Liset y sus gatos singulares en una casa fraterna

Dicen que los gatos siguen llegando como si por el mundo se hubiera regado la voz de que este es un refugio seguro. No es una invasión felina. ¡Qué va! Los mininos llegan de paso, en una casual manera de cambiar de aires, vacacionar y hasta “socializar”. Y muchos se marchan con la misma espontaneidad con la que llegan, relamiendo sus bigotes y con la cola en alto.

Aseguran que es fácil encontrar el lugar si preguntas la dirección: lleva por nombre “La casa de los gatos perdidos”, y ya casi todos la conocen por las historias que allí suceden, y porque hasta un asunto de redes sociales se ha vuelto este hogar de tránsito, que con amor sostienen Ricardo y su hija Ana. Una vivienda singular que ha creado para el disfrute de los niños y de la familia toda, la periodista, escritora y editora Liset Prego (Holguín, 1988) como un “hermoso canto a la fraternidad y la tolerancia”.

tomada del facebook de ediciones la luz

La casa de los gatos perdidos (Ediciones La Luz, 2019) reúne un manojo de historias entretejidas en la realidad animal que sucumbe al mundo de los humanos. En sus páginas, donde todos son cuidados con igual dedicación, ronronean gatos pardos, blancos, rayados, con manchas, de razas envidiables y comunes felinos de apariencia simple.

En un entramado diverso de voces gatunas, emergen una serie de caracteres felinos totalmente inadaptados a la sociedad, y que para sobrevivir tratan de encontrar fórmulas que le permitan adaptarse a su entorno. Cada uno de ellos: Pimienta, Susana, Tito, Garabato, Lilita, Osiris, Cosme, Fiona, Shakespeare, Macusa, opta por resistir a su manera, pero sin dejarse vencer por las situaciones diversas que enfrentan.

Camas, alimentos, peines, cascabeles, juguetes y otros objetos dispersos en cada una de las historias hablan mucho de la personalidad de estos gatos, porque si algo tienen ellos es personalidad; son felinos que brillan con luz propia. Son seres libres, empoderados, tecnológicos, enamorados, independientes, empáticos, orgullosos, protectores, ingeniosos y luchadores, a pesar de las circunstancias que mueven sus siete vidas.

Por otro lado, prevalece un largo viaje hacia la libertad, que se muestra como un derecho inalienable de cualquier criatura: escoger un destino o camino variable a cada uno, sin que lo obstruya el deseo de un dueño.

tomada del facebook de ediciones la luz

Esta primicia literaria de Liset Prego, con edición de Luis Yuseff, diseño de Robert Ráez y con las sugerentes ilustraciones de Dagnae Tomás, deja entrever su instinto maternal, que con la dignidad y prestancia que la caracterizan, apuesta por un futuro mejor para sus gatos, convirtiéndolos en seres emancipados para la gran aventura de la vida.

Historias divertidas que, con un lenguaje sencillo abarcan un contenido que cuestiona patrones y conductas sociales, a partir de argumentos que apuestan decididamente por el bienestar animal y el mejoramiento humano, logrando un libro tan trepidante como el ritmo de cada relato.

Estoy segura, como afirma Rubén Rodríguez en las palabras de contraportada, que “estos gatos singulares encontrarán lugar en el corazón de los pequeños lectores, donde se ovillarán para ronronear sus lecciones de amor y vida”, pues el afecto en este libro fluye de inicio a fin. Y muy atento siempre, quizás sea usted de los seres felices que mantiene abiertas puertas y ventanas, y nunca se sabe por dónde puede entrar un gato perdido.


Todas las voces arden en una misma Troya

La literatura escrita por mujeres en la Cuba de hoy tiene ese aroma a limpio, a frescor que abraza de pronto el alma y amanece… Amanece entre versos y una prosa firme, cual tacón que araña el pavimento. Bien lo saben estas troyanas, ellas arman de sorpresas sus modos de hacer y entender el arte.

«Este es el decálogo», presenta Ámbar Carralero Díaz, teatróloga y escritora, directora del canal de Telegram Troyanas en cuarentena, el cual forma parte de un megaproyecto transmedial titulado Troyanas en Youtube. «Una troyana siempre es una emprendedora, no porque sea necesariamente una mujer exitosa, sino porque ha comprendido que el fracaso forma parte de su aprendizaje y que el éxito es pasajero; por lo cual siempre está iniciando proyectos, empezando desde cero, aprendiendo, lanzándose al abismo».

Bien lo auguraba Luisa Campuzano en Las muchachas de La Habana no tienen temor de Dios… cuando en su estudio sobre escritoras cubanas desde el siglo XVIII hasta la actualidad de 2004, afirmaba: las autoras de las que me ocupo, comparten, por más piadosas que sean o hayan sido, la osadía de desafiar gobiernos, transgredir prejuicios, subvertir cánones… Y sí, eso, entre otras muchas temáticas gobiernan aún hoy, diecisiete años después, las escritoras de esta Isla. Sería absurdo pretender encasillarlas, no hay nada entre cielo y tierra que les sea extraño a las guerreras de esta Troya que hoy se transfigura, una vez más rodeada de complejas brisas.

«Una troyana nunca olvida su pasado, no por resentimiento o apego, todo lo contrario, porque sabe que la desmemoria se paga caro, porque sabe que la repetición absurda de los mismos errores convierte la existencia humana en una ruina».

Cada viernes a las ocho de la noche, una autora es coronada, mientras un ejército custodia fiel las palabras que como raíles se afianzan en Helenas, Andrómacas, Casandras, Hécubas y así, entre coqueteos referenciales a una historia indisoluble, dejan claro: «Este es mi caballo, y no hay Dios que me lo quite». El proyecto surgió en marzo del pasado año 2020, justo cuando tocaba a la puerta de nuestro país esta pandemia, que, si bien nos ha robado tanto, ha obligado a crecernos en medio de las desgracias, y aquí estuvo, está y estará Ámbar, sumando un punto más a esa lista de sentencias que resume qué es ser una troyana para cada escritora invitada. No existe geografía que limite a estas guerreras, el espacio no se ciñe únicamente a creadoras cubanas, más bien busca hacer confluir voces diversas con la intención de generar un dialogo que retroalimente el proceso creativo. El público y las propias escritoras agradecen la oportunidad de promoción indistinta, lo mismo para autoras consagradas que para nobeles; incluso ha sido el debut de mujeres apasionadas cuyo fin era otro dentro del mundo de las letras, dígase crítica, edición, diseño, y Troyanas en Cuarentena es la motivación para alzar su propia voz.

«Una troyana se sabe empoderada, pero no por ser mujer o ser de Troya, o porque la palabra “empoderamiento” esté de moda, sino porque tiene consciencia plena de su lugar en el mundo y de todo lo que puede hacer, porque se tiene a sí misma y ahí radica su mayor poder».

Pasarse por el canal en Telegram siempre resultará una aventura. Es como saberse de pronto inundada de encanto. Voces de disímiles latitudes vienen y abrazan tus miedos, tus ganas, tu llanto porque «una troyana siempre ama, siempre arde, siempre tiene el corazón grande, hinchado, lleno de cenizas, de luces, de arena, de mar». Y como mismo la pasión las caracteriza, también se impone ese factor que las hace irresistibles cada viernes: “la inteligencia”, que pícaras saben manejar a su antojo, tal fieles brujas ante el dominio de la palabra, capaces de generar las más ansiadas polémicas, porque, ¿qué sería del arte si no fuese capaz de concebir esa búsqueda constante, esas ganas indómitas de revolucionar todo cuanto pueda ser removido de su sitio?

«Una troyana piensa y se preocupa por su entorno, sabe de política, de religión, de ciencia, si quiere marchar, marcha, y si quiere permanecer callada, calla, pero siempre sabe discernir, aunque elija el silencio o la rebelión».

El espacio cuenta ya con una veintena de escritoras que han dejado su huella a lo largo de estos diecinueve meses. Todo un deleite ha sido escuchar los textos de la propia Ámbar, quien los compartiera en el inicio del proyecto, de poetas como: Nara Mansur Cao, La Habana-Buenos Aires, Rosamary Argüelles García (Santi Spíritus), Giselle Lucía Navarro (La Habana), la argentina Ana Arzoumanian, la dramaturga santiaguera Margarita Borges Hernández, Yudarkis Veloz Sarduy (Camagüey), Sheyla Valladares Quevedo (Unión de Reyes), entre muchas otras cuya nominación bien puede resumirse en este punto del decálogo de Ámbar: «una troyana usa tenis para correr, tacones en las recepciones y chancletas para limpiar. Adora la buena música, la gran literatura, el cine de autor, pero… cuando ponen música bailable, se “despelota”». Porque eso somos todas, mujeres del hoy, del ayer, del siempre, con las mismas luchas que librar, con los mismos prejuicios y tabúes que abolir.

«Una troyana es intensa, muy intensa, por eso lucha por un decreto ley que apruebe una enmienda en la poética, en la que Aristóteles reconozca a las mujeres, a los niños y a los esclavos (aunque sea un documento de la antigüedad) como parte de la sociedad». No obstante, en este bregar de las palabras, ante el peso de la empuñadura del arma más letal: la pluma, aunque aún no compita entre las artillerías pesadas, «una troyana acepta y estima también a los que no piensan como ella, aunque no compartan sus gustos ni su forma de vivir». Esa es una de las firmes premisas que corroboramos el sexto día de la semana.

El afán por conocer y conocerse las define, siempre dispuestas al intercambio, ese placer por descubrir la otredad es superior y no hay por qué contener la excitación que las baña.

«Una troyana es atea, “gracias a Dios”. Cree en el destino, las ciencias, la Astrología, la Numerología, la Biodecodificación, la Medicina Alternativa, respeta el politeísmo y el sincretismo, pro sin afanes que terminen limitando su libertad, su relación con el “otro” y su costumbre de estar abierta a nuevas experiencias y saberes».

Si no has tenido la dicha aun de pasarte por el canal, esta no es una recomendación, más bien es una cita, donde por puras ganas te adelanto que «su color es rojo aseptil. Su tamaño, infinito. Talla, única. Su virtud, la resistencia. Su mineral, el carbón. Su estado, en llamas. Su vicio, Troya. Su signo, trágico. Su enigma, el caballo de Troya. Su destino, tú».

Para mí, ser una troyana es abrir los ojos cada día convencida de que solo hay una dirección posible, y es hacia adelante. Sin importar las peripecias del camino la meta es seguir andando con nuestras ganas al hombro. ¿Y para ti?  


La creación en sí es un acto de amor

Aunque no conozco personalmente a Náthaly Hernández Chávez, sus historias me han llevado a sentirme cerca de ella. Al final, esto es lo que la buena literatura consigue. No solo es una mujer que escribe poesía sino que también se ha lanzado a las lides de la ciencia ficción y la fantasía, con tan buenos pasos que su libro Las azules colinas de Europa obtuvo el más reciente Premio David en dicha categoría. Náthaly tampoco cree en las etiquetas literarias y sabe que, cuando se es creador, es imposible no amar al mundo. Nuestro diálogo comienza con una pregunta sencilla.

Háblame un poco de tus procesos creativos. ¿Cómo nace, cómo le das vida al hijo libro? ¿Sientes una relación maternal con las historias que creas?

El nacimiento de un libro viene marcado por la espontaneidad. Le debo mucho de mi escritura al hábito que adopté hace pocos años de anotar las ideas. Antes de eso jugaba con ellas mentalmente, pero jamás las anotaba y con el tiempo se iban borrando para dar paso a otras nuevas. Un libro de Win Wenger llamado Enseñar y aprender en el siglo XXI me dio diversos consejos respecto a la creatividad, entre ellos estaba el de escribir todo lo que se me ocurriera, incluso lo que consideraba insignificante. Lo seguí al pie de la letra (nunca mejor dicho), y comencé a anotar las ideas en libretas, en papeles sueltos, en la computadora, o en la aplicación de notas del celular. Así lo he hecho desde entonces, salvando del olvido a muchas semillas de cuentos y poemas. Después de un tiempo recopilo esas ideas y me dejo llevar por la intuición respecto a cuáles desarrollar. Mientras escribo un cuento la mayoría de las veces uso música que se relacione al tema, el ambiente o a alguna emoción específica vinculada a ese texto, le creo su propia banda sonora, por así decirlo. Cuando tengo varios textos completos intento buscar los mejores en entre ellos, o cualquier relación por tema y forma. Con esta guía armo los libros. Cuando el libro ya tiene un nombre y unos contornos más o menos definidos, deja de ser para mí una compilación de textos para convertirse en un cuerpo único, un individuo.

Más que maternal, es una relación fraternal, de amistad. Las ideas me han hecho compañía desde que tengo uso de razón. Ellas y los libros han sido mis amigos en momentos en que no tuve otros. Uno de los mayores placeres de mi vida es ese momento en que me llega una idea o un verso de un poema; lo que llaman inspiración y que para mí es un sinónimo de alegría. Probablemente cuando vea a mi primer libro impreso se despierten mis instintos materno-literarios.

¿Crees que las etiquetas “literatura joven”, “autor novel”, así como sus antípodas “escritor consagrado”, “escritor canónico” tienen en realidad algún propósito? ¿Definen algo?

Las etiquetas ayudan al lector a navegar por el océano literario, pero también pueden resultar engañosas. Pueden hacerte caer en la trampa de la complacencia, de lo superficial. Cuántas veces no hemos escuchado frases como: “para ser tan joven no está mal”, o “lean a este autor porque es un veterano”, o “que malo estaba el libro para ser de un autor consagrado”. Yugos y prejuicios donde no se compara la obra en sí, sino la obra contra el currículo literario. Esto suele ser injusto con los autores, jóvenes y viejos, los pone bajo una presión innecesaria. Y lo peor es que caemos en estas comparaciones incluso sin darnos cuenta. La realidad es que muchos lectores prefieren adquirir libros de autores veteranos que libros de noveles. Esto es lógico hasta cierto punto, pero constituye una barrera a la hora de dar a conocer nuevas voces creativas. Las definiciones son útiles, siempre que no se las tenga por algo más de lo que son: etiquetas. Y la vida es muy rica y diversa como para que se la pueda definir verdaderamente con un conjunto de estas.

En los tiempos que corren, ¿quién es el escritor?, ¿qué lugar tiene en el mundo?, ¿por qué crear? ¿Existe salvación en el acto creativo?

Pienso que el escritor es el artífice de la más fácil y, al mismo tiempo, la más difícil de las artes. Para la música, la pintura, el baile, se deben tener ciertas aptitudes físico-mentales (habilidad manual, oído musical, orientación espacial, etc.) que nacen con la persona y sin las cuales no pudiera dedicarse a lo que le gusta por mucho esfuerzo que ponga. Aunque hay quienes nacen con habilidad natural para contar o para componer poemas, la literatura es un ejercicio mental, construido a través del esfuerzo de la persona, de su dedicación. Hay quienes a golpe de estudio, lecturas y trabajo se han construido a sí mismos: ese es uno de los regalos de la literatura. La salvación radica en parte aquí y en parte en lo que la literatura representa, al contener belleza y reflexión, hacer pensar y a la vez provocar sensaciones, permitir al lector ser parte activa de la historia al momento de la lectura: un pequeño milagro a dos voces.

cortesía de la escritora

Para mí la literatura es sinónimo de esperanza y libertad, esto último por su capacidad de superar las barreras de tiempo y espacio. Por ejemplo, el autor de ficción realista se convierte en un cronista: gracias a muchos escritores del pasado podemos conocer cómo eran otros lugares y épocas, podemos incluso sentirnos transportados a ellas. Crear nos hace ser parte activa del mundo, sin ello, solo somos consumidores o reproductores. El escritor lo hace a su manera. Quienes practican otras profesiones lo hacen a la suya. Todas son válidas y pueden ser una salvación para quienes crean y para quienes reciben. Además, creo imposible ser un escritor y no amar al mundo a tu manera particular. La creación en sí es un acto de amor.

¿Es mesurable la levedad o la calidad de los libros que hoy se escriben en Cuba? ¿De qué manera contribuyen, a una cosa o a otra, el sistema de premios de nuestro país y los jurados que lo integran?

No sé si es mesurable, creo que no hasta cierto punto ¿será posible hacer esa medición sin que la subjetividad interfiera? Lo que para unos parece no tener calidad para otros representa lo mejor de la producción actual, y viceversa: existen tantos criterios como personas. Pero de ser posible, hay factores que impiden formar un criterio objetivo, como por ejemplo la falta de información debido a la incomunicación actual entre los sistemas territoriales. Los libros producidos por editoriales provinciales raramente llegan más lejos que la misma provincia y la Feria del Libro de La Habana (ahora interrumpida por la pandemia). Por otra parte, los producidos por editoriales nacionales con sede en La Habana llegan de forma dispareja a las provincias. Precisamente la Feria era uno de los pocos espacios para medir empíricamente la producción nacional, pero incluso este criterio puede resultar incompleto.

Precisamente frente a tanto aislamiento, el sistema de premios sirve como una herramienta para darse a conocer más allá de las fronteras naturales. Tanto a la levedad como a la calidad, el sistema de premios hace su contribución, precisamente porque hacen visible a un autor. Ocurre así desde un concurso municipal hasta el Nobel (hay ganadores de este último que eran desconocidos por el público hasta que lo obtuvieron). Cuando se premia en algún concurso se considera esta obra validada para su publicación y consumo. Aunque sea en forma de noticia ocasional, se puede llegar a un público más amplio solo porque conozcan algo tan simple como tu nombre unido a una fecha y un premio.

Sin dudas, el mundo de lo fantástico tiene un especial atractivo para ti, ¿por qué eliges este género?

Amo la mitología desde niña y ese cariño, lejos de menguar, ha crecido con los años. La fantasía es el mundo de lo imposible-posible, el lugar para escaparse o ir a pescar buenas ideas si se cuenta con el anzuelo correcto. Más que elegirla, ha estado conmigo desde que puedo recordar. De alguna manera logré colar a la imaginación en el barco de la adultez. Va de polizón. Los días en que está juguetona se me dificulta concentrarme en las actividades diarias y ando soñando despierta. Aunque no he podido explotar este género en su forma pura, siento que tiñe casi todos mis escritos sin importar el género, como un estado de ánimo.

¿Un autor que cultiva varios géneros tiene menos posibilidades de especializarse en uno?

Por supuesto, por mucho que intente poner igual esfuerzo en todos, algunos le saldrán mejor que otros. Tenemos tiempo y esfuerzos limitados, por lo que dividir este esfuerzo se vuelve una desventaja. Hay quienes recomiendan a los autores centrarse en esos géneros que se les dan mejor y entiendo el por qué lo aconsejan. Sin embargo, me atengo a que la escritura es un placer para quien la hace. Habiendo tantos géneros ¿para qué privarnos de aquellos que nos gusten o de la oportunidad de intentar cultivarlos? No significa que el resultado final en cada género tenga calidad para ser publicable, queda a cuenta de cada autor discernir esto. Parafraseando a Bradbury, la ventaja de hacer varios géneros a la vez es que te permite equivocarte, ser un eterno estudiante. Y esa ventaja es más que suficiente para intentarlo.

¿Existen maneras de frenar la proliferación de la poesía de poca calidad, de la poesía leve? ¿O esa es una labor que se debe dejar al tiempo?

Vivimos en una época de masividad. Nunca habían caminado tantas personas juntas sobre este planeta, las comunicaciones entre ellas nunca habían sido tan fáciles y rápidas, las condiciones de bienestar y el acceso a la educación básica jamás habían estado tan generalizadas. Tendemos que convivir con la masividad con sus ventajas y desventajas. Que haya más poetas que nunca antes puede influenciar en la proliferación de la poesía leve, de la poco seria. Creo que una de las mejores formas de paliar la mala literatura radica en la educación y en fomentar genuinos hábitos de lectura que provoquen riqueza y flexibilidad en la creación literaria. Claro que antes de enseñar literatura, primero hay que asegurarse de inculcar el amor hacia esta, como decía Borges.

Solo en Cuba se pueden contar por centenares las personas que escriben sin que siquiera les guste leer, o que lean poco y reducido a un género o subgéneros específicos (y muchas veces sus peores exponentes). Me he tropezado a algunos en los talleres literarios y hasta cierto punto no los entiendo. Tampoco existen en Cuba escuelas y guías para aprender a escribir poesía, fuera de talleres especializados en pocos lugares. A diferencia de la narrativa, que cuenta con una escuela nacional como es el Centro Onelio y mucho material técnico producido por este, la poesía no cuenta con un lugar donde los jóvenes de todo el país puedan ir a aprender sobre las formas técnicas y las escuelas poéticas. La mayoría se aprende de forma autodidacta en un taller local especializado de los pocos que hay o (si tienes suerte) bajo la tutela de algún poeta que te asesora personalmente. A lo mejor la creación de un centro nacional de enseñanza poética pudiera hacer un cambio en este sentido. O no. Solo estamos especulando. En mayor o menor medida siempre habrá que, a la manera de Eliseo Diego, confiarse al tiempo.

¿Qué, a tu criterio, es lo novedoso o lo esencial de la poesía joven que se crea hoy en nuestro país?

Lo esencial de esta poesía es la multiplicidad. Que existan tantas formas y estilos conviviendo juntas, que autores abracen corrientes de creación que no coincidan con la que está de moda en los ámbitos literarios. Y que otros tantos abracen estas corrientes, pero mantengan su propia voz literaria. Valoro mucho la honestidad. Pienso que uno como autor debe ser honesto, consigo y con los demás. No escribir solo para agradar a un público específico (los académicos, los lectores más o menos cercanos). Hacerlo lo mejor posible para que el poema llegue a ellos en su mejor expresión, pero que el primer lector satisfecho sea uno mismo.

¿Sientes que tu poesía se abraza/emula/se deriva a otros cuerpos poéticos de la tradición canónica, menos o más asentados en cuanto a cercanía temporal?

Mi formación poética es más reciente y menos profunda de lo que me gustaría, con la literatura no se termina nunca de aprender y encontrar tesoros. Al menos tengo la ventaja de que me gusta la variedad, desde los poemas antiguos del Oriente hasta los de más reciente factura. Hay autores que me han marcado, primeramente, José Martí, y luego poetas como Omar Khayyam, Tagore, Keats, Bécquer, Pessoa, Kavafis, Rilke, Whitman, T. S. Eliot, Ezra Pound, Miguel Hernández, Borges, Alejandra Pizarnick, Dulce María Loynaz, Cintio Vitier y otros. Siento cercana la obra de escritores norteamericanos y latinoamericanos, supongo que por familiaridad de contexto y tiempo. También me he nutrido de mucha poesía contemporánea cubana, especialmente la matancera. Esta es una tierra de excelentes poetas. De Cuba me gusta leer a autores de todas las generaciones, el mosaico que conforman es muy colorido y a veces uno se encuentra con versos maravillosos donde menos se lo espera.

¿Crees en las influencias? ¿Hasta qué puntos son perceptibles en tu obra?

Sí, creo. Por eso mencioné arriba que no entendía a los que escribían sin que les gustara leer. Me parece que lo natural es ser un lector al que en algún momento no le es suficiente con solo leer y quiere crear sus propias historias, estimulado por uno o más autores que le gustan demasiado, y a los que termina emulando en sus primeros textos. Al menos este es mi caso. Hasta ahora mis mayores influencias son Bradbury y Borges, que hacían una prosa muy poética y una poesía muy narrada. También hay otros a los que imito en aspectos específicos, ya sea en los diálogos, en las descripciones, en la construcción de personajes. Con todos esos fragmentos, unidos a los dictámenes propios de la inspiración, he estado construyendo mi voz y mi estilo, arquitectura que está bien lejos de terminarse ya que apenas estoy fundiendo las bases del edificio.

Un libro que cambió tu vida y por qué.

Tengo varios, algunos muy queridos de la infancia, como La edad de Oro, de José Martí, Oros Viejos, de Herminio Almendros, La isla misteriosa, de Julio Verne y Cien años de soledad, de García Márquez, o como mis libros de leyendas pertenecientes a la mitología de todas partes del mundo, que me dediqué a coleccionar. Pero quiero explicar el que me reconcilió con la ciencia ficción luego de que estuviera alejada de este género durante varios años: una selección de cuentos de Ray Bradbury, con la que descubrí a este autor. Me cambió la vida porque encontré a alguien muy afín a la manera en que sentía la literatura. La bibliofilia de Bradbury, su luminosidad, ese sentido de maravillarse con lo que le rodea y soñar futuros posibles centrándose en cómo eso afectará la vida íntima de las personas, todo me resultaba muy cercano. Además de que los cuentos de Bradbury fueron escritos con alegría y amor, y esto puede percibirse en el fondo de cada uno, sin importar su tema.

Háblame un poco de tu reciente Premio David, ¿qué temas aborda el libro, cuál es su estructura? Todo lo que nos puedas avanzar sin spoiler.

Las azules colinas de Europa es una compilación de los mejores textos que he escrito del género hasta la fecha. Así de sencillo. El título del cuaderno es un doble homenaje a dos maestros, uno del realismo y el otro de la ciencia ficción: en este caso, Ernest Hemingway y Robert Heinlein, pues cada uno posee un libro de nombre similar. Me pareció el más adecuado porque el libro está muy influenciado por la narrativa del siglo XX. Por momentos puede parecer inconexo, ya que los cuentos poseen historias muy distintas, ambientadas en diversas épocas de estadio tecnológico: en unos apenas se realizaron leves avances en la actual tecnología y en otros existe el viaje espacial tripulado y la terraformación de otros mundos. Sin embargo, una vez compilados se pueden ver vasos comunicantes que atraviesan los textos a modo de hilo de Ariadna. El amor, la muerte, el sexo, la violencia, la nostalgia, los deseos insatisfechos y la traición a uno mismo y/o a los seres queridos son temas recurrentes en las historias. Es un libro muy centrado en el propio ser humano o en sus derivados sintéticos (robots/replicantes). Una vez terminado también encontré allí reflexiones sobre la guerra, la vejez, la discriminación por raza y género, el medioambiente, la pérdida de la cordura y la alteración de procesos naturales del hombre y la naturaleza. Estos mensajes no fueron colocados de forma panfletaria, sino que crecieron entre las historias. Por momentos no puedo evitar recreaciones poéticas en mis cuentos, ya sea del lenguaje o de las imágenes. Siendo poeta de formación, mi estilo navega espontáneamente hacia esas aguas. El cuento donde más se nota esto es No regreses al lugar donde fuiste feliz, que mezcla poesía con narrativa y hace un homenaje a ese gran poeta cubano que es Delfín Prats.

¿Te obsesiona la perfección? ¿Al menos te preocupa? ¿Crees que es posible lograr la obra perfecta o el proceso sin costuras, completamente cerrado?

Gracioso que lo preguntes, hace poco me percaté de algo que no conocía de mí misma y es sobre ese mismo tema. Me consideraba una persona nada perfeccionista, más bien regada, dispersa. Resulta que todo mi perfeccionismo se vuelca en la literatura: reescribo y reviso mis cuentos y poemas una y otra vez. No he dejado de retocar los cuentos del libro que envié al David, no sé si dejaré de hacerlo cuando el libro ya esté impreso. Eso espero. Lograr una obra perfecta es casi imposible, pero sí creo que cuando un texto ya está impreso te proporciona un efecto de cierre, al menos temporal.

Una mujer que escribe ciencia ficción y fantasía, ¿cuánto crees que ha incidido el recorrido y el legado de otras autoras en la creación que haces hoy y en las posibilidades actuales de publicaciones y premios?

La historia moderna de las mujeres en la ciencia ficción y fantasía fue toda una epopeya. Desde el Frankenstein, de Mary Shelley, y hasta finales del siglo XX estas pioneras tuvieron que luchar para ser juzgadas por su calidad y no por su sexo en un mundo editorial que no concebía que las mujeres se dedicaran a tales géneros. Sin ellas probablemente no tendríamos la igualdad que hoy se da por sentada.

En el caso cubano se ve cómo las mujeres han sabido darse un lugar en los (pocos) concursos y (reducidas) publicaciones del género. Por ejemplo, el primer David de C.F fue ganado por una mujer, Daína Chaviano. Entre el David y el Calendario pueden citarse nombres como el de Gina Picart, el tuyo, el de Malena Salazar Maciá, y otros tantos que se me escapan. Otro ejemplo, y esta vez hablo de un concurso que premia el cuento corto, en el Oscar Hurtado se cuenta con múltiples ganadoras femeninas. En este 2021 los premios para cuento de ciencia ficción, para cuento de fantasía y para poesía especulativa lo ganaron mujeres. Las menciones en la categoría de ciencia ficción fuimos dos mujeres también. Aunque no es una historia tan larga (la propia historia de estos géneros en Cuba es relativamente corta), ha existido una relación entre ellos y las narradoras femeninas, que tuvieron que vencer obstáculos como el machismo y el menosprecio de género (sexual y literario) para ganarse a pulso su más que merecido lugar. En cuanto a premios y publicaciones, a nivel internacional hace tiempo se escuchan los nombres de las autoras cubanas, tanto las residentes como las emigradas. Mientras tanto en Cuba, cuando se trata de lo fantástico (como mencioné arriba), siempre van a ser mucho menos los premios y publicaciones en comparación con otros géneros, algo que afecta a todos sus autores por igual.

¿Qué te gustaría que los lectores hallen en tu creación?

Lo mismo que hallé yo en otros tantos libros de otros tantos autores: reflexión, recreación, ensueño, historias que ocupan de forma más o menos temporal un lugar en otras mentes, poemas que provoquen emoción, sensaciones, semillas de pensamientos sobre sí mismos y lo que los rodea. Borges decía que uno primero escribía para sí mismo y después para la familia, los amigos, para todos los demás. Aspiro que los lectores se sientan tan bien leyendo mis textos como me sentí yo al escribirlos.

Más allá de la página y blanco, ¿quién es Náthaly?

Apenas estoy empezando a descubrirla. Hasta ahora sé que es alguien curioso, en constante cambio pese a su inmovilidad, que ama a los libros y a la literatura, al conocimiento, al acto de escribir, a la música y las artes, a la historia y las ciencias, a todo lo que es bello y bueno. Me maravilla lo que el mundo es y lo que puede ser, creo que por eso escribo ciencia ficción y fantasía, y hago poesía. Ese mismo sentir lo encuentro reflejado de la mejor manera posible en uno de los versos de José Martí: “Todo es hermoso y constante/ todo es música y color/ y todo, como el diamante/ antes de luz, es carbón.”


El frío es un estado mental

Reseña del libro Los hijos del invierno de Luis Enrique Mirambert

 

Pudimos ser fotógrafos de la National Geographic especializados en ortodoncia para leones. Pudimos ser los carteros de Bukowsky, los muchachos que le traían los periódicos a Lenin, vendedores de sierras eléctricas en Wall Street; dueños de La casa de la bella durmiente y le entregaríamos a Nobokov cada noche una muchacha diferente. Pudimos ser reposteros en París y cocinar los croassant que se comerían los snobs en un café a orillas del Sena.

Pudimos haber sido todo y eso y más; pero no, somos hijos del invierno, justifica Luis Enrique Mirambert del Valle en su primer libro publicado por Ediciones Aldabón con diseño de Johan Trujillo. 

En esta Isla no existe invierno. Según los expertos solo hay estación seca y otra lluviosa, pero con el primer soplo de viento que medio erice el vello de las muñecas nos volvemos cazadores de focas en huecos horadados en el hielo. Nos disfrazamos de esquimales. Nos volvemos una falsa de nosotros mismos. Si tenemos que sustituir exportaciones, sustituimos hasta el invierno; porque la colonización cultural nos hace llorar cuando pensamos en la nieve.  

Tal vez, si nos remitimos a los manuales de historia y geopolítica, pudiéramos decir que somos hijos del invierno porque somos las generaciones (aquellos nacidos en los 90) que sobrevivimos a la caída del muro de Berlín. Sin nada que hacer y en lo que caminamos hacia el sur dejamos que la libido sea la brújula. No habrá calor más reconfortante que el humano; ya sea para rellenar algún vacío primitivo de la carne, o para cuestiones más sencillas como la identidad y el arraigo.

Bajo estos códigos se mueven los personajes de este libro y también un suprapersonaje que es el narrador, cuya voz suena detrás de cada historia que, aunque escritas con personas gramaticales diferentes o con diversas mudas de nivel de realidad, comparten una intención comunicativa rectora: Vivimos en futuro después del futuro.

Como escribiría Harold Bloom sobre Goethe: Luis es mucho Luis; sin importar lo que cuente, su estilo se impone por encima de la historia. Ahí una musicalidad omnipresente que tal vez provenga de su práctica como poeta, la banda sonora del universo Mirambert.

El autor hace gala de diferentes técnicas y estilos, pero que no se vuelve una cacofonía, sino más bien —no diré sinfonía porque sería cliché— un bolero de victrola en una versión que le agrega un poco de funk, un poco de música electrónica y rock and roll.

No creo que se vayan a agotar en las librerías del día a la mañana este título, pero igual cómprenlo porque el frío en esta Isla no es una condición atmosférica, sino un estado mental, y con los Hijos del invierno quizás nos deshelemos un poco por dentro.


De cuando el Inferno tiene dos dioses

De todos los instrumentos del hombre,

el más asombroso es, sin dudas, el libro.

 Los demás son extensiones de su cuerpo.

El microscopio, el telescopio, son extensiones

de su vista; el teléfono, es extensión de la voz;

luego tenemos el arado y la espada,

extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa:

es una extensión de la memoria y la imaginación

Jorge Luis Borges

Si alguien me hubiese dicho que encontraría este libro, justo en ese momento en el que analizaba qué podía presentar a este evento por el aniversario 700 de la muerte de Dante Alighieri, y la influencia de la cultura italiana en Cuba, la verdad, no me lo hubiese creído. El azar, tal vez, haciendo de las suyas, o el karma, tras haberme encontrado esa mañana con la organizadora del espacio, y retribuir con ideas para la organización del mismo… no sé. Quizá fue cosa de energía y lo atraje mientras pensaba en Dante, en la gracia de su nombre, la armonía indisoluble de su obra. Lo cierto es, señores, que en el peregrinar por toda Enramadas, llegarme hasta la Librería Manolito del Toro, fue un golpe de suerte. Y son estos los libros con los que realmente establezco un vínculo más allá del habitual, esos libros “sorpresa” que traen consigo el misterio de su llegada. Pero si además de esa magia, resulta que te topas con el equilibrio perfecto entre goce y conocimiento, pues, ahí sí ya, reconócete bendecido.

Arassay Carralero

Tal como estoy segura se sentirá usted, lector, cuando avance entre los recovecos de este ensayo, en el que no basta la presencia de Dante, sino que además, Borges y su literatura lo protagonizan, siendo Alighieri ese túnel por donde se desplace, transformando las palabras tal cual trozo de nube. Peregrinaje de Borges por los laberintos de Dante, de la autora Arassay Carralero, premio Pinos Nuevos de ensayo, 2016, publicado por Letras Cubanas, es esa cita con lo inolvidable en la obra de un autor.

La presencia de la obra de Dante Alighieri en las creaciones de Borges se puede constatar desde textos muy tempranos del autor. No solo es reiterada a lo largo de su quehacer intelectual, sino que se va fortaleciendo hasta cobrar la dimensión de uno de los laberintos por los que mejor adentrarse en los modos de asumir su ficción, y en su particular mirada sobre nociones claves como canon literario. Alusiones, citas, comentarios, paralelismos ficcionales, críticas a los estudios dantescos… dan fe de un diálogo modélico de un gran escritor con sus mentores. (Nota de contracubierta)

Todo en Dante, desde la fecha de su nacimiento, hasta los recovecos de su creación, tiene ese sabor enigmático, y Borges también hace alarde ante tal condición en su obra. No sé si para ustedes saber si Durante o Dante, llamado así hipocorísticamente, sea algo que despierte una curiosidad arrolladora, o si la alusión a su posible signo: Géminis, lo cual estrecha el rango en la fecha de su alumbramiento, o las conclusiones a las que los estudiosos de su vida han podido llegar solo tras el escudriño de su obra, signifique, como para mí, esa suerte de dato escondido que alimenta el interés en este “poeta supremo”, como se le clasificara, pieza indispensable en el trance del pensamiento medieval al renacentista con la Divina comedia, cumbre de la literatura universal. Tal vez Borges se sintiera presa, además de por su verbo, también por la historia que encierra la figura de este italiano, cuyo nombre nunca escapa a la referencia.

Ya por los años treinta del siglo pasado, Borges comenzaba los esbozos dantescos en su obra, pero no fue hasta la segunda mitad cuando realmente se consolidó el vínculo entre ambos escritores, arraigándose al universo cultural del poeta. Su decir sobre la obra del toscano adquiere una magnitud tal, que las afirmaciones hechas por él, la de los comentaristas, las de otros estudiosos, se entrecruzan y van instaurando un saber alrededor del texto dantesco hasta tal punto que podríamos afirmar que resulta otro de sus laberintos. (Fragmento del libro, pág.10)

… Leí muchas veces la Comedia, afirma, en distintas ediciones, y pude gozar de los comentaristas de todas ellas, dos me reservo particularmente: la de Momigliano y la de Grabher. Recuerdo también la de Hugo Steiner. Leí todas las ediciones que encontraba y me distraía con los distintos comentarios, las distintas interpretaciones de esa obra múltiple. Comprobé que en las ediciones más antiguas predomina el comentario teológico, en las del siglo XIX, el histórico, y actualmente el estético. (Jorge Luis Borges: “Siete Noches”, Obras completas, 1975-1985, pág. 209) 

Como si no hubiese opción al escape, página a página la necesidad que se instala es tal, que imposible no continuar siguiéndole la pista a Borges por los episodios dantescos que engalanaron su obra. Realmente había de sentir una pasión tremenda, lo delata el estudio incansable de todos los trabajos que hicieran alusión al poeta Alighieri, seguro de que cada una de ellas lo haría aproximarse más a la verdad, a las disímiles lecturas que ofrece. Es apreciable, además, la recurrencia a Ulises, personaje de Inferno, quien será pilar en no pocos de sus ensayos. Comprendemos entonces, la eficacia de sus métodos, tal vez, o la importancia de sus estudios interpretativos a la obra de este autor italiano que revolucionó desde siempre, como tantos otros que se le sucedieron.

Se utiliza en el libro recursos borgeanos, estrategias discursivas, puntos apreciativos sobre la obra de Dante, que permiten al lector disfrutar cognitivamente los modos de hacer de dos grandes escritores a la vez, encerrados en esa dicotomía antiguo-contemporáneo. Las confrontaciones que establece Borges respecto a los comentarios de autores diversos en cuanto a lo dantesco, resultan realmente interesantes, y hasta retroalimentan al obligarnos al ejercicio de nosotros, así como poner también los criterios en tela de juicio y replanteárnoslo, ahora, una vez descubierto el suyo.

No temas, te exhorto a que en confianza te dejes caer en este pozo donde el conocimiento será la única profundidad que te cubra. Son páginas para entender lo que no te fue posible antes, en el Inferno.


La poesía, una condición más allá de la poesía en sí misma

La poesía es y será reino autónomo, dijo un poeta. Donde hay seres humanos, hay poesía. Una rara condición la acecha desde siglos inmemoriales: la sensibilidad verdadera. Para los poetas es la patria libre hacia el gozo y la sabiduría. La poesía es condición de sabios y enamorados, de ricos y pobres, de odiados y odiadores, de blancos y negros, de hombres y mujeres, de niños y adultos, de ciegos y videntes, pero siempre hombres.

La poesía nunca dio riquezas materiales, por lo sutil del verso. La poesía solo abre el diapasón al entendimiento del mundo desde otras posibilidades estéticas y eso no vale dinero alguno, ya en ello va la riqueza. Ahora se nos ocurre pensar y sentir que la poesía es reino inconmensurable hacia la vital espiritual del reino humano, sin ella no es posible la existencia.

Con la inauguración de un evento poético para la juventud en Songo La Maya, se produce una mirada para el intercambio, pensado desde una institución siempre joven: la AHS o –¡mejor!– como su nombre más intenso indica Asociación Hermanos Saíz. Encuentro que pretende un acercamiento entre generaciones poéticas diferentes, entre hacedores de poesía de diversos territorios de nuestra vasta provincia poética Santiago, pero continuadores de una tradición ancestral e identitaria de nuestra racialidad doblemente conformada por nuestros antepasados españoles y cubanos. Hemos querido que confluyan voces femeninas para enaltecer los matices. La diversidad en ello nos ayudará a la prolongación del evento; la inclusión de otros municipios en las posteriores ediciones ampliará la multiplicidad de voces provenientes de San Luis, Segundo Frente, Contramaestre y Mella. Toda una combustión interna que nos impulsará a declarar a Songo La Maya: La Capital de la Poesía Joven en Santiago de Cuba en no muy lejano tiempo. Hablaremos de poesía con la misma pasión que del alcohol pendenciero, al decir de Borges, o del pollo que llega a la bodega, al decir de nuestras aguerridas madres, o del maní que se vende en unos estuches provenientes de Una fiesta innombrable de José Lezama Lima. Hablaremos de poesía como de la piel, como del polvo y el viento. Estaremos en las plazas del pueblo, desplazando ensoñaciones de adolescentes.

El término, desde una dimensión etimológica, proviene de poesis que significa creación, acción de hacer; palabra proveniente, a su vez, de poiein que significa hacer, crear, componer. Si lo miramos desde muchos lados, siempre está enfrascado el significado en el acto mismo de la creación y como acto de creación proponemos que se vea a la poesía, en este tipo de evento, que junto a otros géneros deben sacarnos triunfantes ante la inoperancia.

La poesía refuerza la ética y la ética a la poesía, en la medida que se relacionan se nutren. Estos son tiempos en que se debe acudir a las dos. José Martí fue el más alto ejemplo cubano, le suceden otros no menos éticos.

Al decir de Roberto Manzano[1]: La poesía cubana posee tanta riqueza que se comporta como esfera de sortilegio y abundancia: por cualquier punto en que se penetre en ella siempre se regresa a la superficie con piezas atractivas en las manos.

La poesía es también arma de defensa e identidad, muchos de nuestros mejores poetas, digo nuestros con toda la intencionalidad que merece, porque la patria del poeta y de la poesía es el mundo. No importa donde se viva, importa cómo se siente y expresa en versos los altares que encumbran al hombre o los pesares que lo acongojan de manera perenne.

En el sentido de la unidad, los poetas se reconocen y afilian de manera voluntaria, no importa las latitudes donde se vive, o las naciones a las que pertenecen. Se expresan y mancomunan por los sentimientos a expresar en pos de una causa común. Citemos el encuentro que sostuvieron en la primavera de 1930 entre Nicolás Guillén y Federico García Lorca, cuando el segundo –de paso por la Isla– reconoce la fuerza el vigor y el florecer poético de Nicolás. Por Lorca llegó Guillén a España entre un mundo de ensoñaciones y descubrimiento de sonoridades profunda de la poesía antillana, y más allá de todo española. No era difícil para el granadino redescubrirse desde la poesía; había una identidad también extraliteraria y profundamente humana. Cuando muere Lorca, asesinado por las hordas fascistas, Guillén lo evoca desde una angustia que se pierde en interrogante insatisfecha. Por tanto, esa capacidad de entenderse desde la poesía le permitió a Guillén ser una de las figuras que más se referencia en el siglo XX cubano y americano. Guillén es la poesía de la identidad, marcó un camino que no tiene vuelta atrás.

Por ejemplo, se ha dicho que la poesía de Baragaño es un tigre que salta a la vida. La poesía de Baragaño es una eterna inconformidad. Quien, por cierto, ha dicho que “poema es todo lo que consciente o inconscientemente trata de expresar el universo. Uno de sus defensores, Marcelo Morales, en relación con su obra ha manifestado: La verdadera poesía –para el que logra consumirla; para el que pueda sentirla o escribirla, pensarla– es una revolución del ser, un cataclismo; no saldrás ileso. Como en el amor, para bien o para mal, la poesía, cuando llega a la categoría del arte, siempre te cambia.

Seamus Heaney creía en la poesía como capacidad de crear un orden acorde con el impacto de la realidad exterior y, a la vez, sensible a las leyes internas del propio poeta.

Para Miguel Barnet, la poesía no es lujo sino una energía, una fuerza creadora que es la que ha salvado hasta ahora a la humanidad. Otra, que fue lo primero que inventó el hombre para sobrevivir a la catástrofe que desde las eras paleolíticas han amenazado al planeta y ahora lo amenaza con armas nucleares de exterminio masivo. Si no tuviéramos la poesía, qué tendríamos: un planeta sin adjetivos, una especie sin nombrar, un vacío insoportable. Ha sido la poesía lo que le ha otorgado el sentido a las cosas. Ha sido la poesía a lo largo de la historia la que ha salvaguardado la cultura, la que ha expresado los más profundos sentimientos del ser humano, lo que lo ha liberado de atavismos ancestrales[2]. Cito un fragmento de su poesía que refleja mejor que sus palabras el sentido:

Oh, Dios, ¿qué haríamos si no

Tuviéramos un poema

Que sirviera para todos?

Para Enrique Saínz la gran poesía permite vislumbrar algo del misterio que todo encierra. Teresa Melo habla de la poesía a través del poeta, al que ve como modelo de su propia obra y a su obra como modelo en sí misma, cuando goza de la calidad suficiente, para imponerse a otras generaciones más jóvenes de poetas y poesías.

La última generación de poetas y poesías en Cuba ha desacralizado a las figuras de la poesía anterior en antifiguras (en el mejor sentido de la palabra) y a su discurso poético en antipoético. Reniegan del discurso  anterior, pero aun en sí mismos, llevan la poesía con la misma ensoñación y deseo de perdurar que sus predecesores. Aman la poesía con la misma pasión.

 Notas:

[1] Tomado de El bosque de los símbolos. Patria y poesía en Cuba. Tomo I. Selección, prólogo y comentarios Roberto Manzano.

[2] Miguel Barnet, El triunfo perpetúo de la poesía en La Gaceta de Cuba # 4, julio-agosto 2006.


Simpatía por el Diablo

“Please allow me to introduce myself/ I’m a man of wealth and taste”

Sympathy for the Devil. The Rolling Stones

“Espero que ustedes me perdonen (…) por atreverme… sin haber sido previamente presentado…” es la cortés frase con que el Diablo, en los Estanques del Patriarca, interrumpe el coloquio sostenido por Mijail Alexándrovich Berlioz –redactor de una revista y presidente de la MASSOLIT, asociación moscovita de escritores–, e Iván Nikoláyevich Ponirev, –joven poeta, conocido como Desamparado–. El Demonio se da a conocer como un profesor extranjero, especialista en magia negra y a lo largo de la conversación les hace a los dos intelectuales diversas preguntas “¿No creen que Cristo haya existido?” “¿No creen en Dios?” Berlioz declara con orgullo: “La mayoría de nuestra población ha dejado conscientemente, de creer en todas las historias sobre Dios.”[1] El mago, que asegura haber desayunado con Kant, para asombro de sus escuchas, e incluso haber presenciado el juicio de Pilatos a Cristo, el cual les narra –con lo que se intercala en la historia el capítulo 2, relativo a estos personajes– pregunta al final en tono jovial “¿Y el diablo tampoco existe?”[2] Y los intelectuales vuelven a negar. Creen loco al profesor extranjero. Sin embargo, guiado por el diálogo, Berlioz pregunta cómo va a morir. El Diablo lo augura y casi enseguida se produce el golpe de efecto, y la correspondiente iluminación retrospectiva de los eventos: Berlioz es decapitado por culpa de Anushka que derramó el aceite.

Es este el capítulo que da inicio a la magistral novela de Mijaíl Bulgákov (1981-1940), El maestro y Margarita, y lleva el satírico título: No hables nunca con desconocidos. Tal obra fue publicada en Cuba por la Editorial Arte y Literatura en 1989 y de modo más reciente en 2015.

Mijaíl Afanásievich Bulgákov, descendiente de clérigos de la Iglesia Ortodoxa Rusa, inicia la carrera de escritor alrededor de 1921, tras haber sido médico. En los 20 la crítica impide la divulgación de varios de sus escritos, siendo tildado de antisoviético, con lo que su situación se hace insostenible. Pide por esto permiso al gobierno para marchar al extranjero. Stalin lo llama personalmente y Bulgákov no se atreve a repetir su solicitud. El gobierno entonces brinda al escritor trabajo en el Teatro de la Juventud Obrera de Moscú y después en el Teatro de Arte de Moscú. Más adelante es contratado en el Bolshói como libretista y asesor. Sin embargo, pese a que algunas de sus adaptaciones y textos logran llegar a escena, Bulgákov continúa sufriendo los efectos de la censura.

El proceso de escritura de El maestro y Margarita contó con múltiples interrupciones. Se inicia en 1928, pero el autor quema una primera versión agobiado por los censores. Entre 1931 y 1932, coincidiendo con el inicio de su tercer matrimonio, reinicia el trabajo. Al finalizar los años 30 realiza variantes en la obra y presintiendo su fin próximo, le dicta a su esposa correcciones y apuntes. Bulgákov muere en 1940. La primera versión completa del texto tarda en publicarse: En particular circula como samizdat[3], ya que entre 1966 y 1967, la revista Moskvá o Moscú publica una versión censurada del texto.

Diversos elementos autobiográficos integran El maestro y Margarita. Los Estanques del Patriarca, primer escenario de la novela, es uno de los espacios en cuyas cercanías llegó a vivir Bulgákov un buen tiempo. Su tercera y última esposa, Yelena Shílovskaya, con quien se casa en 1932, sería la inspiración para Margarita. También el ostracismo que sufre el personaje del Maestro, debido a sus textos, es similar al que viviera el propio escritor. Ambos, autor y personaje, en momentos afines de desesperación, optan por la quema de sus manuscritos. Asimismo, es preciso destacar el impacto de la experiencia escénica de Bulgákov en la novela, desde el punto de vista no solo estilístico –construcción dramática de personajes, puntos de giro que hacen avanzar continuamente el relato–, sino también argumental –la caracterización de personajes del mundillo teatral por una parte y la construcción del espectáculo de magia negra que el diablo, Voland, junto a sus ayudantes ofrece al público moscovita–.

El maestro y Margarita tiene a Moscú y Jerusalén como escenarios centrales. Entre ambos espacios es posible entrever un sinnúmero de correspondencias. A lo largo de la novela se desarrollan tres tramas fundamentales: La primera se despliega a partir de la aparición en el Moscú de los años 30 de la figura del Diablo, quien se presenta como Voland[4], y aparece acompañado de un séquito integrado por Koróviev o Fagot, su asistente, el colmilludo Asaselo, Hipopótamo o Popota, un enorme gato negro, Guela, una bruja, y Abadonna, su ministro y consejero. Muy afectada por la llegada de Voland resulta la élite intelectual moscovita con la que este y los suyos se ensañan. Por otra parte se presenta el drama de Joshuá Ga-Nozri –Jesucristo– y Pilatos, replanteo de la historia bíblica que por una parte es referida por el propio Voland y, por otra, es el centro de la novela escrita por el Maestro. En esta versión, Pilatos exhibe el drama de su cobardía y se culpa por no salvar al filósofo errante. Como una lupa de amplio espectro penetra la historia bíblica para diseccionarla y exhibir el drama de un hombre que se negó a creer, por temor a perder el poder y con ello la razón de existir. Y es así que se establece una analogía con el pueblo intelectual ruso negado también a “ver”. La historia del Maestro y Margarita es el tercer eje de la novela. El Maestro, sin apellidos, es parte de la intelectualidad pero núcleo aparte, en tanto es el Excluido. Como Joshuá, resulta condenado también, en un eficaz paralelismo narrativo.

Lo cierto es que Bulgákov, que fue tildado de antisoviético, concibe una obra en consonancia con el antecedente literario de su nación de origen. De forma evidente incorpora intertextos como fragmentos del poema de Pushkin, La tormenta y la niebla. Asimismo, es posible apreciar en su novela el impacto del espíritu colectivo ruso, afín de algún modo con aquel que se desarrolla en las obras de León Tolstói (1828-1910), en especial de su texto cumbre La guerra y la paz, e incluso en las de Fiódor Dostoievski (1821-1881). Curiosamente también Dostoievski había hecho un humanísimo y casi caricaturesco retrato del Diablo en su novela Los hermanos Karamazov, donde esta figura se aparece a Iván Fiódorovich Karamázov, uno de los tres hermanos comprometidos de un modo u otro en el parricidio, para atormentarlo al burlarse de sus creencias.

El maestro y Margarita revisita además la literatura universal, en especial la historia de Fausto recreada por diversos autores, como Christopher Marlowe (1564-1593), y Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832). Se divide en Dos Libros, y un epílogo. En el Primer Libro presenta al protagonista, el poeta Desamparado, que intenta detener al Diablo y sus secuaces. Sirve de puente a la historia del Maestro, a quien el joven poeta conoce en un manicomio y se centra en los estragos del Diablo, exhibiendo además el inicio del drama de Pilatos. En el segundo libro Margarita Nikoláyevna, la amante del Maestro deviene eje central. Relata el proceso por el cual esta entra en contacto con el Diablo, se convierte en bruja y erigida reina es, junto a Voland, anfitriona del Baile del plenilunio Primaveral o de los Cien Reyes, donde recibe a diversas personalidades malditas de la Historia.

El protagonista Desamparado abre la novela y la cierra. La transformación del héroe, que transita hacia la luz del conocimiento, es la pista para entender su rol en la historia, de la cual puede devenir continuador, al ser reconocido por el Maestro como su discípulo. Es por ello que desde la dimensión que brinda el personaje central, esta obra puede considerarse también como novela de iniciación.

Margarita, como figura femenina central de la trama, es un personaje singular, renovador en una tradición de heroínas literarias. No es ahora mujer ideal, elegía mariana, donna angelicata del dolce stil novo, musa inspiradora, sino mujer-bruja, a la que el diablo solicita. Tampoco sucumbe a causa del pecado: no se suicida envenenándose, o arrojándose bajo el tren, tras abandonar al marido y participar en el Baile del Demonio. Aquí es reintegrado el eterno femenino a su condición de fuerza vital. Margarita, como mujer, principio creador de vida, logra entender el mal como parte de una dualidad necesaria. Acepta sin asombro lo increíble y aprecia la omnipotencia del Diablo. Por ella el Maestro alcanza la redención.

A partir de un estilo de fuerte ironía se introducen puntos de giro continuos en la acción de El maestro y Margarita, con introducción de múltiples y nuevos personajes. Poco a poco se descubre el universo de relaciones entre los sucesos y la concatenación de los eventos. Diversos estilos confluyen en la construcción el relato: Resulta de ritmo trepidante y farsesco en las secciones relacionadas con el Moscú de los años 30. Por otra parte el tiempo pareciera detenerse para mostrar el drama psicológico de Pilatos. Dado que esta es una novela que su autor dejó inconclusa al morir, el epílogo final se presenta fragmentario. La historia es sin lugar a dudas fantástica pero a la par realista. Imposible, pero probable.

En una etapa donde el realismo socialista era la tendencia estética oficial, Bulgákov concibe una obra en la cual lo sobrenatural es elemento esencial. Por si no fuera suficiente, enfrenta a una sociedad agnóstica: Se atreve a establecer la posibilidad de la existencia de Dios –y en paralelo de fuerzas del mal–, cuestionamiento de raíz filosófica y religiosa. Paradójicamente es el Diablo, el ángel caído, quien aparece para probar la existencia de un negado Ser Supremo. Eje central del texto, es el impacto que provoca el encuentro con lo Divino, ante lo cual no es posible permanecer igual, ya que, incluso cuando se opte por no entenderlo, rechazarlo, o bien, condenarlo, incorpora en sí mismo un principio transformador. Temas esenciales en esta novela son la cobardía, y a la par de esta la traición, la culpa, pero también la posibilidad de redención, además la necesidad de abrirse al conocimiento, y la responsabilidad para con la Verdad incluso en un medio adverso. Toca tópicos como el amor –también sensual– en tanto principio rector, mediante la figura femenina, como misterio capaz de crear y destruir. La luna llena y el sendero que esta traza hacia los hombres deviene motivo recurrente de enlace entre las historias de Jerusalén y Moscú, de Pilatos, el Maestro y el poeta Desamparado. Porque la Luna, la buena literatura, y otras muchas cosas, siempre permanecerán como realidades, dignas de ser al menos, admitidas.

 

Notas:

[1] Bulgákov, Mijaíl (1989). El maestro y Margarita. La Habana: Editorial Arte y Literatura p. 25.

[2] Ob.cit. p. 60.

[3] Copia mecanografiada, e incluso manuscrita, de literatura prohibida, concebida por escritores a menudo considerados disidentes, que circulaba de forma clandestina durante el régimen soviético.

[4] Es singular el hecho de que Bulgákov escoge un nombre poco popular del diablo, más conocido a lo largo de la tradición universal, como Mefistófeles, Asmodeo, y Lucifer.


El descenso puede ser también un modo de elevarte

Me asomé a la puerta del libro como quien no pretende hundir mucho la nariz, mas, cuando quise darme cuenta, lo había devorado. Katabasis, compendio de cuentos publicado recientemente por la Editorial Primigenios, EE.UU (2021), del autor habanero David Martínez Balsa, es una de esas obras que de pronto, sin pretensiones de grandeza, sutil, se acerca al lector y lo mira a uno por el filito de la hoja, a ver cuán capaces somos de ignorarlo. Yo me quedé ahí, página dos, quince, sesenta, ciento tres, y no me bastó. La abrí al estilo Cortázar, fui al centro, a un costado, al otro, de atrás hacia adelante. Repasé el orden de los textos, hasta le cambié los exergos, (atrevimientos que como lectores se nos está permitido). ¿Qué buscaba? “El truco”.

Los personajes nacieron ante mí, hombres ya mayores, que brotaron de la página en blanco y manchas, para ir directo a un pasillo de pabellón, bajo el constante hostigue del Capitán Espinosa. Hacían su entrada en escena con una tranquilidad abrumadora, limpios de imposturas, como quien se dirige a paso firme rumbo misión. Cada uno cumpliendo de modo cabal su acometido en ese rol de reos, que su autor definió, sería su mejor traje. Estas bestias a reflejo no necesitan de ti, lector, para que avives su mundo, serán ellos quienes jueguen contigo y tu sentencia, tus convicciones de “bien o mal” sopesando tus prejuicios. Existe en Katabasis una coherencia estilística, una caricia de textos pulidos hasta el hastío, cosas que el buen lector siempre agradece, y de pronto comienzan a revelarse los trucos, percibidos ante manía de escudriño.

El destino de quienes han delinquido es inexorable. Ya no podrán nunca ocultar su pasado: Toda la tierra les es de vidrio (Emerson). Bien lo saben ellos, protagonistas de estas seis historias, cuyo hilo conductor se desarrolla entre las agonías del encierro y los quince minutos de descanso, luego del almuerzo. La columna vertebral del libro pudiera definirse en tres relatos: Katabasis, La flor más bella en este jardín y Toda la Tierra de vidrio. Una especie de “pena por familiar cercano que sufre” te invade apenas chocas con estos cuentos, que tan conocidos pudieran resultarnos cuando el protagonista del primer texto, asoma dejándose ver desde distintos planos en los otros dos relatos. El nivel de realidad que abordamos no más abrir la primera página, se sostiene de inicio a fin, tal como si cerráramos la verja de casa y de pronto viviéramos la vida de estos presos a través de una vecina, te dice cómo le va a su hijo, quien ya está próximo a la condicional; o un hermano que te cuenta en cartas las peripecias del “tanque”.

«Oculto en su búnker, el joven no quita los ojos del negro. Está esperando que haga algo. Algo que si llegara a ocurrir, él intuye que pondrá fin a su ritmo cardíaco supersónico, a los temblores en sus manos y a la respiración entrecortada que no ha sido capaz de subyugar a su propia voluntad. El hastío lo empalaga y quiere que llegue la señal que espera».

Ha llegado carne fresca a la prisión y “el Pisa Flores” prepara su jugada. Mas es de imaginar que no está solo, alguien ya entretiene sus deseos mientras la lujuria por someter a otro chico joven va ganando espacio dentro de sí. Esteban, protagonista de esa vértebra intermedia, será quien nos muestre otra óptica ante el fin inesperado de Katabasis. La retrospectiva uniforma el libro, dotándolo de un bien llevado recurso con el fin de no entregar las armas de golpe, manteniendo las historias en ese aire de dato escondido que al final, sin excentricismos, resulta óptimo.

Veredicto, tercer cuento, es un open eyes dentro del libro. Narrado en segunda persona del singular, avizora no solo la muda sino el sentir que se aproxima, donde el malo parecerá el bueno y viceversa, reafirmando eso que, aunque lugar común, todos sabemos cierto: “es cuestión de postura”, nada habrá en este mundo más subjetivo que el tener que hacer de Dios, la obra nos lo recuerda.

«—¿Y cómo vas a resolver el problema, entonces, eh? —dice — ¿Invitando al tipo a que salga? Tú sabes que eso no va a pasar.

No sabes qué responder. Él se te acerca y coloca su mano en tu hombro.

—Déjame eso a mí —lo ha hecho rápido, pero estás seguro de haberlo visto guiñarte un ojo —. A ese cabroncito lo encuentro yo. En estas cuatro paredes no hay chistoso que se me escape».

Y vuelvo sobre La flor más bella… porque las escenas en este cuento abofetean varias veces al lector, con una serenidad envidiable a la hora de propiciar un golpe. ¿Quién no quisiera llegar y propinar una galleta en mitad del rostro y quedarse tan a gusto? Bueno, eso pasa mientras se lee hoja tras hoja el relato. Si Veredicto había sido un “open eyes”, este es un “clouse your mouth”. Vuelvo y repito, la excelencia del texto no radica en el uso de técnicas, su as es la sensibilidad con que han sido creados los personajes y aquello que pretenden transmitir al lector sin ánimo de moraleja. En este cuento hacemos una búsqueda a lo más hueco del ser humano, nuestras perversidades, estados de conciencia inducidos por la resignación, esa de la que tiramos cuando sabemos que nada más nos salva.  

«—Mira como ando de nada más pensar en lo que viene por ahí —dice el Pisa Flores, cerrando los ojos —. Apriétamela, dale. Eso, suave.

Esteban sabe que debe hacerlo suave; sus manos, pese a la finura que las distingue, siguen siendo las de un hombre. El primer día que respondió al pedido de apretar el miembro del Pisa Flores, lo hizo con mucho fervor. El bofetón que vino después aun hoy lo persigue cual un profesor tenaz, para recordarle las consecuencias de suspender este examen».

El cuento que cierra da la impresión de haber sido creado con ese fin, carga sobre sus hombros el peso de todo el libro. En él se reúnen los elementos de los que se valió el autor para hilar sus historias. Capítulo a capítulo mudan los narradores, haciéndonos danzar retrospectivamente entre contrastes, quizá necesarios para experimentar sensaciones tal cual el hombre del relato. La fluidez en los diálogos nos vuelve parte de las escenas, transfigurándonos de espectador a personaje conforme avanza la narración pausada que caracteriza a toda la obra.

Martínez Balsa, en este, su segundo libro publicado, se afianza de una voz que ya venía marcando pauta en Minutos de silencio, pero que sin temor a dudas encuentra solidez entre los textos de Katabasis. Descender al infierno, donde el paisaje no será más que barrotes, puede tener también su suerte de otero. David lo sabe y avanza al ruedo, seguro, como carne de exconvicto.


Everything Included: la magia y el espacio del arte para todos

Hace unos días mi amigo Ernesto me mostraba orgulloso un artículo sobre su obra, publicado en un canal de Telegram desconocido para mí. Me resultó interesante y, guiada por la curiosidad, me dediqué a investigar. Fue un placer descubrir que en este canal se evidenciaba el arte joven y no tan reconocido, era una suerte de curiosidades, entrevistas e informaciones sobre ese ámbito. Decidí contactar con los precursores del espacio y develar la magia de Everything Included. 

El diálogo se torna ameno, las tres protagonistas de nuestra historia son Karina Edith del Río, Laura Domínguez y Leslie La Fuente, estudiantes de Historia del Arte de la Universidad de La Habana, quienes no dudan en contestar mis interrogantes con gran entusiasmo. Karina me confiesa entre risas que las entrevistadoras se convierten en entrevistadas por primera vez, «ya sabemos cómo se siente estar del otro lado».

Conversamos acerca del surgimiento del proyecto y Karina rememora el inicio del sueño. “Todo comienza un 17 de mayo del 2020. Fue algo súper repentino, pues recuerdo que le comenté a Laura la idea de crear una iniciativa para la cuarentena. Ni siquiera sabíamos bien de qué temática hablar, porque nos gustan demasiadas cosas, de ahí el nombre EVERYTHING INCLUDED.

Aureola de Andy Mendoza

“Al crearlo éramos Laura, Melissa (quien actualmente no está en el proyecto) y yo (Leslie se unió al segundo mes). Realizamos una encuesta y decidimos que el mejor tema para nosotras era el arte. Desde el momento uno organizamos cada día con su respectiva manifestación y decidimos que también sería un espacio para dar a conocer el arte joven cubano. Ya luego y con el paso del tiempo, la dinámica se ha mantenido, pero con algunos ajustes. Ahora contamos con nuevas secciones, aunque nuestra prioridad siempre son las reseñas a los jóvenes artistas. También tuvimos hace un mes nuestra primera exposición online con una gran aceptación, algo que nunca hubiéramos imaginado”.

Leslie toma la palabra y añade que la exposición surgió de casualidad. “La casualidad ha sido una constante en nuestro canal”.

Vientos creativos en cuarentena

Rose de Ernesto Art Work

El tiempo de la cuarentena por la situación con la COVID-19 obliga al encierro y eso a su vez, genera estrés y aburrimiento, pero también ideas novedosas. Leslie reafirma este argumento e indica como el plan surge en medio de la situación actual. “La cuarentena nos ha beneficiado más que nada en el tiempo que se ha invertido en el canal. De haber estado en la universidad quizás hubiésemos demorado más en desarrollar el proyecto”.

Laura interviene y complementa la respuesta de Leslie. “Cuando estábamos con nuestras rutinas cotidianas pre cuarentenales todas andábamos muy ocupadas y en contacto con el arte. La cuarentena supuso una pausa en nuestras vidas y nos alejó un poco de nuestros estudios de Historia del Arte y vimos en el canal una oportunidad para mantenernos estudiando y ampliando nuestros conocimientos sobre el campo artístico y por supuesto, teníamos el deseo de compartir lo poco que sabíamos con los demás”.

Resultan chicas muy jóvenes, entre 21 y 22 años, pero que la edad no los engañe porque juntas conforman un equipo sólido y organizado. Todo el contenido del canal es redactado e investigado por ellas, a excepción de algunas referencias tomadas de otros sitios, pero adecuadamente citadas.

Leslie hace sus acotaciones sobre el tema y explica cómo funcionan sus rutinas productivas. “Nos basamos en las reseñas de artistas que creo, es el plato fuerte del canal; cada una de las integrantes elige un artista para reseñar en la semana. Antes de eso siempre debatimos si nos parece correcta o no la elección. Aunque también tenemos otras dinámicas como curiosidades del arte y consejos de escritura o para artistas en general”.

Karina también interviene en este apartado y nos comenta que uno de sus lemas, nombre de la primera exposición virtual, es Arte para todos. “Consideramos que el arte es para las masas, y más en esta cuarentena en donde nos ha sacado de caer en la absoluta locura.

“Tenemos el mismo derecho a opinar sobre cualquier cambio que vayamos a realizar en el canal –añade Karina– es un proyecto de todas. Los domingos generalmente nos reunimos de modo virtual y planificamos las reseñas de la próxima semana. Cada vez que un artista nos escribe al privado lo comentamos con las demás y así todas estamos al tanto. De igual forma, si alguien nos envía su trabajo para que lo publiquemos, siempre lo compartimos primero entre nosotras y ya luego en el proyecto”.

Las redes sociales son una vía idónea para la promoción y el conocimiento y nuestras entrevistadas eso lo tienen claro. Karina señala que comenzaron con Telegram y ya luego se expandieron a Instagram, Twitter, Facebook y WhatsApp. Por su parte, Leslie agrega como las tecnologías son una vía excelente para la divulgación. “Hoy día la gran mayoría de las personas utilizan a diario las redes sociales lo cual nos ha abierto un enorme campo de expansión”.

ST serie Sonidos Artista Carmen Cabrera

Me surge la duda acerca de si no han pensado en un blog para Everything Included, entonces me confiesan convencidas que esa es una de sus metas, quizás la más clara. Investigaron mucho en cuanto al tema y continúan en el proceso organizativo; tienen la esperanza de poder materializar ese sueño cuanto antes.

No obstante, Karina reconoce que tener un blog de arte no es una tarea fácil. “Se hace necesario contar con un diseño atractivo, con una redacción muy cuidada y con una buena selección de temas. Somos de la opinión de que las cosas se hacen bien o no se hacen. También estamos esperando a poder reunirnos y planificar con detenimiento todo lo que allí se publicará. Pero cada día nos preparamos cada vez más para enfrentar ese reto felizmente, porque consideramos que los lectores merecen consumir un buen contenido”.

Toca el momento de hablar sobre la primera exposición virtual realizada. Laura se adelanta y asegura que fue un hallazgo fortuito. “Un día decidimos mostrar en el chat del canal una muestra de nuestros trabajos «artísticos» de la cuarentena y de pronto algunos suscriptores comenzaron a mandar sus creaciones también y nos sorprendimos con la calidad de algunos que, sin llegar a ser obras de arte, gozaban de cualidades estéticas considerables.

“Se nos ocurrió hacer una exposición con las obras de nuestros suscriptores –continúa Laura–. La idea era reflejar cómo el arte había funcionado de valiosa cura o terapia ante los embates de la cuarentena. La curaduría fue muy simple, pues el único requisito para participar, era la disposición de hacerlo. En lo absoluto era una exhibición de bellas artes. Pero muchas personas tuvieron la oportunidad de mostrar su «artista» interior”.

Karina se emociona mientras complementa las palabras de su amiga. “Arte para todos fue algo sencillamente inesperado y fascinante. No contábamos con tantos participantes ni tanta aceptación por parte del público, fue algo muy lindo”.

Polémicas de arte

Debatimos sobre las diferencias entre lo comercial y el arte, acerca de sus criterios de selección para develar la obra de los artistas. Laura es quien tiene la batuta sobre esta problemática y me responde sin tapujos. “Creo que el problema no está en que sea comercial, sino en tildarlo de arte. Por ejemplo, si tuviéramos que promover a un artesano lo haríamos con sinceridad, juzgaríamos su obra teniendo en cuenta su calidad técnica, pero siempre dejando claro que la obra en cuestión no es arte”.

Según Laura, en el canal tratan de difundir la cultura, desde la popular hasta la más alta, y teniendo en cuenta ese fin, en ocasiones escriben sobre moda, aunque quisieran escribir más sobre mangakas y artistas del cómic, lo cual no siempre aparece.

Nuestra entrevistada añade que, en la actualidad, ya una excelente ejecución técnica no es suficiente para considerar una obra como arte. “Es un terreno resbaladizo y complicado, porque existen diferencias entre un objeto con una gran función estética y el arte, y más hoy día que vivimos en una sociedad tan estetizada. No obstante, la hondura conceptual de las obras y su originalidad son algunos de los criterios para considerarlas como tal. Si hablamos de algo más comercial o de un producto pseudo artístico lo juzgamos por su calidad técnica, por su funcionalidad. Aunque considero que cada tipo de obra lleva su análisis específico”.

Pasión y Arte

Casi al concluir la entrevista polemizamos sobre el futuro de Everything Included y Karina refiere con determinación como en los planes está trabajar duro para que el proyecto siga creciendo y toque el corazón de más personas. “Aspiramos a que la familia EVERYTHING siga aumentando, pues tenemos un chat en Telegram que es más bien una comunidad muy linda en donde todos comparten su arte y opiniones. También intercambiamos muchos criterios acerca de tópicos artísticos y hasta recomendaciones musicales nos dejan”.

A estas alturas, Karina se encuentra muy conmovida y, a nombre de todas agradece a quienes han creído en este proyecto. “En parte le debemos mucho a los artistas que, de una forma u otra, en agradecimiento a las reseñas que realizamos nos recomiendan y así seguimos creciendo. Nos hemos tropezado con personas muy amables en el transcurso de EVERYTHING que también nos han ayudado muchísimo, en especial nuestros amigos de Classroom, el cual es otro proyecto hermano, pero de música electrónica cubana”.

Everything Included demuestra que, incluso en los momentos más grises pueden surgir maravillas, y habitan allí, en ese rinconcito de Telegram, donde nos develan su magia. Como la propia Karina concluye: “todos llevamos un artista dentro que podemos explotar y sacar a la superficie. No hay sueño imposible, siempre que se le ponga corazón y dedicación a un proyecto, los frutos del trabajo vienen solos”.

Ideas existen miles a la espera de ser materializadas, aquí tenemos un ejemplo. Ahora, dejémonos llevar, que nuestra imaginación vuele y no perdamos la capacidad de asombro.


La Luz en el FULL

La vuelta a la normalidad trae de regreso el Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL), en su edición 14, a los centros de Educación Superior de la ciudad de Holguín y del resto del país del 15 al 27 de noviembre.

Ediciones La Luz, comprometida siempre con la joven literatura cubana y con sus lectores, llevará sus experiencias y parte de su catálogo a esta fiesta de la palabra, donde el equipo de trabajo del sello de la Asociación Hermanos Saíz en el territorio y autores destacados de la provincia presentarán, en las distintas sedes de la Universidad de Holguín y la Universidad de Ciencias Médicas, novedades editoriales.

De la colección Quemapalabras el audiolibro 10×10 Una cantidad misteriosa, dedicado al centenario de Cintio Vitier; de la colección Rosetta. Los poemas de Tor House, de Robinson Jeffers.

Asimismo llegará hasta los predios universitarios la exposición de carteles La Luz nos convoca, del diseñador, narrador y periodista Roberto Ráez, serie de piezas donde se rinde homenaje a figuras imprescindibles de la literatura universal desde la estética singular del joven creador.

El trabajo de la editorial en las redes sociales, así como su trayectoria durante un cuarto de siglo en la literatura cubana llegarán a través de conversatorios entre los miembros del staff y los estudiantes.