Ariel Fonseca: los beneficios de la creación

«Me he mantenido a la sombra, trabajando, aguardando siempre», así se pronuncia Ariel Fonseca Rivero (Sancti Spíritus, 1986), un joven narrador y poeta que ha sabido aguardar con la mansedumbre de los sabios, de los que saben que la espera siempre trae el regocijo de la recompensa. Él se desborda en su obra, es por esto que en sus cuentos y personajes encontramos al hombre que es, un ser que trae a cuestas el peso de las tribulaciones, de esos instantes de júbilo que conforman la vida misma.

Su cuaderno El circo invisible (Ed. Oriente, 2014) fue merecedor del Premio Oriente de Literatura para niños y jóvenes Herminio Almendros 2014; libro este cuyas historias discurren bajo una carpa donde todo resulta ser algo muy distante de lo que aparenta. Personajes sometidos, melancólicos, que se esfuerzan por mostrar la otra cara, esa parte que todos esperan o desean conocer, son los que van guiando al lector hasta el final de cada historia.

El circo invisible definitivaCon esta entrevista provoco al autor, procurando conocer cuánto de él permanece tras la carpa, cuánto ha sacado afuera.

Tu cuaderno El circo invisible (Ed. Oriente, 2014) obtuvo la Beca La Noche que otorga la AHS, en el 2013, y fue ganador, además, del Premio Oriente de Literatura para niños y jóvenes Herminio Almendros, 2014. Podrías comentar ¿qué representa para ti, como creador, ostentar estos reconocimientos? ¿Consideras, en los tiempos que corren, que un premio literario es garantía de calidad, una manera de alcanzar la trascendencia?

Cuando se envía a un concurso siempre se quiere ganar, yo no soy la excepción, pero cada vez que mando nunca espero hacerlo. Haberlos obtenido me trajo mucha alegría acompañada de una inmensa sorpresa o asombro porque, tanto la Beca La Noche como el Premio Herminio Almendros, son certámenes dónde envían muchos autores y el que mi libro fuera premiado me dio alivio y a la vez confianza en él y en mi literatura, que hasta el momento no creía fuera lo suficientemente buena como para merecerlos.

Estoy seguro de que ganar concursos no es signo de calidad y mucho menos de trascender. Son muchos los factores que influyen en ello. Hay muy buenos libros que no obtienen el premio y cuando se publican el público los acoge mejor, los disfruta o se siente identificado con ellos de algún modo. Porque ese es el mayor mérito. Muchos grandes autores fueron marginados en su tiempo y no recibieron ni un céntimo, con el paso de los años se descubre la calidad de sus textos y por ello llegan a trascender.

En la trama de las historias que dan cuerpo a este libro —las pérdidas, el sometimiento, la traición, el desagrado y la no aceptación de la imagen corporal, el amor, la soledad—, puedo develar personajes y conflictos que discurren en escenarios lóbregos, tristes —quizás como la vida misma— y que le otorgan a estos una voz que logra estremecer, conmover al lector. Desde estas observaciones me atrevo a preguntar, ¿por qué asirte de estas temáticas para construir un cuaderno dirigido a niños y jóvenes? ¿Cuáles tópicos considera Ariel Fonseca adecuados —tal vez, mejor aceptados— en la literatura que concierne a este tipo de lectores?

No lo hice a propósito. Quería un libro dónde el conjunto representara una única función de circo, cosa de una noche y nada más: «Las mariposas viven un día. Un solo día de esplender y luego mueren.» (Marcelo Morales) Poder disfrutar del espectáculo: las bailarinas, los payasos, el conejo de un mago, el tragaespadas… Pero quedarse un poco más y poder descubrir lo que se esconde tras el maquillaje y las caras llenas de pintura. Y esperar, aún más, cuando ya el circo no está y estamos absortos, observando los agujeros donde iban las vigas que sostenían la carpa, únicos testigos de que alguna vez estuvo, agujeros que en definitiva el tiempo se encargara de rellenar… Es eso, la nostalgia por las cosas buenas que tuvimos, que vivimos, las personas que nos acompañaron y que por alguna razón hoy ya no están. Como tú mismo dijiste, Milho, eso es la vida, ¿verdad?

Respecto a los tópicos, cada cual tiene sus gustos, así sucede con los adultos. Pero el creador debe pensarlo y replanteárselo. Ya en una entrevista una escritora cubana hablaba de ello, que muchas veces no se respeta la edad del niño y los padres estaban devolviendo libros a las librerías. Algo así. Pienso que se debe tener mucho cuidado con ello. Creo que, si bien al niño no se le puede subvalorar, tampoco podemos pensar que en estos tiempos se puede utilizar en la literatura dirigida a ellos todos los tópicos. No es así, no lo creo. Hay que tener siempre presente que no son capaces de asimilar distintos temas de la misma manera que lo haría un adulto. Un niño no sabe discernir y si damos una idea desacertada o utilizamos determinado tema, o el tratamiento no es el correcto, podría ser perjudicial para su crecimiento físico o mental, o ambos.

En una entrevista realizada al narrador José A. Collazo Oramas, este expresó: «Todo autor aparece en lo que escribe, ya bien disfrazado o al desnudo». Partiendo de esta frase, ¿cuánto hay del autor en El circo invisible? ¿Son estos personajes, sus dilemas y diatribas, vestigios de tus propias vivencias, un medio de exorcizar tus demonios íntimos, o son acaso el resultado de la efervescencia de tu cosmos creador?

Como ya lo dijo Collazo, hay mucho, quizás casi todo de mí está en el libro, mis miedos, desesperanzas, dilemas, los demonios, pero también la alegría, la sorpresa, la aceptación, los deseos, la paz. Pero es más ficción que otra cosa, aunque todo a mi alrededor lo haya nutrido, el más mínimo detalle captado mientras camino al trabajo o regreso a casa sirvió para completar un gesto o un parlamento. Algo que dijera alguien que no me conoce, o quizás una vecina. O lo que quise que hiciera determinado personaje de un filme o libro. También inventando historias a mis amigos: la forzuda puede ser alguien que encuentro todos los días y la escapista es esa ama de casa que me saluda. Pero no es realidad después de todo, es invención: para escapar de lo cruel de la realidad es necesario inventarse un cosmos. Como ya lo dijo uno de mis personajes: «Desde niño he querido vivir de otra manera; cambiar mi vida. Cambiar no es posible, eres lo que eres, y no otra cosa… Y sufres, día tras día. Pero te quedan los sueños, y logras inventarte cualquier cosa. Entonces al final descubres que puedes cambiar y ser otro.»

Apelando a tu condición de narrador, ¿consideras que la literatura para niños y jóvenes en la Isla goza de calidad, de autenticidad? ¿Cuáles autores han influenciado tu escritura en algún sentido, a cuál de ellos regresas siempre?

Sí, creo que hay muy buenos escritores para niños y jóvenes en Cuba, y continuará habiéndolos.

No creo que ningún escritor de este género haya influenciado mi literatura, en realidad lo que siento es que muchos me motivaron a intentar conmover con mis propias historias, más bien es eso. Puedo mencionar algunos a los que siempre recurro: María Gripe, Astrid Lindgren, Emilio Salgari, Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm, Michael Ende, Lygia Bojunga, Tove Jansson, Aleksander Grin, Charles Perrault, Excilia Saldaña y José Martí. Sé que se me quedan muchos más.

¿Cuáles beneficios —dígase materiales, sociales, emocionales— le reporta la escritura a Ariel Fonseca? ¿Puede un autor hoy en día sustentarse sólo de su escritura, de su obra?

Recuerdo una cita de José Martí: El arte salva, y es ese el efecto que tiene en mí la literatura, el cómo sentarme a escribir o revisar un texto logra abstraerme de cualquier agobio, tristeza o cansancio que sienta. También está el orgullo cuando se me acerca alguien (si es un niño el orgullo es mayor) para decirme que compró alguno de mis libros, o que determinado cuento le gustó, o estaba muy mal lo que hizo uno de los personaje. Eso demuestra que entró en el mundo creado por mí. Ese es el mayor beneficio que me reporta la creación.

No creo que un autor pueda sustentarse con su trabajo y menos con su obra.

Me gustaría señalar que en el año 2015 obtuviste también el Premio Celestino de cuentos por tu cuaderno «Hierbas» y, más recientemente, la Beca de Creación Dador, lo cual permite intuir tu participación activa en concursos. ¿Cómo valoras, entonces, el trabajo que realiza el jurado que se halla detrás de un certamen literario?

No estoy para juzgar a nadie, al contrario. Cada uno tiene su criterio, eso hay que respetarlo, ¿verdad? El que en la deliberación de un jurado persevere el gusto por encima de la calidad, no es secreto para nadie. Tampoco hay que generalizar, todavía en muchos certámenes la seriedad y justicia prima. Pero mandar a concursos desgasta y entristece, porque sabemos lo que a veces ocurre y nada podemos hacer al respecto, desde un libro de poesía que se premia en el apartado de narrativa, o el amigo de un jurado que estaba predestinado a ganar, mucho antes de mandar. Al final, sólo debemos esperar un año, al máximo dos, para acceder al libro y poder sacar nuestras propias conclusiones.

Pero he mandado sin parar, año tras año, y he revisado y trabajado, de alguna manera el jurado ha visto calidad en mis textos, o ha abogado por ellos, limpiamente, quiero aclarar.

Eres miembro de la AHS, sin embargo, ¿qué rol ha ejercido este organización con respecto a la publicidad y promoción de tu obra? ¿Consideras que formar parte de la misma es una plataforma eficaz para el desarrollo y empuje de las inquietudes artísticas de los jóvenes en el país?

Pertenezco a la AHS hace ya unos cuantos años, hasta el momento la organización no ha hecho hincapié en toda la promoción que merezco. He visto la obra de otros publicada en revistas, sitios, críticas a su obra, entrevistas. Eso no lo creo justo. Me he mantenido a la sombra, trabajando, aguardando siempre. Sé que detrás hubo personas que no valoraron mi obra, ni mis méritos.

Hace poco estuve invitado a al programa Paréntesis, creo que con eso la organización por fin abrió para mí una puerta, la esperanza de que a partir de ahora tomará en serio mi trabajo. Al menos, eso espero.

¿Qué nuevos personajes, cuentos, libros, puede esperar el público lector de tu autoría?

Muy pronto saldrá un volumen de cuentos para adultos: «Hierbas», por la editorial La Luz, en Holguín, como resultado del premio Celestino. También preparo una noveleta para jóvenes y me concentro en terminar un libro de cuentos que me tiene súper emocionado: «Do not disturb», que fue merecedor de la beca Dador. Muchas ideas, espero poder desarrollarlas todas.

Poniéndote en situación y alejándote un poco de tu realidad objetiva: si llegara de repente un día en que todos los niños del mundo olvidarán cada cuento y personaje escrito para ellos, si ya no existieran libros que despertaran su interés, ¿con cuál de tus cuentos intentarías reparar semejante escenario?

Me pones en una situación bien difícil. No creo que con un cuento se resuelva, tal vez eligiera el libro entero y que cada niño escogiera por sí solo la historia en la que deseara perderse, soñarse. Cada niño es único.

¿Qué clase de autor —partiendo de que eres un escritor joven y que, por ende, tu usanza escritural es aún incipiente— no te gustaría llegar a ser jamás?

En alguien que construye y no crea, que no es auténtico, que no trabaja, que no reescribe, que se cree grande por encima de los demás, que no acepta críticas, en ese nunca quisiera convertirme.

¿Cómo definiría Ariel Fonseca —según sus propias lecturas y parámetros— la buena literatura, esa digna de trascender, de ser recordada?

La auténtica y natural. La que te llena por dentro o te vacía, o te pone los pelos de punta, o te hace llorar, o reír, o estar en paz con uno mismo y con los otros. Cuando te quedas absorto ante lo leído y sólo atinas a suspirar: “Eso, lo hubiera querido escribir yo”.

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  • Los creadores están para hacer su obra, eso es lo principal; pero no conocer las particularidades de un trabajo como el de promoción, hace a veces emitir criterios algo desatinados. Con la promoción, Ariel y Milho, el trabajo es muy difícil, sobre todo cuando se trata de individualizar. Ariel, no creo que el programa Paréntesis te sume ni te reste; pero como dijera Israel de Buena Fé, cuando la puerta se abre hay que estar preparado. Sigue insistiendo con el Calendario.

    1. Yansert, cada autor es responsable de sus respuestas y opiniones. Dices que los creadores estan para hacer su obra, yo, al menos, estoy para respetar la opinon ajena. Creo que todos debemos hacerlo.

      Milho

    1. Quien en verdad agradece soy yo Ariel, a ti, a la AHS, por ofrecerme la oportunidad de poder colaborar un poco con la promocion y divulgacion de los valores mas autenticos de nuestra literatura.
      Continua escribiendo, adelante….!!

      Milho

  • Milho, gracias por hacernos llegar al Circo invidible de Ariel Fonseca y apostar por las figuras noveles de la litaratura en la isla. Felicitaciones a ambos por tan buen trabajo.
    Saludos

  • Esta entrevista como todas las tuyas que sigo fervientemente demuestra cada dia tu capacidad como escritor y tu deseo cada dia porque todas las personas podamos tener conocimientos sobre este mundo que es tan bello. Felicidades una vez mas por tu excelente y autentico trabajo y esta entrevista que es tan importante porque es para los ninos y jovenes.Te exhorto a que sigas asi cada dia.

  • Gracias a todos y en especial a mi amigo Milho, por interesarse por mi literatura y en especial por este libro y hacer esta maravillosa entrevista. Una vez más gracias mi amigo…

  • Muy buena esta entrevista al autor del libro ¨El circo invisible¨. No he leído el libro, pero parece estar muy interesante por las respuestas que da el autor a las preguntas que se le hacen.

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