Pensar la ciencia. Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (8/10)

¿Cómo lidiar con las (malas) revisiones?

El proceso de redacción es un asunto serio que exige un esfuerzo ciclópeo. A veces uno encuentra una inspiración y las palabras caen solas como preseleccionadas por la providencia. En otras ocasiones –la mayoría–, las ideas no hallan su apropiada envoltura y el texto se convierte entonces en una jerigonza sin gracia que avanza a tropezones, como si de repente nos hubiesen cambiado de lugar los muebles de la casa justo a esa hora de la madrugada en que te levantas por un vaso de agua.

Al poner punto y final a tu primer borrador, y a veces hasta varios días después, seguimos encasillados en la realidad de tus propias palabras y las de otros que convocaste en tus referencias. Pero ya está. Después de muchas vueltas, te has decidido a compartir tu texto y exponer tus criterios al mundo. Ahí mismo te asalta la duda, ¿mi artículo tiene suficiente teoría o ejemplos? ¿la metodología es apropiada? ¿qué pensarán mis compañeros acerca de esto? Y caes en un bucle de inseguridades que te lleva a preguntarte hasta si es Times New Roman la fuente ideal para inscribir tu trabajo.

Precisamente porque hacer el informe conlleva tanto tiempoy energía, es que otorgamos un valor tan alto a las evaluaciones que otros hacen del mismo. Esperamos que nuestro sudor sea visible en cada letra. Pero, lamentablemente, no es así. El tesón no se lee ypor eso nos duele tanto cuando los criterios que recibimos no son satisfactorios. Es en ese momento cuando cada señalamiento parece una daga hundida en carne propia. ¿Cómo reaccionar entonces? ¿Qué hacer?

No importa si es un artículo, un capítulo o tu tesis entera,es inevitable atravesar el calvario de la evaluación. Pero también te adelanto que sí es posible gestionarlo, de modo que puedas convertir cada revisión en una herramienta que actúe en tu beneficio. El objetivo de este post es compartir algunas ideas que te ayudarán a lidiar con las revisiones, especialmente las negativas.

Esta entrada quizás resulte un poco más larga de lo habitual. Es que, para ser verdaderamente útil, el tema involucra irremediablemente el debate de los recursos técnicos, así como de cuestiones emocionales. Discutiré contigo las tres estrategias que, en mi opinión, te ayudarán asacudirte deexámenes innecesarios y convertir las críticas en elementos positivos. De esa manera, podrás justipreciar las nociones que sí valen la pena tomar en consideración para luego proceder a la transformación del texto.

Las estrategias son:

  1. Gestionar las expectativas.
  2. Escoger bien a tu revisor.
  3. Identificar la naturaleza del señalamientoy asegurarse de ofrecer respuesta a todos.
  4.  

It’s all about the work: gestionatusexpectativas

Al recibir una revisión severa nos sentimos ofendidos, abandonados, e incluso, traicionados. La causa es simple: no queremos ser criticados. Sí queremos, en cambio, ser reconocidos. Tanto en la una como en la otra, colocamos en la otra persona la responsabilidad de nuestros sentimientos. Le atribuimos poder sobre nuestro mal/bienestar. Mala idea.

Una vez que el trabajo sale de tus manos y es puesto en función de una audiencia debes marcar conscientemente una distancia, esto es, es reajustar tus expectativas. Ponte en los pies del revisor. Es el primer paso para reconocer que sus indicaciones no son sobre ti: son sobre el texto. En la capacidad para reconocer los puntos de vista de otros radica el principio capital para no tomar los asuntos como agresiones personales y te permitirá preguntarte ¿qué ha visto y por qué? Identifica sus intenciones y confía. Quién sabe, quizás tenga razón.

Desembarázate del lazo enfermizo que hace del trabajo hecho una extensión de tu anatomía. No lo es. Así podrás desarrollar pensamiento crítico y ser tú mismo, el censor más exigente, o mejor, más justo. Te permitirá aumentar el sentido de comunidad y construir empatía con el evaluador. La autocrítica es sinónimo de madurez y seguridad.

La táctica fundamental: escoge bien a tu revisor

Esta es la regla de oro.Por un lado, porque no todo el mundo es un buen evaluador de tu trabajo.Por otro, porque debes asumir de inmediato que el primer borrador que escribas no será suficiente para completar la tarea y requerirá muchas revisiones antes de que el texto sea evaluable ante un tribunal. Todos tenemos opiniones, por tanto, una vez que tu escrito salga de tus manos, estará sometido a los dictámenes de otros. De eso no hay escape.

Elegir un mal lector puede desvirtuarte por completo de las metas que has trazado y generar un caos total en tus proyectos. Lo peor es que afecta tu autoestima e incide negativamente en tus análisis, por lo que no solo destroza el fruto de tusdesvelos, sino que cercena la capacidad para sobreponerte a las críticas.  

Pero no tiene por qué ser así. Si lo piensas bien, el revisor es una persona que dedica su tiempo en atenderte y corregirte. Es decir, es una oportunidad para que otros trabajen en favor de tu gracia. Además, en cierto sentido, cuando escribiste el texto ya estableciste tu recepción ideal y conun poco de cálculo, advertirás quiénes son los lectores correctos para ti.

Solo hay tres tipos de evaluadores verdaderamente útiles para un investigador: el tutor, los colegas del mismo campo y los revisores de publicaciones.

No menciono aquí a los editores.No porque no sean valiosos, nada de eso;sino todo lo contrario, los señalamientos de éstos van encaminados en un 95 % a cuestiones formales de uso del lenguaje, por lo que con ellos no se discute, se les obedece y punto. Si un editor te dice que tu oración es oscura y que empleaste incorrectamente un tiempo verbal, no hay nada que hacer: se transforma.

Ahora bien, en primer lugar,tu tutor es el evaluador más importante tu trabajo. Esto es claro. Él es la persona devota a tu formación y el especialista fundamental con quien tu tema se relaciona. Además, se trata de un vínculo que se construye durante años, por lo que evalúa además tu progreso. Ten en cuenta que, la mayoría de las veces, tu trabajo con él se hace de formapresencial, o sea, que recibirás feedback y podrás tú mismo valorar el nivel de satisfacción que profesa.

Una revisión totalmente positiva no es una buena señal. Normalmente indica dos cosas: una, tu tutor no se lo leyó y por tanto solo quiere que lo dejes en paz; dos, no tiene la menor idea de lo que estás hablando, lo cual significa que no comparten áreas de experticia y, por tanto, no tiene la capacidad para ayudarte. Fatal.

Por otro lado, una revisión totalmente negativa tampoco es algo bueno. Quiere decir que tu tutor difiere de los axiomas que sostienen tu pensamiento, por lo que encuentra inapropiadas todas operaciones que de allí se desprenden. Comúnmente, tal animadversión involucra discrepancias de corte político o ético. El problema aquí no tiene que ver, por tanto, con la valoración per se, sino con la relación entre ustedes. Es resultado de una mala elección de tu director de tesis, y eso ya lo hablamos en trabajos anteriores.Frente a esta situación, aunque será un paso bien complicado, mi recomendación es quecortes por lo sano y cambies de tutor o de programa. En ese contexto te será muy arduo progresar.

¿Cómo responder? Antela revisión de tu supervisor, lo más importante es que sepas traducirlas a prácticas cotidianas. Me refiero a que sus criterios no solo están orientados hacia el resultado que recién analizan, sino a tu programa de desarrollo en sentido general. Consecuentemente, la solución a los apuntes recibidos toma tiempo y debe tener expresión en tu plan de habilidades. Por ejemplo, si una de las acotaciones indica un error en la metodología, no saltes de inmediato a reescribir la falta. En cambio, primeramente, haz algunas lecturas sobre el tema, luego discute con él interrogantes y dudas, a continuación, haz ciertas prácticas donde las apliques, y solo entonces, vuelve con el manuscrito corregido. Verás que encontrarás una respuesta diferente.

Segundo, las revisiones de colegas del mismo campo te aportan otros elementos. Date cuenta que un colega de un doctorando significaexclusivamente otro doctorando.Aquí no hay una relación de jerarquía, sino de camaradería. No hay superiores ni subordinados y, por eso, las más de las veces, estas valoraciones se hacen con mucho respeto y tienen un carácter positivo. Se cuida más la cordialidad de la relación, que juzgar con objetividad el trabajo. Encima, al compartir logros y penas similares hay un aura de empatía que siempre incide sobre el juicio.  

¿Para sirve entonces? El principal beneficio de la revisión de un colega es la identificación de nuevas fuentes de conocimiento de las que no estás al tanto o que no has explorado aún. O sea, referencias actualizadas que ignoras, facetas de tu objeto que no tomaste en cuenta, autores interesantes que omitiste, espacios de socialización donde presentar tus resultados como eventos y simposios que no sabías que existían o, incluso, publicaciones novedosas. La clave es aprovechar las experiencias de otra persona que realiza una exploración similar a la tuya. No se trata tanto de corregir como de expandir los horizontes de tu texto.

Tercero, la revisión más desafiante: las revistas académicas. Aquí ya estás en la última vuelta de tuerca, volcado por completo en la fase de publicación de tus hallazgos. Los textos enviados son revisados inicialmente por el editor, quien garantiza que la propuesta se ajusta al perfil de la revista. De ahí pasan a manos de los revisores, quienes son (doctores) especialistas del tema suscritos a la misma revista. Como todo este proceso se realiza de manera anónima, lleva el nombre de blind peer review. Hay mucho debate hoy sobre los mecanismos de las publicaciones y su naturaleza ética, debes ser consciente de ellos (ver, por ejemplo, Alexánder Sánchez. 2011. Manual de redacción académica e investigativa: cómo escribir, evaluar y publicar artículos, Medellín, Fundación Universitaria Católica del Norte, p. 118).

Los evaluadores tienen tres dictámenes para un texto: publicable sin modificaciones, publicable con modificaciones y no publicable. De ellos, el primero es prácticamente inexistente. Al menos, no he conocido a nadie al que le hayan publicado algo en un journal serio sin haberle hecho varias trasformaciones previas.

Una vez devuelto el manuscrito con las acotaciones, debes dar respuesta a todos los comentarios.Eso no entraña que debes acceder a todos los criterios de los evaluadores. Si un señalamiento supone un cambio radical en tu perspectiva o su solución conlleva más tiempo de los plazos con que cuentas, no discutas, no repliques, este no es un espacio para ello. Si no estás dispuesto a reconstruir el trabajo, te recomiendo es que cambies de inmediato de revista y vuelvas a comenzar el proceso.No obstante, en mi experiencia, una vez resueltas las anotaciones, el escrito crece mucho y se muestra muchísimo más acabado.

¿Qué hago con mi manuscrito destrozado? Identifica la naturaleza del señalamiento y asegúrate de ofrecer respuesta a todos

Ahora bien, el día que recibes la revisión, ya sea el encuentro con tu tutor o colegas o el correo electrónico con la respuesta de la revista, no esperes felicitaciones o palmaditas en la espalda. El tutor te devuelve tu manuscrito lleno de marcas rojas y dos millones de comentarios a pie de página. Eso te hará sentir mal, así que prepárate. Estarás rabioso porque crees que nadie te comprende; despotricarás contra el mundo preguntándote cómo pueden ser tan ciegos y maldecirás tu suerte de encontrarte en un terreno yermo para la frescura de tu imaginación. Esto es normal. 

Mi recomendación primera es la siguiente:recoge los restos de tu confianza destrozada y tómate un día sabático. Bajo ningún concepto te enfrentes colérico a la realizar las correcciones. Cambia de actividad, haz algo físico, en exteriores y, preferentemente, de tipo social. No hagas nada de corte académico y aléjate de tu trabajo habitual. Haz algo que te guste mucho: cocina, baila, haz yoga. Te servirá para calmar las emociones y no darle demasiadas vueltas. Como reza el dicho, la noche da consejo.

Al día siguiente, retoma el trabajo. Lo primero que debes hacer al volver sobre tu manuscrito es colocar, en un documento diferente, todos los señalamientos recibidos. Intenta recordar si son nuevos o si ya los has escuchado antes. Si este es el caso, recuerda la respuesta que les diste. ¿Los ignoraste o ya los habías cambiado y la respuesta no fue satisfactoria? Haz memoria.

Lo segundo es aprender a reconocer la naturaleza de las indicaciones. ¿Son cuestiones de retórica? Es decir, ¿no es un problema del argumento que defiendes, sino que la forma en que lo expresaste fue incapaz de convencer a tu lector? ¿Son asuntos de redacción, de estilo o de vocabulario? O, en otro sentido, ¿son críticas a tus métodos? ¿Se cuestiona tu proceder en la obtención de datos? O, en otra ruta, ¿es el análisis de la evidencia la que es puesta en duda? ¿Por qué?

Normalmente, una revisión vendrá con todos estos aspectos mezclados y es imperativo para ti aprender de inmediato a discriminar su causa.

Tercero, te recomiendo comenzar por todos aquellos que corresponden a ortografía, omisiones y formato. Eso te ayudará en varios sentidos. Por un lado, verás que el texto mejora inmediatamente, adquirirá una mayor calidad y dejará de parecer un borrador. Por otro lado, más importante aún, solventar estos asuntos que toman, cuando más, solo un día o dos de trabajo, te dará el primer soplo de autoestima que se necesita luego del mazazo de la crítica.

Y cuarto, sé realista. Si ya tienes claro las dificultades, ahora traza un plan para enfrentarte a ellas. Desintégralo en acciones pequeñas y ponle fechas que puedas verdaderamente cumplir. Quizás debes incrementar las fuentes revisadas, quizás necesites más experimentos o conducir otras entrevistas. No te apures. Aspira hacia lo verdaderamente necesario para superar el reproche recibido. Verás cuán superior estará tu texto luego de este repaso.

…

En conclusión, aprovecha las revisiones al máximo. Ponte en el lugar de los evaluadores y sé crítico con respecto a tu propio escrito. Aplicando una estrategia apropiada de selección de revisores y asumiendo una correcta actitud ante las mismas podrás convertir lo que es un miedo natural (a nadie le gusta sentirse inspeccionado) en una herramienta poderosa de perfeccionamiento.

Espero que estas estrategias te funcionen,no sólo para traducirlas en razones operativas a aplicar en el trabajo específico, sino también como coraza emocional que te proteja de heridas innecesarias y te permitan avanzar. Úsalas como mecanismos de motivación. No te dejes marcar por la viruela del resentimiento, no se cura con facilidad.


Premio de Honor Memoria Nuestra para Eduardo Torres Cuevas

El Premio de Honor Memoria Nuestra fue entregado, en la XXVIII edición de las Romerías de Mayo, al historiador e investigador Eduardo Torres Cuevas en reconocimiento a su contribución a la formación de las nuevas generaciones y su incansable labor en defensa de la historia.

Torres Cuevas, presidente de la Sociedad Cultural José Martí y director de la Oficina del Programa Martiano, inauguró las sesiones de este evento de pensamiento con la conferencia inaugural “Cultura, presente y juventud”, desde Streaming Cuba; espacio donde agradeció el diálogo oportuno con los jóvenes y precisó los elementos fundamentales de la memoria histórica y la oportunidad de las actuales generaciones al tener un cúmulo importante de investigaciones que respalden su trabajo. “La historia hay que reconstruirla periódicamente a partir de las inquietudes de un generación, a la cual se le pueden presentar interrogantes que la anterior pudo no haber tenido, pero no se puede vivir sin memoria”, añadió el historiador.

Destacó la gran Revolución cultural llevada a cabo en Cuba luego de 1959, iniciada por la Campaña de Alfabetización, entre otras muchas acciones que ayudaron a prevalecer la cultura nacional. En este contexto, añadió, sobresale el discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1961, momento en que se debatieron inquietudes de los artistas y donde se reafirmó el carácter inclusivo del proyecto cultural de la nación, siempre y cuando esta expresión sea genuinamente cubana, rememoró.

Nacido en La Habana en 1942, Eduardo Torres Cuevas destaca en la cultura cubana como historiador, académico, pedagogo, profesor y miembro de la Academia Cubana de la Lengua. Posee varios premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000, y el de Historia en 2005, y entre su obra publicada destacan: La polémica de la esclavitud, Obispo Espada. Ilustración. Reforma y antiesclavismo, Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y conciencias cubanas, Antonio Maceo: las ideas que sostienen el arma, Historia de Cuba. 1492-1998. Formación y liberación de la nación, e Historia del pensamiento cubano, entre otros.

Otorgado por el Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra, Romerías de Mayo y la Asociación Hermanos Saíz, fue instituido en 2018 y entregado al periodista y fundador de Romerías, Alexis Triana. Torres Cuevas es el segundo galardonado con el Memoria Nuestra de Honor.


Bloguerías: tecnología y cultura online

La relación entre tecnología y cultura en pos de socializar el acontecer artístico en Cuba fue el tema del evento Bloguerías, espacio natural de confluencias en el ciberespacio en las Romerías de Mayo, que en su XXVIII se realiza precisamente desde las plataformas digitales y redes sociales.

En este espacio, transmitido a través de Streaming Cuba, con enlace al canal Clave y cerca de 140 páginas institucionales del Ministerio de Cultura, Tatiana Delgado, vicepresidenta nacional de la Unión de Informáticos de Cuba, dialogó sobre las experiencias como coordinadora de los laboratorios de innovación para la transformación digital de la cultura en el país.

También expuso sus prácticas el ensayista Juan Antonio García Borrero, al frente del proyecto audiovisual “Callejón de los milagros”, de la provincia de Camagüey, uno de los cinco territorios en Cuba que poseen financiamiento de la Unión Europea para la implementación de dichos laboratorios, demostrando la efectividad y importancia de posicionamiento de la cultura en la isla.

Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica, de Holguín, y gestor de la plataforma Ciudad Nuestra, comentó sobre el funcionamiento de la misma, que se encuentra en armonía con la iniciativa de estos laboratorios; y de las posibilidades de acceso gratuito que hoy se potencian en el territorio para favorecer la creación de los artistas en Holguín. Detalló el proyecto de informatización desplegado en las instituciones de cultura en la ciudad, a través del montaje de antenas Wifi, favoreciendo a la población en un esfuerzo para prevenir un apagón cultural.

Por otra parte, Luis Ernesto Ruiz, coordinador de Bloguerías, rememoró los inicios de este espacio, fundado en 2014, con la finalidad de acercar los procesos culturales a la digitalización, una cita que ha crecido a través de su posicionamiento en las redes, desarrollando diversos paneles de socialización de estas prácticas. En 2019, apuntó, Bloguerías fue el primer evento que realizó una transmisión en vivo, enlazando sus espacios a Cubadebate, sumando al noticiero online de Romerías, a cargo del fotorreportero de la Agencia Cubana de Noticias, Juan Pablo Carreras.

Bloguerías llega este año a su VIII edición convertido en un espacio de interacción oportuno entre periodistas, promotores y delegados de las Romerías de Mayo, estableciendo una retroalimentación de todo lo que acontece en este megaevento en tiempo real a través de las redes.


“Vivir el periodismo como una novela de caballería constante”

Recientemente en Ediciones La Luz dentro del espacio Palabras Compartidas de las Romerías de Mayo, se presentó un texto que puede tener como público meta tanto a profesionales de la prensa como a los consumidores habituales del periodismo escrito para la emoción.

Quizás lo más coherente para empezar a hablar del libro de un cronista es hacerlo desde una crónica quizás lo más lógico para que una periodista hable del libro de un periodista es hablar desde la experiencia de la profesión, pero no con la charla de los tips, y resultados, o los consejos para los más jóvenes porque, aunque este libro habla del periodismo, del bien escrito, no ofrece fórmulas preconcebidas, ni aporta un esquema de la estructura de la oración ideal, del lead perfecto.

Por eso diré, en personalísima narración de hechos, que alguna vez pensé que podría vivir sin él, que tras el tiempo ausente me había acostumbrado a la inacción que supone estar distante, callada, inédita. Pasé mucho tiempo sin sentir el familiar escalofrío, el prearranque, la adrenalina, la pasión y una lista larguísima de sensaciones y sustantivos abstractos.

Asumí que podría reinventarme, ser otra sin él, vivir de un modo distinto, pero solo bastó un asomo al mundo que representa y todo volvió de golpe: las letras a ráfagas, las ideas, el deseo, la inquisidora manera de mirar el mundo, las preguntas saliéndome por los poros, la necesidad de buscar y decir la verdad.

Alguna vez, como este autor, compulsada por las necesidades propias o de mi familia, supuse que podría, darwinismo mediante, adaptarme, evolucionar si eso implica dejar aquello que te apasiona por la promesa de un bolsillo satisfecho. No lo conseguí, en cambio recordé: soy periodista.

Porque como diría el multipremiado autor de este volumen:

“Ser periodista es una marca de nacimiento que te seguirá como tu propia sombra, como tu luz”.

Y aunque el título que le otorga Reinaldo Cedeño a su libro es: Ser periodista, ser quijote, no plantea en el cuerpo de este una sola duda ante la decisión del enfrentamiento inevitable con lo imposible, el mismo que labró la tierra con sus manos, que vendió maní, que en su bicicleta sudó la gota gorda por Santiago, no pudo desprenderse de sus molinos y volvió al ruedo, armado con la palabra.

Ser periodista es ser Quijote, la cordura más loca se precisa para enfrentar el reto cotidiano de escribir sobre la realidad. Y así viaja Cedeño en este texto por las batallas propias, en tono vivencial y honesto, contando de los martianos modos de hacer prensa escrita; del periodismo cultural, aclarando, porque hace falta, que un periodista no es un recopilador de datos, sino un líder cultural; “El periodismo no es solo un hecho comunicacional, es sobre todo, un hecho cultural.”

Y así va recorriendo por seis artículos escritos con el mismo vuelo con que narra un suceso y nos conecta con su ritmo contando cómo logró las entrevistas más fascinantes de su carrera hasta hoy, sugiriendo aquello que para él es esencial en el género, porque no duda que “entrevistar es un arte que requiere de la altura intelectual y conciencia de respeto al otro (el entrevistado) y a los otros (los destinatarios)”.

Visita Reinaldo el título y advierte que es “el grito, la vitrina y el latido del texto –entiéndase producto comunicativo– que encabeza”.

Y en este recorrido llega a esa variante del periodismo con quien tiene un largo romance: la crónica. Y por si quieren conocer la fórmula que le ha valido tanto éxito con este género, aquí la regala, patente libre: así deberían ser las crónicas: entrada imponente, todos los recursos expresivos en función del propósito trazado (selección, ordenamiento del material, intencionalidad, música, planos) y cierre espectacular. La crónica es atmósfera por antonomasia.” Luego remarca “la crónica es intensidad… Cronicar salva.” El lector sagaz habrá de suponer que esta salvación es compartida entre cronista y receptor.

Más adelante propone cinco crónicas, textos premiados, aplaudidos en Facebook, diversas, íntimas, desoladas, nostálgicas, más breves unas, de temáticas diversas, deporte, catástrofes, historias vitales, vividas, vívidas.

El libro termina así: el milagro se ha hecho. No hay dudas, el de sobrevivir a los obstáculos y vivir para narrar la realidad, apasionadamente.

Cedeño nos regala su propia vida repartida en las de los otros, y de alguna manera la vuelve nuestra, y así nos entrega su pasión por las palabras, por el periodismo, como algo contagioso.

Tal vez por eso confirmo que no puedo vivir sin él. Urdo entrevistas, crónicas, reportajes, me hundo en la maraña de contradicciones y escasez, en el café con los colegas/amigos, en las eternas discusiones del gremio; en la indagación y el juego con las letras.

Enfrentando la shakespereana interrogante: ¿ser o no ser?, elijo SER, volver al ruedo, calzarme de nuevo las botas o las alas, dependiendo si es preciso andar por las nubes o el suelo.

Porque una puede estar en reposo, negar la vocación, silenciar el sueño, pero es lo que es, por tautológico que parezca resulta un hecho irrefutable, algo casi fisiológico, pegado a la sangre. Puedes no estar frente a la cámara, el micrófono o el papel en blanco. Puedes abandonar los clics y los bits, pero el periodismo no se irá de ti, y esa es una maravillosa certeza.

Dicho en las palabras de Cedeño, en este deshacer entuertos: “las aspas podrán ser filosas, pero más recia es la cabalgadura. Ser periodista es serlo con las vísceras. Ser periodista es ser Quijote.”


Bloguerías, más conectados

Este jueves se desarrollan desde Holguín, capital de juventudes artísticas, las Bloguerías, un panel en el que se debatirá sobre los aportes de las tecnologías al posicionamiento de la cultura y las batallas culturales desde Cuba.

Desde la plataforma Jitsi Meet y con invitados de diferentes partes del país, como la Dra. C. Tatiana Delgado, vicepresidenta nacional de la Unión de Informáticos de Cuba y gestora-coordinadora de los Laboratorios de Innovación para la transformación Digital de la Cultura; el Ms.C. Juan Antonio García Borrero, gestor del proyecto audiovisual “Callejón de los milagros”, en Camagüey; y desde Holguín participa entre otros, el Dr. C. Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica y gestor del proyecto Ciudad Nuestra.

El espacio digital es el ambiente natural de las Bloguerías, abanderada de luchas sociales y expresiones de resistencia cultural desde las plataformas en internet.

Luis Ernesto Ruíz, coordinador y fundador del encuentro, recuerda que fue justamente en Bloguerías, en el año 2019, que el Festival de Juventudes Artísticas tuvo su primera transmisión en vivo, usando además la propia plataforma de Jitsi Meet.

Actualmente la conectividad en Cuba ha crecido, pero desde sus inicios, las Bloguerías se establecieron como la forma de conectar y hacer presentes las Romerías de Mayo en las redes sociales.


Dialogando con Fernando Buen Abad en Memoria Nuestra

La injerencia imperial en los asuntos de Cuba y la penetración ideológica hacia la sociedad cubana desde la cultura fueron varios de los temas abordados por el filósofo mexicano Fernando Buen Abad en las sesiones online del Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra que se desarrolla en el marco de la edición XXVIII de las Romerías de Mayo.

En este espacio, con el título “La batalla comunicacional como desafío cultural”, con enlace desde la plataforma Streaming Cuba de Facebook Live y el canal Clave, el reconocido intelectual azteca destacó su admiración y cariño por el pueblo de Cuba, así como el ejemplo que representa la isla para el mundo actualmente, con sus muestras de solidaridad y fraternidad. Buen Abad reflexionó sobre el papel de los medios de comunicación y sus estrategias en las últimas décadas, así como la ética periodística y el tratamiento de la verdad en los mass media en función de las prácticas políticas y sociales.

Se debe garantizar el acceso a la información y la comunicación, no solo como derechos individuales, sino como práctica social, pues constituye un imperativo ponerlos a salvo en cada territorio, insistió. “De nada sirve que se escriba hoy una noticia sobre la lucha del pueblo cubano contra el bloqueo, si no se es capaz de escuchar la propia voz de ese pueblo y como siente, padece y repudia semejante crimen de lesa humanidad”, aseguró.

Es preciso, añadió, seguir un método riguroso de entender las voces de los pueblos y de paso vacunarse de los oportunismos y los arribistas, que de pronto se agarran de cualquier bandera para adornarse ellos mismos, en lugar de contribuir con la lucha de los pueblos.

Sus palabras, ampliadas en cerca 140 páginas institucionales de la cultura en Cuba, sirvieron de reflexión a los jóvenes cubanos participantes del Memoria Nuestra, quienes tuvieron las posibilidades de retroalimentación con el pensador nacido en la México en 1956, cineasta e investigador mexicano, quien destaca por sus publicaciones literarias, así como cerca de 20 producciones audiovisuales y cinematográficas, y el abordaje principalmente de temas relacionados a la filosofía de comunicación, imagen y creación.


Hacer Memoria Nuestra desde las redes y las plataformas digitales

Con la conferencia “Palabras a los intelectuales en perspectiva histórica”, por el historiador e investigador Eduardo Torres Cueva, presidente de la Sociedad Cultural José Martí y director de la Oficina del Programa Martiano, por Streaming Cuba, inició esta semana el Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra, columna vertebral de las Romerías de Mayo.  

El también Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000 y de Historia 2005 agradeció el diálogo oportuno con los jóvenes y recordó los elementos fundamentales de la memoria histórica y la oportunidad de las nuevas generaciones al tener un cúmulo importante de investigaciones que respalden la impronta del país. “La historia hay que reconstruirla periódicamente a partir de las inquietudes de un generación, a la cual se le pueden presentar interrogantes que la anterior pudo no haber tenido, pero no se puede vivir sin memoria”.

Destacó la gran Revolución cultural llevada a cabo en Cuba luego de 1959, iniciada por la Campaña de Alfabetización, entre otras muchas acciones que ayudaron a prevalecer la cultura nacional, en este contexto –añade– sobresale el discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado por Fidel Castro en junio de 1961, momento en que se debatieron muchas inquietudes de los artistas, y donde se reafirmó el carácter inclusivo del proyecto cultural de la nación, siempre y cuando esta expresión sea genuinamente cubana.

Esta edición XVIII el Memoria Nuestra desarrollara sus espacios desde Telegram y WhatsApp, con forodebates y momentos para el análisis de investigaciones, aprovechando las posibilidades de diálogo permanente de las redes, sin perder el espacio de retroalimentación que ofrece cada año un espacio como de debate como este.

Distinguen las jornadas los forodebates “Políticas culturales. De sueños y realidades”, con Mildred de la Torre, Premio Nacional de Historia; Luis Emilio Aybar, investigador del Instituto Juan Marinello; Arnoldo Mora, coordinador del Capítulo costarricense de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad y exministro de Cultura de ese país, y el periodista Yasmani Herrera. Además, “Las organizaciones de creadores, ¿contraparte de la institución?”, con Elmo Hernández, presidente de la Fundación Ludwig de Cuba y del Consejo Asesor del Ministro de Cultura; Rafael González, presidente de la AHS; Yosvany Montano, profesor del ISA y miembro de la dirección nacional de la AHS, y Yuleydis González, ganadora del Memoria el pasado año y profesora de la Universidad de Granma.

También se incluyen “Globalización y diversidad. Desafíos y oportunidades”, con el filósofo mexicano Fernando Buen Abad, la investigadora Ada Lescay, el trovador venezolano José Delgado e Iramís Rosique Cárdenas, especialista del Capítulo cubano de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad; y “Arte y crítica social. Principios, herramientas, límites”, con el crítico Maikel José Calviño; Ernesto Teuma, miembro del colectivo editorial La Tizza; Esvin Alarcón Lam, artista visual guatemalteco y el investigador Alejandro Castro Rodríguez, profesor de la Universidad Central de Las Villas.

El Congreso se erige como uno de los principales eventos de las Romerías, dedicadas a los 60 años de Palabras a los Intelectuales, a las seis décadas de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y los 35 de fundada la AHS, por sus aportes a la investigación joven y el desarrollo de proyectos socioculturales en el país. Importantes intelectuales y artistas han sido miembros de su jurado y han impartido conferencias magistrales, como Eusebio Leal, Pedro Pablo Rodríguez, Fernando Martínez Heredia, Graziella Pogolotti, Adelaida de Juan, Luis Álvarez, José María Vitier y Virgilio López Lemus.


Pensar a la zurda: el encuentro de los jóvenes de izquierda

La tercera edición de la jornada Pensar a la Zurda se desarrolló en Santiago de Cuba del 27 al 30 de abril. Organizada y protagonizada por la sección de Crítica e Investigación de la Asociación Hermanos Saíz de la filial en el territorio, emerge como un encuentro para el diálogo entre los jóvenes investigadores del todo el país.

Las condiciones impuestas por la pandemia han provocado que esta edición sesionara de manera virtual a través de forodebates, conferencias y la publicación de materiales audiovisuales. Los sitios oficiales de la filial: Facebook (@AHSStgo), Telegram (t.me/ahssantiagodecuba), Youtube (ahssantiagodecuba), Instagram (AHSStgo), Twitter (@AhsStgo), se hicieron eco de un programa extenso donde la reflexión y socialización del conocimiento producido por jóvenes investigadores cubanos fue el centro.


Esta edición se dedicó al quehacer cotidiano de la Casa de las Américas, institución con más de 60 años de creada. La trascendencia y el impacto de la Casa de las Américas, su supervivencia e incalculable labor en defensa de los mejores valores de la cultura americana fueron tratados por varios especialistas, como el crítico e investigador teatral y vicepresidente de Casa de las Américas Jaime Gómez Triana, quien además fue el responsable de la conferencia inaugural La Casa de las Américas es un lugar de encuentros.


Las investigadoras Camila Valdés León y Ana Niria Albo Díaz llegaron también desde la magna institución para hablarnos sobre sus proyectos y otras iniciativas desde la mirada joven.

También se estuvo recordando las seis décadas de Palabras a los intelectuales y celebrando el  aniversario 35de la Asociación Hermanos Saíz. Ambos sucesos fueron vistos desde la trascendencia y actualización de la política cultural cubana.     

El evento tuvo como línea de trabajo fundamental: Los estudios sobre Latinoamérica en Cuba. (En este apartado se privilegiaron todos aquellos trabajos e investigaciones con énfasis en reconstruir, develar, visibilizar e interpretar hechos de carácter histórico o cultural relacionados con Latinoamérica desde distintas perspectivas investigativas. Se aceptaron, también, indagaciones cercanas a la producción artística y cultural del subcontinente desde un enfoque crítico, así como trabajos que reconocen los elementos distintivos del ser latinoamericano desde Cuba y cómo ello influye, asimismo, en la construcción de la identidad regional y nacional).


Pensar a la Zurda pretende ser una plataforma de convergencia en la que se visibilicen los intereses investigativos de los jóvenes cubanos que se inician en los caminos de la indagación cultural. Este año se profundizó en la voluntad de promover el trabajo investigativo en diferentes áreas de la vida social y cultural cubana, y también se analizó la complejidad de las diversas miradas que aportan las ciencias sociales y humanísticas y cómo ha enriquecido la comprensión de la cotidianidad.


Vale resaltar la presencia de investigadores y académicos como: Yasmany Herrera Borrero, Tania Lescaille, Luis Emilio Aybar Toledo, José Ernesto Nováez, Oscar Pérez Portales, Carlos Lloga Sanz, Eduardo Pinto Sánchez, Daynet Castañeda, Sahay Fajardo y Luisa Campuzano.


Un grupo de creadores cuya obra nace desde los impulsos y conexiones que establecen desde su con América Latina y el Caribe también dejaron su impronta en el programa. Los artistas visuales Miguel Y. Cosme y Efraín Hechavarría Pagán fueron responsables de la exposición Bi-personal Senderos. Dos miradas sobre las metáforas que se desprenden de la cotidianeidad y que terminan definiendo al cubano como ser dialogante. Un momento especial constituyó la conferencia Lo latinoamericano como provocación para los intelectuales cubanos, por el poeta Reinaldo García Blanco (Premio Casa de las América). Reynaldo, quien además es Miembro de Honor de nuestra organización, conferenció sobre la influencia latinoamericana en los procesos creativos de los artistas de su generación, así como de la impronta de Casa de las Américas en la salvaguarda de esos resultados que hoy son medulares para la formación de las nuevas generaciones.

Otros espacios promocionales gestados desde la Oficina Antonio Lloga se alzaron de gran atracción. Se trata de la presentación de los materiales Huellas, La hojilla y El Creador, periódicos y boletines digitales e impresos por la AHS en Santiago de Cuba.


De conjunto con Buena Luz Producciones se estrenó la serie Pensar a la Zurda. Una conjunto de cápsulas audiovisuales que tienen como protagonista a los miembros de la sección de Crítica e Investigación de nuestra filial. El artista visual Frank Lahera expuso su experiencia creativa a través del programa El Creador 2.0, una propuesta que ha liderado durante estos meses de pandemia.


El proyecto Diversa tuvo una intervención valiosa. El momento llevó por título El pensamiento en la acción colectiva y los movimientos sociales feministas de Cuba y América Latina, protagonizado por las investigadoras Sahay Fajardo y Luisa Campuzano. También representó un momento especial la conferencia Narrar la América, por el poeta y Premio Nacional de Periodismo Cultural Reinaldo Cedeño.

Aun en pandemia, la AHS posee la vitalidad para ser una plataforma de diálogo generacional entre los artistas e intelectuales cubanos. Pensar a la Zurda, en su tercera edición, representa una búsqueda concreta por materializar ese intercambio. Sea este un encuentro para pensar, dialogar y construir. Sea este el encuentro de los jóvenes (y no tan jóvenes) de izquierda.



Oscar Mora Fornáris: el hombre que vencerá a la ausencia

Es la Asociación Hermanos Saíz un espacio para potenciar la creación joven en Cuba como ningún otro. La manera de integrarse en los distintos contextos sociales, culturales y políticos por lo que históricamente ha transitado la nación, hace que nuestra organización posea un espíritu de resistencia. Un espíritu que se sustenta en la necesidad de renovación constante de sus miembros.


En el año de su 35 aniversario, la AHS enfrenta una prueba difícil. ¿Cómo existir? ¿Por qué prevalecer? La vida en sociedad es sujeto de análisis como nunca antes había sido por las distintas esferas que la integran. La pandemia no solo es un cuestionamiento al convivio, también lo es a la ausencia y al auto-reconocimiento del hombre.

El nuevo Coronavirus es agresivo para la salud pero también para nuestros códigos sociales. ¿Mutarán nuestras identidades culturales? ¿Cómo se consumirá el arte? ¿Cómo trascender en el escenario virtual? ¿Qué será de los procesos creativos en las pequeñas comunidades?  En medio de esa batalla, la vanguardia joven permanece con una vitalidad que hace que sus miembros no dejen de crear/creer. Hoy nuestras acciones tienen el fin de la promoción y la salvaguarda del arte y la cultura cubana, pero también el compromiso de pensar en el arte como procedimiento de sanación y de esperanza.

Una iniciativa a tener en cuenta sin dudas, fue la Jornada de Trova Oscar Mora Fornáris en la célula de Contramaestre de la filial santiaguera. El encuentro, efectuado entre los días 13 y 14 de abril, estuvo bajo los resortes comunicativo del mundo digital. Para ser la primera edición, la jornada logró reunir a trovadores y escritores de toda la isla, jóvenes y no tan jóvenes, encontraron en Contramaestre un espacio para alzar la voz y contar historias.

La lista de invitados se extiende a nombres como: Livan Leyva Lanchazo, Chicho Vega, Luis Ariel Fernández, Oscar Mora Fornáris Cachao, el grupo Diástole, Henry Fonseca, el Trío Taburete, Alfonso Gutiérrez, Marcos del Toro, Roe Alejandro, Osbert Peña, Richard Gómez, Luis Felipe (Felipón), Ramón David, Ariel Días y la banda pequeña, Santa Massiel, Erik Méndez, Freddy Laffita, Nando Frómeta, Onel Pérez y Lisbet Lima. Nombres de varias generaciones integrados para rendirle homenaje a Oscar Mora Fornáris, quien cumple 78 años de vida artística. Un hombre trova. Un hombre símbolo de la cultura, de esa que yace lejos de los grandes espacios de legitimación peo sin la cual los grandes espacios serían utópicos.

Contramaestre siempre ha sido un terreno fértil para el arte, pero la trova y la literatura alcanzan cierto protagonismo. En la actualidad, un grupo de trovadores jóvenes mantiene un movimiento que va ganando en identidad, pluralidad y conciencia artística.  

Esta no es solo una jornada para trovar y homenajear a un hombre eterno para estos jóvenes, también es para homenajear a aquellos baluartes culturales que aún permanecen en Contramaestre aportando a las nuevas generaciones. Calmar la densidad del provincianismo puede ser una tarea agotadora, pero en iniciativas como estas yacen con dignidad, valores ineludibles en la construcción del hombre-nación.

Sin dudas, esta jornada es otro gesto de la AHS por rescatar valores necesarios para nuestra cultura. Valores que amenazan con desaparecer del todo tras la ausencia de algunas personas. La AHS tiene como premisa encontrar ese diálogo generacional que permita la salvaguarda de nuestro patrimonio. La cultura cubana necesita seguir fortaleciendo sus raíces y fertilizar la tierra que la guarda.

 


Rifles colgados en la pared

Hace algunas semanas me recomendaron leerme el cuento ganador del Concurso Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar. Año tras año lo hago, pero no había tenido la oportunidad de hacerme con la revista La Letra del Escriba, en formato físico. De modo que, acudí a descargarla. Sobre todo, por la curiosidad ante la insistencia de mis amistades a que leyera el relato ganador.

El título Polvo gris sobre los párpados, (inmediata reminiscencia a Los Párpados y el Polvo, de Fayad Jamís), me resultó interesante, pues como lector se disfruta mucho cuando un escritor ostenta una prosa llena de poesía e imágenes exquisitas. Otro punto a favor del cuento fue la valoración del jurado, y cito: “…este premio le fue otorgado «por la elegancia al narrar, por la atmósfera lograda al convertir a un autor de renombre en personaje y por asumir con habilidad el recurso hipertextual con el que logra un justo equilibrio entre lo universal y lo local».” Fin de la cita.

No obstante, antes de proceder con la reseña del texto ganador, es necesario realizar una alerta de spoiler para quien que no lo haya leído.

El inicio del cuento atrapa por el misterio que rodea al personaje protagónico (Ali Zayn), pero al avanzar en la lectura, comenzaron a acudir algunas máximas que he escuchado en múltiples contextos. La primera: “Este cuento es especial porque tiene todo lo que no se debe hacer en un cuento”, y, la segunda, es parafraseada por muchos escritores, y pertenece a Anton Chéjov: “Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o en el tercero tiene que ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería ser puesto ahí”.

Esta frase de Chéjov es el principio dramático que dicta que cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable; de lo contrario ha de ser eliminado, pues: “está mal hacer promesas que no se piensan cumplir (…)”, como dijo Chéjov a Aleksandr Semiónovich en una carta.

Dicho principio no se cumple en Polvo gris sobre los párpados.

Escritores de diferentes latitudes coincidimos en puntos imprescindibles que determinan la calidad de una obra narrativa: La originalidad, verosimilitud, ortografía, el punto de vista del narrador escogido y su uso, caracterización de los personajes y del/los narrador/es, ser consecuente con la historia, no dejar cabos sueltos, mantener un registro uniforme, además, claro, de escribir una buena historia. Pero este último punto es bastante subjetivo, ya que los gustos personales no deben influir en la valoración final de una obra.

El cuento narra la historia de Ali Zayn (un personaje del Premio Nobel de literatura Naguib Mahfuz), quien escapa de Egipto a causa del extravío de un rubí que debía entregar por encargo de su jerarca. Desde ese momento, una serie de posibles amenazas lo obligan a escapar desde allí a Estambul y luego a la Habana, donde se desarrolla la mayor parte de la acción.

Quizás el mayor mérito y elemento a favor en Polvo gris sobre los párpados, es el intento o la intención del autor, al pretender en la persecución de ese aliento poético, habitual en demiurgos de su nivel, crear imágenes novedosas, atractivas y originales. En la mayor parte de las ocasiones, solo consiguieron crear un velo oscuro entre el lector y el texto. En lugar de adornos al relato, estos intentos crearon obstáculos que el lector debe sortear o desentrañar, y tales errores en la trama, atentan contra la fluidez de la lectura.

Sin embargo, el mayor intento que, de conseguirlo, hubiera redondeado la historia, fue el de la tesis principal del cuento, y no es otra que “de nada vale huir de tus problemas, porque siempre terminarán encontrándote”. La idea era magnífica. Sobre todo, si se considera la grandiosa sapiencia sobre la obra de Naguib Mahfuz y el exceso de cultura universal desplegado a lo largo del texto. Aun así, el cuento está plagado de sucesos y personajes inverosímiles e incongruentes en su caracterización, veamos:

Ali Zayn arriba a La Habana, sin dinero, en apariencia (lógica que supone el lector) con papeles falsos, y encuentra luego de dialogar con algunos locales que acaba de conocer, a una mujer que contrata a extranjeros. Para cualquier habanero, por no decir cualquier cubano, este suceso está, en el mejor de los casos, en los límites de lo imposible –en una situación más verosímil hubiera sido al revés–. La dueña del local (Lucy The Head, cuyo nombre es difícil de rastrear su concepción), lo contrata por un sueldo mísero y lo hospeda gratis en su local. Allí es donde Zayn conoce a Yeny la Tatuadora y a Rolo, el hermano de Lucy, ambos inquilinos del mismo edificio que Ali.

Otro suceso inverosímil que salta a la vista es el génesis del primer escape: en el momento en que perdió un rubí que le entregara el jerarca, no solo examinó el paquete a su custodia, al dudar de la veracidad de su palabra. Algo que suele ser incuestionable en esas culturas. Mientras examinaba las piedras preciosas, una de ellas cae; luego de buscar un poco, decide entregar el paquete incompleto y regresa a casa. La principal situación difícil de aceptar, es la escasa búsqueda de la gema, que para un musulmán tan paranoico como es el caracterizado por Rogelio Riverón, decidió desistir de la búsqueda demasiado rápido, así como burlar al jerarca y al comerciante.  

El siguiente ejemplo tiene lugar cuando Ali Zayn, luego de salir de Egipto, allá por la frontera con Israel, se encuentra con un viejo beduino que se encapricha en venderle una jaula vacía, con el pretexto de que es “para que sepa cuál es el valor de la libertad”. Ali tiene un intercambio de golpes con el Beduino, luego de un suceso que raya con lo absurdo, le quita un cuchillo con mango de ángel y se va. Una escena bastante innecesaria, con diálogos y una pelea sin sentido e injustificados.

No obstante, lo que le coloca la guinda al pastel, ocurre luego de ser asaltado en La Habana: Ali regresa donde Yeny para contarle lo sucedido. Este hecho puntual funciona como detonante definitivo revelando las grietas y parches, producto de una deficiente caracterización del personaje. Alguien tan paranoico que huye de su país solo por ver a dos personas con guantillas iguales (ya que nunca se comprobó que fuera la misma) y de Estambul solo por ver a una mujer con su pareja esposada en la cama (en posible juego sexual); lo lógico es que hubiese huido directo hacia el aeropuerto, sin mirar atrás. Eso sería ser consecuente con la historia. Pero no fue así con el personaje, ni la historia. Además, ¿por qué huyó de la pareja en el hotel? Un misterio. En un momento dado, el narrador (o el autor) dice que Ali “sabe que ella era una caza recompensas”, aunque nunca revela la razón de por qué lo sabe.

Estas buenas intenciones se encuentran relatadas por una desafortunada elección de narradores, que en muchos casos desdoblan su función y realizan acotaciones y opiniones fuera de lugar. El cuento, en una ocasión en que el narrador/autor habla de Borges, parece sugerir una simbología inalcanzada debido a un exceso de imágenes malogradas, que no conducen a ningún sitio, aportando poco o nada al desarrollo de la historia o a los personajes.

Por otra parte, a mi juicio, los cambios de focalización del narrador tienden a confundir al lector, quien no logra identificar si es omnisciente, equisciente o deficiente la coherencia en el discurso del/los narrador/es. Me parece otro intento infructuoso de una buena idea; debido a que el error no es utilizar varios narradores en el cuento, sino, el uso incorrecto de estos.

Uno de los valores que tiene Polvo sobre los párpados es la idealización de su estructura. El cuento no transcurre de forma lineal, sino que alterna del presente al pasado, e incluso, el narrador relata eventos sin importancia del futuro. Esta intención hubiera resultado exitosa si la mano de un Deus ex machina disfrutara de hacer y deshacer en la historia sin justificar o argumentar en absoluto, como si por mandato divino, fuera obligatorio aceptar todo y no cuestionar nada.

Por ejemplo, no queda clara la razón de por qué escapar de Estambul precisamente a La Habana, un lugar del que conoce muy poco, como afirma el autor; es un detalle que escapa a cualquier lógica. Tampoco se dice nunca de dónde sacó el dinero para esas fugas improvisadas, ni el nombre o alias que utilizó para no dejar rastro de su ubicación (si lo hizo).

Una desviación necesaria es aclarar que, Ali Zayn es un egipcio que viaja a Turquía y a La Habana, donde quiera que llega, puede comunicarse con cualquier persona. Pero, en Egipto se habla árabe estándar moderno. En Turquía, turco, en la Habana, español y los Beduinos hablan Badawi. Nunca se sabe cómo este personaje dondequiera que llega habla los diferentes idiomas, comunicándose con facilidad, como por gracia divina, en plena desatención por parte del autor. Y, a pesar de que cualquier políglota domina varios de idiomas con facilidad, todo en el cuento debe quedar justificado, en aras de la credibilidad, y aquí sucede justo lo contrario. Tal parece un Deus ex machina del autor… uno de tantos.

En un momento dado, al protagonista lo asaltan con el objetivo de robarle el cuchillo que le usurpara al beduino. En ese instante el autor comienza a preguntarse, ¿por qué lo asaltaron?, ¿cómo sabían lo del cuchillo?, ¿por qué lo dejaron vivo?, ¿a qué vino la frase: “Alah ve los hechos antes que ocurran”?

Días después, Ali es visitado por Rolo con la excusa de que le reparara una radio que siempre escuchaba. Es en esa escena cuando Ali, después de tanto tiempo, percibe que Rolo es aquel beduino que quiso venderle la jaula vacía y que lo había asaltado. ¿Cómo hizo Rolo para saber quién era Ali, y cuándo y por dónde iba a escapar de Egipto? ¿Cómo pudo saber en qué lugar exacto el transporte se detendría cerca de la frontera con Israel? Sobre todo, ¿cómo hizo Rolo para, desde Cuba, saber todo aquello y viajar a voluntad? Además, conocía la posición exacta de Ali en todo momento: dónde estuvo y a dónde iría. ¿Rolo era Dios, un ángel, el diablo…, Alá? ¿Cómo Ali pudo derrotarlo, no una vez, sino dos?, y, ¿cuál era el interés de Rolo por Ali?

Ali Zayn, de la manera en que fue caracterizado por el autor del relato, era un personaje paranoico y desconfiado. Pese a ello, le confió todo a Yeny la Tatuadora, para luego rechazarle su propuesta de escondite en La Palma “al dudar de sus buenas intenciones”. Hecho, sino inaudito, sumamente contradictorio e incoherente en el actuar del personaje.

¿Otros cabos sueltos?, muchísimos. Por ejemplo, ¿por qué Ali no se fue de la Habana, al tener la certeza de que estaba siendo perseguido? ¿Quién era este beduino? ¿Era realmente un beduino, hermano de Lucy The Head, el motorista de las guantillas verdes marihuana? ¿Todos? ¿Ninguno? ¿Sería realmente el mismo hombre o fue paranoia de Ali Zayn? Si fue paranoia suya, ¿por qué lo asaltó, habló en árabe y sabía lo del cuchillo? ¿Por qué nunca lo mató y siempre elegía pelear con él? ¿Realmente el jerarca lo había mandado a buscar por el rubí? ¿Por qué la escena del bate de baseball si no sucede nada con él? Quizás solo el autor pueda responder esta serie de preguntas, y más.

En consecuencia, estos conjuntos de cabos sueltos emergen durante la lectura, y las preguntas se apilan en la mente de cualquier lector, quien, si no se aburrió o cansó de que le continúen disfrazando la historia, mantiene la esperanza de que, en algún momento, algunos de estos cuestionamientos sean resueltos. Empero, a medida que el cuento transcurre, la pila crece y crece, y con cada pregunta que el lector le añade, el temor de que el cúmulo se derrumbe sobre él, aumenta.

Una vez llegado al punto final, el lector continúa en busca de qué pasó en el cuento. En resumen, una secuencia de sucesos, poco o nada creíbles, inconclusos, que dejan más preguntas que respuestas.

Tal parece que el autor nunca se preguntó el por qué, o para qué de cada hecho narrado. Quizás no era su interés responderlo, tal vez sí. De haberlo hecho, estos planteamientos fueran innecesarios, ya que todos los sucesos de Polvo gris sobre los párpados pueden ser bien argumentados; en algunos casos, con pocas palabras.

Por otra parte, está el tema de la inmensidad de frases muy poco felices que enrarecen la atmósfera del cuento:

“Orinó alrededor de un minuto. Devolvió el animal a su refugio cuando vio a un anciano salir de la carretera por un sendero en la margen izquierda”

En esta oración no solo se refiere al pene como el animal, al parecer por el tamaño (no queda claro, aunque no es importante), sino que hay errores de gramática al decir un sendero en la margen izquierda. La forma correcta debe ser: el margen izquierdo, pues margen es de género masculino. Sin embargo, existe la posibilidad que esto sea una errata editorial telemática, sucede. Lo que no evita que el fragmento vulgar del animal rompa con el registro mantenido en la narración.

“Ajusta el pedido con un carnicero gordo, sudado y servicial que de todos modos sale ganando. Con su bolsa de plástico emprende el repliegue, atraviesa la avenida, cubre las dos cuadras hasta su calle y tuerce a la izquierda”. Aquí no solo falla una vez más, el registro del narrador, quién habla de bolsa en vez de jaba (manera en que se le nombra en Cuba) y sí se refiere a cuadras, como dicen los cubanos, en vez de bloques o manzanas. También podía haber elegido otras palabras para narrar la escena, ya que deja muy ambiguo lo de ajusta el pedido. ¿Qué ajustó, el precio o la cantidad?, ¿cuál fue el repliegue? Para que haya un repliegue, como se usa el prefijo “re”, algo debió plegarse previamente, hecho que no se menciona. Además, el verbo “plegar[i]”, se utiliza para objetos. Cuando se refieren a seres vivos, generalmente es utilizado en la terminología táctico-militar al referirse a las tropas plegadas en un mapa, no como referencia a una sola persona.

“Siente que se ahoga. Siente que le hurgan en el cuerpo y comprende que buscan el puñal”. Le hurgan en el cuerpo. La imagen que surge en la mente es la de manos escarbando dentro de su cuerpo en busca del cuchillo. Algo bastante raro, pues buscan el cuchillo y no el dinero.

“Tú a mí no me vas a buscar un lío con la justicia —le advierte—. No creas que esto es jamón, que aquí todo se sabe. Si te asesinan estando a mi servicio, me van a detener y yo ya no aguanto un interrogatorio”. Aquí, nuevamente, falla la verosimilitud, el registro y el equilibrio entre el lenguaje autóctono y el universal. Una mujer como la que describió el autor, de bajo nivel, de barrio, con total confianza en sí misma y tratando de coaccionar a Alí, nunca diría “lío con la justicia y si te asesinan estando a mi servicio”, sino “lío con la policía, la fiana o la meta”, y “si te matan mientras trabajas para mí”, por ejemplo. De esa manera, suena más natural y menos ficticio. Estos son errores de registro local que afectan la verosimilitud.

“Pero te di abrigo —lo humilla Lucy The Head—. Si pones una pata en la acera, te sumarás al batallón de vagabundos que hay por ahí”. Aquí es lo mismo, lo común es que dijera “te albergué, te rescaté, te protegí, te di techo”, incluso, “te acogí” suena más natural en boca de un cubano. Estas fluctuaciones del lenguaje, desafortunadamente, emergen como muestra del poco oído o juicio de selección del autor, entre los registros marginales autóctonos requeridos para estas escenas muy puntuales

“Ahora lo conduce a juicio”. En el contexto referido, debió ser “Ahora lo conduce al juicio”, ya que ahora lo conduce a juicio puede referirse a su juicio, o sea, a su criterio. También, esto puede ser otra errata editorial telemática.

“Ali Zayn, pongamos por caso. Huyendo entre los autos la mañana en que se vio descubierto fue la imagen del desertor unánime, del que escapa incluso de la ristra de palabras donde respira”. En esta ocasión, la primera imagen que causa ruido es la de desertor unánime. El asunto es que cuando se habla de unanimidad, se refiere a más de un ser.

Quizás la frase más infeliz es la siguiente: “del que escapa de ristra de palabras donde respira”. Algo de lo que me declaro incapaz de interpretar en su conjunto, pues no se logra visualizar una imagen con sentido, y no creo que aporte nada relevante a la historia.

“Se pone los audífonos y comprueba que la canción está ahí y que se le infiltra por el oído”. El solo hecho de imaginar una infiltración por el oído, es doloroso, y un poco antinatural. Quizás el autor debió utilizar un sinónimo u otro verbo acorde a su intención. Además, solo se infiltra en un oído, no los dos. Nótese que se pone los audífonos, un claro error de concordancia en este fragmento.

“Ali Zayn se repliega, pero no desaparece”. Aquí resurge este término en lugar de “regresa, retorna u otro similar” que sería lo más correcto; y el modo en que fue utilizado este verbo, sugiere que Ali se pliega sobre sí mismo, pero no lo suficiente como para desaparecer.

“Para reforzar ese estado se siente el pito de un auto en la calle y Yeny lo exhorta:”. Aquí saltan a la vista dos aspectos: pudo mejorarse la puntuación al colocar una coma luego de “estado”. Y evitar el desequilibrio del registro del narrador que reincide en el texto, al colocar el sustantivo “pito” en lugar de claxon o bocina, sinónimos de un registro superior y acorde al lenguaje empleado en el relato.

“Mantente discreto que Dios no es mago”. Aquí vuelve a parecer un diálogo que ningún cubano diría; menos uno con el nivel del chófer del auto y en aquel contexto, donde se asume tácitamente por un problema de imaginario social y repetición popular que Dios no es mago, sino omnipotente. Un cubano hubiera dicho que se estuviera oculto, que no saliera mucho, que no resaltara, mantuviera bajo perfil, etc. Además de irreal, quiebra el ritmo y la armonía del texto.  

“Saca el animal para deslastrarse y comprueba que el inodoro no descarga directamente sobre las aguas verdosas del río”. Ningún inodoro lo hace, partamos de ahí. Además, ¿qué río? ¿El Almendares?, ¿otro?

El autor nuevamente se refiere al pene como “el animal”. Y por segunda ocasión, sigue sin ser el mejor sustantivo para el texto. Sobre todo, cuando, acto seguido, dice: “guarda la pieza”, con lo que también se refiere al pene. El apelativo animal resulta muy vulgar en comparación con un lenguaje que en ocasiones llega a ser barroco. Al parecer, el autor tomó la decisión de no nombrar pene o falo a dicho órgano sexual masculino, quizás por no sonar vulgar, o evitar el “lugar común”; cuando, nombrar las cosas por su nombre, no es ni será nunca un lugar común, menos, un error. 

Sabias personas aconsejan que, ante frases de este tipo, con la que no estemos seguros de cuál utilizar, empleemos el principio de la navaja de Ockham[ii]. Según este principio, aplicado a la literatura, en igualdad de condiciones, la imagen más sencilla suele ser la más probable. O sea, la más directa, la que transmita la idea de forma más clara, menos ambigua y extraña, es la más indicada para el autor.

Sin embargo, la cuestión de las imágenes poco felices no es el dilema que originó esta reseña, sino el compendio de todos los intentos fallidos en el cuento: lo inverosímil de la historia, la construcción de los personajes, las situaciones. Cuando encuentras personajes inconsecuentes con sus acciones o forma de pensar y poco verosímiles, el cuento decae en calidad. Si, además, contiene una serie de cabos sueltos, tramas inconclusas, es improbable, para no decir imposible, que el lector pueda terminar la lectura del cuento o tener una idea clara y definitiva de la historia.

A todo ello, súmenle la cantidad de rifles colgados en la pared que nos dejan con ganas de que disparen en algún momento, pero que nunca lo hacen. Estos son, a mi entender como lector, escritor y amante de la literatura, los que más exasperan, ya que vienen prometiendo disparar desde el propio título.

Estas son apreciaciones personales luego de varios años como escritor y lector. Quizás mi opinión coincida con los de otros, quizás no. Solo que, después de ver tantos desaciertos, no hallo la eficiencia al narrar y menos la atmósfera lograda; ya que la que existe, se encuentra bastante enrarecida. Aunque, tal vez de ahí, se deba el nombre de Polvo gris sobre los párpados.

[i] Según la RAE: Hacer pliegues de una cosa. Doblar o igualar con la debida proporción los pliegos de que se compone un libro que se ha de encuadernar. En el arte de la seda, revolver la urdimbre en el plegador para ponerla en el telar. Doblar, ceder, someterse.

[ii] Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.