√Āmbar Carralero D√≠az


Rebelarse es deshacerse

Entrevista- manifiesto con Nara Mansur

Querida Nara: esta es una conversaci√≥n descoordinada, no simult√°nea. Este es un chat a destiempo, que imaginemos, lo hacemos desde un Facebook ‚Äúde palo‚ÄĚ con una conexi√≥n ‚Äúde palo‚ÄĚ en un pa√≠s de palo.

Las preguntas ‚Äúen negritas‚ÄĚ son las de siempre, las que salen en los peri√≥dicos y en los boletines, aquellas que los mismos entrevistados terminan odiando con el paso de los a√Īos. Esas, que no pueden faltar porque vienen por la libreta como el cloro, ahora con esto del Coronavirus.

Las interrogantes que aparecen ‚Äúen cursiva‚ÄĚ me preocupan a m√≠, y no son necesariamente teatrol√≥gicas ni importantes para el resto del mundo ni del arte, o tal vez s√≠. Las pregunto porque necesito saber lo que piensan determinadas mujeres al respecto, porque creo que t√ļ puedas decir algo que a m√≠, nuevamente en lo personal, me sirva, me alivie, me inquiete.

Nara, siempre has entendido la teatrolog√≠a y la dramaturgia, √≠ntimamente ligadas, al teatr√≥logo como creador y al dramaturgo como investigador, te√≥rico, cr√≠tico. Estos universos son vistos por muchos todav√≠a, como espacios antag√≥nicos. ¬ŅPor qu√© a√ļn sucede esto en tu opini√≥n?

Creo que esa idea tan obvia de complementariedad ‚Äďsi pensamos en el ideario que sostiene la creaci√≥n de esas carreras, del plan de estudios en la Facultad‚Äď no se implementa tanto en la pr√°ctica, en las formas de pensamiento y de la producci√≥n, el trabajo. Lo pienso m√°s radicalmente desde la lejan√≠a y en recordar el seminario que impart√≠, de dramaturgia, en pensar otra vez el programa de estudios, porque creo que no es com√ļn ‚Äďno sucede en Argentina al menos‚Äď ‚Äúestudiar‚ÄĚ teatrolog√≠a (fundamentalmente esta especialidad) o dramaturgia inmersos en una escuela de arte de nivel universitario y no como parte de estudios filol√≥gicos. Pienso que yo ser√≠a una persona completamente diferente si me hubiera graduado de la Facultad de Artes y Letras de la UH, por ejemplo.

Primera lectura de Venus y el alba√Īil, Jornadas organizadas por Tablas Alarcos, Teatro Nacional de Gui√Īol, 2005/ cortes√≠a de la entrevistada

No s√© si llegan a entenderse, pensarse, como antag√≥nicas, ser√≠a quiz√°s too much, pero s√≠ por separado, como si le exigi√©ramos operaciones y efectos de lectura distintos; y somos nosotros, los propios colegas los que muchas veces descalificamos o somos incapaces de crear este tipo de funcionamientos y/o de convivir con operaciones m√°s experimentales, que no acuerdan con la mayor√≠a de lo que se produce o con lo m√°s evidente de la tradici√≥n, lo m√°s ‚Äė‚Äôlegible‚Äô‚Äô.

Las formas están en continuo peregrinaje y mutación. Hay un trabajo con la palabra poética arduo en parte de nuestra dramaturgia, una palabra que no se acerca de manera representativa al teatro sino que presenta su propia invención, su reflejo grotesco, artificial, ambiguo… una marca muy evidente es la de las reescrituras de la tragedia, las continuidades vernáculas de esa mitología (la tragedia griega y el teatro latinoamericano parecieran genéticamente unidos).

En Cuba estamos saturados de una forma de entender el discurso, ‚Äúla palabra p√ļblica‚ÄĚ, por eso siempre hay una dial√©ctica de apropiaci√≥n de verdad y verosimilitud. Cuando una se pasa viviendo fuera unos a√Īos se muestra m√°s n√≠tidamente este dogma liberal de entender a Cuba entre el pintoresquismo y la opresi√≥n‚Ķ y la limosna. Es doloroso, siento que hay algo de nuestro orden cultural que se ha perdido para siempre entre desgobiernos, manipulaciones y equ√≠vocos, sobre todo la idea de vida y ritual, de comunidad.

Nara Mansur, Mariano Dames y Guillermo Esborraz en Charlotte Corday. Poema dram√°tico con m√ļsica, Buenos Aires, 2018

Yo pienso que es el ISA, la formaci√≥n que tuve all√≠ la que me hace pensar que por ejemplo, no me interesa la idea de calidad para pensar en un texto teatral ni un espect√°culo (esas palabras: excelencia, eficacia‚Ķ como si uno preparara habitaciones de un hotel, horneara pizzas, fuera gerente de una empresa…) me interesa la investigaci√≥n que conllevan, las asociaciones que provocan, la manera en que se insertan en el debate art√≠stico, pol√≠tico y social de su √©poca, la discusi√≥n (tensiones, acuerdos) que generan con sus contempor√°neos, todo lo que ese texto no quiere ser en relaci√≥n a su herencia, a su memoria; todo lo que se inventa como nuevo o lo que quiere hacer pasar por nuevo y es su memoria olvidada o escamoteada, su propia ignorancia.

Estamos en un momento confuso, de gran disputa simbólica. Porque este es un presente de guerra por los símbolos, por los rituales en el que no parece haber acuerdo en torno a la verdad, a la razón.

Entonces creo que esta distancia puede que suceda porque todav√≠a los espacios de circulaci√≥n parecen discurrir por caminos separados: pensemos en la posibilidad de acompa√Īar las obras con textos cr√≠ticos bien precisos, en una cr√≠tica que no califique, que no necesite a la puesta en escena para que le d√© legalidad a esa obra.

Las obras necesitan lecturas cr√≠ticas, lecturas d√≠scolas, creativas, necesitan que el espacio de preguntas y complejidad que crean, la cr√≠tica las reconozca o se invente otras pero que las visibilice‚Ķ no me refiero a la cr√≠tica puntual sobre una funci√≥n, me refiero a una cr√≠tica que acompa√Īa como acompa√Īa un amigo, un amante: discute pero ama, problematiza pero se siente parte de una misma cosa, no te tira por el balc√≥n.

Por otro lado, mi experiencia en el Seminario de Dramaturgia, cuando uno puede dirigir, coordinar un espacio como ese, es que está todo el tiempo posibilitando la discusión sobre las propias obras (lo personal allí, el grupo allí) que se van creando pero también hacia el panorama que tenemos alrededor de nosotros, con la propia bibliografía, con la selección, la toma de conciencia que cada uno puede hacer sobre lo que toca su sensibilidad, también esas obras a las que uno abandona o pasa de largo… Eso se discute, no hay censura ni ofensa, es todo parte de lo mismo.

¬ŅCu√°l es la delgada l√≠nea que separa la performatividad de la representaci√≥n, lo real de lo ficcional, la escena del crimen de la reconstrucci√≥n de los hechos?

Digamos que son todas l√≠neas delgadas, que los t√©rminos afloran, que se necesitan los t√©rminos para nombrar las formas del trabajo y en los √ļltimos a√Īos para nombrarse a s√≠ mismo. No parecen tanto formas de trabajo, sino marcas porque como nunca antes, el artista necesita venderse y poder ubicarse en el mercado. Son estrategias de performatividad donde no sabemos bien cu√°l es la obra del artista sino m√°s bien al artista como obra: su capacidad de respuesta, de sobrevivencia, de empat√≠a y mutabilidad.

Performance es una palabra √ļtil, que pareciera va a distinguir pero ya se volvi√≥ hasta vulgar, com√ļn. Por otra parte no es muy saludable dejarlo en la percepci√≥n solamente, como si el espectador, el ‚Äúvidente‚ÄĚ lo decidiera todo, lo supiera todo, fueran √©l y su libertad, su verdad, su dinero‚Ķ Vuelvo a la cr√≠tica, en las formas de invenci√≥n y de an√°lisis, de generar preguntas, especular, distinguir, crear series, narrativas de unas obras y otras, de unas experiencias y otras, por fuera de las evidencias ya estipuladas, como puede ser una generaci√≥n determinada.

Pensemos que si los pol√≠ticos desde hace a√Īos se entrenan, se preparan, dise√Īan sus discursos y apariciones en p√ļblico, son asesorados para estas relaciones y ‚Äúartes vivas‚ÄĚ, c√≥mo nos desmarcamos, qu√© esperanzas podemos tener si ficci√≥n, performance son ya variantes del crimen, reconstrucciones de esos ‚Äúestados‚ÄĚ y hechos.

cartel de Ignacio & Mar√≠a, montaje de Julio C√©sar Ram√≠rez, Teatro D’ Dos, La Habana, 2010

Lo performativo lo asociamos a cierta espontaneidad, a una renuncia al sistema hegem√≥nico, a la repetici√≥n, al ensayo, a la idea de espectador anestesiado que consume en su butaca‚Ķ pero tampoco esto es una l√≠nea infranqueable…

Es fundamental para los pa√≠ses emergentes, para los que siempre estamos discutiendo soberan√≠a, independencia, pol√≠ticas culturales inclusivas, no perder la memoria: ¬Ņde qu√© se trata nuestra emancipaci√≥n, qu√© nos descoloniza hoy, qu√© se nos est√° olvidando hoy, qu√© hay de fundamental y de superfluo en los estados de la movilizaci√≥n actual, c√≥mo nos relacionamos con nuestras vanguardias, c√≥mo nos interpelan hoy?

En un momento en el que ‚Äúla especializaci√≥n‚ÄĚ parece ser la mejor manera desde formar a un profesional, obrero, artista, frente al intrusismo profesional, ¬Ņcrees en el tipo de creador que es autor, performero, director, realizador?, crees en el ‚Äútodos hacemos de todo‚ÄĚ. ¬ŅEs posible llevar todos esos perfiles sin perderse demasiado?

Si hay intrusos es porque otros han dejado un vac√≠o, han hecho silencio o los hemos olvidado. Es muy dif√≠cil, lo hacen personas muy talentosas y/o muy aventureras. Podr√≠amos pensarlo desde el deseo. Como aperturas del deseo, de formas de la realizaci√≥n y la independencia. Es un s√≠ntoma, un comportamiento que existi√≥ siempre: algo similar hicieron Nemir√≥vich D√°nchenko, Ferdinando Taviani, Ludwig Flaszen, y entre nosotros, Rine Leal, Rosa Ileana Boudet, Raquel Carri√≥, entre tantos ejemplos que pudi√©ramos traer aqu√≠‚Ķ ninguno de ellos hac√≠a una sola cosa pero incre√≠blemente ahora no vemos toda la creatividad que supone trabajar en las instituciones, en el servicio p√ļblico: los m√ļltiples oficios, trabajos, labores de imaginer√≠a y v√≠nculos que supone.

Son recientemente las redes sociales, un uso m√°s democr√°tico de la tecnolog√≠a (fotograf√≠a, la posibilidad de publicaciones digitales, etc.) la que nos hace pensar en que solo est√° pasando ahora esa operaci√≥n multitareas, de m√ļltiples desempe√Īos. Uno se pone a pensar en Vicente Revuelta o Flora Lauten, c√≥mo hubiera sido su magisterio, su legado, la red de influencias, sus acciones art√≠sticas si hubieran tenido disponibles estas herramientas, estas situaciones de exploraci√≥n de lo creativo de tal inmediatez y comunicabilidad como las vivimos ahora.

Pero s√≠ hay intrusismo, hay mucho disparate circulando, mucho ego desplegado en nombre de la poes√≠a, de lo period√≠stico, de lo art√≠stico, ¬Ņpero no estamos todos un poco perdidos?, ¬Ņno estamos descentrados, llenos de a√Īoranzas, mir√°ndonos en espejos ajenos, simulando inquietud, simulando alegr√≠a, confianza? Hay argumentos que las ciencias sociales, la historia, la investigaci√≥n traen consigo que son precisos, espec√≠ficos y no son sustituibles ni intercambiables con pareceres, opiniones o el documento personal de cualquiera de nosotros. Y as√≠ en cada √°rea de estudios.

Alejandra Maldonado y Cristopher Cancel-Pomales en Venus y el alba√Īil, montaje de Aravind Adyanthaya, The Loisaida Inc. Center, Nueva York, y Casa Cruz de la Luna, Puerto Rico, 2016. Foto: Angel L. Matos/ cortes√≠a de la entrevistada

El conocimiento tiene un enorme valor y pareciera diluido, escamoteado, en estos d√≠as por esta opinolog√≠a, sentimentalidad, democracia de los yoes diciendo, nombrando, vaticinando, recordando‚Ķ. Pero esto es as√≠ y seguir√° siendo as√≠ y hablaremos de esta democracia directa ‚Äďdigamos‚Äď a la anterior representativa, en la que tantos quedaban fuera, porque era m√°s elitista, jer√°rquica, burguesa finalmente… La gran pregunta es qu√© leer, a qu√© atender, d√≥nde est√°n mis decisiones y c√≥mo las hago interactuar, qui√©n me influencia, c√≥mo rastreo, c√≥mo estudio, c√≥mo nombro lo que hago, con qui√©nes trabajo, finalmente las ideas, la ideolog√≠a, la disponibilidad al debate y no a la fe.

Es de enorme potencia ir de un lado a otro, experimentar, estudiar, tomarle el pulso a nuevas herramientas… creo que abre puertas, posibilidades de trabajo, de que te convoquen, te hace abrir el espectro de colegas y gente con la que interactuar, por ejemplo.

Tambi√©n porque muchas de estas funciones son m√°s visibles en las redes: es m√°s f√°cil encontrar un video en youtube que un poema de un libro publicado en Cuba o donde sea. Esta idea trae consigo otras muchas, donde la democracia parece ser la meta y tambi√©n es un problema o un desaf√≠o o quiz√°s la zona del trabajo colectivo m√°s urgente. ¬ŅQu√© se democratiza: el saber, el acceso al estudio, los textos de las ciencias sociales, la historia, la filosof√≠a o todas estas variables de la autoayuda mundial que pareciera que estamos escribiendo, leyendo, subrayando, repitiendo, consumiendo? ¬ŅEl dogma de la publicidad con otro aspecto?

¬ŅCu√°les son los impulsos, obsesiones, experimentos, preguntas, revelaciones, qu√© m√°s se repiten en tu escritura? Esos que persisten y te han hecho escribir todos estos a√Īos.

La idea de la revoluci√≥n libertaria y democr√°tica encarnada en la mujer, en las propias ideas que no son las del poder. La idea de la pasi√≥n, √ļnica y desdoblada, la intimidad, la idea del hombre (‚Äúla belleza del marido‚ÄĚ dir√≠a Anne Carson) y de los hombres amantes, aband√≥nicos, presentes. Un mismo hombre del que me enamoro siempre que es h√©roe y pobre diablo simult√°neamente. La obsesi√≥n √©pica en una lectura subconsciente, tremendamente subjetiva. La amenaza de esa subjetividad siempre intervenida por el afuera que ama y manipula y distorsiona voz, imagen. La pregunta por la comunidad, por los estadios de la vida ritual. La pregunta por la condici√≥n filos√≥fica que encarna el teatro pero tambi√©n la costumbrista, la chancleta (¬Ņpor qu√© pienso en Sartre y Simone de Beauvoir, en Jos√© Mart√≠ y la rumba a un mismo tiempo; en El arca y en Un novio para Veneranda; en una tribuna, en unos zapatos con flores en los tacones y en los helechos de la Sierra Maestra; en Lawton y en Par√≠s; en el pop repetitivo televisivo que le dio voz a mi sentimentalidad, y en el sacrificio; en acciones colectivas cuasi religiosas, en la captura de los ideales, en esa cosificaci√≥n siempre acechante.

Charlotte y el animal, de Martha Luisa Hern√°ndez y Andrea Doimeadi√≥s, Teatro El P√ļblico, 2015/ cortes√≠a de la entrevistada

El pensamiento como masacre, tambi√©n el ‚Äúsin sentido‚ÄĚ de la asociaci√≥n surrealista me interesa mucho, ese delirio que va de la neurosis al alumbramiento, a la lucidez. Me interesa pensar que una obra de teatro contiene muchas obras a su vez (pienso que eso trat√© de hacer en¬† Chesterfield sof√° capiton√©, por ejemplo, todas esas obras que quiso ser, esos deshechos, esos cad√°veres adentro de m√≠ misma, de un mismo texto, el ensayo que despliega en su propio l√©xico, la terminolog√≠a que lo hace af√≠n con todo lo que antes lo intervino, como un acto carnal, desmesurado.

La primera pregunta es ¬Ņqui√©n soy en el amor?, aunque aparezca ahora, como retardada, que me olvid√©. Me interesa lo que me resulta dif√≠cil, lo que me exige cambiar, la sensaci√≥n de que no me alcanza con lo que tengo y hay que ir por m√°s, m√°s a pesquisar, a rastrear, me pregunto por lo innombrable que nos da miedo, todo lo que no entendemos y nos da una patada, lo sensible que es propio, esas obras que te tratan como a un igual y te invitan a subirte a su carrusel, no a que te quedes est√°tico deserotizado mirando, mirando su pulcritud, su decencia, su maniobra tan f√°cil de aplaudir, su benevolencia. Se repite el desaf√≠o y el fracaso, el grito y la callada por respuesta, el gesto amoroso y el miedo. Lo que nos viene dado y el hambre, la carnicer√≠a, el circo‚Ķ que irrumpe en medio del amor.

Luego de vivir en otro pa√≠s, tan distinto, ¬Ņes tan dif√≠cil como algunos cuentan reencontrarse como escritor en un nuevo paisaje, en los nuevos rostros? ¬ŅEso de que el contexto te condiciona es tan real como muchos afirman? Si pudieras establecer una comparaci√≥n entre tu escritura antes y despu√©s, ¬Ņqu√© l√≠neas han continuado y cu√°les se han redireccionado hacia otras zonas investigativas? ¬ŅQu√© has estado haciendo en Argentina todos estos a√Īos?

Es muy evidente que he tenido más tiempo, así que es importante tener tiempo para escribir, no es juego… no todo el tiempo porque también creo que se vuelve contra uno (al menos, contra mí). Me gusta la idea de trabajar por encargo, me pasó con obras como Educación sentimental, Chesterfield sofá capitoné, que fueron pedidos en el marco de un taller; y ahora la reescritura de Orlando junto Agnieska Hernández, Rogelio Orizondo, Fabián Suárez, Martha Luisa Hernández Cadenas, Marien Fernández, Yunior García y Norge Espinosa, convocados por Carlos Díaz.

Me siento cada día más distinta y más sola, trabajo, me relaciono con argentinos poetas, dramaturgos, investigadores de teatro. Da un poco de miedo la especificidad, la marca nacional que no se borra, la identidad no es una pose, es algo absolutamente real, tangible, es tu corazón bombeando, también trabajas con bibliografías distintas o incluso trabajando con la misma bibliografía las haces funcionar de otra manera, de interpelar distinto…

Me dediqu√© varios a√Īos a la investigaci√≥n sobre el teatro de Pompeyo Audivert, a su m√©todo de trabajo, a todo lo que sucede en su Estudio, al que asist√≠ y donde tom√© clases varios a√Īos, despu√©s me baj√© y observ√©, dir√≠amos que por tres a√Īos o cuatro a√Īos, algo as√≠. Es un trabajo bastante contracorriente a lo que sucede en el teatro de Buenos Aires, que est√° tomado en su mayor√≠a por una actuaci√≥n representativa, con principios dir√≠amos stanislavskianos de organicidad, verosimilitud, etc.

El m√©todo de Audivert es el de armar improvisaciones colectivas que √©l llama m√°quinas teatrales donde el sustrato, la materia prima de esa palabra a explorar, es la poes√≠a y ciertos mitos nacionales: h√©roes, territorios, equ√≠vocos, objetos, etc. Las escenas m√°s bellas que he visto en mi vida las vi en esos a√Īos de entrenamiento en el Estudio El Cuervo, lo que el teatro hace y dice, lo que el teatro arma y desarma con las personas, con nuestros estados de √°nimo, con la sensibilidad personal.

Con Pompeyo armamos un libro que en la versión preparada/curada por mí permanece inédita pero él ha elegido algunas zonas del libro y lo ha editado recientemente; ahí aparece algo de lo que investigué durante ese tiempo y con posterioridad. Me gustaría armar un taller de crítica solo en relación con ese trabajo (a un trabajo de crítica participante, diríamos), del que un crítico forma parte, de lo que hace, del libro que prepara y del libro que pierde, del fracaso, de la autoridad individual en el teatro y de las variables para enfrentar la máxima pasión y también la pérdida, la no pertenencia, los adioses que la crítica activa y niega.

cartel de Ignacio & María, montaje de Festival di Teatro di Napoli, Italia, 2018

Chesterfield‚Ķ es la √ļnica obra que he publicado desde que estoy aqu√≠ y me parece mi mejor obra en todo sentido porque contiene muchos teatros dentro de una obra, efectos, sonoridades, el afuera y el adentro, la mirada desde fuera de Cuba sobre nosotros, sobre lo leg√≠timo de nuestras decisiones, la pregunta por la acci√≥n propia, la mano propia, la pregunta por la acci√≥n de los otros, las distorsiones,‚Ķ pero las veo como cuestiones oblicuas. Me interesa esta idea de lo oblicuo, no el af√°n evidente y enf√°tico que siento que es el tono predominante por nuestra situaci√≥n de angustia y de hartazgo.

Leo Charlotte Corday‚Ķ ahora como ‚Äútransparencia‚ÄĚ y sin embargo hace poco una actriz contaba que hab√≠a abandonado el montaje de esa obra porque le parec√≠a ¬°muy cr√≠ptica! ¬°Alabao! Me pareci√≥ incre√≠ble leer esto y me lleg√≥ el mensaje, ¬°ja! de la necesidad de textos que reflejen de forma m√°s directa los estados de la realidad(1).

Creo que Buenos Aires me ha dado o me ha impregnado algo, leve ‚Äďpienso que leve‚Äď, de este sentido de la oblicuidad. No me interesa la opinolog√≠a, el testimonio banal de mi vidita; con todo eso quiero hacer una bomba o una aventura m√°s conceptual.

Mis dos √ļltimos libros de poes√≠a (El trajecito rosa, Arpegio) he querido encararlos as√≠. Entonces estar fuera de Cuba es un dolor enorme porque uno pierde la inmediatez del espacio de creaci√≥n y circulaci√≥n que le son propios, que te identifican, que son ‚Äúla naturaleza‚ÄĚ.

Desde Buenos Aires he continuado pensando y hablando y recreando a Cuba en cada cosa que hago: pude preparar la selecci√≥n y el estudio introductorio del teatro de Virgilio Pi√Īera, pensando en un lector argentino, pensando en qu√© decirle de nuevo de este autor tan amado que no sea a√Īadir gestos al estereotipo y a todo lo que en este pa√≠s se conoce de √©l. Me interes√≥ contar que fue el dramaturgo m√°s le√≠do y llevado a escena en los a√Īos 90, de c√≥mo su dramaturgia encarn√≥ la idea de lo contempor√°neo para mi generaci√≥n.

Escrib√≠ tambi√©n estudios introductorios a los teatros completos de Iv√°n Turgu√©niev y Ant√≥n Ch√©jov, la mayor parte de sus obras se tradujeron entonces por primera vez directamente del ruso. Uno sabe que est√° escribiendo para una ciudad, un pa√≠s, un gremio ‚Äďel del teatro‚Äď que se ha formado como lector, como espectador, como ciudadano en coordenadas muy distintas a las m√≠as, a las nuestras.

La idea de lo latinoamericano es en lo primero en lo que no hay coincidencias. Este es un pa√≠s que vive otro tipo de soledad que en un punto se parece a nuestra insularidad. Siento que Cuba en medio de su crisis permanente est√° atravesada por circulaciones mucho m√°s contaminantes. La escena de Buenos Aires es de gran autonom√≠a, la siento ensimismada, autocomplaciente, con su mitolog√≠a de cera poco curiosa y deseosa de mezclarse, de ser intervenida… pero inmensamente productiva.

cartel de Ares (Ar√≠stides Hern√°ndez) para Charlotte y el animal, de Martha Luisa Hern√°ndez y Andrea Doimeadi√≥s, Teatro El P√ļblico, 2015

El ciclo de Dramaturgias posibles que aparece reflejado en los Cuaderno de Picadero y que coordinaste en Buenos Aires, es hermoso y abarcador.

Dramaturgias posibles es el ciclo que creé y he coordinado desde 2013. Los cuadernos(2) fueron una invitación del Instituto Nacional del Teatro. Me interesaba poner en discusión el término dramaturgia entre los creadores, explorar formas de trabajo, de apropiarse de procedimientos, también la instancia pedagógica de la dramaturgia aquí.

Es una entrevista en p√ļblico que hago a un invitado o varios, que habitan un amplio espectro de saberes, filiaciones y pertenencias: desde escritores de teatro a la manera m√°s convencional, a actores, actrices, directores, core√≥grafos, dise√Īadores. Algo a lo que la cr√≠tica escasamente tiene acceso, que es la cocina, el testimonio vivo de los procesos.

Para mí es un gran desafío porque muchas de las obras se escribieron o se presentaron antes de mi llegada aquí, así que es una conversación entre teatros fantasmáticos, que conozco por textos críticos, testimonios o escasos videos junto a la producción actual de ese artista.

Luego de pasar tres a√Īos sin venir a Cuba, ¬Ņqu√© encontraste Nara?

Siempre encuentro mucho cari√Īo y eso me emociona y no puedo dejar de estar agradecida (‚Äúalgo habr√© hecho bien‚ÄĚ, pienso). La crisis se ha agudizado y es imposible de eludir, cuando sabes que las imprentas est√°n paradas, que los medicamentos faltan en la farmacia, sumada a las carencias que ya sabemos acumuladas de hace d√©cadas. Qu√© se puede sentir sino es un gran dolor. Cualquiera se da cuenta de que eso tiene que parar en alg√ļn momento, que no se puede vivir eternamente en ese estado de crisis que asfixia, desmoraliza, enferma. A la vez, la vida contin√ļa, y pasan muchas cosas importantes en nuestro √°mbito: libros como los de Taim√≠ Di√©guez, que present√©, o el de poes√≠a de Martha Luisa Hern√°ndez Cadenas, o la compilaci√≥n Lecturas atentas preparada por Mabel Cuesta y Elzbieta Sklodowska, junto a lo que yo misma hice esos meses: la presentaci√≥n de Arpegio en la que participaron poetas muy queridos y valiosos (Soleida R√≠os, Susana Haug, Jamila Medina, Larry Gonz√°lez, MLHC), el taller de dramaturgia que ustedes me invitaron a impartir en la Biblioteca Nacional, por ejemplo. Esos d√≠as en La Habana se desarroll√≥ la acci√≥n comunitaria y art√≠stica ‚ÄúHabitar el gesto‚ÄĚ, coordinada por Karina Pino, Dianelis Di√©guez y Mait√© Hern√°ndez, donde quiero leer con orgullo los devenires de nuestra teatrolog√≠a.

¬ŅT√ļ extra√Īas el aula, el Seminario, los alumnos?

portadilla tablas

S√≠, los extra√Īo. Extra√Īo tambi√©n la disponibilidad de ellos, algo que tiene que ver con¬† querer ser artista todo el d√≠a de tu vida, a todas horas. Hay algo de la condici√≥n aficionada, no profesional del artista, del tallerista aqu√≠ que es completamente diferente a eso. Me recuerda esos a√Īos 80 cubanos y las casas de cultura llenas de ‚Äúpueblo‚ÄĚ despu√©s de las cinco de la tarde, el teatro de aficionados en las universidades y centros de trabajo. Me acuerdo estando en la escuela primaria haciendo peque√Īas escenas para reuniones de padres y encuentros m√°s tem√°ticos en relaci√≥n con la familia, la comunicaci√≥n, el estudio Y tambi√©n me he acordado mucho en estos a√Īos de la sala teatro Cheo Bri√Īas, en el pasaje del mismo nombre, perpendicular a la calle Reyes, en Lawton, a dos cuadras de mi casa, donde se pon√≠an obras, peque√Īas zarzuelas, sketches. Los vecinos cantaban, era todo vecinal, comunitario, alegre, ‚Äúmenor‚ÄĚ, se hac√≠a entre todos los que quer√≠an, hab√≠a mucha gente de m√°s de sesenta a√Īos y la muchachada imprescindible‚Ķ Son instancias distintas de lo aficionado las de aquellos a√Īos de Cuba y lo que vivo en Buenos Aires. Todo el teatro independiente, ese teatro que se investiga en papers universitarios en congresos internacionales sobrevive en una enorme precariedad econ√≥mica, por el puro deseo y amor de los actores, actrices y talleristas que lo sostienen. La mayor√≠a de esos artistas no han tenido una formaci√≥n acad√©mica y van de un estudio teatral a otro, no s√© si vale usar la palabra entrenamiento pero es pr√°ctica viva y constante, pura vocaci√≥n y amor.

As√≠ que el seminario del ISA, como tantas cosas de Cuba, es esa rara mezcla de posibilidad elitista con carencia, de ‚Äúestar en el arte y no en la realidad‚ÄĚ, de estar absortos, contemplativos y con hambre. Ahora doy talleres privados y cl√≠nica de obra a gente muy diversa, en cuanto a formaci√≥n, a edad, a po√©ticas.

¬ŅCu√°ndo empezaste a escribir, a ser publicada y a ser le√≠da con fervor, a ser seguida por estudiantes que como Rogelio Orizondo luego, se convirtieron en dramaturgos pol√©micos, interesantes, multipremiados, representados? ¬ŅC√≥mo fue ese tr√°nsito y qu√© hac√≠as antes? T√ļ misma dijiste una vez que empezaste tarde, ten√≠as treinta y tantos‚Ķ ¬ŅTarde, por qu√©?

Empec√© a escribir teatro ya en 2000, hab√≠a cumplido treinta a√Īos. Recuerdo esos a√Īos 90, mis primeros tiempos en Casa de las Am√©ricas, junto a Rosa Ileana Boudet y Vivian Mart√≠nez Tabares, cuando comenc√© a participar de la edici√≥n de la revista Conjunto, de los encuentros internacionales que se convocaron, recuerdo claramente que llegu√© al Departamento de Teatro y se estaba terminando de editar el n√ļmero 99 que contiene un texto de Guillermo G√≥mez Pe√Īa (Border Brujo). Ya entrados los 2000 vino a presentar uno de sus performances a Mayo Teatral. Rosa Ileana publica en 1995 Morir del texto, una antolog√≠a que me parece fundamental para entender la idea de dramaturgia que todav√≠a creo vigente, en la que uno pod√≠a encontrarse √ďpera ciega, Safo, La paloma negra, Manteca, Los equ√≠vocos morales, Team ball, y m√°s‚Ķ Parec√≠a un momento de enorme fuerza en medio del p√°ramo. Ese libro contiene una propuesta de convivencia de ideas muy personales y potentes en relaci√≥n con la palabra en el teatro, en c√≥mo habitar el espacio literario del teatro.

Entonces en 2000 escribo Ignacio & Mar√≠a y tuvo una hermosa acogida porque,¬† entre otras, fue finalista de la primera edici√≥n del Premio Virgilio Pi√Īera. Me¬† acuerdo de dramaturgos como H√©ctor Quintero, Gerardo Fulleda o Freddy Artiles –que uno pensar√≠a tan distantes de lo que hago–, pues ellos fueron muy generosos en esas primeras lecturas en p√ļblico de la obra y dijeron: ¬°poeta dram√°tica!, a lo que yo respond√≠ ¬°oh, Charito!, ja! y me fui a leer de ese g√©nero y sus secuelas, y entend√≠ que Charlotte Corday… deb√≠a llevar ese subt√≠tulo. Digamos que siento que me hice dramaturga/poeta dram√°tica en la redacci√≥n de Conjunto, trabajando textos de √≠ndole tan distinta como lo que ha publicado la revista (ensayo, periodismo, testimonio, entrevista, diarios, cartas‚Ķ) tambi√©n pensando esos textos en relaci√≥n con las im√°genes (fotos, ilustraciones, tipograf√≠as: dise√Īo gr√°fico‚Ķ), y viendo teatro, como todos nosotros. Yo termin√© el ISA y sent√≠a que no sab√≠a nada, cuando estudiaba all√≠ apenas se hablaba de poes√≠a, de los v√≠nculos entre poes√≠a y texto teatral, eran los a√Īos de la ‚Äúf√°bula‚ÄĚ, como si solo la acci√≥n narrativa de la ficci√≥n pudiera sostener al texto‚Ķ finalmente decid√≠ estudiar Teatrolog√≠a, as√≠ que a veces no sale todo como uno quisiera desde el principio y los veinte a√Īos; despu√©s hay sorpresas si uno est√° atento‚Ķ hay esperanzas… ¬°ja!

Rogelio Orizondo es un gran artista y adem√°s de su poes√≠a y de sus textos para el teatro, me interesa sobremanera ‚Äďy tiene que ver con la primera pregunta‚Äď cuando despliega su accionar cr√≠tico; cuando siendo profesor de Historia del Teatro en la Facultad, por ejemplo, asociaba textos como La noche de los asesinos, Los siete contra Tebas y La casa vieja para pensar la familia, los v√≠nculos entre hermanos, la idea de innovaci√≥n dramat√ļrgica en el periodo, las escisiones ideol√≥gicas.

Pero Rogelio no es una excepci√≥n; me siento unida, ‚Äúparte de un mismo proceso‚ÄĚ a colegas de todas las generaciones. La historia del teatro cubano, volver sobre esos estudios, siento que es lo m√°s importante ahora. Si tuviera la posibilidad de auspiciar, de organizar un seminario o taller invitar√≠a a la gran Rosa Ileana Boudet, que ha venido escribiendo una serie de libros fundamentales para el corpus de la historiograf√≠a teatral cubana y que la mayor√≠a de nosotros, en Cuba y fuera de Cuba, desconoce.

¬ŅQu√© nos diferencia de los hombres en lo po√©tico, en lo humano, en lo esencial, en lo general? ¬ŅQu√© es la soledad para ti?, ¬Ņqu√© es la tristeza?, ¬Ņqu√© es la nostalgia?, ¬Ņqu√© es el amor?, ¬Ņqu√© es el sexo?, ¬Ņqu√© es la lealtad?, ¬Ņqu√© es la felicidad?

No hay palabras en el mundo para contar las experiencias más radicales, como amar a un hijo, o la muerte de la madre o vivir en otro país. Todo eso es soledad, vacío, un tipo de imposible, de pobreza extrema. Se vuelve todo bastante inhóspito e innecesario.

La mujer est√° asociada a una pol√≠tica del cuidado, siempre el mundo espera que nosotras cuidemos, acompa√Īemos, amemos, cocinemos‚Ķ se habla mucho de esto √ļltimamente. El tiempo, el trabajo, el no dinero, la soledad. Pienso en c√≥mo las mujeres hemos sido recompensadas por nuestras acciones amorosas, familiares: veneradas y amordazadas a un mismo tiempo.

 Creo que no le tenemos miedo a la idea del dolor, a trabajar con el dolor, con el dolor del cuerpo y del alma, a tematizar todo eso, y a probarlo en carne propia, con las palabras cuando escribimos que también son carne.

Creo que las mujeres tenemos m√°s posibilidades de cambiar las reglas, por eso es imperdonable que las mujeres al mando o las m√°s exitosas reproduzcan modelos creados por hombres, las mismas costumbres. Pareciera que este es el momento de las escritoras y especialmente de las escritoras lesbianas y trans, por el inter√©s que despiertan sus producciones, as√≠ como las escrituras de otros grupos sociales que han sido discriminados e invisibilizados. Por otra parte, todas las que no nos interesa el poder, nos preguntamos qu√© hacer, c√≥mo accionar, c√≥mo contar lo que hacemos, qu√© se puede cambiar, qu√© no repetir, c√≥mo trabajar y juntarse… o quiz√°s es porque ¬°nos interesa el poder!

Esa pregunta quién soy en el amor me parece precisa, me identifico con esta interpelación a mí misma, a los recorridos amorosos de una. Ayer me dijo un amigo muy querido que sentía que yo estaba de vuelta de muchas cosas pero al rato, que era muy idealista, así que esto quizás tiene que ver con la nostalgia, con la memoria de lo que hemos sido, con la ética fundamentalmente, pero también con el arrebato que nadie nos quita y que se sigue llamando ilusión. Y

¬†hacia delante, m√°s incertidumbre que escoba enredada, Sara Ahmed escribe en La promesa de la felicidad: ‚Äúrebelarse es deshacerse, es no reproducir una herencia‚ÄĚ y que ‚Äúel futuro feliz es el futuro del quiz√°s‚ÄĚ. Siento que el mandato de la felicidad es tremendo, que las mujeres artistas y escritoras tambi√©n padecemos el mandato de ser hipersexuales, de estar siempre erotizadas, calientes, contentas. Siempre vigiladas, nos contabilizan todo: parejas, hijos, crianza de los hijos, casa limpia, libros en tu casa que se pueden ver en las fotos, amistades influyentes, cantidad de amigas, cantidad de libros publicados, empat√≠a con el mundo, sentido del humor, poder de circulaci√≥n, traducciones, poder de encantamiento‚Ķ Es agotador‚Ķ y me pregunto si los textos, nuestras escrituras producen eso, si todo eso lo produjo leernos con atenci√≥n‚Ķ. ¬Ņc√≥mo lo sientes t√ļ?

1) Ediciones sinsentido public√≥ en 2019 Charlotte Corday habla por segunda vez, un libro colectivo que compendia voces/(re)lecturas/estudios sobre el poema dram√°tico de Nara Mansur, a partir de las dis√≠miles apropiaciones y versiones que ha tenido. Puede descargarse aqu√≠: https://drive.google.com/file/d/12Hvrd9–btlJIx47CyW1wEaNJ1m_CtLG/view?fbclid=IwAR3a8FJZawNBzopAtFkxKiWqQTH2LpTSEKeKs1f98RTJuu0QDh1CiNCLgoI

2) Los Cuadernos de Picadero 33 y 34 pueden descargarse libremente en los siguientes links: http://inteatro.gob.ar/editorial/publicaciones/cuadernos/cuaderno-de-picadero-no-33-1220

http://inteatro.gob.ar/editorial/publicaciones/cuadernos/cuaderno-de-picadero-no-34-1234



Ella escribe mucho más que prólogos*

Revisando mi libro de entrevistas descubr√≠ que estaba lleno de hombres, directores y dramaturgos, pero hab√≠a pocas mujeres, y a√ļn menos, mujeres que no fueran dramaturgas o actrices. Eso me alarm√≥ mucho porque reconoc√≠ en mis propias elecciones lo mismo que veo repetido hasta el cansancio en miles de espacios, a la hora de seleccionar o de ser seleccionadas solemos ser menos, a no ser en espacios que se declaren especialmente de ‚Äúmujeres‚ÄĚ.

Pues bien, empecé a observar (a veces mientras más cerca tienes a las personas menos las ves, es triste pero pasa todo el tiempo) a mi alrededor, y estoy rodeada de grandes mujeres de todas las disciplinas.

R√°pidamente pens√© en Yudd Favier, que tambi√©n ha editado numerosos libros del sello Ediciones Alarcos. Teatr√≥loga y profesora de la Universidad de las Artes, con quien podr√≠a hablar adem√°s, honestamente, sobre la cr√≠tica, en tiempos en los que muchos creen descubrir el agua tibia y le ponen nuevos nombres a problemas a√Īejos y proponen soluciones descabelladas e impuestas que demuestran ignorancia e insensibilidad.

Yudd es graduada de Teatrolog√≠a, asesora grupos que est√°n entre lo mejor de la escena cubana (Teatro de Las Estaciones, La Salamandra‚Ķ). Agrupaciones en las que no se desempe√Īa como asesora, reconocen en sus criterios una buena parte de los aciertos y de las alertas necesarias para construir su camino y po√©tica.

¬ŅTendr√° que ver con el oficio de una espectadora especializada, con el talento para mirar y descubrir lo que no est√° funcionando, con la valent√≠a de decir aquello que todos piensan y no se atreven a decir sin medias tintas‚Ķ?

Para ejercer el criterio no necesitas un t√≠tulo universitario, y ahora con las redes sociales, escribirlo y hacerlo p√ļblico tampoco precisa avales. Sin embargo, cuando te has decidido por una carrera donde el ejercicio del criterio es un puntal dentro de tu profesi√≥n, m√°s que tener la verdad como una adarga siento que debes estar comprometido, no s√≥lo con la opini√≥n que ejerces, que siempre es est√©tica, debe ser √©tica y por supuesto, es una visi√≥n particular y por tanto perfectible; sino con la utilidad de esa gesti√≥n.

En mi caso lo que sostiene mi manera de ‚Äúinteractuar‚ÄĚ con la puesta de teatro, sus dramaturgos, directores y equipo general est√° relacionado con mi compromiso con ese ejercicio. Yo empec√© a trabajar en el Consejo en cuanto me gradu√© y por supuesto, pregunt√© cu√°les eran mis responsabilidades dentro del departamento y recuerdo que lo esencial se reduc√≠a a una frase: mi deber era estar actualizada sobre el quehacer del teatro para ni√Īos y de t√≠teres en todo el pa√≠s y poner este conocimiento en funci√≥n de colaborar en su desarrollo.

Por tanto, durante todo este tiempo de ver mucho teatro, de viajar a todo el pa√≠s a√Īo tras a√Īo viendo los repertorios, haciendo talleres de intercambio donde ofrecer una opini√≥n inmediata era obligatorio y directo, eso me dio cierto entrenamiento. Nunca se trataba de hacer sentir mal o mejor al artista sino de desestructurar-valorar el espect√°culo que acababas de ver.

Rub√©n Dar√≠o,Zen√©n Calero, √ća P√©rez y Yudd Favier. En la sala la Orden III/ cortes√≠a Yudd Favier

Por supuesto, esta frontalidad siempre resulta agresiva para ambos lados: el que opina est√° ante un colectivo entero que ha trabajado (m√°s o menos, mejor o peor) y ha presentado ante un espectador ‚Äúmalicioso» su trabajo. En efecto, para el cr√≠tico tambi√©n es una labor dura y siempre cre√≠ que la mejor manera de hacerse responsable con ese criterio era siendo sincera, lo cual genera m√°s ofensas que alabanzas.

Cuando una puesta de tpn o tt terminaba, era mi responsabilidad emitir un criterio de lo visto y en ese momento mi compromiso era con mi ‚Äúdeber‚ÄĚ laboral por muy atroz que suene. Ese era mi trabajo en el Consejo y yo lo hac√≠a e intentaba ser lo m√°s consecuente posible. De todas formas hasta hoy, despu√©s de 18 a√Īos de carrera, jam√°s he podido decirle a un director que su obra es maravillosa o espl√©ndida cuando no lo creo.

¬ŅEs posible decir la verdad sin ser cruel? ¬ŅImporta la crueldad o hacer sentir mal a alguien si est√° en riesgo la calidad de lo que est√° haciendo como creador? Has escrito textos duros por la forma descarnada en que manifiestas y dices tu opini√≥n, eso ha provocado que haya creadores que te buscan, prefieren y respetan por esa actitud, y otros que sencillamente te odian. ¬ŅC√≥mo lo llevas?

Eso que llamas la verdad y que yo prefiero llamar el compromiso, tambi√©n tiene mutaciones. Porque ahora mismo como asesora teatral no pienso en ‚Äúmi rol‚ÄĚ o funci√≥n como algo primordial si no en la responsabilidad que tengo ante todo un colectivo concreto con dramaturgos, directores, dise√Īadores, core√≥grafos y actores.

¬†Ahora me siento una intermediaria entre la obra y el p√ļblico, (antes lo era ante el creador y la instituci√≥n que lo subsidia) y de forma intuitiva todo lo que me parece perfectible de ser pensado dentro del proceso lo se√Īalo, conf√≠o en la inteligencia de las personas con las que trabajo que saben escuchar, revertir y tambi√©n decantar o deso√≠rme.

Como asesora teatral no me callo nada, ning√ļn detalle por peque√Īo que sea,¬† porque siento que si identifico alg√ļn aspecto discordante y no lo digo, estoy traicionando la confianza que se ha puesto en m√≠, y como ves retorno al rol.

Pero los colectivos con los que trabajo hace m√°s de cinco a√Īos en funci√≥n de asesora de manera oficial o no, son amigos m√≠os y profesionales de excelencia por los que siento una profunda admiraci√≥n. Y eso ubica el trabajo en otro nivel y tambi√©n hace diversos y muy particulares los canales de comunicaci√≥n. Cuando trabajas con personas que sabes que les van todas sus energ√≠as y pasiones en su profesi√≥n, el respeto hacia ‚Äúla obra‚ÄĚ est√° impl√≠cito; y de esta manera jam√°s, hasta hoy, alguien ha cre√≠do que hay menosprecio en cualquiera de mis frases ‚Äďa veces insolentes‚Äď cuando quiero se√Īalar un punto.

Y s√≠, ese¬† canal de comunicaci√≥n l√≠mpido, sin concilio de egos, permite incluso intercambios virulentos de opiniones que crean an√©cdotas deliciosas y que s√≥lo apuntalan la confianza mutua. Y aunque parezca naif ‚Äďcasi demag√≥gico‚Äď sigue siendo la sinceridad la que logra este tipo de relaci√≥n. Creo que el d√≠a en que trate de alegrar a alguien con mi discurso ret√≥rico y bien compuesto sobre su ensayo o texto‚Ķ ese d√≠a soy in√ļtil.

S√≠, he escrito y d√©jame citarte: textos duros, algunos son producto de una catarsis en la que has estado viajando por tres meses viendo centenas de espect√°culos, muchos de muy mala calidad, con personas y espect√°culos con los que has dialogado por a√Īos infructuosamente y ese cansancio y decepci√≥n emerge‚Ķ casi ebulle.

Algunos de esos textos probablemente no los escribir√≠a hoy en ese tono; sin embargo, esos textos duros, todos han sido antes debatidos con sus creadores, as√≠ mir√°ndole a los ojos ‚Äúface to face‚ÄĚ. Y por supuesto que tengo muchos creadores y te cito de nuevo, ‚Äúque me odian‚ÄĚ, tengo nombretes, apodos, gente que no me contesta el saludo‚Ķ pero tambi√©n tengo relaciones de armon√≠a con muchos profesionales excelentes y aunque no tengo dudas de que este grupo podr√≠a ser m√°s peque√Īo que el primero‚Ķ es el grupo que prefiero a la hora de entender la profesi√≥n y seguir apostando por ella.

Estuviste muchos a√Īos vinculada al CNAE como especialista, has visto el teatro que se hace en la Isla y tambi√©n has escrito y le√≠do mucha cr√≠tica. ¬ŅA qu√© le atribuyes la crisis de fe que hay alrededor de la cr√≠tica? Hace poco un cr√≠tico me dec√≠a: ‚ÄúEl problema es que los teatr√≥logos de ahora no quieren ser cr√≠ticos, quieren ser artistas, hacen documentales, son performeros y la cr√≠tica y lo teatrol√≥gico est√° en un √ļltimo lugar‚ÄĚ. ¬ŅEl fracaso o poca atenci√≥n a la cr√≠tica tiene que ver con que los teatr√≥logos de hoy quieren ser artistas? ¬ŅQu√© ha ocurrido con la cr√≠tica en estos √ļltimos a√Īos en tu opini√≥n?

En verdad he pensado mucho en esta pregunta sobre la crisis de la crítica. No creo que sea este el espacio para tratar un tema que tiene tantas aristas posibles, pero como es un buen espacio para opinar, te confieso que a mí en lo personal me lastima mucho la manera descarnada y peyorativa en que casi todos se refieren a nuestro ejercicio, pero a veces las razones que argumentan no se pueden refutar.

Y siendo muy, muy global, creo que la matriz del problema tiene su base en los abruptos y contrastantes cambios de pol√≠ticas culturales de las artes esc√©nicas y me explico: desde el 60 hasta el 89 (casi 30 a√Īos) los grupos fundados eran como vacas sagradas, inamovibles pero muy controlados por el Consejo Nacional de Cultura, hab√≠a una estructura muy centralizada y, por supuesto, esto gener√≥ estanco. Dentro de esa composici√≥n la cr√≠tica ten√≠a un rol fundamental y a la vez muy focalizado en los grupos que exist√≠an; para decirlo mal y pronto, la cr√≠tica jugaba un rol importante y hasta determinante.

Luego, en un segundo per√≠odo, se aprobaron los proyectos desde el 89-2019 (son 30 a√Īos m√°s), con la excelente intenci√≥n de ofrecer opciones para los creadores j√≥venes, al principio s√≥lo podr√≠a ser aprobado por el Consejo Nacional, y en su reglamento actual siempre, a√ļn hoy, debe ser as√≠; pero lo que verdaderamente empez√≥ a ocurrir es que cualquiera con cierto cargo o poder pod√≠a crear un nuevo proyecto.

Yudd Favier, Denisse Mart√≠n, Norge Espinosa, √ća P√©rez y Shaday Larios (Derecha a izquierda) en Laboratorio de Teatro de Objetos Documentales. Durante el Encuentro Internacional Retablo Abierto EIRA, 2019. MATANZAS/ cortes√≠a Yudd Favier

Yo creo que la crisis llegó a un tope cuando los directores se iban y dejaban a cargo de un actor la dirección del grupo como una herencia (Muchas veces llegábamos a provincias dónde existían nuevos grupos y nuevos directores que jamás habían sido conocidos por el Consejo).

En papeles, el tipo de contrataci√≥n que era por seis meses o un a√Īo, en la realidad se convirtieron en grupos vitalicios. Te puedo confirmar que existen personas que hace 10 a√Īos no hacen un estreno y viven campantes. Luego, si antes hab√≠a 24 grupos y 15 eran de buena calidad profesional, pero cuando se convirtieron en 200, los 15 se tornaron minor√≠a y aunque en un principio se conform√≥ lo que hoy constituye la vanguardia tambi√©n prolifer√≥ mucho teatro de mala calidad.

¬ŅQu√© comenz√≥ a suceder con la cr√≠tica?

Yo creo que la cr√≠tica comenz√≥ a desechar paulatinamente al teatro deficiente y al principio lo escrib√≠a pero con esa informaci√≥n no suced√≠a nada en absoluto. Los cr√≠ticos comenzaron a desechar proyectos ‚Äďy no creo que esto haya sido cosa de un d√≠a‚Äď y en la actualidad nos hemos convertido en promotores del teatro que nos interesa profesionalmente. No est√° bien.

Tambi√©n surgi√≥ el pluriempleo, que es la √ļnica manera en que los teatr√≥logos podemos tener un salario para llegar a fin de mes y convertirnos en seres multifac√©ticos, y empez√≥ a relegar la cr√≠tica como un ejercicio de vocaci√≥n y no como la √ļnica v√≠a de ‚Äúmostrar‚ÄĚ el valor de una profesi√≥n que se expandi√≥ hacia experiencias m√°s protag√≥nicas y productivas dentro del teatro. Muchos cr√≠ticos encontraron labores m√°s atractivas como gestores de festivales, editoriales, revistas, talleres y eso tambi√©n crea una disyuntiva ‚Äú√©tica‚ÄĚ y, al final, efectiva, sobre qu√© ejercicio profesional priorizar.¬†

Otros han querido dirigir, escribir, hacer cine y hasta actuar, eso a mí me parece fabuloso porque la teatrología sencillamente la ejercen personas que aman el teatro y el derecho a experimentarlo de formas prácticas para mí es irrefutable: es eso un derecho. Que quede bien, regular o mal… ya es otro asunto.

Es un deber de la cr√≠tica verlo todo y dar su opini√≥n de todo. Pero seamos francos, casi ning√ļn creador tiene un verdadero respeto por la disciplina pol√©mica y se tornan agresivos, con lo cual el problema de la √©tica afecta a todos los bandos.

Nadie acepta absolutamente nada excepto los halagos sin m√°culas y hay enfrentamientos e insultos y, el cr√≠tico, que tambi√©n es un individuo cotidiano de guaguas y colas, se agota de que el √ļnico resultado de su ejercicio especializado sea el malestar personal.

Al final del d√≠a escribas lo que escribas, y lo digo por experiencia propia, esos grupos de calidad de amateurs que llevan d√©cadas digiriendo el presupuesto estatal, se presentan en los mismos teatros que una vanguardia consolidada y repito, cobran los mismos salarios blandiendo sus primeros niveles como si de verdad lo fueran. Si la cr√≠tica no tiene una funci√≥n social ni ofrece una gu√≠a para jerarquizar y tambi√©n, por qu√© no desechar, porque estamos hablando de teatro profesional, no subvertir valores con lo comunitario. ¬ŅEntonces para qu√© sirve?

Yo misma al salir del Consejo me libr√© del ‚Äúdeber‚ÄĚ de opinar siempre de cu√°nto ve√≠a y por eso cuando algo no me gusta salgo calladita como una espectadora triste y esquilmada; cuando no me gusta no aplaudo, eso s√≠, por alg√ļn lado debo mostrar mi insatisfacci√≥n, es mi derecho como espectadora.

Hace dos a√Īos no ejerzo la cr√≠tica escrita porque precisamente estoy trabajando de manera asidua con, al menos cinco grupos de este pa√≠s y si escribo una cr√≠tica con aspectos negativos (aunque sean m√°s que evidentes) de los otros 40 grupos con los que no trabajo, siempre ser√° visto como predeterminadamente tendencioso y lo mismo pasa si quisiera escribir algo sobre esos cinco grupos.

Clausura del taller
Objetario Cuba S.A Memoria insular. EIRA, 2019 Matanzas/ cortesía Yudd Favier

Y por supuesto, uno es adulto y por tanto responsable de sus decisiones. Y me dan ganas de hacerlo porque hay espectáculos que son casi ofensivos por su falta de coherencia total y como nadie habla de ellos, tienes que leer publicaciones con autohalagos de éxitos que nunca existieron.

Tengo ganas de escribir porque quien calla otorga, pero he elegido. Existen grupos de 15, 20 a√Īos que jam√°s han hecho una sola obra meritoria de ser llamados profesionales y nadie quiere tener a su cargo el cerrar colectivos que no abri√≥. Entiendo que existe una gran espada de Damocles sobre la responsabilidad civil que generar√≠a desestimar esas agrupaciones par√°sitas del presupuesto tan reducido del Consejo, pero hay entre ellos agrupaciones que en 20 a√Īos tienen cuatro obras en su repertorio, obras malas adem√°s, y eso deber√≠a cambiar porque en el igualitarismo desequilibrado tambi√©n radica una forma de injusticia.

¬ŅCu√°les t√≠tulos y antolog√≠as has compilado y prologado para la Casa Editorial Tablas-Alarcos? ¬ŅC√≥mo ha sido ese trabajo?

Tablas-Alarcos es la editorial donde me he estrenado como antologista y hasta editora. Para m√≠ ha sido un lugar de promoci√≥n superimportante del teatro para ni√Īos; ella se produjeron los libros Dramaturgia cubana para ni√Īos (1943-2013). 30 obras en 70 a√Īos. (La Habana: Ediciones Alarcos, 2014); Teatro Migrante para ni√Īos. Un caribe√Īo en Nueva York¬† (una selecci√≥n de textos del autor Manuel Antonio Mor√°n, La Habana: Ediciones Alarcos, 2016) y Teatro sombr√≠o para ni√Īos curiosos (Una selecci√≥n de textos del autor Christian Medina, La Habana: Ediciones Alarcos, 2016).

He editado un par que est√°n en producci√≥n y tengo en el horno uno m√≠o que, claramente, estoy superansiosa por ver convertido en materia. Ella escrib√≠a… pr√≥logos de libros es una selecci√≥n de ensayos sobre textos dram√°ticos para ni√Īos en Cuba cuyo t√≠tulo remeda un libro de Magie Mateo, que fue el primer libro de cr√≠tica (literaria) que am√©.

Tienes textos que se salen del marco teatrol√≥gico y recientemente estuviste en el hapenning Hogar de Omar Batista y Dania del Pino M√°s como performer. ¬ŅEst√°s interesada en alguna l√≠nea art√≠stica fuera del trabajo como cr√≠tico e investigadora?

No tengo ganas de hacer algo m√°s. Por ahora mi intervenci√≥n como performer fue una cuesti√≥n de fuerza mayor: quien estar√≠a all√≠ era Dania del Pino‚Ķ, pero los procesos tienen sus tiempos propios y el estreno lleg√≥ junto con el nacimiento de Ernesto y pues Hogar era un proceso en el que todos est√°bamos muy comprometidos/involucrados y no qued√≥ de otra que ponerse a ‚Äúlevantar las torres de casitas‚ÄĚ. M√°s que como una actuaci√≥n yo lo asum√≠ como un ritual y cuando hac√≠a mis endebles construcciones pensaba en esa gran masa an√≥nima de personas que viven albergados, hacinados o en peligro de derrumbe y eso adquir√≠a un car√°cter de acci√≥n simb√≥lica. Fue el √ļnico recurso que me hizo estar del otro lado. No creo que pueda actuar y no me apetece hacerlo, pero qui√©n sabe

Estas preguntas a continuaci√≥n, me preocupan a m√≠, y no son teatrol√≥gicas ni importantes para el resto del mundo ni del arte, o tal vez s√≠. Las pregunto porque necesito la opini√≥n y sensibilidad de varias mujeres respecto a estas interrogantes, porque creo que t√ļ puedes decir algo que a m√≠, nuevamente en lo personal, me sirva, me alivie, me inquiete. Son tan simples que son las de siempre, tan comunes que son dif√≠ciles, tan sencillas que responderlas cuesta la vida.

Yudd, ¬Ņqu√© es la soledad para ti?, ¬Ņqu√© es la tristeza?, ¬Ņqu√© es la nostalgia?, ¬Ņqu√© es el amor?, ¬Ņqu√© es el sexo?, ¬Ņqu√© es la lealtad?, ¬Ņqu√© es la felicidad?

¬ŅQu√© nos diferencia de los hombres en lo po√©tico, en lo humano, en lo esencial, en lo general?

La soledad: es la constancia que yo he tenido en esta vida de que en verdad dependo de mí misma. Son los duros momentos de crecimiento: saber que recogerás sólo lo que hayas sembrado. Es dura pero te hace fuerte.

La tristeza: Los tiempos de desesperanza. Cuando existen falta de proyectos simples e inmediatos.

La nostalgia: idealización del pasado. Lo que te dice que ser extranjero es la peor condición humana a mi forma de ver.

El amor: literal: lo que hace que uno se levante cada ma√Īana. Y cuando no has tenido amor de pareja aprendes a valorar los otros amores que son espectaculares y vitales.

El sexo: un ejercicio imprescindible, productor de dopaminas al que no deberían darle tanta importancia la gente, menos las mujeres que hacen un gran barullo en torno a él.

La lealtad: a m√≠ me rige como c√≥digo personal, √Āmbar querida, y creo que va muy relacionada con el amor y la sinceridad.

La felicidad: unos raticos.

Mujeres: Para mí si fuéramos un árbol seríamos las raíces. Es duro pero una se afianza en muchas cosas y le cuesta desprenderse en la familia, en los hijos, en las materialidades, pero también en los ideales y hasta en las discusiones… nos arraigamos a todo. Los hombres son las frutas, las flores, el polen, salen hacia afuera y comienzan los ciclos una y otra vez con mucha facilidad.

*Parafraseando el título del libro que Yudd Favier prepara con una compilación de sus ensayos.



Lente panorámico en la dramaturgia de Josep Maria Miró (+ galería)

El dramaturgo catal√°n Josep Maria Mir√≥ (Prats de Llu√ßan√®s ‚Äď Barcelona-, 1977) fue el invitado de Espacio ITI 2019 en su edici√≥n m√°s reciente. Mir√≥, desconocido en Cuba hasta ese momento, luego de haber recibido el importante Premio Born 2011 con la obra El principio de Arqu√≠medes, se ha convertido en uno de los autores contempor√°neos m√°s representativos de la dramaturgia catalana dentro y fuera de Espa√Īa. El texto en cuesti√≥n, llevado a escena m√°s de 30 veces en diferentes escenarios del mundo, fue estrenado en el marco de Espacio ITI 2019 en nuestro pa√≠s, por del dramaturgo, director y editor Abel Gonz√°lez Melo en una coproducci√≥n de Los Impertinentes y Argos Teatro.

También se realizó la lectura dramatizada de otra de las obras del dramaturgo, La mujer que perdía todos los aviones, con las actuaciones de Jacqueline Arenal, Liliana Lam y Carlos Alberto Méndez. Luego se presentó el libro Teatro en tiempos salvajes de la colección Biblioteca de Clásicos de Ediciones Alarcos al cuidado de González Melo.

cortesía de Josep Maria Miró

Durante su visita el autor catal√°n imparti√≥ el taller ‚ÄúDisparadores y artefactos teatrales‚ÄĚ a dramaturgos, teatr√≥logos, directores y actores. Sobre sus referentes, artefactos y pasiones teatrales hablamos una ma√Īana en La C√ļpula de la Embajada de Espa√Īa donde se realizaron las sesiones del taller. Tengo un recuerdo hermoso de ese encuentro, de la temperatura del sal√≥n en las ma√Īanas y del entusiasmo de todos los que pudimos pasar el taller con este dramaturgo catal√°n, excelente fot√≥grafo en sus ratos libres, cari√Īoso, lleno de energ√≠a e inquieto por conocer la realidad cubana.

Esta entrevista inicia un ciclo que intenta recoger el di√°logo sostenido desde la Casa Editorial Tablas-Alarcos con creadores, dramaturgos, teatr√≥logos, teatristas durante estos 20 a√Īos. Sirva esta conversaci√≥n con Josep Maria Mir√≥ para apresar uno de los encuentros m√°s hermosos y fruct√≠feros del a√Īo 2019.

¬†¬ŅC√≥mo conoce a Abel Gonz√°lez Melo? C√≥mo surge la idea de hacer el libro y luego estrenar el espect√°culo en el marco de Espacio ITI 2019?

Mi primer viaje a Cuba fue en el a√Īo 2009 y al regresar a mi pa√≠s escribo un texto que se llama La mujer que perd√≠a todos los aviones y que considero, aunque tengo textos precedentes, mi primera obra. Este libro que se presenta en Cuba, Teatro en tiempos salvajes, tiene todo lo que he escrito en estos 10 a√Īos y enlaza mis dos viajes a este pa√≠s.

Por eso, este segundo viaje a la Isla es tan especial, porque cierra un ciclo de mi vida. La primera vez que vine a Cuba fue en calidad de asistente de direcci√≥n del espect√°culo Cr√≥nica sentimental de Espa√Īa que dirig√≠a el director catal√°n Xavier Albert√≠ y que se estren√≥ en El S√≥tano, ahora vengo como autor. Justo despu√©s de ese momento, dej√© de ser ayudante y comienzo mi trabajo como autor y director. Por eso la experiencia de volver es la posibilidad de mirar en perspectiva los 10 a√Īos transcurridos y hacer un balance de mi trabajo.

cortesía de Josep Maria Miró

Teatro en tiempos salvajes, como Abel Gonz√°lez Melo, editor y compilador del volumen decidi√≥ llamarlo a partir del t√≠tulo de la √ļltima obra que aparece en el libro y la m√°s reciente que escrib√≠, tiene 15 obras de mi autor√≠a. Es un regalo que me hizo Abel, y del que estoy muy agradecido: el gesto hermoso de unir estas obras en un mismo libro, como si desde La mujer‚Ķ hasta la √ļltima pieza, todas hubieran sido escritas en un tiempo salvaje.

A Abel yo lo conoc√≠ en 2014 en el Teatro de la Abad√≠a en Madrid, yo estrenaba El Principio de Arqu√≠medes, √©l fue a verla y le gust√≥ mucho. Lo curioso es que la amistad la hemos tejido sobre todo este √ļltimo a√Īo. Vino a Barcelona a ver Tiempo salvaje, yo tambi√©n he le√≠do y conozco su teatro. Es una persona extraordinaria, as√≠ que cuando me dijo que quer√≠a dirigir El principio‚Ķ me dio mucha ilusi√≥n. Es un autor importante, joven y alguien con una capacidad anal√≠tica grandiosa, es acad√©mico, teatr√≥logo, un hombre de teatro. Tambi√©n nos unen amistades con teatralidades distintas, para mi pensar en Abel es pensar en Sergio Blanco, en Gabriel Calder√≥n, en Gonzalo Marull o en el investigador teatral Jos√© Lu√≠s Garc√≠a Barrientos, y de golpe hay un c√≠rculo de gente que admiras teatralmente y que est√°n all√≠ como un club de amigos con po√©ticas diferentes, pero con un elemento com√ļn de respeto y admiraci√≥n.

cortesía de Josep Maria Miró

En estos 10 a√Īos Cuba ha cambiado, para m√≠ es un lugar complejo siempre, de mirar, de entender. A m√≠ siempre me gusta poner personajes de mi pa√≠s desubicados en otra geograf√≠a en las que de golpe se pierden. ¬ŅQu√© hace Sara, el personaje de La mujer que perd√≠a todos los aviones‚Ķ en medio de esa isla tropical?, o esos padres de Humo que est√°n esperando un hijo y no saben c√≥mo relacionarse. Ese recurso del personaje que visita, me parece fascinante.

En mi obra Olvidémonos de ser turistas contaba que tenemos un turismo ahora y un mundo que es el de la selfie con el objetivo hacia nosotros mismos, pienso que sería interesante y necesario en cambio, girarlo para mirar al otro. Si tienes el lente de ese modo, solo te miras a ti mismo y el mundo es un escenario para ti. En cambio, si lo giras la mirada será panorámica y amplia. Siento la necesidad de encontrar en el teatro un espacio para mirar desde un lugar panorámico sin olvidarme del yo, pero un yo como el de la autoficción, que incluye al otro.

¬ŅEn qu√© momento empieza a mirar el periodismo de otra manera y se decide por el teatro?

Yo estaba trabajando de periodista en la Radio P√ļblica Espa√Īola y llega un momento en el que empiezo a sentir c√≥mo el periodismo se ha vuelto una maquinaria complicada en un sistema como el de mi pa√≠s: instrumentalizado por determinados intereses. Tengo la necesidad, entonces, de dar un salto a otro sitio. Empiezo un doctorado de Literatura Catalana, especializado sobre todo en asignaturas catalanas, es lo que aqu√≠ llamar√≠an Teatrolog√≠a. Me presento a las pruebas de direcci√≥n y dramaturgia del Instituto del Teatro de Barcelona y ah√≠ empiezo. En ese periodo escrib√≠ mis primeros textos, gano algunos premios, tengo la suerte de empezar a trabajar como ayudante de direcci√≥n con directores de escena ya con recorrido, y se produce un tr√°nsito desde un lugar muy natural en ese sentido.

cortesía de Josep Maria Miró

Al mismo tiempo, creo que la gente entiende el teatro y periodismo como zonas muy distintas, pero para m√≠ hago algo muy parecido. En el periodismo en el fondo, hay un intento de contar la realidad, con datos objetivos, de intentar explicar ‚Äúqu√© es esto‚ÄĚ, qu√© es la realidad, un concepto dif√≠cil y complejo, y para m√≠ el teatro tambi√©n es un espacio para hablar de la realidad. Pero de la misma forma que en el periodismo usas unos datos objetivos, en el teatro hablas de la realidad a trav√©s de la creaci√≥n de una f√°bula, de una mentira. Generas una mentira en la que el p√ļblico encontrar√° una verdad, y a partir de aqu√≠ empezar√° una reflexi√≥n, un an√°lisis del mundo que nos ha tocado vivir.

Yo siempre digo que escribo sobre cuestiones sobre las que no tengo respuestas. Para m√≠ el periodismo es un buscador de respuestas. Cuando estudias periodismo se habla de que las noticias tienen que tener las seis ‚ÄúW‚ÄĚ: qu√©, cu√°ndo, qui√©n, d√≥nde, por qu√©, c√≥mo‚Ķ El teatro tambi√©n es una f√≥rmula que se plantea a trav√©s de la pregunta. Formular una pregunta, traducirla en el texto, plantarla en la escena y trasladarla al espectador.¬†

Cuando va a componer los textos, usted dec√≠a en el taller que casi siempre piensa primero en una tem√°tica, luego en la an√©cdota y al final en una estructura que la soporte. ¬ŅEsto se aplica a toda su dramaturgia, o tiene obras en las que ese proceso ha ocurrido de otra manera?¬†¬†¬†

Me gusta diferenciar cuándo funciono como autor y cuándo como dramaturgo adaptador. Cuando soy autor el texto sale de mi necesidad, de mis ganas de escribir. En los talleres siempre digo que afortunadamente no hay ninguna fórmula exacta, lo que me sirve a mí para escribir no le sirve a otro, sin embargo, es necesario conocer las metodologías y los instrumentos para desarrollar esas motivaciones.

Para m√≠ es necesario formular una tem√°tica, luego encontrar una an√©cdota, y m√°s tarde un contenedor que es la estructura con los personajes y el tiempo. Hay gente que dice ‚Äúyo empiezo a escribir y voy encontrando‚ÄĚ. Me parece admirable pero a m√≠ no me sirve, necesito sentarme sabiendo hacia d√≥nde voy. Eso no quiere decir que en medio del camino no encuentre una carretera secundaria y que luego la historia se vaya para otro lado porque se abri√≥ una nueva puerta, un personaje que empez√≥ siendo peque√Īo termine siendo m√°s grande. Hay un elemento muy importante que es la presencia de lo inesperado, a veces pasa en la escritura y uno decide si se arriesga a tomar ese nuevo camino que se abre y que no estaba en tus planes al principio.¬†

cortesía de Josep Maria Miró

Cuando he trabajado para otras dramaturgias que son adaptaciones me pongo al servicio de un texto. Ahora acabo de adaptar una novela de Fred Uhlman que se llama L’amic retrobat (El amigo reencontrado). En este caso, ya tenía un punto de partida que fue la novela, luego convertí esa narración en una especie de monólogo dialogado entre tres personajes. El protagonista es un personaje que aparece con dos edades diferentes y el amigo.

Tambi√©n escrib√≠ la adaptaci√≥n de una novela de Neus Catal√†, Cenizas en el cielo. Parte de un libro que cuenta la historia de un personaje real, una mujer que muri√≥ el pasado a√Īo con 103 a√Īos de edad. Ella estuvo en los campos de exterminio en la √©poca nazi. Aqu√≠ el proceso es diferente, yo me estuve documentando durante un a√Īo, estudi√© el libro que es una biograf√≠a novelada, consult√© todas las entrevistas que le hicieron, me zambull√≠ en su vida para encontrar el mecanismo teatral para trasladarla a la escena. Reproducir la novela de la misma forma no tiene ning√ļn sentido, hay que encontrar los mecanismos que la hagan teatral.

Aunque distingo el trabajo por encargo del de creación propia, siempre intento asumir el encargo como un gusto, un placer, porque necesito enamorarme del proyecto, del texto, de lo que voy a hacer. Para mí el arte tiene que estar vinculado al compromiso, a la necesidades, a la particularidad de uno mismo.

cortesía de Josep Maria Miró

Usted trabaja en la escuela de artes esc√©nicas ERAM de Girona. ¬ŅC√≥mo siente que su labor como profesor ha retribuido su labor m√°s creativa?

Es un centro de artes esc√©nicas adscrito a la Universidad de Girona, una de las ciudades de Catalu√Īa. Cuando uno empieza a dar clases comienza a teorizar sobre uno mismo. Muchas veces cuando escribimos lo hacemos desde un lugar m√°s intuitivo, utilizas herramientas y mecanismos, pero cuando impartes clases empiezas a preguntarte: ¬Ņqu√© estoy haciendo en esta escena?, ¬Ņpor qu√© lo hago?, ¬Ņpor qu√© manej√© esto de esa forma? Comienzas a tener una mirada acad√©mica sobre tu propio trabajo: qu√© instrumentos utilizas, qu√© efectos causan en el espectador, qu√© retos suponen para los int√©rpretes.

En la ERAM, yo podr√≠a ser el padre de los chavales a los que les doy clases, aunque pienso que soy como ellos, nos separan 20 a√Īos. Y cada vez esa diferencia de edad se va agrandando, por mi parte no por la suya, porque yo voy teniendo m√°s a√Īos y nuevos alumnos ingresan en el primer a√Īo.

cortesía de Josep Maria Miró

Eso es fascinante porque con 20 a√Īos de por medio hay un imaginario diferente; les interesan otras problem√°ticas, les ha cambiado el lenguaje, la po√©tica, la narrativa, los referentes,¬† los c√≥digos. Es una generaci√≥n profundamente audiovisual, y yo no soy purista en ese sentido.

Pienso que debemos ser un poco permeables, Internet y el cine son otras disciplinas con las que estamos conviviendo. Y por tanto, está bien estar al caso, estar vinculados, entenderlas y asumirlas desde el reto teatral. El contacto con gente joven te hace mantener ese pulso de realidad, de cotidianidad, de poética y eso es profundamente estimulante.

De lo que m√°s disfrut√© de El Principio de Arqu√≠medes fueron los di√°logos, ese entramado de r√©plicas y di√°logos entrecortados donde un personaje interrumpe a otro, genera un desasosiego que aumenta la incertidumbre. En las obras catalanas que nos pas√≥ (S√≥tano de Josep Maria Benet i Jornet y Apr√®s moi le deluge de Llu√Įsa Cunill√©) hay una constante, precisamente en los di√°logos, que pude rastrear en su dramaturgia y que provienen de estas fuentes seguramente.

Benet i Jornet (fallecido este pasado 6 de abril de 2020 a causa del Covid-19) es el padre de la dramaturgia catalana contempor√°nea y est√° vinculado tambi√©n a un dramaturgo espa√Īol importante que es Jos√© Sanchis Sinisterra. LluiŐąsa Cunill√©, otro gran referente de nuestra dramaturgia, tambi√©n estudi√≥ en los cursos de Sinisterra. Hab√≠a un sistema de un di√°logo esencialista, una tendencia a buscar un hiperrealismo, una especie de depuraci√≥n de la lengua.

cortesía de Josep Maria Miró

Esto a su vez viene de los cursos de la Sala Beckett de donde sale precisamente Cunillé y Sergi Belbel. Fueron espacios muy importantes para el desarrollo de una dramaturgia que ahora está en un buen momento, en el que hay un grupo numeroso de autores escribiendo. Todo eso generó unas particularidades en cuanto a los diálogos, realistas y teatrales al mismo tiempo, esencialistas, eficaces, que no sean siempre evidentes para que el espectador vaya entendiendo sin que por eso sea ilustrativo y discursivo.

Al mismo tiempo creo que son textos que no renuncian a las f√≥rmulas teatrales, a proponer estructuras que jueguen con el espectador, con las convenciones. Por ejemplo, LluiŐąsa es uno de los grandes nombres de la dramaturgia catalana, fue adem√°s Premio Nacional en Espa√Īa. Otro referente nuestro importante ha sido la dramaturgia inglesa: Sarah Kane, Harold Pinter, Martin Crimp. Tambi√©n ha sido una influencia notable un grupo autores que se han presentado en nuestro pa√≠s, Thomas Bernhard, Antonio Tarantino, Roland Shimmelpfennig, y otros. Sin haber renunciado a nuestra tradici√≥n ha habido una mirada puesta en las nuevas escrituras.

Por eso tambi√©n, cuando hago un curso, me gusta que cada clase la acompa√Īe una lectura, porque es una manera de decir que somos el fruto de lo que leemos y de lo que vemos. Para m√≠ es importante saber qu√© se est√° haciendo y qu√© se est√° contando ahora en el mundo, por esto estar en Cuba y llevarme algunos de los imaginarios cubanos, leer lo que se est√° rescribiendo en este pa√≠s es esencial, ya he notado algunos mecanismos de teatralidades y referencialidades muy diferentes; para m√≠ es enriquecedor. S√© que no soy un maestro al uso sino un maestro de ceremonias que disfruto de todos ustedes, con los cursos que doy yo aprendo.

Cuando notaba en la lectura de estas obras catalanas, los motivos que se reiteran y la forma en la que los personajes repiten los textos con diferentes consecuencias en cada escena, cambiando solo algunas palabras dentro de la frase, pensaba precisamente en Jon Fosse y en Shimmelpfennig por la forma en que estos dramaturgos logran hacer del recurso de la reiteración un artificio poético de alto vuelo y carga semántica. Me hace muy feliz y me resulta curioso que los referentes internacionales que menciona también sean tan seguidos en Cuba y de tan valiosa influencia para los dramaturgos cubanos: Sarah Kane, Bernhard, Pinter…

Yo creo en un Dios que se llama Harold Pinter (risas). Cuando leo a Pinter siento que estoy leyendo tambi√©n a Beckett y a Ch√©jov; es una l√≠nea de continuidad gen√©tica. Hay secuencias gen√©ticas literarias. Cuando Fosse se present√≥ en Barcelona, la opini√≥n general es que tiene mucho de LluiŐąsa Cunill√©.

Hay una obra de Benet i Jornet que se llama Deseo, me gusta decir que en ese texto hay mucho de Cunillé, incluso cuando Cunillé no existía, hay de David Lynch, de Pinter y de Sinisterra. Es maravilloso cuando esto ocurre, cuando advierto temáticas, maneras de escribir distintas pero rasgos característicos que son comunes.

Los autores catalanes tenemos un imaginario compartido y el gusto por un teatro que también hemos compartido, además de un espacio académico en el que confluimos.

También está Tennessee Williams, que no es un autor norteamericano, es un autor de todos, al igual que Lorca, Ibsen y tantos otros. Hay un momento en que determinados autores, afortunadamente, superan la geografía y se convierten entonces en autores universales, en clásicos. 

Tambi√©n es notable un gusto por el misterio y por no decirlo todo en su obra El principio… Eso genera un cierto misticismo asociado al suspense muy interesante.

El misterio es sexy. En la vida, cuando un tópico determinado o una problemática nos interesan es porque ahí tenemos algo por resolver. Las grandes inquietudes del hombre en la vida siempre vienen con una necesidad de resolverlas y, habitualmente, la resolución tampoco es la satisfacción, sino el camino emprendido. 

En cualquiera de estas obras no se encuentran objetivos de novela polic√≠aca, de saber qui√©n es el que ha cometido el crimen. Lo relevante en esas piezas es ser testigo del proceso. En El principio de Arqu√≠medes la idea es ver c√≥mo este misterio por resolver ‚Äúel beso‚ÄĚ nos est√° poniendo en jaque como espectadores: cu√°l es nuestra postura emocional, social y educativa al respecto, nuestra idea de la moral, de la justicia. Intento hacer un teatro de reflexi√≥n y que no sea dogm√°tico desde el presupuesto de que yo como autor tengo la verdad. Al contrario, yo como autor prefiero trasladar la pregunta, compartir mi inquietud.

Todas estas obras que las que hemos hablado est√°n llenas de misterio, como la vida misma, y una parte importante de nuestros esfuerzos est√°n dedicados a resolver esos enigmas.

cortesía de Josep Maria Miró

En Las tres hermanas de Ch√©jov Vershinin dice: ¬ęSonŐÉemos un poco… por ejemplo, sobre la vida que habraŐĀ despueŐĀs de nosotros, dentro de doscientos anŐÉos o trescientos¬Ľ. Tusenbach responde: ¬ęDespueŐĀs de nosotros, se volaraŐĀ en globo, las chaquetas cambiaraŐĀn de forma, quizaŐĀs se descubra el sexto sentido y lo desarrollen, pero la vida seguiraŐĀ siendo la misma, difiŐĀcil, llena de misterios y feliz. Y dentro de mil anŐÉos, el hombre suspiraraŐĀ, como ahora: ¬°Ah, queŐĀ penoso es vivir, y al mismo tiempo, exactamente como ahora, tendraŐĀ miedo a la muerte y no la querraŐĀ¬Ľ. Vershinin anŐÉade: ¬ę¬ŅQueŐĀ quiere que le diga? A miŐĀ me parece que en la Tierra todo debe modificarse poco a poco, y ya estaŐĀ cambiando ante nuestros ojos. Dentro de doscientos o trescientos anŐÉos, dentro de mil ‚ÄĒla cuestioŐĀn no estaŐĀ en el plazo‚ÄĒ, comenzaraŐĀ una vida nueva y feliz. Nosotros no participaremos de esa vida desde luego, pero ahora vivimos, trabajamos y sufrimos para ella; nosotros la creamos y en esto ‚ÄĒsoŐĀlo en esto‚ÄĒ radica el fin de mi existencia y si se quiere, nuestra felicidad¬Ľ.

Si nos detenemos a pensar unos segundos, nos daremos cuenta de que la Humanidad lleva siglos dedicándose a resolver los mismos problemas, saber por qué hay bondad, maldad, por qué nos enamoramos, por qué sufrimos, qué es la muerte, qué es el amor, qué es la ética.

cortesía de Josep Maria Miró

Para mí el teatro está muy relacionado con el concepto de la ética, abogo por un teatro ético. Tiempo salvaje, mi obra más reciente habla de la necesidad de encontrar mecanismos éticos para vivir con nosotros mismos, con los otros, de la urgencia de encontrar espacios de convivencia, de reflexión, de entendimiento del otro.

El primer d√≠a que pregunt√© aqu√≠ en el curso qu√© es el teatro, salieron las palabras misterio y empat√≠a. Pagamos para sentarnos en una butaca y ver una mentira que nos har√° reflexionar sobre qui√©nes somos y c√≥mo nos comportamos. El teatro todo el tiempo busca la renovaci√≥n de estos pactos de convivencia individual y colectiva. ¬ŅPor qu√© nos sigue siendo √ļtil Shakespeare tantos a√Īos despu√©s? ¬ŅPor qu√© a√ļn las preguntas que se formulan en Un enemigo del pueblo de Ibsen est√°n vigentes? Simplemente, porque les cambias la √©poca a los personajes y sus vestuarios y est√° hablando de nosotros.

Mientras transcurría esta entrevista escribí en mi libreta palabras, frases, nombres que llamaron mi atención y notas que pasaron por mi mente, como si no fuera suficiente con la grabación. Al final se las leí a Josep Maria que adora las estructuras, y él sonrió, complacido.

Al mirarlas así por separado, como si fueran hashtag, parecen una suerte de rompecabezas caprichoso, desestructurado, contradictorio, polisémico, panorámico. Rearmarlas y acomodarlas a nuestro antojo sería un buen ejercicio para pensar el artefacto teatral.



El biodrama de una generación en Selfie: Carlos Sarmiento en la crisis de los 30

  • Cuando la vida se deja penetrar en el coraz√≥n mismo del teatro‚Ķ

Jacques Derrida

 

Como parte de un ciclo de entrevistas, iniciado desde la Casa Editorial Tablas-Alarcos con el objetivo de registrar el di√°logo con creadores, dramaturgos, teatr√≥logos, teatristas durante estos 20 a√Īos, converso con Carlos Sarmiento, teatr√≥logo, director y actor, que integra nuestro cat√°logo con su investigacion El largo viaje hacia la verdad, dedicada al director y actor cubano Vicente Revuelta.

Y también sobre la verdad, la reconstrucción de la realidad, la vida como fuente inagotable de ficción, el biodrama, la crisis de los 30, la necesidad y posibilidad de multiplicarnos en diversos roles desde el trabajo, el latido de una generación y sus resonancias conversamos Carlos y yo, hace ya unos meses en la sala de su apartamento.

‚Äď¬ŅCu√°les son las fuentes que tuviste en cuenta para la escritura de Selfie? ¬ŅEn qu√© circunstancias comienzas a escribirla?

Selfie surge de una manera curiosa. Habitualmente, se tiene una idea antes de escribir una obra, una esencia que luego se materializa, en mi caso, ni me había pasado la idea por la cabeza de escribir un texto. La motivación nace a partir de la investigación que estaba realizando sobre la autoficción en la Maestría de Dirección Escénica que estaba cursando en la Universidad de las Artes.

En la asignatura Metodología de la Investigación pedían un proyecto investigativo, recuerdo que estaba en casa de Eberto García Abreu mostrándole lo que ya tenía hecho y me dijo: Bueno, ahora tienes que ser consecuente y escribir tu propia autoficción.

En principio no me pareci√≥ necesario, pero fue una provocaci√≥n que se me qued√≥ en mi cabeza. Tiempo despu√©s empiezo a pensar en esa posibilidad, a preguntarme qu√© pudiera encontrar en mi vida de interesante para ser contado, pero a√ļn no estaba decidido. Incluso, pens√© en buscar a un dramaturgo para que escribiera a partir de las fuentes que yo le diera, porque nunca hab√≠a escrito una obra antes, ni siquiera estudi√© dramaturgia; hasta que me decid√≠.

No quería retratarme a mí mismo, hacerme el selfie, más bien quería desde mi imagen poder retratar a una generación, hablar de nuestras vivencias y traumas. Empecé a pensarme en sociedad, había una línea en el texto que se refería a la nuestra como una generación maniquí, fue un concepto que trabajé muchísimo aunque para la puesta se quitó.

También sentí que tenía una deuda grande con mi familia y que debía sacarla a la luz, precisamente porque siempre digo que las decisiones más importantes de nuestra vida cuando nacemos ya han sido tomadas: venir al mundo, cómo te llamarás, la crianza que vas a tener. A partir de ahí tienes que romper esa herencia, seguirla o cuestionarla; a algunas personas hacen más o menos rupturas, otras consolidan esa tradición con mayor o menor éxito.

Comencé con un espectro de cinco o seis de mis familiares de los que quería hablar, luego me quedé con menos personas. Mi vida, solamente, no era interesante y decidí incluir el personaje de Fanny, inspirado en una muchacha que había conocido tiempo antes en Trinidad. La historia de amor entre ella y mi personaje no existe en la realidad, es parte de la ficción, pero me parecía interesante porque es una joven que no ha podido salir adelante porque está marcada por un pasado del que no logra salir.

Todo fue muy curioso con la zona de esa historia que es real. La conoc√≠ durante mis viajes de trabajo a Trinidad, me quedaba en su casa porque ella alquilaba. Un amigo me dice ‚Äúten cuidado que te est√°s quedando en casa de la nieta de‚Ķ (el nombre real nunca lo digo por una cuesti√≥n de √©tica), esa gente es peligrosa‚ÄĚ. Yo le respond√≠ que ella no me parec√≠a mala persona y que no deb√≠a pagar por lo que hizo su abuelo, pero mi amigo me refut√≥ que no solo era el abuelo, su mam√° tambi√©n hab√≠a estado presa. Igual me parec√≠a injusto que si ella hab√≠a tratado de romper con ese pasado siguiera siendo juzgada.

La vida de ella me pareció muy interesante para la obra, porque es muy azarosa. A partir de ahí, salió el personaje de Fanny, aparentemente vulgar. Creé la historia de amor porque me interesaba la contraposición de esta muchacha y un artista que se debate entre su ideal creativo y la realidad. Ella, sin embargo, es una persona con los pies bien puestos en la tierra porque ha sufrido mucho, esa polaridad entre los dos personajes me atraía.

Para este texto yo investigu√© mucho sobre el psicodrama, y lo us√© como concepto para trabajar la puesta en escena: yo en una butaca viendo la representaci√≥n de mi propia vida. Ojal√° y tambi√©n Fanny pudiera estar a mi lado, en un momento del espect√°culo ocurre, la actriz se sienta a mi lado en el p√ļblico y los dos vemos juntos la puesta en escena. Originalmente el texto est√° hecho para que en las representaciones que se hacen no intervengan ninguno de estos dos actores/personajes, que siempre est√©n viendo sus dobles en escena desde la platea.

La imagen del director que interviene en escena y observa el espect√°culo junto a los dem√°s espectadores parte del concepto de Sergio Blanco sobre ‚Äúel gu√≠a tur√≠stico o Estado de GT‚ÄĚ.¬† Yo pas√© el taller Construcci√≥n y Deconstrucci√≥n del Mon√≥logo con este dramaturgo y director en el a√Īo 2014; durante el que hicimos muchos ejercicios con la premisa del efecto GT que me sirvieron enormemente.

‚Äď¬ŅEsta es una conexi√≥n con el trabajo que realizas en el sector del Turismo?

Eleg√≠ poner al personaje Daniel que hace referencia a m√≠ mismo como gu√≠a tur√≠stico para enfatizar la frustraci√≥n, pero en realidad yo trabajo como animador en un show de m√ļsica tradicional cubana para extranjeros no como gu√≠a. Cuando trabajo como animador no me siento frustrado pero pienso que si fuera gu√≠a tur√≠stico tal vez s√≠.

Claro que tambi√©n est√° el paralelismo entre el gu√≠a como el manipulador del relato, el conductor de la historia, el que lleva la historia hacia donde quiere, esa idea que propone Sergio me interesaba mucho desde lo art√≠stico y ten√≠a conexiones con parte del trabajo que realizo fuera del teatro. Me he encontrado en varias ocasiones a teatristas trabajando como gu√≠as tur√≠sticos. Recuerdo que una vez, uno de ellos me dijo: ‚Äúesto se trata de saber un poco de idioma y de actuar la Cuba que ellos quieren comprar‚ÄĚ.

Esa es una gran verdad y lo he comprobado en los shows que he animado, si no vendes esa Cuba que ellos quieren comprar y representas a ese cubano bailador, mujeriego, que siempre sonríe a pesar de los problemas y que nunca está triste, pues entonces no les interesas.

Otro acontecimiento de mi vida que me sirvi√≥ como referencia, ocurri√≥ en la noche del 24 diciembre. Ya sab√≠a que quer√≠a escribir el texto y me tuve que ir a trabajar a Trinidad. Esa noche estaba floja la venta y tuve que salir con unos volantes a venderle el show a los extranjeros. En ese instante mis familiares me llamaron y¬† habl√© con ellos; me puso un poco triste pensar en lo lejos que estaba de casa en una noche como esa que es para celebrarla en familia. Como el parque estaba al lado de la iglesia pude ver el nacimiento del Ni√Īo Jes√ļs por largo rato, ah√≠ fue que me dije ‚Äúaqu√≠ est√° la historia para escribir‚ÄĚ.

Tambi√©n fue una √©poca complicada de mi vida, no s√© si fue llegar a 30 a√Īos y tener que replantearme muchas cosas, en ese per√≠odo no estaba haciendo nada para el teatro, solo trabajaba para el turismo. De hecho tuve que desprenderme un poco porque econ√≥micamente iba bien pero era muy triste. Creo que todo eso est√° en la escritura de Selfie. Fue una obra que fui escribiendo en lugares distintos, lo mismo escrib√≠a en la casa, que luego unas escenas en Cayo Coco, otras en Cayo Santa Mar√≠a y algunas en Trinidad. Me pasaba hasta una semana sin regresar a mi casa. Siempre quise escribir un texto que fuera honesto.

Con respecto a la ficci√≥n y otros elementos que cambi√© y mov√≠, por ejemplo, el abuelo de la muchacha en la realidad no era mas√≥n, pero en la ficci√≥n de la obra es un personaje que luch√≥ en la Sierra Maestra, todos sab√≠an que era mas√≥n y cuando termin√≥ la guerra no lo dejaron tener ning√ļn cargo y por eso se alz√≥.

¬†Lo del mas√≥n fue otra historia que supe, un hombre que luch√≥ tambi√©n pero cuando acab√≥ todo lo sacaron del proceso por pertenecer a esa hermandad, aunque no se alz√≥ fue una p√©rdida pues es una persona que hubiera aportado mucho porque verdaderamente era y es a√ļn, muy revolucionario. En ese caso, un√≠ dos historias de vida en la biograf√≠a de un personaje.

‚Äď¬ŅC√≥mo fuiste tejiendo el texto? ¬ŅC√≥mo esta escritura fue invadiendo la escena y al mismo tiempo c√≥mo lo que quedaba en escena cambiaba el texto?

El texto que conceb√≠ inicialmente cambi√≥ mucho durante la puesta en escena porque al principio ten√≠a demasiadas referencias al Nacimiento, a la Navidad, demasiado po√©tico; era una poes√≠a que para el concepto de puesta en escena que tuve despu√©s no funcionaba. Ante todo por el ritmo que yo quer√≠a, tambi√©n porque siempre quise comunicarme con un p√ļblico joven, entonces ese exceso de alegor√≠a y de poes√≠a en detrimento de la acci√≥n la empec√© a sustituir por otros recursos porque me parec√≠a que para el p√ļblico que yo quer√≠a no iba a resultar.

Fue un texto que trabajamos mucho a partir de improvisaciones, los recursos de Layton para improvisar, y sin dudas, ya cuando tienes el cuerpo de estos actores cambia mucho porque sabes que es un texto escrito para ellos. Los actores me hicieron propuestas desde el principio, a tal punto que la versi√≥n del texto a√ļn se est√° rehaciendo porque ha seguido variando con el trabajo y las sugerencias de los elencos. Todos los d√≠as se actualiza, hoy en la ma√Īana estuve introduciendo algunos cambios a partir de parlamentos que han surgido en escena y, como son valiosos, merecen quedarse.

Algo muy bonito que ocurri√≥ durante el montaje fue el proceso de que los actores se fueran enterando de ‚Äúlos chismes de mi vida‚ÄĚ (risas). Logr√© que tuvieran contacto con las personas reales que citaba en la obra y que conocieran a mis padres; no con el objetivo de que los imitaran pero s√≠ de que supieran qui√©nes eran. Ni siquiera fue con el estilo m√°s usado de que parte de mi familia fuera a un ensayo, ocurri√≥ en una casa en la playa donde estaban todas las personas que yo mencionaba en la obra, los actores fueron y as√≠ se conocieron. Tambi√©n fueron muy √ļtiles los videos que conservo de Gustavo Saffores, Bruno Pereyra y Gabriel Calder√≥n, actores que trabajan muy a menudo con Sergio Blanco, donde ellos explican c√≥mo constru√≠an el personaje para la autoficci√≥n, c√≥mo se apropian de Sergio sin ser √©l.

Tal vez el mejor ejemplo para explicar ese proceso de construcci√≥n del personaje, donde no se imita al referente real si no que se registra de otra manera, est√° en el actor que ‚Äúhace de m√≠‚ÄĚ en la obra. Se llama Carlos, tiene mi edad y estudiamos juntos, tiene tambi√©n muchos traumas que quer√≠a expresar de alguna manera, a partir de esa necesidad de expresi√≥n com√ļn y del contexto que compartimos como generaci√≥n, se uni√≥ mi biograf√≠a a la de ellos.

En la obra hay textos creados por los actores, hay un intermedio (que no est√° en el texto original, solo en la puesta en escena) donde yo les di la pauta de que pensaran lo que era Cuba para ellos, c√≥mo se sent√≠an, qu√© era la Patria, todo eso cada cual lo expres√≥ en un mon√≥logo. Incluso, si ves a una actriz (Aydana Febles) y ves a la otra¬† (Alessia Delgado) no es igual, porque cada una tiene su mon√≥logo. Si alg√ļn d√≠a yo doblara a Carlos Alberto, o Carlos dejara de hacer la puesta, ese actor que lo asuma no har√≠a el mon√≥logo de Carlos, tendr√≠a que hacer el suyo propio.

Estuvimos casi seis meses en el proceso de montaje. Todo los actores están viviendo circunstancias muy parecidas a las de Daniel, el personaje inspirado en mi, les encanta el teatro pero por varias razones tienen que hacer otros trabajos. Por ejemplo, Carlos hace televisión y trabaja de Barman en el Restaurant Habana Blues, Aydana produce videos de reguetón, Hamlet hace radio, Lily también trabaja en el restaurante Habana Blues y Cuza tiene que trabajar en varios grupos a la vez. Eso que aparentemente es muy poético para la construcción de la obra, es un problema a la hora de encontrar horarios afines para ensayar y concretar la puesta en escena.

Despu√©s de terminado el montaje y correspondiente estreno, nuestra din√°mica no es la de un grupo com√ļn, nos reunimos una semana antes para ensayar cuando hay temporada. Son nuevas formas que hay que poner en pr√°ctica si quieres subsistir como artista y como ser humano.¬†

cortesía de Carlos Daniel Sarmientos

‚ÄďHay creadores que insisten en defender una din√°mica de grupo m√°s tradicional porque dicen que las formas alternativas terminan lastrando el trabajo; pero la verdad es que la mayor√≠a de los proyectos y compa√Ī√≠as teatrales sobre todo en la capital, funcionan bajo presupuestos abiertos y cambiantes, y gracias a eso logran sobrevivir.¬†

Recuerdo mi primer grupo serio, fue Peque√Īo Teatro de La Habana, tiene una din√°mica en la cual no se puede faltar a ning√ļn ensayo. Estaba reci√©n graduado y aprend√≠ mucho en la Academia de Jos√© Mili√°n, acept√© esa din√°mica durante un tiempo pero lleg√≥ un momento en el que necesit√© hacer adem√°s otras cosas. Actualmente hay muchos grupos que no est√°n funcionando en buena medida porque no han logrado aceptar y adaptarse a nuevos modos y mecanismos para hacer teatro, variar la frecuencia de ensayo, y a√ļn as√≠, preservar la vocaci√≥n hacia el teatro, sin renunciar por eso a otras zonas de inter√©s ya sea por necesidades creativas y/o econ√≥micas.¬†¬†

‚ÄďAlgunos te√≥ricos y escritores sostienen que a pesar de todo el auge de la autoficci√≥n en tanto escritura y del aparato te√≥rico desplegado a su alrededor, siguen prefiriendo la autorreferencialidad como categor√≠a. Sostienen adem√°s que la autoficci√≥n no es m√°s que una autobiograf√≠a, lo √ļnico nuevo es que deja por sentado algo que ya se sabe de anta√Īo: lo real siempre tendr√° ficci√≥n porque el soporte art√≠stico lo transforma.

La autoficción tiene detractores, que incluso, no subestiman las creaciones que de ahí han surgido, sino que la consideran infundada como distinción de otras formas de escritura que parten de premisas similares. Después de haberla investigado teóricamente y luego de escribir una obra bajo sus presupuestos estéticos, me gustaría conocer tu postura al respecto.

Soy de los que la defiende. Creo que es muy raro un arte que no est√© ligado a la autorreferencialidad, siempre hay al menos un componente autorreferencial, pero creo que la autoficci√≥n lo hace de manera m√°s clara. Adem√°s me interesa como t√©rmino. Dentro de las investigaciones al respecto se habla mucho del ‚Äúpacto ficcional‚ÄĚ: el espectador va a la sala a ver una historia que sabe que no es real, va a ser enga√Īado y se deja enga√Īar. Pero este juego que te propone la autoficci√≥n de ‚Äús√≠, tiene mucho de realidad‚ÄĚ, o ponerte al tanto de que alguien que est√° ah√≠ muestra parte de su vida verdaderamente, genera en el p√ļblico otro tipo de recepci√≥n. Tal vez, en alg√ļn momento, yo lo investigue m√°s a fondo, pero desde la perspectiva del p√ļblico, porque en la investigaci√≥n de la Maestr√≠a lo hice desde la relaci√≥n actor-director.

He vivido con Selfie c√≥mo cambia la recepci√≥n, siempre que se me acerca alguien a hablar de la puesta en escena en el fondo lo que quiere es deslindar la verdad de la mentira. Por supuesto, reitero que el arte est√° lleno de autorreferencialidad, pero me interesa defender el pacto autoficcional porque adem√°s se mezcla mucho con el teatro documental y con las ‚Äúescrituras del yo.‚ÄĚ

La variante de la autoficci√≥n que m√°s disfruto es en la que est√° incluida la figura del director, y si √©l adem√°s, puede ser parte de la representaci√≥n mejor, por eso decid√≠ estar en Selfie aunque sea del lado de la platea e intervenir en algunas escenas. En principio ten√≠a pensado buscar un actor que hiciera de director, pero decid√≠ que deb√≠a ser consecuente con esa pauta. Incluso, si yo tuviera m√°s experiencia como director yo hubiera representado el papel de Daniel, pero me resulta muy complejo a√ļn, necesito mirar desde afuera.

Como espectador, la autoficci√≥n tambi√©n me atrae mucho. Me sucedi√≥ con Diez millones de Carlos Celdr√°n y con Jacuzzi de Yunior Garc√≠a. Cuando el autor dentro del texto lo va construyendo y me asegura ‚Äúes real‚ÄĚ, y tengo ciertos referentes que puedo asociar, intuir, adem√°s de esa sospecha con la que juega la autoficci√≥n, es evidente que me genera una actividad m√°s como p√ļblico y un placer a√Īadido. El siglo XXI ha demostrado que es el tiempo del ‚Äúyo‚ÄĚ, unido al auge de las redes sociales donde cada cual puede desde su cuenta personal representar su propia historia y administrar su perfil, que no es m√°s que una reconstrucci√≥n del ‚Äúyo‚ÄĚ: mis amigos y yo, yo en mi casa, yo en M√©xico; los canales de YouTube que han ido rob√°ndole espacio a la televisi√≥n. Para mi, Facebook es la autoficci√≥n perfecta en la que uno construye identidades m√ļltiples a partir de s√≠ mismo, precisamente porque en las redes hacemos un proceso de selecci√≥n donde no lo mostramos todo, posteamos solo aquello que nos parece relevante.

Siempre existir√° la pol√©mica. Solo hay una autoficci√≥n que no defiendo, la que est√° escrita ‚Äúa la fuerza‚ÄĚ, ese texto que desde su lectura o respectiva puesta en escena, hace evidente que no necesita como obra acogerse a ese pacto. Pero por lo dem√°s, creo que es un g√©nero con grandes potencialidades para trabajar desde la dramaturgia, la puesta en escena, el trabajo con los actores y el p√ļblico.

‚ÄďHe notado que cuando se trata de autores y/o directores que tienen una experiencia precedente, incluso en formas de teatro con presupuestos est√©ticos distintos a los de la autoficci√≥n, por lo general el resultado es superior porque son obras sustentadas por una investigaci√≥n profunda sobre las pautas del g√©nero, escritas desde la consciencia de lo que se est√° tejiendo e interviniendo y sobre todo en una necesidad de desahogo que encuentra en la autoficci√≥n la mejor manera de manifestarse.

Sí, efectivamente. No puedo asegurar que lo próximo que haga será una autoficción, pero sin dudas, este trabajo me ha marcado mucho y a los actores también.

‚ÄďLa autoficci√≥n est√° muy validada en la narrativa, de hecho, empez√≥ por ah√≠, asociada a grandes novelas que implicaban un cambio de perspectiva de acuerdo con las nociones m√°s tradicionales de autobiograf√≠a y exposici√≥n de ‚Äúlo real‚ÄĚ. Sus or√≠genes se remontan a 1977 en Europa, con la novela Fils de Serge Doubrovsky, el que se considera el fundador del g√©nero. En los Estados Unidos ya desde la d√©cada del ¬ī60 hab√≠a una corriente llamada non-fiction-novel que agrupada todo una generaci√≥n de grandes periodistas y cronistas, encabezada e iniciada por Truman Capote con la c√©lebre novela A sangre fr√≠a (1966).¬†

Creo que en la narrativa tiene otra dimensi√≥n, en los libros alcanza una verdad distinta, otra fuerza. Pienso en Yo, Publio, Confesiones de Ra√ļl Mart√≠nez, en Antes que anochezca de Reinaldo Arenas. Son libros que me marcaron y ahora que lo pienso, ese pacto ambiguo que lograron sus autores fue el que me sedujo tanto.¬†

‚Äď¬ŅPara qu√© otros p√ļblicos, adem√°s del capitalino, han representado Selfie?

Estuvimos en Cienfuegos, Holgu√≠n y Sancti Sp√≠ritus. A partir de una vivencia que tuvimos en esta √ļltima provincia, decid√≠ que siempre la primera funci√≥n ser√≠a para los universitarios. All√≠ llevaron a los estudiantes de la Facultad de Ciencias M√©dicas a ver la obra, cuando los vi llegar con bocinas con reguet√≥n puesto pens√© que la funci√≥n ser√≠a un desastre. Pero la verdad, es que ese p√ļblico disfrut√≥ mucho la obra y la percibieron de una manera que hasta ese momento no hab√≠a visto. Era un p√ļblico muy desprejuiciado y con otros referentes que necesitaba el espect√°culo de otra forma. Esperaban el final, como si estuvieran viendo una telenovela (risas).¬†¬†¬†

‚ÄďComo espectadora tambi√©n sucumbo a la necesidad de deslindar la verdad de la mentira, a la curiosidad de saber qu√© tomas, qu√© dejas de tu vida, qu√© alteras (risas).

Es una verdad maquillada, en la salida ilegal del país que se representa en la obra, por ejemplo, la ficción está en que yo no estuve allí ni la vi, pero es un cuento que mis padres han hecho tanto que es como si hubiera estado presente. Ni siquiera le consulté a mi mamá para refrescar la memoria, cuando ella lo vio se molestó, pasó unos días sin hablarme.

El personaje de Nelson existe en la realidad, es mi mejor amigo y cuando fue al estreno me contó que se escondía en la butaca por miedo de en cualquier momento que yo lo parara a testificar (risas).

La historia de Fanny est√° bastante cercana a la real, pero hay muchos elementos que fueron construidos, como aquello que apunt√≥ Sergio Blanco: ‚Äúes la verdad, pero movida de lugar‚ÄĚ.

‚ÄďEn ese sentido hay una cuesti√≥n √©tica que tiene que ver con referir sucesos que acontecieron en las vidas de otros. ¬ŅCu√°l es la delgada frontera en la que te mueves para no da√Īar el espacio privado de los otros? ¬ŅC√≥mo pactar con eso que t√ļ conoces de los dem√°s pero que no te pertenece del todo?

Precisamente como no voy a contar la historia real y voy a cambiar y a mover muchos aspectos de lugar, mi deber es cambiarles el nombre y proteger sus identidades. Creo que en Selfie la autoficción fue un recurso que utilicé para ser honesto. Es una obra que tanto desde la construcción del texto, así como desde la puesta en escena, tiene mucho de psicodrama. Por ejemplo, las fases por las que pasa el psicodrama están en este texto a nivel de estructura. Selfie es como una sesión de psicodrama, incluso, trabajamos mucho las improvisaciones a partir de las pautas del psicodrama.

Hay una pauta fundamental que empecé a escribir la obra: mostrar a jóvenes que no quisieran irse del país y aun así desearan una vida digna, y por ende, exponer lo que tenían que hacer para salir adelante, para superarse profesional y económicamente.

Quer√≠amos adem√°s, dejar un sabor grato en los espectadores, aunque toc√°ramos temas fuertes, a veces dolorosos, no quer√≠amos dejar en el p√ļblico un sentimiento derrotista. Para eso, jugamos mucho con los cambios de tono, algunas escenas las contamos desde un enfoque m√°s de comedia, y otras desde un tono m√°s serio y dram√°tico.

Esta obra es muy susceptible de caer en el melodrama, y por eso la cuidamos mucho con la variedad en los matices. Otro elemento que quise mantener y sacarle partido desde la puesta en escena fue el de teatro dentro del teatro. Los actores debían actuar como ellos mismos en la situación de los personajes, esa fue la premisa. No quería una caracterización forzada y ajena a ellos, por eso el pullover que trae cada uno tiene su fecha de nacimiento, aunque interpreten un personaje nunca dejan de ser los actores, los jóvenes y los seres humanos que son en la realidad.

En ese aspecto fue fundamental la asesoría del director Carlos Celdrán, en todo el trabajo con el comportamiento de los personajes, él fue mi tutor en la Maestría de Dirección Escénica y su influencia fue clave.      

‚ÄďMuchos creadores hablan de c√≥mo se enriquece un texto cuando es pensado por su autor para llevarlo a escena inmediatamente despu√©s de su escritura. ¬ŅFue este un elemento que te ayud√≥ a ti en particular?

Ciertamente. Me bastaron dos lecturas de los actores antes de empezar a montarlo, para cambiarle el final. Ya la dramaturga y maestra Raquel Carrió había entrado en crisis con el final y me dijo entonces que no le gustaba, pero me aconsejó que no me apurara en encontrarlo, que en cuanto empezara a trabajar con los actores, ellos mismos se encargarían de mostrarme el camino, y así fue.

‚ÄďLa autoficci√≥n es un doble pacto, convive entre dos mundos, lo real y lo ficcional, la verdad y la mentira, lo documental y lo reconstruido. Tal vez por eso Selfie es tan honesta, porque tiene ese dolor que nace de la dualidad, de la ambivalencia, de la ambig√ľedad, del desdoblamiento, de lo mutable.

Eso es Selfie. Quer√≠a de alguna manera retratar mi generaci√≥n, creo que nosotros hemos tenido que pactar con muchas ‚ÄúCubas‚ÄĚ al mismo tiempo. Yo trabajo casi todas las noches en shows donde tengo que vender la Cuba del Buena Vista Social Club, Guajira guantanamera, chan-chan y mojitos. Ese es un acto complicado, la gente que lo mira desde afuera lo puede ver desde un punto de vista idealizado, pero tener profesiones tan distintas al mismo tiempo, ver tantas realidades diferentes todo el tiempo es sumamente complejo y agotador.

Ese es el dolor que llevo a Selfie, un padecimiento en el que estoy preso, no puedo salir de ahí porque lo necesito para tener una economía mejor. Entonces hago teatro en el tiempo que me queda para salvarme la vida. He tenido la suerte de poder cohabitar en los dos mundos al mismo tiempo, como muchos de mi generación.



Actor y t√≠tere en escena: ‚Äújuntos pero no revueltos‚ÄĚ

Es com√ļn que en muchos espect√°culos titiriteros se emplee el recurso de mostrar al actor que hay detr√°s de las figuras. En lugar de ocultarlo se privilegia su papel ya sea como un personaje m√°s dentro de la obra, o como el titiritero que interact√ļa con su figura animada y con los dem√°s int√©rpretes, en franca actitud de sublevaci√≥n o de complicidad. Normalmente este procedimiento trae consigo otro, siendo a menudo su causa y/o efecto: el teatro dentro del teatro. Mostrar en igualdad de condiciones a actores y t√≠teres, es un recurso que por lo general se emplea, cuando hay una expresa necesidad de contar y de a√Īadir est√≠mulos a esa narraci√≥n dram√°tica. Tambi√©n se complejiza m√°s la f√°bula, pues por lo general, aunque se fundan en varios puntos y una se subordine a la otra, suelen haber dos l√≠neas o subtramas: la historia que quieren contar los actores y la historia que cuentan t√≠teres mediante.

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Teatro La Proa de festival

El grupo Teatro La Proa, con el apoyo del Centro de Teatro de La Habana, de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z y del Consejo Nacional de las Artes Esc√©nicas, se prepara para la primera edici√≥n del festival: HABANA TITIRITERA: FIGURAS ENTRE ADOQUINES. El evento, protagonizado por espect√°culos titiriteros, est√° planificado del d√≠a 7 al 13 de agosto, insert√°ndose como parte de la programaci√≥n de verano de la Habana Vieja, siendo una de las propuestas m√°s atractivas no solo para los ni√Īos y las ni√Īas, sino para toda la familia.

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Leer el presente y actuar

A prop√≥sito del di√°logo con los fundadores de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), resultaba imprescindible el encuentro con el teatr√≥logo Omar Vali√Īo, director de la Casa Editorial Tablas Alarcos y profesor del Instituto Superior de Arte. Vali√Īo ha mantenido desde hace treinta a√Īos un v√≠nculo constante con la Asociaci√≥n (como le llamaron siempre los de su generaci√≥n). A trav√©s de los distintos roles y tareas en las que se ha desempe√Īado, Omar Vali√Īo ha podido trazar un mapa preciso, con una visi√≥n comprometida, cr√≠tica y apasionada, posible solo para quien conoce la AHS desde sus primeros pasos; precisamente, porque ha aportado en la construcci√≥n de su camino. Sirvan estas notas, para ver en la mirada de un cr√≠tico las luces que no deben perderse de vista en el presente y los ecos que desde una generaci√≥n pueden actualizarse en las proyecciones del futuro. [+]



Learn by heart o presentimientos en espa√Īol. Presentaciones de libros en el Sal√≥n de Mayo

El arte es la voluntad de matar al padre.[1]

Emilio García Wehbi

I Encuentro[2]

La Casa Editorial Tablas-Alarcos presentar√° durante la XXVFeria Internacional del Libro de La Habana sus √ļltimos t√≠tulos publicados. Las presentaciones tuvieron lugar en el Sal√≥n de Mayo, en el Pabell√≥n Cuba, el mi√©rcoles 17 de febrero. Ya es tradici√≥n que este importante sello editorial, especializado en temas de las artes esc√©nicas, organice eventos, presentaciones y cursos en colaboraci√≥n con la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Varios de estos t√≠tulos est√°n firmados por dramaturgos y te√≥ricos de amplio reconocimiento internacional. Invitamos a todos los teatristas y amantes del teatro a acompa√Īarnos a este festejo de las artes esc√©nicas en el marco de la XXV Feria Internacional del Libro. [+]




Hedda G y la uniformidad de un ejército estudiantil (I)

Volumen I

¡Donde hay Clara no hay fantasmas!, aunque la beca esté oscura y se acabe la merienda

La conversaci√≥n con Clara de la Caridad transcurri√≥ serena, mientras el ISA permanec√≠a como un testigo inmutable, o quiz√° pendiente de cada una de nuestras palabras. La hierba se derramaba formando un manto salpicado de hojas, hab√≠a olor a tierra mojada y a protector solar. De un lado, la maleza queriendo devorar de una vez la arquitectura trunca del gusano de M√ļsica, y del otro la beca, con su estilo constructivo Gir√≥n. Las c√ļpulas de la Facultad de Artes Visuales pod√≠an verse a lo lejos, las guaguas Transtur pasaban con un sonido difuso rumbo a la reci√©n restaurada Facultad de M√ļsica. En aquel paisaje, no pod√≠a adivinarse la Facultad de Arte Teatral; sin embargo, esa ma√Īana tambi√©n se habl√≥ de teatro. [+]