Apuntes para una historia de los derechos humanos en Chile: el Partido Comunista de Chile y el movimiento de Derechos Humanos entre dictadura y democracia

El siguiente trabajo busca revisar la relevancia del paradigma de los derechos humanos, en las transformaciones experimentadas por la izquierda durante la dictadura militar y el proceso de transici贸n a la democracia y la postdictadura en Chile; tomando, para esto, el caso del Partido Comunista, en su relaci贸n con las organizaciones del movimiento de derechos humanos que se articula en dicho periodo, desde su propia experiencia y pr谩ctica pol铆tica. Pero, nos interesa revisar lo anterior, partiendo de la consideraci贸n de que las transformaciones experimentadas por la izquierda en Chile han sido investigadas desde sus contenidos ideol贸gicos y pol铆ticos, pero no desde el paradigma de los DDHH, directamente.
Al revisar esta relaci贸n, constatamos, en primer lugar que el movimiento de DDHH en Chile, as铆 como la relevancia del paradigma e ideas propuestas desde las organizaciones que se vincularon a 茅l, no ha sido una tem谩tica suficientemente desarrollada por las investigaciones que se han centrado en la historia reciente de nuestro pa铆s; siendo muy escasos los trabajos respecto a esta materia en Chile. En contraposici贸n a ello, los temas de estudio que emergen despu茅s del golpe de Estado de 1973, s铆 han concitado la atenci贸n de los investigadores. Como se帽ala Valdivia, existe un desbalance en la producci贸n historiogr谩fica, donde aparecen temas sumamente cubiertos, mientras otros corresponden a 鈥渟ilencios鈥 de la disciplina; uno de ellos son los estudios en torno a las organizaciones de DDHH y los actores que tuvieron un papel relevante en la resistencia y la lucha por la defensa de los derechos humanos.
La segunda constataci贸n que podemos mencionar, y en contraste con la realidad chilena, es que los estudios relacionados con la tem谩tica de los DDHH, junto con los movimientos que surgen a su alero, tanto en Chile como en Am茅rica Latina, s铆 han concitado la atenci贸n de investigadores extranjeros, quienes los han analizado como un elemento clave para entender los procesos pol铆ticos y sociales que emergen a partir del desarrollo de las dictaduras en Am茅rica Latina, en el contexto de la Guerra Fr铆a; as铆 como la relevancia de esta narrativa en las transformaciones de la izquierda, en t茅rminos de su discurso y pr谩ctica pol铆tica.
Partiendo del estado de este debate, nuestra propuesta aborda elementos de la pr谩ctica pol铆tica del PCCh dentro del paradigma de los DDHH, donde destaca su experiencia como v铆ctima directa de la represi贸n y la violencia dictatorial; y su vinculaci贸n con las organizaciones del movimiento de derechos humanos en Chile; la cual se proyect贸 luego en el nuevo contexto democr谩tico.
De esta forma, en di谩logo con las miradas que han observado los cambios operados en la izquierda chilena, durante la dictadura y la postdictadura, desde el debate y la reflexi贸n ideol贸gica acerca de ciertas categor铆as, revisaremos una dimensi贸n no considerada en este an谩lisis; es decir, el paradigma de los DDHH; pero adem谩s, desde una dimensi贸n que considera la pr谩ctica y la experiencia como elementos generadores de cambios en lo ideol贸gico y lo pol铆tico. Nos acercamos a un enfoque que busca realizar una historia social de la pol铆tica. Es decir, c贸mo las organizaciones sociales influyen en las organizaciones pol铆ticas y viceversa.
Desde nuestra consideraci贸n, el paradigma de los Derechos Humanos en Chile fue un factor pol铆tico fundamental en la derrota de la dictadura; y tambi茅n en los procesos de cambio y transformaci贸n de la izquierda durante la postdictadura. El PCCh fue resignificando su relaci贸n con dicho paradigma, generando nuevas interpretaciones del tema; a partir del impacto de la represi贸n que experiment贸 durante la dictadura; y luego, mediante su participaci贸n al interior de las organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos fundamentales durante democracia.
As铆, la pr谩ctica pol铆tica y la experiencia del PCCh en torno a los DDHH, gener贸 cambios en su visi贸n de mundo, lo cual repercuti贸 en las formas en que este partido se adapt贸 al nuevo contexto democr谩tico; y que lo conduce a la proyecci贸n, en su lectura pol铆tica de la realidad, de una continuidad de la dictadura luego de 1990, al identificar la persistencia de deudas en torno a la resoluci贸n de los casos de violaciones a los derechos humanos.
De esta manera, el paradigma de los DDHH influy贸 en la historia reciente de Chile; en el sentido de que gener贸 cambios en la concepci贸n sobre m煤ltiples temas; incorpor谩ndose como un nuevo componente en la historia pol铆tica nacional y marcando la historia de la transici贸n, al constituirse como un elemento de continuidad entre dictadura y democracia.
El Partido Comunista y el movimiento de DDHH durante dictadura
El movimiento de Derechos Humanos en Chile, fue una de las primeras formas de resistencia a la dictadura que se expresa luego del golpe de Estado de 1973; y fueron tambi茅n las demandas que agruparon a las organizaciones de este movimiento, las que constituyeron las banderas de lucha m谩s emblem谩tica contra el r茅gimen de Pinochet.
Las organizaciones que lo compusieron lograron articularse poco tiempo despu茅s del golpe de Estado, como una respuesta a la pol铆tica represiva y violenta de la dictadura; fund谩ndose al alero de tres instituciones vitales de la sociedad chilena en ese minuto: la Iglesia, la familia y los partidos pol铆ticos. Arrimadas a la actividad de estos organismos, se comenzaron a constituir grupos de personas organizados por la situaci贸n de sus familiares detenidos o desaparecidos. De ah铆 surgen una serie de organizaciones que van a desarrollar una lucha por los Derechos Humanos durante los a帽os que dur贸 la dictadura. Dentro de las m谩s emblem谩ticas destacan la Agrupaci贸n de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), la Agrupaci贸n de Familiares de Ejecutados Pol铆ticos (AFEP) y la Agrupaci贸n de Familiares de Presos Pol铆ticos (AFPP).
Como indicamos anteriormente, al ser el PCCh una de las organizaciones pol铆ticas golpeadas por la dictadura su vinculaci贸n con las organizaciones de DDHH fue un proceso natural que se dio a trav茅s de la participaci贸n de sus militantes al interior de estas. Fue normal que las familias de militantes, al saber que sus seres queridos eran detenidos, buscaran ayuda en el partido y en sus redes de apoyo; por lo que, al interior de las organizaciones de DDHH, se encontraron participando militantes o familiares directos de militantes de este partido.
Pero m谩s all谩 de la relaci贸n inicial entre ambos actores, durante la dictadura podemos ubicar ciertas situaciones traum谩ticas y coyunturas de represi贸n que son relevantes en tanto permiten acelerar la conformaci贸n de estas organizaciones y definir la postura del PCCh en torno a las violaciones de los DDHH y las exigencias de verdad y justicia en estos casos.
La primera ocurre en julio de 1975, cuando en diversos diarios y revistas extranjeros, fue publicada la noticia de la muerte de 119 militantes de movimientos de izquierda en supuestos enfrentamientos internos. Esta maniobra de manipulaci贸n de la informaci贸n fue dirigida por el r茅gimen militar, en la denominada Operaci贸n Colombo; en un momento en que los familiares de dichas personas desconoc铆an su paradero ya que hab铆an sido detenidos por los 贸rganos represivos del Estado. Sin embargo, para las organizaciones de DDHH y el PCCh, estas publicaciones fueron la primera evidencia de que el r茅gimen estaba asesinando a los detenidos y detenidas por razones pol铆ticas.
Un segundo acontecimiento relevante ocurre en el mes de septiembre de 1976, cuando el mar, en el sector de Los Molles devolvi贸, con evidentes se帽ales de tortura, el cuerpo de Marta Ugarte, miembro de la direcci贸n clandestina del partido comunista que hab铆a sido detenida por el r茅gimen en agosto de ese mismo a帽o. La aparici贸n su cuerpo desminti贸 la versi贸n que los medios oficialistas divulgaban a la opini贸n p煤blica internacional, y que negaba la existencia de detenidos desaparecidos. Sus hermanas Berta e Hilda, junto a otros familiares de ejecutados pol铆ticos, a partir de este momento, comienzan a constituir los primeros lazos de la que despu茅s ser铆a la Agrupaci贸n de Familiares de Ejecutados Pol铆ticos AFEP.
En agosto de 1978, en los hornos de una mina de cal abandonada en la comuna rural de Lonqu茅n, fueron encontraron los restos 贸seos humanos de 15 campesinos, de entre 17 y 51 a帽os, que hab铆an sido detenidos en 1973 por las fuerzas policiales de la localidad. Este fue el primer hallazgo de varios detenidos desaparecidos asesinados en recintos clandestinos.

Romer铆a a los hornos de Lonqu茅n, 25 de feberero de 1975.

Estos acontecimientos adem谩s lograron romper el cerco comunicacional instalado por el r茅gimen, ya que fueron ampliamente conocidos por la poblaci贸n del pa铆s. A partir de este momento, es decir, a fines de la d茅cada de los 70, las organizaciones de DDHH comienzan a tener una participaci贸n m谩s p煤blica en su lucha por la verdad y la justicia, a trav茅s de distintas formas de visibilizar sus demandas. Entre ellas se cuentan las primeras manifestaciones p煤blicas desde el golpe de Estado, como las huelgas de hambre, encadenamientos a edificios p煤blicos y tambi茅n, la participaci贸n en instancias internacionales; donde denunciaron las violaciones de los DDHH que ten铆an lugar.
Manifestaci贸n de la Agrupaci贸n de Familiares de Detenidos Desaparecidos en las rejas del Palacio de Justicia, Chile. 18 de abril de 1979.
De igual forma, la postura del PCCh respecto a los casos de violaciones a los Derechos Humanos se cristaliz贸, desde un inicio, en una posici贸n que no admit铆a concesiones en relaci贸n con este tema en ninguna circunstancia. As铆, el trabajo del PCCh durante la dictadura, coordin贸 acciones enfocadas a la defensa de los derechos humanos en el interior del pa铆s, a trav茅s de la participaci贸n directa de sus militantes en la organizaci贸n de las primeras agrupaciones de familiares y, complementariamente, en el exterior, por medio de sus militantes en el exilio; quienes enfocaron parte de su trabajo pol铆tico habitual hacia la visibilizaci贸n de las violaciones de los DDHH en Chile a trav茅s de distintas actividades; que convocaban a la comunidad internacional al rechazo y al aislamiento de la dictadura de Pinochet.
Si bien las manifestaciones que denunciaron las violaciones de los derechos humanos fueron unas de las primeras y pocas expresiones en contra de la dictadura que se producen durante la d茅cada de los 70, esto cambi贸 a partir de 1983; con el inicio de movilizaciones masivas y los llamados a jornadas de protesta nacional contra la dictadura que marcaron esa d茅cada; y que se extendieron, casi ininterrumpidamente, hasta 1986; retomando despu茅s esta pr谩ctica hasta el t茅rmino de la dictadura.
Fueron estas movilizaciones, promovidas por un sector de la oposici贸n a la dictadura en el que se ubicaron los comunistas, las que terminaron por acelerar el proceso de transici贸n a la democracia; ya que los episodios de movilizaciones y violencia en la protesta amenazaron, en alg煤n momento, con poner en una situaci贸n compleja a la dictadura; quien prefiri贸 negociar con los sectores de la oposici贸n m谩s moderada, el proceso de traspaso del poder.
Es en este contexto que el PCCh articul贸 su Pol铆tica de Rebeli贸n Popular de Masas; la que buscaba, a trav茅s de diversas formas de lucha, incluyendo el uso de la violencia directa contra el r茅gimen, hacer caer la dictadura. En este cuadro, donde la movilizaci贸n de masas adquiri贸 relevancia, la lucha de las organizaciones de DDHH y la denuncia de estos temas, tambi茅n fue importante para el PCCh en su elaboraci贸n pol铆tica.

Manifestaci贸n de agrupaciones de familiares en el contexto del llamado a la sexta jornada de protesta nacional, 27 de octubre de 1983.
Es posible rastrear lo anterior en los documentos de debate de la organizaci贸n. El documento de convocatoria a la Conferencia Nacional de 1984, indicaba que en un eventual escenario de retorno a la democracia, era ineludible la investigaci贸n y el juicio de los cr铆menes cometidos contra los DDHH en Chile; con el objetivo de que esto no volviera a repetirse; marcando, de esta forma, la posici贸n inflexible del PCCh respecto a estos asuntos.
De igual forma, en el documento de convocatoria al pleno de su comit茅 central en enero de 1985 se llama a 鈥渕ultiplicar la actividad por la defensa de los derechos humanos, acrecentar a煤n m谩s la lucha solidaria del exterior, elevar la participaci贸n de los familiares de los detenidos, relegados, asesinados y desaparecidos por el r茅gimen. Tenemos que ser capaces de transformar esta actividad en un factor que pese en la conciencia de los militares y lleve a un nivel a煤n mayor el aislamiento del r茅gimen鈥.
Como indicamos, la propia experiencia de los comunistas en la lucha por la defensa de los derechos humanos durante la dictadura, fue significativa tambi茅n en su dise帽o para terminar con el r茅gimen; acompa帽ando este tema su pr谩ctica pol铆tica a lo largo de la dictadura; lo cual termin贸 por situar este tema como uno de los elementos m谩s significativos para la organizaci贸n en la proyecci贸n de una democracia plena.
El Partido Comunista y las organizaciones de Derechos Humanos en democracia
Para adentrarnos en esta cuesti贸n, es importante contextualizar c贸mo se desarroll贸 el proceso de transici贸n a la democracia en Chile y c贸mo el PC se situ贸 en 茅l. Tal vez lo m谩s significativo para este estudio es que este proceso present贸 varios nudos y cuestionamientos derivados del modo particular en que se produjo; es decir, a trav茅s de una negociaci贸n entre la oposici贸n moderada al r茅gimen y los propios integrantes de este.
De esta forma, para el PCCh fue posible sostener que varios de los elementos centrales instalados por el r茅gimen militar se mantendr铆an en acuerdo con el nuevo gobierno electo; lo que estaba lejos de las aspiraciones que los comunistas hab铆an esbozado para un nuevo contexto democr谩tico. Recordemos que el PCCh fue impulsor de una pol铆tica insurreccional para terminar con el r茅gimen de Pinochet, por tanto, en este cuadro, qued贸 totalmente excluido del proceso de negociaci贸n de la transici贸n y luego relegado a la marginalidad institucional; al quedar tambi茅n excluido del sistema de representaci贸n pol铆tica luego de desarrollarse nuevamente elecciones del parlamento en el a帽o 1989, con un nuevo sistema electoral binominal.
Todo lo anterior influy贸 en que los comunistas chilenos recibieran el nuevo contexto democr谩tico atravesando, a la vez, una de las crisis internas m谩s grandes de su historia como organizaci贸n; la cual coincidi贸, adem谩s, con los cuestionamientos internacionales a la viabilidad de los proyectos socialistas, luego de la ca铆da de la URSS y que afectaron a la mayor铆a de los partidos comunistas y de izquierda en el mundo. Esto fue relevante porque puso en cuestionamiento la posibilidad de dar continuidad y viabilidad a una organizaci贸n y un proyecto como el de los comunistas en Chile, marcando el contexto en el cual estos se movieron en el escenario pol铆tico nacional, al menos durante los primeros a帽os de la postdictadura.
En este escenario, el PC chileno, durante la d茅cada de 1990, se esforz贸 por sobrevivir como colectividad, intentando adaptarse a la nueva realidad democr谩tica del Chile postdictadura. Esto lo hizo, principalmente, a trav茅s de la persistencia de su participaci贸n en los movimientos sociales; ya que ser铆a la forma en que le fue posible subsistir e influir en la pol铆tica nacional, ante la exclusi贸n institucional a la cual se vio enfrentado.
Por otra parte, y en relaci贸n con las organizaciones del movimiento de DDHH, el momento de retorno a la democracia ampli贸 sus expectativas respecto a la b煤squeda de una soluci贸n al problema que las hab铆a movilizado durante a帽os. Principalmente porque el programa inicial del gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) reconoc铆a lo relevante de este tema junto con la necesidad de encontrar la verdad y la justicia para las v铆ctimas de la dictadura.
En el programa Aylwin se se帽alaba que el gobierno se empe帽ar铆a en el establecimiento de la verdad en los casos de violaciones de derechos humanos que se hubiesen cometido a partir del 11 de septiembre de 1973; se procurar铆a el enjuiciamiento, de acuerdo con la ley penal vigente, de las violaciones de los derechos humanos y se derogar铆an las normas procesales, dictadas bajo el r茅gimen militar y que pon铆an obst谩culos a la investigaci贸n judicial en estos aspectos. Esto dio lugar a la suposici贸n de que el gobierno promover铆a la derogaci贸n o nulidad del Decreto Ley de Amnist铆a y buscar铆a formas de reparaci贸n a las v铆ctimas de la dictadura.
Sin embargo, esto no sucedi贸. El gobierno debi贸 mediar entre posturas muy excluyentes. Por un lado, las de las organizaciones de DDHH, y por otro, las provenientes de un sector que agrupaba a los partidos de la derecha y las Fuerzas Armadas. Sector, este 煤ltimo, con gran poder en el pa铆s y cuyos integrantes esperaban que el nuevo gobierno promoviera una pol铆tica de 鈥渂orr贸n y cuenta nueva鈥 con estos temas.
Por esto, y a pesar de estar presente en su propuesta de gobierno, al interior del ejecutivo no existi贸 un consenso respecto del alcance de las pol铆ticas de reparaci贸n en esta materia; lo que finalmente signific贸 el incumpliendo de su programa y, particularmente, la no derogaci贸n del decreto de Ley de Amnist铆a de 1978; que imped铆a juzgar los cr铆menes cometidos durante la dictadura, ya que se consider贸 que esta medida no era viable pol铆ticamente en ese minuto y generaba importantes tensiones con las FFAA y la derecha. El gobierno estim贸 que no se encontraba en disposici贸n de asumir tales conflictos ante la inminente amenaza de una regresi贸n autoritaria, un fantasma recurrente durante el gobierno de Patricio Aylwin y que se hizo presente en varios conflictos que se dieron en ese momento entre el ejecutivo y las Fuerzas Armadas.
De esta forma, la persistencia de estos enclaves autoritarios luego de la inauguraci贸n del r茅gimen democr谩tico en Chile, justific贸 la importancia del movimiento de Derechos Humanos. Sin embargo, este se vio severamente limitado en su acci贸n por las restricciones de los otros enclaves y especialmente por el riesgo de la regresi贸n autoritaria.
Los conflictos que involucraron al PCCh, en su relaci贸n con el movimiento de DDHH, en este nuevo escenario democr谩tico son varios. Sin embargo, para los efectos de este trabajo, hemos querido destacar tres; los cuales creemos que son significativos para entender la forma en que se desarroll贸 este proceso; debido a que tambi茅n fueron coyunturas que desencadenaron puntos de conflicto entre los gobiernos democr谩ticos que se desarrollan en los primeros a帽os de la postdictadura (1990-1998) y el movimiento de DDHH en Chile; las que fueron moldeando la actitud, la pol铆tica y las formas de actuar del PCCh en este muevo contexto.
La primera de ellas corresponde a la creaci贸n de la Comisi贸n Nacional de Verdad y Reconciliaci贸n en 1990 por parte del presidente Aylwin; esta constituye una de las primeras medidas de los gobiernos democr谩ticos en la l铆nea del esclarecimiento de las violaciones de los DDHH ocurridas en dictaduras. Dicha Comisi贸n busc贸 esclarecer el alcance de estos casos y hacerlos p煤blicos para que la sociedad chilena pudiera conocer una parte de su historia.
AFDD frente a La Moneda, esperando a la entrega del Informe Rettig. 8 de febrero de 1991.
El trabajo de la Comisi贸n dio como resultado el denominado Informe Rettig. En dicho informe, que se mantuvo en el marco de los poderes investigativos y no judiciales, se reconoci贸, por parte del Estado, la existencia de violaciones a los DDHH en los 17 a帽os de dictadura pinochetista; lo cual fue valorado por parte de las organizaciones de DDHH y el mismo PCCh. Pero, si bien podr铆amos considerar estos esfuerzos como un paso importante, el resultado y el proceso mismo dej贸 muchos temas pendientes y no resueltos que fueron r谩pidamente se帽alados por las organizaciones de Derechos Humanos.
Tal vez, una de las m谩s complejas tuvo que ver con que los resultados s贸lo hicieron referencia a las v铆ctimas asesinadas, no considerando las detenciones, torturas, campos de concentraci贸n, a los exiliados ni exonerados pol铆ticos. Adem谩s, se critic贸 por parte de las organizaciones de DDHH que el trabajo de la Comisi贸n Rettig parti贸 de la base de la existencia de la Ley de Amnist铆a, por lo que en ning煤n momento se busc贸 hacer justicia para los casos que el informe describ铆a. En este sentido, el llamado de las organizaciones al gobierno apunt贸 a que se indicara el paradero de los detenidos desaparecidos y qui茅nes hab铆an sido los responsables de los cr铆menes que el Informe revelaba, para luego derogar la Ley de Amnist铆a y hacer justicia sobre los casos denunciados.
En el caso del Partido Comunista, sus reparos coincidieron con los de las organizaciones de DDHH. Pero adem谩s, el PC critic贸 que el informe dejara entrever juicios e interpretaciones pol铆ticas e hist贸ricas que tend铆an a 鈥渞elativizar las responsabilidades de la derecha y a legitimar a los hechos el golpe de Estado junto con sus tremendas consecuencias鈥. Esto, debido a que en el Informe se se帽alaban los hechos del 11 de septiembre como consecuencia del proceso de confrontaci贸n violenta que hab铆a caracterizado al gobierno de la Unidad Popular y, adem谩s, se homologaba el uso de la violencia como herramienta de autodefensa, apoyada por el PC contra la dictadura, a la violencia ejercida por la represi贸n dictatorial. De ah铆 las profundas diferencias que exist铆an, seg煤n el PC, en la interpretaci贸n de los hechos hist贸ricos que el informe indicaba.
Partiendo de esta coyuntura, el PC concluy贸 que el pa铆s se encontraba en un momento pol铆tico marcado por los asuntos relacionados con los DDHH; lo cual se puede observar en los documentos y declaraciones de esta organizaci贸n en dicho periodo. Por ello, busc贸 proyectar un movimiento de masas que diera sustento a sus reclamos en torno a dichos temas; ya que entend铆an que la tem谩tica relacionada con los derechos humanos les permit铆a articular demandas estrat茅gicas, para resolver la contradicci贸n principal del periodo que los comunistas defin铆an como democracia versus continuismo de la dictadura. De ah铆 su interpretaci贸n del Informe Rettig como un hecho pol铆tico que abr铆a paso a un nuevo momento en el proceso de transici贸n y que deb铆a seguir articulando movilizaciones por la verdad y la justicia; ya que todo avance en este sentido, implicaba un paso adelante en el desplazamiento y desmantelamiento del poder paralelo que manten铆an los ex integrantes de la dictadura, en el enjuiciamiento pol铆tico del continuismo; para reducir as铆 la influencia de la derecha y acelerar la democratizaci贸n de las instituciones del Estado.
Un segundo momento tiene que ver con la intensi贸n, por parte de los gobiernos democr谩ticos, de aprobar Las Leyes de Punto Final; lo cual acrecent贸 las diferencias entre los comunistas y los gobiernos de la 茅poca. Esto ocurre durante el segundo gobierno de la Concertaci贸n, en el mandato del presidente Frei, quien tuvo una actitud distinta respecto de los temas de DDHH; debido a que, en reiteradas oportunidades, busc贸 superar los temas no resueltos en esta materia; asumiendo que los esfuerzos se hab铆an desarrollado durante el gobierno anterior. En este contexto, promovi贸 propuestas de modificaciones legales en acuerdo con algunos sectores de la derecha y de las FFAA, para abordar, entre otros asuntos, el cierre de los casos pendientes en t茅rminos de violaciones de los DDHH; lo cual abri贸 nuevamente un conflicto entre el gobierno y las organizaciones de DDHH.
La primera iniciativa en esta l铆nea se produce cuando el gobierno, en agosto de 1995, env铆a un paquete de tres proyectos de ley al senado; que buscaban resolver, de forma jur铆dica, reivindicaciones de las Fuerzas Armadas, a cambio de algunos avances en aspectos democr谩ticos. El primero de ellos establec铆a una propuesta de punto final a los juicios, por lo cual fue duramente criticado. El segundo entregaba facultades a los presidentes de la rep煤blica para destituir a los comandantes en jefe de las fuerzas armadas. El tercero modificaba la composici贸n del Consejo de Seguridad Nacional y el Tribunal Constitucional, adem谩s de poner fin a los senadores designados. La llamada 鈥淟ey Frei鈥 fue rechazada, para luego, meses despu茅s, ser propuesta nuevamente con algunas modificaciones, las que finalmente tambi茅n fueron rechazadas en el parlamento
Destacamos, en este contexto, el rol que jugaron las organizaciones del movimiento de DDHH, las cuales levantaron distintas iniciativas en contra de estas medidas. Por otra parte, el desarrollo de estos acontecimientos permiti贸 que los planteamientos del PCCh sobre estos puntos tuvieran visibilidad y repercusi贸n a nivel nacional; al marcarse, comunicacionalmente, como uno de los actores contrarios a lo que propon铆a el gobierno en el marco de este conflicto.
En el a帽o 1994, adem谩s, se lleva a cabo el XX Congreso el PC; en el cual, uno de los temas a debate de mayor relevancia fue el de los DDHH, que deriv贸 en una posici贸n intransable al respecto. Dentro de las resoluciones aprobadas se reafirm贸, adem谩s, la insuficiencia del Informe Retting, en tanto constituy贸 鈥渦na verdad parcial鈥; adem谩s de la cr铆tica al concepto de 鈥渏usticia en la medida de los posible鈥 y un rechazo a los intentos por imponer una Ley de 鈥淧unto Final鈥 por parte de los gobiernos de la Concertaci贸n. Finalmente, se plantea la necesidad de constituir un movimiento por los derechos humanos de forma permanente. En coherencia con lo anterior, la destacada dirigente de la AFDD, Sola Sierra, es reelegida como miembro de su comit茅 central, lo cual habla de una alta valoraci贸n de su rol como dirigente y la importancia que se le imprime a su presencia como militante al interior de esa organizaci贸n.

Adhesi贸n de la brigada de propaganda del PCCh, en el marco de la campa帽a contra las leyes de punto final. Enero 1995.
La tercera coyuntura que nos ocupa es la que acompa帽a la detenci贸n de Pinochet en Londres, en 1998; que resulta relevante para analizar la vinculaci贸n del PCCh con el movimiento de DDHH en Chile, durante la postdictadura. Cabe se帽alar que, durante ese mismo a帽o, la figura de Pinochet levant贸 varios episodios de conflicto. En el mes de enero, el PC interpuso la primera querella en su contra, por los delitos de genocidio, homicidios m煤ltiples calificados, inhumaci贸n ilegal, secuestro y asociaci贸n il铆cita; lo cual sent贸 un precedente relevante para los intentos posteriores de enjuiciarlo. Por otra parte, durante el mes de marzo, Pinochet deja su cargo como comandante en jefe del Ej茅rcito para asumir el de senador vitalicio. Este hecho gener贸 acciones de protesta y rechazo de varios sectores de la sociedad; as铆 como el despliegue de iniciativas para impedir su nombramiento institucional como senador.

Gladys Mar铆n, secretaria general del PCCh junto a Eduardo Contreras presentan la primera querella contra Pinochet.
Meses despu茅s, el 16 de octubre de ese mismo a帽o, se produce su detenci贸n en Londres, a partir de la solicitud de extradici贸n del Juez espa帽ol Baltazar Garz贸n, quien buscaba interrogarlo por acusaciones de violaciones a los derechos humanos.
La reacci贸n del gobierno chileno, a partir de la detenci贸n de Pinochet, fue rechazar la extradici贸n del exdictador a Espa帽a, apoyando su defensa jur铆dica. Esto se justifica a partir de un cuestionamiento a la legalidad de la detenci贸n; se se帽al贸 que el exgeneral contaba con inmunidad diplom谩tica por su calidad de senador vitalicio, de acuerdo con la Constituci贸n chilena vigente. Tambi茅n se cuestion贸 la territorialidad de la jurisdicci贸n penal, por lo cual se se帽al贸 que no correspond铆a juzgarlo en tribunales extranjeros.
Esta coyuntura evidenci贸 las limitaciones y dificultades de la transici贸n chilena con relaci贸n a las violaciones de los derechos humanos en un contexto internacional, en el cual los hechos por los cuales se condenaba a Pinochet eran considerados, desde todo punto de vista, cr铆menes de lesa humanidad.
Por otra parte, la detenci贸n de Pinochet reaviv贸, nuevamente, el conflicto por los casos pendientes de violaciones de los derechos humanos en dictadura y el resurgimiento de un sentimiento antipinochetista; que el PCCh aprovech贸 para reimpulsar sus cr铆ticas contra la institucionalidad chilena, la cual, aseguraban, era el resultado de un modelo heredado de la dictadura.
Es importante dar cuenta de las manifestaciones que cruzan el desarrollo de esta coyuntura, impulsadas por las organizaciones de derechos humanos. De esta forma, fue posible visibilizar la demanda contra de la impunidad; la cual, a partir de la apertura de este conflicto, daba cuenta de que lograba agrupar a un sector importante de la sociedad que se opuso y fue contrario a la dictadura. Por otra parte, permiti贸 identificar a un sector antag贸nico que apoy贸 abiertamente al r茅gimen de Pinochet y que ahora tambi茅n se movilizaba por la defensa del exdictador. As铆, se hizo evidente una vez m谩s, el enfrentamiento entre sectores de la sociedad que ten铆an visiones contrapuestas respecto a un periodo reciente y no superado hasta ese momento por la transici贸n a la democracia en Chile; por lo que, para el PCCh, esta fue la reafirmaci贸n de que se manten铆a vigente la tensi贸n entre dictadura versus democracia en el debate p煤blico y pol铆tico.
La actitud del gobierno para traer de vuelta a Pinochet, marc贸 a煤n m谩s la distancia con el Partido Comunista, los que con esto terminaron de homologar a la Concertaci贸n con la derecha, que ante este hecho, logra identificar por completo a la Concertaci贸n con la derecha, se帽alando su complicidad con la dictadura. Esta actitud tambi茅n marc贸 un quiebre en el propio oficialismo y en quienes hab铆an apoyado al gobierno; lo cual permiti贸 que los comunistas acercaran sus posiciones a un sector de la poblaci贸n que antes hab铆a apoyado a la Concertaci贸n, pero que ahora se sent铆a decepcionado al evidenciarse la postura de esta ante la detenci贸n de Pinochet.
Esta coyuntura, adem谩s, se cruz贸 con el desarrollo del XXI Congreso Del PCCh. Dentro de sus resoluciones, se reiter贸 la importancia de las tareas del movimiento por la defensa de los derechos humanos; tambi茅n se pretendi贸 una perspectiva m谩s amplia e integral de los DDHH, que incluyera las demandas y la lucha del pueblo mapuche y tuviera una dimensi贸n latinoamericana, opuesta a la impunidad ante cualquier acto de represi贸n de que fueran objeto otros movimientos sociales en el continente. Lo anterior es significativo, ya que, a pesar de lo dif铆cil que result贸 para esta organizaci贸n mirar la tem谩tica de los DDHH desde otra dimensi贸n que no fuera la vinculada a los casos ocurridos durante la dictadura, se evidencia un esfuerzo por dar un salto en un sentido m谩s amplio. Es discutible si el objetivo se logr贸 o no, pero al menos, dentro de la delimitaci贸n de su pol铆tica y sus debates internos, se puede observar esta preocupaci贸n.
Por otra parte, el PCCh determin贸 levantar la candidatura presidencial de Gladys Mar铆n, aprovechando la coyuntura de la detenci贸n del dictador para posicionarse como una alternativa pol铆tica a la Concertaci贸n. Sin embargo, a pesar de que, efectivamente, existi贸 una valoraci贸n positiva por parte de la poblaci贸n chilena respecto de la consecuencia entre las ideas y el actuar del Partido Comunista, de sus militantes y, particularmente, de la figura de Gladys Mar铆n; existi贸 tambi茅n una percepci贸n de que su discurso se encontraba centrado en el pasado y era monotem谩tico, al solo mostrarse como un referente en relaci贸n con el tema de los DDHH y la b煤squeda de la verdad y la justicia. Esto dio pie a las cr铆ticas hacia la organizaci贸n, en el sentido de que se se帽al贸 la carencia de un proyecto pol铆tico capaz de administrar el pa铆s; lo cual, creemos, influy贸 como un factor determinante, en los resultados de las elecciones presidenciales de 1999; donde su propuesta s贸lo alcanz贸 un 3,19% de las preferencias.
Complementariamente, el PCCh y las organizaciones de DDHH que se articularon a partir de esta coyuntura, plantearon la necesidad de modificar en profundidad la institucionalidad vigente; lo cual implicaba la discusi贸n de una nueva Constituci贸n, debido a que las actuales condiciones en Chile no permit铆an el ejercicio de la justicia en el pa铆s: articul谩ndose, de esta forma, una campa帽a para exigir la realizaci贸n de un plebiscito para modificar la Constituci贸n.
Luego de un proceso judicial que dur贸 16 meses, Pinochet fue liberado por la justicia inglesa, apelando a su estado de salud y, parad贸jicamente, por razones humanitarias. Despu茅s de esto, vuelve a Chile. Ya en el pa铆s, y a partir de la querella presentada por el PCCh en 1998, se inicia el proceso en su contra, al cual se sumaron m谩s de 200 querellas por violaciones de los derechos humanos y en las cuales el movimiento de DDHH tuvo un rol activo, al denunciar y acompa帽ar el juicio en su contra, exigiendo el fin a la impunidad en estos casos.
Conclusiones
A partir de este an谩lisis, consideramos pertinente ampliar la investigaci贸n acerca de aquellos temas que versan sobre los periodos de dictadura y democracia en Chile, as铆 como la tensi贸n entre ellos; en cuanto marco hist贸rico en que el movimiento de DDHH y el PCCh, asumen determinadas posiciones que determinar铆an su identidad y sus propuestas pol铆ticas. Evidenci谩ndose, tambi茅n, la relaci贸n entre ambos; que nos permite sostener la tesis acerca de la particular influencia ejercida por el movimiento de DDHH sobre el PCCh. Ello permiti贸 que dicha organizaci贸n pol铆tica pudiera desarrollar, al alero de aquel movimiento, su actividad pol铆tica, tanto en la dictadura como en la democracia; y, en situaciones cr铆ticas, ayud贸 a la supervivencia de la organizaci贸n.
Esto, sin duda, determin贸 que el paradigma de los DDHH fuera especialmente relevante para el PCCh, encontr谩ndose fuertemente arraigado en su identidad pol铆tica y en la configuraci贸n de un imaginario particular. Ello se manifest贸, en primer lugar, en el compromiso de la organizaci贸n con la demanda de la verdad y la justicia para las v铆ctimas de la dictadura y en la defensa de los DDHH.
Esto 煤ltimo se asocia a la experiencia de la dictadura y se establece como elemento propio de la cultura militante de los comunistas, relacionado directamente con ellos. El recordar a sus muertos y desaparecidos, junto con la exigencia de justicia para ellos y sus familias, como un compromiso intransable del PCCh, permiti贸 mantener viva una memoria asociada a este pasado traum谩tico, pero que encontraba una proyecci贸n en ese momento y le daba sentido a su accionar pol铆tico. Esto contribuy贸 al desarrollo de un estilo confrontacional, por parte del PCCh, con los gobiernos de la Concertaci贸n, en su rol de oposici贸n; al tensionarse esta relaci贸n a partir de determinadas coyunturas asociadas a temas de DDHH que se desarrollan en la d茅cada de los 90.

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