Erian Pe√Īa Pupo


Teatro del viento: Hombre (cosido) en el horizonte

Toda experiencia teatral es un descubrimiento, un hallazgo a partir de una b√ļsqueda. O varios hallazgos, varias b√ļsquedas‚Ķ Tanto para el espectador como para el dramaturgo, el director, los actores‚Ķ el hecho teatral se convierte en una epifan√≠a de sentidos; en una tabla de salvaci√≥n a la deriva en el medio del oc√©ano, cosida al horizonte.

Eso nos lo reafirma Hombre en el horizonte, estreno mundial de Teatro del viento, compa√Ī√≠a camag√ľeyana dirigida por el tambi√©n dramaturgo Freddys N√ļ√Īez Estenoz. Freddys estren√≥ en el Teatro Eddy Su√Īol de Holgu√≠n la obra, pero nos advierte que, adem√°s de estreno mundial, es el work in progress. O sea, que es una obra en proceso que puede ‚Äďy lo ir√° haciendo‚Äď sufrir variaciones, cambios‚Ķ en pos de un crecimiento l√≥gico. En dependencia de estas primeras puestas, Hombre en el horizonte ir√° limando sus detalles, perfeccionando el trabajo actoral, la puesta en escena, aprehendiendo en el acto‚Ķ

Aun as√≠ la obra respira bocanadas de aire fresco (¬Ņde mar?). Tiende a robustecerse en el camino, en cuanta exploraci√≥n constante de la psicolog√≠a humana. Esa fuerza parte de la propia escritura dram√°tica y la puesta en escena: Freddys nos ha dicho que le interesa buscar, desde la teatralidad, dentro de las causas y problemas sociales. A ellos se acerca, bistur√≠ en mano, para representarlos en escena, como se representa a un pa√≠s.

Creo que lo que sobrevuela ‚Äďcomo los p√°jaros en la bah√≠a‚Äď Hombre en el horizonte es la soledad. El miedo constante a quedarse solo, sin oportunidades, esperanzas, sue√Īos‚Ķ El miedo a que no haya otras oportunidades, a quedarnos como varados en la nada.

La escenograf√≠a es precisa, pero portentosamente visualizadora: un recuadro de arena que viene siendo un fragmento de playa; un peque√Īo muelle de tablas de madera; el mar, frente a los espectadores y tambi√©n detr√°s, proyectado sobre una pantalla‚Ķ En este espacio se desarrollan las tres historias que vienen a estar moldeadas por la soledad.

La primera de ellas: el encuentro de un pescador que prepara su carnada con una joven de ¬Ņ19 a√Īos? llamada Roberto-Marta-Carlos que quiere morir. Esta le pide que la lleve en el bote a la bah√≠a para suicidarse po√©ticamente, como Alfonsina Storni, arroj√°ndose al mar. ‚ÄúUna marimacho que quer√≠a una muerte po√©tica‚ÄĚ, dir√≠a despu√©s el pescador.

La segunda: dos j√≥venes que se encuentran en el mismo pedazo de playa y que han venido a pescar en la costa. A pescar sin instrumentos, en el sentido marcadamente sexual que el t√©rmino ‚Äúpescar‚ÄĚ pudiera tener hoy d√≠a. ‚ÄúSolo veo un hombre que viene a pescar‚ÄĚ, le dice uno a otro. Y ah√≠, en una tirantez que desde el principio muestra una marcada tensi√≥n sexual, terminan partiendo juntos detr√°s de las uvas caletas de la costa.

La tercera: una se√Īora ¬Ņpoetisa? se explayar√° en un interesante mon√≥logo rozando la locura y el desvar√≠o, mientras espera la llegada de la Pinta, la Ni√Īa y la Santa Mar√≠a, capitaneadas por el mism√≠simo Crist√≥bal Col√≥n. Adem√°s del miedo a la soledad, casi palpamos el tiempo perdido, la frustraci√≥n, la necesidad de perseguir los sue√Īos, las vidas truncadas por las situaciones pol√≠ticas; ‚Äúsomos como un papagayo, que repite consignas‚ÄĚ, nos dice. La llegada de ¬Ņsu hija? incrementa ese desvar√≠o en una especia de juego de roles v√°lido, consensuado, pero que termina roto, rozando varias veces los lindes del absurdo. Ella es una mujer que espera una tabla de salvaci√≥n, una opci√≥n que la libere.

Teatro del viento (Fotos: José Fornet Lezcano)Teatro del viento (Fotos: José Fornet Lezcano)

Estas tres historias ocurren en un mismo lugar: el coto de playa, cerca de la bahía. Incluso los personajes más de una vez tienen cierta relación entre ellos. Aunque un elemento unifica la puesta: el anciano pescando sobre una goma en la bahía, con 500 metros debajo de sí, medio kilómetro.

‚ÄúPescando obstinadamente, pero sin llevar nada a casa‚ÄĚ, nos dice uno de los j√≥venes de la segunda historia, su nieto; o llevando cuanto m√°s pomos vac√≠os que recoge en la orilla para alimentar a su familia, como anta√Īo lo hizo. El mismo viejo que la muchacha de la primera historia ve lejos, sin llevarla en su goma, y que es amigo del pescador.

El viejo ¬Ņexiste o no existe?, que la mujer de la √ļltima parte en uno de sus poemas lo describi√≥ como ‚Äúcosido al horizonte‚ÄĚ. El mismo que siempre ha estado all√≠, presente como personaje, pero no en escena. Esa quiz√°s sea una de las met√°foras m√°s hermosas ‚Äďpor lo dura, por lo ut√≥pica‚Äď de esta obra de Freddys N√ļ√Īez: la silueta de un pescador, anciano, persistiendo en medio de una bah√≠a contaminada, aun con esperanzas de alimentar a los suyos, casi siempre sin lograrlo, pero sirviendo al mismo tiempo ‚Äď¬Ņlo sabr√° acaso?‚Äď como s√≠mbolo de anhelo, de utop√≠a‚Ķ Saberse all√≠, completamente solo en el medio del mar profundo, cosido al horizonte, siendo √ļtil.

Los personajes de Freddys ‚Äďbien es un recurso po√©tico suyo, y por dem√°s permisible en la obra‚Äď parecen seres marginales (la otredad) a primera vista: un pescador; una joven lesbiana con un lenguaje un poco grosero, que refuerza m√°s esta marginalidad; dos j√≥venes de cualquier ciudad costera, buscando el placer de la carne pescada en la costa‚Ķ

Pero estos personajes ‚Äďy ah√≠ lo ambiguo‚Äď poseen una fuerte carga cultural que los aleja al mismo tiempo de esa marginalidad pensada al inicio: escriben poemas, buscan muertes l√≠ricas, usan un su√©ters con la imagen de una representaci√≥n de ¬ŅBuda?, ven pel√≠culas tan poco perseguidas por el espectador joven como Hombre mirando al sudeste, el cl√°sico de 1986 del argentino Eliseo Subiela; conocen a Alfonsina Storni y su tr√°gica muerte‚Ķ entre otras intertextualidades que remiten m√°s al dramaturgo que a la propia concepci√≥n de los personajes, pero como vimos, en el teatro, terreno de amplias posibilidades, estas licencias son m√°s que bienvenidas. Y, ¬°claro!, no podemos subestimar a ning√ļn personaje de esta obra ni de otra.

Estos seres desasidos son reflejo de una √©poca, de una sociedad. Hombre en el horizonte nos insiste en ello y nos da varias posibilidades para creerlo. Estreno en s√≠, es un work in progress ‚Äďas√≠ lo defini√≥ el director al presentarla‚Äď, por lo que, vimos, muchos elementos pueden cambiar: en lo personal me desorient√≥ un poco la concepci√≥n del espacio, pero no todo ‚Äďagradecible, din√°mico‚Äď, sino el mar: muchas veces los personajes lo mismo rozaban el agua con sus manos que caminaban sobre esa zona; la interpretaci√≥n, sobre todo la dicci√≥n, de algunos actores, aunque el director nos ha dicho que solo llevan nueve d√≠as de preparaci√≥n y las subsiguientes puestas limar√°n esto; algunos detalles que pueden pasar desapercibidos por el p√ļblico, pero que refuerzan la veracidad de los di√°logos y la historia: Alfonsina, por ejemplo, no se suicid√≥ adentr√°ndose en el mar lentamente como dicen las versiones rom√°nticas de la historia ‚Äďcomo s√≠ lo hizo, pero en un r√≠o y con los bolsillos llenos de piedra, la inglesa Virginia Wolf‚Äď, sino arroj√°ndose de la escollera del Club Argentino de Mujeres, en Mar del Plata. Aunque, versi√≥n rom√°ntica harto explayada, se justifica en el di√°logo de la primera historia. Los personajes no tienen que decirnos la verdad, sino su concepci√≥n de la verdad. Eso es teatralmente lo que importa en una puesta como esta de Teatro del viento.

Por lo dem√°s, Hombre en el horizonte es una obra sugestiva, arriesgada, desde el texto, la concepci√≥n y puesta en escena, que se regodea en una elementalidad pl√°stica, atractivamente visual, y que, a√ļn m√°s por eso, explora ‚Äďcomo ha venido haci√©ndolo Freddys y Teatro del viento desde hace 20 a√Īos, aniversario que celebran en este 2019‚Äď los vericuetos humanos, tratando de reflejar y tambi√©n exorcizar toda soledad posible.

Teatro del viento (Fotos: José Fornet Lezcano)
Teatro del viento (Fotos: José Fornet Lezcano)


Hay muchos modos de jugar con la eternidad, cabeza de zanahoria

Est√° desnudo/ mirando a la c√°mara/ sentado en una taza de noche/ tan brillante/ tan blanca. Con los versos del poema ‚ÄúRetrato del artista adolescente‚ÄĚ inicia Luis Rogelio Nogueras (1944-1985) sus andanzas luminosas en la literatura contempor√°nea cubana de la mano de Cabeza de zanahoria, poemario ganador de la primera edici√≥n del Premio David (1967) compartido en su momento fundacional con los versos recogidos en Casa que no exist√≠a, de Lina de Feria.

El jurado del Premio ‚Äďintegrado por los poetas Luis Marr√©, Heberto Padilla y Manuel D√≠az Mart√≠nez‚Äď decidi√≥ justamente premiar de manera compartida los libros de Lina y Nogueras: aunque los poemarios son, de alguna manera, diferentes estil√≠sticamente, hay en ellos un h√°lito generacional com√ļn donde afloran las obsesiones, intereses y temores de una generaci√≥n que comenzaba a manifestarse creativamente en los primeros a√Īos de la Revoluci√≥n cubana.

El acta, respecto al libro de Nogueras, asegura que ‚Äúes notable por su variedad de temas dentro de una unidad formal, su manejo de elementos cultos y su original voz po√©tica, que lo distinguen entre los de su generaci√≥n‚ÄĚ.

Generacionalmente Nogueras (Wichy el Rojo) fue miembro fundador de la primera hornada de El Caim√°n Barbudo, en cuyo manifiesto, firmado por √©l junto a otros creadores bajo el nombre ‚ÄúNos pronunciamos‚ÄĚ, se pueden leer sus siguientes postulados creativos: ‚ÄúConsientes de la profunda militancia, y que los dogmas no han hecho siempre sino frenar el desarrollo de la cultura, alentaremos la investigaci√≥n en todas las esferas sin olvidar que somos hombres de una √©poca, hombres de una revoluci√≥n, hombres de la Revoluci√≥n Socialista de Cuba, y que a ella nos debemos.‚ÄĚ

Cabeza de zanahoria, ‚Äúuno de los libros importantes aparecidos en la Cuba revolucionaria‚ÄĚ, seg√ļn Roberto Fern√°ndez Retamar, se produce en un per√≠odo de auge de la poes√≠a conversacional cubana y su superaci√≥n. Dividido en las secciones: ‚ÄúEn familia‚ÄĚ, ‚ÄúUno se dice‚ÄĚ, ‚ÄúDiscursos, di√°logos‚ÄĚ y ‚ÄúLos hermanos‚ÄĚ, el poemario inicia tem√°ticas y obsesiones que luego Wichy Nogueras retomar√≠a en posteriores libros.

Por ejemplo, ‚ÄúLa muerte del abate Asparagus‚ÄĚ, escrito en una especie de espa√Īol antiguo, recurso l√ļdico usado por Nogueras, aparecer√° despu√©s, ampliado, en El √ļltimo caso del inspector; mientras bajo el t√≠tulo ‚ÄúCumplea√Īos‚ÄĚ encontramos otros poemas en posteriores libros.

La muerte es uno de los temas fundamentales de Cabeza de zanahoria, cuya portada fue dise√Īada por Rolando de Ora√°, pues viene a ser una obsesi√≥n generacional com√ļn en otros libros y autores de la √©poca.

Encontramos, entre otros, el poema referido al fallecimiento del abuelo; bajo el t√≠tulo ‚ÄúDonde declaro que quiz√°s el abuelo se aburra de lo lindo‚ÄĚ escribe: Abuelo duerme su gran sue√Īo/ C√≥mo dura la muerte del abuelo. Mientras en ‚ÄúPoema‚ÄĚ retoma el tema: el cad√°ver enorme del abuelo/ reposando en la mesa entre bastones. ‚ÄúLa infancia y la familia se colocaban en un plano preponderante‚ÄĚ, escribe a prop√≥sito el escritor Guillermo Rodr√≠guez Rivera. ‚ÄúHay en ellos casi un tratamiento testimonial, casi el desnudo relato de una an√©cdota‚ÄĚ, a√Īade el recientemente fallecido profesor universitario.

Adem√°s, como ejemplo de lo anterior, encontramos los versos dedicados a los poetas muertos (muchos de ellos suicidas) en la secci√≥n final del libro como reflejo de esas inquietudes po√©ticas: Horacio Quiroga, Ezequiel Estrada, Atila Joszef, Federico Garc√≠a Lorca, G√©rard de Nerval, Cesare Pavese, Andr√© Breton, Dylan Thomas y C√©sar Vallejo, vienen a ser compa√Īeros de viaje de Nogueras.

El poeta, h√°bil lector, se nutre de otros referentes literarios: el verso citado al inicio de estas l√≠neas es una evidente referencia a la novela de aprendizaje del irland√©s James Joyce, mientras el propio nombre del cuaderno ‚Äďleemos una cita a manera de exergo al inicio del libro‚Äď deriva del t√≠tulo de la novela Poil de Carotte, del franc√©s Jules Renard (1864-1910). Esos hermanos que le acompa√Īan ‚Äúson los que han asumido el destino del arte, el destino de la poes√≠a, los que no se han conformado con el mundo tal cual es, y han decidido, dolorosamente, a√Īadirles algo de s√≠, han preferido entenderlo de otro modo, aunque esa comprensi√≥n distinta les costara la vida‚ÄĚ, a√Īade Rodr√≠guez Rivera en el pr√≥logo a Hay muchas formas de jugar.

Su vida fue de una soledad infinita/ la conjuró colgándose de una cuerda cuando/ el invierno/ se le hizo insoportable, escribe en los versos dedicados al francés Gérard de Nerval.

En el titulado ‚ÄúFederico Garc√≠a Lorca‚ÄĚ leemos: La muerte entra por la puerta dando voces/ yo usted me escondo/ yo usted me cambio el nombre/ yo usted me asombro o hago como que me/ asombro/ del error de las direcciones.

¬†Mientras en ‚ÄúCesare Pavese‚ÄĚ el sujeto po√©tico, en este caso el mismo Nogueras, intenta impedir el suicidio del escritor italiano hasta que finalmente desiste y deja que la historia siga su curso: Pero no/ Yo estoy en mi cuarto y usted est√° en el/ suyo/ Yo no trato de impedir nada/ y usted se toma las pastillas/ Yo dejo su libro en la mesita de noche/ y trato en vano de dormirme/ y viene la muerte y tiene sus ojos.

En el libro de Wichy Nogueras ‚Äďnos dice Rodr√≠guez Rivera‚Äď encontramos ‚Äúla evasi√≥n con respecto a un discurso centralizador mediante el despliegue de la parodia y del ¬ęarte menor¬Ľ. Est√° hasta en esa ¬ępessoniana¬Ľ b√ļsqueda de los heter√≥nimos, de un alter ego que permita escapar de la cadena de hierro ‚Äďpersonal, epocal, estil√≠stica‚Äď que el propio yo impone‚ÄĚ.

Buena parte de la poes√≠a de Cabeza de zanahoria viene a integrarse l√≠ricamente en la situaci√≥n sociopol√≠tica de los convulsos a√Īos 60, nucle√°ndose, adem√°s, en las oficinas de El Caim√°n Barbudo y las cercan√≠as del movimiento de la Nueva Trova. En otros versos titulados, igualmente, ‚ÄúPoema‚ÄĚ leemos: En el golfo/ el ‚ÄúGranma‚ÄĚ avanzaba/ rajando la niebla.

Otros poemas, donde Wichy comparte una fuerte subjetividad y a la presencia del yo como sujeto lírico inalienable, son reflejo de ese evidente compromiso ético/político/social que caracterizó parte de la poesía de entonces.

¬†Por ejemplo, en el siguiente fragmento de ‚ÄúUno se dice‚ÄĚ el entonces joven poeta escribe: Se recibe la noticia: Dean Rusk/ (Rusk quiere decir hijo de perra en ingl√©s)/ amenaza de nuevo a Cuba/ Y uno apura, socr√°tico, el minuto lleno de c√≥lera hasta los bordes/ se calza unas botas que bien pueden conducirlo a uno a paso/ de carga hasta la muerte/ cruza una calle, otra, monta en una guagua/ y se desmonta justo en la segunda escuadra/ del cuarto pelot√≥n de la tercera compa√Ī√≠a de un batall√≥n/de infanter√≠a.

Mientras en ‚ÄúEl bombardeo a la aldea‚ÄĚ, Wichy Nogueras, en clara alusi√≥n a la invasi√≥n estadounidense a Vietnam, escribe: El pueblo estaba junto al r√≠o/ Y despu√©s ya no hubo r√≠o, ni pueblo, ni nada…/ solo unas manchas en la tierra/ como de cal, pero azules.

El escritor e investigador literario Virgilio L√≥pez Lemus, en su art√≠culo ‚ÄúLuis Rogelio Nogueras en la poes√≠a cubana‚ÄĚ, a prop√≥sito de los 70 a√Īos del autor de Las quince mil vidas del caminante, asegura: ‚ÄúEl desarrollo de su poes√≠a en los a√Īos subsiguientes cumpl√≠a a medias con el riguroso conversacionalismo, prosa√≠smo, versolibrismo y otros rasgos consustanciales a la corriente po√©tica predominante. A medias, porque Nogueras abri√≥ su mirada hacia una intimidad y un subjetivismo que probablemente debe de haber aprehendido a partir de su goce de las lecturas de Fernando Pessoa y Jorge Luis Borges, visibles en algunos de sus libros. No desatendi√≥ las formas cl√°sicas, y en sus versos bullen los octos√≠labos y endecas√≠labos‚ÄĚ.

‚ÄúHay que ver en Nogueras su desenfado hacia una poes√≠a como juego, una b√ļsqueda est√©tica en el juego. El homo ludens vence al homo sentimentalis, pero uno y otro se confunden, se encuentran en el poeta‚ÄĚ, a√Īade L√≥pez Lemus.

Luis Rogelio Nogueras es uno de los poetas m√°s originales de la poes√≠a cubana y, adem√°s, de la hispanoamericana; autor de t√≠tulos memorables como El cuarto c√≠rculo, en colaboraci√≥n con Rodr√≠guez Rivera; Y si muero ma√Īana, Imitaci√≥n de la vida (Premio Casa de las Am√©ricas, 1981) y El √ļltimo caso del inspector.

 Nogueras es autor, además, de los guiones de los exitosos filmes El brigadista (1977) y Guardafronteras (1981), ambos dirigidos por Octavio Cortázar. Su obra fue recogida póstumamente en la antología poética Hay muchos modos de jugar, publicada en 2006 por la Editorial Letras Cubanas con prólogo del propio Rodríguez Rivera y selección de Neyda Izquierdo.

Pero Wichy es, adem√°s, el poeta cubano que mejor ha logrado el concepto de poes√≠a como juego, como imitaci√≥n de la realidad, como nos recuerda Virgilio L√≥pez Lemus. Su obra, m√ļltiple, polif√≥nica, l√ļdica, necesaria, se inici√≥ en el √°mbito de la l√≠rica insular con el Premio David en sus d√≠as fundacionales y la posterior publicaci√≥n de Cabeza de zanahoria, hace un poco m√°s de cincuenta a√Īos.



Manual de usuarios para el Centro del Arte

El 28 Sal√≥n Provincial, inaugurado en la Sala Principal del Centro de Arte, confirm√≥ una hip√≥tesis que ya poco ten√≠a de conjetura, si a√Īadimos que se estaba haciendo reiterada desde hace varias ediciones y, adem√°s, suced√≠a de igual manera en el Sal√≥n de la Ciudad, realizado en enero: la creaci√≥n joven est√° posicion√°ndose y legitim√°ndose con fuerza en las galer√≠as de Holgu√≠n.

Manual de usuarios, como se titula el Salón, lo reafirma de manera encomiable. Incluso representa un salto cualitativo respecto a ediciones anteriores, pues emergen nuevas e interesantes voces, que son incluso premiadas; y las que ya conocíamos de muestras anteriores han sido capaces de mantener una poética que los hace distinguibles, estables, visibles.

Con una amplia tradición dentro de las artes visuales en el territorio, el Salón Provincial, que alterna su realización con la Jornada de Teoría y Crítica, no deja de estar ajeno a las problemáticas que asolan a los salones a nivel nacional: la ausencia de importantes artistas en su catálogo, aparejado al propio nivel de convocatoria; la práctica curatorial más allá de la lógica colocación de las piezas en el espacio galérico…

Foto: Wilker López.

Esto a nivel nacional, pues en Holgu√≠n, el joven equipo del Centro Provincial de Arte, liderado por Yuricel Moreno Zald√≠var, se empe√Īa a√Īo tras a√Īo en mostrar una curadur√≠a sostenible e inteligente, que ha puesto en tela de juicio cuestiones tan vigentes como el mercado, la propia institucionalizaci√≥n y circulaci√≥n del arte‚Ķ

En Holguín, ambos salones no representan, grosso modo, el estado de las artes visuales en la provincia. A falta de los principales exponentes, los nombres reconocidos en el ámbito local y nacional, estos salones se han convertido en una especie de vitrina/plataforma legitimadora de los jóvenes artistas, principalmente los estudiantes de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba, subrayado en ocasiones el desinterés de muchos creadores en participar en esa suerte de aquelarre multigeneracional, otrora principales escenarios visibilizadores.

¬ŅApat√≠a? ¬ŅFalta de est√≠mulo? ¬ŅPoca visibilidad y promoci√≥n? De todo hay en la variopinta vi√Īa del Se√Īor. Aun as√≠, el Sal√≥n Provincial es un escenario privilegiado para cualquier artista, sea m√°s o menos conocido, incluso bastante joven, a falta, en cambio, de otras tantas posibles plataformas.

Foto: Wilker López.

Esta vez el hecho curatorial, sin dudas meritorio, realizado, junto con la museograf√≠a, por los j√≥venes Josvel V√°zquez Prat y Lissett Creagh Frometa, esta √ļltima, adem√°s, a cargo de la direcci√≥n general del Sal√≥n, estuvo articulado sobre la base de un ‚Äúsistema‚ÄĚ (la exposici√≥n) y sus ‚Äúcomponentes‚ÄĚ (las piezas que lo integran).

As√≠ ‚Äďescribe el profesor y cr√≠tico Ram√≥n Leg√≥n‚Äď ‚Äúla instituci√≥n, la galer√≠a, la exposici√≥n, el sal√≥n, son una suerte de manuales, de gu√≠as de usuario: el mapa que intenta organizar el accidente y el episodio. Organizar y presentar el sal√≥n (la exposici√≥n), implica, de cualquier manera, manualizar y mediar cada cierto tiempo. Espejo, manual, mapa o gu√≠a de usuario que tambi√©n se convierte en accidente y episodio reiterado‚ÄĚ.

En este ‚Äúsistema‚ÄĚ confluyeron ‚Äďla galer√≠a como Aleph borgeano, donde todo confluye y es posible‚Äď diferentes po√©ticas, estilos, t√©cnicas y maneras de acercarse a la creaci√≥n art√≠stica, protagonizadas por j√≥venes, estudiantes o reci√©n graduados de los talleres y las aulas de El Alba.

Salvo el caso del naif Salvador Pav√≥n, con Carnaval holguinero 2017, y la sugerente propuesta de Bertha Beltr√°n Ord√≥√Īez, con Proceso mutante I y II, en mixta sobre lienzo, la mayor√≠a de las piezas pertenecen a artistas j√≥venes, cuyas obras las hemos visto en muestras colectivas, entre ellas las realizadas en la Casa del Joven Creador de la AHS holguinera.

Foto: Wilker López.

Si bien es preocupante, como hemos apuntado, la ausencia de reconocidos nombres de las artes visuales holguineras, in crescendo en cada edici√≥n de estos salones, el hecho tiene el lado positivo ‚Äďalguno hay que verle‚Äď de que la atrevida y fresca visualidad del ‚Äúarte joven‚ÄĚ se apodera de ellos; aunque, subrayemos, que la juventud no siempre es sin√≥nimo de ruptura o vanguardia; la situaci√≥n, dada a anfibolog√≠as y ambig√ľedades, es mucho m√°s amplia, sugerente.

Me detendr√© en algunas de las piezas que m√°s llamaron mi atenci√≥n ‚Äďpor diversos motivos, incluso algunos puramente subjetivos‚Äď en Manual de usuarios. Entre ellas, la obra de la premiada Liz Maily Gonz√°lez Hern√°ndez, premio √ļnico, por la propuesta integradora de las piezas, ‚Äúdonde convergen soluciones formales y conceptuales, que junto a intenciones de interacci√≥n y reflexi√≥n, abordan problem√°ticas de la realidad art√≠stica‚ÄĚ, subray√≥ el acta del jurado, compuesto por el especialista Mart√≠n Garrido, y los artistas Rusl√°n Torres y Dunieski Mart√≠n.

Liz Maily, estudiante de cuarto a√Īo de El Alba, construye, reconstruye y deconstruye los cimientos de su obra, en un constante rejuego de aproximaciones visuales, de cercan√≠a interactiva. Le interesa lo l√ļdico, pero tambi√©n el aprendizaje, la conceptualizaci√≥n, la evoluci√≥n misma de un trabajo en proceso. No por gusto incluye la pieza Receta para construir una obra de arte, donde subraya la necesidad de un cuerpo te√≥rico, con referentes y antecedentes, antes de iniciar la construcci√≥n de la obra (aspectos formales y conceptuales de esta).

Foto: Wilker López.

Las dem√°s piezas de este proyecto curatorial ‚Äďel arte como un sistema‚Äď presentado por Liz Maily se nombran: Piensa y construye, interesante calograf√≠a de dimensiones variables, a manera de un puzle que nos tienta a ensamblar; y la atractiva linograf√≠a El que busca, donde observamos, al parecer, alumnos y profesores trabajando en un taller de grabado, entre prensas y piezas colgando.

¬†Pero lo que la hace sugerente es la suerte de fragmentaci√≥n y work in progres que la conforman, pues son cuatro grabados, tres de ellos realizados junto a otras personas, incluidos profesores, lo que la componen, cada uno segmentado y seccionado del resto. As√≠ la pieza final de su autor√≠a es el resultado ‚Äďo tal vez el inicio mismo‚Äď de las otras obras.

Quiero destacar otras piezas dentro de la amplia muestra: Happy Birthday!, impresi√≥n digital de Claudia Vel√°zquez Carmenate que obtuvo Menci√≥n, donde diversos objetos (maracas, un machete, un auto de juguete, un mortero para especies) aparecen envueltos de la misma forma en que se prepara el tamal en la cocina cubana, cociendo la masa de ma√≠z tierno en las mismas hojas que guardan la mazorca; Yo me muero como viv√≠ (clara apropiaci√≥n del verso de Silvio Rodr√≠guez) y Toda convicci√≥n es una c√°rcel, t√©cnica mixta (a partir del ensamblaje de tornillos y piezas similares) de dimensiones variables, de Armando Batista Rodr√≠guez; obras de la serie ¬ŅQui√©n le pone el cascabel al gato?, de Juan Jos√© Ricardo Pe√Īa, una de las menciones del Sal√≥n; una talla en madera, metal y pasta moldeable, de la serie El silencio de las cucharas, de Vladimir S√°nchez P√©rez; Alter ego, d√≠ptico de Annaliet Escalona Esquivel; Fisuras de luz, grafito sobre madera de Hennyer Delgado Chac√≥n, y Abstracci√≥n, de Mariannis Mirabal, reconocida tambi√©n con otra de las menciones entregadas.

Otras piezas llamaron mi atención: Hecho en casa, instalación duchampiana de Marlin Licea Hervas: dos latas de conservas cuyas coloridas y sui generis etiquetas nos aseguran que estos productos son elaborados en casa a partir del ingenio popular y la inventiva; el óleo sobre lienzo con matices expresionista de Ernesto Luis Bruzón Hernández titulado (…), y Escudo, técnica mixta, a partir del ensamblaje de diversos materiales, de Alexander Hernández Dalmau.

Foto: Wilker López.

Encontramos, adem√°s, en Manual de usuarios, obras de Annia Leyva Ram√≠rez, Artemio Viguera Vel√°zquez, Dariel Bertot Rojas, H√©ctor Eduardo Rodr√≠guez, Luis Carlos M√°rquez, Liuba Mar√≠a Gonz√°lez Linares, Pady Hill Pupo, Reidy C√©spedes de la Cruz, Yohan Tamayo Salgado, An√≠bal de la Torre, Antonio Cruz Berm√ļdez, Anel√≠ Pupo Rodr√≠guez, Daniela Marrero, Heidy G√≥mez, Julio C√©sar Cisneros, Lidisbelis Carmenate, Marcos Su√°rez, Mariannis Mirabal Ripol, Natalie Francies Infante, Ram√≥n Jes√ļs P√©rez, Vladimir S√°nchez, Yoel Torres Montero y Yiki Gonz√°lez.

Un riesgo de los salones ‚Äďaun sabiendo que hay detr√°s un riguroso equipo que recepciona y eval√ļa cada pieza‚Äď es el visible agotamiento. Muchas veces ‚Äďy no digo que este sea el caso‚Äď funcionan m√°s como vitrina del agotamiento creativo, que como espejo de una creaci√≥n fruct√≠fera. Y eso denota, no solo el estado de los salones, sino de la pl√°stica en la provincia o ciudad.

El Sal√≥n holguinero ha sabido salir adelante, como espacio legitimador, el m√°s importante en la provincia. Y como trampol√≠n ‚Äďpor esto mismo de legitimar y visibilizar‚Äď para los j√≥venes creadores. Hacer que relevantes nombres en la pl√°stica local y nacional integren cada edici√≥n lograr√≠a un escenario m√°s variopinto, y que funcione, al mismo tiempo, como espacio de confluencias, de interacci√≥n entre creadores de amplia obra y otros m√°s j√≥venes, hoy reinantes.



Connecticut en Holguín

El proyecto Arte y poesía está compuesto por artistas visuales y escritores que desde Stamford, Connecticut, Estados Unidos, insisten en el intercambio cultural entre nuestros países.

Vinieron por primera vez en los agitados días de las Romerías de Mayo en 2018 y ahora regresan como parte de las actividades que anticipan el aniversario 300 de la ciudad de Holguín.

Mayelín González (Mayole), artista visual nacida en esta urbe; Fabián Cortéz, pintor y poeta mexicano, y José Antonio Alcayaga, escritor guatemalteco, integran esta vez Arte y poesía. Todos forman parte de la amplia comunidad latina en Estados Unidos, pero priorizan la importancia de sus raíces latinoamericanas, cuestión palpable en sus obras.

Las miradas (atemporales) de Fabián Cortéz

Fotos: Wilker López.

Miradas. Tratado absurdo de lo temporal, exposición personal del mexicano Fabián Cortéz, se exhibe en las paredes de la galería de la Casa del Joven Creador en la AHS holguinera.

Fabi√°n toma del dibujo y sus variaciones para conformar estas m√ļltiples ‚Äúmiradas‚ÄĚ y lo hace siendo, sobre todo, un mexicano que defiende la esencia m√°s profunda y vital de sus ra√≠ces. Esas que son s√≠mbolos de toda una naci√≥n.

Fabián es, sin dudas, un buen dibujante, cuestión ligada, además, a su formación como ingeniero, pero su mérito principal no consiste en ello: sino en desbordar las posibilidades del dibujo y arriesgarse por otros asideros, también posibles dentro de los trazos y las líneas de sus piezas.

“Cuando traje mi primera exposición a Holguín llamó la atención la técnica de algunos de mis cuadros y es por eso que muchos están incluidos en esta nueva muestra. La idea era presentarlos otra vez en la ciudad y es muy probable que después en New York busquemos otra galería.

‚ÄúSon 16 trabajos que muestran un arte muy conceptual y desde el punto de vista pl√°stico, muy minimalista, con figuras muy puntuales. Las obras tienen s√≠mbolos muy recurrentes como esferas, colibr√≠es, elementos que desde una mirada conceptual representan los ciclos de la vida, el movimiento, porque la vida la integran ciclos que se repiten, son cosas muy definidas‚ÄĚ, coment√≥ el artista en la inauguraci√≥n.

Fabián se apropia de la tradición mexicana, pero con una visión contemporánea que lo hace explorar el cuerpo femenino y los movimientos de la danza; aquí la desnudes es asociada a la pureza, pero también al sacrificio, y palpamos cuestiones relativas a la naturaleza, la ascensión del ser, la libertad como conquista individual pero también social, colectiva.

‚ÄúLa propuesta de Fabi√°n es muy abocetada: el dibujo es la base de todo, pero √©l se arriesga y coquetea con un dibujo que a la vez es desenfadado. Es emblem√°tico que venga desde M√©xico y nos proponga su discurso: el arte tiene que ser sugestivo, sugerente, que lo complete el espectador‚ÄĚ, coment√≥ el curador y cr√≠tico Danilo L√≥pez.

Miradas. Tratado‚Ķ nos habla de identidad, permanencia, fidelidad, incluso de la necesidad de seguir siendo parte de una Latinoam√©rica unida, como asegura finalmente Fabi√°n Cort√©z: ‚ÄúLeemos y pintamos en espa√Īol con los colores de nuestra tierra y hemos venido a representar tambi√©n a nuestra comunidad, pues, aunque vivimos separados de nuestra tierra, seguimos siendo parte de ella y creo que Cuba es uno de los lugares que siempre ha sido bastante receptivo con la identidad latinoamericana‚ÄĚ.

Café del Arte Joven, donde es posible la poesía y la amistad

Fotos: Wilker López.

Cuando José Antonio Alcayaga custodiaba La joven de la perla, del holandés Johannes Vermeer, que había viajado desde su sede permanente en la Galería Real de Pinturas Mauritshuis, en La Haya, Países Bajos, para integrar una muestra temporal en la neoyorquina Colección Frick, la musa, en forma de inspiración poética, parecía visitarlo a menudo.

Entonces, nos dice, escrib√≠a muchos versos, lo hac√≠a casi a diario. Al parecer, la √≠ntima mirada de la chica del turbante ‚Äď quiz√° la m√°s conocida de las piezas de Vermeer de Delft‚Äď, los labios a punto del di√°logo, la t√≠pica tranquilidad barroca de la pieza, le inspiraban.

Pero antes, en su natal Guatemala, Jos√© Antonio hab√≠a descubierto su vocaci√≥n literaria: en el colegio sus amigos le ped√≠an poemas y cartas para enamorar a las muchachas. Y al parecer acertaba con sus versos, pues sus compa√Īeros acababan conquist√°ndolas.

José Antonio Alcayaga visita Holguín como parte del proyecto Arte y poesía. Junto a él viene Mayole y Fabián. Todos pertenecen a la amplia comunidad latina en Estados Unidos.

Ella es holguinera, y √©l naci√≥ en el D.F. mexicano, pero desde hace 20 a√Īos se unieron en la vida, que es, de alguna manera, unirse tambi√©n en el arte. Mayole y Fabi√°n expusieron en las Romer√≠as de Mayo del 2018 las muestras Retrospectiva 2016-2017 y Expresiones, en el Centro para el Estudio y el Desarrollo Sociocultural y el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, respectivamente. Ambos regresan con otras muestras, expuestas en la Galer√≠a Holgu√≠n y en la amplia galer√≠a de la Casa del Joven Creador.

Como parte del intercambio cultural, además de las exposiciones, han compartido con creadores holguineros, como sucedió en el intercambio poético en el Café del Arte Joven.

‚ÄúEn Estados Unidos se suelen restringir ciertas √°reas en cuestiones de cultura, lo que hace imposible que la comunidad latina interact√ļe entre s√≠. Pero en Cuba la cultura es como el pan de cada d√≠a, por eso es necesario abrir estos espacios‚ÄĚ, comenta Cort√©z.

‚ÄúEs necesario pelear con las palabras, con la letras‚Ķ‚ÄĚ, a√Īade Jos√© Antonio Alcayaga, para quien Cuba era un sue√Īo, hoy palpable gracias al intercambio. ‚ÄúDesde peque√Īo siempre quise venir, pues mi abuelo era de origen cubano, pero todo llega a su tiempo‚ÄĚ.

‚ÄúMe enamor√© de Holgu√≠n‚ÄĚ, subraya antes de leer Mi querido Holgu√≠n, escrito la noche anterior. Fabi√°n comparte ‚Äúun poema que intuye mucho dolor‚ÄĚ, de su libro Adentro.

Por la parte holguinera, entre otros asistentes, compartieron el escritor Ronel Gonz√°lez, quien ley√≥ varios de sus poemas, y el humorista Onelio Escalona, miembro del d√ļo Caricare. Y as√≠ fue llegando la noche en la intimidad claroscura del Caf√©, entre an√©cdotas, poes√≠a y amistad, para reafirmar que Am√©rica es una sola.



El factor discriminante de Moisés Mayán

Mois√©s May√°n Fern√°ndez inicia y termina su Premio Calendario de Poes√≠a 2018, El factor discriminante, con dos poemas que, de alguna manera, articulan casi c√≠clicamente el libro y, en ellos, dos versos que pueden ser, asimismo, ejes del poemario, engranajes que mueven otros en la aceitada maquinaria de la creaci√≥n l√≠rica: Lo √ļnico que puede llevarse a un hombre hasta el mismo fondo del abismo, es la discriminaci√≥n, y ¬ŅAlguien puede explicarme la sutil diferencia entre un hombre blanco y un hombre negro?

Moisés nos pone a pensar en ello varias veces, pero nos recuerda que este no es el libro de las respuestas. Todo lo contrario, en todo caso el libro de las interrogantes, las dudas…

Cu√°l es esa diferencia entre un hombre negro y otro blanco, un jud√≠o y un ario, un hombre y una mujer, un practicante de una religi√≥n y uno de otra, un comunista y un ateo, una cultura y otra‚Ķ Eso que el martiniqu√©s Frantz Fanon llama ‚Äúla relaci√≥n del colonizado y el colonizador‚ÄĚ, observ√°ndolo desde el punto de vista del blanco por el negro.

Hemos basado nuestro orden social ‚Äďcualquiera que fuese este‚Äď en la discriminaci√≥n del otro. La piel, la religi√≥n, la pertenencia a un partido pol√≠tico, la orientaci√≥n sexual‚Ķ En la superioridad de un grupo de elegidos por sobre otro grupo de excluidos. Pero cuando los marginados toman las riendas, se ense√Īorea entonces la segregaci√≥n sobre el otro.

Pero el otro puedes ser t√ļ. Y el t√©rmino otredad de por s√≠ porta el factor discriminante.

La historia nacional ha sido, en buena medida, la historia del factor discriminante. No hay opci√≥n: Fuera de los imperios del √°lgebra, el discriminante puedes ser t√ļ o puedo ser yo. Esa historia patria ‚Äďaderezada por migraciones, tratas, esclavitud, guerras, luchas internas‚Äď ha ido amasando nuestra psicolog√≠a. La psicolog√≠a discriminador-discriminante.

Moisés Mayán

La caza, el viaje, el mercado abierto a las monedas sonantes, el escrutinio, el cepo, la escalera, las plantaciones, el l√°tigo del mayoral, un verso como un latigazo sobre la espalda del castigador, una abolici√≥n donde nadie ense√Ī√≥ los rudimentos de la libertad. Esa vibraci√≥n que puede hacer estallar los pulmones de los inadaptados.

La historia como constructo y como resultado. Como suma de condiciones arraigadas…

¬ŅDe qu√© color es la harina y la levadura con que aprietas constantemente la masa po√©tica, Mois√©s May√°n? ¬ŅEl resultado final ‚Äďel olor expandi√©ndose fuera del horno‚Äď depender√° de esto? ¬ŅSobre qu√© metal martilleas la palabra hasta dome√Īar sus posibilidades? ¬ŅLa ductilidad del metal encendido influir√° en la esperada eficacia del poema?

Desde la prosa poética, Moisés ha metido los brazos hasta los codos. Se ha sacudido, para esa zambullida, de toda posible pasividad, manteniendo cierta dosis de agresión escritural, sin florituras ni circunloquios que mellen el efecto del poema. Trata de ser exacto, pues quiere manejar conceptos puntuales, temáticas específicas, mediante una construcción absolutamente cerebral, arquitectónicamente intencionada del poema en sí.

Letra negra (piedra) sobre superficie blanca (piedra). La poes√≠a como danza de las palabras hermosas, seg√ļn Alfonso Reyes. Lo bello no existe m√°s que en la poes√≠a, remata Schiller. Pero el poeta ‚Äďdesde los tiempos del rapsoda y el juglar‚Äď tambi√©n ha sido un ser marginado. Ejemplos sobran.

El factor discriminante ha sobrevolado su cabeza como un ave rapaz. Le hace gui√Īos, lo observa‚Ķ Aun as√≠ el poeta no ha dejado de crear palabras: atenazado, dependiente de las tantas circunstancias, sumergido en otras variaciones, es un perpetuador desde los tiempos, nos dice Robert Graves, en que la poes√≠a tomaba cuerpo en los hombres y los versos eran dedicados a la ‚Äúdiosa blanca‚ÄĚ.

Un verso puede privarte de tu libertad con una sencillez sorprendente. No lo subestimes. Pero hay textos que son una legítima carta de independencia, advierte el poeta.

El factor discriminante ‚Äďal que se opone Mois√©s con su arma m√°s afilada, la poes√≠a‚Äď porta esa carta de independencia. Independencia escritural, adem√°s. La ondea como bandera. La sabe libre, pero la libertad tampoco es como la pintan. Duele respirar en libertad.



Cuando la radio joven se re√ļne en Banes

La nororiental ciudad holguinera de Banes fue por varios d√≠as ‚Äďcomo lo son en otros momentos del a√Īo Pinar del R√≠o, Santiago de Cuba, entre otras urbes‚Äď, la capital de la radio joven en Cuba, pues del 18 al 21 de julio acogi√≥ la XXIII edici√≥n del Taller de Radio Joven, evento convocado por la AHS y auspiciado, adem√°s, por la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba, la Uni√≥n de Periodistas de Cuba y las direcciones provincial y municipal de Cultura.

Dedicado al radiodocumental como género y al aniversario 50 de Radio Banes, emisora anfitriona por segunda ocasión del evento, en el Taller participaron jóvenes realizadores de varias provincias, miembros o no de la Asociación, pero exponentes de la radio joven en el país.

cortesía de Radio Banes

‚ÄúEl encuentro tiene una parte te√≥rica y otra competitiva, con la salvedad de que la escucha de los trabajos en concurso es colectiva; cada participante puede dar su opini√≥n y debatir sobre las formas de hacer, en aras de lograr una radio mejor, que es la principal motivaci√≥n‚ÄĚ, coment√≥ el joven Carlos Rojas Veliz, presidente de la AHS en Banes y realizador de la emisora local.

Como parte del programa te√≥rico se realizaron varias conferencias y conversatorios, entre ellas El radio documental: ¬Ņun g√©nero en extinci√≥n en la Radio Cubana?, por el reconocido realizador y profesor C√©sar Hidalgo Torres, integrante del Grupo Metodol√≥gico de la radio holguinera. Asimismo, los participantes del Taller debatieron los modos de hacer en sus emisoras, coincidiendo en la necesidad de una sensibilizaci√≥n por parte de quienes organizan el trabajo period√≠stico y el resto de los realizadores, para lograr el desarrollo del g√©nero con calidad.

cortesía de Radio Banes

Medio centenar de obras concursaron en el XXIII Taller de Radio Joven, asegura la realizadora y profesora universitaria Yanelis Mart√≠nez. En Testimonio, informa, recibi√≥ Menci√≥n Norelis, de Daniel Ferr√°s Serrano, de Radio Gibara, Holgu√≠n; y Premio, Sangre y Revoluci√≥n, de Daniuska √Ālvarez, de Radio Banes.

En Informaci√≥n, fue premiado Gana ni√Īa santiaguera la colmena TV, de Jorge Carlos Albear Brito, de Radio Mamb√≠. Mientras en radiodocumental, g√©nero base de esta edici√≥n, recibi√≥ menci√≥n Due√Īa de la rivera, de Liz Mart√≠nez, de Sagua la Grande, Villa Clara; y el Premio, El arte del transformismo, de Rolando Limonta, de Radio Banes.

Por su parte, el Premio en Dramatizado fue para Luz pa¬ī Carbonell, de C√©sar Irigoyen, de CMHW, de Santa Clara, en Villa Clara. En Programa Infantil, a√Īade Yanelis, obtuvo el reconocimiento Leydis Thal√≠a, talento y buen coraz√≥n, de Rolando Limonta, de la anfitriona; y en Musical, Un holguinero en la Scala, del propio Limonta.

cortesía de Radio Banes

En Propaganda, el Premio fue para No le cierres la puerta a los fumigadores, de Elioneris Leyva, de Radio Juvenil, municipio Calixto Garc√≠a, Holgu√≠n. Rolando Limonta recibi√≥ el Premio en Locuci√≥n masculina, mientras Carlos Manuel Rojas lo obtuvo en Sonido. El Premio en Guion y Direcci√≥n recayeron en C√©sar Irigoyen de la villaclare√Īa CMHW, quien obtuvo, adem√°s, el Gran Premio del Taller por Luz pa¬ī Carbonell.

Adem√°s, se entreg√≥ un reconocimiento a la anfitriona Radio Banes por sus 50 a√Īos, al cuerpo dram√°tico de CMHW, emisora que tambi√©n celebra su aniversario 50, y al programa La hora de los cabezones, de Radio Angulo, Holgu√≠n, por su papel contante en la promoci√≥n del arte joven.

M√ļsica, poes√≠a, presentaciones de libros, como los realizados por el poeta y radialista Remigio Ricardo, fueron parte tambi√©n de la XXIII edici√≥n el Taller de Radio Joven, en Banes, la ciudad de escritores como Gast√≥n Baquero y Paco Mir, y m√ļsicos como Augusto Blanca y Pedro J√ļstiz (Peruch√≠n) y, adem√°s, la urbe que re√ļne cada verano a j√≥venes radialistas de varias partes del pa√≠s.




Tras los signos de Babel

La muestra Camino de signos, expuesta en la Sala Peque√Īa del Centro Provincial de Arte de la ciudad holguinera, se suma con √©xito a las propuestas de Babel ‚Äďuno de los eventos m√°s atractivos dentro del amplio diapas√≥n de las Romer√≠as de Mayo‚Äď al ‚Äúaunar la obra de seis artistas que se interesan en explorar los s√≠mbolos, signos y los niveles de conciencia‚ÄĚ, seg√ļn comenta en el cat√°logo de la exhibici√≥n la artista pl√°stica Estela Ferrer. [+]



C√°mara Azul para el cine joven

Dieciochos a√Īos han transcurrido desde que Jorge Riba√≠l, entonces jefe de la Secci√≥n de Audiovisuales de la AHS en Holgu√≠n, organizara por primera vez C√°mara Azul ‚Äďo Blue Screen‚Äď en las Romer√≠as de Mayo. ‚ÄúLa met√°fora era hermosa: el evento ten√≠a que ser capaz de reunir en una sola imagen a j√≥venes realizadores y cin√©filos de muchas latitudes‚ÄĚ, recuerda con entusiasmo Riba√≠l al referirse a su g√©nesis, cuyo nombre proviene, precisamente, del proceso cinematogr√°fico que unifica varios elementos fotografiados en una sola imagen. [+]



Rapsodia para un animal de carga

Pablo Guerra Mart√≠ sabe ‚Äďcomo su admirado Jos√© Lezama Lima‚Äď que ‚Äúpaso es el paso del mulo en el abismo‚ÄĚ y que ‚Äúese seguro paso del mulo en el abismo suele confundirse con los pintados guantes de lo est√©ril‚ÄĚ y adem√°s, suele hacerlo ‚Äúcon los comienzos de la oscura cabeza negadora‚ÄĚ. Pero Pablo Guerra, poeta aguzado en los complejos entresijos del idioma, conoce que el ‚Äúfinal no siempre es la vertical de dos abismos‚ÄĚ. [+]