Una cantidad misteriosa: Selección de poemas de Cintio Vitier (+ Audio e imágenes)

Palabras compartidas es el espacio que realiza Ediciones La Luz para las Romerías de Mayo, donde anualmente se presentan novedades de nuestro quehacer editorial.

Este año a propósito del centenario de Cintio Vitier, hemos realizado una selección de diez poemas que han sido grabados en los estudios de Radio Holguín La Nueva con una pretensión mayor: la creación de un audiolibro. El Dj productor Artemio Viguera que ha trabajado en otros proyectos junto al equipo creativo, transita con otras sonoridades donde mezcla las voces de diez poetas de la sesión de literatura de la Asociación Hermanos Saíz de Holguín en la interpretación de estos textos.

La edición y dirección del proyecto en su versión sonora estuvo a cargo del realizador Hector Ochoa y el sonidista Ángel López, la edición y selección de los textos por Elizabeth Soto. Nuevamente Luis Yuseff nos guía para crear en ese espacio de libre pensamiento que es, sin dudas, La Luz. Esta cantidad misteriosa, estos poemas escogidos a ultranza, porque hay hambre de versos y de pasión estarán siendo compartidos en las redes sociales en la primera semana de mayo. Los siguientes son un adelanto:

«10×10 Una cantidad misteriosa. Poemas de Cintio Vitier por jóvenes escritores cubanos y DjArte»

«A la poesía» por Idania Salazar

«Este soy yo» por Andrés Cabrera


Convocan al Concurso Literario Provincial Onelio Jorge Cardoso

La cátedra de literatura de la casa de cultura municipal Carlos Loveira, en coordinación con la Sectorial de Cultura de Encrucijada y el grupo de trabajo de la casa de la cultura Onelio Jorge Cardoso, de Calabazar de Sagua, provincia de Villa Clara, convoca al Concurso Provincial de Cuento Onelio Jorge Cardoso 2021.

La premiación se realizará el 11 de mayo en la biblioteca pública del poblado de Calabazar de Sagua, cuna del Cuentero Mayor, como parte del programa cultural y literario concebido en saludo al aniversario 107 de su natalicio.

El concurso se desarrollará de forma semipresencial para ser consecuentes con las orientaciones de la máxima dirección del país y el Ministerio de Cultura, en aras de cuidar y proteger la salud del pueblo cubano ante la COVID-19.

Bases del concurso
Podrán participar todos los autores de la provincia de Villa Clara, sean o no miembros de la Uneac. Se concursará en cuento para adultos, con una extensión no mayor de 10 cuartillas.

Las obras deben ser inéditas y se enviarán por correo electrónico. Se adjuntarán dos documentos en formato pdf, uno con la palabra obra, firmado con seudónimo, en letra Time New Roman, en 12 puntos y a dos espacios, con margen de 2,5 cm; el otro, con la palabra plica, contendrá una brevísima ficha bibliográfica del autor y sus datos generales: dirección que aparece en el carné de identidad, número de teléfono y dirección de correo electrónico. Debe especificar, en caso de que lo sea, si es miembro de la Uneac o de la Asociación Hermanos Saíz. En el asunto del correo debe escribir «Para Concurso Onelio Jorge Cardoso».

Se admitirá una sola obra por autor y no se aceptarán cuentos escritos en forma colectiva. Se otorgará un premio y cuantas menciones el jurado considere.

Las obras serán enviadas a una de las siguientes direcciones de e-mail: amadorhernandez@cenit.cult.cu; ahhernandez@uclv.cu; alvarojesus.9720@gmail.com o yernelisrg@uclv.cu

El plazo de admisión vence el 1.o de mayo de 2021 y la premiación se realizará el propio 11 de mayo en la casa de cultura Onelio Jorge Cardoso, de Calabazar de Sagua, con la presencia del autor galardonado y los que obtengan menciones.

La obra ganadora recibirá un obsequio por un valor mayor a los 2000 pesos en moneda nacional (no se entregará dinero en efectivo) y será publicada en la revista cultural villaclareña Umbral, con su respectiva remuneración por derecho de autor.

El jurado estará conformado por prestigiosos intelectuales de la provincia.

Cualquier obra que no cumpla con las bases del concurso será excluida; el fallo del jurado será inapelable y las obras en concurso no serán devueltas.



Cierra el 15 de mayo el concurso literario de Santa Clara (Convocatoria)

XXXIII EDICIÓN DEL PREMIO LITERARIO FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SANTA CLARA

La Editorial Capiro, el Centro Provincial del Libro y la Literatura, la filial de escritores de la Uneac, la Asociación Hermanos Saíz y la Casa de Cultura «Juan Marinello» de Santa Clara auspician de acuerdo con las siguientes bases la XXXIII edición del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara, correspondiente al año 2021.

Podrán participar todos los escritores residentes en Cuba con originales que reúnan las siguientes condiciones:

Ser inéditos, no haber sido premiados en otros concursos ni estar pendientes de fallo.

Corresponder, en esta edición del concurso, a los géneros de POESÍA, CUENTO, TESTIMONIO y TEATRO.

Las obras en concurso, independientemente de su género, no excederán las 150 cuartillas.

Se enviará un correo electrónico en con el asunto XXXIII edición del Premio Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2021. A este correo deberán adjuntarse dos documentos en PDF: uno con la obra, identificado con la palabra OBRA, seguido del título y el seudónimo; y otro documento con la plica, identificado con la palabra PLICA, seguido del título de la obra y el seudónimo. El formato interior de los documentos será en tamaño carta, a doble espacio (máximo 24 renglones por página), con tipografía Times New Roman, 12 puntos.

Todos los márgenes de 3 cm. (Las obras que no cumplan estrictamente con lo estipulado en este inciso de las bases serán descalificadas automáticamente).

En la plica se consignará el nombre completo del autor, dirección, número de carné de identidad, teléfono, correo electrónico y un breve currículo literario, así como una declaración de que el libro no está comprometido con ninguna editorial ni participa simultáneamente en otro concurso pendiente de resolución.

Las obras se enviarán exclusivamente por correo electrónico a capiroeditorial@gmail.com

Cada concursante podrá enviar cuantos libros desee, en cualquiera de los géneros convocados.

El ganador de la edición anterior en los géneros que se emplazan en esta convocatoria, NO PODRÁ PARTICIPAR.

Se convocará a una comisión de admisión que desestimará las obras que no cumplan con los requerimientos tipográficos y de extensión fijados en las bases.

El plazo de admisión vence el 15 de mayo de 2021 a las 12:00 pm.
Por cada género se designará un jurado compuesto por estudiosos y escritores de prestigio, cuyo dictamen será inapelable.

Se otorgará un premio único e indivisible en cada género, consistente en $10 000 CUP.

La Editorial Capiro publicará las obras premiadas en el plazo de un año.

La remuneración por los premios no afecta el pago por los derechos de autor, que serán pagados una vez terminado el proceso editorial del libro.

No se entregarán menciones, aunque el jurado podrá recomendar otros libros sin que ello implique compromiso de publicación.

La premiación se efectuará el 15 de julio de 2021 durante la celebración por el 332 Aniversario de la Fundación de la Ciudad de Santa Clara, y será precedida por un amplio programa de actividades literarias desde el día 13 del propio mes.

Una vez dados los resultados del concurso, las obras recibidas serán borradas.

La participación en el concurso implica la total aceptación de las bases y su estricto cumplimiento.


Mairyn Arteaga: «Creo que las historias me buscan a mí» (+poemas)

“Mairyn habla poco y hace mucho”; así definen sus compañeros de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) a una de las voces jóvenes del periodismo cultural en Villa Clara.

Desde que se graduó de la Universidad de La Habana, Mairyn Arteaga Díaz ha reportado el acontecer cultural de esta central provincia para la ACN, el Grupo Guamo, donde trabaja actualmente, y otros espacios.

Si bien la frescura de sus 29 años se traduce en su hacer y su persona se aviene con la sed de los imberbes que le entran con ganas a la profesión, quienes la conocen o la leen coinciden en ese algo más que habita a la reportera.

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Y es que detrás de sus espejuelos ocasionales, su andar casi en solitario, su joven apariencia y su discreción a prueba de bala, emergen en ella la autoexigencia y el olfato de los periodistas viejos. Quizás porque a Mairyn la noticia comenzó a quemarle los dedos desde la infancia.

“En quinto grado decidí que quería ser periodista, porque me gustaba mucho escribir, incluso cuando tenía que redactar composiciones largas trataba de imitar la estructura de los textos de los periódicos. Y eso fue algo que mantuve todo el tiempo hasta la vocacional.

“Al principio lo que me atraía era el hecho de no estar encasillada en una oficina ocho horas, pero el periodismo para mí ha sido mucho más que esto. Es una profesión que te exige casi estar en constante movimiento, además de que te permite vivir otras vidas ¡Eso es lo que más me atrae aún! Ponerme en el lugar de otras personas y a veces vivir un poco a través de ellos para poder contar sus historias”.  

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Trabajos suyos han sido replicados por diversos medios como la revista Bohemia, Radio Habana Cuba, La Jiribilla, Cuba Sí, Adelante, Periódico de Mayabeque, Tiempo 21. Varios medios nacionales y extranjeros, impresos y digitales, entre ellos Cubadebate y La Calle del Medio. También se ha desempeñado como escritora del programa radial Hablemos, de la emisora CMHW. Egresada del Taller de Técnicas Narrativas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Mención en el Concurso de Periodismo Cultural de la revista Caimán Barbudo del año 2016, con la crónica Abuelo Risei. Pero el primer momento importante de su carrera estuvo marcado desde el día que eligió su tema de tesis.

“Yo fui con un grupo de amigos a conocer la Isla de la Juventud en abril de 2012, cursaba el tercer año de la carrera. Una de las salas que sirven hoy de museo en el Presidio Modelo está dedicada al encierro de los japoneses, alemanes e italianos durante la Segunda Guerra Mundial, algo que yo no sabía, que se me quedó archivado. Cuando me pidieron un tema de tesis, aquel recuerdo me halaba. Al principio tuve mis dudas porque tenía que entregar una estrategia de fuentes para que me aprobaran el tema y yo no tenía ni idea de cómo encontrar a los descendientes vivos de esas personas. Había pasado mucho tiempo del holocausto, pero no me importó, sentí que debía hacerlo, y como soy testaruda…”

«En la Isla de la Juventud hubo un samurái». Así comienza la primera crónica del libro La Isla de los Confinados, Ediciones Sed de Belleza, 2016, en el que la joven periodista de Villa Clara narra, con intimidad y elocuencia, la triste epopeya de nipones confinados en el Presidio Modelo durante la Segunda Guerra Mundial.

“Fue un poco difícil el hecho de tocar un montón de puertas, de tratar temas sensibles y hurgar en momentos de sus vidas que a lo mejor ellos no querían contar y más a una extraña, pero fíjate, aunque al principio me recibieron un poco recelosos, todos me abrieron las puertas, sí hablaron y me contaron hasta donde sabían, y yo les agradezco muchísimo que confiaran en mí.”

En el libro aparecen 20 crónicas y 19 familias niponas, de una se narran aparte la historia de la madre y del padre, pero Mairyn entrevistó a muchas más personas. “Algunos conservan recuerdos mínimos de aquellos momentos porque eran muy pequeños o no habían nacido aún, otras fuentes se negaron a contar las historias completas, o al menos a que fueran publicadas, pero ayudaron a entender un poco más todo el hecho”.

“Con muchas historias me conmovía, incluso lloraba, ¡uno se siente como más viejo después que pasas por algo así!

“Pero cuando salió La Isla de los Confinados ellos se quedaron agradecidos de que hubiese decidido mirar hacia esa parte de la historia que al menos para ellos es importante.”

Este, el primer libro de Mairyn Arteaga, nacido de su tesis de diploma, no solo ha sido acogido con beneplácito por críticos, lectores y protagonistas; sino que resultó una marca en el estilo de futuras entregas para La Jiribilla, Bohemia, La Calle del Medio o el Caimán Barbudo. Periodismo investigativo que prefiere exponer los hechos, así como quien cuenta desde los artilugios de la literatura la realidad misma, ¿y por qué no? si al fin y al cabo estas vidas que ella nos relata, superan por mucho la ficción.

“Es que yo creo que a mí las historias me sorprenden, un poco. De pronto estoy en un lugar y permanezco muy atenta a las cosas que puedan surgir en los alrededores. Si voy a una cobertura no me encasillo en la cobertura, sino que intento ver lo insólito. Pero no es que ande buscando un tema para escribir, sino que yo creo que ellas, las historias, son las que me buscan a mí.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Además de tu libro te ha pasado esto en otras ocasiones?

“Bueno, yo soy de un pueblecito en las montañas de Artemisa, llamado Niceto Pérez (Rancho Mundito); pasé toda mi infancia escuchando hablar de los acuáticos que creen en los poderes curativos del agua. Se sustentan con lo que sean capaces de producir con sus manos y no beben agua que no sea del arroyo.”

“Llegó el momento en que yo dije, ¡ya, esto lo tengo que hacer!”

“Los acuáticos viven en un pueblo mucho más intrincado, donde el carro entra cada tanto, cuando no está roto. Sin las cosas que traen el desarrollo y que según ellos llevan a la destrucción del hombre, como, por ejemplo, la electricidad. Fui hasta allá y conté un poco de su historia”.

“Para mí es el mejor modo de hacer un periodismo más ameno, más cercano y de que la gente se reconozca en mis textos. Impacta más el hecho de que cuentes la historia como una historia y que no te lo pongas así como muy lejos de ti, sino que hagas que la gente se sienta cerca de esos hechos, tocar la piel de las personas más que quedarte en cifras y en la mera información.”

¿Qué aportó tu pueblecito a tu sentido social?

“Yo creo que es eso que los pueblitos tienen, todo el mundo se conoce, la gente es más cercana, y el hecho de no creerte por allá arriba de las personas, de sentirte parte de la gente, de diluirte en inframundos y capas, ser una más. Yo creo que sí tiene que ver.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Sin embargo, cuando te graduaste comenzaste a trabajar en la Agencia Cubana de Noticias y allí permaneciste durante seis años haciendo un periodismo que exige inmediatez, productividad, lenguaje informativo…

“No sé si es una virtud, pero me gusta desdoblarme, sentirme como el agua que se adapta a los recipientes y a sus formas. Y así llegué a adaptarme al ABC de la Agencia como mismo hacía un reportaje con vuelo literario, servicio especial para Bohemia. ¿No sé si es que no soy buena en ninguna de las dos cosas?”

Se ríe casi nerviosa, “¡bueno!, la verdad es que cuando chiquita era gaga y tartamuda –un poco–, pero cuando cantaba no se me trababan las palabras y así descubrí que hablando rápido tampoco. Así que se me convirtió en un hábito y por eso siempre he sido de leer muy rápido, también escribo muy rápido, ¡ah!, y hablo rápido. Quizás esto me ha sido útil para procesar información, hacer transcripciones… y cumplir con las normas mensuales de medios como la ACN”.

Se vuelve a reír, bebe del té rosado –de flor de Jamaica– con miel que ha preparado para ambas y continúa.

“Además, en Cuba escasean mucho los medios para hacer periodismo narrativo. Y en la agencia, aunque tiene las características propias, muy delimitadas y bastante específicas para cada género, el hecho de tener varios clientes –revistas y periódicos–, te da la oportunidad de estos servicios especiales.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

También te permite ser testigo de momentos importantes en la historia cultural de la provincia.

“Sí, por ejemplo, después del paso del Huracán Irma por Isabela de Sagua fui con una brigada de la AHS a brindarles apoyo, y bueno, una vez allí era imposible no reportar lo que vivimos esos tres días. Fue una experiencia bonita y triste porque Isabela de Sagua estaba devastada, la gente allí se quedó sin nada y uno lo poco que podía hacer era conversar con ellos, dejarlos que se desahogaran y que contaran la experiencia.”

“También cubrí La Feria del Libro en La Habana en 2015, porque desde la Agencia Central pidieron apoyo de las Corresponsalías. Otra experiencia que me gustó mucho fue el Festival de Cine Latinoamericano en 2017, que nos dio la oportunidad de entrevistar a realizadores latinoamericanos, de hablar, de interactuar, de vivir la atmósfera del festival, y también es como que te foguea, te ayuda. Teníamos que hacer como tres o cuatro coberturas en el día, incluido el matutino y resúmenes. Después se te nota el cansancio de trabajar así contra cierre, pero en ese momento estás con otro tipo de gasolina.

“Me gusta mucho el cine, lo prefiero a las series. Sobre todo, el latinoamericano.”

¿Cómo repercute en ti el hecho de interpretar la vida cultural de Santa Clara?

“Cuando yo estaba en la universidad decía que iba a ser periodista de internacionales. El periodismo cultural lo veía como fácil, erradamente. Hasta que llegué a Santa Clara. Que tiene una vida cultural muy rica y un púbico muy exigente. Muchos artistas que vienen a Cuba quieren pasar. Las personas que llevan adelante la cultura son muy comprometidas con el arte, y no te queda otra que comprometerte y vivir un poco por eso.

 “Yo creo que nos falta muchísimo porque siempre nos quedamos en cubrir de un evento lo que pasa o lo que va a pasar y no vemos más allá, a las implicaciones que puede tener interpretar la vida cultural, hacer crítica, porque casi siempre lo que se hace es para ensalzar un producto no para ver lo mejorable que pudiera tener otro, y me hago la autocrítica, por supuesto.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Cómo te ves en Guamo?

“Llevo redes sociales, es algo que voy aprendiendo porque es un mundo dentro de la comunicación relativamente nuevo, que tiene otros códigos para llegar a la gente y para ganar visibilidad.”

Mairyn practica yoga, cultiva plantas, toma té rosado con miel, y cuida dos perras enormes que se llaman Nala y Lluvia. Su sensibilidad y su sencillez se la deben quizás a la niña que nació entre lomas, allá por los munditos pródigos de Artemisa y que desde entonces se las agenció para andar con un libro a rastros, casi todo el tiempo.

“Si estoy en un lugar que no quiero estar o con gente que no conozco, pues yo abro el libro, me meto ahí y ya. Es como mi capa de invisibilidad. Sobre todo, si se trata de García Márquez.”

¿Prefieres al Gabo periodista o al escritor?

“Creo que es difícil separarlos.”

Me decías que además del cine te gusta la trova.

“Sí, yo creo que a mí me gusta un poco de todo.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Algún sueño pendiente con respecto al periodismo ahora mismo?

“Tengo un libro de crónicas de viaje, inédito, contiene historias de lugares donde he ido y me han asaltado las historias.”

¿Si no hubieses sido periodista o escritora, qué hubieses querido ser?

“Ingeniera, aunque mi mamá hasta el último momento para elegir carrera quería que me pusiera la bata blanca”.

Alguien me dijo que escribes poesía.

“En momentos muy específicos me salen, en reuniones, por ejemplo”.

¿Unos dicen que eres laboriosa, otros que lacónica, que si tímida… qué cualidad te define mejor?

“La honestidad es mi arma fundamental”.

También eres perseverante.

“Más bien testaruda”.

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

 

Nostalgias

Por Isla

¿Y qué queda de los amigos que se van?

Una sandalia rota por tu perra,

una cama recién tendida, y azul,

la casa vacía,

una que otra foto subida en la nube,

un puntico verde en esa red social.

El sabor extraño de la añoranza,

la esperanza de verlos por ahí, algún día,

en algún sitio, que puede ser el tuyo o el de ellos,

o simplemente cualquier otro.

La certeza de lo efímero,

y estas letras que te saltan de pronto,

cuando tratas de llenar,

con el trabajo que debes,

una página en blanco.

 

Afortunada

He visto una herradura en el cielo,

una herradura hecha de nubes blancas,

en un cielo azul.

Luego, por andar mirando hacia arriba,

he puesto el pie derecho

sobre una pila de excremento.

 Sí, hoy debe ser mi día de suerte.


Inspirados

Abril sus flores abría… Este poema de Nicolás Guillén también puede contener el estado de gracia y las enervaciones de los jóvenes que a pesar de la pandemia, persisten en las redes sociales con la etiqueta #mantenteinspirado, y alumbran con el bálsamo de su obra la bella idea de la vida. Todo porque #elartesalva.

Hoy se cumple un año del megaconcierto Jóvenes por la vida, uno de los primeros alicientes a la espiritualidad de un pueblo, entonces aterrado por la COVID-19. Camagüey fue de las primeras provincias enlazadas al llamado Streaming Cuba. Así, el Ministerio de Cultura entraba de lleno con emisiones diferentes desde el ecosistema digital.

De aquel tres de abril recuerdo el set improvisado en la galería Mira, de la segunda planta del inmueble donde está la Casa del Joven Creador de Camagüey. Un puñado de entusiastas aseguraba lo básico para la transmisión online. En pantalla solo veíamos a la escritora Evelin Queipo y al trovador Harold Díaz, en representación de la filial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Era una tarde agradable. El día anterior había llovido como consecuencia de un frente frío que preferimos interpretar con las palabras de las abuelas, cuando relacionaban los aguaceros con los buenos presagios.

Hablando en buen cubano, aquel pase en directo fue de palo. La imagen no quedó nítida, ni fluido el video. Mucha culpa tuvo la deficiente conectividad de la 3G, aunque no descartamos la inexperiencia de quienes, como también se dice, dieron el paso al frente. Lo anterior se supo después, por el aprendizaje sobre la marcha. Los inexpertos soñaron metas más altas y desarrollaron en octubre El Almacén de la Imagen como un evento transmedia, que no ha sido superado.

Comenzaron a proliferar alternativas de creación y promoción. La propia Evelin Queipo, en su intento por hacernos “delicioso” el confinamiento, comenzó a publicar décimas con recetas para repostería. En su perfil de Facebook podemos encontrar junto a los versos las imágenes del proceso y del producto final. Desde allí nos deleitó hasta con la ocurrencia de un dulce nombrado Romerías de mango, por los días del festival Romerías de Mayo.

También aparecieron con mayor fuerza grabaciones hechas con celulares, y las instituciones empezaron a confiar en los equipos de jóvenes realizadores para dar el salto de calidad. Gracias a la alianza verdadera, el Centro Provincial del Libro y la Literatura priorizó a autores recientes en videos de promoción cuando más recia estaba la cuarentena. Después puso en primeros planos a miembros de la sección de Artes visuales mientras pintaban cuadros que hoy ambientan librerías. La tercera oleada de cápsulas que apoyó fue para bailarines y actores de la sección de Artes escénicas. Asimismo, la filial enfocó a personas con un vínculo cercano a la organización.

Otro objetivo ha sido el hecho de mantenerse ligado a las buenas prácticas para transformar la problemática de la pandemia. Eso avaló aplausos de talla nacional como el Premio del Barrio para el proyecto sociocultural Golpe a golpe, merecedor de la condición Escudo y Espada de la Nación, conferida por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura también al colectivo laboral de la Casa del Joven Creador. Representantes de la CTC y la UJC en el territorio entregaron el reconocimiento Por las sendas de Agramonte y la distinción Jóvenes por la Vida.

Lecner Zúñiga “Da Zee” y Abel Betancourt “El Sensei” conforman el dúo Killas Club. Ellos redimensionaron el Festival de Rap Trackean2 que del 19 al 22 de marzo promovió una espectacular fiesta de hip hop con participantes de Cuba, México, Chile y Colombia.Lecner Zúñiga “Da Zee” y Abel Betancourt “El Sensei” conforman el dúo Killas Club. Ellos redimensionaron el Festival de Rap Trackean2 que del 19 al 22 de marzo promovió una espectacular fiesta de hip hop con participantes de Cuba, México, Chile y Colombia.

El talento de ser incondicionales explica el sí a cuanto llamado de ayuda ha llegado de parte de las autoridades políticas y gubernamentales. Brigadas de Golpe a Golpe, el principal puente de la AHS a la comunidad, convivieron semanas con los ancianos del hogar Manuel Ramón Silva y Zayas; luego llevaron su espectáculo artístico a otros centros de asistencia social. En medio del intenso rebrote del 2021, integrantes de ese proyecto estrella cumplieron misión en la Zona Roja alistada en la Escuela Vocacional de Arte Luis Casas Romero.

Ante la imposibilidad de las actividades presenciales por la situación de transmisión autóctona de la COVID-19 en la ciudad de Camagüey, la vida de la Casa del Joven Creador ha transmutado a las redes sociales. Desde el perfil de la filial en Facebook podemos seguir las peñas, las noticias de los lauros de los asociados, los eventos, las convocatorias de becas y premios, y el movimiento de una organización activa. Una de las claves del aumento en el número de seguidores es la calidad de los contenidos, porque no basta con tener algo que decir, es preciso hacerlo de la manera más atractiva posible.

La filial ido perfilando su estrategia con realizaciones de alta factura audiovisual, con mayor cuidado en la imagen institucional y de sus asociados, y la conformación de una oferta cultural en el escenario virtual e incluso para tocar la parrilla de la televisión nacional. El éxito del Salón Gesto de artes visuales (enero), la jornada de música electrónica Beat 32 (febrero) y el festival de rap Trackean2 (marzo) reafirmaron la importancia del sentido previsor en la organización de los eventos.

Ser miembro de la AHS es una condición que se demuestra en los escenarios más diversos. En primer plano vemos a Kenny Ortigas, instructor de teatro, recientemente nombrado presidente del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Él participa con sentido crítico y ético en los debates más polémicos. Ser miembro de la AHS es una condición que se demuestra en los escenarios más diversos. En primer plano vemos a Kenny Ortigas, instructor de teatro, recientemente nombrado presidente del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Él participa con sentido crítico y ético en los debates más polémicos.

La AHS en Camagüey está llena de proyectos: tiene casi listo su sitio web rediseñado con mejores servicios para la interactividad; participa de la campaña comunicacional Tienes la palabra; y ya prepara los materiales para el megafestival Romerías de Mayo. De igual manera, celebrará la victoria de Playa Girón con un conversatorio evocador de los versos guillenianos y de la música inspirada en los cubanos invencibles a la maldad de los invasores de 1961.

A un año del primer megaconcierto virtual Jóvenes por la vida, cuando abril retó a florecer la creatividad en circunstancias de pandemia, la AHS crece en proyectos y gratitud. Hoy donará cuadros y libros a una institución científica, y cantará con voz de trovador las hazañas y la resistencia de un pueblo que inspira e involucra a los jóvenes creadores en sus procesos culturales


Do not disturb y su mundo de siluetas

Un viaje de sensaciones, silencios e imágenes; un universo de sombras físicas y espirituales en el interior de un motel y sus alrededores, pero especialmente dentro de sus personajes, es la propuesta del libro Do not disturb, del joven escritor espirituano Ariel Fonseca Rivero, ganador del Premio Calendario de Narrativa (2020) que otorga la Asociación Hermanos Saíz. La riqueza narrativa y la solidez de la obra definen, entre otros rasgos, esta entrega de la Casa Editora Abril, que contó con la edición y corrección de Laura Álvarez Cruz, y con la fotografía de interior y cubierta de Lino Valcárcel.

Desde el primer relato (“Room 12”) hasta el último (“Room 45. No se admiten mascotas”, el lector se sumerge en historias interconectadas por circunstancias, personajes y un espacio común, con un trasfondo psicológico que enriquece lo narrado y a sus protagonistas. Las historias transmiten más allá de las palabras, dejan una sensación agradable y la posibilidad de imaginar situaciones y recrear múltiples finales en la mente de los lectores.

foto: archivo

Los diferentes relatos tienen vida individual, pero igualmente se complementan en la construcción de una atmósfera general: un motel con sus propios pálpitos. Todo transcurre cerca de algún desierto, se menciona el equipo de los Red Sox y hay un niño con una casaca roja, pero el lugar pudiera ser cualquiera, porque el punto central de esta obra son las sensaciones, los traumas y temores, los dolores y singularidades de su gente.

El libro incluye otros elementos universales como globos, payasos, un carro de helados, música, desamor, columpio, nubes, ladridos… que en su conjunto confluyen de manera natural en diferentes ambientes. En cuanto a lo formal, nos brinda tres secciones, diez relatos y 79 páginas, con una narración limpia, diferentes puntos de vista y cambios temporales frecuentes que ayudan a entender la forma de pensar y actuar de sus seres.

El jurado de Calendario, integrado por los escritores Nelton Pérez, Yunier Riquenes y Ernesto Pérez Castillo, resaltó que “arma bien una historia con un buen uso del lenguaje y la creación de personajes bien diseñados”. Como expresó la escritora Beatriz García Huidobro, “en este libro desaparecen las fronteras entre cuento, novela, elementos de eventuales memorias y pinceladas de crónicas literarias, lo que demuestra que toda apuesta es válida cuando posee una poética propia”.

Cuando nos sumergimos en sus páginas, caminamos por senderos conocidos, por influencias de algunos audiovisuales u otras lecturas, pero sin duda, Do not disturb tiene un alma muy propia que atrapa y nos lleva a pensar en ese sitio que seguramente tiene vida más allá del papel.

Graduado del Centro Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, autor de varios títulos y miembro de la Asociación Hermanos Saíz, Fonseca Rivero logra una obra sugerente, con despliegue de sensibilidad y capacidad para agrandar pequeños detalles como siluetas y rasgos subjetivos.

 

  • * Publicado orginalmente en el blog del autor Mira Joven. Tomado del Portal Cubarte.

«La literatura es un túnel a través de distintos mundos»

En tiempo relativamente breve, Raúl Piad se ha abierto paso en el mundo de la literatura de fantasía y ciencia ficción. Su nombre ya no es desconocido, sino que forma parte de lo más destacado de la reciente hornada de autores del género. Raúl Piad escribe sobre lo humano en todas sus dimensiones, explora los límites de la posibilidad. A propósito de su reciente Premio Calendario en la categoría de Ciencia Ficción versa esta entrevista.

¿Cómo definirías tu estilo? ¿Sientes que un autor perfila su estilo a lo largo de toda su vida como una búsqueda consciente, o prefieres pensar en un estilo plural y cambiante, siempre móvil?

Creo que aún no me atrevo a afirmar que poseo este u otro estilo. Tal vez de aquí a quince o veinte años… Es un ejercicio difícil, casi de autodescubrimiento, ese de definir el estilo propio. No obstante, muchos colegas escritores y lectores entusiastas me han hecho ver que suelo emplear un lenguaje directo, que se aparta de barroquismos literarios, cinematográfico en ocasiones. Me preocupa mucho la limpieza y claridad del texto, también que el trabajo final pueda ser disfrutado por la mayor cantidad de lectores posibles. Pero, como decía antes, todavía estoy probando, a veces me atrevo con una prosa más cargada, imbricada de lirismo, y pienso que en ese aspecto está dada esa “dicotomía estilística”. Para algunos autores, la búsqueda de una forma que los identifique es casi una obsesión, y cuando la encuentran, se apegan a ella hasta las últimas consecuencias. En cambio, para otros, constituye un reto no acomodarse nunca a una forma, y convierten cada libro en un experimento.

Cuéntame un poco del libro con el que acabas de obtener el Premio Calendario 2021 en la categoría de ciencia ficción y fantasía.

En esencia, A la sombra del mundo hogar es una novela negra de ciencia ficción, pues comparte mucho de los elementos del género definido por Raymond Chandler: un ambiente oscuro donde prima la resolución de un crimen/misterio, la moralidad de los personajes se difumina en grises, etc. El argumento comienza con el regreso de Ilona Ibarra, una persona derrotada que busca la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella, al planeta donde solía vivir. A partir de ese momento, y space opera al fin, allí se verá envuelta en una conjura junto a su antigua compañera de trabajo y amante, la alienígena Ladai N´Tili, que las arrastrará hasta la guarida de una especie de capo de la información: todo esto aderezado con viajes y combates espaciales e inmersión en realidades virtuales a lo cyberpunk.

Luego de no pocos años de historia del género fantástico en Cuba, en tu opinión, ¿cuáles han sido los mayores logros y desaciertos?

El género fantástico en Cuba, paradójicamente, ha sido de lo menos favorecidos, en cuanto a política editorial e interés institucional. Digo esto porque suele ser un género muy demandado por el lector (que, en última instancia, es a quien se deben autores y editoriales) y que solo en los últimos años pudo disfrutar de una nueva era de solaz… que ahora parece terminar de forma abrupta. Por una parte, es buena la persistencia de algunos concursos y premios (sobre todo en el apartado de ciencia ficción, que ha sido más favorecido que la fantasía) y el entusiasmo de las legiones de fans y creadores que organizan eventos promocionales, aunque todavía permanece la creencia de que (sobre todo en la rama literaria) no es algo que se deba tomar muy en serio, y por ende tampoco se deberían derrochar muchos recursos en su desarrollo.

¿Cuán relevantes han sido para ti las alianzas con escritores que cultivan el mismo género que tú?

Decisivas. Si bien la interacción con escritores (en toda la aceptación de la palabra) siempre es beneficiosa, acercarse a quienes comparten y han transitado ya los mil y un vericuetos de este difícil camino, constituye una satisfacción inmensa, sobre todo dentro del nunca muy extenso grupo de cultivadores del fantástico.

¿Cuáles son los temas sobre los que te interesa, en la actualidad, escribir?

Mi principal interés siempre es el ser humano, desdoblar la cubierta que mostramos al mundo y exponer lo que hay debajo. Escribo sobre lo que temo: la deshumanización, la falta de empatía, el olvido. Me gusta colocar a mis personajes en situaciones límites y luego averiguar la forma de sacarlos de allí. A veces lo logran.

¿Sientes que el público lector está más preparado para recibir obras de ciencia ficción y fantasía en estos tiempos que en décadas anteriores?

En cierta medida, sí. La proliferación de producciones audiovisuales y videojuegos ha traído consigo la aparición de una nueva hornada de lectores, aunque es válido señalar que muchos de ellos buscan algo que a veces la literatura no llega a satisfacer del todo. La realidad ha probado no ser tan diferente de lo que años atrás auguraban los mejores autores del género, así que también muchos buscan encontrar respuestas a varias de las principales problemáticas y preocupaciones que hoy nos aquejan.

¿Cuán importante es para ti la relación con el público? ¿Te interesa la retroalimentación?

Cuando un escritor expone su obra ante una cantidad significativa de ojos ajenos, la obra deja de pertenecerle. A veces se subestima el poder que posee un único lector; ese que, en la soledad de su habitación, lee el libro que hasta hace poco solo habitó en las profundidades de tu mente. En mi caso, la relación con el público es crucial: me interesa que los lectores se acerquen y me comuniquen sus impresiones, positivas o negativas, qué les gustaría leer a continuación, o si pudieron o no avanzar más allá de la primera página.

En la situación de aislamiento social que, desde hace ya un año, enfrenta todo el mundo, ¿cuán útil te ha sido la literatura en cuanto a romper la frontera física que por ahora nos limita y nos define?

La literatura siempre ha constituido para mí el escape perfecto a la realidad, a veces cruel o falta de ese color que solo habita en las páginas de los libros. Como escritor, ese escape se convierte en exorcismo, en oficio de demiurgo. Durante este tiempo, la literatura ha sido una especie de zona segura, un túnel a través de los distintos mundos, ahora separados por el aislamiento, que existen fuera de nuestro alcance.

¿Hasta qué punto las redes sociales te sirven como una herramienta promocional?

En estos tiempos, las redes sociales constituyen el primer instrumento promocional que empleo. Si a eso le añadimos el confinamiento, a veces se convierte en el único. Creo que, bien utilizados, estos medios pueden ser muy poderosos y alcanzar a más personas de las que imaginamos.

¿Qué es lo definitorio para ti dentro de tu proceso creativo?

En primera instancia, diría que la revisión de lo ya escrito, el compromiso que lleva implícito la escritura de cada párrafo. Por lo general, parto de una idea, muchas veces vaga, que después, a base de sangre y fuego, voy desarrollando como una madeja hasta llegar al final. Sin embargo, es precisamente ese aspecto, el final, lo que considero determinante porque en ocasiones me cuesta definirlo, y el desarrollo de la obra, que tan irresistible parecía, termina de forma abrupta. Un buen final es el cuño que legitima ese libro que tanto te ha costado escribir.

En ocasiones, un galardón tarda en llegar a un autor. ¿Hasta qué punto la paciencia, la persistencia, la tenacidad influyen en el éxito de un escritor?

Cuando alguien se decide a escribir, debe deshacerse de todo orgullo y armarse de paciencia, de mucha paciencia. Se ha comparado la carrera del escritor con un maratón: resistencia antes que velocidad. A algunos les cuesta más, a otros menos, pero al pedacito de talento que siempre posee quien no es capaz ya de concebir su vida sin emborronar una o dos cuartillas diarias, se le debe unir el tesón, las ganas de trabajar y la constancia. Alguien que cultive estas virtudes puede estar seguro que el galardón y el libro publicado llegarán en algún instante. Lo demás consiste en disfrutar lo que se hace, en escribir, en primera instancia, para regocijo y consumo personal.

Del lenguaje literario de tus primeras creaciones a tu estilo actual, ¿cuáles han sido los cambios más evidentes que percibes, a nivel estético, espiritual y de forma?

Es siempre difícil, aunque interesante, retroceder en el tiempo y ver cómo ha evolucionado tu propio estilo. Pienso que mi obra ha cambiado más a nivel formal antes que temático. Aún me interesa hablar sobre las mismas cosas, pero de otra forma. Sí creo que existe otra manera de abordar la página en blanco, de desarrollar una obra donde resalte la limpieza y la frescura, la naturalidad del diálogo. Todos estos factores son, al mismo tiempo, asignaturas en curso y todavía perfectibles.

Ya no eres un autor novel. En pocos años has sabido labrarte un camino dentro de la literatura, específicamente la fantástica. Si tuvieras que pensar en un horizonte de posibilidades para ti, ¿cuál sería?

Las posibilidades son infinitas. Si bien, al menos de momento, la literatura fantástica llena y satisface todas mis inquietudes, pienso escribir en algún momento sobre otros temas. Tengo algunos proyectos en pausa que posiblemente retome pronto, algunos de ellos de géneros con los que solo comienzo a familiarizarme. Uno de ellos, o al menos el que más satisfacción me ha aportado, es una novela de literatura infantil que debe tener por título Hoja seca, y está protagonizada por un perrito vagabundo que vive lo peor y lo mejor de las calles cubanas. Curiosamente, escribir literatura realista es uno de los mayores retos a los que me he enfrentado nunca.

¿Existe la autocensura? ¿La has sentido?

Creo que sí. Puede estar dada por muchos factores: la personalidad, la geografía, el género literario, los choques con las políticas editoriales… Muchos escritores la sienten en un momento u otro de su carrera, sobre todo en sus inicios. Recuerdo que asistía a un taller literario en la universidad donde, tal vez por ser el único que escribía fantasía, se hacía algo difícil ser tomado en serio. Esto provocó que comenzase a llevar cuentos realistas, que no me gustaba escribir, pero bueno, era la única forma de ser… ¿uno más? Por suerte, y con el tiempo, eso cambió, pero el fantasma de la autocensura todavía ronda, y de vez en cuando necesita ser exorcizado.

Más allá de la página en blanco, ¿quién es Raúl Piad?

Raúl Piad es un joven de hábitos simples, que piensa que le gusta la rutina… hasta que se descubre cada día haciendo algo distinto. Un lector empedernido que no puede vivir sin café, amante de los videojuegos, el cómic y las siestas largas. Animalista convencido y orgulloso dueño de un cocker spaniel medio loco. Alguien que, a veces, necesita refrenar su cerebro para que no se desboque más allá de los límites recomendables; que tiene que obligarse a escribir, pero cuando lo hace disfruta como nadie el hecho de enlazar una letra con otra.


Colección Espejo para los más imaginativos de casa (+Posts y postales)

Como parte de la Jornada Mundial del Libro Infanto-Juvenil del 2 al 5 de abril, Ediciones La Luz estará en las redes sociales desarrollando la promoción de la Colección Espejo, libro que concibe un cuento en el reverso y otro al anverso, ilustrados y diseñados para colorear.

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Vivir en dos Islas a la vez

Con «El Tiza», alias Yadián Carbonell Hechavarría, todo comenzó por el rap, aunque en realidad «lo que estaba escribiendo tenía un trasfondo distinto. Un día me comentaron de un joven escritor que impartía talleres, al cual acudí cuando los conciertos empezaron a fallar y al notar que pocos entendían mi poesía urbana. Así conocí a Daniel Zayas Aguilera, quien luego se convirtió en mi amigo, en mi familia», rememora el vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la Isla de la Juventud, autor de El viejo, la casa y ellas.

«Hice de todo para que mi empleo como inspector y agente de un Equipo de Seguridad no se interpusiera en mis clases de literatura, las cuales se resumieron en un mes. Tiempo suficiente para darme cuenta de que lo que me gustaba era escribir, que podía encontrar en la escritura las armas para dialogar y comunicar mi visión sobre la realidad toda. De ese modo entré a la AHS y he podido intercambiar con muchos artistas contemporáneos. Vi en el arte el aliento para disipar la oscuridad y la violencia de la vida, vi en el arte el arma más certera para encontrar la luz».

—¿Cómo viviste la llegada de tu primer libro?

—Gracias al equipo de la Editorial Sed de Belleza, dirigido por el poeta Idiel García Romero, mis poemas me llegaron en forma de libro. Y siempre los nacimientos acercan la felicidad o lo más parecido a la felicidad. Disfruté mucho, pero mucho, recorrer el país con mis textos. El escritor que soy ahora no cambiaría ni una sola letra de lo que está escrito en El viejo, la casa y ellas. Es que no podría, sería deshonesto y desleal. Lo digo porque la poesía que escribo tiene como alimento la sinceridad, y la negación de mi voz precaria, joven y gritona de años pasados, me han mostrado el camino que ahora veo como necesario para el crecimiento que noto en mis versos más recientes.

—Eres vicepresidente de la AHS en el territorio. ¿Qué te llevó a asumir tal responsabilidad?

—Me gusta trabajar, y trabajar lo mejor que puedo. Fui elegido por la membresía como vicepresidente y eso exige una entrega constante y concentrada, algo que me encanta. Es cierto que agota, pero te obliga a crecer como persona, como artista. Asumir la responsabilidad de vicepresidente es ser coherente conmigo mismo: nada más simple que eso.

—¿Cómo ha sido la experiencia de dirigir Ediciones Áncoras?

—Un constante aprendizaje; una lucha que debes enfrentar con todo tu cuerpo, ganas y fuerzas. Significa asumir las decisiones erróneas que tomes y enmendar con valentía los fallos, ya sea en la gestión o en cualquier otro aspecto. Es una labor hermosa pero muy sacrificada, si te equivocas puede ser fatal, y los autores pueden ser crueles; yo he sido muy cruel cuando he estado en ese lugar, por eso ahora es mayor mi sensibilidad y apego a mis responsabilidades.

«Te confieso que resulta una experiencia en la cual sigo con mucho miedo, pero con ganas, con deseos de mantener un trabajo editorial digno y que sea cada vez más atractivo para los autores de todo el país».

—¿Por qué enredarse con un taller literario como La pequeña habilidad?

—La pequeña habilidad es un proyecto que comenzó como un taller de haiku y que poco a poco fui enriqueciendo con secciones y actividades para fomentar vocaciones más allá de la escritura. Si bien la idea principal fue dar a conocer la literatura y estimular los hábitos de lectura y el buen decir, me tracé otros objetivos y metas que ya están dando frutos geniales y muy saludables.

«Más que un taller es un grupo literario, en cuyas sesiones hacemos promoción literaria, donaciones de libros, vamos a los campos y pueblos apartados a leer poesía, a dar a conocer el quehacer de todas las editoriales de la AHS y de la organización en sí; fomentamos el colectivismo, la sana diversión, el cuidado a la naturaleza y el aprecio por las pequeñas cosas. Favorecemos también el vínculo con otras manifestaciones, el dominio de la historia local y despertar la vocación investigativa…

«Son muchas actividades que le dan sentido al proyecto, y constituye un trabajo que disfruto tremendamente. La AHS en la Isla me apoyó desde el principio, y poco a poco se han acercado otras instituciones y otros proyectos para contribuir a que el taller y sus integrantes sean parte del movimiento artístico pinero».

—¿Qué ha representado para ti formar parte de República poética?

—La República poética me ha enseñado a respetar, a suprimir la vanidad y el ego, a trabajar pensando siempre en el otro. A crecer como artista. A superarme como escritor y estar en la calle mirando a la gente a los ojos y a entender porqué escribo, por qué sigo confiando en el ser humano. A limpiarme el churre que deja la rapidez con la que se vive. El desapego a la belleza que a veces nos deprime.

«Muchas son las anécdotas que puedo contarte. Porque nuestro objetivo son las personas, han sido muchas las situaciones en las que hemos tenido que poner en práctica la improvisación de los raperos y repentistas, la movilidad de los bailarines, la sagacidad de los sicólogos, el histrionismo y la proyección de los actores, la abstracción de los pintores que decoran nuestros textos, la bondad que nos hace útiles…

«Qué importa que algunos nos crean locos que leen poemas y luego los regalan a los transeúntes. Sí, estamos locos: locos que no se creen estrellas ni candelabros. Somos poetas que intentan ofrecer de corazón su poesía en un acto sincero. Para mí, La República poética es, como lo es para todos sus integrantes, un espacio donde decir el poema y entregar belleza para el otro».

—Es evidente que la poesía tiene en la Isla una fuerza que no consiguen otros géneros literarios, ¿cómo lo explicas?

—La poesía es un impulso que late en cada esquina de esta Isla. La poesía de Paco Mir aún es referente para muchos, como la de Melesio Reynaldo Aguilar, Bellasoe Cobas, Jaime Prendes…, que ya no están físicamente, pero en su obra está el verso en formas distintas.

«La Isla es un lugar de encuentros y de decir adiós, de agua por todas partes, de estrechar manos y mandar cartas, de lomas y ríos de aguas obesas de luz, de encierro y llanto, de historia y conexiones, de emigración, de soledad, de espaldas sudadas, de campos y cítricos rotos, de canciones, de mucho amor… Si con todo eso no salen poetas a cantar, nada tuviera sentido y esta fuera una isla más».

—¿Vivir en la Isla lejos de la Isla…?

—Es un tema sensible que lleva años golpeándonos. Ser una Isla dentro de otra Isla es una realidad con lo cual tendremos que vivir los que apostamos por esta orilla. Es duro, pero cuando hay amor y deseos de hacer, todo tiene sentido.

—¿Cómo es ser joven en un lugar que se nombra Isla de la Juventud?

—Si te digo la verdad, no me siento identificado con el nombre de Isla de la Juventud, creo que Isla de Pinos responde a un sentimiento, a una tradición, que aún persiste en la memoria de la gente. La historia de piratas, de pinos por doquier, de cotorras haciendo ruidos en los campos… me satisface. Yo amo esta Isla como amo a mi país, y es ese amor lo que hace maravilloso ser un joven que vive en dos islas a la vez.

—¿De dónde surgió «El Tiza» que te identifica?

—En la primaria fui un niño muy hiperactivo, me la pasaba en la Dirección porque no me perdía ni un solo alboroto. Muchas maestras intentaron anotarse el punto conmigo disciplinándome, pero solo una, a quien le profeso un enorme cariño, Mirian Adelá, encontró la forma de controlarme. Y un modo era ponerme a escribir el asunto de la clase en la pizarra y todo lo que se le ocurriera, por consiguiente, mis manos siempre andaban llenas de polvo de tiza. Y mis compañeros, para molestarme, me decían «Tizón», lo que de nuevo destapaba mi estado de hiperactividad y un poco de violencia. Mas tuve que acostumbrarme y no coger más lucha cuando terminando el sexto grado se apareció aquel cantante de rap con el tema de «¿Quién tiró la tiza?», que se hizo tan popular y que llegó para ponerle la tapa al pomo: desde entonces, y hasta el sol de hoy soy, para todos, «Tiza» Yadián Carbonell Hechavarría… Mucho gusto…

 

  • *Publicado originalmente en Juventud Rebelde