110 años después, Bola de Nieve sigue aquí

Fue uno de los míticos músicos latinoamericanos del siglo XX. Su peculiar modo de cantar, que era, también, un modo de contar historias al estilo de los viejos cuenteros; su manera de tocar el piano; la gestualidad dentro y fura del escenario; su personalidad toda, convirtieron a Ignacio Villa, Bola de Nieve, en uno de los grandes íconos, ya no de la música, sino de la cultura cubana.

“No soy exactamente un cantante sino alguien que dice las canciones, que les otorga un sentido especial, una significación propia, utilizando la música para subrayar la interpretación. Si tuviera voz hubiera cantado en serio, cantaría ópera, pero tengo voz de manguero, tengo voz de vendedor de duraznos, de ciruelas, entonces me resigné con vender ciruelas sentado al piano. Cuando interpreto una canción ajena no la siento así. La hago mía. Yo soy la canción que canto; sea cual fuere su compositor. Por eso, cuando no siento profundamente una canción, prefiero no cantarla. Si yo canto una canción porque está de moda, pero no la siento, entonces no la puedo transmitir, no le puedo dar nada a quien me escucha. Yo entiendo por arte dar las cosas como uno las siente, poniendo al servicio del autor la propia sensibilidad, y establecer esa corriente que hace que el público ría o llore, o guarde silencio”, expresaba el Bola en una entrevista que le realizaran para Revolución y Cultura, en 1981,

Es por todo ello que, más de 100 años después de su natalicio, su huella sonora se mantiene firme en el gran público, y en especial entre los artistas de todas las edades. 

“Creo que Bola siempre ha estado ahí, de una forma o de otra”, dice el saxofonista Michel Herrera, quien lidera una nueva producción discográfica que homenajeará a Ignacio Villa, cuando ese 11 de septiembre se cumplen 110 años de su nacimiento.  

“La idea original del homenaje a Bola De Nieve es de Adriana Paso, directora de Arte y Repertorio de la Casa Discográfica Egrem, a la cual agradezco por la oportunidad de poder hacer realidad el proyecto”, explicó en declaraciones a través de WhatsApp.

El disco, de ocho temas, contará con la colaboración de grandes cantantes e instrumentistas como Frank Fernández, Polito Ibáñez, Luna Manzanares, Aldo López Gavilán, entre otros. “Yo creo es un proyecto muy ambicioso en cuanto a sonoridad, y se ha realizado una investigación bien minuciosa para poder hacer este homenaje”.

El disco, también es parte de un tributo a la Asociación Hermanos Saíz, que por más de tres décadas ha servido de apoyo y guía a los jóvenes artistas, y que, además, cuenta con una beca de creación que lleva el nombre de Bola de Nieve. 

 

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