Forodebate «Rejuvenecer la pol√≠tica». Un homenaje a los hermanos Sa√≠z

La Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, en homanaje a Luis y Sergio Sa√≠z, este 13 de agosto, convoca al forodebate «Rejuvenecer la pol√≠tica». Como invitados contar√° en esta ocasi√≥n con Keyla Rosa Est√©vez, Directora del Centro de Estudios Sobre la Juventud; Iram√≠s Rosique C√°rdenas, investigador de la joven vanguardia; y Claudia Alejandra Damiani, escritora de la Asociaci√≥n.

A continuación, los invitados realizan varias reflexiones en torno a la temática del debate virtual, usted puede dejarnos sus criterios, opiniones o preguntas.

Queda abierta la sección de comentarios para usted.


 

Senda para un tiempo

Luis Saíz

Diciembre de 1956

Hermano en el tiempo:

yo quiero tenerte de frente al sol…

Detén por un momento esa vana carrera sin meta,

y esc√ļchame.

Yo soy como t√ļ… ¬°somos iguales!

la voz recién se me siente grave

y la hombría plena

la barba escasa y el ansia llena

de vivir,

tambi√©n laten en m√≠…

Pero yo necesito que te detengas,

hermano en el tiempo:

la vida… ¬Ņsabes…? es algo m√°s que esa fiesta eterna

que la burla f√°cil,

que la risa franca,

que despreocupación de adolescencia;

por eso yo te pido que hagamos juntos

una excursi√≥n que sepa a realidad…

Quiero llevarte por los trillos de sol

hacerte sentir el dolor de tabaco

y la pena oculta que duerme

callada, ¬°en espera!

tras la puerta sucia de cada bohío;

Quiero, hermano en el tiempo,

saberte entre dientes el dolor humilde

de tanto obrero muerto;

que veas ni√Īos llorando portales,

ancianos de mano extendida

(nieve en s√ļplica de verano),

y que sepas la historia

de los que no tienen padres,

ni risa,

ni Reyes Magos,

ni hogar,

ni escuela,

ni saben la canción de vitrola

o el artista de √©xito…

Los que no tienen la mesa servida,

ni cama tendida

tan sólo un portal que llora

perdido en la brisa…

Ansío llevarte en ese recorrido de sombras,

tan ajeno al disco, al club y la moda.

¬°Ven para que hagamos este viaje con sabor a realidad!

Hermano en el tiempo

ya es hora que comprendas…

Hermano en el tiempo,

encuentra tu senda,

olvida los ritmos exóticos,

los finos perfumes
y el baile de moda.

Elévate desde la misma parte en que te unes

a la tierra m√°s cerca de esperanza,

y dilo con fuerza de entra√Īa viva:
¬°Ya no soy ajeno en ideal!

¬°Ya encontr√© la √ļnica senda!

 


 

En un mundo con días cada vez más cortos

Por: Iramís Rosique Cárdenas

Cuando nos enfrentamos a la cuesti√≥n de c√≥mo los j√≥venes cubanos se involucran en la pol√≠tica, fundamentalmente en la pol√≠tica revolucionaria ‚ÄĒque es la que nos interesa por aqu√≠‚ÄĒ, hay algunas condiciones y fen√≥menos que est√°n presentes en el panorama nacional que no pueden ignorarse. En primer t√©rmino, hay que se√Īalar lo que podr√≠a llamarse una desideologizaci√≥n pol√≠tica en grandes capas de la poblaci√≥n, y especialmente en una franja importante de los j√≥venes, sobre todo los m√°s cercanos a la adolescencia. Los √≠dolos, fetiches y luces de la cultura de masas que nos asola como un tsunami alejan el inter√©s de muchos respecto a militancias comprometidas ‚ÄĒde uno u otro signo‚ÄĒ, servicio p√ļblico, compromiso, al tiempo que los hunden en el hedonismo m√°s hueco. Y hablo de desideologizaci√≥n pol√≠tica y no de despolitizaci√≥n, en tanto este proceso y estas actitudes no dejan de representar posiciones pol√≠ticas con significado para el proyecto de sociedad cubano.

El capitalismo no necesita para avanzar una masa cr√≠tica de individuos constituidos como sujetos pol√≠ticos, sino que avanza precisamente sobre la negaci√≥n, a las grandes multitudes, de la posibilidad de constituirse como sujetos pol√≠ticos. En el socialismo es todo lo contrario: depende, para su realizaci√≥n, avance y supervivencia, de la constituci√≥n de una masa cr√≠tica de pueblo como sujeto de transformaci√≥n revolucionaria. Nada puede ser m√°s delet√©reo para el proyecto pol√≠tico de la Revoluci√≥n, nada puede ser m√°s contrarrevolucionario que esta aparente apat√≠a, que este desinter√©s por lo p√ļblico, por lo pol√≠tico.

De la mano de la desideologizaci√≥n pol√≠tica, asistimos al mismo tiempo ‚ÄĒparad√≥jica, pero no casualmente‚ÄĒ a un auge del pensamiento liberal. Cuando digo pensamiento liberal no me refiero a una escuela econ√≥mica o politol√≥gica puntual, sino al fundamento epist√©mico, te√≥rico, categorial profundo de todo el capitalismo, a la Ideolog√≠a ‚ÄĒcon may√ļsculas‚ÄĒ por excelencia de la burgues√≠a.

Ese liberalismo como lógica, como lenguaje, como forma de entender los fenómenos sociales, que reaparece como un fantasma que se creía superado, y que se refuerza con la influencia del mar capitalista que nos rodea, encuentra acomodo y espacio cada día más en nuestra sociedad, incluso en las instituciones creadas por la Revolución.

Por ejemplo, podemos percatarnos de esto en empresas encargadas de ejecutar la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, y que en virtud de la rentabilidad o de otros criterios, propios de una forma liberal de comprender el consumo cultural, violan esta pol√≠tica. Nuestras universidades ‚ÄĒpor citar otro ejemplo‚ÄĒ, empujadas por las circunstancias, por la ¬ęausencia cr√≥nica de revoluciones socialistas en el mundo¬Ľ ‚ÄĒcomo han dicho unos compa√Īeros hace unos meses‚ÄĒ, deben adecuarse a criterios de homologaci√≥n, a estructuras, a unas academias, que son en s√≠ mismas cajas de resonancia de ideolog√≠a burguesa. Y no es nada f√°cil permanecer inmune. Por fuera de las instituciones el escenario suele ser mucho m√°s lamentable: el liberalismo campa a sus anchas. Esta situaci√≥n ha ido convirtiendo a la cultura socialista y a la ideolog√≠a socialista m√°s radical en espacios de resistencia, en culturas de resistencia: terminamos por necesitar una trinchera dentro de nuestra propia casa.

A este panorama, que opera a contrapelo de una politizaci√≥n de izquierdas consecuente de grandes capas de la juventud, hay que sumar obst√°culos que tienen que ver con deficiencias del propio campo revolucionario. Asistimos a un envejecimiento de las pr√°cticas pol√≠ticas tradicionales. En medio de un mundo con d√≠as cada vez m√°s cortos ‚ÄĒdel que Cuba no puede escapar‚ÄĒ, la idea de una juventud expectante a la espera de las convocatorias a los grandes acontecimientos ya no funciona: ese no es el momento pol√≠tico actual. Constantemente surgen de entre la masa juvenil iniciativas, proyectos y colectivos que desarrollan pr√°cticas emancipadoras, que se constituyen como trincheras, como esos espacios de resistencia y de revoluci√≥n, en medio de la apat√≠a; y las instituciones revolucionarias tradicionales han sido deficientes en reconocerlos, metabolizarlos e integrarlos org√°nicamente como miembros de la familia de la Revoluci√≥n.

Estos colectivos emergentes existen en verdadera resistencia; porque mientras quienes operan bajo la hegemon√≠a de la restauraci√≥n del capitalismo disfrutan de los oscuros apoyos y las redes de influencia que ese campo ofrece, cada iniciativa revolucionaria extrainstitucional est√° sola. De hecho, casi todos los j√≥venes revolucionarios que conozco se han sentido solos en alg√ļn momento, se han sentido los √ļnicos, y todos manifiestan una tremenda y desesperada sed de conocer semejantes.

En esta hora de la Revoluci√≥n nuestras organizaciones juveniles, m√°s que ¬ęcorreas de transmisi√≥n¬Ľ deben transformarse en espacios de confluencia y canalizaci√≥n de toda la creatividad y el √≠mpetu revolucionario joven; porque, adem√°s, cuando la Revoluci√≥n no asume org√°nicamente ese mom√©ntum, siempre lo aprovecha alguien m√°s.


 

Juventudes Cubanas: ¬ŅIzquierdas? Pol√≠ticas sociales y Derechos

Por: Keyla Rosa Estévez

La invitaci√≥n a participar del panel lleg√≥ en un momento en que estudio los antecedentes relacionados a ser o no una juventud de izquierda. ¬ŅQu√© significa para los j√≥venes cubanos esa etiqueta y la realidad o no en torno al tema?, por lo tanto, aprovechar√© no para dar mi opini√≥n al respecto, sino para que en el debate que se establezca permita tambi√©n esclarecerme de elementos desde los propios protagonistas.

El Estado cubano reconoce en la Constituci√≥n de la Rep√ļblica de Cuba los deberes y derechos de cada ciudadano con la eliminaci√≥n de la discriminaci√≥n de g√©nero, etnia, color de la piel, por zona geogr√°fica, seg√ļn sexo, grupo etario y estrato social y poblacional.

Las pol√≠ticas sociales dise√Īadas e implementadas en el pa√≠s tienen entre sus prop√≥sitos preservar la equidad social sobre la base de la universalidad y gratuidad en los servicios sociales b√°sicos. Estas pol√≠ticas constituyen el principal instrumento de referencia de un sistema de acciones dirigidas a la juventud. En la actualidad, la pol√≠tica de juventud contin√ļa insertada dentro de las pol√≠ticas sociales dirigidas a toda la poblaci√≥n, pero es a√ļn insuficiente el alcance de mayor integralidad entre las acciones que se desarrollan. No obstante, dicha pol√≠tica tiene un amplio alcance, pues involucra pol√≠ticas econ√≥micas, sociales, programas, estrategias, proyectos y acciones espec√≠ficas en √°reas diversas: educaci√≥n, empleo, salud, cultura, arte, ciencia y tecnolog√≠a, pol√≠tica, entre otras.

A pesar de ello, nuestros jóvenes tienen inquietudes y preocupaciones como son la incapacidad de los ingresos económicos para satisfacer sus necesidades, incluidas aquellas que son propias de la edad. La garantía de empleo, la posibilidad de tener un espacio propio para vivir, las desigualdades sociales y las opciones para el uso del tiempo libre y la recreación, también presentan índices notables como problemas de los jóvenes; en particular para algunos grupos.

Cómo se activan para participar de estos procesos y qué posibilidad tienen de hacerlo, o si saben o quieren participar de procesos constructivos, son de las ideas que pretendo que muevan el debate.

Cierro con la idea de quienes ejercemos una u otra profesión no tenemos verdades absolutas sobre estos temas tan subjetivos y polémicos, por eso prefiero el debate abierto, donde no existe de antemano verdades establecidas; que cada uno de los participantes tengan la capacidad de escuchar y respetar los criterios de todos.


La política de no meterse en política

Por: Claudia Alejandra Damiani

Cuando me propusieron participar en un forodebate cuyo tema es la juventud y la pol√≠tica, como miembro de la secci√≥n de lLteratura de la AHS, me pregunt√© ¬Ņpor qu√© yo?, ¬Ņqu√© tiene que ver mi quehacer diario con la pol√≠tica?, ¬Ņy si no tributo a ella, qu√© de relevante podr√≠a decir? Despu√©s me di cuenta que este pensamiento es parte del problema.

Creo que no es errado generalizar mi reacci√≥n y decir que muchas veces entendemos lo pol√≠tico como algo ajeno: la pol√≠tica es solo pol√≠tica para s√≠ misma, y de ella se ocupan solo los profesionales de esta esfera, los cargos p√ļblicos o quienes la abordan desde una posici√≥n de militancia. Son estas nociones reduccionistas, las mismas que hablan de ciencias ‚Äúduras‚ÄĚ (como la ciencia verdadera), y ciencias ‚Äúblandas‚ÄĚ (a donde se relega todo lo que ata√Īe solo al ser humano) o que cuestionan la relaci√≥n entre las ciencias (duras) y la filosof√≠a. Como si todas esas actividades no tuvieran en lo humano, su esencia: ¬Ņa qui√©n ata√Īe estudiar y entender los fen√≥menos de la naturaleza o las relaciones entre entidades abstractas?, ¬Ņpara qui√©n es la tecnolog√≠a?… puede parecer que estoy desvariando, pero la relaci√≥n entre pol√≠tica y filosof√≠a no es casual, ni la relaci√≥n entre estas y cualquier otra actividad humana. El origen de ambas palabras proviene de la antig√ľedad griega, donde pol√≠tica era todo lo que ten√≠a que ver con la vida en sociedad y esta definici√≥n es medular y vigente. La pol√≠tica permea toda actividad social y el ser humano y su producci√≥n es impensable al margen de lo social: sin la sociedad no existe lo humano. Entonces, hay que entender que todo lo que hacemos, tiene, por fuerza, un significado y una dimensi√≥n pol√≠tica.

Sin embargo, es una postura bastante generalizada en la juventud, definirse a s√≠ misma como ‚Äúapol√≠tica‚ÄĚ o declarar que ‚Äúno se mete en pol√≠tica‚ÄĚ. Esto tiene sus causas (geopol√≠ticas e ideol√≥gicas, de hecho): los j√≥venes de hoy hemos heredado un mundo aparentemente unipolar, donde existe un bando ganador a las polarizadas luchas del siglo XX, cuyo paradigma fue, sin duda, el progreso social, como fue el progreso industrial, el del siglo XIX.

Que tras las pugnas del siglo XX, el orden socio-económico más antiguo sea el que haya prevalecido, representa una derrota para esas aspiraciones y esa sensación, se traduce en una desideologización y despolitización de la sociedad (tendencia que, por cierto, ya venía ocurriendo, es deliberada, y tuvo un papel importante en la concreción de esa derrota). No obstante, esto es solo apariencia, porque ni el mundo de la actualidad es unipolar, ni el paradigma de luchas sociales del siglo XX ha sido derrotado…

Nos encontramos ante una realidad m√°s heterog√©nea, diversa y atomizada, y por eso mismo, confusa. La posici√≥n apol√≠tica no existe, o m√°s bien es una posici√≥n conservadora, declararse ‚Äúapol√≠tico‚ÄĚ es declararse conforme al orden hegem√≥nico imperante en el mundo o, al menos, declararse incapacitado de confrontarlo. Es consentir que se destruyan los ecosistemas y el medio ambiente en general, que se margine a determinados grupos, que existan desigualdades sociales y de g√©nero, que las desigualdades de desarrollo entre pa√≠ses no puedan superarse, que mueran personas por causa de las guerras imperialistas, que no podamos ajustar nuestra realidad inmediata a nuestros paradigmas de c√≥mo debe ser esa realidad.

Toda insatisfacción o reclamo individual, responde a una carencia dentro de las dinámicas sociales y, por tanto, es política. El ser humano, como ser social, no puede dar soluciones individuales a problemas colectivos, porque estamos inmersos en una sociedad y a ella nos debemos.

No existe una sola lucha que sea apolítica, como no existe actividad humana a la que se le pueda aplicar, con justeza, tal adjetivo. Lo que ha de ponerse cuidado en entender bien las causas de la enfermedad social y no limitarse a aliviar solo los síntomas, no conformarse con la epidermis del problema.

Para ello es necesario que la juventud se desperece, deje de renegar de lo político (como si de lo político fuera posible escapar) y comprenda que las soluciones individuales, no son soluciones; que toda lucha emancipadora es una lucha política y que toda emancipación es igualmente importante para erradicar las injusticias de este mundo que hemos heredado y que dependerá de nosotros dejar en herencia; que todas nuestras acciones individuales (desde los temas por los que sentimos interés, la forma en que escogemos pasar nuestro tiempo libre hasta los debates virtuales en los que participamos) tienen una dimensión política. La importancia histórica de la juventud como protagonista de los cambios sociales es innegable y, en Cuba, mucho más. Por tanto, es tarea nuestra transformar la realidad para que sea mejor y más justa.

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  • Es preciso decir que ninguna sociedad establece la.construcci√≥n de sus relaciones politicas de formas inmanentes, sino que se construyen consciente o inconscientemente en la cotidianidad de su pr√°ctica pol√≠tica como parte transversal y sist√©mica de las m√ļltiples relaciones sociales. Por ello, no reporta utilidad encontrar el origen desde el cual los j√≥venes comenzaron a ser ap√°ticos, la originalidad en ese sentido no es importante, sino que resulta m√°s significativo encontrar qu√© sistemas de producci√≥n, reproducci√≥n y reactivaci√≥n discursiva permiten que esta postura «apol√≠tica» perviva y se constituya en la actualidad como elemento «desideologizador y no despolitizador» – tal y como refiere el texto de Iram√≠s Rosique -.

    1. Muchas gracias Ra√ļl por tu comentario. Yo coincido plenamente con ese enfoque que se√Īalas a la hora de analizar los problemas relativos a la apat√≠a en particular, y a la conciencia y la cultura en general. Ha habido (y hay) una aproximaci√≥n voluntarista e instrumental a estos fen√≥menos que asume, por ejemplo, que la forma de enfrentar estos problemas es, por ejemplo, apelar a la conciencia, llamar a la movilizaci√≥n de lo desmovilizado, o trasladar los discursos y pr√°cticas tal cual, conservando los c√≥digos, por ejemplo, las nuevas plataformas. Este enfoque es un enfoque que desconoce que la apat√≠a y la desideologizaci√≥n son producidos y reproducidos por unas estructuras y por un sistema de relaciones y pr√°cticas que sin ser modificadas no pueden obtenerse resultados diferentes. Lo mismo ocurre con los problemas de la hegemon√≠a cultural, de la guerra cultural, que no se agotan en la articulaci√≥n de discursos, sino que tienen que ver con c√≥mo unos discursos tienen capacidad de dotar de sentido la realidad, c√≥mo unos discursos sirven a la gente para orientarse en un sistema de relaciones dado. Todav√≠a hay mucho que pensar y discutir en esta l√≠nea.

  • Creo que es importante que los j√≥venes tengan un espacio para exteriorizar sus inquietudes, para discursar sobre pol√≠tica y sociedad. Pero creo que ser√≠a contraproducente hacerlo desde la condescendencia. Ser joven no es un talento especial ni una condici√≥n privilegiada, es una oportunidad para apertrecharse de conocimiento y tener «todo el tiempo del mundo» para llevar ese conocimiento a la pr√°ctica. Y en ese sentido, los j√≥venes tambi√©n debemos reclamar y construir nuestros espacios, sin pretender que se nos otorguen prebendas por virtud de la edad biol√≥gica.
    Muy bueno lo escrito por Rosique y Damiani. No se vence la apatía y la incultura si no se empieza por diagnosticarla.

    1. Es muy interesante el tema de hoy. Como profesora me toca de cerca el tema porque aunque hay espacios dedicados al debate de las necesidades de los j√≥venes, y las dudaa que puedan tener en los diferentes √°mbitos, siempre es dif√≠cil (seg√ļn el criterio de algunos alumnos) encontrar desde la pol√≠tica un espacio para desarrollarse e insertarse en estas esferas. Creo que queda de parte de los j√≥venes hacer valer sus puntos de vista para poco a poco ir ganando espacio en los diferentes escenarios que propicia la pol√≠tica.

    2. son necesarios los diagn√≥sticos y tambi√©n es necesario adaptar nuevos mecanismos y espacios para propiciar esa participaci√≥n. repensar algunos ya existentes y me parece importante ense√Īar a hacer.

      1. Ense√Īar a hacer, haciendo (que tambi√©n es la √ļnica manera de aprender). Gracias tambi√©n por su texto, Keyla, no estaba a√ļn cuando coment√©. Me pareci√≥ conciso y muy atinado.

    3. Gracias por comentar, Michel. Yo creo que los j√≥venes est√°n creando, hoy tanto como siempre. Siempre han creado. Lo que nos falta por momentos, a los j√≥venes rojos en particular, es el «cuadro apretado». La articulaci√≥n, el hermanamiento de todas las iniciativas emancipadoras, revolucionarias j√≥venes que se est√°n dando formal e informalmente, institucional y extrainstitucionalmente. Por ese tipo de unidad debemos trabajar. Tenemos que conocernos y reconocernos. Quiz√° en ese momento descubramos que la apat√≠a no es tan densa como parece.

      1. Bueno, realmente la institucionalidad revolucionaria es riqu√≠sima y est√° llena de potencialidades para asumir estos retos. En su momento la UJC por ejemplo fue esa gran casa bajo la cual se cobijaron todos los movimientos juveniles (MJM, FEEM, FEU, AHS, BTJ…). Esa puerta puede ser abierta otra vez, hoy hay colectivos emergentes que tributan al mismo proyecto social pero est√°n por fuera de esa casa.
        También pasa que hacia lo interno de nuestras organizaciones se desarrollan iniciativas creadoras pero se quedan en lo local, en el municipio tal, etc. La manera en que comunicamos lo que hacemos, nos conocemos entre nostros debe evolucionar, para que en Pinar se sepa lo bueno que se hace en Guantánamo.
        Un poco por ahí voy.

      2. Las Organizaciones Estudiantiles, los Movimientos juveniles que se mencionan siguen siendo de la UJC, y hay claridad de que deben repensar sus dise√Īos e incluso rescatar lo que establecen en sus estatutos y reglamentos que no siempre se cumplen en las bases y no solo por no ser atractivos, sino porque se dejan de hacer y nadie responde por eso. Tampoco se debe negar lo que realiza la sociedad civil y entre todos se construye un entramado que propicia satisfacer intereses.

  • Quer√≠a referirme al poema de Luis Sa√≠z. Creo que los hermanos Sa√≠z y aquella generaci√≥n dieron fe de una pol√≠tica de nuevo tipo, protagonizada por ellos mismos. Y adem√°s, la hicieron bella. En estos d√≠as he le√≠do algunos poemas de Luis y Sergio. Es incre√≠ble su precocidad con alrededor de 17 a√Īos que ten√≠an. Este poema es un ejemplo de eso, pero hay otros tambi√©n muy buenos, como «Incitaci√≥n al descamisado Jes√ļs.» Creo que hoy debemos rearmar esa nuestra √ļnica senda, hecha de nuestra diversidad confluida, articulada, organizada, y poderosa.

  • Tengo una pregunta para Keyla Est√©vez.. Seg√ļn las investigaciones que ustedes han realizado, ¬Ņqu√© percepciones predominan entre los j√≥venes cubanos sobre la pol√≠tica? ¬Ņqu√© asuntos conforman sus principales intereses?, y ¬Ņqu√© relaci√≥n guardan con lo pol√≠tico? ¬ŅQu√© percepciones tienen sobre las posibilidades de solucionar sus problemas inmediatos mediante la participaci√≥n pol√≠tica?

    1. No soy de las que considera que los jóvenes están lejos de la política. El alto nivel de instrucción de nuestra juventud los hace entender los fenómenos que ocurren en el país y su relación con el contexto. Sí hay un acomodo para no legitimar los espacios institucionalizados para la participación y el aporte a ellos. Algo que implica que esos espacios deben ser reformulados y dinamizados.
      Por otro lado hay carencias en los estudios sobre este tipo de opinión. Hay académicos e investigadores que plantean inferencias sobre el tema y desestiman la participación política tanto desde espacios informales como los formales y eso expone la realidad del tema.
      Un grupo importante de estudios del CESJ explican que los jóvenes más allá de hablar del sistema o de las políticas propiamente, sienten preocupación e inquietudes por condiciones materiales necesarias a su edad. El acceso al empleo, la forma de continuar estudios, el acceso al empleo del tiempo libre; elementos que también son políticas y que necesariamente están en sus agendas, en la del estado y que requieren constantes miradas.
      La percepción sobre la solución a sus problemas varía en dependencia del tipo de juventud del que se habla; hay que recordar que existe una gran heterogeneidad; el nivel educacional, el lugar de residencia, entre otros, y lamentablemente en algunos casos predomina la incertidumbre, en otros es considerado difícil la transformación, están los que tienen confianza, y los que se implican en un cambio. El tema económico generalmente marca esas diferencias.

      1. Me parece muy importante, Keyla, que tanto en tu texto como en tus comentarios, hayas hecho referencia al significado pol√≠tico de esa preocupaci√≥n por los problemas de los j√≥venes y sus soluciones, tanto en ellos como en el resto de los actores de la sociedad. Muchas veces para encontrar la politizaci√≥n de los j√≥venes esperamos una convicci√≥n expl√≠tica, un discurso eslabonado, una cr√≠tica, o una definici√≥n personal (socialista, comunista, liberal, etc). Y hay esto pero tambi√©n mucho de lo m√°s b√°sico, lo que muchas veces descuidamos incluso hablando en su nombre: la sensibilidad humana, la identidad, el entusiasmo, la indignaci√≥n… Esto debe ser tomado en cuenta por las organizaciones y experiencias revolucionarias establecidas y emergentes, pues ah√≠ debe estar enraizado su trabajo y su utilidad pr√°ctica, ofreciendo al mismo tiempo el testimonio de que es posible resolver todos esos problemas a sus diferentes escalas (locales y nacionales, sectoriales y globales..) con nuevos m√©todos: los m√©todos revolucionarios.

  • Muchas gracias por sus ideas. Me resulta interesante c√≥mo algunos j√≥venes son capaces de denunciar lo mal hecho, ya sea en temas de g√©nero o discriminaci√≥n racial; aprovechan las redes sociales o blogs para contar sus historias o denuncias, pero si les mencionan la palabra pol√≠tica se asustan y sienten que est√°n tocando terreno hostil.
    ¬ŅDe qu√© forma la juventud pudieran aportar miradas renovadas a las instituciones? ¬ŅQu√© pudieran hacer los profesores universitarios, sobre todo los m√°s j√≥venes, para apoyar o guiar esa preocupaci√≥n por su pa√≠s, que es al final lo m√°s importante?

    1. Desde la práctica laboral los estudiantes universitarios se insertan en diferentes instituciones, y desde mi experiencia muy particular puedo decirte que es muy difícil para ellos poder integrarse en ocasiones, incluso van muy motivados y la realidad los vence. He tenido muy buenos alumnos que con herramientas teóricas pretenden aportar a los diferentes procesos, pero al insertarse en las instituciones no son escuchados o simplemente son subvalorados

      1. La realidad no es la ideal. Un problema de la juventud en cualquier lugar es precisamente imponer criterios, ganar en ser protagonistas, es una sociedad adultocéntrica y por lo tanto las miradas en muchas ocasiones van del extremo paternalismo a la negación frustrada. Por eso es importante crear y fomentar capacidades para responder y enfrentar estas barreras. Hay que brindar espacios, crear espacios y hacerlo desde el respeto, desde el diálogo. Creo que nuestro sistema educacional, tanto el general como el de nivel superior deben apostar a herramientas de formación de esas habilidades en sus claustros.

    2. Dailene, muy oportuno tu comentario. Como decía Keyla en un comentario por allá arriba hay que encontrar nuevas maneras de hacer, una tarea que sobre todo nos toca a los jóvenes que estamos en las instituciones. En cuanto a los profesores universitarios, debo decir que creo firmemente que uno de los espacios de activismo político por excelencia que se dan hoy es el de profesor. Los profesores universitarios tienen la posibilidad (y yo diría que el deber) de introducir una visión problematizadora y emancipadora de los problemas sociales, aprovechar ese espacio para hacer que los educandos se hagan las preguntas que no se suelen hacer, las preguntas sobre las injusticias invisibles (invisibilizadas) de este mundo, los retos que tenemos como país y como poryecto social (no siempre todos visibles tampoco), y de ahí comprometer. Un profesor puede hacer mucho bien realmente.

      1. Gracias. Nos queda la tarea doble de formarnos para, entonces, poder acompa√Īar a nuestros estudiantes, de una forma cercana y emp√°tica.

  • Tengo algunos comentarios para el f√©rtil texto de Iram√≠s, con el que coincido en la mayor parte. Primero, yo creo que la desideologizaci√≥n no es posible: toda desideologizaci√≥n implica que se est√° produciendo una re-ideologizaci√≥n en una nueva direcci√≥n. Pues la ideolog√≠a no es s√≥lo la doctrina o el discurso, sino que remite al conjunto de creencias acerca del mejor ordenamiento de la sociedad, mientras que la pol√≠tica es el terreno donde esto se decide. De manera que ese sentido com√ļn supuestamente desideologizado en realidad est√° siendo disputado por nuevas ideolog√≠as. Por otro lado, hay un subsuelo: a menudo consideramos como desideologizaci√≥n o despolitizaci√≥n lo que ya no se est√° expresando en los c√≥digos esperados, o dej√≥ de expresarse del todo, sin embargo, conserva un fermento de valores propicio para una nueva politizaci√≥n. Probablemente a muchos de los j√≥venes que han trabajado como voluntarios en el enfrentamiento a la pandemia se le hable de pol√≠tica e ideolog√≠a y te cortan la luz, mas su accionar y su actitud es el fruto de un acumulado. Env√≠o este y sigo..

    1. Luis yo tambi√©n cuando us√© el t√©rmino dud√©. Pq es verdad que no hay desideologizaci√≥n posible en su sentido amplio. Aunque lo us√© m√°s en el sentido de ideolog√≠a pol√≠tica expresa, de un modo cl√°sico, a la p√©rdida de conciencia "clasista y nacional", por decirle de alg√ļn modo, lo que se traduce en un debilitamiento de la ideolog√≠a socialista y del antiimperialismo como actitudes conscientes, y que se manifiestan como esta apat√≠a que le decimos.

  • Coincido en que el mero hecho de ser joven no constituye elemento suficiente para reservar en s√≠ derechos a la discusi√≥n pol√≠tica, al cuestionamiento social, o al derecho de rebeli√≥n. Si la Generaci√≥n del Centenario evoc√≥ el derecho de rebeli√≥n – que fue el elemento central defendido por Fidel Castro en el juicio del Moncada – o se arrog√≥ el derecho de intervenir en la vida p√ļblica fue porque evoc√≥ una √©tica-pol√≠tica liberadora y de transformaci√≥n sincera de la realidad espec√≠fica para responder las problem√°ticas de ese momento. En ese caso el intervenir para cambiar el curso de la historia estuvo guiado por la convicci√≥n de lo supremo que se hac√≠a.
    Ahora.
    Ser joven no representa una clase social, ni un sector, ni una condición que establezca de por sí una elaboración de la realidad similar. Ser joven tampoco es un fragmento separado del resto de la vida del individuo. Por lo que trazar políticas para ese estadío sin considerar el resto de la vida politica individual es un parche.
    Es excepcional que en nuestra historia la mera condición de joven constituya motor de arrojo revolucionario más allá de la condición social, pero no podemos traducir esas condiciones a la actualidad, dado que son otras las condiciones y los retos son abismalmente diferentes.

    1. Precisamente cuando comenzaba a escribir para este forodebate, una de las preguntas que pretend√≠ plantear es ¬Ņcu√°l juventud? Pq no se puede hablar como dices de juventud en singular, sino que habr√≠a que hablar de juventudes (all√° arriba Keyla comentaba criterios que distinguen segmentos dentro de la juventud y que se traducen en posiciones y preocupaciones diferentes). Pero a√ļn insitimos en hablar de LA juventud en singular, de la √ļnica y uniforme.

      1. Las juventudes cubanas son muy variadas, muy diversas. Debemos distinguir siempre eso. Est√°n los que estudian, los que trabajan, los que no hacen ni una, ni otra cosa.
        Dentro de los que estudian, hay diferencias por el tipo de ense√Īanza, por la aspiraci√≥n de superaci√≥n que poseen, por la escuela en la que lo hacen. por el tipo de maestro que tienen y hasta por las condiciones en la que lo hacen.
        Para los que trabajan algunos los hacen en el sector estatal, otros en el privado, está el tipo de empleo, el tipo de relación que establece, el puesto de trabajo, la remuneración.
        los que viven en el campo o en la ciudad, los que aprecian el arte o el deporte, los que tienen pareja o no, son muchas cosas que caracteriza esta variedad, que tampoco se aleja del tipo de celular a utilizar y los paquetes a consumir, y m√°s all√° de eso pasa por c√≥mo nos implicamos en nuestro contexto, qu√© queremos hacer, d√≥nde queremos llegar, qu√© compartimos, qu√© valores tenemos, los sentimientos que nos unen en esa diversidad. hay que aprender a trabajar y dise√Īar para todos

    2. El contexto se transforma constantemente, a veces a velocidades increíbles y en ese sentido generalidades y comparaciones pueden tener brechas en las miradas que nos impiden analizar el fenómeno integralmente.
      Hay que propiciar que se intervenga en la vida p√ļblica del pa√≠s, que se opine, que se construya colectivamente. No se trata de que todos pensemos igual, de que todos tengamos los mismos gustos e intereses, por eso hay que conocer en cada lugar, particularizar. Dentro de la universalidad de nuestras pol√≠ticas, debemos buscar un camino hacia lo local y lo particular.
      En lo personal no creo que pol√≠ticas segmentadas para poblaciones divididas por rangos etarios resuelvan los problemas, se trata de aplicarlas a las medidas y hacer valer los derechos. Aprovechar espacios de debate, que implican la preparaci√≥n de quienes los conducen para no atacar o reprobar planteamientos. As√≠ ense√Īamos y dejamos que las personas se involucren m√°s. Por otro lado no todas las experiencias son negativas y tambi√©n debemos crear esas rutas de aprendizaje necesarias para ganar en experiencia.

      1. Coincido en esa profundizaci√≥n y complejizaci√≥n del problema y tambi√©n creo que la complejidad hay que hacerla de dominio p√ļblico.
        Gracias por la respuesta

  • Coincido con Iramis, lo que necesita la juventud m√°s comprometida, hoy por hoy, es articularse, reconocerse y retroalimentarse. La apat√≠a no necesariamente es consecuencia de la falta de conciencia pol√≠tica, tambien puede estar influenciada por la sensaci√≥n de aislamiento e incompresi√≥n. Pienso que esa propia articulaci√≥n, es por s√≠ misma una forma de revertir el efecto de la desideologizaci√≥n, un grupo tiene m√°s alcanse subversivo que un individuo aislado. Tambi√©n pienso que avances tecnol√≥gicos que se han dado recientemente, como la comunicaci√≥n por datos m√≥viles, influyen favorablemente en que esos j√≥venes puedan encontrarse y creen sus espacios

    1. También tenemos que profundizar en relación al aislamiento, si es autoprovocado o realmente son producto de una marginación o rechazo. Por características psicológicas del grupo la etapa juvenil es propensa a ello y si los actores encargados de la educación en el mayor sentido de la palabra no actuamos consecuentemente se enreda más todo.
      en los colectivos estudiantiles y laborales donde se propicia mayor participación, se aprovechan potencialidades creativas y motivadoras de los jóvenes los resultados siempre son mejores.

      1. Gracias Keyla y Damiani por sus comentarios, me ayudan a entender mejor el problema y los desafíos que les coloqué por allá abajo en otra intervención, y que tiene que ver con lo mencionado por ustedes.

  • Me gust√≥ mucho el texto de Claudia, pues apunta directamente a uno de los problemas de comprensi√≥n m√°s cotidiano, la negaci√≥n y reclusi√≥n de lo pol√≠tico, que desarma al pueblo porque es en este espacio donde se deciden nuestras vidas. Y Claudia le pone contenido a esa ausencia, recuerda cu√°les son esos procesos que estamos entregando cuando somos enajenados y/o nos enajenamos de la pol√≠tica. Yo quer√≠a preguntarle a Claudia donde considera que est√° lo pol√≠tico en su obra como escritora, en sus cuentos, poemas, novelas. Y qu√© marcas de su generaci√≥n considera que se han expresado en ella.

  • Muy buenas preguntas, Dailene, pienso que en lograr una f√©rtil interacci√≥n de los j√≥venes con las instituciones, influyen elementos que implican a ambas partes. A menudo la inserci√≥n en instituciones de los reci√©n graduados, resulta en desencanto por parte de estos. Mientras que ese mismo desentusiasmo repercute en que no se sientan ellos comprometidos con la instituci√≥n. De modo que lo m√°s importante ser√≠a que las instituciones lograran implicar a los j√≥venes, y que a su vez estos vieran en ellas una posibilidad de realizarse a s√≠ mismos (esta adem√°s no es una cuesti√≥n solo de los j√≥venes).
    Sobre el papel de los profesores universitarios, pienso que tenemos un lugar privilegiado, no solo porque desde nuestra profesión tenemos gran influencia sobre los jóvenes, sino porque nos permite, a la vez, tener conocimiento de las inquietudes y peculiaridades de las nuevas generaciones. Por ello el profesor juega un papel fundamental (como la universidad misma, en todas sus dinámicas). Creo que el profesor debe implicarse en todas las inquietudes de sus estudiantes (no solo en las que tienen que ver con su asignatura) para así formarlos y guiarlos. Pero para esto es importante primero que el estudiante reconozco en este, un ejemplo a seguir, y eso se logra siendo un buen profesional y ser humano.

  • Bueno, Luis, es una pregunta interesante y dificil de responder. Yo creo que en mi obra, la pol√≠tica se manifiesta sobre todo en la sensaci√≥n de insatisfacci√≥n con la realidad y la desolaci√≥n que sienten los personajes. Que est√°n todo el tiempo buscando semejantes, un lugar al cual pertenecer y un sentido para su vida. Tambi√©n en una cierta tendencia a querer escapar de la realidad. Esto tiene que ver con la sensaci√≥n de aislamiento y frustraci√≥n, que, creo, es propia de mi generaci√≥n; con la discordancia entre expectativas y realidad, que es fuente tambi√©n de apat√≠a. Esta es la esencia. Aunque tambi√©n hay formas m√°s evidentes en que se manifiesta lo pol√≠tico: como la referencia a la emigraci√≥n como causa de la perdida de amigos y familiares (causa de m√°s aislamiento y desolaci√≥n), las preocupaciones sobre cuestiones medioambientales y sociales o el hecho mismo de que las historias transcurran en el contexto cubano (y sus conflictos, por tanto, deriven de este).

  • La gente posmoderna entiende m√°s de derechos individuales, me respond√≠a el otro d√≠a un amigo de facebook, joven tambi√©n, para explicarme su desilusi√≥n por la pol√≠tica, el por qu√© no puede seguir la narrativa de la √©pica revolucionaria. Mi amigo escribe: ¬®Y mi forma de hacer pol√≠tica es individual. No me interesa ser parte de algo m√°s grande. Solo mi opini√≥n, mi trabajo y mis canciones¬®, reconoce que hace y participa de la pol√≠tica, pero su desinter√©s por ser parte del proyecto, o de la construcci√≥n socialismo en √ļltima instancia, lo tiene claro. Dice que ahora solo se siente parte de un grupo de facebook y que conoce a gente con los que se podr√≠a fundar un pa√≠s de amor y tolerancia. Escribe: ¬®Ojal√° Cuba fuera eso, como un grupo de FB con gente ch√©vere¬®. Esas identidades, de las que √©l se siente parte, son los trocitos del pozole que tenemos que cocinar.
    Mi amigo hizo carrera pol√≠tica en su momento, fue presidente de la FEU, y tambi√©n secretario de la juventud, hasta que se decepcion√≥, ¬®lo mand√© todo al caraj…¬®, me dice, ¬®nah, que la pol√≠tica no me sirve¬®, concluye. Como √©l, otros. Yo misma entregu√© mi carnet de la ujc por hast√≠o, me hac√≠an perder m√°s tiempo del que pod√≠a dedicarles, y mi n√ļcleo era cualquier cosa menos de esp√≠ritu joven y comunista, necesitaba otros frentes m√°s org√°nicos, pens√©. Dos a√Īos despu√©s entend√≠ parte de mi error, aunque no dejo de reconocer la irrepresentatividad y la burocratizaci√≥n de muchas organizaciones de masas que se supone movilicen a los j√≥venes, sus incapacidades para conectar con ellos, hablar su lenguaje, realizar un trabajo de base autentico, constante, efectivo. A veces incluso percibo falta de agenda propia, de independencia, y los distingo m√°s como ap√©ndice del partido, que aunque importante su acompa√Īamiento, la labor que deber√≠a ejercer es la de gu√≠a, la de asesor, y no la de decisor, o incluso a veces la de censor. Yo creo que nuestras organizaciones pol√≠ticas y algunas instituciones no han sabido apropiarse correctamente de muchos liderazgos inquietos, pero org√°nicos al proyecto, les ha temido, los ha coartado. Y ese error es necesario reconocerlo, y rectificarlo. Los d√≠as que corren hoy, no son los de hace 10 a√Īos atr√°s. Cada vez tenemos menos en nuestras manos el control de la opini√≥n p√ļblica. En el ejercicio de la ciudan√≠a medi√°tica se construyen nuevos sentidos a la velocidad de la luz, se organizan personas, muchas en causas justas, pero atrapadas en el contexto de neoguerra fr√≠a librado en los social media, que o bien nosotros las malinterpretamos, o bien ellos las deforman intencionalmente, a veces sin alternativas. Hay mucho dinero gringo de por medio, esa es una constante que tenemos que torear. Pero creo la hegemon√≠a socialista debe ser capaz de atraparlas antes, esas causas. Y adem√°s toca.
    A√ļn el trabajo de nuestras instituciones y organizaciones es deficiente en cuando a nuevos c√≥digos comunicativos, su activismo en las redes es t√≠mido. Su trabajo de base y labor de politizaci√≥n igualmente insuficiente, poco creativo. Son m√°s de orientaciones que de intuici√≥n revolucionaria. Cu√°nto me gustar√≠a cambiar eso, y creo en ello estoy. Pero que no nos pongan m√°s trabas de las que ya tenemos. Acompa√Īar a los j√≥venes no puede venir de la mano del asistencialismo ni del adultocentrismo, como nos ha sucedido mucho, sino de generar sujetos emancipados y emancipadores. Redefinir la m√≠stica revolucionaria que nos oxigena es important√≠simo en el proceso, y qui√©n mejor que nosotros para hacerlo, e involucrar.

  • Creo que en gran medida esa apat√≠a est√° condicionada por el paternalismo que desde la instiucionalidad lastran la participaci√≥n de los j√≥venes, su capacidad para hacerse escuchar y hacer valer sus criterios y cr√≠ticas sobre los problemas que los inquietan y su necesidad de ser tenidos en cuenta en las propuestas y decisiones acerca del modelo de gesti√≥n y desarrollo de la sociedad, este paternalismo influye mucho en la percepci√≥n que muchos j√≥venes tienen de que sus criterios no son suficientemente tomados en cuenta o s√≥lo lo son cuando la propia institucionalidad los convoca o requiere de su atenci√≥n y el formalismo drl que est√°n permeadas muchas organizaciones de masas inclu√≠dos las juveniles, adem√°s por supuesto de la situaci√≥n econ√≥mica y la hegemon√≠a cultural que tambi√©n influye a nuestra sociedad pero ¬ŅC√≥mo pueden los j√≥venes romper con este paternalismo y formalismo que lastran su participaci√≥n entusiasta en la pol√≠tica? ¬ŅY de que forma las redes digitales pueden contribuir a articular ese movimiento de j√≥venes rojos revolucionarios y su articulaci√≥n con las organizaciones juveniles con m√©todos diferentes que pueda despertar el entusiasmo juvenil por la participaci√≥n pol√≠tica?

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