Dorisbel Guillén


Sesiona tribunal online del Centro del Libro y la Literatura en Villa Clara

Una vez al mes sesiona de manera online el Tribunal de lo Penal del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Villa Clara (CPLLVC). El escritor Ernesto Peña González (Juez) y la crítico de Arte y Literatura Carmen Sotolongo Valiño (Fiscal), llaman a Juicio Final a algunas de las diferentes obras literarias que surten los estantes de la Librería Provincial “Pepe Medina”.

Todo esto ocurre en complot con otros escritores y especialistas que fungen indistintamente como Abogados de la Defensa, Testigos, o simplemente acuden a la Sala de lo Solemne, ahora anclada en Internet, cada vez que ese simbólico tribunal abre una causa literaria diferente.

De lo que trata realmente este Juicio Final es del debate inteligente y ameno sobre las publicaciones de los literatos del patio, a la vez que constituye un original espacio de socialización y promoción de los diferentes títulos que publica Capiro, Sed de Belleza y otras editoriales del país.

Juicio Final Online imita el formato de un juicio, durante el cual se exponen argumentos de solidez literaria sobre el texto acusado, se entrevista a su autor, piden cuentas a testigos que validan y enriquecen el análisis en cuestión y se disfruta la polémica entre abogado defensor y fiscal. De modo que aporta tanto al público de Juicio Final como al autor escogido, quien se nutre de nuevas herramientas y caminos escriturales para próximas entregas.

Y a todo esto se suma la dosis de humor inteligente de que suelen presumir los escritores de la ciudad. Por ejemplo, en la Causa Penal #2, 2021 (Junio): “Carro fúnebre (novela), Ediciones Capiro, 2018”, el narrador Joel Sequeda Pérez recibió la siguiente sentencia:

“Juez: Por el poder que me confiere el CPLLVC declaro (siguiendo al abogado defensor), NO INOCENTE a “Carro fúnebre”, de Joel Sequeda, aunque, por sugerencia de la fiscalía, al chofer-escritor le será confiscada su licencia de conducción y deberá ejercer en adelante el oficio de flautista medieval”.

Otros como Gumersindo Pacheco y Ricardo Riverón también han comparecido a su “juicio final”, desde que el tradicional espacio que acontecía en la librería principal de la ciudad comenzó a circular en la red de redes. Fruto de sus respectivos procesos penales son una rica disertación sobre las obras respectivas: “María Virginia y yo” (Causa # 3, 2021) y “Manías crónicas” (Causa #1, 2021).

Se puede disfrutar, por ejemplo, de acotaciones tan asertivas como estas de la Fiscal Sotolongo a la popular obra de Sindo Pacheco: “Pone en boca de su atolondrado narrador atinadas observaciones acerca del lenguaje de diferentes personajes (la madre, los profesores, etc.), y gusta de asignarle significaciones inusuales a los vocablos (ojos catastróficos, por ejemplo), o de practicar inteligentes rupturas de sistema en los sintagmas nominales, como ese de María Virginia tan flaquita y tan sincera o los viejos son imaginativos y antiguos.”

A la vez que arranca hermosas confesiones en los “interrogatorios”: “Es un joven enamorado. Las personas enamoradas, aparte del amor, lo que más hacen es eso: el ridículo.”, afirma Sindo Pacheco sobre su personaje protagónico, después de lo cual sumado al emotivo alegato de su abogada (Rebeca Murga) nos resulta un verdadero acto criminal dejar pasar de largo la lectura de María Virginia.

Lo mismo sucede con las páginas de Riverón, quienes disfrutamos del debate que generó la Causa #1 después de haber leído “Manías crónicas” nos reencontramos con el texto desde el análisis profundo y pormenorizado que nos propone Sotolongo y que, a veces, aunque juega un rol dominante en esta representación casi teatral de un juicio, pareciera que se permite guiños a la sátira y al divertimento dentro de científicas disertaciones filológicas.

“Hay una pifia rara, una contradicción flagrante entre la crónica “Flipando con la revolución” y la titulada “Otras «perlas» del Club del Poste”, en relación con la posición de los actores en “El beso de la mujer araña”. En la primera, en la página 103, se dice que la citada obra “fracasó porque uno de los actores (Nelson Águila, alias Catibo) se negó a sentarse en cueros sobre las piernas de Ramón Silverio y darle un beso en la boca.” En la segunda, página 122, narrando el mismo suceso se invierten los papeles: Nelson Águila se niega “a «montar» una escena en la que Silverio, en cueros y sentado sobre sus piernas, le estampaba un beso en la boca…” Se dirá que el orden de los factores no altera el producto, pero sí la verosimilitud de las crónicas.”

El juez que preside estos juicios, el narrador Ernesto Peña, nos hizo llegar las siguientes declaraciones en exclusiva para el Portal del Arte Joven Cubano:

“El propósito de este ejercicio es combinar el humor con una crítica literaria de peso, esa que no es solo halagüeña sino que sopesa los valores estilísticos y elementos perfectibles o evidentes defectos de la obra llevada a juicio. Además, buscamos opiniones de otros lectores y sostenemos un diálogo con el autor de cada libro. Aunque se ofrece una “sentencia” conclusiva, en realidad es el público virtual quien tiene la última palabra. En fin, es asimismo una invitación a la lectura, tan necesaria en estos tiempos de pandemia, y un modo serio-divertido de promover las obras del catálogo de nuestras editoriales provinciales (Capiro y Sed de Belleza), y la labor del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Villa Clara…

En el caso de “Clara Santa Soledad”, la última de las obras llevadas a juicio, decidimos enviar una carta a Luis Cabrera firmada por sus propios personajes, que le brindarían su apoyo en ese momento difícil. La crítica, siempre certera, de la fiscal Carmen Sotolongo, invitaba a la corrección del texto… Pretendemos siempre que el lector de Internet se divierta, así que empleamos una suerte de “fustiga riendo”, de la que todos aprovechan: el autor, los críticos, las instituciones, el lector de la obra, los lectores potenciales y los amigos.”

A tono con los tiempos que corren y la necesidad de llegar a todos los públicos posibles, el Juicio Final suscita una tensión que va in crescendo en la medida que avanza el juicio simbólico, por lo que nos ofrece una narración en sí misma, sustentada en inteligentes diálogos y réplicas. Teoría que para nada resulta aburrida, ni siquiera difícil de digerir para un público que guste de la literatura, pero que esté poco educado en el discurso técnico.

Así, entre pinceladas de humor inteligente, pero sobre todo con el análisis de especialistas y voces representativas del mundo del libro en Villa Clara y en Cuba, la crítica literaria encuentra espacio en la red de redes a través de esta iniciativa, la cual agradecen por mucho los usuarios de la página de Facebook del Centro Provincial del Libro y La Literatura en Villa Clara, entre ellos la propia comunidad de escritores y artistas de la provincia, radicados aquí o en otros lugares de la Isla y del mundo. 



Canciones del Muro: «Trova en formato de banda» (+Video)

Canciones del Muro es una joven banda de la ciudad de Villa Clara que apuesta por llevar la canción de autor en ese formato a las nuevas generaciones. Conformada por Ernesto Fabián (vocal), Rafael Pérez (percusión), Flavia Moreno (bajo) y Gustavo Fabregat (guitarra).

La primera vez que supe de ellos fue en la propia peña “Trazos de ciudad” de Ernesto Jiménez Fabián, también director y fundador de Canciones del Muro. Parecía un jueves tranquilo en El Mejunje de Silverio, hasta que comenzó a llenarse de rostros muy jóvenes, y el anfitrión les propuso hacer la peña en uno de los espacios bajo techo del Centro Cultural.

No fue solo la media luz, siempre acogedora de la sala Margarita Casallas, ni la presencia de tantos jóvenes que disfrutan la canción de autor (público habitual de los espacios trovadorescos de El Mejunje), tampoco se reducía a la novedad de una banda emergente en la ciudad. Lo que más trascendía de aquella tarde, al menos para esta reportera, era encontrar la música de autor tan bien interpretada por noveles, casi adolescentes.

Impresionaba la energía que desbordan sobre el escenario, sus composiciones que transcurren por diversos géneros de la canción, así como la visualidad del grupo. ¿Qué los motivaba? ¿Cuánto habían trabajado en solitario, en medio de una pandemia y de exámenes escolares, para regalarnos a los presentes esta grata sorpresa?

Anoté un par de teléfonos, les pedí que me pasaran al móvil sus canciones y, cuando el confinamiento hizo un pequeño oasis, nos volvimos a encontrar. Ellos, tenían el sueño de realizar algunos conciertos en el Bar Revolución, la Peña de la Caña Santa en la Casa del Joven Creador de la Ciudad y en otros espacios; a los que me prometí seguirlos.

Pero la pandemia se hizo sentir otra vez, y cuando creí que de Canciones del Muro quedaba apenas un recuerdo de su debut (aquel) en El Mejunje, las redes sociales me devuelven la oportunidad de disfrutar el talento de estos cuatro mosqueteros. Ahora desde el canal en Telegram y sus páginas en Facebook y Twitter, vuelven a impresionarme piezas como “Abrir los ojos” y «Pirata de Galeón”, además de algunas piezas de compositores como Noel Nicola, Santiago Feliú, Aute y Sabina.

fotos cortesía del grupo

Gustavo

Fue en la peña de La Caña Santa, una tarde de viernes en la Casa del Joven Creador. Ernesto y Gustavo hicieron los primeros planes para tocar juntos.

“Le pedí uno de sus temas para probar, “Sentencia”, y nos gustó mucho el resultado”, afirma Gustavo Fabregat, estudiante de la Universidad Central de Las Villas, un muchacho delgado, de frente amplia y mirada inteligente, “pero necesitábamos más instrumentos, un percusionista, por ejemplo”, y mira a su otro amigo, para que continúe la historia.

fotos cortesía del grupo

Rafael

 Estuve con Gustavo en una banda de rock en la Secundaria, luego comencé otro proyecto en el que tocaba la batería. Cuando me reencontré con Gustavo me invitó a la peña de un tal Ernesto Fabián “Trazos de Ciudad”; Rafael se ríe con picardía, Ernesto también.

Rafael Pérez es técnico medio en Electricidad y en el momento de esta entrevista se encuentra cursando el servicio militar. Continúa el relato:

“En ese momento ellos estaban sin percusionista así que le dije a Ernesto: —Mira asere, yo nunca en mi vida he tocado un cajón, pero si te hace falta yo me busco uno y aprendo a sacarle algo. Y así fue, le saqué algo, comenzamos los ensayos y aquí estoy, me quedé.”

Estamos sentados a modo de círculo en lo que muchos llaman el Malecón de Santa Clara y que no es más que los portales del Teatro “La Caridad”. La ciudad semidesierta parece agradecer este aliento de vida joven, de creatividad, pues nos regala una brisa húmeda que, matizada con la alegría de los muchachos, resulta muy agradable.

“Al principio la idea era acompañar a Ernesto, después él fue hablando con varios músicos para darle formato a la banda”, asegura Gustavo, pero esta vez, tiene los ojos fijos en Flavia, una jovencita rubia y de aspecto delicado.

fotos cortesía del grupo

Flavia

“A Flavia la tenía prevista como tecladista hasta que la vi con un bajo y le dije: ¿qué tú haces tocando el bajo?”, afirma Ernesto, abraza a su amiga que se encoge de hombros, y continúa: “Me dijo que estaba aprendiendo. Comenzó a incorporarlo a mis canciones y me pareció genial.”

“Así fue como la cara bonita de la banda de pronto se convirtió en la chica “dura” del piquete”, interviene Rafael. Flavia se sonríe también, aparece una lloviznita intermitente como si llegara a participar de aquellas bromas juveniles. Se hace silencio y comienza su parte de la historia la estudiante de fagot de la Escuela Provincial de las Artes.

“¡Imagínate! A los quince años pedí de regalo un bajo y comencé a aprender sola. Estuve como seis meses buscando personas que me ayudaran, conseguí algunas plataformas digitales, hasta que di con Andrés Olivera de La Trovuntivitis, y luego con Ernesto, quien me ha ayudado mucho.”

“Me llamaba la atención sus letras y la música que hace Ernesto Fabián, que es fuera de lo común porque en la actualidad no hay muchos jóvenes que puedan salirse de lo popular. Es un muchacho que rompe con muchas reglas de todo lo tradicional, de la armonía del solfeo, por ejemplo, que son cosas teóricas que uno las ve en la escuela, pero es emocionante ver que en la práctica suena bien.”

—¿Por qué el bajo?

“El fagot es un instrumento armónico que, en formatos grandes, los demás instrumentos le quitan importancia y eso es lo que yo busco en el bajo que es un instrumento que sirve de colchón a las otras melodías, pero sí se siente. Me gusta sentirme importante”.

“Yo soy la representación femenina, ellos dicen que soy la cara del grupo, con un instrumento que generalmente lo tocan los hombres, aunque ya no es tan raro ver a una mujer bajista.”

Se escucha un ladrido a mi espalda. Un perro muy bonito nos ha perseguido y también se sienta en el coro, tan cerquita de mi vasito con café que me da miedo acariciarlo porque si estira las patas delanteras…

—¡Canelo! —le dice Ernesto Fabián y me tomo el café de un gesto, antes de que se levante y empiece a restregar su cuerpo peludo con los presentes.

fotos cortesía del grupo

Ernesto

“A los 14 años compuse mi primera canción, y los 16 me atreví a cantar en público, o sea, ante mis padres, quienes me dieron el visto bueno para presentarme en escenarios más grandes”.

Afirma Ernesto Fabián que fue precisamente, “Sentencia”, la primera pieza que considera digna de divulgar entre sus amigos y familiares. La primera también que hizo acompañar por la guitarra de Gustavo.

Desde entonces se ha presentado como cantautor en diversos espacios de la ciudad. Integra la Peña de La Caña Santa de la AHS, fundó su propio espacio en el Centro Cultural “El Mejunje”; y entre las presentaciones más recientes figura el Festival Romerías de Mayo de este año, en Holguín. Sin embargo, Canciones del Muro parece ocupar sus sueños y su tiempo creativo, en modo muy especial.

“En mi mente la música que hago estaba diseñada a sonar como banda, con más instrumentos…”

“Yo escucho un disco a guitarra y voz de arriba abajo y es como que me aburro, como que no estoy disfrutando y a veces me pasaba eso con mis propias canciones.” Hace un pequeño silencio, mira en derredor y afirma: “¡Hasta que los fui encontrando a ellos!”

Canciones del Muro

“Son las canciones de un trovador, arregladas en un formato de guitarra eléctrica, bajo y percusión”, comenta Gustavo, quien agrega que los arreglos los hacen entre todos, pero estos son mínimos, “es un acompañamiento en base a lo que hace Ernesto”. Por su parte, el compositor considera que desde que empezamos mis canciones han tomado un camino que me gusta, ¡ni siquiera sabíamos que podíamos lograr esa energía!”

Y es que en sus presentaciones este cuarteto imprime una fuerza a la canción de autor que coquetea con la visualidad de sus integrantes, enjundia de juventud (ninguno sobrepasa los 25 años de edad) y creatividad. Asimismo la sonoridad de la banda está marcada por muchas influencias, o lo que es igual, por las preferencias musicales de sus integrantes:

“Flavia tiene una formación académica en el fagot que, aunque el bajo lo aprendió por sí misma, pues esta formación también influye en la banda”, apunta Ernesto, aunque ella afirma que en su reproductora “puedes encontrar cualquier cosa, lo mismo trova, que rock, que jazz alternativo, mientras que sea buena música.”

“Tenemos algunos arreglos con fagot, con guitarras, con cuerdas de acero. Somos muy abiertos a lo que llegue y suene bien, desde Santiago Feliú a Sternberg”, insiste el cantautor. “Para mí el acompañamiento más grande a la canción de autor es Habana Abierta. Es casi imposible no sonar como ellos.”

Gustavo por su parte considera que, aunque se siente tentado por el jazz, él y Rafael aportan sus experiencias con el rock “y básicamente la tendencia del grupo es a sonar más fuerte, así más metalero; aunque sea un son. Por supuesto, siempre hay que tener cuidado con lo que canta Ernesto, que es trovador, y la sonoridad que él le da a los temas, pero es que simplemente hay temas que con poner los instrumentos ya suena fuerte, por ejemplo, Sentencia.”

“Pirata de Galeón es un guaguancó y yo le cogí miedo. Pero salió bien”, argumenta Flavia y atribuye el éxito que han tenido a la libertad creativa que brinda Ernesto Fabián, una vez que les entrega sus canciones: “Nunca nos ha dicho eso lo hacen así, sino que nos da la oportunidad de crear y es como mejor funciona y va a funcionar, porque al final suena como una unidad”.

Según este trovador, el formato de banda les gusta más a los jóvenes: “Santa Clara es una ciudad acostumbrada al trovador con su guitarra, nosotros tenemos un formato que la gente no está acostumbrada a ver y creo que esa es una de las cosas que llama la atención.”

Todos coinciden en que lo más llamativo de la banda es “la buena vibra”. “Nos llevamos muy bien”, dice el director, “Cuando hay peña ensayamos una semana entera y, en concierto, dos semanas; y aunque la dinámica del grupo, sobre todo en estos tiempos es que trabajamos mucho a modo individual, nos reunimos por cualquier cosa.”

“¡Juntos somos una bomba!”, concluye decidido Rafael, el resto asiente y Canelo comienza ladrar, otra vez.

Sueños, más allá del muro

Entre acordes, lloviznas y ladridos transcurría aquel encuentro, terminábamos de cantar a coro aquel “dato falso” de Noel Nicola, cuando comenzaron a emerger los sueños de la primera juventud, esos que alientan otras preguntas:

—¿Qué les preocupa como generación?

“Abordamos la temática social —dice Ernesto—, por ejemplo, tenemos montado un tema fuerte dedicado a los perros y a los animales callejeros, pero… de mi generación en específico me preocupa que quieren hacerlo todo muy rápido.”

“Hay que sentarse a meditar, a pensar. Muchos llegan a un concierto y encuentran a un trovador solo, con su guitarra y sus canciones inteligentes, y se van, yo no me voy. Hay que escuchar que nos quiere decir esa persona. ¡Hay que tener paciencia para escuchar!”

—¿Qué canciones no cantarían?

Flavia contesta sin pensarlo dos veces: “Yo no cantaría nada que discrimine a la mujer, porque últimamente hay mucha tendencia a eso.”

“Al ser humano a modo general”, añade Ernesto.

“También hay que tener cuidado con el hecho de hacernos entender, porque hay quien se ubica en un punto superior y hacen una canción, sí muy inteligente, pero no comunica, no me dice nada porque ofrece una enseñanza desde un punto de superioridad,” sostiene Gustavo.

El guitarrista defiende la necesidad de comunicarse con los demás jóvenes, pues considera que el “truco” de atraer tanto público a sus presentaciones radica en “no pretender hacer lo mismo que se hacía antaño y lograr los mismos resultados hoy”.

“Ahora mismo están las redes sociales, todo te brilla mucho y va muy rápido. Hay que actualizarse, nosotros tenemos el canal de Telegram, YouTube, en WhatsApp. Y una comunidad en Facebook. Allí la gente nos comenta y hay un intercambio.”

—¿Cuánto sienten que han crecido desde que fundaron Canciones del Muro?

“En lo personal he crecido mucho en la banda, porque hasta al otro día veía un cajón y no sabía qué hacer con él, y también en cuanto al conocimiento de ritmos cubanos”, reflexiona Rafael; le sigue Flavia.

“Ha sido mi debut con el instrumento que me gusta, la oportunidad de tocar el bajo en banda, ni siquiera había salido a la calle con él, nunca. Pero, además, las canciones de Ernesto no son fáciles, tienen muchos cambios, lo mismo en el ritmo, que en los acordes.”

Sobre esto afirma el compositor: “Cada canción es un reto, no repetirme, tratar de ser original y tratar de darle la fuerza para que la canción llegue más lejos en la sensibilidad de la gente. También he aprendido que se puede lograr la potencia que uno quiere y la que uno no quiere, una visualidad en escena y una energía, como usted dijo, cualquier cosa mientras estemos unidos, como amigos, y trabajemos duro por nuestros sueños”.

—¿Cuáles son ahora mismo esos sueños?

“Grabar un disco que llegue a todo el mundo”, dice Ernesto, y “tocar en todos los lugares”, añade Rafael. “Ganar una beca de la AHS”, apunta con firmeza Gustavo. Estos y más deseos lanzan al viento, en dudoso tono de broma, hasta que discurren hacia la belleza de la música:

Flavia es la primera:

“Como músico me gustaría fusionar trova, jazz, música sudamericana. Pero este es un proyecto que realmente tiene futuro. Tú escuchas una canción de Ernesto Fabián sola y la escuchas con la banda, y te das cuenta de que esto es genial. Él nos ha dado oportunidades, pero nosotros también le hemos aportado”.

Ernesto afirma con un gesto el planteamiento de la bajista.

“Realmente quiero que el público cante mis canciones, pero que sepa lo que está diciendo. A mucha gente se les pegan las canciones y no saben qué quieren decir las palabras, por eso siempre trato de hacer el chisme, doy el camino y cada cual lo interpreta.”

“Seguir siendo amigos, siempre”, afirma Gustavo, y las cuatro cabezas asienten convencidas de que nada podría impedirlo. Canelo comienza a ladrarle a su dueño, quizás para avisarle que están por caer los chubascos, pero ellos, al parecer, lo interpretan como un apoyo más a sus metas, porque se han puesto a cantar otra vez.  



Alcanza otra eternidad la trova santaclareña

Tararee. Cante. Afina su guitarra. Está por comenzar el concierto.

Disfrútelo. Emociónese. Conviva.

¿Quién puede decirnos que no sea la vida una canción…?

                                                                                Geovanny Manso 2011.

Vivir en Santa Clara, a tiempo de ser joven y con el alma abierta a la belleza, te hace susceptible a la trovadicción. Una afección que se adquiere en universidades, escuelas becadas, portales bañados de luz de luna o en los bancos del parque Vidal; pero que se adhiere a tu sistema inmunológico cualquier jueves pasadas las 11 de la noche en El Mejunje de Silverio.

Ese es el “jueves de la trova”, oficialmente bautizado en el “Centro Cultural” como “La Trovuntivitis”. Pero ya no es el único espacio institucionalizado para disfrutar y compartir “tragos y trova”; sino que la propia casa de la Asociación Hermanos Saíz ofrece en tiempos de normalidad (ahora online) “La Hora de la Mameyes”, con el talento del grupo de trovadores jóvenes “La Caña Santa.”

Así, la Trovuntivitis y La Caña Santa son los dos proyectos representativos de la canción de autor en la ciudad (no los únicos, la ciudad cuenta con otros jóvenes cantautores que no integran estos proyectos). Hasta el momento la producción musical de sus integrantes ha devenido especial arsenal de letras y acordes inteligentes que jóvenes y amantes del género tarareaban y se trasmitían de memoria, vivos en la preferencia de su público y en el ambiente cultural de la ciudad.

Sin embargo, la editorial Sed de Belleza nos regala este año un nuevo acercamiento a esa poética colectiva. Acompasada en acordes de guitarra, pero ahora también rubricada en papel, para que podamos manosear cada letra; y regodearnos en el lirismo de cada verso. Y es porque en estos tiempos de confinamiento el sello de la AHS en Villa Clara saca a la luz “La Otra Eternidad”, un cancionero que resguarda para la posteridad temas inolvidables, representativos ya de la novísima trova gestada en el centro de Cuba.

La edición y diagramación de este Cancionero de la Trova Santaclareña corrió a cargo del narrador Alejandro Hernández, Licenciado en Pedagogía por la “UCLV” y actual director de Sed de Belleza; quien nos propone un viaje por la obra de unos 23 cantautores ordenados según su fecha de nacimiento, desde los consagrados de La Trovuntivitis hasta la joven vanguardia artística que integra actualmente el proyecto La Caña Santa. Para concluir con el dúo Círculo de Tiza, porque, aunque son fundadores de La Caña Santa, ellos defienden una línea de interpretación sui géneris que “supone la ejecución de géneros propios del panorama musical de Estados Unidos y Canadá (…) aunque con reminiscencias de la influencia que aportó el movimiento de la Nueva Trova en Cuba.”

Dicho orden cronológico no es ingenuo ni gratuito en ningún sentido, sino que permite al lector avanzar en el gran relato que puede ser la comunión de dos generaciones de cantautores, los momentos de continuidad y de fractura que ha experimentado la forma de hacer canciones que tuvo su primer momento cumbre con el Trío Enserie (Levis Aleaga, Rolando Berrío y Raúl Cabrera); y que ha venido enriqueciéndose con nombres ya inscritos en el pentagrama nacional como Leonardo García, Diego Gutiérrez, Alain Garrido, Yaíma Orozco, entre otros. Hasta adentrarnos en las apasionantes propuestas de Yeny Turiño, la más joven de los cantautores reunidos en este libro.

foto tomada de cubadebate

Cada uno de ellos aparecen identificados por una breve reseña que antecede a las letras de sus canciones, así como por la caricatura hecha a lápiz de Stephanie Rivero Toledo, recién egresada de la Academia Provincial de las Artes de Villa Clara. 

Para la selección de las piezas el compilador confiesa que tuvo en cuenta “ciertos temas imprescindibles por la popularidad y reconocimiento que han alcanzado en quienes escuchan esta música inteligente, y también otros que portan una belleza poética y una factura artística asombrosa.” Así encontramos temas ya clásicos (incluso entre adolescentes) junto a otros que no por ser poco difundidos son menores, todo lo contrario, ensanchan nuestros sentidos hacia el verdadero gozo estético.

“… porque ya eres tarde de agua

eres estruendo, aire, lágrimas y recordarte

parece un aguacero.”

Allí, en La Otra Eternidad, nos aguardan Parece un Aguacero, de Levis; Olor de Roly; La Casa, esa canción de Raúl Marchena que describe a El Mejunje; Los Giros, compuesta por Yúnior Navarrete; la belleza exquisita que nos regala Leonardo en su “Mi primer bolero”; “El Son de Eliodoro” con que nos despabila Yordan Romero, y más.

La moringa es según Bartolo…

Como la sangre del toro.

La moringa es según la ciencia…

Es salud pa´la consciencia.

La moringa es aquí en Cuba…

Para la enfermedad la cura…

Releemos “La Moringa” que tanto nos hace reír una vez que Yatsel Rodríguez sostiene el micrófono; el vigoroso “Tocadiscos” de Yeni; entre tantas melodías populares. Pero también redescubrimos la savia negra (afro) de Yuri Giralt; la ternura con que Amaury Muro aborda géneros tradicionales; la fuerza autoral de Leodanys Castellón desborda imágenes como “le faltan velas al alma”; y las letras cargadas de contenido social que defiende Círculo de Tiza.

Todo esto lo describe el prologuista, Yordan Romero, al afirmar que:

“Estas canciones recorren disímiles géneros musicales, incluso foráneos, y muestran diversidad en cuanto a forma poética, estilo e influencias. Constituyen un ejemplo genuino de la mejor canción cubana contemporánea, que, por supuesto, no se agota en estos textos ni en estos compositores.” 

Ante lo cual vale regodearse en los versos de Alain que dan título a la presente compilación: ¿Y qué más se necesita para escuchar/ leve el zumbido de un ciclón/ avecinando otra eternidad/?

Antecede a La Otra Eternidad: Cancionero de la Trova Santaclareña, el libro de ensayo La Vena del Centro: Trova Santaclareña, escrito por Alexis Castañeda Pérez de Alejo, también publicado por Sed de Belleza en 2010. Este último parte de las primeras descargas que se realizaron en Santa Clara en los años 40, pasando por la trova tradicional, la nueva trova y aterriza finalmente en La Trovuntivitis. Si bien Castañeda nos devela en su estudio la Santa Clara bohemia destinada a una guitarra y un acorde poético en sus madrugadas, Yordan Romero dota a este cancionero de un prólogo que parece continuar la historia hasta el presente.

Nos preguntamos entonces: ¿qué novedades nos traerá la Editorial en los próximos diez años, si en esta última década tanto ha crecido el movimiento trovadoresco en Villa Clara? Queda la puerta abierta para los ensayistas. Por lo pronto, este cancionero de la trova santaclareña probablemente exigirá nuevas reediciones a Sed de Belleza, una vez que la vida retome su curso, aquí en el centro de la Isla; y los trovadictos oriundos y adoptivos le tomen el pulso a la ciudad.




De fiesta la comunidad hip hop

Desde Santa Clara se proyecta hacia el mundo el VI Festival de música y cultura Hip Hop “10 de 2”, que concibe como plaza principal la red social de Facebook así como los canales en YouTube de cada uno de los participantes, entre otras alternativas de divulgación e intercambio que ofrece la red de redes durante el actual periodo de pandemia.

Hasta este 20 de junio se desarrolló la cita, la cual contó con la participación de reconocidos músicos de la provincia y de toda Cuba, pero también con un alcance mayor que ediciones anteriores en cuanto al intercambio con músicos extranjeros, debido a su modalidad online. Así lo confirma el presidente del comité organizador del evento Rafael Sotero Águila (Rafa de la Santa):

“Muchas personas enviaron clips, así como presentaciones en vivo firmadas por ellos mismos. Artistas cubanos con proyectos muy interesantes como El Tanque, Laurita (la única rapera de Villa Clara), Chico Pro, Malas Costumbres, entre otros de Holguín, Guantánamo, La Habana, principalmente. Pero también se contó con artistas de Puerto Rico, Colombia, México y otros países, lo cual le da mayor diversidad al festival. De Puerto Rico nos llegó como sorpresa especial un campeón de Bilbox, género muy poco difundido basado en generar sonidos con la boca, incluso sonidos electrónicos, de efectos.”

Comenta Rafa de la Santa que este festival fue más allá de la presentación de videos clip, grabaciones de conciertos o presentación de piezas musicales. Incluyó el debate, la divulgación de audiovisuales, y la presentación de bibliografía relacionada con la identidad cultural que determina al hip hop.

“Se proyectóen la red un corto de una academia de arte estadounidense que sostiene un trabajo comunitario muy interesante con jóvenes desprotegidos por sus familias. Acogen a los muchachos en esta academia donde imparten hip hop como teoría y arte, la danza, la manera de expresarse el hip hop a modo general; y las artes marciales.

“La idea es darle una mayor visibilidad al género, contrarrestar el desconocimiento y los prejuicios.” Por su parte, Sotero Águila pone a disposición de su público el clip Repartiendo Luz, premio en el Festival Cilp-Covid, que se produjo con el auspicio de la beca El Reino de este mundo, de la propia Asociación Hermanos Saíz.

El jefe de la sección de Musica de la AHS en Villa Clara también nos acerca a esta pieza y su audiovisual que tanto agradecen los amantes del género en la ciudad.

“Colaboré con la producción y el diseño. La dirección estuvo a cargo de El Yuca (Raúl Ernesto Gutiérrez). Trabajaron actores de la Compañía Teatral Mejunje; y un artista plástico que también actúa en el video, Luis Miguel Pérez.

“Por los colores que usamos se puede decir que el video clip trabaja sobre la estética pop. Narra la historia de cuatro personajes en circunstancias al límite (alcoholismo, suicidio, instinto de asesinato). El tema es un llamado a convertirnos en personas mejores, y esto se simboliza con un destello (parpadeo de luces) que hace reaccionar a los protagonistas.”

“Yo tenía tres temas en mente que quería visualizar; Ya pasó, que cierra el documental Brigada, Performance y Repartiendo Luz. Los otros dos ya tenían su audiovisual, además, el público siempre manda, y el público siempre estaba pidiendo ese tema.”

Rafa de la Santa, al igual que otros músicos que se alistaron al festival villaclareño “10 de 2”, considera que el hip hop es una comunidad cultural, “una vez que dentro del mismo género tú englobas tantas cosas como su baile específico, un discurso propio y social que genera cambios e incluso una manera de hacer artes plásticas, como es el grafiti.”



La diversidad sale a escena en “El Mejunje de Silverio”

Mayo, el de las flores que se abren espléndidamente en su variedad de colores con su ternura materna, los días soleados y las tardes húmedas que invitan al romance. El mes de los campesinos que se preocupan más por cultivar la tierra que su propia persona y conviven con el (falso) estigma de lo feo.  

Pero este mayo de 2021 trascendió en el Centro Cultural El Mejunje de Santa Clara con un especial sabor a teatro aderezando su habitual arcoíris de la diversidad. Y es que bajo el lema “En El Mejunje Juntos y Revueltos”, se dieron cita profesionales y aficionados de las tablas quienes llevaron un mensaje de inclusión y pluralidad a todos los que, distanciamiento mediante, se acercaron al centro. También fueron socializados contenidos y mensajes sobre este tema en la red de redes.

Porque así de hermoso, bucólico, cándido y florido, mayo es también el mes en que miles de personas de toda Cuba se pronuncian por la aceptación total de todos y cada uno de nosotros, sin que interfiera en esto, por ejemplo, la forma en que nos expresamos sexualmente.

“Tolerar es consentir lo que no me queda más remedio, la batalla es la aceptación”, afirma Ramón Silverio, quien desde aquí capitanea diversos proyectos en favor de la comunidad LGBTIQ, especialmente por el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia (IDAHOT).

Solo que este año la fecha primaveral llegó otra vez aparejada de condiciones epidemiológicas precisas, pero también de una especial circunstancia, ya que hace apenas unos días fue presentada la comisión encargada de elaborar el proyecto de un nuevo “Código de las Familias” para el país.

En este contexto tienen lugar durante todo el mes y más allá de los límites de calendarios, las Jornadas Cubanas Contra La Homofobia y La Transfobia a lo largo y ancho de Cuba, y en el caso de Villa Clara ha tenido como sede principal la Sala Margarita Casallas de “El Mejunje de Silverio”.

Allí se presentaron obras de teatro de pequeño formato y documentales para público reducido, siempre en horas de la tarde. En el caso del teatro, entre otras fueron programadas las producciones: No importa, El vendedor, Si puedes tú con Dios hablar, Después del baile y Una química parodia, esta última generó gran expectativa.

Perfil en Facebook de «El Mejunje»

 

“La química Parodia es el mismo texto, pero la primera noche lo interpreta una mujer quien expresa problemáticas de género, y la segunda noche le da vida al mismo unipersonal una mujer trans, por lo que la puesta toma otros matices”, explica Silverio.

Según se expone en el programa redactado por Alexis Castañeda, promotor del centro, estas obras integran el repertorio de la Compañía Mejunje, “y excepto Después del baile, todas las demás han sido concebidas durante la etapa de confinamiento impuesta por la Covid-19.”

Sobrecogía al público el estreno de los audiovisuales: “No te dejes vencer” y “Zona Rosa”. El primero –explica el programa– realizado sobre el texto homónimo del poeta Frank Abel Dopico y en la voz de Ramón Silverio.

Zona Rosa por su parte recoge las múltiples presentaciones de este espectáculo de transformistas por diferentes municipios y asentamientos de la provincia, su vinculación con el público y la reacción del mismo ante tan inusitada presentación.

Dos hermosas entregas que logran esa unidad dramática entre texto, imagen y sonido, elevando el alma hasta dimensiones infinitas. O calando tan hondo en nuestra humanidad, que hace resucitar un ser bondadoso y genuino en nosotros mismos. Todo esto sin exagerar la lágrima, desde un ejercicio, por supuesto, dolido y triste, pero consciente.

Cada uno en su poética, No te dejes vencer, con una metáfora de amor bondadoso, de espacio vital compartido, suerte de testamento del poeta querido (Dopico), validado en la voz del Maestro de Juventudes (Silverio), con la música de un trovador tan popular como Roly Berríos, y los planos habituales (locaciones) de la Casa (El Mejunje); pareciera un himno ineludible, “No te rindas”, o …¿alguien se atrevería a transgredir una orden así, con semejantes credenciales?

Tomada de internet

 

Zona Rosa, más vivencial, nos convoca, por supuesto, a la no discriminación de personas homosexuales y transexuales, a entender además el transformismo como una forma de expresión artística no exclusiva de homosexuales. Pero más que esto, convida a asumir la vida, a ser valientes, tomar decisiones y encontrar el mejor modo de hacer convivir nuestras diferencias con las del resto, desde una aptitud abierta y, ¿por qué no?, desde la estética y la libertad mental que provee el arte.

Pero otro dato curioso de la jornada santaclareña “Juntos y Revueltos” es que en general, tanto los materiales audiovisuales como las puestas teatrales, abordaron el tema de las diferencias y la discriminación por diversos motivos. Es decir, en ningún modo estuvieron circunscritos a la temática de identidad sexual y de género, sino que el espectro fue amplio y así lo corroboró en exclusiva para el Portal del Arte Joven Cubano el propio Ramón Silverio:

“Hemos podido hacer muchas cosas por la diversidad. Juntos y Revueltos comenzó con No importa que trata temas de la amistad. Si puedes tú con Dios hablar, por ejemplo, es una mirada hacia los ancianos.”

También, el actor William Rodríguez Alemán, quien encarnó a un campesino sabedor de historias en el El Vendedor, dice que esta puesta, diseñada especialmente para el público infantil, tributa a su modo, al pronunciamiento por la aceptación de la diversidad de esta jornada.

“Es la diversidad de culturas y de categorías sociales, porque yo me imagino que la guataca y el machete son de cierto rango cada uno, y en ese noviazgo se manifiestan las diferencias. Por otro lado, son pocas las obras de teatro que hoy día abordan el tema de la vida del campesino, que al fin y al cabo son las raíces de nuestro país, quizás porque ingenuamente les parece poco atractivo a los directores y no es así, o no tiene que resultar así, para el público receptor.”

Foto tomada de Facebook

 

Entonces, y a propósito de estas exposiciones puede traerse a colación las palabras de Manuel Vázquez, subdirector del Cenesex: “Las Jornadas entran en sintonía con la misión del Cenesex, que por más de 30 años ha generado procesos de erosión de estereotipos que funcionan como obstáculos para la garantía de los derechos relacionados con las sexualidades”, dijo en conferencia de prensa (Cubadebate).

Y, por supuesto, ante la coyuntura de un nuevo “Código de las Familias” para nuestro país, “Juntos y Revueltos” invitó a la reflexión sobre el tema con intervenciones del propio Ramón Silverio en un conversatorio realizado en la Sala Kokorioko del Centro Provincial del Libro y la Literatura

Concluye el director de “El Mejunje”: “Si la pandemia nos deja, intentaremos llegar a diversas zonas y lugares buscando la aprobación de este código de familia”. Ese mensaje parece alentador; pienso, veo desfilar los actores que han terminado en sus camerinos. No sé de dónde salen unos acordes que nadie más escucha:

Ámame como soy, tómame sin temor, tócame con amor, bésame sin rencor, trátame con dulzor, mírame por favor…

No sé por qué siento que estos imperativos melódicos de Pablo Milanés acarician la tarde en “El Mejunje de Silverio”, la casa de todos.



Santa Clara, “Ciudad Letrada”

Los literatos de Villa Clara no se rinden en su afán de llevar a la ciudad cosmopolita del centro mensajes de esperanza desde el mundo de las letras; esta vez mediante el Primer Festival Literario Ciudad Letrada que tuvo lugar en la librería “Pepe Medina” de Santa Clara.

Valiéndose de altavoces situados en los portales de la institución con vista al parque central, los escritores ofrecieron a transeúntes y a su público habitual una muestra de las obras gestadas durante este período de confinamiento; muchas de estas vieron la luz como parte de las presentaciones de los sellos editoriales Capiro y Sed de Belleza durante el también reciente Marzo Literario.

Así, sin desatender el protocolo sanitario establecido, sucedieron cada uno de los siete días de esta letrada semana de abril (del 13 al 17) en que volvimos a disfrutar de espacios y especialistas habituales en la “Pepe Medina”. Tales como: “Hablar de Poesía”, conducido por la experta Carmen Sotolongo; “La Buena Pipa”, por el narrador Lorenzo Lunar, así como “Viajera Peninsular” dedicado a la décima y conducido por el propio organizador del evento, Otilio Carvajal.

Además, el periodista y ensayista Luis Machado Ordetx moderó el debate sobre crónica, ensayo y testimonio: “Testar con la testa” y la literatura para niños y jóvenes tuvo su momento importante al cierre del festival, con la guía de Mildre Hernández Barrios, entre otras destacadas personalidades del género.

Conversatorios, lecturas y debates especializados de los diversos géneros que cultiva la comunidad literaria del territorio aglutinaron tanto a plumas reconocidas nacionalmente como a la joven vanguardia artística. Toda esta actividad de promoción acompañada de una organizada venta de libros.

Como un especial aporte desde el plano espiritual e intelectual a la lucha contra la propagación de epidemias nos llega la primera edición de este evento que según su promotor “siempre, todos los años, como no va a estar dedicado a ninguna personalidad en específico, vamos a dedicarlo a la lucha contra algo que impacte negativamente en esta hermosa ciudad villaclareña que vivimos todos.”

Ciudad Letrada, es otro importante regalo que reciben los amantes de las letras de manos de quienes hacen posible el Centro del Libro y La Literatura en Santa Clara, una urbe que no ha parado de regalarnos oportunidades de crecimiento cultural mediante alternativas de este tipo u online, en estos tiempos, en que la Covid-19 ha cambiado el modo tradicional de hacer arte y literatura.

 



Mairyn Arteaga: «Creo que las historias me buscan a mí» (+poemas)

“Mairyn habla poco y hace mucho”; así definen sus compañeros de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) a una de las voces jóvenes del periodismo cultural en Villa Clara.

Desde que se graduó de la Universidad de La Habana, Mairyn Arteaga Díaz ha reportado el acontecer cultural de esta central provincia para la ACN, el Grupo Guamo, donde trabaja actualmente, y otros espacios.

Si bien la frescura de sus 29 años se traduce en su hacer y su persona se aviene con la sed de los imberbes que le entran con ganas a la profesión, quienes la conocen o la leen coinciden en ese algo más que habita a la reportera.

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Y es que detrás de sus espejuelos ocasionales, su andar casi en solitario, su joven apariencia y su discreción a prueba de bala, emergen en ella la autoexigencia y el olfato de los periodistas viejos. Quizás porque a Mairyn la noticia comenzó a quemarle los dedos desde la infancia.

“En quinto grado decidí que quería ser periodista, porque me gustaba mucho escribir, incluso cuando tenía que redactar composiciones largas trataba de imitar la estructura de los textos de los periódicos. Y eso fue algo que mantuve todo el tiempo hasta la vocacional.

“Al principio lo que me atraía era el hecho de no estar encasillada en una oficina ocho horas, pero el periodismo para mí ha sido mucho más que esto. Es una profesión que te exige casi estar en constante movimiento, además de que te permite vivir otras vidas ¡Eso es lo que más me atrae aún! Ponerme en el lugar de otras personas y a veces vivir un poco a través de ellos para poder contar sus historias”.  

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Trabajos suyos han sido replicados por diversos medios como la revista Bohemia, Radio Habana Cuba, La Jiribilla, Cuba Sí, Adelante, Periódico de Mayabeque, Tiempo 21. Varios medios nacionales y extranjeros, impresos y digitales, entre ellos Cubadebate y La Calle del Medio. También se ha desempeñado como escritora del programa radial Hablemos, de la emisora CMHW. Egresada del Taller de Técnicas Narrativas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Mención en el Concurso de Periodismo Cultural de la revista Caimán Barbudo del año 2016, con la crónica Abuelo Risei. Pero el primer momento importante de su carrera estuvo marcado desde el día que eligió su tema de tesis.

“Yo fui con un grupo de amigos a conocer la Isla de la Juventud en abril de 2012, cursaba el tercer año de la carrera. Una de las salas que sirven hoy de museo en el Presidio Modelo está dedicada al encierro de los japoneses, alemanes e italianos durante la Segunda Guerra Mundial, algo que yo no sabía, que se me quedó archivado. Cuando me pidieron un tema de tesis, aquel recuerdo me halaba. Al principio tuve mis dudas porque tenía que entregar una estrategia de fuentes para que me aprobaran el tema y yo no tenía ni idea de cómo encontrar a los descendientes vivos de esas personas. Había pasado mucho tiempo del holocausto, pero no me importó, sentí que debía hacerlo, y como soy testaruda…”

«En la Isla de la Juventud hubo un samurái». Así comienza la primera crónica del libro La Isla de los Confinados, Ediciones Sed de Belleza, 2016, en el que la joven periodista de Villa Clara narra, con intimidad y elocuencia, la triste epopeya de nipones confinados en el Presidio Modelo durante la Segunda Guerra Mundial.

“Fue un poco difícil el hecho de tocar un montón de puertas, de tratar temas sensibles y hurgar en momentos de sus vidas que a lo mejor ellos no querían contar y más a una extraña, pero fíjate, aunque al principio me recibieron un poco recelosos, todos me abrieron las puertas, sí hablaron y me contaron hasta donde sabían, y yo les agradezco muchísimo que confiaran en mí.”

En el libro aparecen 20 crónicas y 19 familias niponas, de una se narran aparte la historia de la madre y del padre, pero Mairyn entrevistó a muchas más personas. “Algunos conservan recuerdos mínimos de aquellos momentos porque eran muy pequeños o no habían nacido aún, otras fuentes se negaron a contar las historias completas, o al menos a que fueran publicadas, pero ayudaron a entender un poco más todo el hecho”.

“Con muchas historias me conmovía, incluso lloraba, ¡uno se siente como más viejo después que pasas por algo así!

“Pero cuando salió La Isla de los Confinados ellos se quedaron agradecidos de que hubiese decidido mirar hacia esa parte de la historia que al menos para ellos es importante.”

Este, el primer libro de Mairyn Arteaga, nacido de su tesis de diploma, no solo ha sido acogido con beneplácito por críticos, lectores y protagonistas; sino que resultó una marca en el estilo de futuras entregas para La Jiribilla, Bohemia, La Calle del Medio o el Caimán Barbudo. Periodismo investigativo que prefiere exponer los hechos, así como quien cuenta desde los artilugios de la literatura la realidad misma, ¿y por qué no? si al fin y al cabo estas vidas que ella nos relata, superan por mucho la ficción.

“Es que yo creo que a mí las historias me sorprenden, un poco. De pronto estoy en un lugar y permanezco muy atenta a las cosas que puedan surgir en los alrededores. Si voy a una cobertura no me encasillo en la cobertura, sino que intento ver lo insólito. Pero no es que ande buscando un tema para escribir, sino que yo creo que ellas, las historias, son las que me buscan a mí.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Además de tu libro te ha pasado esto en otras ocasiones?

“Bueno, yo soy de un pueblecito en las montañas de Artemisa, llamado Niceto Pérez (Rancho Mundito); pasé toda mi infancia escuchando hablar de los acuáticos que creen en los poderes curativos del agua. Se sustentan con lo que sean capaces de producir con sus manos y no beben agua que no sea del arroyo.”

“Llegó el momento en que yo dije, ¡ya, esto lo tengo que hacer!”

“Los acuáticos viven en un pueblo mucho más intrincado, donde el carro entra cada tanto, cuando no está roto. Sin las cosas que traen el desarrollo y que según ellos llevan a la destrucción del hombre, como, por ejemplo, la electricidad. Fui hasta allá y conté un poco de su historia”.

“Para mí es el mejor modo de hacer un periodismo más ameno, más cercano y de que la gente se reconozca en mis textos. Impacta más el hecho de que cuentes la historia como una historia y que no te lo pongas así como muy lejos de ti, sino que hagas que la gente se sienta cerca de esos hechos, tocar la piel de las personas más que quedarte en cifras y en la mera información.”

¿Qué aportó tu pueblecito a tu sentido social?

“Yo creo que es eso que los pueblitos tienen, todo el mundo se conoce, la gente es más cercana, y el hecho de no creerte por allá arriba de las personas, de sentirte parte de la gente, de diluirte en inframundos y capas, ser una más. Yo creo que sí tiene que ver.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Sin embargo, cuando te graduaste comenzaste a trabajar en la Agencia Cubana de Noticias y allí permaneciste durante seis años haciendo un periodismo que exige inmediatez, productividad, lenguaje informativo…

“No sé si es una virtud, pero me gusta desdoblarme, sentirme como el agua que se adapta a los recipientes y a sus formas. Y así llegué a adaptarme al ABC de la Agencia como mismo hacía un reportaje con vuelo literario, servicio especial para Bohemia. ¿No sé si es que no soy buena en ninguna de las dos cosas?”

Se ríe casi nerviosa, “¡bueno!, la verdad es que cuando chiquita era gaga y tartamuda –un poco–, pero cuando cantaba no se me trababan las palabras y así descubrí que hablando rápido tampoco. Así que se me convirtió en un hábito y por eso siempre he sido de leer muy rápido, también escribo muy rápido, ¡ah!, y hablo rápido. Quizás esto me ha sido útil para procesar información, hacer transcripciones… y cumplir con las normas mensuales de medios como la ACN”.

Se vuelve a reír, bebe del té rosado –de flor de Jamaica– con miel que ha preparado para ambas y continúa.

“Además, en Cuba escasean mucho los medios para hacer periodismo narrativo. Y en la agencia, aunque tiene las características propias, muy delimitadas y bastante específicas para cada género, el hecho de tener varios clientes –revistas y periódicos–, te da la oportunidad de estos servicios especiales.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

También te permite ser testigo de momentos importantes en la historia cultural de la provincia.

“Sí, por ejemplo, después del paso del Huracán Irma por Isabela de Sagua fui con una brigada de la AHS a brindarles apoyo, y bueno, una vez allí era imposible no reportar lo que vivimos esos tres días. Fue una experiencia bonita y triste porque Isabela de Sagua estaba devastada, la gente allí se quedó sin nada y uno lo poco que podía hacer era conversar con ellos, dejarlos que se desahogaran y que contaran la experiencia.”

“También cubrí La Feria del Libro en La Habana en 2015, porque desde la Agencia Central pidieron apoyo de las Corresponsalías. Otra experiencia que me gustó mucho fue el Festival de Cine Latinoamericano en 2017, que nos dio la oportunidad de entrevistar a realizadores latinoamericanos, de hablar, de interactuar, de vivir la atmósfera del festival, y también es como que te foguea, te ayuda. Teníamos que hacer como tres o cuatro coberturas en el día, incluido el matutino y resúmenes. Después se te nota el cansancio de trabajar así contra cierre, pero en ese momento estás con otro tipo de gasolina.

“Me gusta mucho el cine, lo prefiero a las series. Sobre todo, el latinoamericano.”

¿Cómo repercute en ti el hecho de interpretar la vida cultural de Santa Clara?

“Cuando yo estaba en la universidad decía que iba a ser periodista de internacionales. El periodismo cultural lo veía como fácil, erradamente. Hasta que llegué a Santa Clara. Que tiene una vida cultural muy rica y un púbico muy exigente. Muchos artistas que vienen a Cuba quieren pasar. Las personas que llevan adelante la cultura son muy comprometidas con el arte, y no te queda otra que comprometerte y vivir un poco por eso.

 “Yo creo que nos falta muchísimo porque siempre nos quedamos en cubrir de un evento lo que pasa o lo que va a pasar y no vemos más allá, a las implicaciones que puede tener interpretar la vida cultural, hacer crítica, porque casi siempre lo que se hace es para ensalzar un producto no para ver lo mejorable que pudiera tener otro, y me hago la autocrítica, por supuesto.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Cómo te ves en Guamo?

“Llevo redes sociales, es algo que voy aprendiendo porque es un mundo dentro de la comunicación relativamente nuevo, que tiene otros códigos para llegar a la gente y para ganar visibilidad.”

Mairyn practica yoga, cultiva plantas, toma té rosado con miel, y cuida dos perras enormes que se llaman Nala y Lluvia. Su sensibilidad y su sencillez se la deben quizás a la niña que nació entre lomas, allá por los munditos pródigos de Artemisa y que desde entonces se las agenció para andar con un libro a rastros, casi todo el tiempo.

“Si estoy en un lugar que no quiero estar o con gente que no conozco, pues yo abro el libro, me meto ahí y ya. Es como mi capa de invisibilidad. Sobre todo, si se trata de García Márquez.”

¿Prefieres al Gabo periodista o al escritor?

“Creo que es difícil separarlos.”

Me decías que además del cine te gusta la trova.

“Sí, yo creo que a mí me gusta un poco de todo.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Algún sueño pendiente con respecto al periodismo ahora mismo?

“Tengo un libro de crónicas de viaje, inédito, contiene historias de lugares donde he ido y me han asaltado las historias.”

¿Si no hubieses sido periodista o escritora, qué hubieses querido ser?

“Ingeniera, aunque mi mamá hasta el último momento para elegir carrera quería que me pusiera la bata blanca”.

Alguien me dijo que escribes poesía.

“En momentos muy específicos me salen, en reuniones, por ejemplo”.

¿Unos dicen que eres laboriosa, otros que lacónica, que si tímida… qué cualidad te define mejor?

“La honestidad es mi arma fundamental”.

También eres perseverante.

“Más bien testaruda”.

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

 

Nostalgias

Por Isla

¿Y qué queda de los amigos que se van?

Una sandalia rota por tu perra,

una cama recién tendida, y azul,

la casa vacía,

una que otra foto subida en la nube,

un puntico verde en esa red social.

El sabor extraño de la añoranza,

la esperanza de verlos por ahí, algún día,

en algún sitio, que puede ser el tuyo o el de ellos,

o simplemente cualquier otro.

La certeza de lo efímero,

y estas letras que te saltan de pronto,

cuando tratas de llenar,

con el trabajo que debes,

una página en blanco.

 

Afortunada

He visto una herradura en el cielo,

una herradura hecha de nubes blancas,

en un cielo azul.

Luego, por andar mirando hacia arriba,

he puesto el pie derecho

sobre una pila de excremento.

 Sí, hoy debe ser mi día de suerte.



Poemas que llenan de amor cualquier lamento

Reseña a un poemario para adultos de Mildre Hernández Barrios

tomado del periódico vanguardia

 

Me envolví entre tus horas

para llenar de amor cierto lamento.

Pero ya nada imploras

Seré, si te demoras,

como un viejo molino ya sin viento.

                                            

La autora de estos versos (Lira), es Mildre Hernández Barrios, una de las voces más importantes de la Literatura Infantil y Juvenil que se publica actualmente en Cuba. Sus libros acompañan la infancia de hoy, en tanto suelen aportar mensajes de tolerancia, de amor propio, sensibilidad hacia el cuidado de los animales y las plantas y una suerte de visión optimista (para nada ingenua) del mundo diverso y raro del que somos parte, los infantes y adultos de estos tiempos. A su pluma inagotable agradecemos narraciones ágiles, imaginativas y filiales como El niño congeladito, premio Casa de las Américas 2015, o Es raro ser niña, la obra más solicitada de 2017 en el sistema nacional de bibliotecas públicas.

La crítica literaria dentro y fuera de nuestro país continúa recibiendo con elogios renovados cada entrega editorial de Mildre para las niñas y niños. Así declaró para una entrevista publicada en el portal web Cubaliteraria: “En mi opinión, debe vislumbrarse «una luz al final del túnel», debe palparse la esperanza, debe existir lo que antaño se nombraba moraleja y, aunque se le han puesto muchos nombres modernos, aún existe para educar al niño y/o adolescente para ser mejor persona, para aceptar las diferencias, para respetar, para cuidar el entorno, para amar… pero jamás desde una historia impuesta, sin gracia y sin sabiduría.”[1]

Pero la gracia y ternura que emana de Mildre Hernández a la hora de abordar temas que pudieran ser muy polémicos, o muy hondos, trasciende para refundirse en el poemario de 2018 “Como un viejo molino sin viento”.

Esta entrega literaria permite asomarnos, además, a la intimidad de la autora, ya no a la niña interior que palpita en sus narraciones; sino más bien a la jovencita sumida en sus lecturas. Con un libro de poesía entre los cuadernos escolares o bebiéndose el diario de Ana Frank en la escalinata de una biblioteca de provincia, así pueden descubrirla sus lectores. O quizás imaginándose ella misma, siglos atrás, atrapada entre deidades hermosas que la presienten desalineada y extraña para su época.

Y es que “Como un viejo molino…” dialoga con todos estos referentes en un tono íntimo y a la vez desenfadado, dulce y triste, pero más dulce que triste. Y eso tienen en común muchos de los textos de Mildre, aunque varíe el público meta, ella se implica en lo que escribe, sin miedo, sin tapujos, pero con un minucioso cuidado de no pactar con la crudeza, ni con la falta de lirismo o de creatividad.

La obra que traemos a colación consta de tres partes: Cartas para Ana, Como quien no se aleja y Las más ocultas derrotas; cada una con su respectivo glosario al final del libro. La primera, es un conjunto de sonetos a modo de epistolario, referidos a niños, adolescentes y jóvenes que, como Ana Frank, estuvieron recluidos en el campo de reconcentración de Auschwitz.

tomado del perfil de facebook de mildre hernández

Aquí podemos encontrar a Czeslawa Kwoka, cuyas fotografías, tomadas por Wilhelm Brasse recuerdan el holocausto en la exposición de Auschwitz-Birkenau State Museum: el zoom de aquel paisaje que se aferra/ al rostro de una paz que no he tenido. También le escribe cartas a Ana, Petr Ginz; cuyo dibujo de la Tierra vista desde la Luna aún conmueve al mundo. Peter Van Pels, el inmigrante alemán que regaló a Ana Frank dos años de romance adolescente en un refugio, durante la Segunda Guerra Mundial, le dedica a su amiga imágenes como: Una piedad sin vuelo que desnuda⁄ el aletear de un pájaro cansado… Ana, por su parte responde todas las misas al reverso, incluidas la de un muchacho desconocido de Lódz. Pero es Kitty, su amiga de la infancia convertida en Diario de confesiones, quien le responde a ella: Le temo a que te pierdas en la niña, ⁄ guardada en algún libro sin asombro.

La segunda parte, Como quien no se aleja, consta de una nota al pie en la que se explica que leeremos varios haikús dedicados poetas reconocidos. Síntesis atrevida porque la brevedad del estilo japonés es acompañada de una cita directa de los bardos. Ellos, tan disímiles e icónicos que van desde Safo de Lesbos, 580 a. C. hasta la Pizarnik, Pavese, Cavafis para cerrar con nuestro necesario y nunca bien ponderado, José Martí. También este aparte trae a colación formas poéticas clásicas, redimensionadas en un lenguaje mucho más contemporáneos, y una espiritualidad que bien permite al joven lector identificarse con el mensaje subyacente en nostálgicas metáforas.

Por último, no menos atractivo, el conjunto Las más ocultas derrotas. Diversos pasajes de la mitología griega son evocados por Mildre Hernández en versos rimados que unas veces les hablan directamente a los protagonistas: Tú, Circe, fiel hechicera, ⁄ no desistas…No perdones; pero en otros poemas utiliza una primera persona para describir la forma en que el sujeto lírico percibe la psicología de estos personajes o lugares mitológicos:

…También soy la tejedora

un animal que no sabe

entrelazar su tibieza

con los hilos de la tarde.

Pudiera decirse que la unidad temática de estas tres partes es el tributo a personalidades y personajes trascendentes de la historia, la lírica o la mitología. También que Como un viejo molino sin viento se aviene a todo tipo de público, pero especialmente, en el público joven provoca la curiosidad por estos referentes universales. Establece un vínculo cercano y contemporáneo por el tono íntimo y la frescura del estilo.

Una vez más la creadora de Cuasi[i] muestra sus dotes para comunicarse con públicos exigentes, estableciendo códigos comunes y, lo más importante, sembrando la necesidad de leer mucho y de investigar sobre temas universales si se quiere ensanchar la mente y el alma de la nueva generación.

Notas:

[1] Yo nunca escribiría para seducir a un lector adulto. Entrevista a Mildre Hernández.

Por Lázaro Andrés Fecha: diciembre 23, 2019. En: Cubaliteraria.

[i] Cuasi es la protagonista de títulos como Es raro ser niña, Mi mamá está en la cocina y Mi abuela es un primor.



Niños y niñas dibujan el rostro triste de la pandemia

El mundo tal y como lo conocíamos ha cambiado, a causa de la covid -19. Casi desde que arrancó este 2020 nos entristecen las noticias de numerosas pérdidas humanas, la preocupación por el bienestar de nuestros seres queridos atrapados en algún lejano paraje, lejos de casa y, entre otras consecuencias de la pandemia, nos agobian los largos períodos de encierro.

[+]