Hasta siempre, querido Adalberto

Este miércoles 1 de septiembre hemos amanecido con la noticia de la muerte de Adalberto Álvarez, víctima del coronavirus. Días atrás se había corrido la información de su fallecimiento, pero luego supimos que era una fake news. Por eso en un momento pensé que de nuevo todo era falso, pero no, lamentablemente la covid nos vuelve a dar un golpe bajo y se nos va alguien muy querido por los cubanos y cubanas residentes en el país o en su diáspora.

[+]



Adiós María Dolores, llora el arte lírico

Vi cantar a María Dolores Rodríguez muy pocas veces, pero sí la vi llevar las riendas del Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín con dedicación, contra los varios inconvenientes que significa dirigir una compañía con tanta historia y prestigio. Fue su primera figura y Directora General, y por más de treinta años podemos rastrear allí su impronta, bajo la influencia de sus maestros Raúl Camayd y Náyade Proenza, y otras figuras de la escena lírica.

foto tomada de facebook

A la soprano María Dolores Rodríguez, licenciada en Pedagogía y Música, perfil Canto, por el Instituto Superior de Arte, la vi emocionarse por los logros de sus alumnos en el escenario. Más de una generación de jovenes artistas la tiene como maestra. Muchos de sus alumnos –de los que se sentía verdaderamente orgullosa– ponen en práctica sus enseñanzas en varias partes del mundo, en reconocidas academias, compañías y teatros.

Desarrolló una amplia labor pedagógica: fue Profesora Auxiliar de la Filial de la Universidad de las Artes, filial de Holguín, institución docente donde contribuyó a formar los nuevos relevos, por las que tanto se preocupó, del propio Teatro Lírico Rodrigo Prats; integró la Comisión Nacional de Evaluación y la Comisión Nacional de Carrera en el ISA, e impartió clases en otros países. Era miembro de la Uneac en Holguín y se presentó en disímiles escenarios, como solista, en países de Asia, Europa y América.

Pensé entrevistarla, pero uno deja para mañana las cosas realmente importantes; las cambia por una sucesión de trabajos inútiles. Más de una vez conversamos y me contó sus estancias en Pionyang, Corea del Norte, la primera vez en el Festival de la Primavera, donde la recibieron y la despidieron como lo que era ella, una figura de primer nivel capaz de emocionar, sin importar idiomas, al más exigente melómano. Le asombraba como todo podía estar yermo, y el día de la celebración, los árboles florecían, y Pionyang era un jardín. Tuvo más de 40 obras en repertorio, entre óperas, operetas, zarzuelas y obras de concierto. Grabó para televisoras como CBS, ABC, TVE, CCTV, y fue laureada e invitada como jurado en diversos concursos nacionales y foráneos.

foto tomada de facebook

Eran los días en que se preparaba el estreno de La viuda alegre, la última obra que dirigió, opereta en tres actos con música del compositor austrohúngaro Franz Lehár (1870-1948) y libreto en alemán de Victor Léon y Leo Stein, basado en la comedia L’attaché d’ambassade (1861) de Henri Meilhac. Entonces preparamos el programa de mano, amplio y cuidadoso como pocos en los que trabajé en esos meses, porque el Lírico, María Dolores y La viuda alegre, lo merecían. El Lírico de Holguín, después de un avant premiére, la estrenó en noviembre de 2019, y a inicios del próximo año, la compañía presentó, con buen éxito, la obra en Matanzas y en el Gran Teatro de La Habana.

Este 21 de agosto falleció, víctima de la Covid-19, María Dolores Rodríguez, considerada en los 90 nuestra cantante lírica más laureada. Holguín y Cuba, nuestra cultura, pierden a una de sus voces más hermosas, profesora y directora de una gran compañía. Los jóvenes intérpretes líricos, y los amantes del género, despiden a una maestra.

foto tomada de facebook

PlayArte

(Notas para mantener el ritmo)

 La música es el gran espíritu del Caribe y sin dudas es el latir del corazón de Santiago de Cuba. El ritmo de esta región está compuesto por sonidos, colores y tonos culturales tan afines, que parece un territorio diseñado para que la música rija nuestras conductas. La música no solo es un componente de lo festivo y el jolgorio para los ciudadanos, también es identidad y carácter en cada una de las manifestaciones sociales y simbólicas del área.

La AHS en Santiago de Cuba todos los años convoca a una serie de jornadas y eventos con el fin de estimular el desarrollo y consumo de este arte. Como organización que acoge y representa a creadores jóvenes, es común que las propuestas discurran sobre sus estilos y géneros que generacionalmente les son acordes. Inquietudes diversas se mezclan con la preservación de nuestras más auténticas expresiones y la renovación paulatina de la música de fondo. Encontrar el espacio adecuado para la representación de cada inquietud es un reto que la AHS asume y resuelve. Véase esta representación como una imagen que puede empezar a definirse por lo sonoro, pero también por la necesidad de visualizarnos mediante nuestras prácticas.

La música para nuestra ciudad siempre ha poseído esa cualidad de aunarnos. Aspecto que se hace visible en carnavales, la conga, la Fiesta del fuego o jornadas más localizadas para la promoción artística y el consumo cultural. Uno de esos espacios de representación y visualización de nuestras fuerzas sensibles, fue la VIII edición del Festival de Música Electrónica PlayArte 2021.

Como cada año, el público esperaba sus tres días de verano bajo el sol y junto a la vista del mar. Lamentablemente el encuentro se vio superado en su tradicional formato por la crisis de la COVID-2019 y las circunstancias sanitarias del país. Razones por la que su mutación al espacio virtual fue siempre la mejor salida para no dejar de celebrar el encuentro.

El espacio digital y la música poseen bastantes similitudes, la contemporaneidad los lleva a ambos de la mano. Esa posibilidad permitió concretar una jornada promocional amplia y viva dentro de las plataformas del ciberespacio. Ante la convocatoria de la sección de música de la filial de la AHS en Santiago, una veintena de cultivadores de la música electrónica acudieron para conformar un programa propositivo, coherente con la situación (incluso desde lo sensible) y de un acabado artístico incuestionable. Conciertos, cápsulas promocionales, entrevistas, videoclips y otros materiales interdisciplinarios, hicieron revivir la alegría y la sensación de estar juntos.

Ese sentido de unidad/enlace/compromiso podrá ser encontrado en los siguientes sitios: Facebook (@AHSStgo), Telegram (t.me/ahssantiagodecuba), Youtube (ahssantiagodecuba) y (lamiradainquieta), Instagram (AHSStgo), Twitter (@AhsStgo). Aquí estarán de forma permanente para su visualización.

Dedicado al aniversario 35 de la AHS y a la música Electro-caribeña, el PlayArte 2021 nos dejó momentos inolvidables, espacios que ameritan seguir siendo tomados en cuenta para próximas ediciones. Algunos de estos momentos significativos en el programa por su profundidad intelectual y técnica, fueron los paneles: “Sonidos transgresores” y “La música electrónica y el Caribe”. Ambos espacios arrojaron evidencia de la preparación de cada uno de los artistas. El debate circuló en torno al sentido estético sobre el Caribe en la música electrónica, la voluntad del sonido en el concepto de lo urbano y la implicación del público contemporáneo con la música.   

Entre los invitados se destacaron: DJ 97 (Santiago de Cuba), DJ Whisper (Holguín), DJ Kelly (Canadá), DJ Somos Santos (México), DJ Legrá (Santiago de Cuba) y DJ Alexey Parra (Holguín), DJ Ballini (Santiago de Cuba), DJ Sally (La Habana), DJ Alavaro (Cienfuegos), DJ Reitt (La Habana), DJ Afronova (Chile-Suecia), Quantum Project (Santiago de Cuba), DJ Adrián (Santiago de Cuba), DJ Tony Screen (Holguín), DJ Knight & Ұai (La Habana) y  DJ Black Wolf (Santiago de Cuba). Todos ellos, sumados a un grupo importante de músicos de otros géneros y artistas de otras materias, inundaron las redes con su obra.

La IX edición está proyectada para Playa Gueycabón. Así el evento volvería a su fórmula itinerante por toda la costa sur del municipio de Guamá. En agosto de 2022 (si la pandemia nos deja) uniremos playa y arte para celebrar la vida y el verano. El comité organizador del evento ya ha decidido dedicárselo al Deep house. Se trata de un género dentro del espectro de la música electrónica que nace en 1980 cuando se mezcla la llamada house con géneros como el jazz, el funky y el soul, para darle un toque más natural y relajante.

Este género es muy popular en nuestro país, muchos DJ hacen uso del Deep house y Santiago de Cuba acogerá para 2022 ese toque más alternativo dentro de la música electrónica. Mientras tanto, que siga la música, son tiempos para no perder el ritmo de la alegría.


Abierta convocatoria a Premio de Periodismo Musical Bladimir Zamora In Memoriam

Con el objetivo de celebrar el aniversario 55 de su fundación, la revista El Caimán Barbudo, la Asociación Hermanos Saíz y la Casa Editorial Abril convocan de manera especial al Premio de Periodismo Musical Bladimir Zamora In Memoriam.

BASES

— Por tal motivo, se convoca este premio en el género periodístico del Perfil. El perfil es un género periodístico que permite aprovechar la entrevista en profundidad, junto con la investigación reporteril y las técnicas narrativas de la crónica, para delinear la personalidad y la obra de una figura relevante para el periodista.

— Se concursará con un texto inédito y escrito en español sobre una figura del mundo de la música cubana. No necesariamente un músico o cantante, pueden abordarse también a productores, ingenieros de sonido, utileros, críticos, escritores con un trabajo dedicado a la música, con excelentes historias que contar.

— Podrá competir cualquier periodista, escritor o interesado, residente en Cuba y sin restricción de edad. Cada autor podrá enviar solamente un texto.

— Los trabajos deberán ser presentados bajo seudónimo y exclusivamente por vía electrónica bajo el asunto Premio Bladimir Zamora, a través del correo electrónico caimanbarbudomagazine@gmail.com

— De modo adjunto, se enviarán dos documentos de Word. Uno titulado: ficha_seudónimo, que deberá contener Seudónimo, Título del texto y una ficha con los siguientes datos personales: nombre completo, carné o documento de identidad, correo electrónico, nacionalidad, dirección donde reside, teléfono fijo y/o móvil y un breve resumen curricular (con no más de cinco líneas).

— El segundo documento se titulará: texto_seudónimo y contendrá el texto presentado en fuente Arial, a 12 puntos y 1.5 de interlineado. La extensión de los trabajos no debe ser menor de 1500 (mil quinientas) palabras y no excederá las 4000 (cuatro mil).

— La convocatoria queda abierta desde que estas bases se den a conocer en las redes sociales y página web de la revista hasta la fecha de cierre estipulada (extendida): 1 de octubre de 2021 a las 12 M.

— Se premiará la calidad narrativa, la originalidad de la propuesta y la investigación acerca del personaje y se conformará un Jurado con tres prestigiosas figuras del mundo del periodismo cultural para evaluar las obras.

— Se otorgará un Premio Único consistente en 3000 pesos y publicación en la revista El Caimán Barbudo. El Jurado podrá decidir una Mención y hasta 5 Finalistas, que no obtendrán premios en metálico, pero sí quedarán sujetos para su publicación exclusiva en la revista.

— El cierre de la presente convocatoria será el 1 de octubre de 2021 y el fallo del jurado se hará público en el acto de premiación a realizarse cuando las condiciones epidemiológicas lo permitan.

— No se considerarán recibidos aquellos trabajos que no estén acompañados de la ficha con los datos personales. Se descalificarán los trabajos que no cumplan con las normas estipuladas en las bases, o porque se detecte su publicación en fecha anterior o mientras esté vigente la presente convocatoria.

— No pueden participar los miembros en plantilla de la revista El Caimán Barbudo ni de otro plantel de la Casa Editora Abril.

— Todas las situaciones que no estén consideradas en la presente convocatoria serán resueltas por el jurado, cuyo fallo será inapelable.

 

TOMADO DEL SITIO WEB DE EL CAIMÁN BARBUDO


«He tenido novias celosas con mi guitarra»

Entrevista al joven trovador guantanamero Pedro Antonio Sánchez Zapata

Lo conocí cuando estudiábamos en la Universidad de Oriente. Nunca le gustaba peinarse y una guitarra convertía a este joven creador en un itinerante juglar. Muchas veces leí poesía en su peña Guitarra a luz. No probé ninguno de sus platos cuando fue cocinero en varios paladares, pero he admirado desde siempre su compromiso con la música. Recibí clases de narratología de él, sin embargo, no he leído ninguno de sus cuentos. Casi por casualidad, nos encontramos nuevamente en la Universidad de Oriente. La entrevista que habíamos ensayado vía digital, la realizamos en un ambiente particular. Una casa tranquila, un piano, dos guitarras que servían como una invitación a tocar. Pedro cogió un colchón, lo tiró al suelo, y nos sentamos a tomar café. Me sentí como si estuviéramos en la beca en la etapa universitaria. No sabía por dónde empezar. Aunque conozco a este amigo universitario y rebelde, hacía varios años que no hablábamos de libros, música o del mundo “patas arriba”. Más que una entrevista, es un regalo envuelto en palabras, en los acordes de una guitarra.

¿Cuál fue tu primer acercamiento a la música?

Soy de Guantánamo y mi primer acercamiento a la música como espectador fue gracias a mi papá. En casa desde pequeño se consumía la nueva trova. Él tenía un gusto musical muy bueno. Escuchaba mucho a Steve Wonder, Van Van, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Bob Marley, Alejandro Sanz, y eso de alguna manera me fue formando. La conciencia de la musicalidad y de lo que era bueno no lo tenía. De hecho, recuerdo cuando estaba en la primaria, llegaba a casa cantando reguetón, entonces mi padre hacía un ejercicio educativo y me hablaba de una particularidad musical, de algo que me pudiera parecer curioso. Por ejemplo, este músico se hizo importante gracias a un hecho y lograba motivarme hasta el punto de hacerme sentir curiosidad e indagar sobre eso. A partir de ahí, fui buscando la variedad de música que me gustaban, pero confieso que ese inicial acercamiento por la música fue gracias a lo que escuchaba de mi padre.

Sin embargo, ¿cómo a los 17 años te iniciaste en la trova?

Recuerdo que a esa edad se escuchaba mucha música romántica, pop rock latinoamericano y estaba muy pegado Buena Fe. Hice algunas canciones que luego no me gustaban, pues cuando pasó el tiempo me di cuenta que eran canciones ingenuas, construidas a partir de una fórmula de la cual yo no era consciente, pero era la fórmula utilizada por los compositores para hacer sus canciones.

Luego llegas a la Universidad de Oriente y creas la peña Guitarra a luz en el que se generaba un ambiente favorable para los jóvenes ¿Cómo surgió esa idea?

Sí, cuando llegué a Santiago conocí al trovador Jorge Noel Batista. Gracias a él intercambié con otros compositores que hacían cosas atrayentes y no se parecían a lo escuchado por mí anteriormente. De ahí nació un proyecto en común, en el cual tener un lugar para tocar nuestras canciones. Hay una persona maravillosa e importante que es Roberto Tremly, quien nos abrió las puertas de Extensión Universitaria, y de alguna manera nos colocó en el panorama musical de Santiago de Cuba.

En aquel momento había peñas en la AHS, en el Cabildo Teatral, existía una vitalidad muy importante no solo para mí; también para Jorge Noel Batista y Reynier Fernández era muy bueno sentirse parte de eso. Yo que no soy santiaguero estar en la cuna de la trova y tener un espacio con un nivel de condiciones decorosa para hacer mis canciones, con audio, con un público muy acogedor, interesante y activo, era mágico.

Recuerdo que la peña tenía un público muy fiel…

Tienes toda la razón. La gente repetía la asistencia, incluso había quienes tenían a la peña como parte de su vida.

Ustedes tocaban muchos temas del trovador Josué Oliva…

Sí, de hecho la peña se llamó Guitarra a luz en homenaje a un tema de este trovador. Él fue la primera persona que admiré desde la trova. Es un trovador no muy conocido pero con una obra musical, a mi juicio, impecable. Incluso en unos de los aniversarios de la peña estuvo con nosotros allí.

¿Cómo conjugaste la carrera de Letras con la trova?

Entré estudiando en la Universidad de Oriente la carrera de Ingeniería Eléctrica, porque mi formación académica era de la Escuela Vocacional de Guantánamo, en un aula de concurso, donde entrenaba Física y me gustaba mucho la programación, las matemáticas. En Ingeniería Eléctrica me iba súper bien, pero hice el cálculo mal hecho y sin experiencia, de que si me dedicaba a una carrera de Humanidades tendría mucho más tiempo. Tenía el prejuicio de muchos ingenieros, que una carrera de humanidades es fácil. Y la realidad es que le dedicas el tiempo a lo que quieras hacer; eso depende de ti y no solo de lo que estudies. Entonces me cambié para la Facultad de Humanidades, revisé los planes de estudio gracias a la ayuda de amigos y la carrera más acorde con mi formación como compositor fue Letras. Lo que pasó luego es que le dediqué muchísimo tiempo, pero fue un accidente feliz, porque mi gusto por la lectura y mi gusto crítico por la literatura, tenían tanto en mi vida como la música. Disfruté esa etapa, mis composiciones cambiaron, logré sintetizar las canciones, y lo otro es que el panorama literario permitió rodearnos de escritores, estar muy cerca de los eventos literarios en algo que se llamó la Chagotrovancia.

Cuando sales de la universidad, ¿cómo logras establecer un equilibrio entre la vida laboral y la música?

Equilibrio realmente no hubo. Empecé a trabajar cuando estaba en cuarto año de la carrera para pagar la renta en una casa, porque tomé la decisión de alquilarme fuera de la residencia estudiantil de la universidad. Recuerdo que fui custodio, luego estuve en una brigada de construcción y ya el trabajo más estable fue cuando trabajé en restaurantes. Eso lo continué haciendo durante cuatro años más o menos, luego de graduarme de la universidad. Pero en el afán de mantener un status económico y vestir, comer, ese trabajo consumió todo el tiempo que debí dedicarle a la música. Por ejemplo, estaba 16 horas como cocinero y eso limitaba mucho mi actividad como músico, pero no mi creatividad como compositor. Yo seguía escribiendo, investigando aunque no me presentaba ya en ningún festival.

¿Consideras que fue un tiempo de espera, de maduración tuya como músico y compositor?

Creo que fue un tiempo necesario. Mira, cuando tienes 19 años y alguien te dice que haces buenas canciones, ese peso está sobre ti todo el tiempo. Eso crea una ilusión de paradigmas, de lograr metas, te llega ese afán de ir para La Habana, hacer giras y eso le pasa a mucha gente joven, es decir, visualizar una meta y no el camino. Entonces al verme apartado de todo eso, vi mi música como lo que quería decir y lo que quería hacer, no como un fin para ser famoso que supongo es bueno. Pero empecé a madurar en esa idea de uno joven de cogerte el mundo para ti, y lo aprendí por hacer canciones que me aliviaran en el día a día. No buscando pautas comerciales.

Es como el creador que no solo crea para sí, también está presente el público que lo va a recibir. ¿Eso lo lograste entender mejor en este tiempo de aparente impasse?

Sí. Hay mucho de lo que me ayudó a lidiar con el trabajo y con la vida, hay mucho en las canciones. Esa transparencia, esa honestidad cuando haces esa canción que te rehabilita es fundamental. Y me ayuda a valorar el espacio que estoy teniendo para hacer música. 

En Camagüey tienes más espacio, más tiempo para crear. ¿Esta provincia es más propicia para un creador?

En Camagüey tengo más tiempo. No tengo la inmediatez que tenía en Santiago de trabajar y trabajar. También he tomado la decisión de priorizar mi música aunque tenga menos solvencia económica. Es algo difícil pero me siento contento.

¿Al parecer la decisión de priorizar tu música ya brinda sus frutos?

Sí, tuve el privilegio de conocer a Wilmer Ferrán, el director de Rumbatá. Y en el momento que lo conocí yo estaba grabando un DVD modesto en los estudios Caonao de la EGREM en Camagüey. Esta pequeña producción fue financiada por la AHS, la cual me ha apoyado muchísimo, lo cual agradezco de todo corazón. En ese proceso Wilmer, muy humildemente, me pide grabar dos canciones con Rumbatá, cosa que agradeceré toda mi vida. Hubo una excelente química hasta el punto de grabar cuatro canciones y Wilmer fungió como productor del disco. Existió una gran complicidad musical. Gracias a eso mi DVD es mucho mejor, porque no tengo esa experiencia de enfrentarme a un estudio de grabación. Lo que se graba queda, y para que eso funcione debe haber una dirección musical y eso lo logramos gracias al apoyo de Rumbatá.

¿Qué opinas de la trova que se hace en Cuba hoy?

Mira, yo no veo la trova como género, la veo más bien como un estilo, similar al jazz. Y desde ese estilo asumes géneros como el son, el blues, el funky, aunque de manera abierta, sin restricciones musicales, lo cual hace de un trovador, un creador muy ecléctico y bastante universal. Entonces lo que diferencia a la trova de esos géneros puros es la búsqueda del lenguaje. Por ejemplo, cuando escuchas a Carlos Varela o Santiago Feliú puedes hallar diferencias o saltos poéticos mayores o menores, pero el ejercicio del lenguaje va en una búsqueda determinada, no es estable, no es fijo. Hay códigos en la música popular que en la trova no es una fórmula. Los trovadores tienen tantas formas de decir como trovadores hay. Pero a nivel musical no creo que la trova sea un género.

Quizás esa libertad creativa lleva intrínseca una rebeldía desde el punto de vista conceptual y formal.

Sí, creo que la formación de la idiosincrasia trovadoresca va sobre una figura que puede ser vista como ambigua y rebelde. Esta búsqueda que no permite al crítico o al académico encasillar al trovador, y que no se sabe qué esperar de él en cuanto a su propuesta, puede ser complicado de entender, pues no te pueden parametrar.

cortesía del entrevistado

¿Cómo es el proceso creativo?

Es complicado, pero hay dos consejos importantes por los cuales llego a la canción. Una vez Raúl Torres me dijo que él escribía todo lo que se le ocurría. Eso es un ejercicio súper difícil porque debes estar alerta todo el tiempo. Lo que la gente le llama la musa pasa en cualquier momento, entonces hay que estar preparado siempre y es difícil de asumir. Roly Berríos me dijo que cuando él compone se imagina a un Roly que está ahí escuchando. Y en una entrevista de Fito Páez expresó que si a uno no le gusta algo es que no estamos preparados para entenderlo. La ignorancia nos hace restrictivos. Si no tienes las herramientas para entenderlo, es difícil que te guste. Por eso, trato de trabajar en todo lo que hago, de hacerlo para mí, y de ser abierto a lo que estoy haciendo, no despreciar matices, géneros, palabras.

¿Qué quisieras lograr cómo trovador?

Sabes, ya no proyecto mis búsquedas musicales como trovador, me interesa la música y hacer música porque ese es mi karma. Creo que no me puedo restringir a la trova. Quiero ser músico y lograr un pacto comunicativo con quien la escuche. Eso lleva a un nivel de transparencia y honestidad muy difícil, porque cualquiera escribe acerca de lo que él supone que los demás quieren oír; sin embargo, es difícil escribir de lo que uno no le diría a nadie jamás, o sea, mostrarte a la gente, ser sincero y honesto con cosas que guardas y no eres capaz de soltar afuera. Deseo que mi crecimiento musical, popular o no, priorice esa sinceridad, ese pacto comunicativo con el oyente.

La guitarra, ¿complemento o complicidad?

He estado experimentando con otros instrumentos como el bajo, el tres o la percusión que me llama mucho la atención, pero siempre vuelvo a la guitarra. Ya es algo inseparable que no depende de las canciones. Hay mucha complicidad con ella, como si me conociera de antes. De hecho, existe tanta conexión que he tenido novias celosas con mi guitarra.


Rey Montalvo: Discurso de Primavera es un concierto de la amistad (+videos)

Desde el acogedor teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, Rey Montalvo Vasallo offreció un concierto íntimo al que todos y todas podemos asistir a través de la magia del audiovisual. Discurso de Primavera, el tercer álbum de este joven cantautor cubano, matancero, ya está disponible en las plataformas digitales de la música, entre ellas Sandunga, disponible para Cuba.

[+]


Jornada de la Canción Política: El mérito de permanecer

Como una plataforma cultural que ha desbordado las fronteras musicales y que ha generado otras manifestaciones artísticas en Guantánamo, así ve la Jornada de la Canción Política el musicólogo guantanamero José Antonio Cuenca Sosa, director del Centro de información y documentación musical Rafael Inciarte Brioso.

“La Jornada tiene el mérito de permanecer. Muchos eventos culturales en Cuba tienen una vida efímera, pero este, con un nombre sui géneris y que ha traído sus polémicas, tiene esa virtud de haber persistido y convocado a figuras importantes no solo de la Nueva Trova, sino de la música en general”, afirma Cuenca y agrega:

Según Cuenca la Canción Política es un evento multiplicador, generador de iniciativas y que potenció el surgimiento o desarrollo de diversas figuras./ foto tomada del periódico venceremos

“El surgimiento del evento marcó un momento importante en la vida cultural de Guantánamo y contribuyó a visualizar el trabajo que venían realizando los trovadores de esta región, con una historia trovadoresca.

“Entonces en el país ya existían algunas citas como los activos de la Nueva Trova, que acogimos en más de una ocasión; entre ellos y la Jornada ayudaron a ir conformando un movimiento. También fue significativa la vinculación de músicos importantes de la provincia que no hacían precisamente nueva trova, y que desde el inicio hubo cercanía con la literatura y hasta con las artes plásticas. Eso creó un ambiente cultural en la ciudad en el mes de agosto”.

Sobre las polémicas que ha desatado el nombre del evento, considerado el más antiguo de la Asociación Hermanos Saíz, Cuenca Sosa asegura que se debe tener claro que la trova no es un género musical, sino una concepción ideo estética que se forma a través de disímiles géneros: son, bolero, changüí, jazz, blues…

“Se debe pensar en eso no como algo reduccionista, sino al contrario, si el evento mantiene el nombre de Jornada de la Canción Política debería ver por quiénes están haciendo ese tipo de canción hoy. Por ejemplo, el movimiento del rap.

“Hay que tener una visión ecuménica de todo esto. No es que perdamos esas cosas identitarias del trovador con su guitarra. En un mundo como el de hoy donde todo se mezcla, creo que otros exponentes deben tener su espacio en la Jornada. Ya no se pueden separar las cosas porque se está conviviendo en un entorno musical cubano y si algo tiene calidad artística y aporta al mejoramiento humano, debe tener un lugar aquí y, con eso, se enriquecen trovadores, raperos y el mundo.

“El evento no debe perder esa visión que tuvo desde el principio. En los 70 no había muchos géneros ahora en boga, pero sí se hubo vínculo con el changüí, la trova tradicional, el son, etc.

“En cuanto a lo que el nombre se refiere, hoy en día muchas veces aunque una canción trovadoresca sea desgarradoramente íntima, siempre te das cuenta de que tiene un vínculo con la realidad cubana. Por supuesto, lo tiene desde muchas ópticas, pero siempre se puede detectar un basamento que demuestra que los jóvenes cubanos siguen haciendo canción con compromiso. No hay por qué cambiarle el nombre a la Jornada, solo actualizarse”.

De acuerdo con el musicólogo el evento podría seguir mejorando en lograr la presencia de lo mejor de la nueva trova en el país y en potenciar un segmento teórico de peso, en el que se pudieran abordar temáticas relacionadas con el movimiento trovadoresco y que podrían ayudar en la preparación de sus exponentes actuales. También se podría retomar el concurso para el cartel de cada edición y que, de paso, esa lid rinda homenaje a Alfredo Rosgart, guantanamero creador del cartel La rosa y la espina, que identificó a la Nueva Trova al llevar su nombre.

“Podríamos desbordar los marcos de Guantánamo y Cuba, trayendo exponentes de otras naciones que defienden ese tipo de canción. Hay muchas zonas de conflictos políticos, medioambientales, donde los músicos tienen una fuerte participación de denuncia, de reflejo, de crítica. Traer a algunos de ellos sería una oportunidad para visualizarlos y nutrirnos para aportar más al desarrollo de la música en el país, en un contexto lleno de retos respecto a la Cuba del futuro”.

(Versión de entrevista publicada en la Multimedia Canción en ristre, 40 años de la Jornada de la Canción Política, producida por la AHS y RTV Comercial)


Otraz vez suena online el Festival de Música Electrónica Stereo G

Del 5 al 8 de julio y con presencia de artistas nacionales y foráneos, se realiza el Festival de Música Electrónica Stereo G, cita organizada por la Asociación Hermanos Saíz en Holguín y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, este año por segunda vez online.

[+]


Canciones del Muro: «Trova en formato de banda» (+Video)

Canciones del Muro es una joven banda de la ciudad de Villa Clara que apuesta por llevar la canción de autor en ese formato a las nuevas generaciones. Conformada por Ernesto Fabián (vocal), Rafael Pérez (percusión), Flavia Moreno (bajo) y Gustavo Fabregat (guitarra).

La primera vez que supe de ellos fue en la propia peña “Trazos de ciudad” de Ernesto Jiménez Fabián, también director y fundador de Canciones del Muro. Parecía un jueves tranquilo en El Mejunje de Silverio, hasta que comenzó a llenarse de rostros muy jóvenes, y el anfitrión les propuso hacer la peña en uno de los espacios bajo techo del Centro Cultural.

No fue solo la media luz, siempre acogedora de la sala Margarita Casallas, ni la presencia de tantos jóvenes que disfrutan la canción de autor (público habitual de los espacios trovadorescos de El Mejunje), tampoco se reducía a la novedad de una banda emergente en la ciudad. Lo que más trascendía de aquella tarde, al menos para esta reportera, era encontrar la música de autor tan bien interpretada por noveles, casi adolescentes.

Impresionaba la energía que desbordan sobre el escenario, sus composiciones que transcurren por diversos géneros de la canción, así como la visualidad del grupo. ¿Qué los motivaba? ¿Cuánto habían trabajado en solitario, en medio de una pandemia y de exámenes escolares, para regalarnos a los presentes esta grata sorpresa?

Anoté un par de teléfonos, les pedí que me pasaran al móvil sus canciones y, cuando el confinamiento hizo un pequeño oasis, nos volvimos a encontrar. Ellos, tenían el sueño de realizar algunos conciertos en el Bar Revolución, la Peña de la Caña Santa en la Casa del Joven Creador de la Ciudad y en otros espacios; a los que me prometí seguirlos.

Pero la pandemia se hizo sentir otra vez, y cuando creí que de Canciones del Muro quedaba apenas un recuerdo de su debut (aquel) en El Mejunje, las redes sociales me devuelven la oportunidad de disfrutar el talento de estos cuatro mosqueteros. Ahora desde el canal en Telegram y sus páginas en Facebook y Twitter, vuelven a impresionarme piezas como “Abrir los ojos” y «Pirata de Galeón”, además de algunas piezas de compositores como Noel Nicola, Santiago Feliú, Aute y Sabina.

fotos cortesía del grupo

Gustavo

Fue en la peña de La Caña Santa, una tarde de viernes en la Casa del Joven Creador. Ernesto y Gustavo hicieron los primeros planes para tocar juntos.

“Le pedí uno de sus temas para probar, “Sentencia”, y nos gustó mucho el resultado”, afirma Gustavo Fabregat, estudiante de la Universidad Central de Las Villas, un muchacho delgado, de frente amplia y mirada inteligente, “pero necesitábamos más instrumentos, un percusionista, por ejemplo”, y mira a su otro amigo, para que continúe la historia.

fotos cortesía del grupo

Rafael

 Estuve con Gustavo en una banda de rock en la Secundaria, luego comencé otro proyecto en el que tocaba la batería. Cuando me reencontré con Gustavo me invitó a la peña de un tal Ernesto Fabián “Trazos de Ciudad”; Rafael se ríe con picardía, Ernesto también.

Rafael Pérez es técnico medio en Electricidad y en el momento de esta entrevista se encuentra cursando el servicio militar. Continúa el relato:

“En ese momento ellos estaban sin percusionista así que le dije a Ernesto: —Mira asere, yo nunca en mi vida he tocado un cajón, pero si te hace falta yo me busco uno y aprendo a sacarle algo. Y así fue, le saqué algo, comenzamos los ensayos y aquí estoy, me quedé.”

Estamos sentados a modo de círculo en lo que muchos llaman el Malecón de Santa Clara y que no es más que los portales del Teatro “La Caridad”. La ciudad semidesierta parece agradecer este aliento de vida joven, de creatividad, pues nos regala una brisa húmeda que, matizada con la alegría de los muchachos, resulta muy agradable.

“Al principio la idea era acompañar a Ernesto, después él fue hablando con varios músicos para darle formato a la banda”, asegura Gustavo, pero esta vez, tiene los ojos fijos en Flavia, una jovencita rubia y de aspecto delicado.

fotos cortesía del grupo

Flavia

“A Flavia la tenía prevista como tecladista hasta que la vi con un bajo y le dije: ¿qué tú haces tocando el bajo?”, afirma Ernesto, abraza a su amiga que se encoge de hombros, y continúa: “Me dijo que estaba aprendiendo. Comenzó a incorporarlo a mis canciones y me pareció genial.”

“Así fue como la cara bonita de la banda de pronto se convirtió en la chica “dura” del piquete”, interviene Rafael. Flavia se sonríe también, aparece una lloviznita intermitente como si llegara a participar de aquellas bromas juveniles. Se hace silencio y comienza su parte de la historia la estudiante de fagot de la Escuela Provincial de las Artes.

“¡Imagínate! A los quince años pedí de regalo un bajo y comencé a aprender sola. Estuve como seis meses buscando personas que me ayudaran, conseguí algunas plataformas digitales, hasta que di con Andrés Olivera de La Trovuntivitis, y luego con Ernesto, quien me ha ayudado mucho.”

“Me llamaba la atención sus letras y la música que hace Ernesto Fabián, que es fuera de lo común porque en la actualidad no hay muchos jóvenes que puedan salirse de lo popular. Es un muchacho que rompe con muchas reglas de todo lo tradicional, de la armonía del solfeo, por ejemplo, que son cosas teóricas que uno las ve en la escuela, pero es emocionante ver que en la práctica suena bien.”

—¿Por qué el bajo?

“El fagot es un instrumento armónico que, en formatos grandes, los demás instrumentos le quitan importancia y eso es lo que yo busco en el bajo que es un instrumento que sirve de colchón a las otras melodías, pero sí se siente. Me gusta sentirme importante”.

“Yo soy la representación femenina, ellos dicen que soy la cara del grupo, con un instrumento que generalmente lo tocan los hombres, aunque ya no es tan raro ver a una mujer bajista.”

Se escucha un ladrido a mi espalda. Un perro muy bonito nos ha perseguido y también se sienta en el coro, tan cerquita de mi vasito con café que me da miedo acariciarlo porque si estira las patas delanteras…

—¡Canelo! —le dice Ernesto Fabián y me tomo el café de un gesto, antes de que se levante y empiece a restregar su cuerpo peludo con los presentes.

fotos cortesía del grupo

Ernesto

“A los 14 años compuse mi primera canción, y los 16 me atreví a cantar en público, o sea, ante mis padres, quienes me dieron el visto bueno para presentarme en escenarios más grandes”.

Afirma Ernesto Fabián que fue precisamente, “Sentencia”, la primera pieza que considera digna de divulgar entre sus amigos y familiares. La primera también que hizo acompañar por la guitarra de Gustavo.

Desde entonces se ha presentado como cantautor en diversos espacios de la ciudad. Integra la Peña de La Caña Santa de la AHS, fundó su propio espacio en el Centro Cultural “El Mejunje”; y entre las presentaciones más recientes figura el Festival Romerías de Mayo de este año, en Holguín. Sin embargo, Canciones del Muro parece ocupar sus sueños y su tiempo creativo, en modo muy especial.

“En mi mente la música que hago estaba diseñada a sonar como banda, con más instrumentos…”

“Yo escucho un disco a guitarra y voz de arriba abajo y es como que me aburro, como que no estoy disfrutando y a veces me pasaba eso con mis propias canciones.” Hace un pequeño silencio, mira en derredor y afirma: “¡Hasta que los fui encontrando a ellos!”

Canciones del Muro

“Son las canciones de un trovador, arregladas en un formato de guitarra eléctrica, bajo y percusión”, comenta Gustavo, quien agrega que los arreglos los hacen entre todos, pero estos son mínimos, “es un acompañamiento en base a lo que hace Ernesto”. Por su parte, el compositor considera que desde que empezamos mis canciones han tomado un camino que me gusta, ¡ni siquiera sabíamos que podíamos lograr esa energía!”

Y es que en sus presentaciones este cuarteto imprime una fuerza a la canción de autor que coquetea con la visualidad de sus integrantes, enjundia de juventud (ninguno sobrepasa los 25 años de edad) y creatividad. Asimismo la sonoridad de la banda está marcada por muchas influencias, o lo que es igual, por las preferencias musicales de sus integrantes:

“Flavia tiene una formación académica en el fagot que, aunque el bajo lo aprendió por sí misma, pues esta formación también influye en la banda”, apunta Ernesto, aunque ella afirma que en su reproductora “puedes encontrar cualquier cosa, lo mismo trova, que rock, que jazz alternativo, mientras que sea buena música.”

“Tenemos algunos arreglos con fagot, con guitarras, con cuerdas de acero. Somos muy abiertos a lo que llegue y suene bien, desde Santiago Feliú a Sternberg”, insiste el cantautor. “Para mí el acompañamiento más grande a la canción de autor es Habana Abierta. Es casi imposible no sonar como ellos.”

Gustavo por su parte considera que, aunque se siente tentado por el jazz, él y Rafael aportan sus experiencias con el rock “y básicamente la tendencia del grupo es a sonar más fuerte, así más metalero; aunque sea un son. Por supuesto, siempre hay que tener cuidado con lo que canta Ernesto, que es trovador, y la sonoridad que él le da a los temas, pero es que simplemente hay temas que con poner los instrumentos ya suena fuerte, por ejemplo, Sentencia.”

“Pirata de Galeón es un guaguancó y yo le cogí miedo. Pero salió bien”, argumenta Flavia y atribuye el éxito que han tenido a la libertad creativa que brinda Ernesto Fabián, una vez que les entrega sus canciones: “Nunca nos ha dicho eso lo hacen así, sino que nos da la oportunidad de crear y es como mejor funciona y va a funcionar, porque al final suena como una unidad”.

Según este trovador, el formato de banda les gusta más a los jóvenes: “Santa Clara es una ciudad acostumbrada al trovador con su guitarra, nosotros tenemos un formato que la gente no está acostumbrada a ver y creo que esa es una de las cosas que llama la atención.”

Todos coinciden en que lo más llamativo de la banda es “la buena vibra”. “Nos llevamos muy bien”, dice el director, “Cuando hay peña ensayamos una semana entera y, en concierto, dos semanas; y aunque la dinámica del grupo, sobre todo en estos tiempos es que trabajamos mucho a modo individual, nos reunimos por cualquier cosa.”

“¡Juntos somos una bomba!”, concluye decidido Rafael, el resto asiente y Canelo comienza ladrar, otra vez.

Sueños, más allá del muro

Entre acordes, lloviznas y ladridos transcurría aquel encuentro, terminábamos de cantar a coro aquel “dato falso” de Noel Nicola, cuando comenzaron a emerger los sueños de la primera juventud, esos que alientan otras preguntas:

—¿Qué les preocupa como generación?

“Abordamos la temática social —dice Ernesto—, por ejemplo, tenemos montado un tema fuerte dedicado a los perros y a los animales callejeros, pero… de mi generación en específico me preocupa que quieren hacerlo todo muy rápido.”

“Hay que sentarse a meditar, a pensar. Muchos llegan a un concierto y encuentran a un trovador solo, con su guitarra y sus canciones inteligentes, y se van, yo no me voy. Hay que escuchar que nos quiere decir esa persona. ¡Hay que tener paciencia para escuchar!”

—¿Qué canciones no cantarían?

Flavia contesta sin pensarlo dos veces: “Yo no cantaría nada que discrimine a la mujer, porque últimamente hay mucha tendencia a eso.”

“Al ser humano a modo general”, añade Ernesto.

“También hay que tener cuidado con el hecho de hacernos entender, porque hay quien se ubica en un punto superior y hacen una canción, sí muy inteligente, pero no comunica, no me dice nada porque ofrece una enseñanza desde un punto de superioridad,” sostiene Gustavo.

El guitarrista defiende la necesidad de comunicarse con los demás jóvenes, pues considera que el “truco” de atraer tanto público a sus presentaciones radica en “no pretender hacer lo mismo que se hacía antaño y lograr los mismos resultados hoy”.

“Ahora mismo están las redes sociales, todo te brilla mucho y va muy rápido. Hay que actualizarse, nosotros tenemos el canal de Telegram, YouTube, en WhatsApp. Y una comunidad en Facebook. Allí la gente nos comenta y hay un intercambio.”

—¿Cuánto sienten que han crecido desde que fundaron Canciones del Muro?

“En lo personal he crecido mucho en la banda, porque hasta al otro día veía un cajón y no sabía qué hacer con él, y también en cuanto al conocimiento de ritmos cubanos”, reflexiona Rafael; le sigue Flavia.

“Ha sido mi debut con el instrumento que me gusta, la oportunidad de tocar el bajo en banda, ni siquiera había salido a la calle con él, nunca. Pero, además, las canciones de Ernesto no son fáciles, tienen muchos cambios, lo mismo en el ritmo, que en los acordes.”

Sobre esto afirma el compositor: “Cada canción es un reto, no repetirme, tratar de ser original y tratar de darle la fuerza para que la canción llegue más lejos en la sensibilidad de la gente. También he aprendido que se puede lograr la potencia que uno quiere y la que uno no quiere, una visualidad en escena y una energía, como usted dijo, cualquier cosa mientras estemos unidos, como amigos, y trabajemos duro por nuestros sueños”.

—¿Cuáles son ahora mismo esos sueños?

“Grabar un disco que llegue a todo el mundo”, dice Ernesto, y “tocar en todos los lugares”, añade Rafael. “Ganar una beca de la AHS”, apunta con firmeza Gustavo. Estos y más deseos lanzan al viento, en dudoso tono de broma, hasta que discurren hacia la belleza de la música:

Flavia es la primera:

“Como músico me gustaría fusionar trova, jazz, música sudamericana. Pero este es un proyecto que realmente tiene futuro. Tú escuchas una canción de Ernesto Fabián sola y la escuchas con la banda, y te das cuenta de que esto es genial. Él nos ha dado oportunidades, pero nosotros también le hemos aportado”.

Ernesto afirma con un gesto el planteamiento de la bajista.

“Realmente quiero que el público cante mis canciones, pero que sepa lo que está diciendo. A mucha gente se les pegan las canciones y no saben qué quieren decir las palabras, por eso siempre trato de hacer el chisme, doy el camino y cada cual lo interpreta.”

“Seguir siendo amigos, siempre”, afirma Gustavo, y las cuatro cabezas asienten convencidas de que nada podría impedirlo. Canelo comienza a ladrarle a su dueño, quizás para avisarle que están por caer los chubascos, pero ellos, al parecer, lo interpretan como un apoyo más a sus metas, porque se han puesto a cantar otra vez.