Arturo cede el poder, la mesa redonda es otra

Tomado del Sitio web de la UNEAC

De Camagüey llega un hermoso regalo en el marco del XVII Festival de Teatro de La Habana. Esta vez, la compañía Teatro del Viento toma como excusa la historia de Los Caballeros de la Mesa Redonda, épico relato y auténtica demostración de democracia e igualdad, para entrar en zonas neurálgicas y polémicas. Dirigidos por el dramaturgo Freddy Núñez Estenoz, sobre la base de un texto alemán,13 actores en escena desde la sátira y el humorismo, ofrecen su veredicto: el reino ha muerto, el mundo rechazala gloria de Arturo.

Los tiempos, sin dudas, han cambiado. El Santo Grial no tiene valor y los caballeros se preguntan hasta qué punto vale la pena mantener su legado. En un primer momento el legendario rey permanece callado, sumido en su cuaderno de apuntes, tomando nota de lo ocurrido a su alrededor;pocas veces habla y una máscara oculta su rostro, como quien no quiere enfrentar la situación, inevitable, por complicada y peligrosa que parezca.

Pero tiene mucho de osadía el relato. Las féminas juegan un rol determinante, poseen voz y voto, se convierten en protagonistas de los hechos, enjuician, critican y ríen socarronamente sin contención o miedo alguno.

Como puesta posmoderna, ellas encarnan en su sentido más puro el renacer de la mujer, ente determinante y activo de la sociedad. Ha quedado atrás el patriarcado y sus desmanes, porque “todo reino que se respete debe tener un incidente”.

Tampoco utilizan un estilo rebuscado en el lenguaje, con total simpleza gritan verdades abruptas, espinosas, las cuales el público asimila entre risas y asombro.  

La música también resulta determinante. Clásicos del repertorio nacional como La masa y Réquiem, de ese imprescindible de la trova cubana, Silvio Rodríguez, figuran entre los temas que estremecieron al público ante la carga dramatúrgica de la obra.

Gritos, gemidos y penumbras protagonizaron los tres actos con una fuerza e imagen lúdica impresionante. No hubo tiempo para la distracción o pensamientos ajenos al contenido de la historia. El análisis y la reflexión son condiciones inherentes a Los caballeros de la mesa redonda.

Al final, Arturo concede el poder, sin vacilaciones, a su hijo Mordred y queda sellado de esta forma otro porvenir, la juventud asume el nuevo mandato. Presente y futuro se unen entonces con el sello de las nuevas generaciones.

Como era de esperarse, a la altura del guion y las actuaciones, estuvo el cierre de la puesta, donde la música hizo de las suyas. Los Van Van despertaron emociones con El baile del buey cansado. Público y actores se unieron en un solo latido, momento en que los espectadores también pudieron fotografiarse con los personajes de esta propuesta artística.

Una palabra predominó en el escenario, resistir… y los más avezados se preguntarán, ¿para qué? Pero, ¿qué significara esta existencia sin sacrificios, actos de intransigencia y rebeldía? No fuera igual, no tuviera el gusto de la victoria cuando se ha luchado con ahínco. Sigmund Freud expresó en cierta ocasión, “he sido un hombre afortunado, todo en la vida me ha sido difícil”. Y he aquí otro de los aciertos, resistir como sinónimo de valentía.

El escenario, íntimo, acogedor, trasciende los tradicionales espacios de la sala para situarse a pocos metros, logrando un impacto gráfico, inmediato, estridente. No faltó tampoco un acertado diseño de vestuario, matizado por total predominio de colores vivos.  Sin embargo, los caballeros y Arturo lucen desgarbados, mal vestidos, un tanto irónico si se piensa que integran lo más alto del podio político, lo cual incita a pensar. ¿Cuánto de enajenación? ¿Qué hacer para empujar un país?

Un total de tres funciones realizó la agrupación, no sin antes llevarse a su provincia los aplausos de un público que los observó vacilante y con expectativas. Los caballeros de la mesa redonda es una de esas obras que te deja pensativo, porque detrás de las situaciones y hechos jocosos existe un llamado de alerta a repasar la Historia, la vida y el devenir de las naciones, a fin de cuentas …es una de las misiones del teatro: abrirle paso a los sentidos, generar estados de conocimientos.

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