Eric Flores Taylor: «Apuesto por entretener y hacer pensar a los lectores»

Eric Flores Taylor habla de sus verdades como escritor y podr√≠a decirse, como bien se afirma desde lo popular, que no tiene ‚Äúpelos en la lengua‚ÄĚ. C√°ustico a veces, amigo siempre, Eric y yo nos conocemos desde el a√Īo 2016: √©l era por entonces un joven aspirante a escritor y yo poco menos que eso, una muchachita que daba sus primeros pasos en el mundo de la creaci√≥n. Parte del camino del arte lo hemos recorrido juntos. Pero siempre que converso con Eric encuentro nuevos motivos para nuevas preguntas.

‚ÄĒTu libro El bestiario Pavlov contiene nueve cuentos que has escrito recientemente. ¬ŅCu√°ndo crees que un escritor alcanza su madurez creativa? ¬ŅQu√© tem√°ticas o figuras aparecen representadas en este texto espec√≠fico?

‚ÄĒInteresante pregunta la primera. A mi entender, la madurez creativa va de la mano tanto con el desenvolvimiento que se adquiere con el lenguaje y la narrativa como con la aceptaci√≥n del p√ļblico. En mi opini√≥n, ning√ļn autor debe conformarse con menos: hallar plena satisfacci√≥n y profesionalismo en su rama creativa y disfrutar del reconocimiento de los lectores. Esa madurez es dif√≠cil de conseguir, m√°s en nuestros lares; sin embargo, creo que a√ļn habiendo atrapado esa elusiva presa que es la fama y la capacidad de mantenerte econ√≥micamente haciendo lo que te gusta, a√ļn despu√©s de esto, debes seguir buscando m√°s all√°, pues si declaras la monta√Īa escalada, en cierta medida, dejar√°s de escalar en el futuro.

Sobre las tem√°ticas de El bestiario‚Ķ, pues puedo decir que es la colecci√≥n m√°s variada que he preparado. Contrario a otros libros de cuentos de mi autor√≠a, este no tiene una tem√°tica central, como fue el caso de Jaur√≠as‚Ķ, o un g√©nero espec√≠fico, como suced√≠a con En La Habana es m√°s dif√≠cil. El bestiario Pavlov tiene variedad de personajes, desde un gato, un rat√≥n y una casa en un tr√≠o ca√≥tico, hasta una masa de ancianos que emigran a expensas de abandonar a su suerte a las siguientes generaciones. Los temas tambi√©n son un poco an√°rquicos, aunque siempre apuesto por entretener y hacer pensar a los lectores. En este aspecto toco nuevamente alguna que otra leyenda urbana o cr√≥nica roja, que tan bien funcion√≥ con Jaur√≠as‚Ķ, pongo mucha imaginaci√≥n, iron√≠a y gui√Īos a situaciones y estereotipos que cualquiera puede reconocer e identificar (o identificarse). Hasta cierto punto, esta colecci√≥n es la mayor catarsis literaria que he hecho en mi carrera como autor, pues recoge mucho de mi parecer como persona volcado en las circunstancias y breves epopeyas que viven mis personajes.

‚ÄĒCada uno de tus libros, ¬Ņmarca un antes y un despu√©s en tu obra, o prefieres verlos como un proceso continuo?

‚ÄĒEn verdad nunca los he visto como un proceso continuo. Si acaso como una muestra de mi evoluci√≥n como escritor, primero, y luego como autor. Tampoco pienso que haya un antes o un despu√©s, porque tarde o temprano vuelvo a retomar alg√ļn elemento y retorno a los or√≠genes del relato fant√°stico, de ciencia ficci√≥n y terror. Por lo tanto, me quedo con lo que te dije anteriormente: es un proceso de evoluci√≥n donde intento mejorar con cada libro; crecer como escritor y buscar presentarle una mayor apuesta a los lectores, para que as√≠ ellos crezcan junto a m√≠, hasta conformar una relaci√≥n estable, s√≥lida.

‚ÄĒ¬ŅEn qu√© se diferencia El bestiario Pavlov de tus propuestas narrativas anteriores?

‚ÄĒCreo que ya algo de eso adelant√© en la segunda pregunta que me hac√≠as. El bestiario‚Ķ es un libro de cuentos al estilo antiguo y, si me permites, voy a explicarme. Varios de los mejores libros de cuentos que conocemos hoy no tienen una tem√°tica com√ļn, un hilo central ni nada semejante. Cierto que en estos tiempos las llamadas ‚Äúcuenti-novelas‚ÄĚ y las colecciones que se retroalimentan de s√≠ mismas no son solo moda, sino tambi√©n una evoluci√≥n en la manera de acercarse al lector. Pero como todo en nuestro mundo es c√≠clico, ¬Ņpor qu√© no apostar por una colecci√≥n de cuentos que no tengan nada que ver entre s√≠? Tal y como lo hicieron en su momento Cort√°zar, Maupassant, Poe. No obstante, no dejo de admitir que hice un poco de trampa e inclu√≠ en El bestiario, tres cuentos que est√°n interrelacionados y que pueden leerse de manera independiente, pero que cobran mayor fuerza cuando el lector consigue enlazar la trama. Aun as√≠, esos ‚Äútres mosqueteros‚ÄĚ no tienen nada que ver con el resto de los relatos. En fin, esto es lo que m√°s diferencia este libro de otros escritos por m√≠; por lo dem√°s, nuevas historias fant√°sticas y realistas, en tonos grises que buscan hacer invisible la l√≠nea entre la cotidianeidad y el delirio.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo ser√≠a tu lector ideal? ¬ŅQu√© le pides a ese lector a la hora de enfrentarse a uno de tus textos? ¬ŅC√≥mo te gustar√≠a ser le√≠do?

‚ÄĒMi lector ideal es aquel que no deja de leer, que termina mi libro y busca otro m√°s, m√≠o o de otros autores. Un lector desprejuiciado en cuanto a g√©neros narrativos y que le guste enfrentarse a nuevos retos. Si a todo esto le puedes incluir un toque de fidelidad, pues perfecto.

Lo √ļnico que le puedes pedir a un lector, desde mi punto de vista, es que te haga el honor de hojear tu texto y lea las primeras l√≠neas de la obra; el resto siempre estuvo en tus manos y en tu capacidad como autor. Yo apuesto por atrapar en esas primeras l√≠neas, en el primer p√°rrafo y en la presentaci√≥n de la obra. Luego solo pido que les den una oportunidad a esos textos que est√°n pensados exclusivamente para los lectores. ¬†¬†

Supongo que me gustar√≠a, en alg√ļn momento antes de pasar a otro plano, ser le√≠do de manera m√°s anal√≠tica. Aunque reconozco que en mis comienzos solo me preocup√© por el nivel anecd√≥tico de mis historias, he ido descubriendo que en todas hay mensajes, secretos de mi entorno y de mi realidad que se han colado en las obras; mi manera particular de ver el mundo y la vida est√° dentro de estos textos. He tenido la oportunidad de que algunos lectores me hayan comentado de haberlo visto en libros como Entre clones anda el juego y Jaur√≠as; mientras que otros como Cr√≥nicas de Akaland o En La Habana es m√°s dif√≠cil pasan desapercibidos y pocas veces provocan una segunda lectura o una mirada m√°s profunda para descubrir todo lo que escond√≠ en esas cuartillas. Supongo que es parte de la rutina de un autor; no s√© si cuando Oscar Wilde public√≥ El retrato de Dorian Gray, todos sus lectores entendieron la representaci√≥n directa que hac√≠a el autor de su sociedad, m√°s all√° de otros gui√Īos que oculta ese libro, o si acaso fue el tiempo quien tuvo la √ļltima palabra. La cr√≠tica acad√©mica y los estudiosos de la literatura pueden ayudar en este objetivo, pero nunca he contado con esa gracia que otros autores alcanzan en ese nivel. Bueno, lo dejo en manos del p√ļblico y del tiempo.

‚ÄĒ¬ŅTe consideras a√ļn una ‚Äújoven promesa‚ÄĚ o sientes que es una etiqueta que no hace justicia a la calidad de tu trabajo? ¬ŅEs hora de revisitar conceptos a√Īejos como, por ejemplo, este?

‚ÄĒNo me consideraba joven ni cuando ten√≠a 22 a√Īos. Pocas veces me etiquetaron como ¬ęjoven promesa¬Ľ, quiz√°s porque muy pocos llegaron a verme como ¬ępromesa¬Ľ en s√≠; cuanto m√°s un bicho raro que nadie se explica jam√°s como lleg√≥ a hacer nada (risas). Bueno, con esto quiero decir que lo de joven promesa no me afecta ni a m√≠ ni a mi trabajo, aunque s√© que es una etiqueta dif√≠cil de quitarse de arriba, m√°s en un √°mbito cultural como el nuestro, donde los j√≥venes son los m√°s discriminados en muchos sentidos. Creo que mi trabajo est√° sostenido sobre bases lo suficientemente s√≥lidas como para no sentirme, en estos momentos, socavado por un ep√≠teto tan deslucido.

Sobre la hora‚Ķ la hora es ahora y siempre. Hay una gran gerontocracia c√≠clica en el mundo literario en que nos movemos. Sin embargo, las mayores editoriales no creen en eso y, rigi√©ndose por el mercado, dan oportunidades a ¬ęj√≥venes promesas¬Ľ que pasan a ser ¬ęaclamados autores¬Ľ de la noche a la ma√Īana porque ya contaban con la calidad necesaria. En nuestro panorama no tenemos la oportunidad de comparar de manera eficiente y correcta la calidad de un autor en correlaci√≥n con la aceptaci√≥n del p√ļblico. No nos enfocamos en el mercado, luego es f√°cil perder de vista que es la juventud la que m√°s puede relacionarse con su propia generaci√≥n y generar, renovar lectores. Por el contrario, una ¬ę√©lite¬Ľ literaria puede aplastar con un comentario una carrera, o al menos hacer el intento por simplemente no agradarle el car√°cter de la ¬ęjoven promesa¬Ľ. De forma particular no me molesta el cartelito, sino el trato que te dan, aun cuando no te lo cuelguen. Eso s√≠ debe cambiarse e instaurar una relaci√≥n de respeto mutuo y no de subordinaci√≥n autom√°tica o de menosprecio inherente a tu grupo etario.

‚ÄĒEn este a√Īo de aislamiento social, has representado a Cuba en diversos paneles online: por ejemplo, la Feria Virtual del Libro de M√©xico y Ur√≥boros 2020. En este nuevo mundo que nos ha tocado vivir, ¬Ņqu√© importancia les confieres a los lazos y sinergias que se gestan a trav√©s de las redes sociales?, ¬Ņcrees que est√°n cambiando las formas de comunicaci√≥n del arte?

‚ÄĒNo, no creo que est√© cambiando nada; por el contrario, creo que ya existe una base bien formada de formas de comunicaci√≥n para el arte por las redes y el Internet. Lo √ļnico diferente es que somos nosotros los que estamos abri√©ndonos a ese mundo, descubriendo que hay vida m√°s all√° del libro f√≠sico y de las ferias nacionales. En cuanto a la importancia que le veo, pienso que uno de sus puntos m√°s fuertes es el de conectar a autores, acad√©micos y estudiosos de las letras. Me parece que actividades de este tipo son como una se√Īal que enviamos fuera de nuestras costas en espera de que el receptor adecuado la reciba. Claro que esto lleva tiempo, suerte y paciencia pero, si no das el primer paso, ¬Ņc√≥mo lo lograr√°s entonces? En resumen, ya la estructura existe, ahora tenemos que adaptarnos a ella y en la medida de nuestras limitaciones, tratar de introducirnos en ese universo para visibilizarnos, m√°s a√ļn cuando es esta acci√≥n uno de los grandes problemas para los autores del patio.

tomado del perfil de facebook de eric flores

‚ÄĒTu saga Guerra de dragones es un proyecto terminado: la tercera parte de la trilog√≠a se encuentra ya en proceso de edici√≥n en Gente Nueva. ¬ŅPuedes comentarles a los lectores algunos detalles de la tercera y esperada parte de estos libros? Ahora, una vez culminado el esfuerzo de escribir, por m√°s de un quinquenio, esta trilog√≠a, ¬Ņqu√© cambios has sentido que su escritura ha gestado en ti? ¬ŅPlanificas enrolarte en otros procesos de larga data en el futuro?

‚ÄĒS√≠, tengo al menos una saga personal con tonos de trilog√≠a, m√°s otra en deuda con Jes√ļs Minsal. A la m√≠a incluso empec√© a ara√Īarle las primeras capas a principio de la pandemia, pero las circunstancias no me han favorecido con la calma y el tiempo como para avanzar lo suficiente. En otros aspectos tengo una novela grande, tambi√©n con Jes√ļs, en desarrollo y, aunque no ser√° una saga, s√≠ creo que tiene lo necesario como para compararse con Guerra de dragones.

Guerra es como el resto de mis obras: una evoluci√≥n viva de mi manera de narrar, de escribir, de contar. Si entre la primera y la segunda parte es posible ver un salto grande en la calidad escritural, esta tercera eleva m√°s a√ļn las apuestas y creo que supondr√° una delicia para los lectores. Pienso que la descripci√≥n y los di√°logos han mantenido un nivel adecuado, mientras que otros elementos como la trama y la manera de enfocar la historia han subido de nivel. Por otra parte, las escenas de combate siguen teniendo un peso esencial en la obra: cuenta con tres cap√≠tulos enteros dedicados a batallas campales, sin mencionar otros enfrentamientos m√°s peque√Īos que ayudan a matizar el resto de los episodios donde sobresalen la intriga, la pol√≠tica, los complots y el necesario recuento de las acciones ocurridas entre el final de la segunda entrega y el comienzo de este √ļltimo tomo. Siento que con Guerra III he tocado un techo en cuanto a lo que puedo conseguir con las limitantes editoriales que tenemos actualmente; ya sabes, l√≠mite de p√°ginas en los libros. Puede que en otro √°mbito hubiera nacido una obra diferente, quiz√°s hasta uno de esos tomos gigantes de Sanderson y Rothfuss, pero como no es el caso, hice lo que estuvo en mis manos para no traicionar ni a los lectores ni a m√≠ en cuanto a calidad, aventura, entretenimiento y hasta complac√≠ alguna petici√≥n‚Ķ que dejo de sorpresa para cuando salga el libro.

‚ÄĒEres un escritor que juega con un realismo te√Īido de pespuntes sobrenaturales, y a veces un escritor de fantas√≠a que habla de eventos muy reales, ¬Ņes necesaria una definici√≥n de g√©neros?, ¬Ņte gusta que te consideren un escritor de un tipo u otro de literatura?

‚ÄĒAnte todo soy narrador, narrador de ficci√≥n. Lo de los g√©neros, o subg√©neros, est√° de m√°s. Muchas veces utilizo la palabra profesionalidad para describir la labor de un autor y con ello me refiero a dos cosas: sostenerte con lo que haces y dentro de lo que haces, saber hacer de todo un poco. Sobre esto √ļltimo es que versa mi respuesta. Me he descubierto haciendo historias con tonos rom√°nticos (que jam√°s pens√© hacer antes), historias realistas (de las cuales me apart√© mucho tiempo), de temas variados como la discriminaci√≥n o el despotismo oficializado, cuentos en los que prima la experimentaci√≥n estil√≠stica, el tecnicismo y el lenguaje po√©tico (t√ļ, que me conoces bien, sabes que esas cosas eran para m√≠ como el ajo al vampiro). Y aqu√≠ estoy, sigo tratando de innovar cada vez que me siento a escribir, de superarme y no encasillarme en un mismo estilo, en un mismo tema o g√©nero. Ya te dije, me veo como narrador de ficci√≥n y punto. Ah, que el reconocimiento del p√ļblico y algunas de mis mejores obras sean del fant√°stico, no tiene porque ser dem√©rito, si acaso todo lo contrario. Y s√≠, el haber empezado en estos mal llamados ¬ęsubg√©neros¬Ľ fue lo que me permiti√≥ contar con una visi√≥n lo bastante diferente como para no ser englobado dentro de ning√ļn grupo de escritores o generaciones literarias. Pienso que ahora estoy m√°s separado de todo y de todos, lo cual me permite una perspectiva distinta. Pero siempre puedes tener claro que nunca traicionar√© mi intenci√≥n de que la ficci√≥n recupere ese intr√≠nseco car√°cter fant√°stico que ten√≠a antes del movimiento del realismo del siglo XIX. Y tampoco traicionar√© mis intenciones de alg√ļn d√≠a conseguir una obra de terror con la suficiente calidad como para que sea reconocida tanto en Cuba como en el resto del mundo.

cortesía del entrevistado

‚ÄĒNo pocos escritores j√≥venes y lectores buscan referente en ti, ¬Ņpor qu√© crees que sucede eso m√°s all√° de la calidad indiscutible de tu literatura?

‚ÄĒHablando en buen cubano: porque no le escondo la bola a nadie. No soy de esos que dicen ¬ęm√©tete en un grupo y has carrera hablando de c√≥mo van a cambiar la literatura¬Ľ, ¬ętodo lo que haces es v√°lido, qu√© bien escribes¬Ľ, ¬ęlee muchas cosas experimentales y raras¬Ľ, etc. Quienes se han acercado a m√≠ saben que cuentan con alguien que les dice las verdades a la cara; desde ¬ęmejor no escribas¬Ľ y ¬ęestudia primero una carrera y despu√©s trata de ser escritor¬Ľ hasta ¬ętienes talento de verdad, ponte pa¬ī esto¬Ľ o ¬ęno est√° mal, pero tienes que arreglar‚Ķ¬Ľ. As√≠ fue mi iniciaci√≥n en la literatura, con personas como Michel Encinosa que de una cuartilla me sac√≥ m√°s errores que las rectificaciones p√ļblicas despu√©s de los fracasos de un quinquenio econ√≥mico. Pero no me detengo en decir lo que est√° mal, yo no escondo el que creo que es el camino del √©xito, el que me dio resultado a m√≠ y que puede ser o no el que le resulte a otra persona: ese es el que conozco. Otros abusan de su ¬ępoder¬Ľ o de sus ¬ęreconocimientos¬Ľ para usar a quienes los admiran como ac√≥litos ciegos, sordos y mudos o, peor a√ļn, como secuaces que transmiten una doctrina de un mismo color. Por lo dem√°s, siempre apostamos, Jes√ļs Minsal y yo, a ser diferentes del resto, a hacer las cosas a nuestra manera y luego ver qu√© pasa. Hasta cierto nivel hemos tenido resultados sin vendernos a ning√ļn sector o grupo, creando y reconociendo enemigos en quienes fueron amigos, qued√°ndonos solos, pero seguros de que lo que hacemos, correcto o no, es consecuente con nuestras palabras, acciones y manera de ser y pensar. Por eso, hay personas, lectores u otros escritores, que vienen y conversan conmigo o con Jes√ļs; si cuando chocan con nuestra cruda manera de ser y de decir las cosas se asustan y prefieren otros derroteros, pues valido igual. Tambi√©n existen aquellos que han escuchado y consideran que la nuestra es en parte su propia verdad; algunos de estos incluso han llegado a tener sus logros, pero no gracias a nosotros, sino a su perseverancia por seguir el camino del trabajo duro, la disciplina y el amor a la profesionalidad.

‚ÄĒEn la actualidad, ¬Ņen qu√© g√©nero te sientes m√°s c√≥modo?

‚ÄĒSi hablamos de g√©nero como tal, en el sentido m√°s tradicional de la palabra, pues creo que en el cuento, ya que me permite una libertad de tiempo que la novela me corta. No obstante, la novela me ayuda a soltarme en cuanto a la extensi√≥n y l√≠mites narrativos, siempre que cumpla con las especificidades poligr√°ficas. El cuento me fluye bien, aunque no domino a√ļn los l√≠mites peque√Īos que tanto gustan en los concursos actuales. Me gusta la extensi√≥n de entre 15 y 20 cuartillas a espacio y medio, me siento muy bien cuando hago relatos de esas dimensiones. Otra cosa: si con el cuento pruebo o experimentos con t√©cnicas, estilos y tem√°ticas, es en la novela donde de verdad tengo que afinar para poder introducir esa evoluci√≥n escritural sin que se afecte el ritmo de la trama ni resulte antinatural para el lector. Creo que la novela es el g√©nero que m√°s precisa de un narrador completamente invisible y fluido, pero no por eso voy a dejar de innovar en mi escritura ni voy a limitarme a hacerlo como ya s√© que funciona; por el contrario, ahora una novela es un reto cada vez mayor, tanto para m√≠ al escribirla como para el lector que la lea y sea capaz de ver cu√°nto he tratado de introducir de forma invisible en el texto.

Ahora, sobre el género como temática, pues me siento muy cómodo en el fantástico y en la ciencia ficción. Me resulta bastante fluido el investigar un aspecto científico y llevarlo a un conflicto humano en un ambiente futurista o ucrónico. Mi reto en cuanto a género temático sigue siendo el terror: ni le pierdo el respeto ni me llego a sentir ducho en su realización, a pesar de haber dado algunos golpecitos a su puerta.

cortesía del entrevistado

‚ÄĒ¬ŅEres un escritor que busca tener un estilo perfectamente reconocible o apuestas por la pluralidad? A tu entender, ¬Ņun escritor debe renovarse continuamente?

‚ÄĒCuando hago novelas apuesto por que mi estilo sea invisible, ya lo dec√≠a arriba, as√≠ que no creo que sea reconocible dentro de otras obras afines. Cuando hago cuentos, busco cambiar constantemente y prefiero esa pluralidad que mencionas. Sobre si un escritor debe renovarse, creo que es una decisi√≥n de cada cual. Yo pienso que s√≠, pero mi verdad no es la de los dem√°s y hay quienes se sienten c√≥modos qued√°ndose eternamente en su zona de confort, lo cual no veo mal; simplemente yo busco m√°s, aunque no lo consiga del todo o pocos lleguen a reconocerlo, como tambi√©n te coment√©.

‚ÄĒDe los personajes de todos tus cuentos y novelas, ¬Ņcu√°l es tu favorito y por qu√©?

‚ÄĒDif√≠cil, muy dif√≠cil. Casi todos tienen un poco de m√≠ dentro, como es natural. Voy a apostar por darte la respuesta del primero que me salta en la mente: Hyler. El nombre es un anagrama de la isla donde habita Cthulhu, seg√ļn la mitolog√≠a de Lovecraft. Hyler aparece en el √ļltimo cuento de Cr√≥nicas de Akaland y tiene un comportamiento muy Flores Taylor, por decirlo de alg√ļn modo. A este personaje le debo una saga completa y me encant√≥ escribir esta escena que me gustar√≠a compartir:

El tormento dur√≥ mucho, mucho tiempo. Tanto que cuando la mand√≠bula y los dientes de la mujer se convirtieron en polvo, junto al resto de su esqueleto, sus chillidos a√ļn siguieron levantando ecos entre las galer√≠as de la caverna. Y perder cada uno de sus huesos no fue lo peor. Ah√≠, tirada en el suelo, convertida en un desecho de cuero y tendones, con los √≥rganos marc√°ndose a trav√©s de la piel, Juth a√ļn continuaba viva.

‚ÄĒMe has asombrado ‚ÄĒdijo Lasypr dirigi√©ndose a Hyler‚ÄĒ. Nunca pens√© que ser√≠as tan cruel con tus propios hijos. Esa, ¬Ņqu√© te hizo para merecer tanto?

‚ÄĒNunca daba los buenos d√≠as ‚ÄĒrespondi√≥ el dios recuperando su espada‚ÄĒ. Era muy maleducada.

‚ÄĒ¬ŅQui√©n es Eric Flores Taylor, el escritor, y qui√©n es Eric Flores Taylor una vez que cierra la p√°gina en blanco?

‚ÄĒSupongo que la misma persona, nunca hab√≠a pensado en eso. Pero mientras escribo tambi√©n soy parte de los personajes, soy narrador, soy un director de cine, soy el productor de una historia que no apunta a menos que al reconocimiento del p√ļblico. Cuando no escribo, soy una persona que intenta ser consecuente consigo mismo y con el mundo, soy padre y esposo, amigo de quienes se lo merecen, soy nost√°lgico, idealista, un poco ermita√Īo, trato de mantener en constante tratamiento conductual mis instintos m√°s apasionados, pero sobre todo, soy honesto y sincero hasta el punto de buscarme m√°s problemas, enemigos y malas opiniones de las que puedo contar o recordar. Pues como dice Sabina en una de mis canciones favoritas: ¬ępor decir lo que pienso, sin pensar lo que digo; m√°s de un beso me dieron y m√°s de un bofet√≥n¬Ľ.


Elaine Vilar gana Premio de la Ciudad de Camag√ľey (+Video)

La escritora Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989) gan√≥ el Premio de la Ciudad Silvestre de Balboa por la pieza teatral Soledad, resultado hecho p√ļblico como parte de la Semana de la Cultura Camag√ľeyana.

Se alz√≥ entre las 18 obras de autores de siete provincias, con el seud√≥nimo de Silas y el texto dedicado a la relaci√≥n de madre e hija ante el conflicto por las p√©rdidas y las b√ļsquedas en la construcci√≥n de identidades.

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¬†El no tan m√°gico mundo de la Se√Īorita (des)tiempo

Le debo a la amiga Santa Massiel Rueda el pr√©stamo del libro El m√°gico mundo de la Se√Īorita tiempo.

Se trata de una noveleta infantil sobre las aventuras que viven unos ni√Īos en su tiempo de vacaciones, despu√©s de descubrir la casa de un personaje singular, la Se√Īorita Tiempo.

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‚ÄúCelestino‚ÄĚ convoca en Holgu√≠n

Vuelve Ediciones La Luz y la sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, a convocar al prestigioso Premio Celestino de Cuento, esta vez en su edición 22.

Podr√°n participar todos los escritores cubanos, residentes en el pa√≠s, miembros o no de la AHS, menores de 36 a√Īos de edad, con un cuaderno in√©dito con una extensi√≥n m√≠nima de 45 cuartillas y 70 como m√°ximo que deber√°n enviar a la direcci√≥n electr√≥nica: 22premiocelestinodecuento@gmail.com.

Los interesados podr√°n encontrar m√°s detalles de esta convocatoria en la p√°gina oficial de la editorial:
https://edicioneslaluz.cubava.cu/2021/02/convocatoria-xxii-premio-celestino-de-cuento-video/

El evento, que se desarrollará desde el 15 al 18 de junio, de forma virtual atendiendo a las dificultades resultantes de la COVID-19, está dedicado al centenario de Augusto Monterroso y al  aniversario 35 de la AHS.

Las obras ser√°n recibidas hasta el 1 de junio de 2021 y el ganador obtendr√° un diploma acreditativo, 1000 pesos, una obra de arte y la publicaci√≥n del cuaderno premiado a cargo de Ediciones La Luz, a ello se a√Īadir√° el pago del respectivo Derecho de Autor.

El jurado lo integrar√° como es habitual figuras de prestigio en las letras cubanas y dar√°n a conocer su fallo el 18 de junio.

El Premio Celestino es de los más importantes concursos para jóvenes autores cubanos. Sus ganadores más recientes fueron Elaine Vilar Madruga y Robert Ráez.


Círculos de muertes y obsesiones: Nuevos versos de Liudmila Quincoses

Si tuviera que distinguir de forma sint√©tica los dos realces m√°s importantes de este libro, Antolog√≠a de la poes√≠a oral-traum√°tica y tan√°tica de Liudmila Quincoses, dir√≠a que son los c√≠rculos y las obsesiones ‚Äďenti√©ndase pulsiones‚Äď de la muerte como principio del placer o como una forma de volver a su estado inanimado y pre-org√°nico, claro, a trav√©s de diferentes maneras.

En la poesía de autoras cubanas actuales la muerte puede traducirse no como el fin de la vida, sino como el silencio, la posibilidad de superar una realidad que produce hastío, inconformidad, rechazo; y por ello mismo debe ser resistida, contestada. He aquí entonces que esta antología viene a insertarse en lo que ahora mismo se concibe estéticamente en el discurso ideoestético de la poesía escrita por mujeres más inmediata.

La Antolog√≠a de la poes√≠a oral-traum√°tica y tan√°tica de Liudmila Quincoses est√° estructurada en cuatro partes: Punci√≥n, Veneno, Decapitaci√≥n y T√°natos. Todos constituyen c√≠rculos que van redondeando ‚Äďy unificando cual √≥rbitas que parten y llegan al mismo lugar perfecta y perpetuamente‚Äď las experiencias de los sujetos l√≠rico alrededor de la muerte. Aqu√≠ la autodestrucci√≥n del sujeto l√≠rico est√° motivada por la mutilaci√≥n y la violencia sobre el cuerpo para marcarlo desde el principio del placer como signo de vida-dolor-muerte. Esto genera entonces que la muerte y la vida est√©n asociadas de manera un√≠voca y permanente como existencia sin fronteras que las concreten.

Tanto la autodestrucci√≥n como la proyecci√≥n po√©tica de lo abyecto ‚Äďrepresentadas en los v√≠nculos din√°micos, complejos, parad√≥jicos, entre la vida y la muerte cuando es esta la encargada de proyectar las pulsiones vitales desde el acto er√≥tico de apropiarse un cuerpo‚Äď se convierte en una estrategia de resistencia, donde el cuerpo f√≠sico se escribe desde su nulidad por la muerte, y la vida pasa a formar parte de las representaciones, im√°genes y experiencias que se describen, con una fuerte tendencia a la abyecci√≥n. Ello me recuerda la opini√≥n del pensador franc√©s George Bataille, quien relacion√≥ lo abyecto con la imposibilidad de asumir con fuerza suficiente el imperativo que necesariamente genera todo orden social. Otra te√≥rica, Julia Kristeva, coincidi√≥ con √©l cuando afirm√≥: ¬ęNo es por lo tanto la ausencia de limpieza o salud lo que lo vuelve abyecto, sino aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. Aquello que no respeta los l√≠mites, los lugares, las reglas¬Ľ (Kristeva, 1988: 11). Para el cubano Alberto Abreu Arcia en ese caso hay que hablar de una estetizaci√≥n de lo abyecto, de todo objeto contaminante que, desde fuera, amenaza con destruir o erosionar la identidad sexual y social del individuo (Abreu, 2007: 41).

Liudmila In√©s Quincoses Clavelo: Poetisa, narradora, editora y periodista espirituana. En el a√Īo 2000 refund√≥, junto a Julio Neira (artista pl√°stico), el proyecto alternativo Escriban√≠a Dollz, que incluye la escritura de cartas de amor, exposiciones de pintura y la promoci√≥n de la obra de escritores j√≥venes.

El empleo de lo abyecto en la Antología de la poesía oral-traumática y tanática de Liudmila Quincoses responde al imperativo de proyectar resistencia, de dinamitar o anular el orden simbólico tradicional y sus convenciones identitarias, a través de la poetización de cuerpos y la descripción de escenas, ambientes, personajes, experiencias tendientes a provocar repulsión, autodestrucción, o, sencillamente, una quietud, una inmovilidad que se traduce como ausencia del Otro, pero también como dinámica del ser y del existir.  

Celebro, entonces, la presencia de esta antolog√≠a, √ļnica en la poes√≠a espirituana, por su notable capacidad de hacer confluir c√≠rculos y obsesiones de muerte donde se unen autodestrucci√≥n, abyecci√≥n, inexistencia, repulsi√≥n, en fin, voces, im√°genes y comportamientos discursivos diferentes. Con este poemario de Liudmila Quincoses podemos visitar una poes√≠a sustentada sobre los cimientos de una nueva l√≥gica en su obra, un nuevo orden simb√≥lico que humaniza lo deshumanizado; donde la muerte es productora de vida y de trascendencia.

Los poemas de la Antología de la poesía oral-traumática y tanática de Liudmila Quincoses nos presentan la muerte transformada en vida. Y en este cambio se revierte lo absurdo de esa lógica indicadora de que toda vida debe terminar necesariamente con la muerte. Se trata de anular la angustia existencial inculcada desde el desarrollo humano ante la consideración de la muerte no solo como un hecho sino como un proceso; y de recuperar los fundamentos pitagóricos que luego inspiraron a Platón para entenderla como la liberación del alma de la cárcel corporal, el juego ilusorio, dialéctico, paradójico, donde las entidades se asumen como discursantes. Este juego le ha permitido a la autora y nos permite a nosotros, lectores, contestar aquello que produce hastío, nulidad, inconformidad, más allá de la propia vida, la muerte o la tan ansiada resurrección.


«Soy un cuerpo que narra historias»

Cuando se dialoga con Yunier Riquenes es imposible no pensar en su gran proyecto de vida, Claustrofobias Promociones Literarias, y tambi√©n en Naskicet Dom√≠nguez: juntos, estos dos creadores orquestan los prop√≥sitos y los sue√Īos de Claustrofobias. Naskicet y Yunier son m√°s que los hacedores de un proyecto que ha hecho mucho bien a la literatura cubana; ellos tambi√©n han acompa√Īado el camino de centenares de autores cubanos, de libros y lectores, y han mapeado la senda de la historiograf√≠a de la literatura nacional en los √ļltimos a√Īos. Cuando se conversa con Yunier Riquenes se ha de recordar siempre que es un cuerpo que narra; un cuerpo en busca de cambios necesarios, porque la inmovilidad ‚ÄĒen lenguaje art√≠stico‚ÄĒ es sin√≥nimo de muerte.

cortesía del entrevistado

El concepto ‚Äújoven promesa‚ÄĚ comienza, cada vez m√°s, a quedarse estrecho para muchos creadores. ¬ŅPor qu√© se insiste, a nivel de pa√≠s y de cultura, en calificar a los autores de menor edad como ‚Äúj√≥venes promesas‚ÄĚ cuando muchos de ellos tienen una trayectoria tan importante como la de los autores m√°s a√Īejos? ¬ŅEs preciso, tal vez, una revisitaci√≥n de ese concepto, al menos una actualizaci√≥n que valore m√°s la escritura de los creadores j√≥venes con una obra sustentada en la calidad?

Error de concepto. Revisitar el concepto. Pero prefiero seguir creyendo en la obra. Hay muchas veces ‚Äúsupuestos consagrados‚ÄĚ que han dejado muy poco. Casi nada que leer, ni reflexionar. Pero tuvieron cargos y eso les dio un concepto y reconocimientos. Ya sal√≠ de la AHS porque pas√© los 35 a√Īos, pero me sigo sintiendo joven. Y hay notables artistas que sobrepasan los 50 que siguen en silencio con obra de calidad. Y algunos se mueren ‚ÄĒellos y su obra‚ÄĒ en silencio. Prefiero no creer en las promesas; √ļltimamente, ‚Äúpromesa‚ÄĚ es una palabra que destierro, y lo que significa. Prefiero que m√°s que promesas y revisitaciones, el creador joven o no, y su obra, se visibilicen y se promuevan. Sin promoci√≥n no hay arte, sin promoci√≥n no hay p√ļblico, sin promoci√≥n no hay mercado. Sin promoci√≥n no hay existencia.

¬ŅQu√© define, m√°s all√° del rango biol√≥gico de una edad determinada, lo que es ‚Äúliteratura joven? ¬ŅEs esta una etiqueta lo suficientemente s√≥lida o cae en lo vacuo, lo repetitivo, que muchas veces es la norma a la hora de intentar ‚Äúdefinir‚ÄĚ un concepto art√≠stico?

La literatura joven no la produce solo un joven de 20 a√Īos, la literatura joven es la que se renueva, la que trae fibra y estremece. La que conecta.

En el panorama literario cubano, ¬Ņcu√°les piensas son los asuntos m√°s acuciantes que deben debatirse y que, de una forma u otra, podr√≠an resultar de relevancia para el futuro escritural del pa√≠s?

Debe haber diversidad, encuentros, eventos que muestren lo diverso que somos. Menos ruido y m√°s resultados.

cortesía del entrevistado

Claustrofobias es un proyecto inmenso, que abarca campa√Īas de promoci√≥n de autores, de libros, incluso de editoriales e instituciones. Es, adem√°s, un excelente ejemplo de c√≥mo, desde el esfuerzo individual (en este caso, dual, entre Naskicet y t√ļ) se pueden ofrecer alternativas promocionales con vistas a mostrar el talento creativo cubano. ¬ŅQu√© necesita a√ļn Claustrofobias? ¬ŅQu√© apoyos o sinergias faltan todav√≠a? ¬ŅDe qu√© manera piensas que este proyecto podr√≠a servir como una plataforma puntual para incentivar a instituciones y editoriales a emular desde el punto de vista de la promoci√≥n?

Claustrofobias Promociones Literarias sigue siendo un proyecto autofinanciado, y con el respaldo legal y monetario de la AHS de dos salarios ahora de 400 pesos, y respaldo legal de la UNEAC. Claustrofobias naci√≥ de la AHS, de j√≥venes creadores que so√Īaron y lo siguen haciendo con el respeto al libro y a los autores cubanos. Claustrofobias ha sido y es una reinvenci√≥n a la promoci√≥n literaria y cultural cubana. Nacimos y propusimos estrategias 2.0 hace unos a√Īos, cuando no hab√≠a casi conexi√≥n. Ganamos un concurso nacional de trabajo comunitario con la experiencia de promover la lectura en la comunidad virtual cubana, pero esos aprendizajes interesan muy poco a quienes dirigen el mundo del libro en Cuba. Son nueve a√Īos. Y no han importado mucho estos aprendizajes. Claustrofobias est√° y sigue en Cuba marcando la vida literaria del pa√≠s, de los j√≥venes y consagrados, recordando los libros y autores que han sido historia y comienzan a vivir. En Claustrofobias se trabaja con base de datos, un poco de periodismo de datos y se reinventa la comunicaci√≥n. Somos dos coordinadores que ponemos nuestros ingresos personales para seguir construyendo esta utop√≠a. Se han realizado libros digitales, peri√≥dicos culturales, se guardan fotos, audios y videos desde hace a√Īos de escritores cubanos que ya han muerto. Para revisar la historia cultural y literaria de Cuba habr√° que ir a nuestra multiplataforma, a nuestras publicaciones. ¬ŅQue te diga lo que necesitamos? Nos queda claro que no nos van a apoyar m√°s all√° de una invitaci√≥n a la Feria, y que nos prometer√°n algo, y ah√≠ llegan las promesas. Claustrofobias es una resistencia al mundo del libro en Cuba. En 2020, en tiempos de Covid, no nos detuvimos y se mantuvo activa la multiplataforma, sugiriendo libros y lecturas para mantener la esperanza ante la pandemia. Muy pocos creen que solo somos dos coordinadores. Seguimos sin apoyo de Ministerios ni embajadas. Todav√≠a no.

cortesía del entrevistado

¬ŅEl ejercicio de la promoci√≥n cultural podr√≠a o no emularse, as√≠ sea remotamente, con el de la cr√≠tica art√≠stica? ¬ŅEn Cuba se promociona intencionalmente, en base a criterios de calidad, o m√°s bien a trav√©s de diversas coberturas o coyunturas culturales, como por ejemplo la entrega de un premio?

A veces los premios reconocen el talento porque el jurado falla teniendo en cuenta el talento. A veces fabrican algo o a alguien, inventan premios para repartirse. Pero lo verdadero, si vale, sigue. La promoción sigue siendo una asignatura pendiente, pero muchas veces no queremos aprenderla, porque la verdadera promoción muestra la esencia, el fondo. 

¬ŅCu√°les piensas son los principales desaf√≠os para Cuba en el terreno promocional y tambi√©n en el de la creaci√≥n? ¬ŅQu√© estrategias discursivas y de valor de imagen pueden servir, seg√ļn tu experiencia como promotor, para impulsar esos desaf√≠os hacia un horizonte pr√≥ximo de concreciones?

Lo primero es reconocer que el mundo cambió hace tiempo. Hay retos y desafíos y ahora no basta, siempre lo dice Naskicet, con tener la conexión ni los millones de pesos. Con poco se pueden arrastrar multitudes. Hay varios proyectos culturales que han demostrado valía, pero muchas veces eso no importa. Y, muchas veces, cuando miras acuerdos y congresos y eventos y cambian los ejecutivos, la historia comienza otra vez. Entonces no se puede avanzar hacia adelante. 

La promoci√≥n cultural en nuestro pa√≠s, ¬Ņmapea nuestra realidad creativa o es solo un muestrario, una selecci√≥n, de dicha realidad?

La promoci√≥n cultural que hacemos hoy en Cuba es poco atractiva. Maneja discursos y narrativas que poco atraen al p√ļblico diverso y juvenil. ¬ŅDe d√≥nde lo saqu√©? Tengo derecho a decir lo que pienso y siento en esa realidad en la que me muevo a diario. La promoci√≥n muestra muy poco la realidad y diversidad.

¬ŅC√≥mo se conjuga el ejercicio creativo en tu funci√≥n como promotor?

Escribo y promuevo todo el tiempo. Promover es un acto creativo. Hay que estudiar las formas de proponer y sugerir para las redes, la radio y la TV, y todo no se puede lograr. Pero uno debe encontrar el discurso, los personajes, la propuesta. La promoción cultural forma parte de mis estados creativos.

En los tiempos presentes se ha comprobado, quiz√°s m√°s que nunca, la necesidad del acceso a las redes sociales, no solo como una v√≠a otra de interacci√≥n sino como un medio de comunicaci√≥n de la realidad art√≠stica y del devenir cultural, ya no de una naci√≥n, sino del mundo entero, ¬Ņnos incorporamos tard√≠amente a esa realidad?, ¬Ņsientes que caminamos con desventaja?

Las redes sociales y la velocidad de la comunicación nos imponen a diario muchos retos, lo importante es tratar de usarlas como herramientas para construir y unir, y hay que conocer cuáles son los desafíos que traen, los datos que regalamos de nuestras intimidades y deseos. No es llegar tarde, es llegar y comprender a lo que hemos llegado. Y no podemos bajarnos de las nuevas tecnologías, hay que vivir con ellas. Aprendamos en cada jornada, seamos humildes.

¬ŅDe qu√© manera sientes que la AHS tuvo influencia en tu obra creativa? ¬ŅQu√© tal la salud de las instituciones culturales?

La AHS es parte de mi vida. Esa organizaci√≥n me tuvo m√°s tiempo que mi propia familia. Miembro, jefe de secci√≥n, vicepresidente provincial en Santiago, el m√°s votado en el congreso de 2013, miembro de la Direcci√≥n Nacional, estuve organizando dos congresos. No importa que mi nombre est√© o no en reconocimientos ni distinciones. Me queda la alegr√≠a de ayudar a muchos j√≥venes a revisar proyectos, promoverlos, a pronunciar sus nombres cuando nadie sab√≠a de su existencia. Y eso es lo m√°s valioso. No quiero nada. Me queda la alegr√≠a de conocer a muchos artistas j√≥venes en toda Cuba que no son promesa, son realidad, y han dejado obras de teatro, literatura, fotograf√≠as. El arte salva. Apost√© por los premios de la AHS y gan√© unos cuantos que atesoro con cari√Īo. Aquellos a√Īos marcaron mi vida. Y sigo promoviendo a los j√≥venes. La AHS que viv√≠ es como recordar a un miembro amado de tu familia, que puede estar vivo, o morir.

De las instituciones culturales solo quiero apuntar que existen si existe el arte, la cultura y los artistas, si no, como se dijo en aquel Congreso de la organización en 2013, quedarán disponibles.

cortesía del entrevistado

Siempre he notado en tu narrativa, incluso en tu poes√≠a, una intencionalidad de mostrar la escarificaci√≥n de lo real y tambi√©n sus matices, ¬Ņc√≥mo se ha construido o formado el escritor que eres? ¬ŅDe qu√© manera defines la creaci√≥n?

Escribo sobre lo que me mueve, la realidad que me toca. El escritor que soy surgi√≥ por eso, para darles voz a otros, eso se repite. Muchas veces la gente viene a contar sus historias y comprendes cuando no puedes dormir que te lo han contado para escribirlo. Antes en la literatura, ahora tambi√©n con el Periodismo. Desde hace unos a√Īos, el Periodismo y yo conspiramos en cada jornada, la literatura de No ficci√≥n. La creaci√≥n es una bomba de tiempo en m√≠, es una granada adentro que no busca quedar bien. Estalla.¬†

La escritura, si bien el oficio m√°s solitario del mundo (¬Ņest√°s de acuerdo con esa definici√≥n?) es tambi√©n uno de los oficios que m√°s acompa√Īa a los otros. ¬ŅCu√°l de tus libros te gustar√≠a que acompa√Īara a ese lector an√≥nimo, a ese rostro desconocido, que ans√≠a leerte, quiz√°s sin conocer incluso que existes?

La escritura, aunque necesite soledad, es como la granada: estalla.

Si a alguien para reinventarse, resistir, seguir, sonreír, masturbarse, prender fuego, le interesa un libro, un poema, una frase, un post, un cuento, un verso, una novela, una entrevista mía, pues basta.

Cuando se habla de Yunier Riquenes, cuando se menciona tu nombre, se habla del promotor, del poeta, del narrador, de quien escribe libros para ni√Īos y j√≥venes, ¬Ņcu√°l de estas aristas sientes que se integra en el n√ļcleo del creador que eres?

Soy un cuerpo/territorio que narra historias.

cortesía del entrevistado

Una escritora nómada

Conocí a América Merino en Valparaíso, rodeada de poesía y de las reminiscencias de Neruda. Semanas más tarde leí su obra y desde entonces hemos estado conectadas gracias a las redes sociales, que han convertido a la aldea global en una inmensa tierra de la poesía, en un espacio para comulgar con los otros y (re)encontrarse. América Merino se sostiene en la poesía. Sabe que la poesía es su propio país.

¬ŅLa poes√≠a, el arte en general, bebe de la capacidad de asombro de la especie humana?

Pienso que s√≠, nuestra capacidad de asombro es una de las cualidades necesarias para desarrollar cualquier tipo de arte. Una de las formas m√°s sencillas de ampliar esta capacidad es a trav√©s de la observaci√≥n de un paisaje: detenerse en los sonidos, las formas o la direcci√≥n en que la luz cae, en alg√ļn entorno natural, pero en realidad existen muchos mecanismos para conservar esa mirada innata que tienen los ni√Īos y que los lleva al asombro r√°pidamente, porque para ellos todo es nuevo. Esto puede ir desde comenzar a practicar un deporte hasta aprender otro idioma.

Creo que es muy importante que nos introduzcamos constantemente en nuevas formas de exploración que ayuden a mantenernos despiertos. Pienso que otro buen ejemplo es el cine, que tiene mucho para sorprendernos: Hitchcock se me viene a la mente en primer lugar, también Tarkovsky, precisamente porque se alejan del cine actual y manejan otras claves que te van atrapando.

cortesía de la entrevistada

¬ŅCu√°les son tus b√ļsquedas esenciales como poeta y a qu√© resortes de la memoria emotiva de tus lectores gustas de aferrarte?

No s√© si lo que busco se aferra necesariamente a la memoria de un lector, es decir, de un otro. Creo, en realidad, que mi b√ļsqueda va muy de la mano con la exploraci√≥n propia, y desde este lugar intento transmitir una calma, una tranquilidad que me otorga la poes√≠a. A veces tambi√©n se mezcla un poco con la nostalgia, pero todos resultan ser sentimientos macerados que finalmente permiten la construcci√≥n po√©tica.

¬ŅQu√© temas permean tu creaci√≥n po√©tica?

La naturaleza es un tema esencial y transversal en mi poes√≠a. Es algo que me motiva a escribir, pero tambi√©n tiene ese efecto sobre m√≠ cierto tipo de m√ļsica y otras disciplinas art√≠sticas como la pintura. Van Gogh y Monet siempre me conmueven, as√≠ como el arte del Renacimiento, especialmente la obra de Leonardo da Vinci. De igual forma me siento cercana a la filosof√≠a y las ciencias, y tomo elementos de ellas, que conozco o estudio, para poder escribir. En una √©poca fue un t√≥pico para m√≠ la cultura hel√©nica, los viajes, el laberinto; t√≥pico que tambi√©n se fue permeando en algunos cap√≠tulos de mi primer libro.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Generalmente tengo que encontrarme bajo un estado de √°nimo tranquilo. Disfruto mucho del silencio luego de haber le√≠do algo que me impresione o agrade mucho, esto me deja con ganas de comenzar a escribir. Sucede usualmente de noche, cuando hay m√°s silencio, anoto algunas ideas en mis libretas o cuadernos. D√≠as despu√©s paso en limpio todo, lo transcribo a la computadora. No suelo corregir mucho, casi no lo hago, a menos que descubra alguna cacofon√≠a que no percib√≠ al principio; tambi√©n reviso los cortes de verso, tiempo despu√©s, para que el texto «repose» y yo pueda posicionarme desde una nueva perspectiva sobre √©l.

¬ŅQu√© voces po√©ticas o art√≠sticas te parecen interesantes dentro del panorama creativo chileno en la actualidad? ¬ŅPor qu√© destacan?

Puedo mencionar varias voces. En primer lugar, pienso en Sergio Mu√Īoz y Gladys Gonz√°lez, porque adem√°s de poseer una po√©tica muy potente, siento que hacen de la poes√≠a su vida. Sergio es uno de los organizadores del Festival a Cielo Abierto; a estas alturas, un √≠cono ya de la poes√≠a que re√ļne en Valpara√≠so a poetas de distintos lugares del mundo. Del mismo modo, Gladys desempe√Īa un rol muy importante en el quehacer po√©tico porte√Īo, como directora de varios eventos literarios relevantes, como la Feria Internacional del Libro en Valpara√≠so. Tambi√©n est√°n Felipe Poblete Ribera, de Vi√Īa del Mar, y Rolando Mart√≠nez Trabucco, de Arica. ¬†Ambos son personas que admiro por su capacidad de trabajo, alejados del ruido, concentrados √ļnicamente en la poes√≠a.

En el ámbito de otras artes, siempre pienso en Carina Úbeda, una artista visual que también vive en la Región de Valparaíso. Pienso que su trabajo, tanto en fotografía como en instalación y performance, posee una visión crítica y actual, que además se involucra con las ciencias, especialmente con la Física y la Matemática. Carina Úbeda me parece una artista tremendamente admirable.

¬ŅC√≥mo calificar√≠as tu estilo creativo? En pocas palabras, ¬Ņqu√© lo hace distinto?

Desde una posición lo más humilde posible, creo que mi poesía se aleja de lo cotidiano. Me gustan las estructuras más complejas, el verso largo y la posibilidad de que un libro se lea como un viaje; es decir, que la trayectoria que describe su lectura tenga un sentido definido para que al final se pueda capturar el significado por completo. Un buen libro no es solamente un conjunto de poemas, sino un corpus que se encuentra unificado de manera esencial, y que es capaz de generar o dar pie a un estado reflexivo.

Hallar lo diferente, lo novedoso, desde el punto de vista del discurso o de la imagen, ¬Ņha de ser obligatoriamente la b√ļsqueda del poeta, o existen otros puntos y caminos de convergencia?

No creo que necesariamente algo «novedoso» sea lo que debamos buscar, mucho menos de forma obligatoria. Por supuesto que podemos dirigir la mirada hacia algo nuevo con el fin de realizar una contribuci√≥n literaria, pero siempre se puede construir tambi√©n sobre lo cl√°sico, o trabajar desde la intertextualidad o el rescate de la memoria. Estas y otras b√ļsquedas nos abren la posibilidad de habitar el lenguaje desde otras contemplaciones que podr√≠an definirse como caminos de convergencia.

¬ŅQu√© poetas de tu pa√≠s han influido en tu creaci√≥n?

En Chile hay muchísimos poetas, realmente, y no solo hoy en día, podría hacer un listado enorme desde el siglo XIX en adelante. Siento que todos ellos me han influenciado de alguna manera. No puedo dejar de mencionar a Gabriela Mistral y Pablo Neruda, los icónicos, pero también están Nicanor Parra, Huidobro, Teillier, Enrique Lihn y Gonzalo Rojas. Actualmente estoy leyendo mucho más a Zurita y, paralelamente, a los escritores más jóvenes, nacidos en la década de 1980.

¬ŅC√≥mo llegas al camino de la poes√≠a?

En el colegio, cuando era chica, siempre le√≠a los √ļltimos cap√≠tulos del libro de Castellano, asignatura que ahora se llama Lenguaje y Comunicaci√≥n. Ah√≠ encontraba algunos poemas que me llamaban mucho la atenci√≥n y me gustaban. Pienso que la poes√≠a nunca fue ‚ÄĒy me da la impresi√≥n de que tampoco es hoy en d√≠a‚ÄĒ un tema bien tratado, considerando que los dos Premios Nobel que tenemos en Chile recaen justamente sobre poetas. En los colegios deber√≠an profundizar mucho m√°s y dedicar m√°s horas a la educaci√≥n po√©tica, para fomentar la capacidad de lectura cr√≠tica y reflexiva en los estudiantes.

Volviendo a la pregunta, hay un punto de inflexi√≥n en este camino, y fue un taller de poes√≠a que tom√© en la Sebastiana, la casa de Neruda en Valpara√≠so. Tuve muy buenos compa√Īeros y profesores, y de ellos aprend√≠ mucho. El taller era dirigido por Sergio Mu√Īoz e Ismael Gavil√°n y, dentro de mis compa√Īeros, varios continuaron por el camino de la poes√≠a y empezaron a publicar, como Claudio Gaete, Juan Eduardo D√≠az, Marcela Parra y Daniel Tapia.

Como traductora, ¬Ņqu√© valores buscas en un texto?, ¬Ņc√≥mo se logra salvaguardar el estilo de un autor siendo t√ļ misma una autora, y transfiriendo ese estilo a una lengua distinta?

Los textos que usualmente escojo poseen aspectos est√©ticos y conceptuales muy l√ļcidos, tienen que ver esencialmente con la visi√≥n del autor a traducir. Por ejemplo, con Antonia Pozzi me suceden muchas cosas. Su poes√≠a me conmueve profundamente, y es tremendamente actual a pesar de que vivi√≥ hace 100 a√Īos. Creo que es absolutamente necesaria de conocer.

Respecto al estilo, esto lo he mencionado en otras entrevistas, pero es simplemente as√≠: al traducir, trato de volverme invisible, y de esta forma tengo la intenci√≥n de que el lector, cuando se enfrente al poema, lo perciba como si hubiese sido escrito en su propio idioma y no se ‚Äúnote‚ÄĚ que es una traducci√≥n. As√≠, espero que mi trabajo pueda contribuir a una lectura honesta de una obra po√©tica. Siento que al recluirte en un idioma que no es el propio, lees con mayor cuidado, con mayor detenci√≥n. El ritmo y la musicalidad del poema se deben transferir desde un idioma a otro conservando la misma nitidez o la misma oscuridad, seg√ļn la intenci√≥n del poeta. La sensibilidad no basta para traducir, debes conocer a cabalidad el contexto que circunscribe al escritor.

De tu experiencia como poeta que ha tenido la oportunidad de descubrir nuevas geograf√≠as, tanto f√≠sicas como espirituales, ¬Ņcu√°l ha sido tu mayor aprendizaje? ¬ŅSe enriquece la poes√≠a gracias a lo itinerante? ¬ŅTe consideras, de alguna manera, una escritora n√≥mada?

El mayor aprendizaje me lo han entregado las personas que he conocido. Más allá del enriquecimiento cultural, la oportunidad de conocer nuevos paisajes y practicar otros idiomas, que ciertamente representan experiencias muy significativas para mí, siento que aprender de la fortaleza de los demás, de su bondad y alegría, ha sido lo mejor de cada viaje. Desde ahí han surgido grandes amistades que atesoro profundamente.

Creo, en este sentido, que sí puedo decir que me considero una escritora nómada, pero también soy una lectora nómada: leer nueva poesía de latitudes tan distantes es algo que me ha resultado muy atractivo, me ha permitido concebir y expandir nuevos imaginarios como territorios poéticos.

De la geograf√≠a chilena, de su memoria, ¬Ņqu√© ha quedado en tu poes√≠a?

El mar. Siempre el mar. Para mí sería difícil vivir en una ciudad donde no pueda observar diariamente ese gran movimiento azul del Pacífico. Hay poesía en esa línea que dibuja el horizonte.

En este mundo incierto que nos ha tocado vivir, ¬Ņpiensas que el arte, a√ļn, tiene un poder de salvaguarda o transformaci√≥n?

Algunas personas podr√°n alegar de forma cat√°rquica que la poes√≠a no detendr√° una guerra, y pueden tener raz√≥n, lo mismo pueden decir frente a la actual pandemia; pero, al mismo tiempo, pienso que la poes√≠a nos sostiene, tiene la capacidad de mantenernos en pie. Tambi√©n es capaz de abrir la posibilidad de nuevos di√°logos y ser parte de la resistencia como medio de denuncia social y, desde este lugar, puede transformar nuestra mirada frente al mundo. Nos sensibiliza, por un lado, pero tambi√©n nos hace pensar y ser cr√≠ticos del sistema. Como dijo Bertolt Brecht: «El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma».


«Mi intenci√≥n es estar junto al arte»

Tuve el gusto de presentar online la primera novela de Leonardo Espinoza Benavides, cuando la segunda oleada del coronavirus y la cuarentena amenazaban con transformar nuestra producci√≥n del pensamiento y la realidad. Adi√≥s, loxonauta me sirvi√≥ como pretexto para (re)visitar la obra de Leo y (re)conocer en ella los signos de lo bien hecho. Novela l√ļdica, con gui√Īos literarios intemporales, que evidencia una tradici√≥n literaria continental enfocada hacia el desarrollo de la ciencia ficci√≥n. Adem√°s, fue el perfecto motivo que me invit√≥ a dialogar nuevamente con la po√©tica de Leonardo (caf√© de por medio).¬†

¬ŅHasta qu√© punto lo real, esa construcci√≥n semi√≥tica que denominamos de dicha forma, impact√≥ en la gestaci√≥n de la historia de Adi√≥s, loxonauta, tu m√°s reciente novela?

Creo que lo real, en este caso, molde√≥ la g√©nesis de la obra misma: en medio de una pandemia, como m√©dico trabajando jornadas intensas y otras de completo aislamiento, todo fue adoptando un ritmo particular. La incertidumbre, lo ef√≠mero, por momentos una danza con lo aparentemente absurdo y fr√°gil, mi propio oficio en el √°rea de la salud y en el √°rea de las letras, todo en una especie de renovaci√≥n y redefinici√≥n. En ese sentido, en esa forma de realidad en la que nos encontr√°bamos, fue que esta novela (corta en parte por eso mismo, creo yo) se forj√≥. Si bien podr√≠a lanzar paralelismos de realidad con algunas vivencias personales, eso muy rara vez es mi intenci√≥n creativa: soy de la escuela de narrar usando la experiencia observada de lo humano m√°s que la interioridad biogr√°fica propia, si bien los pincelazos que mezclan los colores entre ambas son inevitables. Adi√≥s, loxonauta es por completo un hijo literario del a√Īo 2020, y todo lo que ello conlleva. Aprovechando la expresi√≥n de ‚Äúconstrucci√≥n semi√≥tica‚ÄĚ, soy de los que apuntan a una semiosis que culmine y se determine en el interpretante, desde el cual espero que surja su signo respectivo.

Tus protagonistas apuestan por un space opera donde la especialidad m√©dica de la dermatolog√≠a es el epicentro que mueve y conduce todas sus aventuras, ¬Ņpor qu√©?, ¬Ņpartes tambi√©n all√≠ de un an√°lisis de tu realidad?

Esta pregunta me acorrala completamente en la respuesta que quise esquivar reci√©n (¬°y me saca una risa!). La dermatolog√≠a: pues, s√≠. Creo que puedo direccionar esta idea hacia dos caminos v√°lidos. El primero, el universal, el que en cierto modo quise defender en la primera pregunta: cuando narro me gusta crear personajes que han surgido de mis encuentros con personas del mundo real (¬°hasta la palabra nos est√° persiguiendo, lo real!); me gusta trabajar la multiplicidad de opciones simb√≥licas e interpretativas, cerrando una trama o historia central, por as√≠ decirlo, pero dejando, a prop√≥sito, el espacio suficiente para que el lector haga suyo este momento novelado incompleto, imperfecto como lo es todo, y que pueda as√≠ reverberar hasta qui√©n sabe d√≥nde. El segundo camino, sin embargo, es el que me acorrala siempre: ¬Ņcu√°nto de m√≠ hay en √ćtalo Calvino? Son varios los amigos m√©dicos que me han apuntado, algunos con escepticismo y otros con certeza apod√≠ctica, de que este √ćtalo ser√≠a yo. ¬°No! No, no. (¬ŅO s√≠? ¬°No!). Creo que es un sesgo de convivencia solamente.

Lo que s√≠ es cierto es que intento escribir y crear desde territorios que manejo lo suficientemente bien como para construir sobre ellos de manera c√≥moda (en este caso, el conocimiento biol√≥gico, m√©dico y dermatol√≥gico como cimiento). Vuelvo a la semiosis: el lector m√©dico no se detiene con mucho entusiasmo cuando dejo rastros o rutas hacia Calvino (el escritor, no el homonauta), o a Borges o Rufus; mientras que el lector no-m√©dico no se detiene, usualmente ‚ÄĒsiempre hay excepciones‚ÄĒ en el detalle, por ejemplo, de la esfingomielinasa D y la estructura del gremio de la Federaci√≥n. As√≠ que, volviendo a la pregunta original, sobre d√≥nde comienzo mi an√°lisis de la realidad: desde esto, desde la ambivalencia, la bifurcaci√≥n, la imperfecci√≥n, la falta de inicio y final consciente, cualquiera sea el personaje principal, real o fant√°stico.

En la novela se mezclan los registros de la tragicomedia, con muchos visos l√ļdicos, incluso ir√≥nicos. Esta hibridaci√≥n de registros, ¬Ņejercicio de textualidad al azar o pauta consciente?

Pauta consciente. Y gran desaf√≠o, por varias razones: hasta entonces, mi obra siempre hab√≠a estado enmarcada en los cuentos, m√°s o menos largos, pero cuentos al final del d√≠a. Y mi voz como autor se enmarcaba en una ciencia ficci√≥n con cierta tendencia a lo po√©tico. Algo que me gusta, claro, y que gozo cultivar como parte de mi forma de hacer arte. Pero‚Ķ no hab√≠a logrado embarcarme en la novela. Sent√≠ que para lograrlo deb√≠a desarmarme y rearmarme, sin temores, sin frenos, a lo que surgiese. As√≠ naci√≥ el estilo de Adi√≥s, loxonauta, una comedia por momentos sat√≠rica y por momentos tragic√≥mica. Fue la forma espont√°nea en que pude largarme a una narraci√≥n m√°s extensa, dejando que los personajes fueran m√°s humanos a√ļn. Y enfatizo lo de humanos porque creo que, por mucho que pueda experimentar y divagar con mi pluma, la esencia de lo que me nace contar se mantiene: historias de gente sencilla en mundos complejos, en busca de sentido y de salvaguardar la ilusi√≥n que les permite seguir adelante. Soy incapaz, por ahora al menos, de formar un h√©roe cl√°sico o una epopeya de final glorioso. Alg√ļn d√≠a, quiz√°s, pero no por el momento. Me gusta la marginalidad y la confusi√≥n existencial. Mi siguiente gran desaf√≠o personal es ver qu√© cosa nacer√° entre lo po√©tico y lo tragic√≥mico que he estado cosechando.

¬ŅHas pensado que las aventuras de √ćtalo Calvino, homo sapiens, y su colega Krek, loxosceles sapiens, podr√≠an devenir en una saga?

¬°Otra vez arrinconado! Debo confesar que no soy muy amigo de las sagas, en general, pero esto me lo han pedido bastante (¬°y me alegra mucho, por supuesto!). Cuando pienso en sagas pienso en esos ejemplares de nuestros vecinos anglosajones que sacan tomos y tomos de quinientas y miles de p√°ginas, y de solo verlos me generan ansiedad. ¬°Cu√°ntos libros podr√≠a leerme en ese tiempo, cu√°ntos autores! Tal vez sea algo regional y vivencial, pero una saga me resuena como inadecuada a la forma en que vivo: entre medicina y literatura suelo dormir tan solo un pu√Īado de horas al d√≠a (recuperadas el fin de semana; todo bien), y de tan solo imaginar la cantidad de tiempo que me llevar√≠a leer una de esas sagas‚Ķ Me pasa lo mismo con las series televisadas, como cuando te recomiendan ver una y al consultar por la cantidad de temporadas resulta que tiene diecisiete y contando. ¬°Uf! ¬ŅY si pasa algo y no logro terminarla? ¬ŅO si no me gusta, pero resuelvo terminar de verla de todos modos? As√≠ que, considerando todo esto, por supuesto que har√© una saga con Calvino y Krek. ¬ŅAcaso no les dije que lo m√≠o discurre por la confusi√≥n existencial? (Bromas solamente, con una risa a modo de secuela propia del a√Īo pasado).

Lo cierto es que sí, creo que haré una saga, ya casi me terminan de convencer, porque el formato me acomoda: Adiós, loxonauta se puede leer en 1-2 días tranquilamente, por lo que respeta lo que por ahora me gusta generar. Tengo pensado el nombre para el segundo libro (pero no creo que esté listo tan rápido).

¬ŅQu√© tal la experiencia de publicar con Sietch Ediciones? ¬ŅQu√© ha cambiado en los √ļltimos a√Īos en el panorama de la ciencia ficci√≥n chilena?

¡Gran experiencia! Me tocó ver el nacimiento de esta nueva editorial, así que ha sido toda una vida con ella. Cuando Sietch Ediciones me invitó a publicar, todo era nuevo y todo existía solo a modo potencial. Michel Deb es el responsable de esta aventura: lo conocía lo suficiente, cuando me llamó, como para saber que su intención valía completamente la pena, que era algo a lo cual ameritaba ponerle todo el espíritu y toda la pasión posible. Así, lo que fue primero una publicación en su sello Vintage Pulp, terminó unos meses después convertido en el ofrecimiento de ser parte del creciente equipo editorial de Sietch.

cortesía del entrevistado

Al principio tuve mis temores: la invitaci√≥n era como editor formal y yo tan solo ten√≠a experiencia editando de manera informal y autodidacta a escritores amigos, lo cual, por mucho tiempo que llevase haci√©ndolo, no era lo mismo que tomar un cargo como tal. Cuando supe que la editora en jefe del equipo ser√≠a Jean V√©liz D‚ÄôAngelo (con formaci√≥n profesional), entonces me atrev√≠ y acept√©. Hoy por hoy soy un h√≠brido editor/agente. Y ha sido maravilloso. Somos una peque√Īa familia con un mismo sue√Īo: permitir el surgimiento de nuevas historias, acompa√Īando a sus autores y trat√°ndolos como si fueran parte, tambi√©n, de la gran familia del Sietch. He aprendido un mont√≥n, de verdad. Lo que antes conoc√≠a solo como autor, ahora lo he podido ver desde el interior de la maquinaria misma, comprendiendo todo lo que implica hacer un libro con cari√Īo y dedicaci√≥n. Me encanta. Me alegra trabajar con Jean, Michel, Jorge, Iv√°n y los autores y autoras que van sum√°ndose. Y, como si mi alegr√≠a fuera poca, a√ļn conservo mi lazo y enorme amistad con Puerto de Escape, editorial en la que soy autor (al mando del genial editor y promotor cultural Marcelo Novoa), de tal modo que he logrado una convivencia a√ļn mayor. Cada una tiene su estilo: cada casa editorial tiene lo suyo, son irrepetibles, creo yo.

Podr√≠a entrar a nombrar cualidades de una y otra, y tambi√©n de las otras editoriales locales dedicadas a la literatura fant√°stica que han ido surgiendo y que han hecho del panorama chileno actual ‚ÄĒrespondiendo a la pregunta original‚ÄĒ un verdadero momento vigoroso para la publicaci√≥n independiente, forjando una nueva escena literaria sin lugar a duda, y de la cual veremos su legado en unos a√Īos m√°s.

¬ŅCu√°l fue el principal desaf√≠o textual que enfrentaste al escribir Adi√≥s, loxonauta? ¬ŅEs la novela un g√©nero tan complicado como parece a simple vista?

¬°Lo es! ¬°Vaya que lo es! El mayor de los desaf√≠os fue el convencerme y mentalizarme a, efectivamente, terminarla. Hay algo que siempre comento en entrevistas: soy todo lo opuesto a una persona ‚Äúorganizada‚ÄĚ; nunca he usado ni agenda ni mucho menos calendario (dejo notas por ah√≠ y me valgo de buenas amistades para los recordatorios, con la excepci√≥n de fechas esenciales, por supuesto). De hacer una analog√≠a que me identifique: soy corredor de los 100 metros planos y jam√°s podr√≠a enfocarme en los 800 metros (dejo de lado los 42 kil√≥metros de una marat√≥n porque todos tenemos de alguna u otra forma una meta a largo plazo). Llevo toda una vida trabajando y creando de esta forma, desde que lo recuerdo, y me funciona y me fascina. ¬ŅExplosi√≥n creativa o umbral motivacional alcanzado? Entonces puedo estar 12 horas sin moverme en una concentraci√≥n absoluta, por varios d√≠as y quiz√°s un par de semanas. ¬ŅArmarme una rutina de escribir un poquitito cada d√≠a? Imposible: me aniquilar√≠a mi alter ego de antimateria. Soy un desordenado ordenado, un ca√≥tico eficiente (¬°quiero creer, al menos!). Mi pr√°ctica en el oficio se encuentra, tal vez, en la irregular constancia de tales explosiones. As√≠ que‚Ķ una novela resultaba complejo en cuanto a log√≠stica. Sin embargo, las piezas alcanzaron su alineamiento y me lanc√©. La novela ya se hab√≠a armado casi por completo en mi cabeza cuando me sent√© a escribirla: el aspecto dermatol√≥gico ya lo hab√≠a elaborado mentalmente y el personaje del Inmortal viv√≠a en mi imaginaci√≥n desde hac√≠a al menos 5 o 6 a√Īos, esperando pacientemente el momento de tener un espacio donde desarrollarse (incluida la idea en torno a la medusa Turritopsis dohrnii, que s√≠, es real); s√ļmesele que estoy realizando un trabajo de investigaci√≥n cl√≠nica en torno al loxoscelismo cut√°neo y ¬°pum! Era tiempo de apostarlo todo, all in. Inspirado en la extensi√≥n de novelas latinoamericanas que me encantan, particularmente Salom√©, de una tremenda autora cubana, y Los cuerpos del verano, de Mart√≠n Felipe Castagnet, quise apuntar a ese estilo novel√≠stico. Terminar el primer borrador fue intens√≠simo (benditos sean los momentos de aislamiento pand√©mico preventivo que ten√≠a que ir tomando, siempre agradeciendo la fortuna de estar sano y salvo, y sin que me faltase nada). Lo dem√°s fue pulir, leer, releer, lectores beta, edici√≥n y todo lo que siempre procede. En suma, es una metodolog√≠a con sus pros y sus contras. El cuento, en contraparte, es un universo paralelo.

Tu personaje √ćtalo Calvino es un hombre del Cono Sur, ¬Ņsientes que la condici√≥n geogr√°fica, el hecho de nacer en determinado pa√≠s, define a tus personajes?, ¬Ņc√≥mo manejas las particularidades y rasgos t√≠picos del lenguaje, teniendo en cuenta que tu personaje se relaciona, a gran escala, con otras especies?

¬°Uf! Gran pregunta que me llega directo. S√≠, creo que el regionalismo de mis personajes es clave fundamental para comprenderlos y descifrarlos. Pero, a su vez, es la forma en que yo mismo incursiono en el tema: me resultar√≠a dif√≠cil poner en palabras expl√≠citas mi cosmovisi√≥n al respecto y, por eso mismo, lo intento modelar a trav√©s de la ficci√≥n. En la Feria del Libro Independiente de Valpara√≠so del a√Īo pasado surgi√≥ una frase que me atrap√≥ de una forma casi religiosa: ‚ÄúChile no est√° resuelto… Chile tiene una pata que cojea‚ÄĚ. Si bien creo que la misi√≥n es enorme y casi que no logro ver el panorama por completo, s√≠ es algo que intento desarrollar, que intento aportar con mis historias. Hay algo abstracto que tan solo el arte puede moldear. M√°s que Chile, eso s√≠, cada vez me siento m√°s atra√≠do por ese concepto geocultural del Cono Sur. No es una atracci√≥n que comprenda del todo todav√≠a, pero siento al Cono Sur como un hogar que, a pesar de las turbulencias mundiales que puedan estar ocurriendo, me entrega un cierto cobijo agradable, acogedor, alej√°ndome de posibles nacionalismos fronterizos a√Īejos y, a la vez, configur√°ndome una aldea social abarcable dentro de mi peque√Īez humana. De ah√≠ que el espa√Īol de √ćtalo es un h√≠brido chileno-rioplatense y de ah√≠ que Santiago sea, en aquel futuro, una playa y no una cuenca acorralada por monta√Īas. De ah√≠ nace mi ejercicio de identidad y comunicaci√≥n. En cuanto al lenguaje entre especies distintas, lo cierto es que no era mi foco en esta novela en particular (el relativismo ling√ľ√≠stico de Sapir-Whorf y las tecnolog√≠as traductoras quedar√°n para otros textos).

cortesía del entrevistado

La relaci√≥n del ser humano con otras especies inteligentes es uno de los leitmotivs de la ciencia ficci√≥n desde sus mismos or√≠genes como g√©nero, ¬Ņpor qu√© te interesa a ti?, ¬Ņsientes que es una corriente de sentido, menos o m√°s subterr√°nea, que atraviesa la po√©tica de tu obra?

Es un tema que me encanta por su enorme cantidad de formas de ser abarcado. Es inagotable, a mi parecer, porque sus l√≠mites son los mismos l√≠mites de la creatividad. En lo personal, usualmente he usado esas ideas en dos sentidos. Primero, en el incursionar sobre aquello ‚Äúverdaderamente ajeno‚ÄĚ (Stanislaw Lem y Hugo Correa como inspiraciones inevitables); y, segundo, en el aspecto del tropo ‚Äúespejo‚ÄĚ, donde la representaci√≥n de lo ajeno es tan solo una forma de reflejar algo humano, lo cual s√≠ creo que va con una corriente de sentido que tal vez estoy construyendo de manera no del todo consciente. Confieso, eso s√≠, que tiendo m√°s al robot-espejo que al extraterrestre-espejo pero, dentro de la variabilidad de refracciones, son dos que gozo tanto leer como escribir. Siempre es desafiante no caer en la mera caricaturizaci√≥n.

¬ŅEs la conquista de un lenguaje particular, de una po√©tica propia, una de tus b√ļsquedas centrales como escritor, o prefieres ir por otros linderos y persiguiendo otros horizontes?

Qu√© dif√≠cil saberlo‚Ķ (Esta pregunta me hizo parar de escribir, echarme atr√°s en la silla y mirar el infinito un buen par de minutos‚Ķ Resultaron ser varios minutos m√°s de lo esperado; pero me tom√© un caf√© y volv√≠). Creo que la respuesta es, en primera instancia, que s√≠: busco una voz propia, de fondo y de forma, aunque tal conquista viene siendo la conquista de uno mismo, acaso un recorrido de por vida. En ese sentido, mi intenci√≥n es estar junto/con/el Arte. Crear con tal visi√≥n y prop√≥sito. Hay una pulsi√≥n, ¬Ņquiz√° determinista?, de por medio. Aun as√≠, aunque expresar mi propio desarrollo me resulte complicado, hay algo que s√≠ puedo declarar como horizonte y objetivo, m√°s all√° de mi persona: espero que, en alg√ļn tiempo y momento, haya al menos un lector que al leer mis historias sienta lo mismo que yo he sentido y sigo sintiendo cuando leo uno de esos libros que te cambian la vida, que te nutren el alma.

Por √ļltimo, me gustar√≠a que recomendaras un par de relatos tuyos para leer en esta cuarentena, y algunos libros de ciencia ficci√≥n que creas pueden acompa√Īarnos bien en estos tiempos que corren.

Para partir el 2021 les recomendar√≠a, o m√°s bien los invito, a que lean los cuentos m√°s nuevos que he publicado por estos d√≠as: ‚ÄúY luego los √°ngeles olvidan rezar por nosotros‚ÄĚ, que apareci√≥ reci√©n en la Revista Aeternum, de Per√ļ, en un n√ļmero titulado ‚ÄúExtrahumanos‚ÄĚ; y ‚ÄúUmbrales virulentos: antolog√≠a de ciencia ficci√≥n latinoamericana‚ÄĚ, de la editorial venezolana Fundajau, donde aparecen cuatro microcuentos de mi autor√≠a junto a los de otros representantes de la regi√≥n (¬°que est√°n de lujo!). En ambos casos se van a topar con unas ilustraciones incre√≠bles. Pueden dar con los paraderos del material a trav√©s de Facebook/Google y, ante cualquier dificultad, me avisan y se los consigo. Tambi√©n les cuento que estoy a la espera de que se publique un cuento al que le tengo un cari√Īo especial, ‚ÄúDani Dinosaurio (Ve-eleh Shemot)‚ÄĚ, pronto a ser impreso en la Revista Crononautas N¬į2. Y en cuanto a recomendaciones de libros para los tiempos que corren, mis seleccionados vienen siendo: 8 voces: antolog√≠a de cuentos LGBTIQ+, de Sietch Ediciones (Chile), ciencia ficci√≥n fascinantemente novedosa; Recognize Fascism, de la editorial World Weaver Press (Estados Unidos), antologado y editado por Crystal M. Huff, para embarcarse en ciencia ficci√≥n y fantas√≠a de corte pol√≠tico, con dos chilenos publicados de por medio; Misi√≥n a Laozi, novela del chileno Aparicio N. Frictenns, por Editorial Puerto de Escape, a modo de brindar por el centenario de Lem; y, por √ļltimo, no puedo dejar de recomendar encarecidamente que lean El Gusano, novela tambi√©n, del colombiano Luis Carlos Barrag√°n, por Ediciones Vestigio, mi lectura favorita del 2020 (me cambi√≥ la vida).


La angustia que nos ofrece el destino

Vasily Mendoza P√©rez no se ha propuesto escribir sobre la trascendencia y, sin embargo, en su obra pueden seguirse las se√Īales de lo que es ‚ÄĒo, al menos, de lo que yo considero‚ÄĒ gran literatura. Desde lo breve y lo fragmentario, desde el punto en que su vida lo marc√≥ para ser creador y usar la palabra como una de las sendas para comunicarse con el mundo, Vasily ha hecho una apuesta: abrir las ventanas a otros universos posibles.

¬ŅHasta qu√© punto tu historia de vida sign√≥ las historias que, como autor, estabas destinado a contarle al mundo?

Mi historia personal no solo ha signado la literatura que tramo, sin ella no habría narrativa o poesía posible. He sido un vividor de historias fabulosas, desde mi infancia, pero angustiosas. No he sido un delincuente porque estaba signado para otro destino. Tenía todas las condiciones para serlo. Incluso para haber adquirido una conducta o modo de vida más cercano a lo antisocial.

Hijo de padres divorciados que no supieron manejar esa situación familiar y no cuidaron las consecuencias nefastas de ello, tengo huellas de esa infancia, y son las que van saliendo en lo que escribo. Por ejemplo, hay un cuento, Algo que estorba, donde dos hermanos están fabulándose para matar al padre que es un abusador y que, al parecer, mató a la madre de ambos. Este cuento me surgió el día que estaba escribiendo y mi padre y mi hermano me interrumpían a cada rato y no me dejaban concentrar.

Mi proceso de escritura es muy místico. Necesito silencio y concentración para poder escuchar la voz que me dicta lo que transcribo. Y perder esa conexión me es muy doloroso, incómodo, y como soy irascible por arranques, ya te imaginarás cómo terminó la escena en la vida real. Aunque claro, no matamos a nadie, y mi padre no mató a mi madre. Pero son las cosas, verbigracia, que han ido construyendo mi literatura.

Hay cuentos en los que pareciera que escrib√≠ en clave para las antiguas amantes, casadas, que me le√≠an busc√°ndose en esos escritos. Y se encontraban. Y nos volv√≠amos a encontrar en la realidad y todo era m√°gico. Era, quiz√°s, tan maravilloso como dec√≠a Borges cuando se asombraba de que la realidad copiara a la fantas√≠a. Cuando comenc√© a escribir, bastante en serio, empec√© con la poes√≠a. Ah√≠ s√≠ estaba copiando la realidad tal cual era, y no como argumentos sino como sensaciones, porque era el reflejo exacto de mi mundo emocional. Todos mis miedos, mis reacciones, mis afecciones, ah√≠ estaban hechos versos. Cuando estuve los dos a√Īos de misi√≥n en Venezuela, la poes√≠a vino a salvarme. Y me salv√≥ de todos los colores posibles. Incluso del negro. Y ah√≠ est√° el libro in√©dito, En el pa√≠s de los ruidos, donde estoy yo m√°s lacerado que nunca. Porque esa misi√≥n me demostr√≥ que nuestro coterr√°neo puede ser nuestro peor enemigo fuera de los l√≠mites de la isla. Es lacerante saber que, en ocasiones, es as√≠.

El argumento, entonces, en mis cuentos viene a ser la historia del otro que me lo dicta. Pero las sensaciones, los afectos, las claves secretas y tácitas, son las mías. Sin eso no tendría razón de escribir ficción.

¬ŅEn el oficio de escritor juega alg√ļn papel el destino? ¬ŅEs este un oficio como otro cualquiera o comulga con un tipo de espiritualidad distinta, en estrecha conexi√≥n con el alma de los receptores?

Siempre he cre√≠do en la angustia que nos ofrece el destino. Pero ahora empiezo a dudar de la existencia del destino. Por lo que suponer que uno nace para algo, o est√° destinado para algo, es como creer en el destino. Y si analizas mi historia personal, como te dec√≠a, te dar√°s cuenta de que hab√≠a algo, secreto y taciturno, que me halaba hacia el arte, hacia la v√≠a del bien. Yo soy rocker, fui friki en la √©poca m√°s dura de nuestro pa√≠s. Y viv√≠ cosas sorprendentes. No consum√≠ drogas, pero s√≠ sus sin√≥nimos, porque la m√ļsica rock llega a ser una especie de droga y m√°s a√ļn cuando tratas de enajenarte, de irte de vacaciones de tu maldita familia que no est√° haciendo bien las cosas. Los j√≥venes, por lo general, tenemos la sensaci√≥n o la clara idea de que la familia est√° haciendo mal las cosas en alg√ļn momento de nuestras vidas, y por eso queremos salir un rato a tomar una bocanada de aire. Yo hice muchas cosas en mi adolescencia porque era muy libre. Ten√≠a mucho espacio para m√≠ solo. Por eso pertenecer a una tribu urbana como la de los rockers y hacer m√ļsica rock en una banda me daba cierta felicidad y consuelo. Pero ese no era mi destino, solo parte de mi an√©cdota. Y en eso qued√≥.

Pareciera que, aunque ya no creo tanto en el destino, s√≠ estaba destinado a ser escritor. Incluso ahora, ya m√°s maduro, me doy cuenta de que tengo varias profesiones, pero la que se me da bien, o bastante bien, es la de escribir. De hecho, he tenido relaciones con chicas que nunca me han conocido en persona, pero por los correos y cartas que nos escrib√≠amos ya era capaz de establecer un tipo de relaci√≥n. Es ah√≠ donde la literatura, sea ficci√≥n o no, logra ese acto comunicativo direccional con el que lee: acto que empieza con la actitud del escriba. Ning√ļn escritor escribe sin esa actitud, porque es f√≠sica. Nuestra mano deja de ser la mano de siempre, la mano de comer y afeitarnos, la mano de saludar o de agarrar las cosas. Entonces se convierte en la mano de alguien que escribe. Alguien que comunica. Eso es algo muy poderoso. Poderoso porque consigue varios niveles de comunicaci√≥n. Primero, con el que nos dicta lo que escribimos; luego, con nosotros mismos en una especie de introspecci√≥n; y por √ļltimo, con el lector que siempre tendr√° la √ļltima palabra. Pero no acaba. A su vez, el ciclo se repite, pero a la inversa. El lector interioriza lo que lee y lo vive, y luego se lo dice a otros para que compartan las mismas buenas o malas sensaciones. Es pura espiritualidad, s√≠, claro que s√≠. Es energ√≠a en movimiento. Energ√≠a invisible que empieza y concluye en el ser humano.

Lo fant√°stico, lo mist√©rico, lo sobrenatural forman parte del sistema de sentido de muchas de tus obras, ¬Ņpor qu√© te interesa cruzar la frontera, la cortina, que separa a la realidad de esas otras realidades probables?

Todo se relaciona. Y habría que volver a la importancia de mi historia personal. Nunca he sido conforme con lo que he vivido. Siempre quiero más. Y siempre me ha dolido mi pasado por no darme lo que necesité justo en la medida y momento adecuados. Por eso la fantasía y esos temas que mencionas han sido como la puerta de escape. Mi primera fantasía, y que nunca escribí, era ser invisible e incorpóreo. Para andar por ahí haciendo maldades al mundo, obtener dinero fácil, ver a las muchachas que amaba en sus casas sin que me vieran a mí, y poder hacer muchas cosas más con total omnisciencia. Eso es algo literario, fíjate, si se quiere, es lo que hacemos los escritores, somos invisibles e incorpóreos en un mundo ilusorio que no existe pero del que sabemos absolutamente todo. Quizás no fuimos sus demiurgos, pero es nuestro mundo y así lo sentimos.

Despu√©s, con las lecturas y ese proceso natural de selecci√≥n, fui descartando temas y qued√°ndome con el misterio, con lo sobrenatural. Eran geniales v√≠as de escape. La realidad me gusta, pero esa la reflejo o la trabajo con el pseudoperiodismo que escribo y con el que me gano la vida, tambi√©n. Con 18 a√Īos entr√© a formar parte de A.M.O.R.C. y la cuerda m√≠stica vibr√≥ en m√≠ para siempre. Esa parte genial de la espiritualidad se colm√≥ de alegr√≠as y me hizo el Hombre que soy ahora‚Ķ y que tambi√©n reflejo y ha sido determinante en mis lecturas y escrituras.

Háblame un poco de tu proceso creativo…

cortesía del entrevistado

Mi proceso creativo quiz√°s no se diferencie mucho del tuyo o del de otros artistas. Es el mismo para cualquiera de las manifestaciones art√≠sticas que trabajo. Por ejemplo, la primera cosa es la idea en s√≠ que viene sola y sin pedir permiso. Si es un tema musical, tengo que tener a mano algo para grabar o escribir la melod√≠a. Por suerte, s√© escribir partituras y tengo el m√≥vil con apks para grabar. Si es un cuento o un texto cr√≠tico, siempre a la mano tengo con qu√© escribir o guardar. Nunca confi√© en la memoria. Pero siempre conf√≠o en ese soplo de la primera l√≠nea, en el primer acorde. Y es genial porque me siento como en las nubes. Ya despu√©s, cuando me siento a desarrollar esas ideas es como si me distanciara de m√≠, como si fuera otro y me estuviera viendo hacer el arte que hago. Feliz, vibrante, mon√°rquico. As√≠ termino lo que sea y espero la opini√≥n de mis amigos, los selectos. Una cofrad√≠a de humanos que me soportan y dan muy buenas opiniones. Mi mujer es la primera en opinar, periodista de profesi√≥n, y con una sapiencia exquisita. As√≠ va rodando la obra hasta que pareciera que ya est√° terminada. Y cuando sale al mundo, me doy cuenta de que no puedo con ella. No la soporto. Empiezo a verle miles de defectos y la detesto, para siempre. Por eso no puedo leer mis libros ya publicados, ni mis dibujos, ni la m√ļsica que compongo. Es terrible. Altamente doloroso.

El mundo del teatro forma parte indiscutible de tu realidad como artista, ¬Ņhasta qu√© punto sientes que la comprensi√≥n de la teatralidad ha impactado en el sentido narrativo de tus libros?

Vivir el teatro tanto como aficionado como profesionalmente me ha desarrollado, adem√°s, como ser humano. Yo era un rocker t√≠mido y con mucho que callar, pero el teatro me abri√≥ las puertas del pecho e hizo que salieran una a una mis angustias, mis congojas y hasta las piedras de mis zapatos. Me ha dado no solo el sentido de la espacialidad, todo existe con una funci√≥n determinada en este mundo sino, tambi√©n, el de la humanidad. Somos humanos por una cualidad y no por otra; y con un fin determinado estamos en este mundo y no en otro. Aparte de ello, el teatro me hizo aprender de la t√©cnica sin necesidad de ir a la escuela, ni de pasarme a√Īos estudi√°ndolo. Solo lo viv√≠, y me aliment√©, vest√≠, de ello. Fui muy feliz en el teatro como mismo lo soy gracias a A.M.O.R.C. que tambi√©n dise√Ī√≥ el dibujo de lo que ser√≠a, luego, mi personalidad. Adem√°s, me dio todas las herramientas para que en el futuro me dedicara a escribir cr√≠ticas teatrales, asunto que me fascina.

¬ŅC√≥mo trazas la arquitectura de un libro de relatos?

A veces un libro me surge con la misma fuerza de la primera l√≠nea del primer cuento o parte, as√≠ como el t√≠tulo. Muy raras veces desarrollo el libro con los cuentos ya escritos y reunidos despu√©s. Es un todo en com√ļn que me ayuda a que sea m√°s cerrado el sentido de este. Me ayuda a que, despu√©s, se comprenda mejor lo que quise decir, aunque esto no significa que la idea primigenia se mantenga inamovible durante a√Īos.

Hay libros que he demorado m√°s de ocho a√Īos en publicar desde la primera vez que lo escrib√≠ y han sufrido tantos cambios que ya ni se parecen a la idea inicial; pero son los que m√°s me han dado placer y han quedado m√°s en la memoria de algunos lectores. Alguna que otra vez dibujo el libro que quiero hacer y trato de guiarme por ese plano. As√≠ tambi√©n me funciona. El asunto es que veo al libro de cuentos como un juguete de arme y desarme. En el deseo juvenil de transgredir los l√≠mites, intento romper esquemas como los de un cuento detr√°s del otro aunque, en esencia, sea esa la forma. No creo que exista otra manera de armar un libro de cuentos. Nadie puede poner dos cuentos a la vez, o todos los cuentos a la vez, que no sea uno detr√°s del otro. Es como la pintura. Uno trata de darle riendas sueltas a la imaginaci√≥n o a la musa, pero casi siempre traza un plan, una forma.

El dise√Īo, tanto teatral como editorial, ¬Ņde qu√© manera complementa tu vocaci√≥n como escritor y qu√© comprensi√≥n del universo de la industria del libro te ha ense√Īado?

Me veo menos como dise√Īador. Es as√≠ de sencillo. Es un oficio, una manera digna y profesional de ganarme el dinero y asegurar el futuro. Pero no creo que el dise√Īo haya contaminado mi vocaci√≥n de escritor; m√°s bien a la inversa. Al dise√Īo le hallo correlatos como escritor. Y justifico un trazo o una forma de la manera m√°s conceptual posible, como si con ello estuviese haciendo literatura. Es curioso, pero las cosas ocurren as√≠, a la inversa. No le resto el valor al oficio de dise√Īar, pero tampoco le doy el papel determinante sobre mis otras profesiones.

Al dise√Īar a tus personajes, ¬Ņqu√© recursos empleas? ¬ŅSientes que la Psicolog√≠a te dot√≥ de un set de conocimientos sobre la mente y el alma humana que has podido, despu√©s, verter en tus historias?

Llegu√© a la Psicolog√≠a despu√©s de ser escritor. Y me hice consciente de algunos elementos psicol√≥gicos de mis personajes cuando estaba en la carrera. Nunca lo hice consciente, ni ahora que ya estoy graduado. Son pr√°cticas que uno va adquiriendo de las lecturas que hace. Creo, como dec√≠a Robert L. Stevenson, que los personajes literarios son como cubos de papel. Como cubos de papel que se van armando de personalidad mientras voy corrigiendo las historias. No los trazo. Los veo andar. No les hablo, les permito hablar. A veces, conscientemente, los copio de la realidad o de m√≠ mismo. Y transfiero conocimientos que tengo de otros en ellos y los disfrazo para no descubrir alguna cosa, alg√ļn mensaje secreto que dejo en el cuento. Por lo general se me ocurre la historia, no los personajes. Ellos son parte del escenario. Son las herramientas para transmitir una idea. S√© que suena feo. S√© que pareciera una cosa morbosa, cruel. Pero as√≠ es. No creo que hacerlo de otra forma sea m√°s caritativo solo por parecer m√°s humano. Los personajes de mis historias son peleles que se mueven a mi antojo. Eso s√≠, tienen un basamento personol√≥gico real, basado en m√≠ y, quiz√°s por eso, parecen m√°s psicol√≥gicos o m√°s reales. Pero no dejan de ser cubos de papel.

De tus libros (los in√©ditos, los publicados), ¬Ņcu√°l ha quedado tatuado en tu memoria y por qu√©? Si tuvieran que reconocerte por uno solo de esos libros, por una sola de esas historias, ¬Ņcu√°l elegir√≠as?

Mi primer libro, en el a√Īo 99. Mi primera persona, porque fue Yamil√© Tab√≠o Rodr√≠guez la mujer que me invent√≥ como escritor, la que me ayud√≥ y alent√≥ a armar ese libro de cuentos. Lo mandamos a un concurso y fue mi primer concurso nacional en el que sabore√© la victoria. En ese primer libro estoy yo m√°s al desnudo. Est√°n historias de fantasmas y cosas imaginarias que siempre me fascinaron. Est√°n Borges y Cort√°zar, Bach y Picasso. Ah√≠ est√°n mis otras lecturas y mi deseo de ser querido por los lectores y apreciado como escritor. Asuntos que a√ļn est√°n pendientes. Ah√≠ est√°n mensajes en clave para amantes que tuve y que eran casadas y que no se pod√≠an decir todas las cosas que normalmente uno les dice a las amantes. Era una gran complicidad. Como mi segundo libro, Esquijarosa, que es el apellido de mi segunda novia en la vida, alguien que signific√≥ bastante para m√≠. Y fue como un punto m√°gico porque fue, adem√°s, mi segunda mujer en la vida sexual y eso, aunque nadie lo diga, tiene tanto significado como la primera.

Mirar con ojos cr√≠ticos la obra de otro creador es un ejercicio de riesgo, ¬Ņc√≥mo lo afrontas? ¬ŅCu√°l es la √©tica necesaria a la hora de ejercer la cr√≠tica? ¬ŅPor qu√© hemos colocado en picota la cultura del debate y del disentir?

Siempre tengo una opinión sobre cualquier cosa que veo, oigo o digo. Y expresarlo me es fácil. Los pensamientos con criterios fluyen en mí con soltura y logro hilvanarlos. Prefiero más decir que no equivocarme en el criterio. El ejercicio de la crítica es de puro pensamiento. Y no se trata de ser certeros o de poner la verdad al descubierto; se trata de hacer pensar. Cuando tienes un pensamiento genuino es fácil ser polémico. Así soy. Pienso, pienso, y con ello soy polémico. Lo otro es que no tengo miedo de decir eso que pienso, sea bueno o malo. Pero siempre trato de ser constructivo. De que mi opinión sirva para ver la realidad desde otro punto de vista y que la solución parezca, al menos, más palpable. Esa es la ética que me signa.

Disentir no creo que sea el problema. El problema está en disentir un ateo en medio de una misa religiosa, o un satanista en medio de una reunión cristiana. Ese es el punto que muchos no entienden y quieren hacerse entender como disidentes así por así. Es algo complejo, sin dudas. Se ha puesto ahora mismo en la cima de toda la realidad cubana porque muchos no han sabido dialogar y otros no han sabido hacerse entender. A la fuerza no se logra nada. Lo primero es el respeto. Lo primero es escuchar, pero si yo te digo que no quiero dialogar, es mi derecho. Y mi derecho también es entenderlo y aceptarlo.

¬ŅEs la escritura un oficio solitario? ¬ŅC√≥mo interpretas t√ļ la soledad a la hora de sentarte frente a la potencialidad de la p√°gina en blanco?

Si no hay soledad, no hay arte. Porque el arte comunitario existe porque hay un solo y √ļnico receptor, al menos, la primera vez. Eso somos los artistas, los primeros receptores. Alguien nos escogi√≥ a nosotros para transmitir un mensaje y all√° vamos, a duplicarlo y a transmitir. Pero si estamos en compa√Ī√≠a de seres queridos, de distracciones y esas cosas, quiz√°s no podamos concentrarnos ni recibir bien el mensaje.

Tengo amigos que escriben en la multitud de un parque, pero cuando les pregunto, no son capaces de decirme que está ocurriendo a solo unos pasos de ellos. Por lo tanto, la concentración es esencial y, con ello, la soledad es tanto íntima como exteriorizante. Te puedes aislar del mundo en medio de una multitud aplastante.

En mi carrera de Psicolog√≠a, estudi√© los procesos de concentraci√≥n y pensamiento, y estaba m√°s que claro que nadie pod√≠a hacer m√°s de dos cosas al mismo tiempo. Por lo tanto, si es as√≠, cient√≠ficamente: ¬Ņc√≥mo puedo yo hablar con mi novia y, a la vez, escribir un gran cuento? No podr√≠a, jam√°s. Por ello, el arte es un ejercicio en solitario. Incluso en el arte grupal, esa de grupos creativos. Tienes que tener un momento a solas para generar ideas y luego ampliarlas en el colectivo o cambiarlas, mejorarlas, en fin.¬† Siempre la idea base nace en la soledad de uno mismo. Porque es as√≠. Creo yo. No quiero ser absolutista.

¬ŅCu√°les son las principales carencias y excesos, en materia escritural, que acompa√Īa a la literatura que se hace en Cuba, en estos tiempos?

No creo que las principales carencias en materia escritural en Cuba tengan que ver con la censura como algunos predican por ah√≠. Sin ser un especialista en la materia, pienso que la principal barrera est√° en lo material. No todo el mundo tiene 600 hojas en blanco para imprimir su obra y mandarla a un concurso, o un poco menos para enviarla a una editorial. Porque para escribir solo se necesita talento y algo que decir. Y, luego, el espacio para que se haga visible tu obra. Al final, la censura siempre va a existir porque es un mal social que no se deslinda de la moral. Sabemos que la moral tiene que ver con las leyes de la convivencia c√≠vica, con lo establecido por una sociedad y su tiempo. Nadie deber√≠a ir contra ello y despu√©s reclamarle a la censura. Es algo tonto. Porque, de verdad, yo siempre he cre√≠do que no hago nada escribiendo sobre abusadores sexuales de ni√Īos en una sociedad que deplora ese tipo de actitud. Irremediablemente, ser√© vetado o censurado en alguna parte del camino. Entonces, ¬Ņen qu√© sociedad ser√° permitido cualquier tipo de expresi√≥n art√≠stica? ¬ŅPor qu√© pensar que ese tipo de actitud solo se tiene en Cuba cuando la historia del arte universal est√° plagada de actos censurados desde Raphael hasta The Beatles? Y a√ļn hoy. Fuera de Cuba, ¬Ņcu√°ntos artistas no han sido vetados por otros por diferentes motivos? La lista es enorme. Lo triste es que solo los ca√Īones se enfilen hacia Cuba y su Revoluci√≥n. No creo que la censura sea un mal necesario. No. Es deplorable. Pero orinar contra el ventilador me parece est√ļpido. Y m√°s a√ļn cuando despu√©s se arma una campa√Īa para defenderlo. ¬ŅAlguien tiene derecho a orinar contra el ventilador? Por otra parte creo que, si alg√ļn lugar de este mundo es consecuente ahora con el di√°logo entre el artista y el Estado, es en Cuba. Stephen King nunca me ha dicho que se ha reunido con los dirigentes del Congreso que √©l mismo eligi√≥ para decirles alguna inquietud social o pol√≠tica que tenga; y nosotros lo hacemos a cada rato desde una asamblea de la UNEAC o de la AHS. Eso es leg√≠timo. Es un logro de esta Revoluci√≥n.

Ahora bien, que haya artistas que no pertenezcan a ninguna de estar organizaciones y necesiten un espacio de di√°logo, es otra cosa. Bien justa y leg√≠tima. Pero no tiene que ser a la fuerza. El di√°logo para que sea di√°logo tiene que partir del consenso de ambas partes; si no, es imposici√≥n. El Estado cubano: ¬Ņtiene la obligaci√≥n de dialogar con todos los habitantes de la isla? S√≠, lo creo, pero tambi√©n tiene el derecho de no dialogar, porque si no estar√≠a siendo esclavizado por una parte de una poblaci√≥n que quiere di√°logo, que quiere otra cosa. Es algo complejo que merece m√°s de un an√°lisis. Por el momento, yo he tramado mi literatura hasta donde he querido. He escrito lo que pienso y lo he publicado. Nunca he escrito algo que no sienta. La censura nunca me ha tocado un pelo porque mi arte sigue siendo libre y soberano como mi bandera.


«Es imposible crear sin exponerte»

Marlon Duménigo sabe que la literatura se asume como un ejercicio de riesgo. La literatura es un salto al vacío de la (in)certidumbre. Con sus historias, este joven escritor refleja uno de los ángulos de lo real. Ha escogido el vehículo de la palabra escrita para llegar a los otros. Contar es, bien lo sabe, un acto de valor y de supervivencia.

Hay quienes refieren que la literatura les lleg√≥ de repente, que el acto creativo los sorprendi√≥ en la vida cuando no pensaban, ni siquiera, ser artistas. Otros hablan de un llamado temprano de la vocaci√≥n. ¬ŅCu√°l es tu historia: c√≥mo descubres que este era el camino, o uno de los caminos, que te interesaba transitar?

Mi primer intento de hacer literatura fueron unas cuantas poes√≠as rimadas que escrib√≠ a los 12 o 13 a√Īos, y que mi madre a√ļn conserva y se empe√Īa en mostrar como un trofeo infantil a los conocidos m√°s cercanos. Digo intento a riesgo de que le palabra le quede grande, pues fueron apenas pinceladas de creaci√≥n, su principal valor radica en la necesidad de expresar ciertas ideas y que el canal escogido sea precisamente la palabra escrita. M√°s tarde, en el servicio militar, llevaba siempre en el bolsillo derecho del pantal√≥n una libreta doblada y un lapicero que usaba en los ratos libres para conformar una especie de bit√°cora que, adem√°s, conten√≠a vi√Īetas y reflexiones cortas; concebidas bajo la premisa de ‚Äúser escritas solo para m√≠‚ÄĚ. De hecho, llen√© m√°s de una libreta (al final no se cumpli√≥ eso de que eran para m√≠, pues todas se perdieron), aunque por ese entonces tampoco podr√≠a definirlo como una vocaci√≥n. Lo m√°s parecido a eso llegar√≠a m√°s tarde, en 5to a√Īo de la carrera de Ingenier√≠a en Ciencias Inform√°ticas y, esta vez, para bien o para mal, se cumpli√≥ el axioma de que a la tercera va la vencida. Entonces tuve la gu√≠a de Anisley Miraz Lladosa, una poeta que me anim√≥ a la escritura y a presentar mis textos al concurso de talleres literarios de Trinidad, mi Macondo, la ciudad donde viv√≠ hasta los 23 a√Īos.

La velocidad de los res√ļmenes hace que no mencione otros nombres y t√≠tulos de libros que influyeron de manera consciente o inconsciente en el deseo de convertirme en escritor. Un deseo que cobr√≥ otra dimensi√≥n mientras cumpl√≠a el servicio social en La Habana, cuando entr√© al Centro de Formaci√≥n Literaria ‚ÄúOnelio Jorge Cardoso‚ÄĚ y al Taller de Ciencia Ficci√≥n y Fantas√≠a Espacio Abierto. Creo que este fue el punto de no retorno. Era la primera vez en mi vida que estaba rodeado de escritores, de personas con aspiraciones creativas similares a las m√≠as y fue la primera vez que sent√≠ una retroalimentaci√≥n. Ese saber que hay otros como t√ļ, con los mismos bloqueos literarios, ansias de publicaci√≥n, cuentos inacabados y deseos de abandonarlo todo en alg√ļn punto, pero que siguen en el camino de la literatura a pesar de todo. En mi caso, porque la literatura, tras casi diez a√Īos, consigue emocionarme de la misma forma. Hace que me levante a las 5:45 de la ma√Īana a intentar mejorar un texto y lo hago con toda la energ√≠a disponible. Eso tiene que significar algo. Solo si dejo de emocionarme con la literatura dejar√© de escribir.

¬ŅSientes que existe una pauta, una constante, en tu proceso creativo, u optas por ser libre de cadenas vinculadas al ejercicio del oficio o a la costumbre escritural?

Al principio bastaba con la soledad y el caf√©. Me sentaba a escribir cuando me sent√≠a inspirado y rechazaba hacerlo esos d√≠as en los que procrastinar se vuelve tendencia. Luego asum√≠ cierta disciplina. Actualmente escribo cinco d√≠as a la semana. Con el tiempo fui incorporando, adem√°s, rutinas que hacen m√°s predecible o menos extra√Īo el proceso creativo. Escribo por lo general en las ma√Īanas, entre las 6:00 y las 9:00, con el ruido del ventilador de fondo. Solo tomo caf√© mientras escribo y nunca comienzo a escribir la historia hasta tener la primera oraci√≥n exacta. A veces tengo el resto del cuento o del cap√≠tulo en la cabeza y no lo comienzo hasta encontrar esa primera l√≠nea que dicta el tono de la historia. Cuando tengo bloqueos literarios recurro al manuscrito, lleno decenas de p√°ginas de tinta azul o negra y caligraf√≠a apurada que, muchas veces, no representa otra cosa que desechar caminos, decantar posibles finales o di√°logos que reescribo hasta reencontrarme con el tono o la idea que me permita volver a enfrentarme al teclado y la pantalla definitiva en la laptop.

¬ŅCu√°les sientes son los ‚Äúsiete pecados capitales‚ÄĚ de un autor?, ¬Ņqu√© entorpece la creaci√≥n?

El acto creativo es tan personal que se vuelve casi imposible elaborar listas sobre lo que debe o no hacerse. As√≠ que quiz√°s esta sea la respuesta m√°s arriesgada de todas. Para hacerlo menos dif√≠cil me tomo la libertad de no mencionar factores subjetivos como los estados de √°nimo. En mi lista, el orden no obedece a jerarqu√≠as, √ļnicamente a un sentido num√©rico indispensable para no pasarnos horas mencionando posibles ‚Äúpecados capitales‚ÄĚ de un escritor.

  1. No leer.
  2. No reconocer cu√°ndo abandonar un texto.
  3. Editar mientras se escribe.
  4. No dejar ‚Äúenfriar‚ÄĚ los textos una vez terminados.
  5. Procrastinar en exceso.
  6. No ser receptivo a las críticas.
  7. Subestimar los títulos.

¬ŅLos premios te han sido esquivos o conf√≠as que existe una arquitectura en tu vida creativa que te llevar√° a alg√ļn punto en espec√≠fico? ¬ŅConf√≠as en la din√°mica de los premios?

Honestamente, hubiera preferido ganar m√°s premios de los que tengo hasta ahora. Sobre todo porque los premios son en este momento la v√≠a m√°s expedita para un autor de publicar su obra en Cuba y, probablemente, la √ļnica que le asegure cierta promoci√≥n. Como autor me queda intentar ser mejor en cada texto. Si los premios llegan, por supuesto que ser√°n bienvenidos. No renuncio a los concursos como tampoco a otras v√≠as para hacer llegar mi obra a los lectores. Al fin y al cabo no basta un premio para legitimar la calidad de una obra.

Dentro del gremio suele pasar que asociamos los nombres de los autores a sus premios, as√≠ podemos citar de memoria los premios de X autor, pero rara vez podemos mencionar los t√≠tulos de sus libros. Se debe crear expectativa alrededor de la obra galardonada. Garantizar que cuando se publique, un a√Īo despu√©s, esta no pase desapercibida entre las noticias generadas sobre los nuevos ganadores.

cortesía del entrevistado

¬ŅCu√°les te parecen son los principales problemas de la literatura joven actual? ¬ŅSon problemas vinculados al mundo exterior (sistema de premios, consolidaci√≥n editorial, industria del libro, etc.) o m√°s bien relacionados con el mundo interior del creador y sus relaciones con su propia obra?

Pienso que entre los problemas de la literatura hay algunos recurrentes: el tema de los premios, la promoci√≥n, la cr√≠tica literaria y la inserci√≥n en el mercado editorial. Si hablamos sobre autores j√≥venes, estos tema cobran a√ļn m√°s vitalidad porque son escritores que no est√°n consolidados y requieren estas oportunidades, aprovechar los focos de atenci√≥n generados por un galard√≥n m√°s o menos importante, alguna cr√≠tica sobre su trabajo, una s√≥lida campa√Īa de promoci√≥n, para comenzar a formar parte del imaginario de un posible lector.

Incluso la propia etiqueta de ‚Äúliteratura joven‚ÄĚ puede generar predisposici√≥n, pues se puede interpretar como la referencia a una promesa, a un escritor que a√ļn necesita madurar. Y, aunque es cierto que el oficio de escritor requiere de experiencia, considero un error asociar la edad a la falta de madurez creativa. Se puede hacer buena y mala literatura a cualquier edad. Conozco varios escritores j√≥venes, publicados e in√©ditos, que muestran una calidad extraordinaria en sus textos, que sencillamente hacen buena literatura, a secas.

¬ŅEs la literatura un proceso de fricci√≥n entre la realidad del autor y la de sus personajes, o ambas esferas coinciden en alg√ļn punto? ¬ŅC√≥mo te sucede a ti?

Tiene un poco de las dos cosas. Desde el punto de vista de la historia, los personajes tienen vida propia y se desenvuelven de acuerdo a un argumento narrativo que la mayor√≠a de las veces no tiene puntos de contacto con la realidad del autor. Pero la literatura, adem√°s de argumento y estilo, necesita emoci√≥n. Es muy dif√≠cil transmitir emoci√≥n si no se ha sentido antes, creo que en este punto es donde el autor apela a su propia experiencia, ya sea apoy√°ndose en situaciones vivenciales o porque ha recreado tanto la escena que termina vivi√©ndola de alg√ļn modo. Al menos ese es el recurso que utilizo. Ponerme en el papel del personaje, intentar sentir y reaccionar como lo hubiera hecho √©l ante una determinada situaci√≥n, pero desde mis emociones, que son el √ļnico recurso a mi alcance para hacerlo lucir veros√≠mil.

Los actores siempre ponen algo de sí mismos a los personajes, creo que sucede parecido con los escritores. Es imposible crear sin exponerte un poco.

¬ŅCu√°les son las historias que te interesa contar y los personajes que quieres representar?

Me interesan las historias en las que pueda sorprender, historias que dejen sensaciones encontradas. En las que pueda llevar al límite situaciones cotidianas, encaminarlas hacia niveles de realidad que, por lo general, mudan hacia el absurdo o el surrealismo, sin perder ese toque de verosimilitud que las haga palpables al lector, casi posibles. Me interesa trabajar con ese nivel de realidad en el que, si das un paso en una dirección, caes en la fantasía y, si vas hacia el otro, te das de bruces con tu propia existencia.

En cuanto a los personajes, me atrapan los matices. El de la historia de vida triste y que aun así te provoca una sonrisa amarga, el que se esfuerza por hacer lo correcto y termina jodiéndolo todo. Personas comunes que de pronto se encuentran en medio de conflictos inesperados que las obligan a tomar decisiones en apariencia irónicas; personajes que dialoguen sin parecernos ajenos, con nuestra percepción de lo conveniente, de lo negativo, de los estereotipos.

Existe el mito del escritor ‚Äútodoterreno‚ÄĚ, el escritor que muchos g√©neros abarca, ¬Ņasumes de alguna manera este calificativo o prefieres apostar tus cartas en un solo sentido?

Hace algunos a√Īos incursion√© en la poes√≠a, pero me considero narrador. Es el g√©nero donde me siento m√°s c√≥modo y el que se acerca m√°s a mis intereses creativos. Aunque admiro a los escritores que son capaces de moverse dentro de varios g√©neros y saltan del teatro a la poes√≠a o al ensayo, prefiero apostar por el cuento y la novela. Eso no descarta que en alg√ļn punto decida recorrer otros derroteros literarios.

¬ŅHas renunciado a escribir alguna historia? ¬ŅPor qu√©?

Prefiero utilizar el t√©rmino aplazar, acaso un eufemismo con el cual sentirme menos culpable o tornar menos flagrante ese temor a involucrarme en una novela hist√≥rica que lleva a√Īos orbitando entre mis proyectos, y que siempre se aplaza un a√Īo m√°s. Adem√°s de algunos cuentos cortos que he dejado a medias o ni siquiera he comenzado porque s√© que no dan para m√°s y que ni siquiera vale la pena mencionar. Esta novela biogr√°fica sobre uno de los deportistas cubanos m√°s destacados del pasado siglo ser√≠a la respuesta a la primera parte de tu pregunta. ¬ŅPor qu√© no me decido a escribirla? Porque siento que a√ļn no estoy listo para enfrentarme a una investigaci√≥n que podr√≠a durar a√Īos antes de escribir la primera l√≠nea de la novela. Porque necesito terminar antes con otros libros que est√°n a medio camino y aprovechar esa certitud, esa alegre confirmaci√≥n de haber concluido otras novelas, para superar las crisis y los bloqueos que estoy seguro me asaltar√°n en ese otro proyecto, que irremediablemente tampoco empezar√© en el 2021.

¬ŅExiste la autocensura? ¬ŅLa has sentido?

Un doble s√≠ a tus preguntas. Existe la autocensura y, de hecho, afecta de forma notable la calidad literaria. La he sentido, a veces de forma m√°s evidente en cuanto a un argumento, un personaje; otras en formas tan sutiles como esa necesidad de edulcorar ciertas frases que pueden resultar r√≠spidas, inc√≥modas… Vale aclarar que aunque resulte obvio, la autocensura no es un acto inherente al escritor, es una reacci√≥n a la censura y, como toda reacci√≥n, a veces genera un efecto m√°s destructivo porque es el propio autor quien desarrolla mecanismos para limitar y socavar sus engranajes.

Lo peor es que se ha vuelto casi natural, una parte del proceso creativo y da al traste con muchas obras que terminan convirti√©ndose en historias fr√≠as, carentes de esp√≠ritu, por el simple hecho de estar pendientes al ‚Äúqu√© dir√°n‚ÄĚ. Y no solo el ‚Äúqu√© dir√°n‚ÄĚ los decisores o las personas encargadas de evaluar o censurar tu texto, muchas veces se trata de c√≥mo puedan reaccionar ante determinada historia tu familia, colegas, amigos… Pero es muy dif√≠cil hacer arte con tantas concesiones. Si el arte se empe√Īa en ser complaciente se convierte en un simulacro.

cortesía del entrevistado

El papel del autor como autopromotor, ¬Ņlo defiendes?

Definitivamente. Sobre todo en el contexto cubano en el que los espacios de promoci√≥n son tan limitados. Las alternativas de los autores de crearse p√°ginas de Facebook, perfiles en Instagram, gestionarse espacios de presentaci√≥n y otras estrategias con las que llegar al lector me parecen no solo una opci√≥n v√°lida, sino necesaria. Lo que me parece absurdo es que toda la responsabilidad de promoci√≥n recaiga en el autor. Que las editoriales asuman que el trabajo est√° concluido una vez que se imprime el libro, cuando en realidad es ah√≠ donde empieza lo dif√≠cil: llamar la atenci√≥n dentro de un mercado literario plagado de propuestas, muchas de ellas interesantes. Adem√°s, el libro no solo compite contra obras literarias: se enfrenta a Internet, a sus redes sociales y sus algoritmos especializados para captar y mantener la atenci√≥n de un ser humano durante horas. Si pretendemos que el libro llegue al lector, no basta con una presentaci√≥n en la Feria. Son necesarias muchas, much√≠simas otras acciones de promoci√≥n y, de alg√ļn modo, los escritores aprovechamos los canales digitales para hacerlo. Con impericia, cierto, improvisando sobre la marcha, con las limitaciones propias de los que intentan, qu√© remedio, reemplazar el rol promocional que deber√≠an cumplir las editoriales.

Si pudieras elegir a un autor, vivo o muerto, con el que escribir a dos manos un cuento o una novela, ¬Ņqui√©n ser√≠a?, ¬Ņpor qu√©?

William Faulkner. Cuando pienso en autores es el primer nombre que arriba siempre. Despu√©s de leerlo nada qued√≥ en su sitio. Todas las lecturas posteriores estuvieron signadas por una comparaci√≥n ¬ŅMejor que Faulkner? No, ni de lejos. Faulkner al derecho, Faulkner al rev√©s. Definitivo. Jodidamente Faulkner.