José Martí, un guerrero de todos los tiempos (+ Dossier)

La imagen más habitual de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, suele ser la de un poeta, un intelectual, acostumbrado a discursos y escribir, especialmente durante horas de la noche. Algunos hasta han intentado presentarlo como hombre incapaz de soportar las exigencias de una contienda en la manigua. Pero el Apóstol de la Independencia era un verdadero guerrero. ¡Qué nadie lo dude! Durante toda su vida libró guerras, luchas constantes en las que nunca cedió.

Muchos fueron los desaf√≠os que enfrent√≥ durante sus 42 a√Īos de edad, demasiadas las cr√≠ticas y privaciones, lo dolores de diversos tipos, las heridas en el alma, pero sigui√≥ fiel a sus principios. Solo alguien con enorme fortaleza mental y f√≠sica podr√≠a enfrentar tantos molinos, y mantener su alma po√©tica, la pureza de sus ideas y acciones, la confianza en la verdad y el sue√Īo de Patria.

Nos parece verlo¬† encarcelado con apenas 16 a√Īos de edad en las Canteras de San L√°zaro. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico. Aquello le provoc√≥ lesiones en los tobillos y la cintura, por el roce del grillete. Eso le afect√≥ su caminar y le gener√≥ dolores para toda la vida. Desde muy joven sufri√≥ de lesiones en su piel y de un sarcocele (tumor de test√≠culo, de tipo qu√≠stico), como consecuencia del roce constante de la cadena en el Presidio, del cual fue operado al menos en cuatro ocasiones.

Padeci√≥ tambi√©n sarcoidosis, detonante de otras afecciones del tracto digestivo, respiratorio y cardiovascular. Sufri√≥, adem√°s, laringitis aguda y en m√°s de una ocasi√≥n los m√©dicos le recomendaron reposo absoluto de voz, pero era mayor su voluntad, y respond√≠a: ‚ÄúCuba no puede esperar‚ÄĚ. Ah√≠ est√°n tambi√©n las tristezas del exilio, la lejan√≠a, las incomprensiones de la familia, las tormentas con su esposa Carmen Zayas Baz√°n, la separaci√≥n de su hijo amant√≠simo, los disparos verbales de muchos‚Ķ

A pesar de todo eso y otras lesiones del alma continuó incesante a favor de una Cuba totalmente independiente. En la preparación de la Guerra de 1895, superó con inteligencia y carácter diferencias con grandes jefes militares, como Antonio Maceo.

Su aporte como principal organizador de la Guerra de 1895 es incuestionable, con una visión integradora en cuanto a estrategia y unión de las generaciones participantes. Cada uno de sus discursos previos es fuente de civismo y claridad política. La creación del Partido Revolucionario Cubano y el periódico Patria también favorecieron las posibilidades de éxito.

En esos preparativos y en la concepci√≥n de la lucha demostr√≥ tambi√©n tener un pensamiento militar fruto de an√°lisis de otras experiencias, como la resistencia aborigen a la conquista espa√Īola, las guerras de independencia de Hispanoam√©rica, La Guerra de los Diez A√Īos, la Guerra de Independencia de las Trece Colonias, la Guerra de Secesi√≥n en los Estados Unidos (1861-65), la Guerra Chiquita, el plan G√≥mez-Maceo, la guerra de independencia espa√Īola contra la invasi√≥n napole√≥nica y la guerra franco-prusiana. Se nutri√≥ tambi√©n de conversaciones con patriotas de contiendas anteriores, como M√°ximo G√≥mez, Antonio Maceo y Flor Crombet. Era un estudioso constante.

En su corazón palpitaba el deseo de pelear con los fusiles y las balas, sentir el volcán del campo de batalla. Va sobre su caballo, resuenan los disparos…, pero él sigue de manera impetuosa. Todavía parece cabalgar, con ese coraje indefinible.

Incluso, ahora 126 a√Īos despu√©s de su desaparici√≥n f√≠sica, Mart√≠ contin√ļa siendo un guerrero muy actual. Algunos repiten frases suyas, mencionan su nombre, hasta se atreven a decir c√≥mo actuar√≠a hoy ante determinados hechos, pero la verdad es que nuestro H√©roe Nacional jam√°s traicionar√≠a su amor verdadero a Cuba, su dignidad y antimperialismo. Debemos mantenerlo muy vivo junto a nosotros, palpitante, como parte esencial del coraz√≥n de esta naci√≥n y su pueblo.

 

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Mart√≠ nos ense√Īa el camino del bien

Por Doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez

¬ŅVieron todos en la televisi√≥n los personajes que les echaron la sangre a los bustos de Mart√≠? Hay uno de ellos, que dice que √©l lo hizo porque el otro vino y le dijo que ten√≠a una ‚Äúpinchita‚ÄĚ para ganar dinero. No sabemos cu√°nto.

Estas personas no tienen realmente ni la menor idea de quién es Martí, no lo sienten, no comprenden su dimensión. Solo así se entiende un poco que hagan semejante cosa.

Entonces yo pienso: ¬Ņy c√≥mo es posible que en Cuba, con todo lo que hablamos de Mart√≠ y todo lo que se publica y se hace, pues haya personas que, como esas, no conozcan la obra ni las esencias de Jos√© Mart√≠, no sientan suficiente admiraci√≥n y respeto?

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La política para Martí: Un asunto del alma

Por Lil María Pichs Hernández

Gracias por la invitaci√≥n a este espacio. Deseo comenzar con referencias al texto de Cintio Vitier¬†Jos√© Mart√≠ en la hora actual de Cuba, escrito en 1994, el cual me parece vital para entender fen√≥menos de aquel momento y el presente. El engranaje social no funciona todo lo bien que deber√≠a. La f√≥rmula martiana ‚Äúcon todos y para el bien de todos‚ÄĚ no ha llegado a todos los que tiene que llegar en nuestro pa√≠s, y son, efectivamente, la educaci√≥n y la cultura campos esenciales para revisarnos como pa√≠s.

Es en el campo de la cultura donde Cintio ubica la soluci√≥n a muchos de nuestros problemas. Y, de hecho, hace una comparaci√≥n entre la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n de 1961 y la nueva campa√Īa de alfabetizaci√≥n o de culturizaci√≥n que har√≠a falta entonces en 1994, seg√ļn sus palabras.

Dijo¬†Cintio¬†entonces: ‚ÄúLa campa√Īa de alfabetizaci√≥n martiana que ahora necesitamos, en un pueblo que ya sabe leer y escribir, y que ha alcanzado niveles cient√≠ficos admirables, pero que en su mayor√≠a desconoce m√°s su historia y por lo tanto el argumento de su propia vida, es una campa√Īa de espiritualidad y de conciencia.¬† Hoy nuestro mayor problema espiritual, sin excluir los campos, est√° en las ciudades, y la ignorancia que hay que remediar es de otra especie, es en verdad la ignorancia de s√≠ mismos, de la propia historia, de la propia naturaleza, de la propia alma.‚ÄĚ

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Mart√≠ en nuestros d√≠as, ¬Ņun di√°logo con el pasado?

 

Seg√ļn Gabriela Mistral, Mart√≠ es un cl√°sico sin sombra de vejez. Quien accede a su obra, independientemente de su formaci√≥n acad√©mica, queda seducido por ese verbo proteico, profundamente po√©tico, y portador, a la vez, de los m√°s altos valores humanos. La hondura de su pensamiento, la riqueza de sus reflexiones, motiva al an√°lisis hist√≥rico, filos√≥fico o pol√≠tico. Siendo un hombre de su tiempo¬† en toda la extensi√≥n de la palabra, Mart√≠ es un hombre para todos los tiempos.¬†

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Un Martí para ahora mismo

Por Dr.C Fabio Fern√°ndez Batista

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José Martí, un símbolo en disputa

Por Yasel Toledo Garnache

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Mart√≠ nos ense√Īa el camino del bien

Por Doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez, intervención en el espacio Dialogar, dialogar, de la AHS

¬ŅVieron todos en la televisi√≥n los personajes que les echaron la sangre a los bustos de Mart√≠? Hay uno de ellos, que dice que √©l lo hizo porque el otro vino y le dijo que ten√≠a una ‚Äúpinchita‚ÄĚ para ganar dinero. No sabemos cu√°nto.

Estas personas no tienen realmente ni la menor idea de quién es Martí, no lo sienten, no comprenden su dimensión. Solo así se entiende un poco que hagan semejante cosa.

Entonces yo pienso: ¬Ņy c√≥mo es posible que en Cuba, con todo lo que hablamos de Mart√≠ y todo lo que se publica y se hace, pues haya personas que, como esas, no conozcan la obra ni las esencias de Jos√© Mart√≠, no sientan suficiente admiraci√≥n y respeto?

Este es un asunto importante, un asunto central. Debemos entender cada día más por qué Martí resulta importante, por qué resulta significativo para nosotros, y no pensar simplemente que es por sus textos, sino también por lo que hizo. Les voy a poner unos ejemplos de unas personas extranjeras.  Nosotros, en el Centro de Estudios Martianos, recibimos estudiantes extranjeros con frecuencia. Llegó una vez una muchacha japonesa, que quería hacer estudios sobre Martí, a ver si escribía un trabajo, hasta un libro sobre él.

¬ŅQu√© sab√≠a del Ap√≥stol? Imag√≠nense ustedes. Hab√≠a le√≠do textos sueltos, manejaba todav√≠a muy mal el espa√Īol‚Ķ, lo cual limitaba sus posibilidades de conocer m√°s sobre √©l, pero segu√≠a tratando de aprender, siempre con un diccionario en la mano para entender todo.

Ella estuvo casi un a√Īo con nosotros aqu√≠, estudiando, leyendo a Mart√≠, nosotros explic√°ndole cosas y dem√°s. Regres√≥ a su pa√≠s, y poco despu√©s nos envi√≥ una carta agradeciendo, y diciendo que, cuando lleg√≥ a Jap√≥n, ella se pregunt√≥: ¬Ņy para que yo he estudiado a Mart√≠, para qu√© yo lo he le√≠do, qu√© me ense√Ī√≥? Y se respondi√≥ ella misma: ‚ÄúMart√≠ me ense√Ī√≥ que debo tener una preocupaci√≥n por los problemas a mi alrededor, por la vida de mi pa√≠s, por los problemas del mundo, pero desde el √°ngulo de mi pa√≠s, que es donde vivo‚ÄĚ.

Y entonces llegó a la conclusión de que en Japón hay un problema hace rato: hay sectores de los políticos, incluida parte del propio gobierno que quisieran, con el impulso de Estados Unidos, tener un gran ejército, volver a ser una potencia militar como lo fueron hasta la Segunda Guerra Mundial, en que Japón fue el gran imperialista de su zona geográfica.  Japón dominó Corea, parte de China, llegó hasta las Filipinas, dominó parte inclusive de la Península Indochina; es decir se expandió territorialmente sobre otros pueblos asiáticos, y las tropas japonesas hicieron horrores en esos lugares, horrores de todo tipo contra las poblaciones de esos lugares.

Perdida la guerra, se estableció en la Constitución  que Japón no podría tener un gran ejército; lo que tiene es una cantidad limitada de tropas que ellos les llaman las fuerzas de defensa y que no tienen todo tipo de medios militares, no tienen los cohetes de mayor alcance, mejor preparados, no tienen una gran aviación, no tienen una flota de la marina de guerra, tienen una cantidad limitada de tropas que se supone que sirvan para defender a Japón si alguien los ataca, pero que no pueden convertirse por ellos en una potencia militar, como es Estados Unidos o como pueden hacer algunos países de Europa. No; pero estos sectores aliados a EEUU quieren convertir a Japón de nuevo en una potencia militar, cosa desde luego que como ustedes se imaginarán les preocupa a los países vecinos, porque temen que Japón pretenda expandirse otra vez a costa de otros.

Y esta muchacha, gracias al ejemplo de Mart√≠, entr√≥ en un movimiento masivo que cada vez crece m√°s en Jap√≥n, contra la militarizaci√≥n. Gran parte de la poblaci√≥n no quiere que el pa√≠s se convierta en una potencia imperial, en una potencia que se expanda, porque eso puede llevar a una guerra. El pueblo sufri√≥ mucho en el pasado.¬† Es el √ļnico pa√≠s del mundo que ha recibido dos bombas nucleares, y cuyos efectos todav√≠a siguen saliendo; eso fue en 1945 y todav√≠a hay descendientes que tienen consecuencias de aquello.

Cualquier persona racional en Japón, cualquiera que tenga dos dedos de frente, no va a querer que caiga una bomba atómica allá otra vez.

Y esta muchacha nos envió una foto de lo que están haciendo, de cómo escriben sobre eso, de cómo lo tratan en los medios de difusión, cómo hacen manifestaciones y cómo discuten con los políticos.

Esta muchacha sintió la necesidad de preocuparse por un problema importantísimo en su país.  José Martí la impulsó a preocuparse por hacer el bien y no el mal, en primer lugar para su país, su gente, pero en segundo lugar para otras naciones, porque una guerra en Asia afectaría a muchos.

Tuvimos también una muchacha de la India, donde conviven muchas personas de culturas diferentes, se hablan un montón de lenguas distintas.  La India es un país, yo diría, multinacional.  Y ella es de un grupo llamado Los Tamiles, un grupo enorme, son millones Los Tamiles. Hablan una lengua distinta a la de la mayoría o buena parte de la población de la India.

Y la muchacha no hablaba espa√Īol, pero hab√≠a o√≠do hablar de Mart√≠, y la pusimos en contacto con algunos textos del Ap√≥stol en ingl√©s, porque s√≠ entend√≠a ese idioma, y se qued√≥ sorprendida, regres√≥ a la India y resulta ser que se ha dedicado a hacer seminarios donde traducen del ingl√©s a la lengua de llos‚Äďporque ninguno entiende el Espa√Īol‚Äď. Quiere que otros tamiles conozcan el pensamiento de Mart√≠.¬† ¬ŅY saben por qu√©?¬† Seg√ļn ella, porque Mart√≠ ‚Äúnos ense√Ī√≥ la confraternidad entre los seres humanos y el camino del bien‚ÄĚ.

Piensen ustedes que en la India hay muchos budistas, mucha gente que cree en el budismo, que es una religi√≥n muy distinta a las cristianas.¬† El budismo no tiene iglesias, hay lugares en que hay un sacerdote, que no trabaja con las personas, las personas van all√≠ a meditar, se sientan tranquilamente all√≠ a meditar y a pensar en sus problemas, y a tratar que el Buda, un personaje que existi√≥ en la vida real y ense√Ī√≥ el camino del bien y la felicidad, pues los gu√≠e de alguna manera a ver c√≥mo ellos encuentran soluci√≥n a sus problemas.

Entonces esa tradici√≥n budista esta gente la aplica a Mart√≠. Para ellos el se√Īala un camino parecido al de Buda, es decir, que Mart√≠ abre el camino del bien y por consiguiente es necesario que otras personas de su pa√≠s, de su lengua, de su cultura, pues tambi√©n aprendan de su pensamiento.

Y si sigo por ah√≠, les puedo poner muchos ejemplos m√°s.¬† Hay personas en Yucat√°n que son mayas. Ah√≠ mismo, al lado de nosotros, en M√©xico, hay personas que no hablan espa√Īol, sino lenguas mayas, otras lenguas.¬† El maya suena rar√≠simo, se aspira, t√ļ no te imaginas nada de lo que est√°n hablando, ni te imaginas lo que est√°n diciendo los mayas.¬† Y hay personas que se han dedicado a traducir la obra de Mart√≠ a la lengua maya.¬† ¬ŅSaben por qu√©?¬† Porque dicen que, como los mayas sufren muchas discriminaciones por ser ind√≠genas, Mart√≠ puede ayudarlos a comprender de qu√© manera deben afrontar esa lucha, esa pelea porque su cultura sea reconocida plenamente, sus valores, sus maneras de ser, sus ideas.

El maya, o el indio en Am√©rica, ha sufrido lo mismo que sufri√≥ el negro que trajeron de √Āfrica, como esclavo; al indio lo convirtieron en esclavo o rechazaron sus culturas, rechazaron sus ideas, fueron los que trabajaron para los conquistadores y han quedado en l√≠neas generales un poco apartados.

Ahora hemos visto todo el traj√≠n que se ha formado en Bolivia con el golpe de Estado contra Evo Morales, que va dirigido contra la mayor√≠a de la poblaci√≥n boliviana, que est√° compuesta por indios, ind√≠genas, que no son descendientes de espa√Īoles ni de europeos.

Uno se pregunta: ¬Ņpor qu√© una persona en Jap√≥n ‚Äďdonde son tan diferentes a nosotros en tantas cosas, no solo f√≠sicamente, sino en sus costumbres‚Äď encuentra un valor en Mart√≠?¬† Eso a uno le llama la atenci√≥n.¬† ¬ŅPor qu√© una persona en la India encuentra un valor en Mart√≠?¬† ¬ŅPor qu√© de pronto personas en pa√≠ses como Nigeria est√°n estudiando a Mart√≠?¬† ¬ŅNigeria?¬† Bueno, de ah√≠ vinieron muchos esclavos, gran parte de las religiones de origen africano en Cuba vinieron de Nigeria.¬† Es dif√≠cil imaginar c√≥mo es la gente en Nigeria realmente, a no ser alg√ļn diplom√°tico cubano que vaya a trabajar all√°.¬† Y entonces de pronto dicen: ¬Ņy por qu√© hay gente empe√Īada de pronto ahora en estudiar a Mart√≠ en Nigeria?¬† ¬ŅPor qu√© un poeta paraguayo, que habla guaran√≠ tradujo los poemas de Mart√≠ al guaran√≠?¬† Porque considera necesario que su pueblo conozca las poes√≠as de¬† Mart√≠, porque las poes√≠as de Mart√≠ ense√Īan a ser mejor.

Todos coinciden en que Mart√≠ ense√Īa valores, cosas buenas.¬† Y yo creo que ah√≠ est√° quiz√°s el secreto de esa permanencia de Mart√≠.

Yo pregunto: ¬ŅHoy tenemos que levantarnos a pelear contra el gobierno espa√Īol?¬† ¬ŅUstedes tienen necesidad de coger un machete e irse a pelear contra los espa√Īoles, contra un ej√©rcito espa√Īol?¬† No tenemos un ej√©rcito espa√Īol en Cuba, por suerte; no dependemos en eso de una metr√≥poli colonial que tiene un ej√©rcito en Cuba.¬† Mart√≠ convoc√≥ a los cubanos a una guerra contra el colonialismo espa√Īol. Ya no hace falta eso, y entonces, ¬Ņes que ya Mart√≠ no tiene nada que a hacer, porque se acab√≥ en Cuba el colonialismo?

Mart√≠ sistem√°tica y constantemente mediante sus escritos insiste en la necesidad de hacer una persona diferente, preocupada por los problemas de su tiempo.¬† √Čl dijo que para ser un hombre de todos los tiempos lo primero es ser un hombre de su tiempo.¬† No piense usted que en el futuro van a hablar de usted si usted en su √©poca no ha hecho algo valioso.

Mart√≠ vivi√≥ la √©poca en que los europeos se repartieron √Āfrica.¬† ¬ŅUstedes han estudiado geograf√≠a de √Āfrica? ¬ŅSaben geograf√≠a de √Āfrica?¬† ¬ŅSe han fijado qu√© bonitas son las fronteras entre los pa√≠ses, que son rayitas as√≠, muy cuadraditas?¬† En Europa precisar las fronteras es un l√≠o, pero en √Āfrica es muy f√°cil, porque en 1884 se reunieron las potencias europeas en Berl√≠n y se dividieron √Āfrica, y dijeron: a ti te toca del paralelo tal para all√°, y a m√≠ del paralelo ese para ac√°, y a ti del meridiano ese para all√° y del otro meridiano ese para ac√°.¬† Los paralelos y meridianos son esas l√≠neas imaginarias. No existen, son las l√≠neas imaginarias por las cuales se divide geogr√°ficamente el mundo.¬† Y entonces, bueno, pues los ingleses dijeron: pues de aqu√≠ para ac√° es m√≠o, y los franceses dijeron: entonces de aqu√≠ para all√° es m√≠o, y los otros dijeron: de aqu√≠ para ac√° es m√≠o y de aqu√≠ para ac√° es tuyo.

Y el colmo fue el Rey de B√©lgica, pa√≠s m√°s chiquito que Cuba, pero potencia nuclear.¬† ¬ŅY saben por qu√©, entre otras cosas? Porque al Rey de B√©lgica le regalaron el Congo.¬† Si ustedes recortan B√©lgica en el mapa y lo pegan encima del Congo, que era colonia de ellos, se dar√°n cuenta de que no s√© cu√°ntas veces cabe B√©lgica en el Congo. El due√Īo era el Rey, no era ni siquiera el gobierno de B√©lgica.¬† ¬ŅY por qu√© quer√≠a ese territorio?¬† Ah, porque en el Congo se produc√≠a caucho, lo cual se utiliza para montones de cosas.

Eso permitió el enriquecimiento de los belgas, de la clase rica, porque los otros eran los obreros que trabajaban en la fábrica. En ese mundo vivió Martí.

Y por eso de pronto uno se sorprende cuando dice: Mira esto: Mart√≠ vivi√≥ la conquista de T√ļnez.¬† T√ļnez era un pa√≠s independiente, y los franceses lo atacaron, ¬Ņy Mart√≠ qu√© escribi√≥ para sus lectores de Am√©rica?¬† Ah, ‚Äúhay que estar del lado del √°rabe que, montado en su caballo y con un cuchillo en la boca, pelea contra los franceses por su libertad, por su independencia.

Y de pronto uno dice: Martí, que era un admirador de la cultura francesa; Martí, que había pasado por París; Martí, que leía y escribía en francés; Martí, que sabía de los poetas franceses de la época, a quienes consideró entre los mejores de su tiempo, estuvo del lado de los árabes, porque condenó el imperialismo francés.

Por lo mismo, ¬Ņustedes saben de qu√© se llev√≥ una idea exacta Mart√≠? De Haw√°i. ¬ŅY qu√© tiene que ver Haw√°i?¬† ¬ŅQu√© idea tienen ustedes de Haw√°i, qu√© ideas tenemos todos los que estamos sentados aqu√≠ de Haw√°i?¬† Las que nos dan las pel√≠culas.¬† Haw√°i es la playa, el bailecito ese del Ukelele.¬† Y f√≠jense que en todas las pel√≠culas americanas sale Haw√°i.¬† Ah, porque el jefe quiere empatarse con la secretaria y se la lleva para Haw√°i, o porque al marido la mujer la cogi√≥ en un desliz con otra y quiere arreglar la cosa y se lleva la mujer de vacaciones para Haw√°i.

Claro, eso lo hace la gente que tiene plata, porque Hawái está muy lejos del territorio continental de Estados Unidos y hay que gastar dinerito, y Hawái es caro, porque es una zona turística.  Y resulta ser que Hawái era un país independiente hasta los tiempos de Martí, que tenía su propio gobierno, era una monarquía, tenían una reina, reina que estuvo en los Estados Unidos.

Mart√≠ sigui√≥ el viaje de la reina, y estaba estudiando y explicando que Haw√°i pod√≠a terminar en manos de los EE.UU., como efectivamente sucedi√≥, y que eso iba a significar un desastre porque iban a desaparecer los elementos de la cultura Hawaiana.¬† Hoy Haw√°i, si tiene alg√ļn elemento de su antigua cultura, es pura presentaci√≥n escenogr√°fica para los turistas, porque ya el hawaiano de hoy no tiene que ver nada con aquellos hawaianos de finales del siglo XIX, y donde adem√°s se ha llenado de gente va a vivir de EE.UU para all√°, y donde casi no quedan verdaderos descendientes de los hawaianos. Se ha perdido una cultura, se ha perdido una naci√≥n.

Por eso Martí se preocupó por aquellas islitas en el Pacífico, que estaban en el fin del mundo y que a lo mejor muchos de sus lectores ni sabían bien dónde estaba Hawái.

Y para decirles un √ļltimo ejemplo:¬† Mart√≠ escribi√≥ una cosa interesant√≠sima. Ustedes tienen que haber le√≠do muchas veces la palabra civilizaci√≥n, en historia les deben haber hablado de eso.¬† La civilizaci√≥n griega ¬Ņhan dado Historia Antigua ya? (Le responden que s√≠), la civilizaci√≥n griega, la civilizaci√≥n romana o latina, es lo mismo.

¬ŅEntonces qu√© nos meten en la cabeza a veces, en la historia que se escribe fuera de Cuba o en muchos lugares?¬† Que griegos y romanos formaron la base de lo que llaman la cultura occidental.¬† La cultura occidental es la de los europeos y la de los Estados Unidos, que son los europeos magnificados, llevados a su grado sumo de expresi√≥n, y que est√°n luchando contra los otros, los otros son los salvajes, porque la civilizaci√≥n est√° en esa cultura occidental.

En primer lugar, nos est√°n ense√Īando una mentira. ¬ŅUstedes saben que no hab√≠a gente m√°s asi√°tica que los griegos de la antig√ľedad? A los que estudiaron Historia Antigua seguramente les hablaron de la guerra de los griegos contra el imperio persa, y Persia es Ir√°n, lo que hoy se llama Ir√°n, y era un gran imperio en la antig√ľedad. Y, claro, el temor de las ciudades-estados griegos era que llegaran los persas y se los tragaran.¬† Su vida transcurr√≠a pensando en eso.

¬ŅY ustedes saben de d√≥nde salieron gran parte de los conocimientos cient√≠ficos para su √©poca que tuvieron los griegos en la antig√ľedad?¬† De Egipto.¬† Porque ten√≠an mucho comercio e intercambio con el antiguo Egipto.¬† Egipto era la potencia cient√≠fica y tecnol√≥gica de la √©poca, de la antig√ľedad.¬† ¬ŅC√≥mo se construyeron las pir√°mides?¬† Todav√≠a no lo sabemos.¬† Las famosas pir√°mides de Egipto todav√≠a no sabemos c√≥mo las hac√≠an.¬† ¬ŅPero ustedes se imaginan qu√© clase de ingenieros ten√≠an que tener para poder construir con unos bloques de piedra enormes; c√≥mo los encaramaban all√° arriba si no ten√≠an gr√ļas; de qu√© manera mov√≠an aquello para construir aquello; cu√°nto sab√≠an los egipcios de la antig√ľedad del movimiento de los astros?¬† ¬°Much√≠simo!¬† Resulta ser que es una cultura important√≠sima, y los griegos aprendieron mucho de ellos porque se pasaban la vida intercambiando con ellos y aprendieron de ellos.

¬ŅCu√°nto sab√≠an los mexicanos de astronom√≠a cuando llegaron los espa√Īoles? Sab√≠an mucho, m√°s que los europeos, porque precisamente en las pir√°mides mexicanas, en las pir√°mides del Antiguo M√©xico se encaramaban no a mirar el mundo, sino a mirar las estrellas.

Por eso Mart√≠ se interes√≥ por las culturas antiguas de Am√©rica, por eso les escribi√≥ en la Edad de Oro a los ni√Īos de Am√©rica un trabajo sobre las ruinas indias, y que hablaba del tremendo poder√≠o, del tremendo alcance, de la tremenda sabidur√≠a que ten√≠an las culturas indias antiguas, las ruinas indias de M√©xico, la cultura maya, los pueblos del Valle de M√©xico. Y eso es lo que hace que entonces, por ejemplo, los mayas de hoy se preocupen porque, bueno, y c√≥mo Mart√≠ sab√≠a esto, y por qu√© habl√≥ esto, y por qu√© estaba defendiendo a nuestros antecesores.

Y eso explica por qué alguna gente se ha ocupado de traducir a Martí a las lenguas mayas, para que no tengan que pasar trabajo, para que entiendan lo que estaba diciendo ese hombre que pensaba no solo en el bien de los cubanos, sino en el bien de mucha gente, en el bien general, en el bien de la mayor parte de las personas.

Y yo creo que esa es la actualidad de Mart√≠ en buena medida, que lo es hoy y lo va a ser siempre.¬† Porque siempre el ser humano va a tener de alguna manera que tratar de mejorarse.¬† Si a nosotros nos dejan como un campo silvestre, sabe Dios ad√≥nde vamos a parar.¬† Porque, ¬Ņqu√© hace el ni√Īo cuando nace? ¬ŅQui√©n tiene un hermanito chiquitico?¬ŅQu√© hace el ni√Īo? (Le dicen que llorar).¬† Llorar. ¬ŅPor qu√©?¬† Porque tiene hambre, llora cuando tiene hambre, y cuando aprende que llorando consigue comida; √©l lo aprende, lo va aprendiendo. Y si t√ļ dejas al ni√Īo, ¬Ņqu√© te hace? Te mete el dedo en el tomacorriente y se electrocuta. T√ļ vas educando a ese ni√Īo para que tenga vida social, para que comparta con la familia, en fin, para que no les haga la vida imposible a los dem√°s.

Por consiguiente, la sociedad tiene que vivir sistem√°ticamente formando a las personas para poder convivir entre nosotros; si no, no podemos convivir.¬† Y eso les pas√≥ desde la gente de la Edad de Piedra, que a veces nos parece que no eran seres humanos, pero s√≠ lo eran.¬† Esa gente de la Edad de Piedra eran seres humanos, como nosotros, lo √ļnico que viv√≠an en cuevas.¬† Qu√© gran diferencia con la nuestra, ¬Ņverdad?

Pero también eran seres humanos y tenían códigos de costumbres establecidos entre ellos para poder subsistir. Si iban a matar un animal para comer, tenían que ponerse de acuerdo en eso.  Por eso es que Martí habla también de los pueblos esos primitivos, habla hasta de la gente de la Edad de Piedra, porque está explicando cómo la sociedad, cómo los grupos humanos, para poder convivir y poder resistir, tienen que adoptar determinadas normas; normas que para Martí deben ser igualitarias para todos.

Y ah√≠ est√° yo dir√≠a el secreto de Mart√≠ y su permanente actualidad. Usted tiene que pensar en los dem√°s, y no solo en usted; usted tiene que trabajar de acuerdo con los dem√°s, y no solo para usted; usted tiene que tratar de tener una conducta que no lesione a los otros; usted tiene que comportarse de una manera que no le eche a perder la vida a los dem√°s, si usted est√° durmiendo y todos los d√≠as a las tres de la ma√Īana el vecino le pone la m√ļsica a todo lo que da, usted termina por querer asesinar al vecino porque te hace la vida imposible y no te deja dormir.

Entonces, por consiguiente, usted tiene que buscar la manera de establecer mecanismos que impidan eso, y usted no le est√° coartando su manera de ser, lo que est√° tratando de adaptar la vida de unos con respecto a los otros.

Y ah√≠ est√° yo dir√≠a‚Äďvuelvo a decir‚Äď, el gran secreto quiz√°s de Mart√≠ y que resulta atractivo para gente de culturas tan distintas a las nuestras.¬† Imag√≠nense que los japoneses se visten con un color para trasmitirles a los dem√°s su estado de √°nimo: si est√°n tristes, se visten con un color, todo el mundo sabe que est√° triste.¬† Nosotros no, nosotros nos vestimos como quiera, de rojo, de azul, de verde o de amarillo. No pensamos en lo que trasmite el color ni en sentimientos.¬† Los japoneses s√≠.¬† Piensan distinto a nosotros, leen distinto a nosotros, leen de derecha a izquierda, ellos leen al rev√©s, empiezan el libro por atr√°s, leen de atr√°s hacia adelante.¬† Claro, ellos dir√°n de nosotros: ustedes son los que leen de atr√°s para adelante, inclusive tienen otra forma de entender muchas cosas de la vida.¬† Y sin embargo, esta muchacha japonesa encuentra en Mart√≠ una sabidur√≠a, un aprendizaje, una utilidad.

Y yo creo que ah√≠ est√° el camino de nosotros: saber trasmitir c√≥mo siempre en Mart√≠ el que empieza, las nuevas generaciones, los ni√Īos, pueden aprender de Mart√≠ valores, pueden aprender de una vida social distinta y pueden comprender un ejemplo que pon√≠a Mart√≠ a cada rato: hay que respetar al indio de Am√©rica, de los pueblos incaicos que, cuando corta un √°rbol para construir su casa, le pide perd√≥n al √°rbol, cosa que les daba risa a los espa√Īoles, que dec√≠an: ¬ŅY por qu√© este tipo le pide perd√≥n al √°rbol? Porque est√° matando una vida, porque est√° matando algo vivo, el √°rbol es un ser vivo, que usted lo siembra y va creciendo, por tanto, es un ser vivo, como lo es cualquier animal.¬† Ahora hay mucho l√≠o con los animales, y yo digo: ¬Ņcu√°ndo vamos a defender a las plantas?¬† Que a veces hay que matarlas o muchas veces, para poderlas comer, desde luego, porque es nuestra subsistencia, pero no me quemes √°rboles por gusto, no me cortes √°rboles por gusto.¬† ¬ŅPara qu√©? ¬ŅPara tener el placer de que eres un tipo b√°rbaro con el hacha?

Ah√≠ est√° ese sentido, que evidentemente los personajes capaces de irrespetar de una manera horrible a Mart√≠, esos que vimos en la televisi√≥n, no entienden, no interiorizan. No tienen valores ni moral.¬† Los valores para ellos son eso: b√ļscame una ‚Äúpinchita‚ÄĚ que me d√© dinero.¬† Hoy es el busto de Mart√≠, ma√Īana puede ser matar a alguien, y te vas a ganar un dinerito, y ah√≠ tendr√≠amos entonces el drama de la sociedad norteamericana, que sale gente a matar gente ya ni siquiera por el dinero, sino porque creen ser los b√°rbaros.

Hay que pensar siempre en el otro, en respetar al otro. Los pueblos tienen que pensar en c√≥mo respetar a los dem√°s y en no hacerles la vida imposible. Esto es lo que permitir√≠a una humanidad mejor. Mart√≠ quer√≠a la independencia de Cuba no solo para ser independientes. ¬ŅC√≥mo termina el Manifiesto de Montecristi, ese documento que √©l escribi√≥ para explicar por qu√© los cubanos √≠bamos a la guerra?¬† La primera raz√≥n que da no es la independencia, dice: el bien mayor del hombre.

Los cubanos iban a la guerra por el bien mayor del hombre, por hacer una humanidad mejor; ese era el sentido de Martí. Y yo creo que ahí está la importancia de por qué siempre va a ser actual, porque es un hombre que está predicando un bien en función de la defensa contra aquellos que están llevando un mal. (APLAUSOS).

*Transcripción de la intervención de Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, en el espacio Dialogar, dialogar sobre José Martí en la hora actual, realizado en el Pabellón Cuba, sede nacional de la AHS, el miércoles 22 de enero de 2020.


La política para Martí: Un asunto del alma

Por Lil María Pichs Hernández, intervención en el espacio Dialogar, dialogar, de la AHS

Gracias por la invitaci√≥n a este espacio. Deseo comenzar con referencias al texto de Cintio Vitier¬†Jos√© Mart√≠ en la hora actual de Cuba, escrito en 1994, el cual me parece vital para entender fen√≥menos de aquel momento y el presente. El engranaje social no funciona todo lo bien que deber√≠a. La f√≥rmula martiana ‚Äúcon todos y para el bien de todos‚ÄĚ no ha llegado a todos los que tiene que llegar en nuestro pa√≠s, y son, efectivamente, la educaci√≥n y la cultura campos esenciales para revisarnos como pa√≠s.

Es en el campo de la cultura donde Cintio ubica la soluci√≥n a muchos de nuestros problemas. Y, de hecho, hace una comparaci√≥n entre la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n de 1961 y la nueva campa√Īa de alfabetizaci√≥n o de culturizaci√≥n que har√≠a falta entonces en 1994, seg√ļn sus palabras.

Dijo¬†Cintio¬†entonces: ‚ÄúLa campa√Īa de alfabetizaci√≥n martiana que ahora necesitamos, en un pueblo que ya sabe leer y escribir, y que ha alcanzado niveles cient√≠ficos admirables, pero que en su mayor√≠a desconoce m√°s su historia y por lo tanto el argumento de su propia vida, es una campa√Īa de espiritualidad y de conciencia.¬† Hoy nuestro mayor problema espiritual, sin excluir los campos, est√° en las ciudades, y la ignorancia que hay que remediar es de otra especie, es en verdad la ignorancia de s√≠ mismos, de la propia historia, de la propia naturaleza, de la propia alma.‚ÄĚ

Por qué Cintio llama la atención acerca de estos elementos: historia, naturaleza y alma en la misma oración. Es algo que pudiera quedar flotando en este espacio y que pudiéramos retomar después en otro momento del debate.

Otro elemento que nos llam√≥ la atenci√≥n acerca de¬†este art√≠culo¬†es la caracterizaci√≥n que hace de la juventud de 1994. Cintio Vitier dice en ese momento: ‚ÄúA 36 a√Īos del triunfo de la Revoluci√≥n‚ÄĚ‚Äďsi√©ntanse libres de poner a m√°s de 60 a√Īos del triunfo de la Revoluci√≥n‚Äď, ‚Äúcomprobamos crecientes zonas de descreimiento y desencanto en los j√≥venes, tanto iletrados como pertenecientes a las minor√≠as intelectuales.¬† El nihilismo juvenil, filos√≥ficamente articulado por la corriente llamada posmodernismo, es un fen√≥meno universal y que en nuestro pa√≠s no es un fen√≥meno mayoritario.‚ÄĚ

Quisiera preguntar si alguien sabe de qu√© est√° hablando Cintio Vitier cuando habla del nihilismo juvenil y del posmodernismo, unas palabras que se est√°n poniendo bastante de moda en los √ļltimos a√Īos.

Evidentemente, cuando se habla de nihilismo, se habla de una corriente filos√≥fica que sostiene la imposibilidad del conocimiento y que, por lo tanto, niega la existencia y el valor de todas las cosas; negaci√≥n de toda creencia o todo principio moral, religioso, pol√≠tico o social; ese sentimiento de que nada de lo que se haga tiene sentido. Por ejemplo, ¬Ņpor qu√© se va a estudiar en la Universidad si hay gente que no lo hace y gana m√°s dinero que uno? ¬ŅPor qu√© mis padres y mis abuelos trabajaron toda su vida, y de repente el harag√°n del barrio est√° mejor porque recibe remesas del exterior?

Hacerse esas preguntas y encontrar las respuestas a ellas: absolutamente nada tiene sentido, es asumir una posición nihilista.

Entonces este es un fenómeno asociado a la posmodernidad.  De la posmodernidad se comienza a hablar luego de la caída del Muro de Berlín y del supuesto fin de la guerra fría, cuando evidentemente el socialismo real, o el proyecto idealista soviético completamente queda abandonado, y el capitalismo, el polo que gana la guerra fría, Estados Unidos y su ideología capitalista e imperialista triunfan en el mundo.

Aparecen personajes que empiezan a hablar del fin de la historia.¬† Como la historia humana ha sido la historia de las guerras, si nos ponemos a pensar, la historia de los seres humanos es la historia del batallar constante por un objetivo; sin embargo, si pensamos nihilistamente y nada tiene sentido, y vemos que luego de la importancia que tuvo la guerra fr√≠a, de repente gan√≥ una √ļnica manera de pensar, el capitalismo se instala en el mundo como √ļnico pensamiento racional, o sea, lo m√°s l√≥gico es querer trabajar para tener dinero y comprarse una casa y vivir bien, eso es lo l√≥gico; pensar en el otro, o no pensar ego√≠stamente, es ir en contra de la naturaleza humana.

Eso es verdad, se quedó impregnada en muchas personas, y es la verdad que triunfa luego de la guerra fría.

Esa forma de pensar lleva objetivamente a un cambio de √©poca en el pensamiento. Entonces, como no se sab√≠a qu√© nombre iba a tener esto filos√≥ficamente -lo anterior era el modernismo, a la¬† primera etapa de desarrollo capitalista y toda su filosof√≠a-, se le llam√≥ posmodernismo. Era una cosa provisional, pero no hay nada m√°s permanente que lo provisional. As√≠ que por posmodernismo lo conocemos ahora y es evidentemente una corriente que entre sus caracter√≠sticas tiene, por ejemplo, la idea de que la historia ya no existe, lo √ļnico que tenemos es presente; el pasado en realidad es una ficci√≥n, es un cuento, son relatos, no tenemos que conocerlo; solo tenemos que vivir en el ahora, y ni siquiera preocuparnos por el ma√Īana, y al final nada tiene sentido. Disfruta ahora, t√≠rate varios selfis ahora, porque al final nada tiene sentido.

Luego, no hay dualismo ninguno, se pierde, dejan de existir el oriente y el occidente, dejan de existir blancos y negros, dejan de existir. Aunque se pueden hallar, por supuesto, todo tiene elementos positivos y negativos, aunque nos podemos identificar con algunos elementos positivos del posmodernismo, evidentemente esta dualidad que supuestamente deja de existir entre ricos y pobres, por ejemplo, desde nuestra filosofía, es algo que no se puede aceptar.

La idea de desconocer la dimensi√≥n hist√≥rica de los procesos y las causas que nos han llevado a que las cosas sean como son a nivel internacional, incluso a nivel nacional, c√≥mo vivir en el presente sin conocer nuestro pasado, c√≥mo pensar en qu√© hacer ma√Īana y por qu√© hacemos las cosas, si no lo identificamos como un proyecto de vida; no digo un proyecto de naci√≥n, todo comienza desde el individuo, y desde el c√≥mo las relaciones sociales, las relaciones familiares, nos van transformando en la cotidianidad. C√≥mo enajenarnos de eso y simplemente pensar que estamos aqu√≠ sin ninguna raz√≥n y que por lo tanto nada de lo que hagamos vale la pena, y que por lo tanto no tenemos nada que aportar al otro, no tenemos nada en que ayudar a las dem√°s personas y nos encerramos en nosotros mismos.

Estas ideas son lamentablemente una de las grandes tendencias en el pensamiento. Y no quiero decir eso de que los jóvenes están perdidos, porque la frase data de la Grecia antigua. Sin dudas el artículo de Cintio tiene una visión muy integradora.

√Čl escribi√≥ por ejemplo sobre las relaciones entre pol√≠tica, el pueblo y la poes√≠a. ¬ŅQu√© relaci√≥n puede existir, cuando seg√ļn algunas clasificaciones, sociedad civil es la parte de la sociedad que no toma las decisiones pol√≠ticas, o sea, est√° separada de sus gobernantes?

Hay una sociedad civil que se encuentra completamente enajenada del proceso de construcción de su país, y que no hace nada para seguir construyendo.

Sin embargo, en la historia de Cuba hay un personaje que da respuesta a este problema de qué relación existe entre política, pueblo, poesía, cultura, de una manera muy particular y muy integradora, que es la que Cintio rescata. Por supuesto, estamos hablando de José Martí.  Y de ahí la importancia, una vez más, de recurrir al Apóstol a la hora de intentar encontrar herramientas para dar respuestas, desde nuestras propias realidades, desde nuestros propios pensamientos, nuestros intereses, los intereses de nuestra comunidad, a estos problemas a los cuales nos enfrentamos.

Mart√≠ desmiente el aparente divorcio que existe entre poes√≠a, literatura, arte, cultura, y eso que algunos llaman gente com√ļn, el pueblo, que es sin dudas el tejido de la vida real, que se encuentra saturado de imaginaci√≥n.¬† La pol√≠tica fue para √©l ‚Äďdice Cintio‚Äď, fue para Mart√≠, un asunto del alma. ¬°La pol√≠tica, un asunto del alma!

Y, por supuesto, yo quisiera preguntar a qui√©nes aqu√≠ les gusta la pol√≠tica, ven el Noticiero todos los d√≠as, ven la Mesa Redonda. Qui√©nes aqu√≠ piensan que su vida no tiene nada que ver con la pol√≠tica. Entonces aqu√≠ hay algo interesante: no nos interesa la pol√≠tica, pero hay algo que nos dice que nuestra vida no transcurre divorciada de la pol√≠tica. ¬ŅSe entiende lo que dije?

¬ŅC√≥mo entendemos la pol√≠tica en la actualidad?¬† ¬ŅQu√© es para nosotros la pol√≠tica?¬† Estamos vi√©ndolo como el arte o la ciencia de gobernar personas, un grupo de personas que gobierna a otra, que toma las decisiones, o un grupo de personas que ha sido empoderado por un colectivo m√°s grande de individuos para tomar decisiones por ellos, o estamos pensando que pol√≠tica es simplemente las personas que se dedican a la pol√≠tica, cobran por ser pol√≠ticos en el mundo, esto es una tendencia, esto es una realidad en muchos pa√≠ses. Sin embargo, para Cintio la pol√≠tica no es solo el arte de hombres gobernando a hombres, sino el arte de gobernarse a s√≠ mismo.

Primer elemento: una nueva visi√≥n de qu√© cosa es pol√≠tica. Y segundo, la idea de que las decisiones pol√≠ticas nos afectan de alguna u otra manera, pero no nos interesan, nos lleva necesariamente a hacernos la pregunta de por qu√© no nos interesa la pol√≠tica. Y en el fondo de esa respuesta, un elemento que subyace, independientemente de las cosas que podamos estar pensando ahora mismo, es la idea de que yo no tomo parte en esas cosas, a m√≠ nadie me pregunta, en realidad no me interesa. ¬ŅSer√° que no me interesa porque nadie me pregunta? ¬ŅSer√° porque no acuden a m√≠ las personas a preguntarme porque piensan que no me interesa? Todos formamos parte de lo mismo, y tenemos un papel que jugar en nuestra comunidad, en nuestra familia, en nuestro pa√≠s.

Esa idea, esa visi√≥n integradora de pol√≠tica, es algo que Cintio rescata de Jos√© Mart√≠, y que creemos que vale la pena traer a discusi√≥n en un espacio como este, porque hay muchas edades ac√° representadas y porque ser√≠a muy interesante debatir sobre estos temas, pero sin dudas ‚Äďy concluyo con esto‚Äď una de las grandes ense√Īanzas que nos da Jos√© Mart√≠ es que todo, absolutamente todo, es pol√≠tica, en la medida en que la pol√≠tica es un reflejo de las relaciones humanas, se convierte en un ambiente, en un espacio en el que los seres humanos interact√ļan, y las decisiones que toman afectan a otros, incluso afectan a elementos que supuestamente son ajenos a ellos.

Espero que les haya inquietado con algunos puntos, que les haya causado alg√ļn inter√©s, Y muchas gracias por su atenci√≥n, y espero poder expandir, extender este espacio.

(APLAUSOS)

*Transcripción de la intervención de Lil María Pichs Hernández, miembro de la dirección nacional del Movimiento Juvenil Martiano, en el espacio Dialogar, dialogar sobre José Martí en la hora actual, realizado en el Pabellón Cuba, sede nacional de la AHS, el miércoles 22 de enero de 2020.

 


José Martí, un símbolo en disputa

Ah√≠ estaba yo. Por primera vez ante originales del peri√≥dico Patria. Devoraba aquellas p√°ginas con los ojos en el Centro de Estudios Martianos. Y mi mente, incontrolable, como casi siempre, pasaba im√°genes de Jos√© Mart√≠ escribiendo, guiando, so√Īando…

Gracias a la imaginaci√≥n, lo veo en diferentes etapas de su vida. All√≠ estaba el muchacho, en las clases de Rafael Mar√≠a de Mendive, el adolescente encarcelado con apenas 16 a√Īos de edad, el poeta y periodista, el pensador profundo, el rom√°ntico, el hermano amoroso, el hombre sufrido, el Ap√≥stol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano que padeci√≥, anhel√≥ e hizo a favor de los dem√°s.
Lo observo en las Canteras de San Lázaro. Los grilletes, el sol y el fango mellan su salud, aunque no el valor y la convicción. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico.

El Ap√≥stol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano… Foto: Cortes√≠a del artista

Despu√©s del indulto y ya en Espa√Īa, escribi√≥: ‚ÄúDolor infinito deb√≠a ser el √ļnico nombre de estas p√°ginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el m√°s rudo, el m√°s devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrar√°n jam√°s…‚ÄĚ.

Su mente no descansa: es un volcán en ebullición que, en vez de lava, arroja luz. Le preocupa lo que allá en Washington se trama a espaldas de los pueblos de América. La necesidad de desahogo es inevitable. Toma papel y pluma.

Cada cierto tiempo, da vueltas al anillo de su mano izquierda, mira la inscripción en él (Cuba) y un torbellino se agita en su interior. Viste de negro y esa prenda, forjada con el grillete que llevó en las Canteras, es recuerdo omnipresente de la opresión que se cierne sobre su Patria.

Pasa el tiempo y aquel adolescente que escribió Abdala, obra de profundo sentimiento patriótico, ya es un hombre, un padre lejos de su hijo Ismaelillo, un intelectual reconocido, un revolucionario con la capacidad y el prestigio para aglutinar.

¬ŅCu√°nto conocemos en verdad a ese ser humano?, o lo que es m√°s importante para reflexionar: ¬Ņcu√°nto m√°s nos pueden seguir ayudando sus ideas y ense√Īanzas hasta la eternidad?

Est√° claro que del ni√Īo y el adolescente Pepe, del revolucionario, hermano, hijo y h√©roe Jos√© Mart√≠, deber√≠amos conocer lo m√°s posible, de la A hasta la Z. Su ejemplo e ideas deber√≠an navegar siempre en las venas de cada cubano y hombre digno del planeta, como parte de las esencias de sensibilidad, justeza y valor.

¬ŅC√≥mo conseguir que los ni√Īos y todos lo sientan cerca y crezcan con su luz? Hace poco, pregunt√© a una alumna de segundo grado por √©l, y con orgullo expres√≥: ‚ÄúNaci√≥ el 28 de enero de 1853…‚ÄĚ, y as√≠ continu√≥ con una versi√≥n de su biograf√≠a.

Es muy favorable que los peque√Īos sepan eso, pero qu√© dicen cuando hablan de sus amiguitos o primos. ¬ŅAcaso expresan la fecha de nacimiento? Ojal√° cada familia conociera al Ap√≥stol m√°s all√° de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasi√≥n con la cual algunos abuelos suelen narrar historias.

Mart√≠ es, indudablemente, un s√≠mbolo en disputa. Est√°n quienes lo aman profundamente, conscientes de que ser martianos significa mucho m√°s que palabras, y hay tambi√©n quienes ‚Äúenarbolan sus ideas, su poes√≠a‚ÄĚ, al ritmo del dinero recibido del mismo imperio que √©l tanto combati√≥ o uni√©ndose a quienes reciben esos billetes provenientes del pa√≠s que ha impulsado decenas de medidas para matar de hambre y miseria a este pueblo. Sentirse martianos jam√°s podr√≠a ser compatible con eso.

Ojal√° cada familia conociera al Ap√≥stol m√°s all√° de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasi√≥n con la cual algunos abuelos suelen narrar historias. Foto: Antoine Cede√Īo

No es casual que los sucesos frente al Ministerio de Cultura de Cuba ocurrieran en dos fechas significativas: 27 de noviembre, aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, uno de los hechos m√°s tristes de la historia nacional; y 27 de enero, fecha de la Marcha de las Antorchas, y cuando apenas faltaban unas horas para cumplirse otro a√Īo del natalicio del Ap√≥stol.

Quienes se digan martianos deben tratar de ser verdaderamente √ļtiles, lo mejor posible en todo, como seres humanos y cubanos. Ser consecuentes con el ejemplo de bondad, valor, sensibilidad y amor total a esta naci√≥n y sus esencias, sin asumir jam√°s poses ni servir como instrumentos, consciente o inconscientemente, a quienes pretenden apagar esta naci√≥n.

Los de m√°s edad y los j√≥venes debemos ir de manera permanente a los textos del H√©roe Nacional, navegar en su pensamiento y aprehender, para bien de nosotros, nuestros hijos y nietos…, el pa√≠s, porque Mart√≠ forma parte del coraz√≥n de Cuba, manantial de esencias y fortalezas.

Recuerdo varias visitas a Dos R√≠os, donde cay√≥ en combate y se levanta un obelisco, que prefiero considerar sin dimensiones, infinito, como deber√° ser siempre el cari√Īo, la admiraci√≥n y el agradecimiento de los hijos en este archipi√©lago al Ap√≥stol.

J√≥venes de varias provincias vamos al r√≠o Contramaestre, ubicado cerca, cogemos piedras y las colocamos como otro peque√Īo monumento, tal como suponemos lo hicieron mambises y cubanos de √©pocas anteriores. En ese lugar conversamos y vibramos por la emoci√≥n de estar en un altar sagrado de la Patria, un sitio en el cual el ejemplo del Maestro palpita con m√°s fuerza.

Dejo de teclear durante unos segundos. Me recuesto en el espaldar de la silla, y lo imagino otra vez con la pluma en la mano, redactando y en la conquista de aparentes utopías.

Lo observo sobre su caballo, siento disparos…, pero él sigue de manera impetuosa, renace en cada éxito y muestra de dignidad de los cubanos.

  • *Publicado originalmente en La Jiribilla

Mart√≠ en nuestros d√≠as, ¬Ņun di√°logo con el pasado?

Seg√ļn Gabriela Mistral, Mart√≠ es un cl√°sico sin sombra de vejez. Quien accede a su obra, independientemente de su formaci√≥n acad√©mica, queda seducido por ese verbo proteico, profundamente po√©tico, y portador, a la vez, de los m√°s altos valores humanos. La hondura de su pensamiento, la riqueza de sus reflexiones, motiva al an√°lisis hist√≥rico, filos√≥fico o pol√≠tico. Siendo un hombre de su tiempo¬† en toda la extensi√≥n de la palabra, Mart√≠ es un hombre para todos los tiempos. No hay que forzar su entrada al siglo XXI, entra en √©l, por derecho propio, porque la mayor parte de los problemas que constat√≥ en su √©poca siguen buscando soluci√≥n todav√≠a. En esta crisis existencial que vivimos hoy, la palabra martiana tiene enormes tareas que cumplir, y hay que leerla como quer√≠a Unamuno, ‚Äúcon devoci√≥n inteligente‚ÄĚ.[1] El di√°logo con su obra puede ser de gran utilidad, tanto pr√°ctica como espiritual.¬†

[1] Miguel de Unamuno: Carta a Joaquín García Monge, Archivo José Martí, La Habana, no. 11, enero-diciembre, 1947, p. 15.

 


Martí no es cosa del pasado

En la hora actual de Cuba y atendiendo a los desafíos de la humanidad, frente a un modelo hegemónico capitalista que desde lo económico hasta lo cultural es absolutamente injusto e insostenible; asirnos al pensamiento martiano es vital. Martí no está desactualizado ni es cosa del pasado. Es increíble como su pensamiento alcanza una vigencia extraordinaria, aplicable a la vida contextualizada en este tiempo histórico, a nuestro quehacer cotidiano, a la batalla por la emancipación cultural del hombre.

Conocer a Martí no es homenajearlo simplemente el día de su natalicio o caída en; sino profundizar en la esencia de su pensamiento, interpretarlo con objetividad y aplicarlo en nuestra vida práctica: asumir críticamente los valores que nos transmite, sus puntos de vista, sus criterios sobre los más diversos temas. Sentirse martiano y conocer al Maestro es un reto gigantesco, porque él no admite un acercamiento superficial. No se trata de memorizar sus frases, de repetir su discurso -a veces de forma descontextualizada-, o de conocer datos acerca de su biografía.

Su pensamiento no es abstracto, adquiere cuerpo y alma en sí mismo cuando somos capaces de redescubrir a Martí y aplicarlo a nuestra cotidianidad, cuando entendemos que la martianidad es osamenta sobre la cual debemos proyectarnos y sostenernos. Por eso somos martianos, porque críticamente lo hemos asimilado, porque creemos en la palabra del Maestro, y no lo hacemos como seres conducidos, sino desde una lealtad reflexiva a su palabra y ejecutoria. Martí no es cosa del pasado.


Un Martí para ahora mismo

Jos√© Mart√≠ constituye referencia ineludible para el pensamiento patri√≥tico y revolucionario cubano. Hasta el presente, su ideario se manifiesta como plataforma desde la cual repensar los dilemas de la naci√≥n y el orbe. La apuesta martiana por la construcci√≥n de una sociedad garante de la dignidad plena de los seres humanos resulta una aspiraci√≥n que ‚Äďcual horizonte‚Äď nos conmina a avanzar.

De cara a los retos de hoy, seis aristas de la reflexi√≥n del Ap√≥stol devienen soportes para aquellos abocados a la continua apuesta por una Cuba y un mundo mejor. Su inserci√≥n dentro del llamado pensamiento electivo, la irrefrenable b√ļsqueda de la unidad bajo principios compartidos, la autoconciencia nuestraamericana y su beligerante oposici√≥n a la proyecci√≥n hegem√≥nica de los poderes imperiales han de acompa√Īarnos en la lucha cotidiana.

Mart√≠ supuso la c√ļspide del electivismo cubano, movimiento filos√≥fico que desde las postrimer√≠as del siglo XVIII impuls√≥ la conformaci√≥n de un pensamiento propio en la Isla, a partir de adaptaci√≥n cr√≠tica de los referentes for√°neos y de la construcci√≥n de respuestas singulares a los problemas espec√≠ficos de la realidad insular. Para el Maestro, solo el ejercicio intelectual nacido de nuestra universal autocton√≠a franquear√≠a el acceso a los prop√≥sitos de plenitud so√Īados. Hoy que buscamos modelos para enrumbarnos, no debemos pasar por alto esa alerta.

En paralelo, la pr√©dica martiana encontr√≥ otro de sus nortes en la cristalizaci√≥n de la unidad entre los cubanos de buena voluntad. La meta de la independencia y posterior consumaci√≥n de la rep√ļblica plena requer√≠a el modelaje de una amplia coalici√≥n de fuerzas, capaz de articularse bajo presupuestos program√°ticos y de principios. Los retos de la Cuba de hoy exigen de nosotros justo lo que el h√©roe de Dos R√≠os subrayara en el ya lejano siglo XIX. La Revoluci√≥n que ha de revolucionarse ser√° exitosa en tanto exprese la pluralidad de la naci√≥n y denote su capacidad para actuar como un proyecto unitario de pretensiones hol√≠sticas.

Dentro del legado de ese cubano de excepci√≥n al que hoy rendimos tributo destaca, igualmente, su sentido de unidad continental. Mart√≠ pens√≥ en clave nuestraamericana, es decir, concibi√≥ un proyecto enfocado en los problemas que enfrentaba el vasto universo que discurre del Bravo a la Patagonia. Esta concepci√≥n ancl√≥ en la identificaci√≥n de una historia e identidad comunes que, sin desconocer las particularidades, permit√≠a so√Īar con un destino compartido. Dicho sue√Īo com√ļn ve√≠a reforzado su sustento en la identificaci√≥n de un claro antagonista que, desde su agenda de dominaci√≥n, trabajaba en pos de fragmentarnos. Justo en esta hora que vivimos, los factores que nos unen siguen mostrando su vigencia, al tiempo que el enemigo esencial contin√ļa siendo el mismo.

Como es sabido, el pensamiento del H√©roe Nacional se erige como precursor del ideario antiimperialista. El diagn√≥stico martiano acerca de la configuraci√≥n interna de las sociedades del Norte global y de la proyecci√≥n hacia el Sur del capitalismo maduro de las naciones imperiales¬† conserva vigencia en m√°s de un sentido. En la tarea siempre urgente de definir la l√≥gica de funcionamiento del sistema capitalista, Mart√≠ resulta un gran aliado. Solo desde la disecci√≥n anal√≠tica de nuestro enemigo podremos construir la alternativa civilizatoria que el Ap√≥stol identific√≥ como √ļnico camino para la consumaci√≥n de la justicia.

Frente a los grandes dilemas que tocan a nuestra puerta, Mart√≠ nos acompa√Īa. Est√° a nuestro lado en la lucha por un futuro de total emancipaci√≥n. Nos toca pues aprender del veterano guerrero, beber de sus consejos, hacer propio su m√©todo y lanzarnos a crear, a construir, a fundar.¬†¬†¬† ¬†


El proyecto inconcluso de José Martí

El d√≠a anterior a caer en combate, Mart√≠ comienza a escribirle una extensa carta a su ‚Äúquerid√≠simo hermano‚ÄĚ Manuel Mercado. Su inesperada muerte la dej√≥ inconclusa. El texto es suficiente para conocer las esencias y las estrategias del proyecto revolucionario martiano. Una gran inc√≥gnita se levanta con la √ļltima palabra escrita. Por lo pronto, el texto desmitifica la rom√°ntica y especulativa idea de que el Maestro buscara la muerte en el encuentro de Dos R√≠os. Como gu√≠a de un pueblo que ha lanzado a la guerra, deb√≠a ser el primero en enfrentar al enemigo, pero no desconoce los riesgos necesarios. Con orgullo escribe: ‚ÄúYa puedo escribir (‚Ķ) Ya estoy todos los d√≠as en peligro de dar mi vida por mi pa√≠s y por mi deber ‚Äďpuesto que lo entiendo y tengo √°nimos con que realizarlo– de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza m√°s, sobre nuestras tierras de Am√©rica. Cuanto hice y har√©, es para eso‚ÄĚ. No hay desanimo ni tristeza y, lo m√°s importante, piensa con entusiasmo en la que har√°.

El proyecto martiano ha transitado por varias etapas. Primero, unir lo que imperiosamente ha de estar unido; segundo, organizar y concientizar las fuerzas todas del pa√≠s para la guerra necesaria y la creaci√≥n de un nuevo modelo de rep√ļblica que no perpet√ļe ‚Äúcon formas nuevas o con alteraciones m√°s aparentes que esenciales, el esp√≠ritu autoritario y la composici√≥n burocr√°tica de la colonia, sino fundar en el ejercicio¬† de las capacidades leg√≠timas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud‚ÄĚ; la Rep√ļblica Cubana ser√≠a ‚Äújusta y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la concordia, levantada con todos y para el bien de todos‚ÄĚ.

La tercera etapa es la creaci√≥n del Partido Revolucionario Cubano, instrumento real y pr√°ctico preparador de la guerra, creador y unificador de revolucionarios, batallador frente a los partidos coloniales y a la peligrosa corriente anexionista. La cuarta etapa apenas se iniciaba cuando cae en combate, la guerra de independencia y la creaci√≥n de la rep√ļblica ‚Äúen medio de la guerra‚ÄĚ. Todo lo hecho hasta Dos R√≠os apenas era el pre√°mbulo de la construcci√≥n de la Cuba pensada y so√Īada por Mart√≠.

Si la lucha inicial era contra el dominio colonial espa√Īol, los profundos cambios operados en los Estados Unidos convierten a esta naci√≥n en la m√°s poderosa potencia, ante la cual, llegado el momento, la propia Espa√Īa rendir√≠a sus banderas. Desde 1889, Mart√≠ advierte: ‚Äú¬ŅPor qu√© han de pelear sobre las rep√ļblicas de Am√©rica sus batallas con Europa, y ensayar en pueblos libres su sistema de colonizaci√≥n?‚ÄĚ; ‚ÄúDesde la cuna so√Ī√≥ en estos dominios el pueblo del Norte (‚Ķ) y cuando un pueblo rapaz de ra√≠z, creado en la esperanza y certidumbre de la posesi√≥n del continente, llega a serlo, con la espuela de los celos de Europa y de su ambici√≥n de pueblo universal (‚Ķ) urge ponerle cuantos frenos se puedan fraguar,¬† con el pudor de las ideas, el aumento r√°pido y h√°bil de los intereses opuestos, el ajuste franco y pronto de cuantos tengan la misma raz√≥n de temer, y la declaraci√≥n de la verdad‚ÄĚ.

Y he ah√≠ la raz√≥n de Cuba; su lugar en el mundo: ‚ÄúEn el fiel de Am√©rica est√°n las Antillas, que ser√≠an, si esclavas mero pont√≥n de la guerra de una rep√ļblica imperial, contra el mundo celoso y superior que se prepara para negarle el poder‚ÄĚ. Y sentencia: ‚ÄúEs un mundo lo que estamos equilibrando; no solo dos islas las que vamos a libertar‚ÄĚ y Cuba ser√≠a la rep√ļblica ‚Äúindispensable al equilibrio americano‚ÄĚ.

Iniciada la guerra de independencia, quedaba un paso importante, crear la Rep√ļblica de Cuba. En la carta inconclusa a Manuel Mercado ya habla de ello. Despu√©s de la Mejorana, su papel en la Constituyente fundadora y reguladora de la rep√ļblica era fundamental y √©l lo sab√≠a. Su ausencia en Jimaguayu desfigur√≥ parte del proyecto de preparar la rep√ļblica en medio de la guerra. Al producirse la intervenci√≥n de Estados Unidos en la contienda independentista cubana, M√°ximo G√≥mez expresaba las terribles consecuencias de la ausencia de Mart√≠, porque √©l s√≠ sab√≠a c√≥mo enfrentar la nueva situaci√≥n. Los tiempos nuevos eran muy complejos. Se confrontaban peligros externos e internos. Uno de ellos era, seg√ļn hab√≠a escrito el Maestro:

‚ÄúEn Cuba ha habido siempre un grupo importante de hombres cautelosos, bastante soberbios para abominar la dominaci√≥n espa√Īola, pero bastante t√≠midos para no exponer su bienestar personal en combatirla. Esa clase de hombres, ayudados por lo que quieren gozar de los beneficios de la libertad sin pagarlos en su sangriento precio, favorecen vehementemente la anexi√≥n de Cuba a los Estados Unidos. Todos los t√≠midos, todos los irresolutos, todos los conservadores ligeros, todos los apegados a la riqueza, tienen tentaciones marcadas de apoyar esta soluci√≥n, que creen poco costosa y f√°cil. As√≠ alagan su conciencia de patriotas, y su miedo de serlo verdaderamente‚ÄĚ.

El proyecto inconcluso de Jos√© Mart√≠ se convirti√≥ en el de las generaciones del siglo XX; es el proyecto revolucionario de creaci√≥n, retomando las palabras de Jos√© Antonio Saco dos a√Īos antes de nacer Mart√≠, de ‚Äúuna Cuba cubana y no anglosajona‚ÄĚ. Ha pasado el tiempo, 125 a√Īos despu√©s de la desaparici√≥n f√≠sica del Ap√≥stol, su pensamiento vivo es nutriente, sabia, para pensar y crear la Cuba futura. Br√ļjula cuando baten aires de tormenta. ¬†

 

 

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Mart√≠ nos ense√Īa el camino del bien (Intervenci√≥n del doctor en ciencias Pedro Pablo Rodr√≠guez en el espacio Dialogar, dialogar)¬†¬†

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«Tienes la palabra» para dialogar en la construcci√≥n cultural del presente y el futuro de la Naci√≥n

En junio de 2021 se cumplen 60 a√Īos de los tres encuentros sostenidos por el Comandante en Jefe Fidel Castro y otros dirigentes del gobierno revolucionario, con artistas y escritores en la Biblioteca Nacional de Cuba Jos√© Mart√≠. Ese intercambio marcar√≠a el inicio de una larga, continuada y ascendente relaci√≥n entre las vanguardias pol√≠tica y art√≠stica en nuestro pa√≠s.

Palabras a los intelectuales, como se conocería el discurso con que el líder revolucionario concluyó aquellos encuentros, se constituiría en la plataforma que establece los principios esenciales de la Política Cultural de la Revolución Cubana. La participación de la vanguardia artística y la democratización de la Cultura constituyen pilares esenciales de esta política, inaugurada a pocas semanas de la declaración del carácter socialista de la Revolución.

El Ministerio de Cultura y los creadores cubanos, han organizado un programa conmemorativo para celebrar los sesenta a√Īos de aquel acontecimiento. La participaci√≥n de escritores, artistas y promotores culturales, el di√°logo honesto y la cr√≠tica responsable, son los atributos principales del razonamiento que se quiere promover en torno a los desaf√≠os actuales de la pol√≠tica cultural cubana. Este intercambio al que convocamos hoy, se extender√° durante los pr√≥ximos meses y dar√° continuidad a las acciones que desarrolla el Ministerio de Cultura con el fin de perfeccionar su sistema institucional y articular el Programa Nacional de Desarrollo Cultural hasta el a√Īo 2030.

Fidel Castro durante el discurso conocido como «Palabras a los intelectuales», en la Biblioteca Nacional, el 30 de junio de 1961. Foto: Archivo del sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Este abarcador programa ser√° acompa√Īado de una atractiva plataforma comunicacional. Las instituciones m√°s representativas de nuestro amplio y diverso movimiento cultural enriquecer√°n este esfuerzo con acciones que movilicen al di√°logo en diferentes sectores del pa√≠s, incluidos la educaci√≥n, la ciencia y los medios de comunicaci√≥n. La UNEAC y la AHS tambi√©n se suman al Ministerio de Cultura, mediante programas de actividades que festejan, de manera simult√°nea, sus 60 y 35 respectivos aniversarios.

El¬†@CubaCultura¬†a trav√©s de¬†@AlpidioAlonsoG¬†, su Ministro, en estos momentos presenta la campa√Īa¬†#TienesLaPalabra¬†la celebraci√≥n de los 60 a√Īos de Palabras de los Intelectuales. Ademas de los 60 de la¬†@UNEAC_online¬†y los 35 de la¬†@ahsjovenescuba¬†pic.twitter.com/JRS3MzeCSo

‚ÄĒ Cubarte (@CubarteES)¬†February 10, 2021

Como parte de este programa, se promover√°n espacios de intercambio, textos y audiovisuales que, desde una perspectiva hist√≥rica, dialogar√°n sobre los problemas actuales de la cultura cubana. Las redes sociales constituir√°n escenario fundamental de este intercambio constructivo, que conceder√° especial protagonismo a los j√≥venes. Las nuevas generaciones de creadores, como aquellos de hace 60 a√Īos, tienen la palabra hoy para intercambiar sobre los desaf√≠os de la cultura y abrir un nuevo ciclo de reflexiones colectivas que se pregunte, una vez m√°s, de d√≥nde venimos y hacia d√≥nde vamos, en medio de las numerosas presiones e intentos desestabilizadores que asedian a la Naci√≥n.

Los jóvenes escritores, artistas y promotores culturales cubanos, con limpia voluntad creativa e irrenunciable compromiso y confianza en sus instituciones, sumarán su palabra a la de todas las generaciones que hoy se dan la mano en el concierto de la cultura cubana, por la transformación revolucionaria de la patria.

‚ÄúTienes la palabra‚ÄĚ es el mensaje principal de esta conmemoraci√≥n, que nos invita a volver a la frase final de las Palabras a los Intelectuales y a la plenitud de su esp√≠ritu para dialogar con disposici√≥n en la construcci√≥n cultural del presente y el futuro de la Naci√≥n.


Becas de la AHS: de gran potencialidad para los jóvenes cubanos

Es una potencialidad tremenda el darles a los jóvenes artistas, creadores e investigadores un espacio para desarrollar sus proyectos, expresó la joven investigadora Amanda Terrero Trinquete, a raíz de la entrega de los premios y becas 2020 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

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