Ariel Maceo Téllez: Somos lo que escribimos

Fotografía, cuento y poesía son las aristas que explora este joven creador. Acaba de lanzar su nuevo poemario titulado ¿Sabes quiénes son los monstruos? con la Editorial Guantanamera, como parte de la colección para autores cubanos que ha preparado esta casa editora. Su obra es atrevida, alejada de todo ornato y retórica, apuesta por la irreverencia y libertad de decir.

Ariel Maceo Téllez (La Habana, 1986) expresa haber dado un salto escritural con este cuaderno, en él aborda cuestiones emocionales y psicológicas, develando esos monstruos que se traen dentro y que nos llevan de la mano con los ojos vendados. Aunque ya cuenta con dos libros publicados —ambos con editoriales extranjeras— tiene la seguridad de que pronto publicará un cuaderno en su propio país.

Fotos: Cortesía del autor

Para conocer quiénes son los monstruos de los que habla este poemario es preciso acercarse a la persona que se atrevió a señalarlos, nombrarlos, hacerlos palpables a través de la escritura para así llegar a domesticarlos. En esta entrevista el domador/hombre/poeta se deshace de disfraces y etiquetas para ofrecer —al menos— un poco de sus verdades, ironías y emociones, esas que hacen de su oficio un arte osado y perspicaz.

La Editorial Guantanamera acaba de publicar un poemario de tu autoría dentro de su catálogo. ¿Podrías comentar qué significado adquiere esta noticia —en términos emocionales y profesionales— para un autor joven como tú?

Qué te puedo decir. Esas noticias llegan y uno se llena de alegría, explota, porque —como escritor— una de las cosas más importantes que nos pueden suceder es ver nuestra obra publicada, tener la posibilidad de ver tu libro en el estante de una librería. Quizás sea esta la única manera de darlo por terminado, porque puede que un mismo libro nunca deje de escribirse.

Recibí la noticia de buena manera, este libro lo terminé y mandé a concurso, dieron el fallo pero no clasificó. Por lo tanto, el hecho de haber sido aceptado dentro de ese catálogo es reconfortante, es un estímulo para seguir trabajando y no parar. Soy un escritor joven y a veces el ímpetu, las ganas de hacer, de escribir, no se acaban, pero sí varían, incluso se adormecen. Entonces recibes una noticia como esta y es como si volvieras a respirar, inyectarle una dosis extra de oxígeno a tu cuerpo. Y si a eso le sumo mi peculiar manera de interpretar este mundo caótico y de convertirlo en palabras, entonces el ánimo crece. Porque este libro es de alguna manera un salto de evolución en mi trabajo escritural. Puede que no sea el mejor, pero todo el que tenga la posibilidad de leerlo no se quedará indiferente. Es adictivo; y eso no lo dije yo, me lo dijo mi hermano.

¿Sabes quiénes son los monstruos? es el título de este cuaderno, pero, ¿cuáles temáticas abordas en él? ¿Qué intenciones te motivaron a su escritura?

Esta pregunta se antoja interesante sobre todo porque la respuesta es demasiado vacía, o demasiado grande. El libro habla de los monstruos. ¿Pero de cuáles? ¿Los verdes, babosos, de cuatro ojos, sin dientes? ¿O de esos otros que compran el periódico, ves en el televisor o viajan al lado nuestro sin levantar sospechas? Pues habla de ambos. Sin juzgar, sin miedos. Habla del monstruo que llevamos dentro. Este fue mi principal motivo, mostrar el lado descarnado de la persona y convertirlo en poesía, aunque suene pretencioso. En este libro no hay monstruos buenos o malos, en todo caso bestias que desafían al lector que somos. Monstruos que nos llevan a través de un viaje con los ojos vendados. Es un cuaderno que recoge un poco de historia y la mezcla en una especie de show donde los personajes —a veces ficticios, a veces reales— conviven y se mastican entre ellos de forma maravillosa.

De las temáticas abordadas solo decirte que, a diferencia de la narrativa, en la poesía no escojo temas. Escribo y luego voy armando el quilombo. Aunque te cuento que en el libro que estoy escribiendo ahora mismo (conscientemente) la temática principal es el amor, con todos los peligros que eso conlleva.

Tienes un libro anterior de poemas, publicado por la editorial argentina Bruma Ediciones, sin embargo, ¿por qué Ariel Maceo no ha publicado en su propio país? ¿Obedece esto a una decisión personal, o es tal vez por cuestiones que escapan a tu voluntad?

No es una decisión personal. Todos sabemos que una de las formas más directas de entrar a un plan editorial es ganando concursos, pero mis trabajos no han tenido la suerte de ganar, además de que tampoco participo en muchos. Por otra parte, presenté el libro Último cumpleaños a la editorial de la Isla, Áncora Ediciones, pero ni siquiera se tomaron la cortesía de darme un No como respuesta, nada. Es lamentable que estas cosas ocurran.

Tuve la suerte de que Bruma Ediciones apostara por mi trabajo y pasara a formar parte de su catálogo, algo por lo que les estaré siempre agradecido, como mismo está sucediendo ahora con la colección Guantanamera. Quiero y voy a publicar en Cuba. Sé de editoriales que hacen trabajos excelentes con sus libros. Sería placentero encontrarme a alguien en la guagua leyendo un libro mío publicado por la editorial Aldabón, por ejemplo.

Mientras, voy forjando oportunidades y aprovechándolas. Que editoriales extranjeras se interesen por nuestra joven literatura debería tomarse como un toque de atención. Por ahora escribo.

En tus textos puede encontrarse una ironía intensa —casi grotesca—, versos portadores de una intención que hacen de la lectura un inevitable repaso interior a quien se arrima a los mismos. Partiendo de estas observaciones cualquiera podría preguntar, ¿cuánto hay de ti en la voz lírica que habla desde estos poemas?

Todo y nada al mismo tiempo. Por eso mismo me da miedo escribir en primera persona, lo reconozco. Es demasiado revelador. Por mucho que quiera desligarme, de escribir desde una perspectiva imparcial, siempre voy a dejar trozos de mí en todo lo que toque, lo que escriba. Pero ese miedo no me frena. Creo que el escritor debería estar comprometido con el momento en que vive, su país. Esa es mi primera regla (la única). Partiendo de ahí llega lo otro, lo grotesco, lo visceral. Esa manera descarnada de plasmar en mis poemas mi manera de ver el mundo. A mí me interesa que el lector sienta.

Tengo una amiga que siempre me decía cuando estabamos en el Onelio, que yo escribía de manera viceral por mis vivencias en Centro Habana. Puede que sea esta la principal razón por la que escribo de esa manera, pero no me queda claro. Se puede vivir aislado en el medio del bosque, frente a un lago color azul cielo, solo, y terminar escribiendo historias de fantasmas. Somos lo que escribimos.

Refiriéndome a esa otra arista creadora tuya que es la fotografía, ¿cómo llegas a esta expresión del arte? ¿Por qué asirte justamente de escritura e imagen para interpretar y develar el medio circundante?

Llego a la fotografía a través del cine, una manifestación en la que quiero incursionar, aunque es muy difícil. Pero lo voy a hacer. Siempre me llamó la atención captar imágenes en la calle o cualquier otra parte. Darle protagonismo a personas u objetos que escapan de nuestra vista porque uno va siempre demasiado concentrado en sus pensamientos, perdiéndose la mayoría de las cosas que nos rodean. De hecho, hice mis primeras fotos antes de comenzar a escribir, con una cámara pequeña y prestada. Y desde entonces no he parado.

Desfragmento lo que me rodea porque tengo la posibilidad de crear desde las dos manifestaciones, los dos frentes. Me gustan ambas, no elijo entre ellas y trato de que no se entorpezcan sino me vuelvo loco. Se puede interpretar y mostrar este mundo de disimiles maneras. Yo lo hago desde estas dos vertientes, pero no me limito solo a ellas. La creación está en todas las personas, además, los límites no me agradan.

¿Cuáles nombres, dentro de la fotografía cubana o universal, han influenciado tu visión acerca de esta tendencia artística? ¿Cuáles valores, dignos de resaltar, encuentras en este arte dentro de la arena nacional?

Te puedo mencionar a muchos, soy un devorador de todo tipo de arte, no solo la fotografía. Del patio: René Peña, Cirenaica Moreira, Juan Carlos Alom, Korda, Corrales, Salas, Noval, Tomas Inda, Marta María Pérez, Titina y la lista sigue porque los más jóvenes vienen pisando fuerte y seguro. De la arena internacional mencionarte a Eugenio Recuenco, Miyasaki, Helmun Neuwton, Martin Stranka, Kiara Rose, Terry Richarson, Todo lo que venga de NatGio y Magnum photos, y contar por supuesto con el cine de Stanli Kubric, Cristopher Nolan, Alejandro Gonzales Iñarritu…

La fotografía de los 60 dejó firme los cimientos para lo que vino luego, a pesar de que se estancó, al menos para mí. Pero ese estancamiento dio pie a que las nuevas generaciones explotaran en un gran movimiento, que me atrevo a decir, está manejando los hilos del arte moderno en la Isla ahora mismo.

¿Qué nuevos proyectos escriturales o fotográficos estás preparando en estos momentos?

Unos cuantos (y me sonrío porque no voy a decir mucho). Por lo pronto, como te mencioné, estoy escribiendo un libro de poesía amorosa. Una locura, la verdad, pero me gusta cómo se está gestando, es una historia dentro otra historia. Además, me estoy exponiendo en él, y es interesante porque no suelo hacerlo, puede que esta sea la última vez que lo haga, pero Peter Jakson también dice lo mismo y todos sabemos que él no puede parar. También estoy escribiendo un libro erótico, contando 12 historias de mujeres.

Con respecto a la fotografía estoy en varios proyectos a la misma vez, buenas cosas que se cocinan por ahora. Cuando sean palpables, tendrás la primicia.

¿Cuáles libertades no te permitirías nunca como autor? ¿Hacia dónde no quisieras que tus labores artísticas te condujeran?

Curiosa tu pregunta. Sobre todo, porque no me gustan los límites. Soy un ser libre, un hombre que no se da el lujo de vivir una libertad sin consecuencias. Te puedo decir que nunca me permitiría plagiar el trabajo de otro autor. Nunca. Es algo que aborrezco, un acto estúpido al que no le hallo sentido. Jamás me tomaría el trabajo de censurarme, ya bastante tiene uno que lidiar con el acto mismo de la creación, con sus secretos, complejidades, para que también tenga que estarse preocupando por lo que puedan generar esos escritos. Jamás me pondría en la posición de perjudicar a las personas cercanas a mí, a mi familia. Eso no me lo perdonaría.

Por otra parte, no quiero que mi arte se convierta en algo estúpido, eso sería un desastre. Y más importante aún, que no se vuelva mediocre. La mediocridad tiene sus propios afiliados y no me gustaría formar parte de ellos, eso sería lamentable.

¿Cuál fotógrafo no ha sido lo que esperabas? ¿Qué libro no volverías a leer jamás?

La verdad no espero mucho de otros fotógrafos, creo que todo artista tiene mucho para aportar. Siempre van a existir lagunas en la creación, bajones, baches, como se les quiera llamar. Pero eso es algo que sucede en el futbol (una de mis pasiones) con una frecuencia abismal, por lo que ya estoy vacunado. Podría mencionarte a algún fotógrafo, pero en el fondo, lo que no me guste a mí, le puede encantar a los demás. Ya te digo, sigo y disfruto el trabajo de cada cual, lo que no me guste le paso de largo y listo.

Sobre los libros, sí, hay algunos que no me gustaría volver a leer, el tiempo es valioso y no estoy para regalarlo. Adiós, muchachos, de Daniel Chavarría, lo estaba leyendo con delicia y de buenas a primeras se me empieza a caer, ni siquiera lo terminé. Eso también me ha pasado con otros libros. De buenos autores, por cierto. Pero esto es solo mi gusto personal.

Desde tu status creador, ¿te consideras un escritor que se acerca a la fotografía o un fotógrafo que escribe?

En serio no sé qué decirte. Igual tampoco pienso mucho en esto. De las dos formas escribo, de eso estoy seguro. Soy escritor y fotógrafo, sin darle importancia a las etiquetas. Aprovecho las ideas cuando llegan y las transformo a mi antojo, a mi ritmo. Trabajo para mí y para el espectador. Siempre pienso en ellos mientras voy haciendo mis cosas. Ojo, soy un ser egoísta, como todos, solo que cuando tienes la posibilidad de llegar a cierto número de personas con tu arte, la responsabilidad toca a la puerta. Y siempre hay que pensar en el otro. Esto suena a que me creo un súper héroe, pero no. Soy escritor. Y todo escritor es un asesino a sueldo.

¿Qué podría esperar la memoria poética de la isla del autor que eres?

Que lo espere todo. Dejaré algo duro, diferente, grande. Carpentier dijo: «Escritor comprometido soy y como tal actúo». Trataré de realizar las tareas que aún me quedan por cumplir en el reino de este mundo.

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  • Hola, agradezco al periodista Milho y a Ariel por dejarnos saber lo que se cocina en cuestiones de arte en nuestra Isla y felicitarlos a los 2 por tan hermoso trabajo. Lamentablemente los jóvenes que comienzan también necesitan verse y sentirse en Cuba y sin embargo acuden a las editoriales internacionales para poder lograr sus sueños que es ver su trabajo terminado, publicado, sobre todo cuando pasas y encuentras los nombres de los mismos autores que publicaron en un mismo año 4, 5 hasta 8 libros en las diferentes editoriales de todo el país que son pocas pero son. Los que comienzan también necesitan mostrar su talento en el terruño, es una necesidad real y un reconocimiento a su trabajo, esfuerzo y dedicación.

  • Magnífica entrevista de nuestro Milho, siempre a la busca del más mínimo detalle, como si quisiera desnudar a cada artista. Gracias mi amigo, por siempre recordar a los jóvenes y por tus meditaciones y búsquedas. También a Maceo, felicidadades por tu libro, y éxitos…

  • Ha sido un placer establecer este acercamiento a Ariel Maceo, a su obra -esencialmente irreverente- la cual me ha cautivado desde que lei el cuaderno que motivo esta entrevista. Solo
    me resta agradecer al autor por su tiempo y escucha, a Carelsy Falcon y a la AHS por dejarme ser….

    Milho

  • Es muy interesante este tema de los monstruos. Espero que muchas personas puedan identificarse con el libro y descubrir sus propios monstruos. Gracias a Milho por la entrevista y muchos éxitos para el autor.

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