Dorisbel Guillén


Poemas que llenan de amor cualquier lamento

Reseña a un poemario para adultos de Mildre Hernández Barrios

tomado del periódico vanguardia

 

Me envolví entre tus horas

para llenar de amor cierto lamento.

Pero ya nada imploras

Seré, si te demoras,

como un viejo molino ya sin viento.

                                            

La autora de estos versos (Lira), es Mildre Hernández Barrios, una de las voces más importantes de la Literatura Infantil y Juvenil que se publica actualmente en Cuba. Sus libros acompañan la infancia de hoy, en tanto suelen aportar mensajes de tolerancia, de amor propio, sensibilidad hacia el cuidado de los animales y las plantas y una suerte de visión optimista (para nada ingenua) del mundo diverso y raro del que somos parte, los infantes y adultos de estos tiempos. A su pluma inagotable agradecemos narraciones ágiles, imaginativas y filiales como El niño congeladito, premio Casa de las Américas 2015, o Es raro ser niña, la obra más solicitada de 2017 en el sistema nacional de bibliotecas públicas.

La crítica literaria dentro y fuera de nuestro país continúa recibiendo con elogios renovados cada entrega editorial de Mildre para las niñas y niños. Así declaró para una entrevista publicada en el portal web Cubaliteraria: “En mi opinión, debe vislumbrarse «una luz al final del túnel», debe palparse la esperanza, debe existir lo que antaño se nombraba moraleja y, aunque se le han puesto muchos nombres modernos, aún existe para educar al niño y/o adolescente para ser mejor persona, para aceptar las diferencias, para respetar, para cuidar el entorno, para amar… pero jamás desde una historia impuesta, sin gracia y sin sabiduría.”[1]

Pero la gracia y ternura que emana de Mildre Hernández a la hora de abordar temas que pudieran ser muy polémicos, o muy hondos, trasciende para refundirse en el poemario de 2018 “Como un viejo molino sin viento”.

Esta entrega literaria permite asomarnos, además, a la intimidad de la autora, ya no a la niña interior que palpita en sus narraciones; sino más bien a la jovencita sumida en sus lecturas. Con un libro de poesía entre los cuadernos escolares o bebiéndose el diario de Ana Frank en la escalinata de una biblioteca de provincia, así pueden descubrirla sus lectores. O quizás imaginándose ella misma, siglos atrás, atrapada entre deidades hermosas que la presienten desalineada y extraña para su época.

Y es que “Como un viejo molino…” dialoga con todos estos referentes en un tono íntimo y a la vez desenfadado, dulce y triste, pero más dulce que triste. Y eso tienen en común muchos de los textos de Mildre, aunque varíe el público meta, ella se implica en lo que escribe, sin miedo, sin tapujos, pero con un minucioso cuidado de no pactar con la crudeza, ni con la falta de lirismo o de creatividad.

La obra que traemos a colación consta de tres partes: Cartas para Ana, Como quien no se aleja y Las más ocultas derrotas; cada una con su respectivo glosario al final del libro. La primera, es un conjunto de sonetos a modo de epistolario, referidos a niños, adolescentes y jóvenes que, como Ana Frank, estuvieron recluidos en el campo de reconcentración de Auschwitz.

tomado del perfil de facebook de mildre hernández

Aquí podemos encontrar a Czeslawa Kwoka, cuyas fotografías, tomadas por Wilhelm Brasse recuerdan el holocausto en la exposición de Auschwitz-Birkenau State Museum: el zoom de aquel paisaje que se aferra/ al rostro de una paz que no he tenido. También le escribe cartas a Ana, Petr Ginz; cuyo dibujo de la Tierra vista desde la Luna aún conmueve al mundo. Peter Van Pels, el inmigrante alemán que regaló a Ana Frank dos años de romance adolescente en un refugio, durante la Segunda Guerra Mundial, le dedica a su amiga imágenes como: Una piedad sin vuelo que desnuda⁄ el aletear de un pájaro cansado… Ana, por su parte responde todas las misas al reverso, incluidas la de un muchacho desconocido de Lódz. Pero es Kitty, su amiga de la infancia convertida en Diario de confesiones, quien le responde a ella: Le temo a que te pierdas en la niña, ⁄ guardada en algún libro sin asombro.

La segunda parte, Como quien no se aleja, consta de una nota al pie en la que se explica que leeremos varios haikús dedicados poetas reconocidos. Síntesis atrevida porque la brevedad del estilo japonés es acompañada de una cita directa de los bardos. Ellos, tan disímiles e icónicos que van desde Safo de Lesbos, 580 a. C. hasta la Pizarnik, Pavese, Cavafis para cerrar con nuestro necesario y nunca bien ponderado, José Martí. También este aparte trae a colación formas poéticas clásicas, redimensionadas en un lenguaje mucho más contemporáneos, y una espiritualidad que bien permite al joven lector identificarse con el mensaje subyacente en nostálgicas metáforas.

Por último, no menos atractivo, el conjunto Las más ocultas derrotas. Diversos pasajes de la mitología griega son evocados por Mildre Hernández en versos rimados que unas veces les hablan directamente a los protagonistas: Tú, Circe, fiel hechicera, ⁄ no desistas…No perdones; pero en otros poemas utiliza una primera persona para describir la forma en que el sujeto lírico percibe la psicología de estos personajes o lugares mitológicos:

…También soy la tejedora

un animal que no sabe

entrelazar su tibieza

con los hilos de la tarde.

Pudiera decirse que la unidad temática de estas tres partes es el tributo a personalidades y personajes trascendentes de la historia, la lírica o la mitología. También que Como un viejo molino sin viento se aviene a todo tipo de público, pero especialmente, en el público joven provoca la curiosidad por estos referentes universales. Establece un vínculo cercano y contemporáneo por el tono íntimo y la frescura del estilo.

Una vez más la creadora de Cuasi[i] muestra sus dotes para comunicarse con públicos exigentes, estableciendo códigos comunes y, lo más importante, sembrando la necesidad de leer mucho y de investigar sobre temas universales si se quiere ensanchar la mente y el alma de la nueva generación.

Notas:

[1] Yo nunca escribiría para seducir a un lector adulto. Entrevista a Mildre Hernández.

Por Lázaro Andrés Fecha: diciembre 23, 2019. En: Cubaliteraria.

[i] Cuasi es la protagonista de títulos como Es raro ser niña, Mi mamá está en la cocina y Mi abuela es un primor.



Niños y niñas dibujan el rostro triste de la pandemia

El mundo tal y como lo conocíamos ha cambiado, a causa de la covid -19. Casi desde que arrancó este 2020 nos entristecen las noticias de numerosas pérdidas humanas, la preocupación por el bienestar de nuestros seres queridos atrapados en algún lejano paraje, lejos de casa y, entre otras consecuencias de la pandemia, nos agobian los largos períodos de encierro.

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Ciudad Metal 2020, con la mayor convocatoria de bandas (+Cartelera)

Cada noviembre la ciudad cosmopolita del centro se transforma en ciudad gótica. Sus parques y plazas se visten del black color que, lejos de toda luctuosidad, anuncia uno de los festivales más populares entre los aficionados del rock en Cuba.

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Fronteras S.A y la mitad perdida de uno mismo

“Los extremos son la frontera tras la cual termina la vida”. Con esa sentencia de Milán Kundera, presentó Ileana Margarita Rodríguez la última puesta en escena de Teatro sobre el Camino, Fronteras S.A, a cargo de Rafael Martínez Rodríguez y con la actuación de Elizabeth Aguilera Fariñas.

Esta vez Teatro sobre el Camino nos propone una mirada hacia las barreras culturales, la incomunicación, los conflictos bélicos, el oportunismo mediático y los propios conflictos humanos. Todo esto desde trances como la repartición del mundo, el show alrededor de la guerra, diferencias de idiomas; y en medio de todo, el ser humano en su lucha interior, expropiado de sus propios órganos, desorientado aun cuando se cree salvo en su trinchera.

Una vez terminada la función, el propio director artístico comentó sobre esta entrega. “Fue un proceso muy rico porque queríamos trabajar el tema de las fronteras. Toda la connotación que tiene en la actualidad, pero en nosotros mismos como seres humanos”.

Según la inolvidable crítica santaclareña, porque las fronteras son también ese extremo del que hablaba el escritor checo, “que en muchas ocasiones se nos convierte en un campo de batalla personal, una lucha donde nuestras mitades pierden cada día su mejor versión, tratando de reencontrarse en un terreno donde somos extranjeros de por vida y jamás volveremos a ser un ser humano pleno, feliz”.

“Yo cuando era actor de Teatro de los Elementos había hecho un espectáculo que se llama Una casa en la frontera”, explica Rafael Martínez. “Trataba sobre una familia que quedaba dividida a la mitad, pero me interesaba más acercarnos a lo que sucedía cuando es el propio ser humano el que se divide y qué sucede después al volver a juntar las partes”.

Así nos encontramos ante un texto otro, que nos involucra en el conflicto en la misma medida en que nos sentimos excluidos de la escena. Paradoja inteligente, que nos comunica la sensación de haber llegado al muro, y que debemos sentarnos a observar, divididas nosotros también en los bandos verde y amarillo. Y es que Fronteras S.A “tiene un tempo y además unas sonoridades” (signos) que tributan a la unidad dramática.

“Hay un texto, pero todo está acotado en cuanto a las acciones, a las escenas, a lo que sucede y a los textos en inglés o francés. Para mí fue un excelente ejercicio porque ya escribí el texto como resultado de todo el proceso de montaje”.

“Ha sido muy polémico. A algunas personas les funciona, otras establecen unas fronteras ellas mismas que les impide comunicarse más allá de lo que se dice textualmente. Porque cuando vienes a ver se dicen muchas cosas, pero al no ser las contadas palabras en francés y en inglés que utilizamos, más allá de eso, es un complemento de la puesta. Entonces ya las personas cuando no escuchan, cuando no entienden, les cuesta. He hablado con varias personas y me han comentado eso sobre el espectáculo. Pero considero que no es determinante para comunicarte y dialogar con la propuesta.

También pudiera decirse que el atrevimiento de un texto con parlamentos en francés, inglés y una dosis de jerga, no solo habla de la creatividad de su autor, sino de lo que constituye un camino peligroso para la actriz Elizabeth Aguilera Fariñas. Ella, en cambio, asume el reto con brillantez y, una vez en escena, nos regala la interpretación de diversos personajes, con una fuerza y veracidad que mantienen la intensidad dramática y el ritmo de este unipersonal. Al respecto confesó Rafael, que como director le concedió a la actriz que tuvo toda la autonomía creativa para el diseño de los personajes en esa escena.

“Juntos construimos toda la historia y los personajes. A partir de una sinopsis muy elemental empezamos a crear todo el trabajo. Creamos mucho material para seleccionar después en el proceso de montaje. Es un entrenamiento de actuación tremendo para trabajar más allá que con lo que se dice, con lo que subyace por debajo del texto y es lo más importante.

“Una línea esencial de trabajo del grupo son los títeres combinados con el actor en escena, lo cual lleva un trabajo vocal muy complejo. ¡Demanda mucho! ¡Es realmente un reto para ella si además se tiene en cuenta que el espectáculo dura 52 minutos en escena!”.

La escenografía es sencilla y minimalista. Sobresalen la utilización de títeres de mesa otros y elementos que aportan significado a la trama; por ejemplo: un serrucho que bifurca el mundo tiene otras utilidades y la propia semiesfera del mundo servido a la mesa representa también la luna. ¿Lograremos repartírnosla algún día?

“En los ensayos que hicimos con público, antes del estreno, alguien se refirió al modo en que un tema que es tan universal, se podía concentrar de manera minimalista. Sintetizar en un espacio pequeñito, sobre esta alfombra, sobre la mesa y sobre estos contrastes.    

“Todo lo realizamos nosotros, todos estamos en función del atrezo, de la confección de los muñecos, del diseño sonoro, ¡de todo lo que haga falta aquí! Funcionamos como una máquina, como un taller!”.

También aportan a esta poética las versiones del Bolero de Ravel y temas de Pink Floyd que, al decir de Martínez Rodríguez. “Son varios discos que abarcan varios momentos de la creación de Pink Floyd y el referente que está relacionado con estos temas”.

Fronteras S.A es una propuesta reflexiva de conflictos universales que nos provoca la introspección. Una de esas entregas del santaclareño Teatro sobre el Camino, que nos deja la mente y hasta el alma abierta a una nueva forma de entender a los otros desde la mirada desprejuiciada de nuestras propias limitaciones. Porque como escribió la querida Iliana Margarita, “el amor es también el deseo de encontrar la mitad perdida de uno mismo”.



Tablas-Alarcos, el mismo espíritu de 20 años atrás

Tablas–Alarcos, esa Casa Editorial que ha acompañada desde las letras el acontecer del teatro nacional, este 2020 celebra dos décadas de unión y vida, con la acertada imagen de un elefante como metáfora de resistencia, esa que como dijera el editorial de Juventud Rebelde, no solo había estado a prueba muchas veces, sino que había sido el soporte de cada una de nuestras acciones.[1]

Ningún obstáculo impidió que se compilara el teatro cubano y se ganaran los derechos de autor de los internacionales. Tampoco que se realizaron coloquios, concursos disímiles y otros intercambios con críticos, dramaturgos, actrices y actores.

La revista Tablas, por su parte, se consolida cada vez más como esa publicación por excelencia de las artes escénicas, y que a su vez la dimensiona  dentro del imaginario social y cultural cubano.

Entonces, poco de asombro tiene el hecho de que, por celebrar su cumpleaños, el equipo de comunicadores haya salido de casa una vez más para compartir los triunfos y los sueños, conquistados o por rediseñar, junto a los hacedores del arte dramático del centro de la Isla.

“Lograr que el teatro se mantenga actualizado ha sido una impronta de la Casa Editorial”, dijo para el Portal del Arte Joven Cubano la editora Taimí Dieguez Mallo, durante la visita a Santa Clara del equipo de comunicadores.  

“Fue un programa apretadito y nutrido porque hemos visitado varios grupos. Estamos muy contentos con el intercambio que hemos logrado con los diferentes grupos; como Teatro Laboratorio, Estudio Teatral, Ojalá, Alánimo y Teatro sobre el Camino.”

Dieguez Mallo explicó también que “es muy importante mantener el vínculo con los grupos teatrales y acompañarlos en sus procesos creativos, uno de los objetivos de la Casa Editorial Tablas-Alarcos.”

¿Cómo puede, el mundo del libro en Cuba, seguir el camino abierto por Tablas-Alarcos, que ha dado tanta visibilidad a lo que sucede sobre las tablas tanto en provincia, como en la capital y el resto del mundo?

En realidad, los procesos editoriales en Cuba pueden ser lentos o complejos, por las cuestiones materiales a que nos enfrentamos constantemente, entre estas la escases del papel y demás. Por eso estamos muy enfocados en la producción digital. Queremos enrumbarnos hacia lo virtual, por supuesto, sin abandonar el libro, porque es importantísimo, y eso lo tenemos muy claro y presente en nuestro trabajo.

¿Cuál es el desafío, a la vuelta de 20 años, y la publicación de unos 200 títulos de cotizados autores?

El desafío es el hecho de constantemente estar publicando, no solo el teatro cubano, sino también a los autores extranjeros, ¡los clásicos del teatro a modo general! La Editora se mantiene en vínculo con el quehacer teatral internacional.”

Según el artículo de JR: Tablas-Alarcos celebra sus veinte aniversarios, Alarcos cuenta ya con más de 60 libros de dramaturgia cubana contemporánea en su colección Aire Frío, casi 30 teóricos y de investigación escénica nacional acopiados en La selca oscura, cerca de 40 imprescindibles de las artes escénicas de todos los tiempos en Biblioteca de Clásicos, casi 20 de dramaturgia y teoría contemporánea internacional Escenarios del Mundo, y diez manuales o testimonios de directores y actores que, dentro de la colección Cuadernos Tablas, redondean algunas de las vertientes editoriales que se propone la casa.

Se suman a este arsenal otras publicaciones como Antologías, Completos, Ediciones Especiales, además de la revista Oralia, dedicada a la narración oral; y varios materiales digitales de la colección Multimedia.

Y es que durante estas dos décadas, no solo ha sido posible el sello Tablas-Alarcos por esa suerte de resistencia, sino también por la fuerza de la magia que emerge sobre un escenario y que este equipo, liderado por el crítico Omar Valiño, ha ido a libar, de un modo u otro, hasta un improvisado retablo de la periferia en las sedes de provincia, o en los diferentes escenarios de La Habana.

 

Nota:

[1] Tomado de http://www.juventudrebelde.cu/suplementos/el-tintero/2020-08-08/la-medida-y-el-ritmo. EN LINEA 08-08-2020.



“Trazos de ciudad” en la nueva generación de cantautores

El primer jueves de cada mes El Patio de Teresita, en el Centro Cultural El Mejunje, se convierte en el escenario de encuentro para cantarle a la urbe santaclareña, a los sueños, las fábulas amorosas de los 20 años y a la suerte de acordes que trueca en amistad y alegría, el propio acto creativo.

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Ramón Silverio: “El Mejunje es una marca que llevas de por vida”

Elevar cada vez más el alma hacia el arte y al entendimiento de los otros y —hasta en la medida de lo posible— desprendernos cada vez más de falsos egos. A esta especie de altruismo convida el anfitrión de La Casa de Todos. Ese hogar otro radicado en la calle Martha Abreu de Santa Clara, a pocas cuadras de la Catedral y del Teatro, que desde hace más de 30 años apuesta por la libertad y la inclusión.

Para la mayoría de los jóvenes que llegamos algún día a la ciudad bohemia, El Mejunje de Silverio es más que un centro cultural, una experiencia vital, como dijera el propio Maestro de Juventudes y Premio Nacional de Cultura Comunitaria, Ramón Silverio. Porque además de las propuestas culturales e instructivas, una vez que pones un pie bajo la sombra del árbol del centro, tendrás que volver a este sitio que parece tener todas las respuestas, incluso a las preguntas que no te has hecho todavía.

Para la vanguardia artística de Villa Clara ha constituido un lugar en donde entrar sin falsos maquillajes ni atuendos investidos. La oportunidad es para todos los que quieran ofrecer su arte espontáneamente. Y siempre que sea un acto sincero, encuentran un espacio entre la decena de peñas y actividades que son protagonizados por artistas jóvenes y longevos a sus 50 y tantos años.   

Mejunje
Mejunje

Las generaciones de hoy agradecemos a la élite fundadora este refugio, sin techo para los sueños, con la luna como testigo, y como dice el bardo, con la sensación de no ver la luz, porque no verla es mejor. Lo importante es tenernos y aceptar la parte extraña de cada quién como un privilegio. 

Porque quien tenga complejo de Dios, nada tiene que venir a buscar aquí, al lugar en donde se desaprenden y reconstruyen normas de vida a la velocidad de la luz. Siempre bajo principios humanistas, compasivos y de humildad; conviven rockeros, exconvictos, trovadores, travestis y gatos abandonados. Cada cual ofrece su arte y lo mejor de su corazón a un público que también es parte y es familia, nunca juez.  

Precisamente aquí lo espero, sentada en una de las gradas del patio de la casa en donde hemos crecido mis amigos y yo, en donde esta reportera comenzó a soltar amarras desde los 18, pero otros vienen a jugar desde niños. Y cuando crecen, no les es ajeno el filin, ni les parece viejo el jazz, ni diabólico el rock, ni aburrida la trova, ni flojito su amigo del colegio. Con su paso tranquilo (nunca cansado) se acerca El Mejunjero Mayor para hablar sobre sus juventudes acumuladas. É, que a los 70 años, escaló el Pico Turquino otra vez.

La joven vanguardia artística de hoy, ¿qué diferencias y semejanzas tiene con la que fundó El Mejunje de Silverio?

A mí me cuesta mucho trabajo hablar de juventud en pasado porque yo creo que he tenido una juventud eterna. He podido transitar por muchas generaciones, lamentablemente a muchos los he visto envejecer y también me alarma que algunos con 30 o 40 años me digan “ya yo soy viejo.”

Entonces, a veces me siento fuera de grupo porque cuando me preguntan la edad digo que cumplí 72, pero tengo 20. Creo que únicamente así se puede interactuar con gente joven, con quienes El Mejunje ha hecho su trabajo fundamental. He sabido llevar este principio durante más de 30 años, teniendo en cuenta que los jóvenes que hoy vienen aquí son los nietos de aquellos que fundaron y crecieron en El Mejunje y, tal vez, hoy son los adultos mayores que vienen al danzón, a la matiné o al filin.

No se puede trabajar con jóvenes con un pensamiento viejo, porque no puedo idílicamente pensar que los jóvenes de ahora tienen las mismas inquietudes y necesidades de cuando yo cumplí los 20 años. Cuando aquello no existían la cantidad de medios ni había la educación de tienen ahora, a pesar de las carencias. Por tanto, la comparación no sería buena nunca, cada época tuvo su juventud.

Tuve el privilegio de ser un joven de la etapa de una Revolución naciente, de las grandes utopías, de las tareas que la gente cumplía porque realmente sentía esa necesidad. A los jóvenes actuales no les puedes pedir lo mismo. Hay que entusiasmarlos, hay que buscar que también respondan a muchas de esas cosas; y en muchos aspectos el discurso se nos ha quedado viejo. Creo que la consigna será efectiva si realmente tiene una relación con la realidad que el joven de hoy vive, que esta bombardeado por muchísimas cosas; cada quien tiene un celular, por ejemplo, con el que pueden hasta dormir. Con esa juventud hay que trabajar y eso es lo que estoy haciendo. Tratando de llevar de una manera instructiva, educativa, sin” teque”, todo aquello que identifica al Mejunje.

Ramon Silverio
Ramon Silverio

Por esa razón, muchos jóvenes que entramos aquí, no solo decidimos quedarnos en lo que reconocemos como La Casa, sino que, en algún modo, uno siente que evoluciona interiormente. ¿Qué alquimias contiene El Mejunje de Silverio que nos convierte en otro tipo de ser humano?

Creo que El Mejunje es un lugar que está fuera de tiempo porque está muy adelantado a su época. Los jóvenes que vienen aquí se han formado en un ambiente diferente, mucho más tranquilo y seguro. Muchos que vienen desde niños tienen un disfrute de la libertad espiritual. Porque puedes vivir bajo un régimen, el más opresivo del mundo, pero la libertad está en uno. La mayoría de la gente no es libre porque tiene miedo a la sociedad o a una religión, es muy difícil.

El Mejunje tiene una juventud muy participativa, que viene aquí a disfrutar el arte y a sentirse bien, no hablar de carencias ni de políticas, sino a hacer amigos, a disfrutar las compañías. La gente aprende a ser solidaria y a compartir lo que tiene. También asiste una juventud culta y con alto nivel educacional. Aquí vienen muchos profesionales, de la universidad, o estudiantes; y por supuesto tienen las características del que realmente tiene una carrera. No quiere decir que eso te haga un hombre culto. Conozco mucha gente de mi generación que eran analfabetos y, sin embargo, tenían una cultura que iban adquiriendo en la vida, pero es eso. Hacer que no haya discriminación de ningún tipo. Un espacio en el que gays y políticos de cualquier parte del mundo se comuniquen, se respetan… y esa es la sociedad.

El Mejunje, aunque ha tenido espacios para todos, le ha huido mucho al guetto. Este es para gay, para rockeros, para viejos, para nuevos, para negros o para blancos. Yo creo que la sociedad no puede dividirse más, sino debemos tratar de hacer unión y de incluir a todos. Creo que si alguna labor ha hecho El Mejunje, es de inclusión.

El Mejunje es como una marca que se lleva siempre. Donde quiera que estés vas a recordar: ahora estuviera yo en la Trovuntivitis, ahora estuviera yo en el Viernes de la Buena Suerte. Yo creo que para la gente El Mejunje es una actitud ante la vida que se relaciona con el hecho de pertenecer aquí. En estos tiempos de pandemia se vio que cuando nada más hubo una apertura vinieron para acá a disfrutar, a encontrarse todos los asiduos.

También el espíritu que tiene este lugar, que es un espíritu libre, que no hay nada que romper, es algo que la gente disfruta y que hace a las personas sentirse dueñas. El Mejunje es una gran escuela para quienes lo visitan y para mí, que constantemente estoy aprendiendo de lo que transmiten y proponen.

¿Cuáles son los espacios que están intencionados en función de la joven vanguardia artística?

Aquí todo ha surgido de manera muy espontánea. La Trovuntivitis comenzamos a hacerla en el Bar Tacones Lejanos. Venían pocas personas y las novias de los trovadores, muchachos muy jóvenes entonces. Pero un amigo trajo a otro y ese a otro y hubo un momento en que había 30 personas dentro del bar y el resto afuera sin poder ver nada. Y decidimos hacer la trova en el patio porque la misma vida, las circunstancias, propiciaron el crecimiento del espacio. Así surgió la Fiesta House, la peña Arráncame la Vida, de Vizcaíno. Hoy se realizan todos en el patio con muchísimo público.

Esa variedad de actividades es lo que hace que quien un día vino a la trova, otro día vaya al rock y a la inversa. O alguien ve una película y le gustó tanto que vuelve por más. Es lo que te hace un asiduo. Digamos, el club Extraños en la Noche de Freída Anido, puede parecer una cosa para viejos, pero, sin embargo, el público que viene es joven.

Pero también hay una labor educativa e instructiva subyacente.

Hay que buscar maneras de conquistar y enamorar a las nuevas generaciones. Porque a veces uno se acomoda y de pronto te das cuenta de que un espacio debe cambiar porque está en crisis. Y las crisis para mí son fuentes de desarrollo. Me doy cuenta de que hay algo que darles un vuelco a las cosas. Algo interesante, por ejemplo, es que los domingos estamos haciendo La máquina del Tiempo y el Cabaret Putería. Las cosas tienen que ser atrevidas, no pueden ser encartonadas. El Cabaret de la Trova se me ocurrió un día y es un espacio que a la gente le gusta muchísimo. La Máquina del Tiempo es una gran clase de historia divertida y animada. Tenemos otra actividad con los raperos, Gente sin Zona, que es la dedicada al hip hop. Esos son propuestas bastante educativas vamos a decir, aunque todos los espacios lo son.

Hay que ir moviéndose siempre, tú piensas que ya lo inventaste todo y te quedan cosas por inventar. A mí no se me ha ocurrido todo lo que se hace en El Mejunje, lo que siempre he estado alerta a lo que la gente me ha ido proponiendo y he tratado de que, si un proyecto o idea tienen cabeza y tienen sentido, poderlo expresar, pues a lo mejor queda en el camino, pero bueno, tuvo su buen momento.

Usted que ha visto crecer tantas generaciones en El Mejunje dentro de la élite artística de la ciudad, ¿qué aconseja a la joven vanguardia artística de hoy?

Hay que trabajar porque los éxitos artísticos son efímeros. Hay que entregarse. ¡Y la modestia! Yo creo que el artista más grande es el que más modesto es. Cuando tú conversas con las grandes figuras de la cultura te das cuenta.

También hay que estar en los campos y hay que incluso asumir las crisis. Nosotros no podemos dejar de llevar el arte, y mucho menos a las zonas de silencio. Esa es una de las cosas que he tenido siempre, fidelidad a mi origen campesino. Yo creo que no nos queda público por complacer: obrero, campesino, convictos e intelectuales.

Por ejemplo, en estos momentos estamos haciendo Zona Rosa. Es un espectáculo que a veces la gente no lo pueden concebir porque está lleno de transformistas. Un show llevado a los campos más remotos con una aceptación total. En el verano hicimos casi 20 funciones con mucho público, aunque regulado por la pandemia. Tú no te puedes quedar trabajando la comunidad LGBT en El Mejunje, porque aquí nadie es homofóbico. Hay que explorar en los campos e ir llevando ese mensaje a los barrios.

Nos montamos en un camión, si es preciso nos llevamos una carpa y hacemos un camerino, pero ese espíritu es el que a mí me gusta llevarle a la gente, porque hay que dar le espectáculo como sea. Dando un mensaje de respeto y de amor. Ahí está la cuestión de lo que pueden hacer los jóvenes… entregarse al trabajo humildemente.

¿Es difícil el trabajo con jóvenes, Silverio?

No, para nada. Solo hay que entender. A esos que dicen que la juventud está perdida yo les digo que la juventud está más encontrada que nunca, los que están perdidos son los que no los entienden. Es muy bonito. Y cuando pasa el tiempo ves que lo que hiciste fructificó. Además, la mayoría de las agrupaciones teatrales, artísticas y las literarias, comenzaron aquí casi todos. Los más interesantes movimientos culturales de la ciudad tuvieron como fuente El Mejunje.

En esta espontaneidad y en este mundo los grandes poetas leyeron sus primeros versos cuando eran desconocidos prácticamente: Ricardo Riverón, Jorge Luis Mederos (Veleta), Arístides Vega, Berta Caluff y Lorenzo Lunar. Después se convirtieron en grandes escritores. Los músicos de La Trovuntivitis empezaron siendo niños. Agrupaciones como Aceituna sin Hueso, grupos de teatro de cualquier provincia, estrenaron sus primeras obras. Este es un lugar de lanzamiento del arte joven.

Hemos tenido presente darles espacio a aquellos en quienes no habían creído. Pero también ha redescubierto a grandes personalidades olvidadas como Los Fakires, Saidita Castiñeiras, quienes se habían retirado y pasado de moda. Los Fakires fueron un fenómeno otra vez para los jóvenes, a partir de que empezaron a tocar en El Viernes de la Buena Suerte.

Entonces, realmente tú no puedes hablar de la cultura y de la vida social de esta ciudad sino hablas de El Mejunje, que ha hecho que esta sea una ciudad inclusiva, sin homofobia, gracias a los jóvenes y al apoyo institucional que se le ha dado para poder desarrollar todas estas campañas.

Hemos estado en zonas de desastre como el primero, sin pedir permiso. Cuando hacemos falta no me quedo contemplando por la televisión, sino que vamos a ver qué mensaje podemos llevarle a esa gente que se le cayó la casa y cómo hacerles más llevadero ese momento. A mí siempre me ha gustado ser protagonista, no espectador.

También hay que agradecer a toda la gente que me ha seguido; los actores, el público, los artistas, a quienes yo nada más tengo que convocar y casi todos acuden. No hay un lugar en Cuba que tenga el poder de convocatoria que tiene El Mejunje. Hemos pasado por momentos en que no hay dinero, pero ellos vienen, para no perder el espacio, por un problema de amor a la gente.

Doblemente Maestro, de profesión y también por el reconocimiento que le hizo la AHS en el año 2010. Algún otro comentario sobre el significado de ostentar ese premio que legitima la forma en que lo ven los artistas del terruño.

Fui muy afortunado cuando me entregaron el Premio Maestro de Juventudes, en primera instancia por haber pensado en mí, pero también porque tuve la dicha y la suerte de que me lo entregaran junto a Verónica Lynn, Eusebio Leal, Frank Fernández, Omara Portuondo, Alberto Luberta y a Ambrosio Fornet. Yo fui muy afortunado por recibir un premio junto a tantas glorias de la cultura cubana.

Usted, entre ellas, si me permite.

Creo que ese fue un premio agregado, la posibilidad de compartir con esas personas.

Sonríe bajo las alas de su sombrero de guano. Mientras me despide, recibe al organizador y productor de La Máquina del Tiempo y comienzan a despachar ahí mismo. Pienso que, en verdad, cuando se tienen 20 años, así durante toda la vida, se vive el tiempo con la intensidad que corresponde.



La integración cultural, premisa de la AHS villaclareña en este aniversario

Con motivo de su 34 cumpleaños, la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara acogió a sus nuevos integrantes y despidió con especial afecto a quienes arriban a los 36 años de edad, durante una velada homenaje que tuvo lugar en el Centro Cultural “El Bosque”, de la ciudad santaclareña.

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Lisandra Duran: «A veces siento como si las imágenes me hablaran» (+Videos)

Apenas se graduó con Título de Oro en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas en 2013, y ya esta joven comenzaba debutaba en el escenario del audiovisual cubano, con propuestas documentales de gran madurez estética y conceptual. La frescura propia de su edad y un sentido de la elegancia aprehendido entre pasarlas; oxigenan, sin embargo, su obra.

Lisandra Duran Gutiérrez comenzó su carrera como radialista para adentrarse también en el mundo televisivo, vocación que actualmente ejerce dentro del colectivo del Noticiero Cultural de la Televisión Cubana, pero que ha tenido momentos de gran esplendor como reportera, conductora y directora de programas en el canal Telecubanacán en Villa Clara.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

“Cuando estaba estudiando la carrera supe que había elegido bien, porque me seguía gustando mucho el periodismo; pero no tenía claro en qué medio quería desempeñarme. Aunque en mi etapa estudiantil realicé en conjunto con algunos compañeros, una serie de cortos que fueron llevados además al lenguaje radial, los cuales abordaron temas como la moda, y el humor en Cuba.

“Al graduarme me ubicaron en la FM Estereocentro en Santa Clara, un medio donde crecí mucho. Recién graduada trabajé como presentadora para una serie de documentales sobre deportes extremos. Me involucré mucho en el proceso postproducción, lo cual me acercó al mundo de la imagen. ¡Y también enfrenté el miedo a las cámaras!, pues durante mi etapa de estudiante me veía a mí misma como una joven introvertida.

“Después de esta experiencia tuve la oportunidad de dirigir un documental sobre el concierto de los Rolling Stone en Cuba, y más tarde presenté otro proyecto a la AHS que obtuvo la Beca El Reino de Este Mundo.”

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

Estos productos audiovisuales recibieron lauros en eventos importantes de la UNEAC y de la Asociación Hermanos Saíz. ¿Cómo llegas a esos escenarios y qué significan en tu formación como realizadora?

Debido a mi inexperiencia como productora, el documental de los Rolling lo tuve engavetado casi un año. Hasta que en noviembre de 2016 una amiga que trabaja en la UNEAC en Villa Clara me comentó acerca del Festival Santamariare, en la ciudad de Caibarién. A los pocos días me llamó Jorge Gómez, presidente de la sección de audiovisuales de la UNEAC, para comunicarme que había obtenido el premio en Dirección de Programas en la categoría de documentales. Me sorprendí mucho.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

Esa experiencia me permitió el intercambio con otros realizadores del país, además me motivó para poner el documental a consideración de la Muestra Joven del ICAIC y el Festival Internacional de Gibara. Para mi sorpresa resultó seleccionado para una exhibición paralela en estos festivales y, además, recibí la invitación de la AHS para presentarlo en Sancti Spíritus, Guantánamo y Baracoa.

Fue una experiencia enriquecedora. Me permitió mostrar mi obra en un espacio de lujo y para un público diverso, pero con gran representación de especialistas y productores del audiovisual. También participé del evento «Voces Cruzadas» en Sancti Spíritus. Pero guardo con mucho cariño una exhibición que tuvo lugar en las ciudades de Guantánamo y en Baracoa. Fue lindo ver la acogida que tuvo entre los seguidores de este género musical, además del intercambio con un público conocedor y ávido de estos temas. ¡Hasta me regalaron un pulóver de los Rolling!

Por aquella época también me entrevistaron para el programa Lente Joven, pero solo se trasmitió en su versión online; y no fue hasta el año 2019 que el Canal Clave lo estrenó en la televisión nacional. De cualquier modo, fue el documental con que me di a conocer como realizadora, y lo agradezco mucho, me dio mucho placer.

Cuéntanos, por favor, acerca de la experiencia de rodaje del corto «Los Rolling en Cuba».

Llegamos a las dos de la tarde a la Ciudad Deportiva dos camarógrafos, un sonidista y yo, con el objetivo de entrevistar la mayor cantidad de personas posibles. Esto no fue difícil pues la gente estaba eufórica con el concierto y recogimos criterios muy diversos, de jóvenes y ancianos, extranjeros y nacionales, figuras públicas como el Guille Vilar – una autoridad–… como medio centenar de entrevistas representativas del público que estuvo allí aquella tarde noche. Para el día siguiente teníamos coordinadas las entrevistas a Frank Delgado y a Juanito Camacho; y como ellos son los especialistas, los escogí como hilo conductor del reportaje. Muchas personas lloraban emocionadas.

Me han hecho críticas, como, por ejemplo, algunos realizadores que trabajan más la experimentación consideran que es un reportaje ampliado; pero considero que lo más importante fue captar la energía del momento, ¿cómo lo ve mi generación?, pero sobre todo, llevar el concierto a las personas que no pudieron disfrutarlo.

Obtienes la Beca de creación El Reino de este Mundo con un proyecto diferente, sustentado en un solo testimoniante y con una estética de lo conceptual ¿Por qué este giro en tu obra?

Evidentemente la formación académica a uno lo marca. Y aunque es algo que a mí me parece muy bien, en algún modo quise asumir el reto de hacer un producto artístico en el que no fuera tan evidente que es un periodista quien está detrás de las cámaras.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

Hacía tiempo que tenía en mente realizar un documental sobre el racismo, pero no tenía claro cómo abordarlo, por la complejidad del tema. Había pedido al cantautor Yuri Giralt Barrios sus canciones para la banda sonora del documental que estaba soñando. Pero un día, conversando con él, tuve claro que lo necesitaba como protagonista, porque tiene una obra muy seria al respecto. Se identifica, por supuesto, con la lucha antirracial, porque él mismo y su familia son de raza negra. Además, Yuri Giralt es una persona que constantemente le sale al paso a las actitudes racista que se manifiestan en la sociedad, consciente o inconscientemente. Narrar esta historia de vida, desde su punto de vista, fue muy interesante.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

“Cimarrón”, que más tarde obtuvo mención en Concurso Rubén Martínez Villena de Periodismo Cultural, desborda poética y espiritualidad…

Es que cada documental y cada audiovisual, a modo general, tiene su tempo; y yo tenía que hacer un documental que tuviera que ver con su protagonista. Yuri es una persona muy práctica, pero a la vez con un pensamiento profundo, con toda una filosofía de vida y de comportamiento. Todo esto lo expresó en ese conjunto de canciones sobre la temática racial, que, a mi modo de ver, tienen mucho temple, mucha energía. Me esforcé por conjugar la estética, con la música y con el discurso del entrevistado. Por ejemplo, utilizo colores sobrios, planos de detalle.

Hoy día ambos documentales se han transmitido varias veces por el Canal Clave de la TV Cubana.

¿Por qué te interesa el tratamiento de nuestro panorama cultural y, específicamente, temas como la moda, el rock and roll y el racismo, que responden al interés de un público minoritario?

Siempre me ha gustado abordar el mundo cultural porque es muy polisémico, además de que me permite abordar las realidades de mi país de formas muy diversas.

Por otro lado pienso que si voy a emplear recursos y tiempo en la realización de un producto complejo como es el documental, pues lo mejor es abordar temas que tienen menos cobertura en el diarismo de nuestros medios. Además, porque existen hoy día muchos prejuicios, por ejemplo, alrededor de los roqueros, del antirracismo, y del mundo de la moda; y siento que puedo darles la oportunidad a estas personas de hacerse escuchar.

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

En el mundo del audiovisual te desempeñas, además, como reportera de diferentes medios, conductora y locutora de programas, y guionista de tus propios documentales. En entrevistas anteriores has manifestado que tu trabajo como modelo tributa al resto de tus vocaciones. ¿Te gustaría comentarnos sobre todas estas vocaciones que confluyen en ti?

Lidiar con diseñadores, con fotógrafos y con la industria de la moda en general contribuye al desarrollo del gusto estético, sin lugar a dudas. Que es necesario lo mismo para diseñar ropa, el interior de una casa o un audiovisual. ¡Es crear un ambiente armónico! A esto se suma, por ejemplo, que desde que era estudiante, cuando me hacían fotos a mí o a otra modelo, ponía atención al lenguaje técnico que se utilizaba, el uso de la luz, los encuadres y locaciones.

Todo esto es algo que tú puedes estudiar, pero que con el tiempo lo llevas innato, como una segunda piel. Uno tiene los conocimientos técnicos, pero a veces siento como si las imágenes me hablaran. En un momento determinado me piden cierta música, ciertos planos, determinado tiempo al aire (risas).

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez

tomada del perfil de facebook de Lisandra Duran Gutierrez



Este septiembre, otro apacible retorno del Ada (+ canciones)

Es pasada la media noche. En casa, todos duermen, o casi todos, porque unos pasos ligeros desvelan las horas. En ese instante en que la noche, el rugir de los carros afuera y el propio piso frío del apartamento habanero dejan de existir para hacer lugar al escenario poético.

Entonces ella, la dueña de los pasos a deshoras, retorna al recodo de su infancia en busca de inspiración. Pasea las calles desiertas de un pueblo llamado Jarahueca, bajo cielo de estrellas perennes. Echa su suerte con los duendes descalzos que aún yacen en los callejones y agradece a los ángeles que pasan por el parque y que, al amanecer, se habrán quedado precisamente allí, convertidos en aldeanos.

En busca de personajes y escenografía para sus canciones, se llegará al andén de la estación de trenes del mismo pueblo, pero hace muchos años ya. Cuando nuestra poeta insomne vivía la fabulación de los trenes y sospechaba que sus propios pies saltarían a bordo en un viaje que pudo ser definitivo.  

También pudiera suceder que ella tenga un cuadernito pequeño y detiene sobresaltada su paseíto por la casa en penumbras para fijar estos versos. “Queridos habitantes, /allá va el transgresor, /lleva orden de su sed, /lleva absuelto el delirio, /despertará al instante/las fauces cotidianas, /presume de habitual…”[1]

Pero esta madrugada el recuerdo transforma la nostalgia en figuración alegre, en plácido retorno. Dan ganas de rasgar par de notas si no fuera demasiado silenciosa la casa.

Travesía con
Ada Elba Pérez

• ANA LA CAMPANA 

• EL VENDEDOR DE ASOMBROS 

• TRAVESÍA MÁGICA 

• EL CANGREJO ALEJO 

• ESTELA, GRANITO DE CANELA 

• SEÑOR ARCOIRIS 

• EL DESPERTAR 

• ABUELA CANARIA

• EL TRENCITO Y
LA HORMIGA
 

 

Ada Elva se siente ligera y despreocupada como una mariposa nocturna. Enciende una lámpara tenue y comienza a rasgar en papel apuntes sobre un tren de azúcar y una hormiga golosa. Quizás la niña imaginada prefiera refugiarse en la torre alta de una iglesia donde una campana toca, toca y toca, aunque no la escuchen, la campana toca.

Sin embargo, poco de la intimidad creativa de esta muchacha podría asegurar quien describe esta escena. Porque, confieso, de su protagonista tengo un rastro de nostalgias inventadas; acaso verosímiles por tanto escuchar las anécdotas de los otros, los que sí conocieron a la hija ilustre de Jarahueca.

Digo más; ¿quién sabe si esta es la madrugada en que Ada Elba Pérez se imagina pintando los lindos colores de la felicidad? “Escribo canciones que pueden ser cuentos, fábulas, porque las fronteras en el arte no existen”[2], me responden los recortes de las entrevistas que concedió, las palabras que atesoran sus guardianes (familiares, colegas y amigos) en urna de cristal.

Solo que en mi mundo real es septiembre y, ella, la artista que se dio a la infancia y a su pueblo, cumplió 60 años. La mitad de estos vividos desde la eternidad de su obra creativa, de su gesto sensible y del cariño que le profesan aún sus coterráneos.

Porque un día gris se fue Ada Elva Pérez. Sin tiempo para despedirse de su Jarahueca, pero muy joven para irse definitivamente.

Quizás llevaba la guitarra al hombro y una partitura fresca en la memoria. Tal cual se le recuerda de niña, con alguna guitarra a rastros. O de jovencita, con las canciones de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa o Soledad Bravo siempre a mano.

Ada Elva moldeó sus fantasías en piedra, acorde y papel. En tres décadas de vida atesoró méritos y regaló talento con caudal inagotable. Desde que en la década del 80 egresó de la Escuela Nacional de Arte se entregó a la poesía en un viaje también definitivo. Muchacha hacedora de sensibilidades que dijo de sí misma: “Soy ante todo un ser deslumbrado, una guajira deslumbrada y esos deslumbramientos trato de comunicarlos con todas las cosas que tengo a mano.”

Par de años de titulada y sus manos ya cincelaban el primer busto en Cuba y en América Latina de Alejo Carpentier. Mientras retocaba su primer hijo lírico, el poemario “Correspondencia”. Alternó infatigables versos con la instrucción en la Escuela de Arte de la Isla de la Juventud.

“Yo cada vez que hago algo me transporto y me meto en ese mundo, pero soy yo misma en ese estado de éxtasis y, luego de crear, voy al acto de trabajar una obra. No todo lo que sale del sentimiento es una maravilla, hay cosas a las que hay que ponerles la razón, el intelecto, la técnica. Hay que buscar.”

Fue como en los años que 90 empezó a alimentar de lauros su carrera como músico. Esta muchacha cuyas tonadas se quedaron inscritas en el pentagrama cubano como Siembra, sembrador (Premio Abril en música, 1990),Tonadas para el camino, Tonada para amanecer, El sitio de los ángeles, La guayabita madura… son algunas de las más conocidas-.

“Yo llegué a la música por impulsos internos, por una necesidad imperiosa de hacer este trabajo. En realidad yo no soy músico, sino (…) un ser humano que ama la música y a veces coge una guitarra, la aporrea.”

tomada de uneac

Desde que empezó a componer, su música y letras se abrieron paso entre talentosos, sobre todo obras para niños como El cangrejo Alejo, Señor Arcoíris, Ana la campana, La luna vanidosa, El trencito y la hormiga, El tonto de papel, El vendedor de asombros, Estela, granito de canela, entre otras.

Dijo al respecto: “Yo me cuido ante todo de no tratarlos como tontos.” Tan acertado punto de vista que intérpretes como Liuba María Hevia y Teresita Fernández la abordaron en sus discos. Más aún, la inmortalizaron para generaciones venideras.

Pero la joven que ahora imagino se desempeña como Instructora de Arte en la Casa de Cultura de Plaza en La Habana, por lo cual ha merecido el Diploma de Honor del Ministerio de Cultura. Escribe y conduce tres programas radiales, hace cerámica y artesanía. Compone canciones mientras escudriña las estrofas de Sor Juana. Piensa que la poesía es “el cañón de la ternura. En sus rincones anidan las estrellas y los actos cotidianos. Pero el poeta debe serlo, en primer lugar, en la vida misma.”[3]

Tiene 30 años recién cumplidos. Antes de adentrarse en esa edad madura se sumerge en las culturas mesoamericanas “Todos los asuntos que me puedan conmover son temas de mi poesía. Escribo sobre todo aquello que me emociona, que entre por las puertas por donde siempre debe entrar la poesía, que son las puertas del corazón, del sentimiento. Defiendo siempre dentro de mi poesía al ser humano y sus valores.”[4]

Viaja y riega su halo poético por el continente. Imparte conferencias en el Ateneo de Caracas y recorre los Andes. Sube el Popocatéptl o se carga los bolsillos con piedras que recoge de la casa natal de Sor Juana Inés, la gran poetiza mexicana. Hasta Francia llega la “guajira deslumbrada”, cruzando mares como quien escribe un poema más.

Y donde quiera que va lleva a cuestas su guitarra. Y dentro de la guitarra algún pedazo de su pueblo natal. Que bien pudiera ser el parque en donde corretean los gatos como niñas sueltas. O bien el pedazo de patio en que la abuela Saturnina cultiva romerillos y alimenta gallinas criollas a la sombra de los atejes. Casi todo, la noche, y lo demás, /está en el patio.

Entre todo eso y lo demás corretea Ada Elva. En ese ir y venir de campo y hogar, la abuela Saturnina la llena aún con sus embrujos, los atejes revientan de rojo, y los romerillos mecen los cabellos de la niña. Al menos así lo prefieren sus amigos y familiares; cuando las noches se vuelven largas, muy largas; allá en el norte espirituano.

Ante quienes extrañan a su Ada valiente y necesaria, esta reportera tan solo puede admitir que encontró en aquella muchacha un alma libre y a la vez con hondas raíces. Ideal de vida y de mujer he ido voy armando con los años. Acertijo del buen hacer que descifro entre las anécdotas de sus cercanos, los versos que escribió o las canciones de mi propia infancia. 

Y alguna noche de septiembre en que también me cuesta conciliar el sueño, prefiero imaginarla así, dando paseítos cortos por su apartamento habanero, que la trasborden al escenario de los sueños resoñados; mientras los carros rugen lejos, muy lejos, en la ciudad.

“El tiempo es lo más preciado que posee el hombre, es un regalo frágil, fugaz, inapelable, que solo una vez nos ponen en las manos. Dedicar tiempo es ofrendar lo más valioso, compartir una porción de algo que se acaba. Algún día será un grave delito dejarlo huir”.

Notas:

[1] Fragmento del poema de Ada Elba Pérez “Para que nadie diga que no defendí lo que soñé”.

[2] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[3] Declaraciones de Ada Elba Pérez citadas en Identidad. Boletìn de la V Bienal Identidad de homenaje a Ada Elba Pérez. No. 1, Agosto 2005.

[4] Idem.