en piedra, acorde y papel. En tres décadas de vida atesoró méritos y regaló talento con caudal inagotable. Desde que en la década del 80 egresó de la Escuela Nacional de Arte se entregó a la poesía en un viaje también definitivo. Muchacha hacedora de sensibilidades que dijo de sí misma: “Soy ante todo un ser deslumbrado, una guajira deslumbrada y esos deslumbramientos trato de comunicarlos con todas las cosas que tengo a mano.”

Par de años de titulada y sus manos ya cincelaban el primer busto en Cuba y en América Latina de Alejo Carpentier. Mientras retocaba su primer hijo lírico, el poemario “Correspondencia”. Alternó infatigables versos con la instrucción en la Escuela de Arte de la Isla de la Juventud.

“Yo cada vez que hago algo me transporto y me meto en ese mundo, pero soy yo misma en ese estado de éxtasis y, luego de crear, voy al acto de trabajar una obra. No todo lo que sale del sentimiento es una maravilla, hay cosas a las que hay que ponerles la razón, el intelecto, la técnica. Hay que buscar.”

Fue como en los años que 90 empezó a alimentar de lauros su carrera como músico. Esta muchacha cuyas tonadas se quedaron inscritas en el pentagrama cubano como Siembra, sembrador (Premio Abril en música, 1990),Tonadas para el camino, Tonada para amanecer, El sitio de los ángeles, La guayabita madura… son algunas de las más conocidas-.

“Yo llegué a la música por impulsos internos, por una necesidad imperiosa de hacer este trabajo. En realidad yo no soy músico, sino (…) un ser humano que ama la música y a veces coge una guitarra, la aporrea.”

tomada de uneac

Desde que empezó a componer, su música y letras se abrieron paso entre talentosos, sobre todo obras para niños como El cangrejo Alejo, Señor Arcoíris, Ana la campana, La luna vanidosa, El trencito y la hormiga, El tonto de papel, El vendedor de asombros, Estela, granito de canela, entre otras.

Dijo al respecto: “Yo me cuido ante todo de no tratarlos como tontos.” Tan acertado punto de vista que intérpretes como Liuba María Hevia y Teresita Fernández la abordaron en sus discos. Más aún, la inmortalizaron para generaciones venideras.

Pero la joven que ahora imagino se desempeña como Instructora de Arte en la Casa de Cultura de Plaza en La Habana, por lo cual ha merecido el Diploma de Honor del Ministerio de Cultura. Escribe y conduce tres programas radiales, hace cerámica y artesanía. Compone canciones mientras escudriña las estrofas de Sor Juana. Piensa que la poesía es “el cañón de la ternura. En sus rincones anidan las estrellas y los actos cotidianos. Pero el poeta debe serlo, en primer lugar, en la vida misma.”[3]

Tiene 30 años recién cumplidos. Antes de adentrarse en esa edad madura se sumerge en las culturas mesoamericanas “Todos los asuntos que me puedan conmover son temas de mi poesía. Escribo sobre todo aquello que me emociona, que entre por las puertas por donde siempre debe entrar la poesía, que son las puertas del corazón, del sentimiento. Defiendo siempre dentro de mi poesía al ser humano y sus valores.”[4]

Viaja y riega su halo poético por el continente. Imparte conferencias en el Ateneo de Caracas y recorre los Andes. Sube el Popocatéptl o se carga los bolsillos con piedras que recoge de la casa natal de Sor Juana Inés, la gran poetiza mexicana. Hasta Francia llega la “guajira deslumbrada”, cruzando mares como quien escribe un poema más.

Y donde quiera que va lleva a cuestas su guitarra. Y dentro de la guitarra algún pedazo de su pueblo natal. Que bien pudiera ser el parque en donde corretean los gatos como niñas sueltas. O bien el pedazo de patio en que la abuela Saturnina cultiva romerillos y alimenta gallinas criollas a la sombra de los atejes. Casi todo, la noche, y lo demás, /está en el patio.

Entre todo eso y lo demás corretea Ada Elva. En ese ir y venir de campo y hogar, la abuela Saturnina la llena aún con sus embrujos, los atejes revientan de rojo, y los romerillos mecen los cabellos de la niña. Al menos así lo prefieren sus amigos y familiares; cuando las noches se vuelven largas, muy largas; allá en el norte espirituano.

Ante quienes extrañan a su Ada valiente y necesaria, esta reportera tan solo puede admitir que encontró en aquella muchacha un alma libre y a la vez con hondas raíces. Ideal de vida y de mujer he ido voy armando con los años. Acertijo del buen hacer que descifro entre las anécdotas de sus cercanos, los versos que escribió o las canciones de mi propia infancia. 

Y alguna noche de septiembre en que también me cuesta conciliar el sueño, prefiero imaginarla así, dando paseítos cortos por su apartamento habanero, que la trasborden al escenario de los sueños resoñados; mientras los carros rugen lejos, muy lejos, en la ciudad.

“El tiempo es lo más preciado que posee el hombre, es un regalo frágil, fugaz, inapelable, que solo una vez nos ponen en las manos. Dedicar tiempo es ofrendar lo más valioso, compartir una porción de algo que se acaba. Algún día será un grave delito dejarlo huir”.

Notas:

[1] Fragmento del poema de Ada Elba Pérez “Para que nadie diga que no defendí lo que soñé”.

[2] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[3] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[4] Idem.



Arte joven y ruralidad cubana en una sola espiritualidad (+ Galería de fotos)

–¡Vámonos ya, muchachos!– dice el chofer y arranca la Girón que este domingo de agosto amaneció muy temprano frente a la Casa del Joven Creador de Santa Clara.

Minutos después, alguien les ruega a los literatos que, por favor, aborden el ómnibus destino a Cifuentes, de una buena vez. Con los fumadores la orden es precisa: ¡arriba, suelten los cigarros y súbanse los nasobucos! 

–¿Y los rockeros?– pregunta también el chofer

–Aquí –se escucha a mis espaldas– Más pá’ lante recogemos al otro, te aviso–dice el guitarrista de Círculo de Tiza.

–Falta el Tanque –explica una joven y se cuelga de la puerta– Por allá viene–dice haciendo señas al aire con sus brazos.

Mi teléfono vibra reflejando el nombre de un amigo que está en la guagua, pero que evidentemente no me ha visto

– Dori, ya vamos a salir, ¿dónde estás metí’a?

–Aquí estoy sentada–. Y saludo a mis amigos narradores con la mano en alto, como quien da la lista.

Ya desde el fondo de la guagua, se escuchan las bromas y las risas del selecto grupo, cuando…

–¡Tanque, al fin, mijo! –reprocha alguien.

–Mira, con ese pelo cuadra’o. ¡Chofe, despega que el viaje es largo! –reclama impaciente.

El chofer arranca otra vez la guagua Girón que, en efecto, despega con una tripulación de lujo hacia las lejanas tierras de la periferia villaclareña. Suman una veintena de jóvenes artistas, desafiando en buena lid una pandemia para contagiar de arte joven el verano cuasisombrío a que nos condena este año la covid-19, y que era mucho menos prometedor para quienes viven a unos 30 o 40 kilómetros de la cabecera provincial villaclareña.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

La vanguardia que se siente montuna

El Proyecto Monte Soy buscaba desde un principio diluirse en la realidad cotidiana de esos, los protagonistas de la ruralidad cubana. Comenta Lisandra Vega Ocaña, productora de la AHS en Villa Clara, mientras damos ruedas dejando atrás la vida citadina. “Lo que propusimos fue pernoctar en estos pueblos, convivir con las personas y hacer muchas más presentaciones en diferentes escenarios.”

Argumenta la joven que esto no fue posible por problemas de logística y por las condiciones sanitarias actuales, pero ninguna de estas limitantes impidieron que se llevara a cabo. En un principio se realizaron coordinaciones para poder actuar en lugares abiertos, sin que esto se convirtiera en motivo de aglomeración pública, y en su segunda edición pudieron actuar en Casas de Cultura y Círculos Sociales, cumpliendo con todas las medidas de aislamiento establecidas para ese momento.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Con respecto a los requisitos para la transportación de pasajeros, se conformaron brigadas de hasta 25 jóvenes, en las que estuvieran representadas las diferentes manifestaciones del arte.

“En esta brigada tenemos talento de las artes visuales, la literatura, la música y el teatro”, explica la productora. “Además, se espera que los proyectos artìsticos vayan rotando en las siguientes ediciones de Monte Soy”, sostiene el presidente de los asociados, Yatsel Rodríguez, quien explica también que cualquiera que sea el paquete de propuestas que se conforme siempre estará pensado en favor de llegar a los pueblos más periféricos de la provincia.

Específicamente, aquella jornada de fin de semana la vanguardia artística villaclareña tenía como destino los Consejos Populares Mariana Grajales y Mata, así como la comunidad Wilfredo Pagé; del municipio Cifuentes en la central provincia. “Antes visitaron en el municipio de Remedios y sus localidades Viña, Buena Vista y General Carrillo”, explicó el presidente de la AHS, Yatsel Rodríguez.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

En una Diana fue escogida lejos del azar, sino por las condiciones sociales y la demografía que circunscribe y determina a sus habitantes: “Son lugares complejos, por el mapa sociopolítico que tenemso acá”; explica ya en tierra cifuentense Lisandra Tristá Contreras, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas en ese territorio.

“En el caso de Mata asistimos a una comunidad que tuvo serias afectaciones por la pandemia, devenido en largos períodos de confinamiento”, agrega la funcionaria integral de la UJC en Cifuentes, Yunisley Díaz Sánchez mientras Teatro Drippy prepara el escenario para la presentación de “El flautista” en la sala de la Casa de Cultura de esa demarcación.

Ambas muchachas coinciden en que, para los niños, adolescentes y jóvenes de este lugar intrincado, tiene un significado especial tener al alcance de sus manos y de sus sueños, el talento de los integrantes de la Asociación Hermanos Saíz, pero, además, “aporta un grupo de conocimientos culturales muy importantes para el público en general.”

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Un espectáculo especial para un público agradecido

En efecto, Drippy abre el espectáculo con una puesta sencilla y minimalista. Convida a los niños a cuidar del medio ambiente y a la higienización de la ciudad en que viven. Esta versión, de la original “El flatutista de Hamelín” corre a cargo de su director artístico José Brito Cordero, quien explica que la obra en general fue pensada a propósito de los tiempos que corren, pero sobre todo con un diseño escenográfico que permite llevarla puertas afuera de la sede habitual de Drippy.

Para la ocasión, ellos apuestan por la sencillez, que para nada es sinónimo de simplicidad. Mas bien “El flautista” es una entrega de ingenio creativo. El trabajo con títeres, la música original, el histrionismo y dominio de la escena por parte de los actores devienen en una puesta didáctica y oportuna.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Esa mañana la música y la poesía también llegaron a los niños de Mata y sus familiares por medio de Teatro la Rosa. Al finalizar su presentación, el actor Dorian Díaz de Villegas explicó emocionado:

“Canto para ellos temas de Teresita Fernández fudamentalmente, porque considero que los jóvenes y los santaclareños, sobre todo, tenemos una responsabilidad con ese legado, además de la responsabilidad que como generación tenemos con el arte a modo general; de demostrar que muchos jóvenes están identificados con su momento histórico.”

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Después de los trabalenguas y adivinanzas que entrelazaban las inolvidables canciones de Teresita Fernández, nos encontramos posando para fotógrafos emergentes y sus cámaras de cartón. El juego consistía en leer para ellos fragmentos de canciones de Silvio Rodríguez o versos de la Loynaz es escritos al dorso, en tanto ellos y ellas guiñaban un ojo, apuntaban a nuestro rostro y sacaban su instantánea de “mentiritas”.

Es esta una iniciativa del Proyecto Callejas, que confecciona libros y tarjetas artesanales para regalar. Andrés Alejandro Castellanos Díaz, fotógrafo y jefe de la sección de Artes Plásticas de la organización en esta provincia central argumenta que Callejas es un Proyecto Cultural Editorial que reside en Trinidad, Sancti Spíritus. Sus integrantes manufacturan diversos formatos en los que puedan ser contenidos las artes, pero con propósito muy marcado en la poesía. “Para Monte Soy diseñamos una estructura en cartón con un visor y añadimos textos.” 

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Amanda y Yanis, casi unas adolescentes, fueron las primeras en sumarse a esta iniciativa, porque según ellas mismas comentaron, les encantan las selfies y los retratos.

Toda persona tiene un niño interior que quiere el amor de los demás, por eso siempre es un placer innombrable trabajar para ellos. Porque saben querer, agrega Alicia Santos Canalda, a cargo de la Especialidad de Teatro en La Casa de Cultura Provincial Juan Marinello. Sonríe satisfecha de haber aportado un rato de juegos, intercambio de sapiencias y didactismo a la primera mitad de nuestra jornada.

“Es un gusto traer nuestros proyectos artísticos hasta los sitios que habitualmente no puede llegar la AHS; sobre todo porque se trata de un público especial, muy sano, que no solo se apropia de nuestros mensajes desde su ruralidad; sino que además agradece mucho nuestra presencia”, afirma Dorian, ya montados en la guagua, dando rueda hacia Pagé.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Elevar el alma hasta las montañas

Antes de Wilfredo Pagé, llegamos al pueblo Mariana Grajales, en donde es fácil adivinar la otrora huella del bagazo en las paredes y la nostalgia de las personas por la melaza. En fin, una realidad socioeconómica deteriorada por la reconversión de aquella, su central azucarera.

El literato de 21 años Reinier Pérez Pérez ofreció sus impresiones para el Portal del Arte Joven Cubano acerca de la experiencia que ha vivido durante el fin de semana monte adentro. “Este tipo de actividades tiene un gran valor simbólico y cultural porque permite acercar la producción cultural de los jóvenes villaclareños a regiones del país que por estar alejadas de la capital provincial se dificulta el acceso a la gran cultura.”

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Al menos fue evidente el empeño durante la intervención de que fue objeto el Círculo Social de Pagé. A ese espacio abierto al que acudió un público ordenado, pero muy diverso. Así que la Brigada Monte Soy realizó un espectáculo completo, que abrió nuevamente Drippy, seguido de más propuestas para infantes y adolescentes. Declamaron sus poemas hondos y compartieron textos picarescos los poetas y los narradores.

Desborde de creatividad también hicieron los raperos con sus improvisaciones, así como los cantautores de Círculo de Tiza, que paradójicamente regalaron temas de música country a la ruralidad cubana. Pero… ¿qué debe tener en mente un joven artista cuando decide llevar su arte a contextos como este, tan alejados del centro cultural que suponen las capitales de provincia?

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Para Reinier Pérez la respuesta es inmediata. “Siempre el escritor es un ser social y lo primero que tiene que tener en cuenta es que escribe para la sociedad, no puede predisponer su obra un público determinado, sino ser digno de la página. Es complejo traer hasta aquí formatos del arte como es la poesía que durante mucho tiempo ha estado alejada de lo comercial.”

“Cada vez más los grupos de teatro incorporan a su repertorio obras con una escenografía ajustable a diferentes espacios y contextos, sin complicaciones técnicas o conceptuales, para llegar hasta las comunidades rurales y pueblos apartados que además tienen una espiritualidad y una forma diferente de dialogar con el arte”, sostiene el guionista y actor de Drippy, José Brito.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Abdel Abib González de Hondoso, rapero conocido en la ciudad como El Tanque, considera que este tipo de intervención cultural debe intencionarse más a menudo, puesto que permite un mayor alcance a la música inteligente, comprometida, de contenido social, “y les dejamos la duda de que existe otra música diferente de la que ellos están acostumbrados a escuchar.”

Así, Andrés Castellanos Díaz, fotógrafo del Proyecto Callejas, afirma que durante la concepción de los sueltos para esta actividad decidieron incorporar todo tipo de textos poéticos que no fueran poemas para niños expresamente, sino que “decidimos publicar poesía, sin ningún tipo de condescendencia para con ese público, porque ellos pueden hacer sus lecturas sobre cualquier tema correctamente tratado y argumentado. Se seleccionaron diez poemas de autores distintos y se hicieron cinco cámaras con fragmentos de cada uno.”

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

También, Elieter Navarro Hidalgo, actriz de Drippy, encuentra gratificante la experiencia de “traer a las personas algo diferente a su cotidianeidad.”

“Abren su mente y dejan volar su imaginación de un manera menos habitual en los niños de la ciudad, es una inocencia otra, quizás por su modo de vida.  Espiritualmente aporta mucho, me ayuda a crecer como ser humano, a ser más humilde, a volver a ser niña y creer.”

Más allá de las poéticas y conceptos que defienden uno y otro proyecto, o los artistas individualmente; todos coinciden en que, si bien la riqueza material es dependiente de otras circunstancias, la espiritualidad y las artes son inherentes al ser humano. “El arte eleva la espiritualidad de las personas –afirma la especialista de teatro Alicia Santos– llevándolas a un nivel por encima de carencias económicas u otras diferencias objetivas, lo que nos permite reconocernos como iguales. 

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

“Y de cierta manera es un acercamiento más bien para estimular a ese público, para que se acerquen al arte y lo tomen como un sentido de vida”, afirma serio, detrás de sus hondos espejuelos un joven poeta. “En definitiva, es la gran meta de este tipo de actividades.”

Esa suerte de contrapunteo que la riqueza espiritual una vez intencionada logra entablar con las carencias materiales. Y defendiendo esa premisa las diferentes brigadas de Monte Soy continuarán actuando para los pobladores de comunidades como Mata o Viña, reeditando estas jornadas de risas, sueños y canciones compartidas.

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz

Gira de la vanguardia artìstica villaclareña por localidades del Municipio Cifuentes, como parte del Proyecto Monte Soy/ foto Andrés Alejandro Castellanos Díaz



«Lo que nos interesa es llevar un mensaje, sin recetas» (+ video)

En el centro de Cuba, específicamente en la cosmopolita y siempre animada ciudad de Santa Clara, la canción de autor es asidero para novedosas sonoridades. Cada viernes en la tarde noche, el dúo Círculo de Tiza se da cita en la casona sede de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara para compartir con su público el gusto por la música rural de Norteamérica.

Víctor Daniel Évora Mendoza y Yasmany López Cuella (El Baby) se conocieron en agosto de 2004 mientras planeaban el acto del primer egreso del Programa Especial de Instructores de Arte en el país. Emergieron intereses profesionales y el gusto por arquetipos como Santiago Feliú, Carlos Varela y Polito Ibáñez. También por el rock and roll y el country.  

En septiembre de 2007, poco después de graduados como instructores de arte, fundaron el dúo a guitarra y dos voces Círculo de Tiza, que les ha hecho crecer como músicos hasta convertirse a profesionales. Y es que Víctor y Yasmany coinciden hasta en la fecha de nacimiento: 10 de mayo de 1985. Quizá por eso en su repertorio es difícil determinar la autoría de una y otra pieza.

—¿Componen a cuatro manos?

—Víctor: Solo un tema, Pacto de humo, que se estrenó hace 11 años. Él tiene sus composiciones y yo tengo las mías — responde mientras fuma un cigarrillo.   

“Yasmany abarca temas diversos, resaltando más lo existencial, y yo tengo una inquietud más acentuada hacia las canciones sociales. En el plano personal compuse mi primera canción a los 14 años, pero realmente comencé a sentir que surgía algo nuevo dentro de mí cuando llevábamos un año con el dúo, que montamos mis primeras composiciones y pude sentirme cantautor”.

En su repertorio en general, estos músicos recrean el panorama musical de los pueblos periféricos (o sea, del campesinado) de Estados Unidos y Canadá, sustentado en géneros como el folk country, el blues, el funk y el rock-pop, aunque según hacen constar ellos mismos; «con reminiscencias de lo que aportó para el Movimiento de la Nueva Trova en Cuba, los elementos del llamado rock nacional, en Argentina y el reggae en Jamaica». 

cortesía de los entrevistados

Te hablo, por ejemplo, del swamp rock, este rock and roll que resalta la guitarra y la voz. Además, trabajamos el blues, el reggae de Jamaica nos llama mucho la atención y recurrimos también al funk conocido en los años 70 en Cuba como pastilla”, explica Yasmany y Víctor argumenta: “Es una línea que desde la canción de autor trabaja elementos de esos géneros, pero últimamente estamos centrados en explorar diversas variantes del country; por ejemplo, la balada country y el bluegrass. Actualmente vamos por el camino de la experimentación alternativa, por ejemplo, te puedes encontrar el reggae, con rock alternativo, con el country.  

Y aunque esta se ajusta al formato de banda (bajo, guitarra, guitarra eléctrica y teclado fundamentalmente), Círculo de Tiza hoy día está integrado solo por sus dos fundadores, Víctor y Yasmany, quienes protagonizan junto a otros trovadores el espacio Cañasanta a la Hora de los Mameyes en la Casa del Joven Creador de la ciudad santaclareña. Allí ofrecen desde hace siete años esta línea de composición rara frente a un público mayoritariamente de miembros la joven vanguardia artística del país.

 —Defienden esta música de habla inglesa preferiblemente, ¿pero cantan todos sus temas en español?

—Sí, casi todos, excepto algunos cover —contestan casi a dúo y se ríen.

Entonces presumo que no soy la primera en acotar la paradoja. “A mucha gente, sobre todo extranjeros que nos escuchan a dos cubanos sin banda y cantando country en español, creo que “no les da la lista con el billete” explica Yasmany sin dejar de reír. Luego se ponen serios, pues lo que hacen constituye “un reto”, sostiene Víctor.

Pienso también en el hecho de cantar country en una plaza frente a otras sonoridades como la timba, la guaracha, el punto; y otro folclor, digamos, caribeño, latino, afrocubano.

—¿Han pensado en la experimentación con mezclas cubanas que les permitan acercarse más al público hispanohablante?

—Yasmany: En ese sentido, específicamente nosotros hemos tenido que lidiar con los cuestionamientos de cerca de por qué no componemos música cubana, y siempre explicamos que defendemos la música cubana en todas las instancias que haya que hacerlo, pero nuestra línea de trabajo es otra, sin que esto constituya una camisa de fuerza para la experimentación futura con los ritmos predominantes o representativos en nuestro país.

—Víctor: En nuestras canciones hay mucho rejuego de palabras, doble sentido, frases que escuchamos en la calle. Son guiños a la cultura cubana más popular. También en la sonoridad nos hemos acercado a nuestras raíces campesinas.

tomada del perfil de facebook círculo de tiza

“Por ejemplo, tenemos un country bluegrass, Pieles de corderos, que es una chota, una descarga a los cornudos, ya que trata sobre prejuicios hacia los hombres que consienten el adulterio femenino; y al final incorporamos unos compases del punto cubano. Es un homenaje que quisimos hacer a nuestro folclor; pero también representan las dos orillas: lo cubano y lo extranjero desde su ruralidad”.

“Observamos la realidad, la gente, sus expresiones y todo eso lo incorporamos a nuestro repertorio,” explica Yasmany, con aire evocador. “Nosotros nacimos en el campo, en pequeños pueblos alejados de la ciudad cuya ruralidad está impregnada de un folclor muy hermoso tanto en el habla como en la forma sana de ver la vida. Subyace la poética del lugar de donde venimos en nuestros temas, que a veces contienen dicharachos propios del campesinado nuestro”.  

—Me comentaban que no les interesa el verso fácil y que les gusta mucho abordar contenidos sociales ¿Cómo se ven dentro del movimiento de la canción política actual?

Lo que nos interesa es llevar un mensaje, sin recetas”, me contesta Víctor con rapidez, y su amigo lo apoya casi sacándole las palabras: “Sencillamente planteamos un punto de vista y la gente lo digiere como mejor entienda. Y las etiquetas no nos interesan mucho.  

“El ser humano trata de etiquetar, de engavetar o encuadernar las cosas; pero tratamos, en la medida de lo posible, de estar por encima de eso y crear sencillamente”.

tomada del perfil de facebook círculo de tiza

—Entre los temas que abordan está presente también la religiosidad…

—Víctor: Abordamos temas reflexivos, las preguntas existenciales que se hace el ser humano, y dentro de esto la relación con Dios, como un referente; tanto si las personas creen que existe como si no.

—¿Cuáles son los desafíos actuales de Círculo de Tiza?

—Yasmany: No hemos abandonado el sueño de tener una banda —responde con los ojos chispeantes—. De hecho, las grabaciones del disco que estamos haciendo ahora van acompañadas por instrumentos reales, gracias a la ayuda desinteresada de algunos amigos músicos.  

—Por último, lo primero: ¿por qué Círculo de Tiza?

tomada del perfil de facebook círculo de tiza

—Víctor: Es una obra de teatro de Bertolt Brecht que se llama El Círculo de Tiza Caucasiano, inspirado en el cuento chino El círculo de tiza; y a su vez da nombre a una canción de Carlos Varela. Todo esto se mezcla con la mitología escandinava, que refiere aquel círculo de sal que protege a las personas de buena voluntad de las malas acechanzas.

Yasmany: También tiene que ver con la lectura que nosotros le damos a esa frase. Un Círculo de Tiza puede ser efímero. Es como el círculo de la vida, que también es frágil. Como mismo se puede borrar de un plumazo un trazo de tiza, se puede borrar la vida de un ser humano.

Víctor: Y estamos empeñados en que dentro de ese círculo solo entren los buenos seres humanos, la gente de buen querer, la buena voluntad. La paz, la esperanza y el amor. Sobre todo, esas tres cosas.  

Así el repertorio de ambos —de Círculo de Tiza, al fin y al cabo— aboga por temáticas de valor universal; el amor, la libertad, la patria, la nostalgia y la crítica social. Estas pasan por la subjetividad de los creadores, cosmovisiones y sensibilidad artística que tributan a la construcción de un discurso de lo cotidiano que se funde en sentimientos y proposiciones más generales.



Telefoneándole a Dios en tiempos de pandemia

“Esta obra pudo bien llamarse El amor en tiempos del Covid-19 – sostiene el promotor del Centro Cultural Mejunje Alexis Castañeda Pérez de Alejo– con respecto a la más reciente entrega de la Compañía Mejunje. Una obra que narra los soliloquios de una anciana, desde ese (des)enfoque hilarante conque suele acompañar temas de hondo contenido humano y social.

Y es que “Si puedes tú con Dios hablar” se concretó por obra y gracia del confinamiento que durante la terrible pandemia varios artistas han revertido en producción creativa.

Según figura en pancarta promocional, “era una idea que llevaba tiempo punzando la imaginación de Ramón Silverio, pero el recogimiento en su casa con tiempo para precisar detalles, más la cercanía actuante del motivo que dio pie a la historia, pues llevaron al logro.”

Así presentó Castañeda la puesta; y ratifican sus palabras la historia real contada por el Mejunjero Mayor, quien afirma que se inspiró en su propia vecina para concebir el personaje y en las anécdotas románticas que ella le contaba cada día de confinamiento, para darle color a la trama.  

Se trata, en esencia, de una anciana que espera la llegada de su novio Jorge, hasta que descubre que este había muerto, y entonces decide entablar una comunicación telefónica con Dios.

“¿Cómo usted está, y la virgen y los demás? Salúdelos de parte mía, sabe. ¿Qué? No, yo le dije a usted que usted es un hombre casado y yo no rompo matrimonio. Siga usted con la virgen que ustedes hacen muy linda pareja.”

Ella lo que pide es que la reunifique con su pretendiente preferido, ya sea trayéndolo a él de vuelta a la vida o llevándosela al cielo. Dios, en efecto, parece escuchar su súplica, pero Jorge insiste en esquivas hacia la protagonista, y en sus zalamerías para con otras mujeres (también imaginadas por la anciana).

“Ay Jorge, ¡tú me las vas a pagar! ¡Sí señor, porque yo me voy a casar! Yo no sé si me case con el italiano, con el millonario, con Dio´, con… ¡pero esto no se va a quedar así! ¿Y sabes por qué? Porque yo todavía tengo mucho por vivir…”

Encarna a esta graciosa señora la actriz Mayuli Hernández Sánchez, a quien se agradece la identificación con la soledad de una anciana, su apropiación del escenario y la identificación con el recurso escenográfico más importante, un andador; para regalarnos un personaje creíble en un ambiente sugestivo.

El diseño escenográfico, minimalista y de gran sencillez, hace prevalecer el histrionismo, el texto locuaz y la ambientación sonora. Esta última está estructurada a partir de diversas versiones de la pieza original de Alberto Domínguez que da título a la puesta, “Perfidia”.

Pudiera decirse que el unipersonal “Si puedes tú con Dios hablar” es una amalgama tragicómica que nos invita a la reflexión desde la risa; pero que superpone la empatía y el respeto hacia quienes peinan canas. Más lejos del melodrama que rodea a la demencia fue concebida esta graciosa alegoría de la fantasía senil.

“…y mis penas, ¡mis penas sí saben nadar!”



Los cubanos también tienen sus Grim´s y su Andersens

Como sucediera en Europa con aquellos cuentos que inmortalizaron los hermanos Grim, en Latinoamérica, relatos mágicos y gestas de antaño viajan de las bocas de padres a hijos. Aún la cuentística cobra valor en la transmisión de la cultura de los páramos andinos en Venezuela, o en la conservación de leyendas indígenas en otros países como México y Estados Unidos. Incluso, para los habitantes de la ciudad moderna, la transmisión de muchas esferas del saber se da por vía oral.

No en pocos casos coexisten con las grandes sociedades que tienen la comunicación sostenidas en la escritura, otras totalmente ágrafas, donde la historia y la educación se basan en la narrativa. En algunas de estas sus habitantes utilizan, por ejemplo, antañas canturías para calcular distancias.

Pero Cuba ha marcado un camino propio en el estudio de estos anales de la oralidad, con propuestas que van más allá de la recopilación de leyendas, de modo que sus Grim´s y sus Andersen, son peculiares guajiros de alma poética, pero también maestros de la palabra que se despliega en el aire.  

Aparejado a estudios etnográficos de diversa índole, a principio de los años 60 ya se hablaba en la Isla de talleres especializados en la formación de narradores orales, es decir, profesionales del arte de contar cuentos. Así trascendió en salas y talleres de la Biblioteca Nacional, lo que muchos intelectuales llamaron el rescate del narrador oral, y que se traducía en un grupo de literatos, dramaturgos, y etnógrafos, trabajando en base a entender este acto ritual como un arte nuevo.

María Teresa Freyre de Andrade

Para 1959 asume la dirección de la Biblioteca Nacional José Martí la Doctora en Ciencias María Teresa Freyre de Andrade y, con ella, se inician proyectos culturales que revitalizarían la narración oral. Inauguró, junto al poeta Eliseo Diego, una escuela dentro de la institución que tuvo el expreso objetivo de impulsar el movimiento de narradores en la región.

Del maestro, por su parte, encontramos múltiples disertaciones dedicadas a este tipo de literatura. Su difusión, explicitación teórica y sobre todo, su rescate en orden profesional. Se destacan los ensayos: Los hermanos Grim y los esplendores de la imaginación popular, Secretos del mirar atento: En torno a Hans Christian Andersen, Las maravillas de La Bella y la Bestia, Aviso, Memoria del gato con botas, Los cuentos y la imaginación popular.

La narradora Haydée Arteaga aseguró en una entrevista ofrecida al sitio ww.ohch.cu: y aprendí la técnica narrativa con Eliseo Diego, porque yo era narradora, pero no conocía la técnica. 

Ya en los inicios de la década del ’50, la doctora Freyre había organizado seminarios sobre la narración oral en el Lyceum de La Habana y, posteriormente (1962), con la inapreciable ayuda del poeta y la doctora María del Carmen Garcini crea el Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional.

Este estuvo dedicado a estudiar y difundir la teoría y la técnica del arte de contar cuentos, mediante la preparación de narradores en toda la red nacional de bibliotecas públicas para niños del país, y la edición de la colección Textos para narradores, iniciada en 1966. Además se crearon talleres de narración oral escénica en el Gran Teatro de La Habana y llegó a nuestro país la renombrada hora del cuento.

El parque Lenin fue el escenario de una eventualidad nacida a mediados de la década del 70: La Peña de los juglares. Lugares como este, plazas, espacios teatrales, fueron recorridos por el teórico y la trovadora Teresita Femández, para la redención de la leyenda.

Otro de los hacedores de este proyecto de «rescate» fue Francisco Garzón Céspedes, quien impartió talleres del nuevo arte en los años 70 y 80 en distintos países. En 1979 patrocinó un taller en el Teatro Nacional del que salieron narradores como Guadalupe Urbina y Moisés Mendelewich. Todos estos narradores orales cubanos se han nutrido tanto de la savia de la tradición oral europea como del rico legado afro e indocubano.

Juglares en pugna

Desde entonces la narrativa cubana cuenta, en cuanto a su manifestación oral, con opiniones que convergen o se disgregan; y en esta controversia persisten voces que, sin lugar a dudas, se ubicaron a la vanguardia de estos estudios en Latinoamérica.

Francisco Garzón Céspedes no solo acuña el término de Narración Oral Escénica, sino que plantea su viabilidad para la comunicación alternativa y contribuye a la extensión de la narración de cuentos por toda Iberoamérica.

El actor actúa para el público/ El narrador oral escénico cuenta con el público. Garzón Céspedes no solo acuña el término de Narración Oral Escénica, sino que plantea su viabilidad para la comunicación alternativa y contribuye a la extensión de la narración de cuentos por toda Iberoamérica. Así lo refleja en declaraciones para la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España

El actor en escena se muestra según sea su personaje/ El narrador oral escénico es según su personalidad. (..) El teatro es representación/ La Narración Oral Escénica es presentación.

Para otros, si bien no puede desliarse la narración oral de su componente memorístico y de habilidades histriónicas, o de ciertas técnicas, heredadas o estudiadas por los actores, lo importante es la dosis folclórica con que se desarrolla tanto en zonas urbanas, como rurales. Las últimas, con su componente mágico. En una entrevista realizada a la narradora Haydée Arteaga en 2006 al recibir la Placa Medalla al Mérito de la Oralidad 2006 confesó:

Mi abuela me enseñó a narrar, le debo casi todo lo que sé (…) Narrar es compartir. Siempre que cuento alguna historia pongo en una esquina la técnica y sigo el estilo que me enseñó mi abuela. He logrado comunicarme incluso con espectadores que hablan otro idioma.

Eliseo fue un gran promotor de la literatura infantil durante sus años de trabajo en la Biblioteca Nacional de Cuba. La ilustración es un dibujo del poeta realizado por su hijo Rapi Diego/ Tomado de la uneac

Esas afirmaciones proveen la narrativa cubana de cierto costumbrismo y de un reconocimiento histórico. En cada viaje que hago busco a la gente más vieja e investigo. Me he reunido con campesinos, con indios huicholes (en México), con los y yekuazan, a la orilla del Amazonas (por la parte de Venezuela)… ¡Esos son los cuenteros verdaderos!, afirma Arteaga.

Por su parte, para el poeta Eliseo Diego se trata de un arte dado por imágenes, con otros recursos literarios inmersos, pero principalmente como evocación de la imaginación humana, donde las palabras son usadas en su valor metafórico, polisémico, sinonímico para lograr la creación de un ambiente expresivo particular, mediante la expresividad estética, dijo Diego en 1998 según la revista Recre@rte.

El gran propulsor de esos estudios admiraba como en esos textos la exquisitez del estilo y la estructura poética son un asunto casi litúrgico, por las estructuras de los relatos que se van transmitiendo unos a otros a través de generaciones y en cuya creación participan todos como si fueran uno solo.

Además asiste en este tipo de narrativa la sencillez de los medios escuetos, puros, ancestrales. Se trata, sin dudas de la majestad de la forma en un quehacer literario que unifica la voluntad creativa de los cubanos, sus historias de vida, y sus sueños más idílicos.